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Archive for the ‘Matrimonio’ Category

Torreciudad cambió nuestras vidas

Ya se ven sus milagros

“¿Usted abraza a su pareja?”

ACEPRENSA 9.FEB.2018

Dentro de la Semana Nacional por el Matrimonio, que empezó el 7 de febrero y terminará el 14 del mismo mes, Día de San Valentín, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos está difundiendo una web que enseña aptitudes para vivir plenamente el matrimonio. Aunque la iniciativa está promovida por los obispos, de la mayoría de los contenidos se encargan matrimonios.

“Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas”. Esta frase de Amoris laetitia quizá no llene titulares, pero sirve de eficaz criterio a quienes quieren mejorar la formación y el acompañamiento pastoral a las familias. Como también decía Francisco en esta exhortación, la Iglesia no debe estar a la defensiva, sino tomar la iniciativa para “mostrar caminos de felicidad”.

En esta línea propositiva se mueve la web www.foryourmarriage.org y su versión en español, https://portumatrimonio.org, con contenidos elaborados por parejas hispanas. El plato fuerte de estas webs es la ayuda práctica. Por ejemplo, los prometidos encontrarán una guía de “conversaciones necesarias”, para garantizar que llegan ante el altar con una serie de temas hablados (si todavía no lo han hecho); diez trucos para mantener el foco en lo esencial el día de la boda; información sobre un programa para “celebrar una boda sencilla y bella, sin incurrir en gastos innecesarios” ; orientaciones para elegir las lecturas y la música de la ceremonia; o reflexiones para diseñar el presupuesto de la boda en función del estilo familiar que desean forjar.

A los recién casados no solo les hablan de la necesidad del diálogo, sino que también les enseñan habilidades para gestionar las diferencias partiendo de situaciones reales: “Creo que ve demasiada televisión”, “Cree que gasto demasiado”…; no solo les exhortan a cultivar una espiritualidad matrimonial, sino que les sugieren cuatro pasos para rezar juntos

Pegados al terreno

Hay secciones comunes a todas las etapas matrimoniales: “sexualidad y amor conyugal”, “vida familiar y crianza”, “alimenta tu matrimonio”. De nuevo, aquí los temas y los enfoques de los artículos están pegados al terreno: “¿Usted abraza a su pareja?” ofrece sencillos consejos para reactivar las expresiones de afecto en la vida cotidiana; “No esta noche, cariño” ayuda a hablar de los distintos ritmos en la relaciones conyugales; “La generación sándwich” está pensado para aquellos que cuidan a la vez a sus hijos y a sus padres mayores; “¿Cómo llevar a los niños pequeños a misa?” brinda consejos para introducir en la piedad eucarística…

Además de artículos, hay recursos de otro tipo que varían según la versión de la web: ideas de planes y citas para los esposos; un test para evaluar la calidad de la relación matrimonial; una lista de preguntas frecuentes sobre la planificación familiar naturalvídeos exhortativos que animan a compartir las responsabilidades del hogar o a vivir la solidaridad en familia; “el rincón del Papa”, que reúne los consejos de Francisco sobre el matrimonio y la vida familiar…

Una de las herramientas más valiosas es la ayuda a los matrimonios en crisis, grandes o pequeñas: desde 25 trucos para mantener el respeto al cónyuge durante una discusión, hasta una lista de sitios a los que se puede acudir en busca de ayuda. Además, en la versión en español, hay testimonios de matrimonios hispanos en EE.UU. “que han experimentado la intervención del Señor para restaurar los corazones heridos y salvar lo que parecía perdido”.

Junto a estas webs, los obispos cuentan con otra, www.marriageuniqueforareason.org, que ofrece recursos formativos en distintos formatos. De corte más doctrinal, esta página se centra en explicar el valor distintivo del matrimonio frente a otras formas de convivencia y otros temas candentes en la opinión pública.

Se repartieron 10.000 rosarios en su funeral

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No sólo era padre de 18 hijos sino que invitaba a comer a menudo a un mendigo que conocía por la calle…

Entre Barcelona, donde se celebró en marzo el funeral de Chema Postigo, padre de 18 hijos -15 vivos-, el velatorio y Madrid, se dieron 10.000 rosarios a las personas venidas desde varios lugares del mundo a decir adiós a este padre de familia, marido de Rosa Maria Pich , conocidos por ser la familia con hijos escolarizados más grande de Europa.

