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Archive for the ‘Familia’ Category

Con 83 años peregrinaba de noche para dar las gracias a la Virgen

y nunca imaginó la protección que recibiría

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La anciana de 83 años recorrió los más de 25 kilómetros apoyada en su bastón

Durante estos días se ha viralizado la bonita historia que sucedió el pasado sábado en Costa Rica y que mezcla el amor de una madre anciana, su devoción a la Virgen María y la gran actitud de un grupo de agentes de Policía.

María Mesén, una mujer anciana de 83 años, había hecho una promesa que tenía que cumplir. Y así fue como el pasado sábado por la noche salió de su casa en el barrio La Pitahaya de San José para recorrer andando los más de 25 kilómetros que la separaban de la Basílica de los Ángeles, en Cártago.

Una peregrinación para dar las gracias a la Virgen

Durante horas anduvo para agradecer la intercesión de la Virgen María en la salud de su hija, a la que habían realizado un análisis médico por un posible cáncer que finalmente dio negativo. Por ello, quería ir personalmente a dar gracias a la Virgen.

Pero entonces sucedió un hecho que está dando la vuelta al mundo. Pasada ya la medianoche cuando en pleno camino hacía el santuario, unos oficiales de la Policía vieron extrañados a la anciana caminando en la oscuridad apoyada en su bastón por la carretera.

Según informa la propia Policía de Cartago, los agentes se percataron de que iba sola por lo que se le acercaron para ver si necesitaba algo.

Tal y como informa Aciprensa, la anciana les contó qué estaba haciendo y por qué lo hacía. Tras conocer su historia, el comandante Steven Trejos dio la orden de escoltar a doña María hasta la Basílica. Desde ese momento se convirtieron en sus “ángeles guardianes”, tal y como los han llamado en las redes sociales.

El detalle de los oficiales de la Policía

Los oficiales se fueron turnando durante toda la noche para acompañar a la mujer en los más de 25 kilómetros de peregrinaje. Finalmente, cerca de las 5 de la madrugada del domingo 23, la anciana pudo llegar a la Basílica de los Ángeles donde saludó a la Virgen, apodada cariñosamente como “la Negrita”, e hizo una oración de agradecimiento.

Posteriormente, los policías la llevaron a las oficinas de la Dirección Regional de la Fuerza Pública, donde descansó y se tomó un café con los oficiales antes de regresar en bus a su casa en San José.

Carta de una madre a su hija adolescente embarazada: “¿Dónde estaba yo?”

Circula por las redes sociales la emotiva carta de una madre a su hija embarazada. Tras enterarse de que se ha quedado encinta, esta madre le escribe una carta pidiéndola perdón y mostrando su apoyo.

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Nunca es fácil lidiar con una noticia tan inesperada cómo que una hija se ha quedado embarazada sin quererlo, en una edad prematura y un largo camino por recorrer.

Un caso claro es el de esta madre, que tras una mala reacción, reflexiona y escribe una bonita carta a su hija en la que no solo le muestra su total apoyo y le agradece que quiera tener a su hijo, sino que asume su parte de culpa por no estar ahí y saber escucharla cuando debía:

“Ayer después de que hablamos me quedé devastada. Perdóname, pero el dolor y la ira pudieron más. ¿Dónde estaba yo?, ¿es que nunca escuché lo que me contabas? Tantos reproches, tanta culpa por no haberte cuidado más, por no haber sido más clara y sincera contigo. Asumí que ya sabías las cosas, que todo lo tenías claro. Por algún motivo pensé que ya no necesitabas a mamá.

Perdóname, los padres también olvidamos que los hijos crecen y toman sus propias decisiones

Parece que me olvidé que cuando la pasión apremia y las buenas amistades están ausentes, la soledad y la tentación son grandes por mucho que sepas de Dios y de la vida. Quizás pensaste que todos lo hacían, que eras joven e independiente y lo podías todo. Quizás solo quisiste vivir una aventura sin medir las consecuencias, así como cuando te subes a una montaña rusa y luego del vértigo sigues con tu vida normal. Era solo era un viaje del que pronto regresarías.

Te encontraste con la verdad de la manera más dura, comprobaste que todos esos cuentos y todas esas “opciones” de vida de las que te hablaban traen consecuencias y muy duras. El sexo sin amor es una mentira, de esas que uno prefiere creer porque la realidad es muy difícil. Es de ingenuos pensar que uno puede controlarlo todo. ¿Y si no hubiera sido un hijo?, ¿y si hubiera sido una enfermedad incurable? ¡Cómo me reprocho el no haber estado más a tu lado!

