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¡Me niego a ser la agenda de mi hija por el Whatsapp!

15 septiembre 2017 Deja un comentario

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¿Cómo ser una madre que educa bien y al mismo tiempo frenar esa tendencia a querer solucionar los inconvenientes que los hijos van encontrando?

“¡Me niego a ser la agenda de mi hija por el whatsapp!” dice enfáticamente Noelia López-Cheda, autora del libro No seas la agenda de tus hijos y prepáralos para la vida, quien señala que “aunque los padres queremos que los niños sepan defenderse en la vida y tengan los recursos para afrontar el fracaso, no les preparamos para ello sino todo lo contrario”.

Noelia es ingeniera industrial, Coach profesional, consultora en temas de Recursos Humanos, conferencista y Máster de Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato. Esta española apasionada de la educación, considera que los padres deben buscar que los hijos desarrollen ciertas habilidades fundamentales para la vida como son la autonomía, la proactividad y la comunicación; pues de lo contrario, es posible que los hijos sean inseguros, no asuman responsabilidades, dependan de los padres para tomar decisiones y no aprendan a razonar ni tolerar la frustración.

“Ayudar a nuestros hijos, sí; ser su agenda o suplantarles, no”

Noelia relata la situación que le hizo caer en la cuenta de que estaba siendo la “agenda de su hija” y que de cierta manera le estaba “viviendo su vida”, lo cual la perjudicaba más de lo que la beneficiaba, siendo así un llamado de atención para hacer un cambio rotundo, este es su relato:

“Recuerdo la primera vez que envié y recibí los deberes que se había olvidado Enma por el grupo de whatsapp de las “madres” del cole. “¡Qué maravilla esto!”, pensé inocente de mi sin saber entonces que se iba a convertir en un monstruo que me engulliría en una vorágine de mensajes a partir de las 6 de la tarde con listado de tareas unido a mil fotos de los libros, ejercicios… que me saturaban el espacio del teléfono y cuando tenía que hacer una foto me decía: “memoria llena”.

El día que “vi la luz” lo recuerdo con bastante claridad. Fue así:

– Enma: “Mamá, se me ha olvidado la hoja de los ejercicios de matemáticas, ¿lo dices en el grupo y que te lo manden?”.

Yo, como madre solícita, amantísima y servicial me dispuse a hacerlo mientras dejaba las llaves en la entrada, soltaba el bolso en la silla, me sacaba el teléfono del bolsillo y dejaba la bolsa de la compra en el suelo. ¡”Multitasking” en acción!

Entonces algo me paralizó. Fue algo así como “un bofetón de realidad”. Me quedé mirando el teléfono a la vez que veía varios emailsde clientes parpadeando en la pantalla y entonces comprendí.

Pero ¿qué narices estoy haciendo? pensé. Se acabó.

– Enma, cariño, no es mi responsabilidad que se te hayan olvidado los deberes, es la tuya, por lo tanto mañana dices a la profesora que no los llevas porque se te olvidaron y que la próxima no se te olvidarán.

– Pero, ¡mamá, me pondrá mala nota!

– No pasa nada, la próxima seguro que ya no te la pone.

– Y ¿por qué no lo pides al grupo con lo fácil que es?

– Pues precisamente porque ese grupo no está para ser el paralelo de tu agenda sino para cosas urgentes del colegio. Tú no debes confiar en que el móvil de tu madre responda a tus olvidos ya que, es tu responsabilidad traer tu agenda con tus ejercicios. Yo tengo mi agenda y no te pido a ti que me recuerdes si tengo que responder a un cliente, si tengo que preparar un material….así que cada uno debe asumir su parte.

Lo entendió perfectamente y ya nunca más me ha pedido nada de eso a pesar de los olvidos que, tengo que decir, son bastante frecuentes”.

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¿Qué estamos consiguiendo con ser agendas o ayudantes particulares en todo momento de nuestros hijos? 

La autora responde a esta pregunta: “Lo de los deberes eternos en casa es otro tema (tengo muchos debates sobre deberes SÍ o deberes NO), voy al tema particular de asumir todo movimiento que hacen nuestros hijos como si fuéramos los ángeles protectores perpetuos tengan la edad que tengan. Lo que conseguimos es básicamente esto y la lista daría para mucho:

– Niños que no asumen ningún tipo de responsabilidad para su edad.