Su hermano Miguel, después de unos meses, ha hablado con Aleteia para contar algunos rasgos de su hermano. Cobel le acaba de publicar el libro A mi hermano Chema. La carta que no llegué a escribirte.

– En el libro Chema Postigo parece una persona ideal. No sólo era padre de 18 hijos sino que invitaba a comer a menudo a un mendigo que conocía por la calle. ¿Esto no es demasiado?

Sí, Chema era muy bueno y se notaba en su forma de ser ya desde pequeño, pero eso no impedía que se enfadara; como digo en el libro, era muy competitivo y no le gustaba nada perder en los deportes que practicaba ni en los juegos de distinta índole.

– En más de una ocasión se enfadó de verdad por este motivo.

Chema era una persona fundamentalmente buena, de corazón grande, que con su lucha diaria lo acabó agrandando tanto que ya no le cabía dentro. Una persona buena, atenta a las necesidades de los demás, trabajadora, inteligente –con buena cabeza-, luchador, constante.

– ¿Se imagina su canonización?

En cuanto a la canonización, la verdad es que no tengo ni idea de qué camino va a llevar; ni siquiera sé si se va a iniciar el proceso, por lo que no puedo decirte nada. Lo que sí tengo claro es que la Iglesia es sabia y prudente en todos sus asuntos, pero sobre todo en estos temas, por lo que no creo que se canonice a Chema ni a nadie antes de tiempo.

– Vaya personalidad, la de su hermano. ¿Qué respuesta está teniendo su testimonio?

Son muchos los comentarios que estoy recibiendo de personas que ya han leído el libro y a cada cual le llama la atención aspectos concretos de la vida o personalidad de Chema o de alguno de los personajes que ahí aparecen (Rosa, Carmina, la madre de Chema, Rafael Pich…).

– Su enfermedad fue fulminante, y la aceptó sin más.

En lo que a Chema se refiere, quizá lo que más sorprende es su confianza en Dios y el deseo de cumplir su voluntad. Si todos los que leen el libro dan un paso adelante en estos dos aspectos, Chema desde el cielo estará más que satisfecho. Si de verdad confiamos en Dios y luchamos por cumplir su voluntad nuestra vida –la de cada uno- cambiará.

– La familia Pich-Postigo, desde su perspectiva de hermano y cuñado, ¿qué secreto alberga?

Rosa y Chema han ido haciendo crecer el amor entre ellos, cuidándolo hasta en los detalles más pequeños, “trabajando” el egoísmo de cada uno para que no estuviera por encima del amor, para que los defectos que veían el uno en el otro no ocultasen las virtudes y talentos…

Vale la pena, nos dicen Rosa y Chema, luchar por el matrimonio y la familia. En este campo, yo mismo he tomado buena nota de cosas a aplicar en mi vida.

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Todo empieza como una relación inocente

En nuestra sociedad apresurada hay pocos espacios y casi ningún tiempo para compartir nuestra intimidad con nuestro cónyuge e incluso con algún amigo o pariente muy cercano. Por eso se hace especialmente peligroso cuando se presenta la ocasión de que alguna persona empiece a ocupar el espacio que debería ocupar nuestro cónyuge.

La historia es siempre la misma: el cónyuge infiel desarrolló una relación que empezó como una inocente amistad, con alguien al que poder hablar, alguien que le escuchaba, que se preocupaba.

En una sociedad especialmente hostil, es importante proteger el matrimonio con una atención especialmente fuerte. “Cada uno es tentado por sus propios deseos que le atraen y seducen; estos deseos, una vez concebidos, engendran el pecado, y el pecado, una vez crecido, engendra la muerte” (Carta de Santiago 1, 14-15). Necesitamos plantar un seto de protección alrededor de nuestro matrimonio, es decir, tomar decisiones ya, por adelantado, que mantengan la tentación lejos y hagan del matrimonio una prioridad.

La mayor parte de la gente que termina teniendo un lío no quería tenerlo; la infidelidad empieza como una relación inocente que termina alcanzando una profundidad emocional que cruza la línea de la fidelidad. A veces esa relación comienza tomando un café con una mujer que no interesa, de entrada…

Los matrimonios fuertes se consiguen pasando tiempo juntos, riendo juntos, jugando juntos. Si no tienes citas con tu pareja, planea ya citas para los meses que vienen y haz que pasar tiempo juntos sea una prioridad.

