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Archive for the ‘Redes Sociales’ Category

Somos lo que publicamos

23 noviembre 2017 Deja un comentario

Las redes sociales son la gran telenovela de la vida

Vida física o vida virtual. No se necesita tener estudios de psicología para alcanzar a comprender lo que dice de la personalidad de alguien detrás de su publicación, ya sea escrita por medio de frases cortas o de un pensamiento; de una foto o de aquello donde expresa su empatía, gusto o disgusto utilizando esos famosos “emojis”. Uno es lo que publica y eso necesitamos meterlo en nuestra cabecita. Por lo mismo, hay que estar atento a lo que compartimos y cómo lo hacemos porque lo que de la boca sale, en este caso del teclado, del corazón proviene.

Las redes sociales llegaron ya hace años a nuestras vidas para quedarse. Podemos ver y leer de todo en ellas. Y cuando digo de todo es de todo. Son la gran telenovela porque se trata de exponer vidas, intrigas, misterio, suspenso, noticias, chismes y demás.

Uno se entera de cada cosa… Que si Petra ya se divorció y tardó más en preparar la boda que el medio año que le duró el matrimonio. A Juancho le pagan muy mal en esa taquería y compartió que odia a su jefe… O qué tal ese reventón que se echaron en el antro y compartieron Pepe y su pandilla… ¡Qué fotos papá! ¡Tan solo les faltaban hablar!

Así es este novelón de la vida diaria. ¡Cuánta gente imprudente a la hora de compartir su vida! Yo solo digo que no conviene hacer eso.

Las redes muchas veces sirven hasta de catarsis emocional y de desahogo porque, claro, entre otras cosas, sale más barato que acudir a un psicólogo. Pero insisto, hay que ser pru-den-tes en lo que se comparte. Aplica la frase de “lo barato sale caro” porque por lo menos el profesional de la salud tiene la obligación de guardar sigilo de lo que le compartimos, pero lo que se escribe en las redes se exhibe a todo aquel que lo quiera ver.

Y aunque después queramos borrar lo publicado siempre hay alguien que nos haya leído e incluso el astuto que le hizo una captura de pantalla a nuestras memorables palabras. Y ya no hay vuelta atrás. Recordemos que toda publicación es, como dice la palabra, “pública” y cualquiera puede hacer uso de ella, para bien o para mal.

¿Que publicar en tus redes sociales?

  • Usa el sentido común para publicar aquello que suma a tu vida y que puede aportar a la comunidad.
  • Comparte quien realmente eres pero sin violar tu espacio vital ni el de tu familia.
  • Tu intimidad jamás debe ser expuesta ni afectada.
  • Comparte aquello que no ponga en riesgo ni tu persona ni tu prestigio y que, al contrario, te ayuden a crecer como persona.
  • Preséntate con la verdad por delante, una verdad prudente acorde con tu dignidad de persona.
  • No compartas aquello que te denigra como persona como fotos provocativas, inapropiadas o evidenciado el consumo de alcohol o drogas.
  • No compartas insultos, malas palabras, frases con doble sentido o chistes vulgares.
  • No ofendas a terceros, ni escribas frases discriminatorias o humillantes.
  • No te quejes de tu trabajo ni de jefe.
  • No comentes problemas familiares ni conyugales.
  • Tampoco compartas tu ubicación ni el evento en el que te encuentres ni tus planes vacacionales.
  • Y, antes de compartir algo, piénsalo como mínimo tres veces

Insisto, eres lo que publicas. Cuida tu buen nombre, tu prestigio y tu reputación. Ten en cuenta que hoy en día la gran mayoría de los empleadores antes de leer el curriculum del solicitante investigan sus redes porque ofrecen muchísima información sobre nuestra personalidad. De hecho, se han dado muchos casos ya de personas que han perdido su trabajo o una oportunidad por culpa de lo que publican. Recuerda que un solo comentario, un solo “like” donde no debiste, una foto poco prudente, etc. puede marcarte para siempre como una persona poco profesional o confiable.