– Niños a los que les da miedo hacer cualquier cosa porque tienen nuestros ojos encima por si se equivocan, porque nosotros se lo vamos a hacer mejor.

– Niños que prefieren poner la atención en otras cosas, porque para éstas “ya está mamá”.

– Niños que cuando crezcan solo esperarán instrucciones y órdenes para empezar a actuar. Esto es clave.

Fomentar en ellos la iniciativa

Una de las competencias que más trabajo con diferencia en empresas en formaciones y talleres además de ponencias, es la proactividad e iniciativa. Se trabaja también desde la competencia del conocimiento personal, conocimiento de fortalezas y autoconfianza por lo que si no “practicamos” con estas pequeñas cosas desde pequeños, no esperemos que lo hagan de mayores. “Señores futuros empresarios que van a contratarlos” (sí, los adultos que leéis), ¿qué pedimos en los trabajadores o en nuestros compañeros de trabajo? Esto mismito…

– No me debo sentir como mala madre si no hago de agenda, me comporto como madre irresponsable si no educo para que mis hijos sean independientes y autónomos.

– No me debo sentir como mala madre por no sentarme con ella/él a hacer los deberes, me comporto como madre irresponsable si no les brindo ayuda o apoyo emocional y de empuje cuando tengan realmente grandes dificultades.

– No me debo sentir como mala madre por no estar supervisando absolutamente todo paso que realice mi hija (el peque en este tema todavía no llega, seamos conscientes de las edades), me comporto como una madre irresponsable si desconozco dónde se mueve y con quién se mueve mi hija, que tiene cierto matiz diferente.

Hay estrategias de sobra para trabajar con ellos a estas edades: venga, ánimo, que tenemos que hacer generaciones mejores que la nuestra, es fácil con un poco de reflexión y confianza”, concluye la autora.

*Se publica bajo la autorización de Noelia Lopez. Conoce más de la autora en: noelialopez.com

Saber que esto puede pasar a tus hijos te pondrá el vello de punta

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Más de 13 millones de personas han visto el vídeo sobre el peligro de una de las prácticas más extendidas en internet

La facilidad para conectar con otros en Internet es asombrosa. Y uno, que tiene puerta de seguridad en su casa y cierra todas las ventanas antes de salir, se deja en cambio abierta la “puerta” de internet.

Las redes sociales, sobre todo entre los más jóvenes, pueden convertirse en una trampa, un verdadero infierno.

Millones de adolescentes usan Whatsapp, Snapchat, Instagram, Skype, Periscope, Facebook… y cada día entran en ellas con la ilusión de las novedades, de que se les escuche, de conocer amigos nuevos y pasarlo bien. Sin embargo, no todos los usuarios son niños y adolescentes sanos y bienintencionados como ellos.

Una cita

Está comprobado que los delincuentes sexuales emplean las redes para conectar con sus víctimasLa práctica se llama “grooming”.Lo hacen de una manera muy fácil: los pederastas se hacen pasar por un menor, de la misma edad o similar a la del chaval o chica con quien conectan. Preguntan con habilidad, despiertan su interés y empieza un recorrido que pronto pasa de la amistad a un “querer algo más”. Hasta que llega la propuesta: “¿por qué no nos encontramos?”.

Los adolescentes, tus hijos, pasan a veces horas chateando, con lo que llegan a contar a sus amigos cosas íntimas porque les parece que se ha creado un clima de confianza y de escucha. El torrente de sentimientos les lleva a dar pasos a la velocidad del vértigo. Lo que no saben es que al otro lado puede esperarles un monstruo.

Conscientes del crecimiento de acosadores que se valen de las redes sociales para atrapar a sus víctimas, una compañía de telefonía ha publicado recientemente un vídeo con el que alertar a los más jóvenes y de paso a sus padres. Porque se trata no de un caso aislado sino de una tendencia creciente.