Perdóname, los padres también olvidamos que los hijos crecen y toman sus propias decisiones.

No pienses que te juzgo o que estoy decepcionada contigo. Estoy enojada con el mundo y con esas tonterías de “vive el momento”, de “haz con tu cuerpo lo que quieras”. ¡Falsos, mentirosos! Yo también he caído…

Pero ¡una vida más que se abre! De pronto creciste y te has encontrado, de una manera inesperada, con aquello con lo que tanto has soñado

He soñado con tus hijos tantas veces, y créeme que te he visto como la mejor de las madres, sé que lo serás, ya lo estás siendo. Estoy orgullosa de la decisión que has tomado y de escuchar de tu boca que jamás cruzó por tu mente deshacerte de tu hijo. Pero, si pasó y no me lo has dicho, quiero que sepas que también lo entiendo, no es fácil la situación que vives. Habla conmigo, no te dejaré sola.

Nunca jamás hubiera querido que pases por una situación tan difícil y por un dolor tan hondo. Tantos sueños y posibilidades que hoy se hacen difusos. Posibilidades que desaparecen… pero ¡una vida más que se abre! De pronto creciste y te has encontrado, de una manera inesperada, con aquello con lo que tanto has soñado: un hijo.

Sé que el amor de Dios nunca disminuye, y en este momento es lo que me ha dado fuerzas. Es lo que me lleva a tratar de verte no solo con los ojos de tu madre dolida sino con los ojos de Jesús y poder amarte aún más profundamente. El está a tu lado más que nunca. Agárrate de su mano y no pierdas la esperanza. Estamos contigo y juntos pasaremos este momento que se dulcifica con la llegada de ese niño, tu hijo, nuestro nieto. Veremos como tu cuerpo irá cambiando, como el vientre te irá creciendo y a este pequeño le hablaremos y contaremos historias con las que irá soñando.

Confía en nosotros, tus padres. Confía en que estaremos a tu lado para ayudarte en cada momento, desde que nazca hasta el momento en que tengas que contarle cómo fue concebido. No te hemos dejado nunca de amar, no lo haremos jamás.

Te amo, incondicionalmente.

Mamá”

Saber que esto puede pasar a tus hijos te pondrá el vello de punta

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Más de 13 millones de personas han visto el vídeo sobre el peligro de una de las prácticas más extendidas en internet

La facilidad para conectar con otros en Internet es asombrosa. Y uno, que tiene puerta de seguridad en su casa y cierra todas las ventanas antes de salir, se deja en cambio abierta la “puerta” de internet.

Las redes sociales, sobre todo entre los más jóvenes, pueden convertirse en una trampa, un verdadero infierno.

Millones de adolescentes usan Whatsapp, Snapchat, Instagram, Skype, Periscope, Facebook… y cada día entran en ellas con la ilusión de las novedades, de que se les escuche, de conocer amigos nuevos y pasarlo bien. Sin embargo, no todos los usuarios son niños y adolescentes sanos y bienintencionados como ellos.

Una cita

Está comprobado que los delincuentes sexuales emplean las redes para conectar con sus víctimasLa práctica se llama “grooming”.Lo hacen de una manera muy fácil: los pederastas se hacen pasar por un menor, de la misma edad o similar a la del chaval o chica con quien conectan. Preguntan con habilidad, despiertan su interés y empieza un recorrido que pronto pasa de la amistad a un “querer algo más”. Hasta que llega la propuesta: “¿por qué no nos encontramos?”.

Los adolescentes, tus hijos, pasan a veces horas chateando, con lo que llegan a contar a sus amigos cosas íntimas porque les parece que se ha creado un clima de confianza y de escucha. El torrente de sentimientos les lleva a dar pasos a la velocidad del vértigo. Lo que no saben es que al otro lado puede esperarles un monstruo.

Conscientes del crecimiento de acosadores que se valen de las redes sociales para atrapar a sus víctimas, una compañía de telefonía ha publicado recientemente un vídeo con el que alertar a los más jóvenes y de paso a sus padres. Porque se trata no de un caso aislado sino de una tendencia creciente.

Como padre o madre, tu educación también está en preocuparte de lo que tus hijos reciben por la red. No dudes en preguntarles a tus hijos por sus amistades, en conversar con ellos para ponerles en guardia frente a personas que quieren hacerles mucho daño.