Este tema es fascinante y hay mucho que aprender sobre él por lo que si tú estás interesado como yo por saber más sobre el tema te sugiero Eres lo que publicas , un proyecto de Roberto Ruz quien alerta sobre la importancia de tener privacidad en las redes sociales para controlar a quien les permitimos que nos lean y, sobre todo, protegiendo nuestro contenido.

En pocas palabras, si no quieres que nadie sepa lo que haces o que nadie lea lo que escribes, entonces muy fácil: ¡No lo hagas y no lo escribas! Más claro, agua.

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Infidelidad a través de WhatsApp

10 noviembre 2017 Deja un comentario

La fidelidad en el amor es una conquista diaria de la integridad personal.

 Testimonio anónimo.

Hace un tiempo me encontré en mi whatsapp personal un chat de mi ex secretaria a quien tenía unos años sin ver ni saber de ella, la razón: ambos habíamos aceptado la invitación a participar en un grupo de ex compañeros de trabajo y disponía de mi número, lo que aprovechó  para enviarme un cordial saludo.

Le contesté en el mismo tono agradeciéndole su atención, luego entrecruzamos breves comentarios sobre el presente de nuestras vidas: familia, trabajo, entre otros… Ella estaba divorciada y tenía un hijo pequeño.

La cosa hubiera quedado ahí, pero luego me envió una imagen en la que aparecía muy guapa,  por lo que entraron en mi mente una serie de pensamientos erróneos: ella era aún joven, atractiva y… libre como cuando la conocí, así que quizá podíamos volver a tratarnos con el compañerismo de cuando laborábamos juntos, claro, solo a través de una simple relación virtual. Un compañerismo que en la vida real implicó en su momento ciertos flirteos.

Comenzó como un juego de vanidad y aferramiento a la juventud  de alguien como yo, con poco más de 40 años. Un juego por el que constantemente vaciaba el contenido del chat de mi celular para no tener problemas con  mi esposa a quien amaba verdaderamente.

Luego en ese “juego” fueron aumentando intercambios de comentarios sobre gustos, aficiones, chistes, pensamientos bellos retransmitidos de la misma red, y… confidencias personales. Confidencias que solo pertenecían a mi esposa,  y que siendo ya una clara manifestación de infidelidad, eran  a la vez la antesala de mayor involucramiento.

Pensaba  que a propósito de confidencias en el mundo de lo virtual, no arriesgaba nada si mentía, dando a entender que había grietas en mi matrimonio, y que mi esposa en las crisis volteaba hacia otro lado. Lo cierto es que con esta actitud  lo que estaba haciendo en el mundo real era invitar a alguien a que llegase a destruir la felicidad que hasta ese momento existía entre  mi esposa y yo.

Fue entonces que “ese alguien” comenzó a enviarme selfies de mirada intensa, así como imágenes con provocativas poses.

Se había encendido el foco rojo y me negué a verlo, más aún, tratando de sentirme bien en esa doble moral, le enviaba a mi vez selfiescuyo fondo escogía con cuidado para dar una imagen de libertad, juventud y capacidad económica.

Era ridículo, absurdo, pero de lo virtual pase a considerar la posibilidad real de una cita para un encuentro personal.

Estaba enganchado y no quería reconocer que estaba admitiendo la existencia de un tercero en mi matrimonio y que por ello ya era infiel aunque no existiese contacto físico con la persona. Tan era así que estaba dejando de ser leal al proyecto común existente en mi matrimonio, pues empezaba a estar ausente afectiva y emocionalmente.

Por algunos de mis amigos, yo sabía que este tipo de experiencias en las redes sociales puede ser síntoma de un vínculo deteriorado, por lo  que alguno de la pareja empieza a seducir o a dejarse seducir por otro. En el fondo existen situaciones inconscientes de tipo conflictivas sin atender y resolver.

Lo cierto era que en mi matrimonio no había problemas, pero había olvidado que la fidelidad es una conquista diaria de la integridad y me estaba durmiendo en mis laureles.