Como padre o madre, tu educación también está en preocuparte de lo que tus hijos reciben por la red. No dudes en preguntarles a tus hijos por sus amistades, en conversar con ellos para ponerles en guardia frente a personas que quieren hacerles mucho daño.

En internet, como en las películas, no todo es lo que parece. Y si no, mira este vídeo y lo comprobarás.

Shareting

Desde la primera ecografía hasta el día de su boda. Por el camino el primer baño, su primer biberón, los primeros pasos y los festivales del colegio.

Si algo caracteriza a los niños de esta generación es su sobre exposición en redes sociales. Y por la misma regla de tres, si algo define a los padres en este momento concreto de la historia es la “costumbre-necesidad” de compartir los momentos mas significativos de la vida de sus retoños.

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De ahí el término “shareting” y la advertencias de los expertos, que señalan que a menudo se cruzan las líneas rojas y nos olvidamos de que también ellos tienen derecho a que se respete su intimidad.

Los padres a menudo nos dejamos llevar por el primer impulso y no queremos desaprovechar el filón que supone la gracia de nuestro peque o la ternura de una foto, para conseguir un montón de “likes”.

Para mí la clave está en:

  • No airear las miserias, sino aquello que puede aportar algo a otras familias.
  • No abusar del uso de fotografías en las que aparezcan los niños.
  • Aprovechar las opciones que las redes sociales dan para crear foros cerrados de manera que controlemos el mayor control posible sobre el contenido que compartimos.
  • A partir de determinadas edades, y según casos, consultar a los menores. Sé por experiencia que a menudo ellos ven problema, donde nosotros solo vemos una historia sugerente que puede ser de interés para otros que viven situaciones parecidas a las nuestras. En más de una ocasión, después de tener “el post” escrito, he tenido que descartarlo después de pasar su filtro y encontrarme con un “mamá por favor eso no lo cuentes”. Pues si ellos no quieren que lo cuente, no hay nada más que hablar.

De todas formas, consejos aparte; si hay algo que no tolero es que me intenten convencer de algo con el miedo como arma. Una cosa es advertir sobre los riesgos e invitar a la gente a ser prudente y otra hacer creer a los padres que publicar una foto es pecado mortal. Nunca hemos tenido control absoluto sobre la imagen de nuestros hijos, ni nunca lo tendremos. Antes de la existencia de las redes sociales tampoco. Y una cosa es contarlo todo a todas horas y publicar fotos suyas a diario y otra volvernos locos, por ejemplo, ante la posibilidad de que les hagan una foto en un festival del colegio, como sucede a veces. Personalmente, este tema intento tomármelo, con tanta sensatez, como tranquilidad.

Como madre y bloguera me encuentro a diario ante el reto que supone encontrar el equilibrio, trabajando en algo en cuyo beneficio creo, sin causar perjuicio alguno a quienes más quiero. Y he de decir que no hay cosa que les haga a mis hijos más ilusión y que suponga a veces hasta un estímulo, que descubrir que les dedico un post.

Dejar por escrito las cosas importantes que nos pasan en familia supone una ayuda para que cuando ellos lo leen se den cuenta de dónde queremos poner el acento en casa. Mi hija mediana se emocionó hace unos días cuando leyó el post que escribí de su Primera Comunión. No decía nada que no hubiéramos hablado antes ella y yo el día de la celebración, pero con las prisas las palabras pierden solemnidad; parece que se las lleva el viento, como se suele decir. Dejar estas reflexiones por escrito -siempre que no crucemos las líneas rojas- nos ayuda a darnos cuenta de todo lo bueno que nos sucede, mientras creamos comunidad, también en las redes.

@amparolatre

 

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“Trump debe ser colgado”

El tuit de un profesor de Fresno que lo ha metido en serios problemas

Cómo un mensaje de Twitter puede causarte graves problemas

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Cuando el profesor Lars Maischak compartió un tuit sobre Donald Trump, que en su momento consideró apto, con sus 28 seguidores en Twitter, creyó que éste no tendría repercusión alguna.

Pero resulta que para Breitbart News, un sitio informativo de la ultra derecha, nada es muy difícil de encontrar, especialmente cuando se trata de una amenaza contra el presidente.