En internet, como en las películas, no todo es lo que parece. Y si no, mira este vídeo y lo comprobarás.

Sinforosa y sus siete hijos, mártires

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Sinforosa, la mujer de Getulio, formó con generosidad una familia numerosa, aunque nunca dispuso de carné, ni obtuvo beneficios económicos en los transportes o en los colegios de los hijos.

Bien puede mostrarse como ejemplo de tantas madres cristianas que han encontrado en la propia familia el campo natural donde Dios las ha querido apóstoles; allí hacen recia la fe de los suyos, entre los suyos desparraman a manos llenas –como el sembrador– las bondades evangélicas con olvido de sí mismas, y desde dentro del hogar facilitan el crecimiento del bien entre las malas yerbas del egoísmo.

Sinforosa intenta hacer en su casa lo que Dios quiere y de este modo, al tiempo que realiza su vocación personal, se santifica y contribuye al bien de la sociedad y de la Iglesia. Supo descubrir que el bien para sus hijos no había de consistir en proporcionarles las vacaciones, oportunidades o bienes materiales que los padres anhelaron en su día y no tuvieron; con la luz de Dios conoce que no tenía que educarlos para que llegaran a ser «triunfadores» en la sociedad competitiva con la que habían de toparse en el tiempo futuro. Bien claro tuvo que su función de madre no había de consistir en facilitar a sus hijos todos los caprichos y gustos que apetecieran, ni siquiera procurarles como bien absoluto la salud del cuerpo. Con una sensatez digna de monumento y sin que estuviera de moda, sí se ocupó en prepararlos a servir, proporcionándoles una escala de valores en la que Dios ocupara el lugar primero; acertó cuando les daba motivaciones serias para obrar y cuando les inculcaba responsabilidad para que la cacareada libertad no fuera solo una palabra bonita sin contenido. Hicieron falta y vinieron bien las palabras; pero, cuando llegó el momento, les mostró el camino con la entrega de su vida. No hay mejor medio, ni más efectivo, en la pedagogía o didáctica.

Ella fue cuñada, mujer y madre de mártires. La familia vivió en Roma un tiempo, yendo y viniendo a las propiedades que el padre de familia, el tribuno Getulio –llamado también Zotico–, tenía en Tívoli. Dios les ha dado siete hijos; son familia cristiana y, en una casa bien dispuesta, llenan las horas del día viviendo en paz y armonía entre trabajos y aprendizajes mezclados con juegos, gritos y rezos.

El supersticioso emperador Adriano se ha convertido en un perseguidor cruel de los cristianos. Entre otros muchos, aprisiona a Getulio y a Amancio, su hermano y también militar. Prisioneros primero, acaban con la cabeza cortada en la orilla del Tíber.

Durante todo el tiempo de la persecución, Sinforosa ha salido con los suyos de Roma hacia Tívoli y allí procura preparar a sus hijos para la amenaza presente que se promete larga y que ya ha acabado con la vida de su padre. Les habla del amor de Dios y del premio, de fortaleza y fidelidad, de lealtad a Dios con las obras hasta la muerte como ha sido la actitud de su propio padre. Tuvo que pasar oculta siete meses con sus hijos, escondiéndose en una cisterna seca por el temor a ser descubiertos, cuando arreciaba la persecución. Sin fingimiento inútil, los prepara hablándoles del peligro que corren, de los bienes futuros prometidos a los que son fieles y de la confianza en Jesucristo; también les pone al corriente de la dureza que supone el martirio y confiesa sus miedos ante la posibilidad de que claudique alguno de ellos. La familia responde haciéndose una piña en torno a la madre y se conjuran para estar dispuestos a la muerte antes que adorar a los ídolos.

Llegaron un día los guardias a por la madre y los hijos. Sinforosa es clara y firme en el juicio: «No queremos adorar falsos dioses; seremos fuertes como mi marido y mi cuñado; mis hermanos cristianos están dispuestos a la muerte y lo mismo haré yo con mis hijos». El juez quiere colgarla por los cabellos junto al templo de Hércules; pero, comprendiendo que el espectáculo contribuirá a afianzar la fe de los cristianos que permanecen ocultos entre el pueblo, cambia el propósito, disponiendo que sea arrojada al río Teverone, próximo a Tívoli, con una pesada piedra atada al cuello.