Ahora, ahogado por el cúmulo de emociones malsanas que me arrastraban, me costaba trabajo ver a mi esposa a los ojos, sobre todo ante el  cercano aniversario de nuestro matrimonio, el cual mi esposa me recordó cariñosamente, sin sospechar nada.

En ese momento, ella fue la balsa a la que me aferré como náufrago ante la fuerte atracción de una aventura, cuyas consecuencias  serían como atarme a una enorme roca que en cualquier momento podría  arrastrarme el hacia el abismo.

Y decidí terminar con eso.

Lo que hice fue deshacerme del número del celular y darme de baja del grupo sin dar ninguna explicación a “mi conquista virtual”.  Lo único que puedo decir a mi favor es que tuve la valentía de huir,  admitiendo  la debilidad adquirida.

Mis amigos que han caído también en la trampa  de las “inofensivas relaciones virtuales”  como  fuga a sus problemas de relación,  forman parte de un nuevo fenómeno social cuya característica es esta forma de infidelidad.

Por ello valiéndome de su amistad y confianza les he participado mi experiencia y testimonio,  al tiempo que invitado a asistir a un curso de superación en matrimonio y familia que les ayude a detectar su problema de fondo.

A ellos y a mí nos ha quedado claro que ciertamente en el engaño del adulterio, anteriormente existía siempre la contrapartida del encuentro físico con el otro, y que hoy, al margen del peligro latente,  aún cuando ese encuentro no se diera nunca, de todas maneras el daño al matrimonio puede ser profundo,  ya que en pos de esa relación virtual se termina dilapidando la relación real.

En ambos casos,  puede resultar el vaciamiento total del vínculo.

Hoy se puede ser absolutamente infiel en solitario con toda la carga moral que ello implica, y tan es así que el impacto emocional para la persona que ha descubierto la infidelidad virtual del cónyuge no es menos grave que el de los actos cometidos físicamente.

Escríbenos a: consultorio@aleteia.org

¡Me niego a ser la agenda de mi hija por el Whatsapp!

15 septiembre 2017 Deja un comentario

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¿Cómo ser una madre que educa bien y al mismo tiempo frenar esa tendencia a querer solucionar los inconvenientes que los hijos van encontrando?

“¡Me niego a ser la agenda de mi hija por el whatsapp!” dice enfáticamente Noelia López-Cheda, autora del libro No seas la agenda de tus hijos y prepáralos para la vida, quien señala que “aunque los padres queremos que los niños sepan defenderse en la vida y tengan los recursos para afrontar el fracaso, no les preparamos para ello sino todo lo contrario”.

Noelia es ingeniera industrial, Coach profesional, consultora en temas de Recursos Humanos, conferencista y Máster de Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato. Esta española apasionada de la educación, considera que los padres deben buscar que los hijos desarrollen ciertas habilidades fundamentales para la vida como son la autonomía, la proactividad y la comunicación; pues de lo contrario, es posible que los hijos sean inseguros, no asuman responsabilidades, dependan de los padres para tomar decisiones y no aprendan a razonar ni tolerar la frustración.

“Ayudar a nuestros hijos, sí; ser su agenda o suplantarles, no”

Noelia relata la situación que le hizo caer en la cuenta de que estaba siendo la “agenda de su hija” y que de cierta manera le estaba “viviendo su vida”, lo cual la perjudicaba más de lo que la beneficiaba, siendo así un llamado de atención para hacer un cambio rotundo, este es su relato:

“Recuerdo la primera vez que envié y recibí los deberes que se había olvidado Enma por el grupo de whatsapp de las “madres” del cole. “¡Qué maravilla esto!”, pensé inocente de mi sin saber entonces que se iba a convertir en un monstruo que me engulliría en una vorágine de mensajes a partir de las 6 de la tarde con listado de tareas unido a mil fotos de los libros, ejercicios… que me saturaban el espacio del teléfono y cuando tenía que hacer una foto me decía: “memoria llena”.

El día que “vi la luz” lo recuerdo con bastante claridad. Fue así:

– Enma: “Mamá, se me ha olvidado la hoja de los ejercicios de matemáticas, ¿lo dices en el grupo y que te lo manden?”.