Y es que la frase “Trump debe ser colgado”, no es una que pueda ser tomada a la ligera, especialmente cuando eres un profesor de una universidad pública, que recibe fondos del gobierno de Trump.

Maischak, profesor de historia de la CSU Fresno, compartió ese tuit a finales de febrero, con el fin de “salvar la democracia estadounidense”, mencionaba el mensaje en Twitter. Y todo marzo y algo de abril se mantuvo fuera del escrutinio público el pensar del profesor, pero cuando el sitio tomó el tuit y escribió un artículo sobre ello, Maischak comenzó a sentir el pesar de la viralización moderna.

“Pido perdón a aquellos que se sentían amenazados u ofendidos por [las palabras que escribí]”, dijo en una declaración escrita. “Nunca fue mi intención hacer daño a nadie, ni animar a otros a hacer daño a nadie”.

El miércoles, la cuenta de Twitter de Maischak fue desactivada.

Según el profesor, que habló con el Los Angeles Times, desde que se dio a conocer el tuit, ha recibido cuantiosas amenazas y correos electrónicos de tono desagradable.

Pero no solo ofendió a otros en redes sociales, sino que logró captar la atención de agencias federales.

Los funcionarios federales están llevando a cabo una investigación a raíz del mensaje viral. Maischak dijo que ha sido contactado por el Servicio Secreto y está cooperando plenamente.

CSU Fresno informó que de igual manera están cooperando con las autoridades, y que por su parte están llevando a cabo su propia investigación para verificar que el maestro hizo tales declaraciones en el “contexto de los derechos de libre expresión”, indicatorio que el actual empleo de Maischak está pendiente de esta investigación.

No obstante, estudiantes y otras personas del plantel académico han pedido la destitución del hombre.

Una petición pidiendo que fuera despedido de la CSU Fresno había reunido más de 1,100 firmas a partir del jueves por la noche.

6 maneras de hacer tu experiencia en Facebook más sana y positiva

No estoy dispuesta a dejar las redes sociales, pero creo que puedo emplear mejor el tiempo que les dedico

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¿Has hecho propósitos de renunciar a Facebook por el año nuevo, o para Cuaresma? Yo también lo he pensado, pero al final he comprendido que no quiero cortar con las redes sociales. Aunque a veces sea una ocasión para cotillear (y a menudo es una pérdida de tiempo), sigue siendo un instrumento precioso para una mamá a tiempo completo introvertida como yo. Pero he decidido hacer mi experiencia en Facebook más positiva y sana. Estos son algunos de mis propósitos:

1. Esconde lo que te molesta, aun teniendo cuidado en no acabar sólo contigo mismo. Hay una delgada línea roja que separa el estar abierto a personas con las que no se está de acuerdo, y simplemente exponerse a lo que te hace estar mal. Si cada vez que cierta persona postea algo te vas a irritar, podrías modificar los settings para esconder sus posts. Seguiréis siendo amigos, podrás ver todo lo que te escribe y no sabrá que la has ocultado. Hace un par de meses eché un vistazo a mi lista de amigos y oculté a un montón de gente. No me arrepiento, de hecho. Siempre podré volver a seguir a alguno de ellos en el futuro, si me siento capaz de digerir sus posts.

2. En la misma línea, rodéate de lo que te influencia positivamente. Poner ”like” a demasiadas páginas puede hacerte perder tiempo en tu timeline, pero elegir algunos con cuidado puede ser edificante. Hay muchas buenas páginas católicas en Facebook (¡como Aleteia!) que son un apoyo para los breves momentos de oración y meditación. Es también un buen sitio para entrar en contacto con personas que comparte tus intereses. Soy miembro de un grupo de costura, me permite olvidarme de la política y de todos los problemas del mundo, y al mismo tiempo es una buena manera de animar a los demás y que te animen ellos a ti.