Sus hijos Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, jóvenes y algunos niños, se resisten firmemente a sacrificar y aseguran con claridad ante el juez que se ha ofrecido con promesas a hacer de padre y madre para ellos: «No seremos menos fuertes ni menos cristianos que nuestros padres». Entonces es el potro alrededor del templo de Hércules el que entra en juego. A fuerza de ser estirados les descoyuntan los miembros, pero ellos bendecían a Dios en medio del tormento. Luego vienen los garfios que van rompiendo las carnes y, por último, vencido y humillado el juez por no poder torcer la voluntad de los fuertes y jóvenes reos, manda que los verdugos terminen con sus vidas atravesándoles con espadas y puñales.

Enterraron sus cuerpos en una fosa común que los paganos llamaron luego «Biothanatos», queriendo expresar el desprecio a la muerte que mostraron al juzgarles. Cuando se calma de furia de Adriano en cosa de año y medio, los cristianos pudieron dar digna sepultura a los que llamaban ya, distinguiéndolos, como «Los Siete Hermanos» y levantaron una pequeña y pobre iglesia a Sinforosa. Posteriormente, sus reliquias se trasladaron a Roma y se pusieron, junto a las de Getulio, en la Iglesia de san Miguel.

Esto es lo que dicen contando la vida y la muerte de una familia cristiana de los primeros tiempos. Quizá nunca se pueda comprobar cada paso de ella y, posiblemente, haya adorno en el relato, como si fuera un bonito y bien tramado cuento; pero no cabe duda de que quienes adornaron el hecho, si es que adornaron, sabían bien qué cosa decían y cuánto importaba el testimonio de los que murieron.

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El matrimonio como designio del Cielo

pareja-con-hijoHay cosas que puede obstaculizar la buena marcha de un matrimonio, como la falta de comunicación y la ignorancia de qué es el matrimonio y la sexualidad, pero para empezar el primer consejo sería: saquen la televisión de su recámara. El televisor aísla, recorta la comunicación.

Uno de los grandes retos de la familia actual es tratar de comer juntos y tener momentos de conversación. Al menos se ha de procurar hacer una comida al día juntos, ya que vivimos bombardeados por trabajos y entretenimientos que puede quitar estos preciosos momentos del arte de convivir en familia y con los hijos. Hay que planear los temas de conversación (temas actuales, trabajo, estudio, amistades, historia, lecturas, deportes, exámenes, etc.) y saber preguntar a cada uno cómo le fue durante el día e interesarse por los detalles más pequeños.

Es patente que muchas personas ven hoy el matrimonio como un modelo más, e incluso la cuestionan como una concepción arcaica, lo que en realidad es el designio de Dios para la unión del hombre y la mujer. La verdad sobre la familia está inscrita en el corazón humano. La paternidad y la maternidad nos dicen quiénes somos, cada uno y cada una. (cfr. Fernando Ocáriz, Carta 4 VI 2017).

Muchos desconocen que es intrínsecamente mala toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación. (Cfr. CEC 2730).

Es imposible creer en la santidad de la vida humana y a la vez creer en el derecho a la contracepción. Con certeza se ha demostrado que la mentalidad anticonceptiva siempre conduce al aborto. Un matrimonio que usa métodos anticonceptivos no naturales no debe acercarse a comulgar.

Hay matrimonios que viven la abstinencia y otros que usan el método Billings porque tienen un motivo para evitar a los hijos, método que exige cierta disciplina de parte de los dos.

Lo que se pretende es que la pareja sea feliz y se vea con amor, y no que uno al otro se vean como cómplices. Es muy importante orar porque orar es amar.

Afirmar que Dios es Creador es decir que gobierna este mundo, es decir que está presente en la Historia. Si nos quedamos en que Dios ha creado un mundo bonito, nos quedamos en un cuento de hadas. Este mundo no es Disneylandia; hay quienes aspiran a vivir en Disneylandia, entretenidos. Hay quien sólo piensa en divertirse, en pasarla bien, y piensan que estamos en el paraíso terrenal. No estamos para divertirnos. Tenemos un papel en esta historia de pecado. Si quiero Disneylandia y la vida no es así, vivo en una frustración constante. El problema de nuestros contemporáneos es que quieren hacer de este mundo Disneylandia, cuando aquí está pasando algo, estamos llamados a colaborar en esta batalla espiritual, en este campo de trigo y cizaña.

Nuestro futuro está condicionado a que tengamos dos cosas: piedad y doctrina cristiana. Tener piedad consiste en tener prácticas que acercan a Dios, como la Santa Misa, el rezo del Rosario y la oración mental. Tener doctrina es, en resumen, conocer el Catecismo de la Iglesia Católica y los rudimentos de la Teología.