Para proteger tu matrimonio podrías escuchar lo que dice un analista del matrimonio:

Presta atención a lo que piensas. Si todo el día estás pensando en los fallos de tu cónyuge, si el tiempo que dedicas a pensar en él o ella se centra en defectos y reproches, es fácil que cualquier otra persona pueda parecerte mejor y te atraiga. Haz una lista por escrito de los puntos fuertes que inicialmente te atrajeron de tu pareja. Aumenta el animar y apoyar y disminuye las críticas.

No juegues a comparar. Todos tenemos malas costumbres, manías y errores. Es muy tramposo comparar a tu esposa o esposo con un nuevo conocido, porque al recién llegado no lo estamos viendo en el mundo real, en el mundo de compartir techo, cuidar niños a las tres de la mañana, cuadrar cuentas, etc.

Guarda la vista y guardarás el corazón. Matrimonios sólidos se destruyen cuando uno de los dos se aloca porque no guardó la vista, y por ella entran deseos y vanidad. ¿Qué es lo que n os puede retener en las zarzas del camino? La soberbia y la sensualidad.

Busca ayuda. Buscar ayuda es un signo de fortaleza. Busca ayuda quien está dispuesta a presentar batalla; te darán una perspectiva serena, valiosa, para establecer nuevas estrategias para proteger o defender o reconstruir tu matrimonio.

Si no te has casado, vive la abstinencia desde tu noviazgo. Si lo haces así, tu matrimonio será un cielo. Te darás cuenta que él o ella no te usa, no te “amarra” sino que te quiere mejor, casto virtuoso.

Y sucede que a veces hay motivos para no querer cortar con el o la amante, por no saber qué decir: Dile que hay amores que no agradan a Dios. ¿Cómo cuáles? como los amores entre personas del mismo sexo, el adulterio, la lujuria y el egoísmo. En la fornicación, los dos se unen en una sola carne de maldición.

Otro motivo es no querer herir.

─ No quiero lastimarla (o).

─ Más la vas a lastimar si perseveras en ese “juego” porque la vas a mandar al infierno (y por la eternidad, sino se arrepiente a tiempo). ¿No te importa lastimar a tu familia, y sobre todo, a Dios? Quien peca gravemente vuelve a crucificar a Jesús.

Un autor muy leído del siglo XIX decía que debemos de huir de dos cosas: de “los demonios que no espantan y las cadenas que no suenan. Los demonios que no espantan, son los malos amigos o compañeros: lo que el diablo no puede hacer por si, lo hace por ellos. Las cadenas que no suenan son las ocasiones y peligros: antes de caer en lo grave, sin sentirlo, suele caer y quedar preso de ellas” (Vida Interior de XX, pág. 27).

Le preguntaban a un experto:

¾¿Acaso aconseja ser casto?

Contestó:

¾Recomiendo hacer un uso responsable de la propia sexualidad, si por eso se entiende ser casto. Para ir adelante necesito de los dos remos: el esfuerzo personal y la gracia de Dios. El otro remo es necesario: la oración, los sacramentos, sino, es imposible vivir la vida matrimonial como Dios quiere.

El umbral de excitación del mundo actual está muy alto, y muchos lo quieren imitar. Hay actos complementarios que, en vez de ayudar a la otra persona a que sea más persona, animaliza. No se vale todo. Estamos en una sociedad muy erotizada, y nos estamos olvidando de lo importante: de ayudar a que la otra persona no se animalice. Es más fácil que el varón se animalice a que la mujer lo haga.

No podemos justificar el mal; es muy fácil justificarlo. Hay que arrepentirnos, confesarnos y no pasa nada. Si justificamos el mal nos estaríamos clavando puñales.

-Vivo con un hombre que no es mi esposo.

-Si lo amas, ¡déjalo! No lo vayas a condenar.

La moral es el arte de vivir. La moral dice cómo me tengo que comportar para ser bueno y para ser feliz, para ser como el Creador me hizo, esa es la moral positiva. Si actuamos conforme a la naturaleza seremos felices. Los sacerdotes que permiten comulgar a los que viven en amasiato, los mandan al infierno y ellos se van más abajo. Satanás cree en Dios pero le desobedece.

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AMAR, ES RENUNCIAR, PARA LUEGO GANAR

“¡Quisiera huir con mi novio!”, decía una chica adolescente, sin medir las consecuencias para ella y para el muchacho. No hay sabiduría en ese deseo; hay una inexperiencia feroz. En esta edad se ve el mundo color de rosa y, por un error de este tipo, se puede echara perder una vida. La gente joven debe de aprender a vivir lo propio de su edad: el estudio, la diversión sana, la comunicación con su familia y sus amigos, y no echarse responsabilidades para las que están inmaduros.