3. No ser esclavo de tu news feed. No es necesario bajar y bajar hasta que hayas leído cada uno de los artículos. No sólo es una pérdida de tiempo, sino que te expones además a un montón de post que de verdad no necesitas saber. Mi propósito para la próxima Cuaresma es el de visitar sólo los perfiles de mis amigos, en lugar de recorrer el muro sin reflexionar. En este modo usaré Facebook para estar en contacto con las personas a las que quiero, más que para aislarme de ellas. Hay varias aplicaciones que me ayudan a hacerlo.

4. Usa Facebook para rezar por alguien. Recientemente pasé un par de días de depresión aguda, y al final junté valor y pedí oraciones en Facebook. La avalancha de respuestas me hizo sentir amada y considerada, y en pocas horas me sentí aliviada por las oraciones de mis amigos. Funciona también al revés: la news feed ofrece varias ideas para rezar por amigos y parientes, así como para extraños, religiosos y líderes políticos. Cuando ves una petición de oración, detente y preséntala en seguida a Dios; un rápido “Dios te bendiga” es mejor que querer rezar un rosario que tan dejas para más adelante que se te olvida.

5. Usa Facebook para los actos de misericordia. Facebook tiene el potencial para ser una comunidad. Para los introvertidos, deprimidos o aislados, puede ser una verdadera ancla de salvación. ¡Aprovéchate! Como decía mi madre, si quieres que tus amigos te escriban cartas, escríbelas tu antes. Toma un minuto para mandar a un amigo una foto o una canción agradable, o para enviar un mensaje a alguien que está atravesando un periodo difícil. Estos pequeños gestos de amistad podrían llegar en el momento justo para alguien que lo necesita. Y, las más de las veces, tus amigos responderán en consecuencia.

6. Espera antes de postear algo. Esto es lo más difícil. Mi propósito es esperar una hora antes de hacer click en “publica” en cualquier comentario que escribo, para asegurarme de que no actúo en base a las emociones, publicando algo de lo que después podría arrepentirme.

Creo que es posible afrontar las tentaciones de Facebook sin echar al niño con el agua sucia. En cualquier caso, al menos quiero probarlo.

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Mira cómo estas familias combaten el exceso de nuevas tecnologías

¿Sabes cuál es la principal variable que aboca a los menores a una adicción?

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Un día, en medio de una discusión, Gabriel (nombre ficticio) le partió la nariz a su padre. ¿El motivo? Le había desconectado el router y le dejó sin internet.

La violencia, al principio solo verbal, había ido en aumento desde que en casa se descubrió lo que hacía Gabriel: cada mañana, en lugar de ir a clase, se dirigía a la FNAC, un centro comercial en Madrid, para pasar horas jugando y probando de manera gratuita diferentes videojuegos.

Cuando saltó la alerta en el colegio, los padres no supieron reaccionar bien y optaron por la vía del castigo severo. Tras varias discusiones subidas de tono y el mencionado episodio de violencia filioparental, al final todos acudieron a un profesional para abordar el tratamiento: no solo para Gabriel, sino para toda su familia.

El VI Barómetro de la Familia The Family Watch, patrocinado por Madrid Vivo y presentado la semana pasada en Madrid, ha puesto de manifiesto que la adicción de los menores a internet, a los videojuegos y a las redes sociales es una de las principales preocupaciones de las familias españolas.

La encuesta, realizada por GAD3, señala que casi el 100 % de los encuestados manifiesta su preocupación por los riesgos de la red, y para un 62,5 % la comunicación en las familias ha empeorado a pesar de las nuevas tecnologías.

El barómetro revela que ha aumentado la percepción de que los jóvenes están consumiendo cada vez más alcohol y pornografía, una tendencia que discurre paralela a una disminución de la comunicación en el seno de las familias.

El estudio apunta también a las actividades en familia como posible solución, junto a la necesidad de que los padres sean más estrictos con sus hijos en asuntos como el consumo de alcohol, el empleo de internet y redes sociales, o los horarios de llegada a casa.

Niños con móvil

Como contrapunto, Sonsoles Vidal Herrero-Vior, abogada experta en violencia y adicciones en menores y miembro del área académica de The Family Watch, señala que “no porque un menor esté mucho tiempo en el móvil eso significa que tiene un problema de adicción. A los adultos nos cuesta mucho entender esto, porque para nosotros las relaciones pasan por el cara a cara, pero para los adolescentes sus relaciones sociales y su ocio pasan por el celular. A los adultos les llama mucho la atención que los chavales estén todo el día manejando un dispositivo, pero es que ellos se relacionan a través de él. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de identificar si hay o no un problema.