Yo, como madre solícita, amantísima y servicial me dispuse a hacerlo mientras dejaba las llaves en la entrada, soltaba el bolso en la silla, me sacaba el teléfono del bolsillo y dejaba la bolsa de la compra en el suelo. ¡”Multitasking” en acción!

Entonces algo me paralizó. Fue algo así como “un bofetón de realidad”. Me quedé mirando el teléfono a la vez que veía varios emailsde clientes parpadeando en la pantalla y entonces comprendí.

Pero ¿qué narices estoy haciendo? pensé. Se acabó.

– Enma, cariño, no es mi responsabilidad que se te hayan olvidado los deberes, es la tuya, por lo tanto mañana dices a la profesora que no los llevas porque se te olvidaron y que la próxima no se te olvidarán.

– Pero, ¡mamá, me pondrá mala nota!

– No pasa nada, la próxima seguro que ya no te la pone.

– Y ¿por qué no lo pides al grupo con lo fácil que es?

– Pues precisamente porque ese grupo no está para ser el paralelo de tu agenda sino para cosas urgentes del colegio. Tú no debes confiar en que el móvil de tu madre responda a tus olvidos ya que, es tu responsabilidad traer tu agenda con tus ejercicios. Yo tengo mi agenda y no te pido a ti que me recuerdes si tengo que responder a un cliente, si tengo que preparar un material….así que cada uno debe asumir su parte.

Lo entendió perfectamente y ya nunca más me ha pedido nada de eso a pesar de los olvidos que, tengo que decir, son bastante frecuentes”.

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¿Qué estamos consiguiendo con ser agendas o ayudantes particulares en todo momento de nuestros hijos? 

La autora responde a esta pregunta: “Lo de los deberes eternos en casa es otro tema (tengo muchos debates sobre deberes SÍ o deberes NO), voy al tema particular de asumir todo movimiento que hacen nuestros hijos como si fuéramos los ángeles protectores perpetuos tengan la edad que tengan. Lo que conseguimos es básicamente esto y la lista daría para mucho:

– Niños que no asumen ningún tipo de responsabilidad para su edad.

– Niños a los que les da miedo hacer cualquier cosa porque tienen nuestros ojos encima por si se equivocan, porque nosotros se lo vamos a hacer mejor.

– Niños que prefieren poner la atención en otras cosas, porque para éstas “ya está mamá”.

– Niños que cuando crezcan solo esperarán instrucciones y órdenes para empezar a actuar. Esto es clave.

Fomentar en ellos la iniciativa

Una de las competencias que más trabajo con diferencia en empresas en formaciones y talleres además de ponencias, es la proactividad e iniciativa. Se trabaja también desde la competencia del conocimiento personal, conocimiento de fortalezas y autoconfianza por lo que si no “practicamos” con estas pequeñas cosas desde pequeños, no esperemos que lo hagan de mayores. “Señores futuros empresarios que van a contratarlos” (sí, los adultos que leéis), ¿qué pedimos en los trabajadores o en nuestros compañeros de trabajo? Esto mismito…

– No me debo sentir como mala madre si no hago de agenda, me comporto como madre irresponsable si no educo para que mis hijos sean independientes y autónomos.

– No me debo sentir como mala madre por no sentarme con ella/él a hacer los deberes, me comporto como madre irresponsable si no les brindo ayuda o apoyo emocional y de empuje cuando tengan realmente grandes dificultades.

– No me debo sentir como mala madre por no estar supervisando absolutamente todo paso que realice mi hija (el peque en este tema todavía no llega, seamos conscientes de las edades), me comporto como una madre irresponsable si desconozco dónde se mueve y con quién se mueve mi hija, que tiene cierto matiz diferente.

Hay estrategias de sobra para trabajar con ellos a estas edades: venga, ánimo, que tenemos que hacer generaciones mejores que la nuestra, es fácil con un poco de reflexión y confianza”, concluye la autora.