Octavio Paz  dice que “la castidad cumple la misma función en Oriente que en Occidente: es una prueba, un ejercicio que nos fortifica espiritualmente y nos permite dar el gran salto de la naturaleza humana a la sobrenatural”[1].

Es propio del corazón humano aceptar exigencias, incluso difíciles, en nombre del amor hacia una persona. El novio que ama a su novia, sabe esperar, y no pide una prueba de amor, cuando él no puede ofrecerle un matrimonio con la misma prisa con la que él pide la prueba de amor. Y a veces, esa prueba de amor termina en odio a quien se le entrega, porque siente que esa persona, en vez de elevarlo, lo rebaja; otras veces, termina pidiendo más y mas. Un joven equilibrado entiende que, la mejor opción, es la abstención sexual antes del matrimonio, y entiende que haya quienes elijan la virginidad para vivir su adolescencia o para toda la vida.

La elección de la virginidad o de celibato para toda la vida es una respuesta al amor de Dios y, por tanto, tiene el significado de un acto de amor esponsal; es decir, de un de una donación esponsal de sí mismo. Es una donación hecha como renuncia, pero hecha sobre todo, por amor.

Vito de Larigaudie fue un hombre extraordinario. Fue un gran descubridor de continentes, y el primero que hizo un viaje en automóvil de Francia a Indochina. Líder de la juventud francesa, fue un hombre que amó a sus semejantes y al mundo. Su espiritualidad se centraba en la admiración ante el mundo creado. Bajo su fotografía se leía una inscripción: “Una santidad sonriente”.

Vito de Larigaudie amaba la aventura, el baile y el canto. Era un magnífico nadador y esquiador. Acogía todas las alegrías y vivía saturado del ritmo de su amable conversación   En sus apuntes escribió: “Todo tiene que ser amado: la orquídea que inesperadamente florece en la selva, la belleza del corcel, el gesto del niño y el sentido del humor, o la sonrisa de la mujer. Hay que admirar todo lo que es bello”[2].

En su vida hubo luchas y sacrificios, y ésta estuvo sometida a la prueba. Tuvo que tomar decisiones valientes porque la integridad nunca ha sido tarea fácil. Escribe:“Sentir en la profundidad de uno mismo toda la suciedad y el hervir de los instintos humanos, y saber mantenerse por encima de todo ello, no hundirse, andar por encima, como se anda por un pantano seco,(…). Era seguramente una mestiza, tenía los hombros preciosos, y esa belleza salvaje de los mestizos de labios gruesos y ojos enormes. Era bella, enloquecedoramente bella. En realidad se podía hacer solamente una cosa… Pero no la hice, salté sobre el caballo y huí a galope, llorando de desesperación y de rabia, pero con la conciencia llena de paz, ya que, por el amor que siento hacia mis semejantes, no quise hacer daño”.

La castidad es posible si está edificada sobre los cimientos de la educación de la voluntad, y si se sabe huir de la ocasión. Se puede hacer frente a la presión exterior tratando, conociéndose a sí mismo, sabiendo que somos frágiles y vulnerables por esencia; pero que la debilidad se hace fortaleza huyendo de la ocasión. Si no huimos, nuestra debilidad corrompe nuestra conciencia, y entonces tratamos de justificar una acción.

El mismo autor escribe: “En lo profundo de mi ser hay aguas puras y tranquilas. No pueden afectarme, pues, las sombras o los remolinos de la superficie (…). Toda mi vida fue una gran búsqueda de la verdad, en todas partes y a todas horas, en todos los lugares del mundo busqué sus huellas. La muerte será como soltarme de la cadena que me tiene atado, y el fin de una asombrosa y estupenda aventura; será la consecución de esa plenitud que siempre perseguí”.

[1] Octavio Paz, La llama doble, p. 22.

[2] Citado por Tadeusz Dajczer, Meditaciones, Clavería, México 1992, p. 231

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Claves para enseñar a los niños el amor de verdad

18 noviembre 2017 Deja un comentario

La familia es el lugar decisivo para recibir y conocer el amor entrañable que prepara para el  matrimonio.

Cuando éramos pequeños mis hermanos y yo, mi padre solía viajar con frecuencia por motivo de negocios y siempre mantenía la comunicación por hermosas cartas de su puño y letra.