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¿Hasta qué edad es sano vivir en casa de los padres?

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El problema es cuando no abandonan el hogar porque no fueron educados en su voluntad para enfrentarse al mundo

Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo…
En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado.
Madre Teresa de Calcuta

En el reino animal, en una continuación de vida, los padres cierran el ciclo de dependencia de la generación engendrada. En el caso de las aves se observa como al principio alimentan a los polluelos directamente en el pico, ya después, les acercan presas muertas; posteriormente vivas y hasta aun peligrosas para que ellos mismos las maten. Finalmente los dejan de alimentar obligándolos a abandonar el nido en busca de alimento y la libertad que les es propia.

En el orden humano, en el matrimonio dos de sus nobles fines intrínsecamente vinculados son engendrar y educar a los hijos, pues se trata de traerlos a la vida educándolos para la misma con fines muy superiores al solo nacer, crecer y reproducirse. Se trata de enseñarlos a volar su propio vuelo como personas.

Entonces, cuando es lo propio de la edad… ¿Por qué no emprenden su vuelo?

Pueden ser varias razones según usos y costumbres de determinada sociedad, así como las circunstancias de cada persona. El problema resulta cuando no abandonan el hogar porque no fueron educados en su voluntad para enfrentar el que no están hechos del todo, y que les corresponde a si mismos terminar de hacerse.

Porque quiéranlo o no, son para si mismos una tarea: la tarea de hacerse hombres.

Volvamos al grafico ejemplo de las aves:

Primera etapa del polluelo: Comida blanda en el pico mientras crece, empluma y fortalece. Tiene que comer lo que le llevan, y no hay más.

Al hijo en sus primeros años se les proveyó de todo en sus necesidades básicas y afectivas, pero cuando quiso algo de su gusto o placentero y lo obtuvo chillando y pataleando, descubrió a muy temprana edad que los apetitos se pueden satisfacer manipulando.

Segunda etapa del polluelo: Los padres llevan la presa muerta para que el polluelo la destace y aprenda a comer sin atragantarse, de no hacerlo morirá de hambre, ya que lo que no haga por sí mismo sus padres ya no lo harán. Empieza a batir sus alas para fortalecerlas y a sentir el aire bajo estas, descubriendo que pueden con su peso.

Al hijo se le permitió dormir hasta tarde sin obligaciones domésticas, a faltar a clases sin consecuencias; a dejar de comer porque la comida no le gustaba, cambiándole entonces el platillo. Para evitar conflictos los padres adoptan la actitud de dejar hacer, dejar pasar. En una situación así, no solo el hijo manipula, sino va quedando a merced de sus apetitos sin la voluntad para el autodominio. Ya que todo lo que obtiene lo logra sin ningún esfuerzo.

Al no tener educada la voluntad se presenta la abulia, la apatía, la dispersión, el atolondramiento, la ansiedad, la conducta en función del capricho.

Tercera etapa del polluelo: Los padres le traen una presa viva y peligrosa que lo puede matar o escapársele; el polluelo tiene que vencer el miedo, matarla y destazarla para poder comer si no… muere de hambre.

¿Qué la carrera que escogió el hijo le resulta difícil?… bien, que escoja otra aunque se pierda el dinero invertido, y que no se vaya a sentir culpable. ¿El trabajo?… ¡Pobre nene! Su jefe le grita, le exige resultados, y para colmo, le descontó el día de paga nada más porque no fue a trabajar. Que renuncie, que de hambre no morirá, para eso tiene padres. ¿Una novia exigente? ¡Bah…! Cual prisa en casarse.

Un hijo así no está en condiciones de afrontar problemas, de elaborar proyectos y de aceptar compromisos. Vive solo el instante presente evitando todo lo que le puede complicar la vida y eso va fraguando su incapacidad permanente.

Cuarta y última etapa del polluelo. Con el hambre y ligeros picotazos de los padres, el polluelo se lanza del nido batiendo fuertemente sus alas para posarse fatigado y asustado en la primera rama que puede, luego, vuela corto de rama en rama hasta que se decide a volar rápido y alto.

Conseguirá su propio alimento, se cuidara del depredador, buscara pareja, anidará y se reproducirá repitiendo su ciclo vital

El hijo sigue dependiente material, afectiva y emocionalmente de sus padres negándose a abandonar el nido. Es una persona débil de voluntad con incapacidad para tomar decisiones personales (con estados de indecisión y de duda permanente); incapacidad para actuar; incapacidad para continuar la tarea iniciada y realizar un proyecto de vida.