Para Vidal se puede empezar a hablar de adicción cuando aparecen algunos síntomas: ansiedad, inmediatez, reacciones violentas cuando no llegan las respuestas a los mensajes, necesidad imperiosa de tener cerca el teléfono, de estar conectado… Ahí se percibe que no se está haciendo un uso adecuado del dispositivo.

Pero hay además otros fenómenos asociados al mal empleo del móvil o de los videojuegos: los menoresmultipantalla, adolescentes que tienen en su habitación el teléfono, la tablet, el móvil, la televisión…; la niñera tecnológica: al no estar sus padres en casa, los menores buscan la información que necesitan en internet; o el botellón electrónico: jóvenes que antes que salir de casa prefieren quedarse consumiendo contenidos que generan dependencia, como el juego online, o relacionándose con desconocidos a través de la red.

Falta de control parental

La experta tiene claro que todo este fenómeno revela “una falta de control parental. Que un niño de 9 años tenga un iPhone 7, que el móvil sea el regalo estrella de la Primera Comunión, que un adolescente haga de su habitación la república independiente de mi casa con todo tipo de dispositivos…, es un problema de los padres”.

A pesar de que el barómetro de The Family Watch-Madrid Vivo muestra que los padres desean una mayor comunicación con sus hijos, “muchos de ellos les han ofrecido desde niños el móvil o las tabletas electrónicas para que estén entretenidos y no den guerra. A los padres se les ha ido la situación de las manos y ahora eso se ha vuelto más difícil de controlar. Los padres no logran charlar con sus hijos…, porque desde hace años han delegado las funciones educativas en un dispositivo”.

Esta situación se agrava si se tienen en cuenta los riesgos que conllevan las redes sociales para la privacidad de los menores: “Los padres no son conscientes de que su hijo pone un pie en una plaza pública, y entra en contacto con gente que no conoce; además se atreven a mucho más de lo que harían en el cara a cara”, de ahí problemas como el acoso a menores en la red (cibergrooming), o el envío de contenidos de tipo sexual (sexting).

A todo ello se suman los cada vez más frecuentes casos de violencia asociados al uso de internet: “No existe una relación causa-efecto directa entre el uso abusivo de la tecnología y la violencia, pero la tecnología sí dinamiza la violencia“.

Alternativas de ocio

En cualquier caso, la familia aparece como la principal vía de solución de los problemas de los menores asociados a la tecnología. Sonsoles Vidal propone “unas pautas educativas claras por parte de los padres, para que los hijos sepan que los dispositivos son una herramienta más de comunicación, no la única”.

Además, los menores deberían “aprender a usar la tecnología bajo el control de sus padres, y siempre de una manera adaptada a su propio crecimiento”.

En la misma línea se sitúa Irene Gallego, psicóloga del proyecto Conviviendo, de la Fundación Amigó, que recientemente ha recibido el premio a la innovación social de la Asociación Española de Fundaciones por su trabajo en prevención de la violencia filioparental.

A la fundación han llegado niños de hasta 8 años con problemas de violencia hacia sus padres, “no por una rabieta, sino por manifestaciones de violencia premeditada y sin control”, aclara Irene.

En muchos de estos niños y adolescentes, el problema de la violencia está asociado a las adicciones, que “antes eran el alcohol y las drogas, pero cada vez más hay más presencia de las nuevas tecnologías, videojuegos, redes sociales, móvil…”.

¿Qué es lo que ha pasado en una familia para que un hijo se vaya recluyendo poco a poco en la realidad virtual? “A veces hay un rasgo de la personalidad del niño que favorece esta situación”, explica Gallego, pero “también es verdad que las alternativas de ocio que los padres ofrecen a los niños son cada vez más reducidas.