*Se publica bajo la autorización de Noelia Lopez. Conoce más de la autora en: noelialopez.com

Saber que esto puede pasar a tus hijos te pondrá el vello de punta

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Más de 13 millones de personas han visto el vídeo sobre el peligro de una de las prácticas más extendidas en internet

La facilidad para conectar con otros en Internet es asombrosa. Y uno, que tiene puerta de seguridad en su casa y cierra todas las ventanas antes de salir, se deja en cambio abierta la “puerta” de internet.

Las redes sociales, sobre todo entre los más jóvenes, pueden convertirse en una trampa, un verdadero infierno.

Millones de adolescentes usan Whatsapp, Snapchat, Instagram, Skype, Periscope, Facebook… y cada día entran en ellas con la ilusión de las novedades, de que se les escuche, de conocer amigos nuevos y pasarlo bien. Sin embargo, no todos los usuarios son niños y adolescentes sanos y bienintencionados como ellos.

Una cita

Está comprobado que los delincuentes sexuales emplean las redes para conectar con sus víctimasLa práctica se llama “grooming”.Lo hacen de una manera muy fácil: los pederastas se hacen pasar por un menor, de la misma edad o similar a la del chaval o chica con quien conectan. Preguntan con habilidad, despiertan su interés y empieza un recorrido que pronto pasa de la amistad a un “querer algo más”. Hasta que llega la propuesta: “¿por qué no nos encontramos?”.

Los adolescentes, tus hijos, pasan a veces horas chateando, con lo que llegan a contar a sus amigos cosas íntimas porque les parece que se ha creado un clima de confianza y de escucha. El torrente de sentimientos les lleva a dar pasos a la velocidad del vértigo. Lo que no saben es que al otro lado puede esperarles un monstruo.

Conscientes del crecimiento de acosadores que se valen de las redes sociales para atrapar a sus víctimas, una compañía de telefonía ha publicado recientemente un vídeo con el que alertar a los más jóvenes y de paso a sus padres. Porque se trata no de un caso aislado sino de una tendencia creciente.

Como padre o madre, tu educación también está en preocuparte de lo que tus hijos reciben por la red. No dudes en preguntarles a tus hijos por sus amistades, en conversar con ellos para ponerles en guardia frente a personas que quieren hacerles mucho daño.

En internet, como en las películas, no todo es lo que parece. Y si no, mira este vídeo y lo comprobarás.

Shareting

Desde la primera ecografía hasta el día de su boda. Por el camino el primer baño, su primer biberón, los primeros pasos y los festivales del colegio.

Si algo caracteriza a los niños de esta generación es su sobre exposición en redes sociales. Y por la misma regla de tres, si algo define a los padres en este momento concreto de la historia es la “costumbre-necesidad” de compartir los momentos mas significativos de la vida de sus retoños.

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De ahí el término “shareting” y la advertencias de los expertos, que señalan que a menudo se cruzan las líneas rojas y nos olvidamos de que también ellos tienen derecho a que se respete su intimidad.

Los padres a menudo nos dejamos llevar por el primer impulso y no queremos desaprovechar el filón que supone la gracia de nuestro peque o la ternura de una foto, para conseguir un montón de “likes”.

Para mí la clave está en:

  • No airear las miserias, sino aquello que puede aportar algo a otras familias.
  • No abusar del uso de fotografías en las que aparezcan los niños.
  • Aprovechar las opciones que las redes sociales dan para crear foros cerrados de manera que controlemos el mayor control posible sobre el contenido que compartimos.
  • A partir de determinadas edades, y según casos, consultar a los menores. Sé por experiencia que a menudo ellos ven problema, donde nosotros solo vemos una historia sugerente que puede ser de interés para otros que viven situaciones parecidas a las nuestras. En más de una ocasión, después de tener “el post” escrito, he tenido que descartarlo después de pasar su filtro y encontrarme con un “mamá por favor eso no lo cuentes”. Pues si ellos no quieren que lo cuente, no hay nada más que hablar.