Mi madre las leía en voz alta,  sobre todo en la parte en que se dirigía a nosotros, sin embargo, una buena parte por lo general quedaba entre ellos. Lo que si no se nos escapaba es que siempre se despedía de mi madre con la frase: “Tuyo, con entrañable amor”.

Muchos años y muchas cartas con la misma despedida en esas circunstancias, y una vida en común de sincero y profundo amor entre ellos, hasta que mi padre murió, y mi madre  conservo su presencia  tal como si  hubiera seguido viviendo en ella hasta el final de sus días.

Ahora, en mi vida adulta y ya casada, también suelo viajar por motivos de trabajo y con la nueva tecnología del WhattsApp, mantenemos mi esposo y yo constante comunicación, en donde convencida también apelo a la frase “con entrañable amor”.

Ahora puedo comprender profundamente el por qué mi madre conservó tan vivos recuerdos de mi padre. El entrañable amor es todo aquello que se siente en el cuerpo y se comunica al espíritu, y este a su vez manifiesta sus afectos haciendo brotar las expresiones propias de los enamorados.

Son frases que el espíritu conoce y siente como: “¡Cuánto extraño tus caricias!”; “La sola idea de que pronto te veré me quita el cansancio.” ;“¡Qué alegría que me llamaras!”; “Tu recuerdo despierta en mí una gran ternura”.   Son frases que manifestan un amor que surge de las entrañas y se siente en las entrañas con intima aceptación.

Era lo que en las cartas mi madre reservaba para sí y lo hacía entreverando el amor de mi padre con un amor que nacía a su vez desde sus propias entrañas, reconociendo en cada palabra escrita toda la intensidad de la verdad del amor entre ellos.

En ese entreverado, ya no era ya lo que ella sentía o lo que mi padre sentía, sino lo que ambos sentían. Un sentimiento común de apertura y acogida mutua en experiencia íntima, como bien y patrimonio común,  expresado con sus propias palabras, en sus propias formas.

Así, como una manifestación más de ese entreverado, afloraban palabras como: “pichoncito”,“ reina mía”, “chiquitita”, “tesoro”. Son comunes en tantos matrimonios, pero convertidas en solo suyas, pues eran el código de íntimo reconocimiento y aprobación de su amor desde sus respectivas intimidades.

Un amor  arduamente trabajado en los claroscuros de la existencia humana, en la que se amaron no a pesar de sus defectos y limitaciones sino a través de los mismos.

Su amor, siendo lo primero entre ellos, se extendió hacia nosotros amándonos de igual manera con un amor entrañable e incondicional, educándonos y enseñándonos que auto reconocimiento, auto aprobación y auto intimidad, permiten la comunicación del propio cuerpo con la propia alma, lo que capacita el buen amor entre varón y mujer.

Nos educaron así para el matrimonio, porque el amor conyugal verdadero y bueno es un amor entrañablemente afectivo.

Soy consciente de que cada persona tiene para sí mismo su propio amor, su trato, sus afectos y sus sentimientos que pueden ser de mayor o menor calidad; pueden ser armónicos y positivos, también puede ser traumatizantes y dolorosos.

Y de que cuando las cosas van bien en el amor conyugal, significa que aceptamos nuestros defectos y limitaciones mientras luchamos con ellos, sin que por ello sean un estorbo en el trato amoroso con nosotros mismos, por lo que nos encontramos más capacitados para conjuntar ese amor de nosotros con el propio del otro, configurando así el núcleo original del amor conyugado.

En caso contrario significa que estamos incorporando al amor conyugal, las anomalías, carencias, traumas y fracturas de amor propio o de nosotros mismos.

Esto explica que la familia, desde el nacimiento hasta la constitución ya madura de la personalidad, sea la escena primera y el lugar decisivo para recibir amor entrañable incondicional o haber sufrido su carencia.  

La familia marca para bien o para mal la capacidad de dar y recibir afecto.

La experiencia clínica demuestra cada día la conexión existente entre el haber sufrido una infancia y una adolescencia traumatizada en familia, y la incapacidad para el amor entrañable y afectivo hacia los demás, es decir para configurar el amor conyugal y familiar.

Con todo, se puede haber llegado al matrimonio con esa limitación, pero cabe siempre la esperanza de sanarla en sus raíces, adquiriendo la capacidad de integrar armónicamente todas las partes del ser corporal y espiritual que necesariamente concurren en una sana relación amorosa.