“Los Reyes Magos acaban de traer a los niños un montón de dispositivos electrónicos, videoconsolas y juegos que muchas veces no son apropiados para la edad del niño. Se les ofrece mucha tecnología, pero no les facilitan otro tipo de ocio. Los niños de hoy apenas leen. Tienen una tablet porque es más cómodo para los padres. Ha habido un cambio de la sociedad, y no hemos sabido asimilar tanta tecnología”.

Y este panorama está bastante extendido: “Nos podemos encontrar una adicción así en cualquier familia. Los casos que nos han llegado a nosotros son familias típicas, muy normales y estructuradas”, atestigua Irene.

Para escapar de esta red, es preciso el apoyo positivo hacia el menor. “No se consigue nada diciendo: “Te pasas todo el día jugando (o chateando), no vas a llegar a nada””, explica la psicóloga.

En la Fundación Amigó, por ejemplo, comienzan ofreciendo al chaval actividades de ocio alternativas, “porque no se consigue nada luchando directamente contra el dispositivo, porque el mono es muy fuerte, y como en cualquier adicción es muy difícil que el adicto reconozca desde el principio que tiene un problema”.

Además, van reincorporando poco a poco hábitos básicos que habían quedado atrás: horarios fijos de comida y de sueño, medidas de higiene… Poco a poco van trabajando con el menor el reconocimiento y la motivación al cambio, para que ellos mismos vean que tienen un problema.

Y en paralelo se trabaja con la familia: “Intentamos que dejen espacio al menor para que se exprese con libertad y explique los motivos que le han llevado a esa situación. Y pedimos a los padres que no le juzguen, que intenten entender, que no vean solo lo negativo, siempre buscando una comunicación más positiva e intentando alcanzar acuerdos” con el menor para el uso racional de los dispositivos.

Se puede salir

Al final, como en cualquier adicción, se puede salir. En la fundación tienen experiencia de que “poco a poco los chavales pueden ir estructurando su vida. Son capaces de dejar de lado el móvil mientras comen en familia, algo que antes era imposible. Y hasta se les puede castigar si es necesario sin el ordenador sin que surja la violencia. Son pequeños pasos” en los que la familia juega un papel fundamental.

El sociólogo Narciso Michavila, de la consultora GAD3, encargada del barómetro, concluye que “la principal variable que explica el aumento del consumo de alcohol en menores, el fracaso escolar, los embarazos no deseados, la adicción al móvil… es la falta de diálogo entre padres e hijos. A menos diálogo, más problemas“.

Por eso, “los padres tienen que implicarse más, hablar más con los hijos”, porque al final “lo que en principio es un medio de comunicación, puede hacer que pierdas la comunicación con tu familia”.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo publicado originalmente por Alfa y Omega
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Recibe tu vitamina espiritual diaria en tu celular

26 noviembre 2016 Deja un comentario

El evangelio del día, el santo, el mensaje del Papa Francisco y una oración para alimentar tu espíritu

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¿Quieres recibir cada día en tu celular el evangelio, el santo, las palabras del Papa Francisco en Santa Marta y una oración? Descubre cómo:

Aleteia abre una lista de difusión en Whatsapp para que puedas recibir a diario cuatro “vitaminas espirituales”:

–       un link al evangelio de la misa del día

–       un link al santo más importante del día

–       un link a una oración

–       un link a las palabras del Papa Francisco en Santa Marta, o bien la audiencia o el ángelus de los domingos.

Es muy sencillo, y no te cuesta ningún dinero. Tampoco recibirás más de cuatro chats diarios, ni publicidad. La privacidad de tu número quedará totalmente a salvo, pues no entras en un grupo ni puedes ver los números de otras personas (ni nadie puede ver los tuyos).

¿Cómo hacer? Muy sencillo:

Paso 1. Añade este número entre tus contactos

Nombre: Aleteia

Número: +34673796575

Este número no acepta llamadas de voz, pues es una línea sólo de datos. No podrás, por tanto, ni hacerle llamadas ni recibirlas de él.

Paso 2: envía un chat con las palabras QUIERO ALETEIA 

Con este chat, entendemos que quieres unirte a la lista de difusión.

¡Apúntate y empieza a recibir en seguida la vitamina espiritual que necesitas para vivir cada día!

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