De todas formas, consejos aparte; si hay algo que no tolero es que me intenten convencer de algo con el miedo como arma. Una cosa es advertir sobre los riesgos e invitar a la gente a ser prudente y otra hacer creer a los padres que publicar una foto es pecado mortal. Nunca hemos tenido control absoluto sobre la imagen de nuestros hijos, ni nunca lo tendremos. Antes de la existencia de las redes sociales tampoco. Y una cosa es contarlo todo a todas horas y publicar fotos suyas a diario y otra volvernos locos, por ejemplo, ante la posibilidad de que les hagan una foto en un festival del colegio, como sucede a veces. Personalmente, este tema intento tomármelo, con tanta sensatez, como tranquilidad.

Como madre y bloguera me encuentro a diario ante el reto que supone encontrar el equilibrio, trabajando en algo en cuyo beneficio creo, sin causar perjuicio alguno a quienes más quiero. Y he de decir que no hay cosa que les haga a mis hijos más ilusión y que suponga a veces hasta un estímulo, que descubrir que les dedico un post.

Dejar por escrito las cosas importantes que nos pasan en familia supone una ayuda para que cuando ellos lo leen se den cuenta de dónde queremos poner el acento en casa. Mi hija mediana se emocionó hace unos días cuando leyó el post que escribí de su Primera Comunión. No decía nada que no hubiéramos hablado antes ella y yo el día de la celebración, pero con las prisas las palabras pierden solemnidad; parece que se las lleva el viento, como se suele decir. Dejar estas reflexiones por escrito -siempre que no crucemos las líneas rojas- nos ayuda a darnos cuenta de todo lo bueno que nos sucede, mientras creamos comunidad, también en las redes.

@amparolatre

 

Categorías:Mundo, Redes Sociales

“Trump debe ser colgado”

El tuit de un profesor de Fresno que lo ha metido en serios problemas

Cómo un mensaje de Twitter puede causarte graves problemas

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Cuando el profesor Lars Maischak compartió un tuit sobre Donald Trump, que en su momento consideró apto, con sus 28 seguidores en Twitter, creyó que éste no tendría repercusión alguna.

Pero resulta que para Breitbart News, un sitio informativo de la ultra derecha, nada es muy difícil de encontrar, especialmente cuando se trata de una amenaza contra el presidente.

Y es que la frase “Trump debe ser colgado”, no es una que pueda ser tomada a la ligera, especialmente cuando eres un profesor de una universidad pública, que recibe fondos del gobierno de Trump.

Maischak, profesor de historia de la CSU Fresno, compartió ese tuit a finales de febrero, con el fin de “salvar la democracia estadounidense”, mencionaba el mensaje en Twitter. Y todo marzo y algo de abril se mantuvo fuera del escrutinio público el pensar del profesor, pero cuando el sitio tomó el tuit y escribió un artículo sobre ello, Maischak comenzó a sentir el pesar de la viralización moderna.

“Pido perdón a aquellos que se sentían amenazados u ofendidos por [las palabras que escribí]”, dijo en una declaración escrita. “Nunca fue mi intención hacer daño a nadie, ni animar a otros a hacer daño a nadie”.

El miércoles, la cuenta de Twitter de Maischak fue desactivada.

Según el profesor, que habló con el Los Angeles Times, desde que se dio a conocer el tuit, ha recibido cuantiosas amenazas y correos electrónicos de tono desagradable.

Pero no solo ofendió a otros en redes sociales, sino que logró captar la atención de agencias federales.

Los funcionarios federales están llevando a cabo una investigación a raíz del mensaje viral. Maischak dijo que ha sido contactado por el Servicio Secreto y está cooperando plenamente.

CSU Fresno informó que de igual manera están cooperando con las autoridades, y que por su parte están llevando a cabo su propia investigación para verificar que el maestro hizo tales declaraciones en el “contexto de los derechos de libre expresión”, indicatorio que el actual empleo de Maischak está pendiente de esta investigación.

No obstante, estudiantes y otras personas del plantel académico han pedido la destitución del hombre.

Una petición pidiendo que fuera despedido de la CSU Fresno había reunido más de 1,100 firmas a partir del jueves por la noche.

6 maneras de hacer tu experiencia en Facebook más sana y positiva

No estoy dispuesta a dejar las redes sociales, pero creo que puedo emplear mejor el tiempo que les dedico

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¿Has hecho propósitos de renunciar a Facebook por el año nuevo, o para Cuaresma? Yo también lo he pensado, pero al final he comprendido que no quiero cortar con las redes sociales. Aunque a veces sea una ocasión para cotillear (y a menudo es una pérdida de tiempo), sigue siendo un instrumento precioso para una mamá a tiempo completo introvertida como yo. Pero he decidido hacer mi experiencia en Facebook más positiva y sana. Estos son algunos de mis propósitos:

1. Esconde lo que te molesta, aun teniendo cuidado en no acabar sólo contigo mismo. Hay una delgada línea roja que separa el estar abierto a personas con las que no se está de acuerdo, y simplemente exponerse a lo que te hace estar mal. Si cada vez que cierta persona postea algo te vas a irritar, podrías modificar los settings para esconder sus posts. Seguiréis siendo amigos, podrás ver todo lo que te escribe y no sabrá que la has ocultado. Hace un par de meses eché un vistazo a mi lista de amigos y oculté a un montón de gente. No me arrepiento, de hecho. Siempre podré volver a seguir a alguno de ellos en el futuro, si me siento capaz de digerir sus posts.

2. En la misma línea, rodéate de lo que te influencia positivamente. Poner ”like” a demasiadas páginas puede hacerte perder tiempo en tu timeline, pero elegir algunos con cuidado puede ser edificante. Hay muchas buenas páginas católicas en Facebook (¡como Aleteia!) que son un apoyo para los breves momentos de oración y meditación. Es también un buen sitio para entrar en contacto con personas que comparte tus intereses. Soy miembro de un grupo de costura, me permite olvidarme de la política y de todos los problemas del mundo, y al mismo tiempo es una buena manera de animar a los demás y que te animen ellos a ti.

3. No ser esclavo de tu news feed. No es necesario bajar y bajar hasta que hayas leído cada uno de los artículos. No sólo es una pérdida de tiempo, sino que te expones además a un montón de post que de verdad no necesitas saber. Mi propósito para la próxima Cuaresma es el de visitar sólo los perfiles de mis amigos, en lugar de recorrer el muro sin reflexionar. En este modo usaré Facebook para estar en contacto con las personas a las que quiero, más que para aislarme de ellas. Hay varias aplicaciones que me ayudan a hacerlo.

4. Usa Facebook para rezar por alguien. Recientemente pasé un par de días de depresión aguda, y al final junté valor y pedí oraciones en Facebook. La avalancha de respuestas me hizo sentir amada y considerada, y en pocas horas me sentí aliviada por las oraciones de mis amigos. Funciona también al revés: la news feed ofrece varias ideas para rezar por amigos y parientes, así como para extraños, religiosos y líderes políticos. Cuando ves una petición de oración, detente y preséntala en seguida a Dios; un rápido “Dios te bendiga” es mejor que querer rezar un rosario que tan dejas para más adelante que se te olvida.

5. Usa Facebook para los actos de misericordia. Facebook tiene el potencial para ser una comunidad. Para los introvertidos, deprimidos o aislados, puede ser una verdadera ancla de salvación. ¡Aprovéchate! Como decía mi madre, si quieres que tus amigos te escriban cartas, escríbelas tu antes. Toma un minuto para mandar a un amigo una foto o una canción agradable, o para enviar un mensaje a alguien que está atravesando un periodo difícil. Estos pequeños gestos de amistad podrían llegar en el momento justo para alguien que lo necesita. Y, las más de las veces, tus amigos responderán en consecuencia.

6. Espera antes de postear algo. Esto es lo más difícil. Mi propósito es esperar una hora antes de hacer click en “publica” en cualquier comentario que escribo, para asegurarme de que no actúo en base a las emociones, publicando algo de lo que después podría arrepentirme.

Creo que es posible afrontar las tentaciones de Facebook sin echar al niño con el agua sucia. En cualquier caso, al menos quiero probarlo.

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