No ha tenido una educación de la voluntad que le permita captar el sentido de su dignidad en la medida en que descubre que es libre, y que esa libertad la puede ejercer y hacer crecer comprometiéndola por amor en el trabajo, en la familia, en sociedad. Y para ello también es necesario abandonar el nido para surcar los cielos venciendo temores, con una voluntad fuerte, decidida, tenaz.

Por Orfa Astorga de Lira.

Escríbenos a: consultorio@aleteia.org

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Camino a los altares

Familia de 9 asesinada por esconder judíos en Polonia

 

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La familia Ulma, los samaritanos de la aldea de Markowa

 

Józef y Wiktoria Ulma fueron asesinados hace 73 años juntos a sus siete hijos. Recientemente, el Vaticano decidió llevar su proceso de beatificación de forma separada al de un grupo de mártires polacos. Los procesos relevantes están siendo realizados por la archidiócesis de Przemyśl.

La policía nazi entró por la fuerza en la casa de Józef y Wiktoria Ulma al amanecer del 24 de marzo 1944. Al poco empezaron a realizarse una serie de disparos. Los primeros en morir fueron los ocho judíos a los que la familia Ulma daba cobijo. Luego, los nazis mataron a Józef, de 44 años, y a Wiktoria, de 33 años y embarazada.

Según recuerda uno de los carreteros que presenciaron la masacre, “se escucharon horribles aullidos y lamentos en el momento de la ejecución; los niños llamaban a sus padres que ya habían sido asesinados. Era una visión desgarradora”.

Unos minutos después, el comandante del escuadrón, el teniente Eilert Dieken, dio orden de disparar también a los niños, para que “la comunidad no tenga problemas”. La orden fue ejecutada sin rechistar y todos los niños fueron asesinados en el acto: Stasia (8 años), Basia (6), Władzio (5), Franuś (4), Antoś (3), y Marysia (1 y medio).

Algunos días más tarde, bajo la protección de la noche, unos pocos hombres del pueblo desenterraron los cuerpos de los Ulma y los enterraron en féretros. Uno de los polacos evoca el momento: “Mientras depositaba el cuerpo de Wiktoria Ulma en el ataúd, vi que estaba embarazada. Baso mi declaración en el hecho de que en sus genitales eran visibles la cabeza y el pecho de un niño no nato”. En 1945, sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio parroquial.

Józef y Wiktoria

Józef Ulma nació en 1900 en Markowa. De adolescente, era miembro de la Asociación de la Santa Misa de la diócesis de Przemyśl. También era un miembro activo de la Unión de la Juventud Rural “Wici” y la Sección regional de Educación Agraria en Przeworsk.

En 1929 se enroló en la Escuela Estatal de Agricultura, donde desarrolló una de sus pasiones: el cultivo de verduras y la horticultura. En Markowa tenía un vivero de árboles frutales y criaba abejas y gusanos de seda.

Recibió premios por “construcciones innovadoras de abejeros y herramientas para el cuidado de abejas” y por una “ejemplar granja de gusanos de seda y unos gráficos ilustrando el ciclo vital de los insectos”.

La fotografía era otra de las pasiones de Józef, por no decir la mayor de todas. Con toda seguridad montó una cámara él mismo, que hoy se expone en el Museo de la Familia Ulma o Museo de Polacos que Salvaron a Judíos en la Segunda Guerra Mundial. Tomó miles de fotografías con su cámara y muchas de ellas sobrevivieron a la guerra.

Le encantaba hacer fotografías de sus familiares. De modo que hoy podemos mirar las fotografías de bebés y niños correteando descalzos por la hierba, un joven dándose un baño o Wiktoria ayudando con los deberes o amasando harina.

También hay imágenes del mismo Józef, un hombre elegante con bigote. En una fotografía, su esposa está sentada en su regazo y podemos ver el profundo vínculo emocional que los une.

Józef se casó con Wiktoria en 1935.

Wiktoria Niemczak (nacida en 1912) también era de Markowa. Tenía mucho talento, era actriz en un teatro de aficionados y asistía a clases en la Universidad Popular de Gacia. Durante sus 9 años de matrimonio, la pareja tuvo seis hijos: Stanisława (en 1936), Barbara (937), Władysław (1938), Franciszek (1940), Antoni (1941) y Maria (1942).

Su séptimo hijo debía haber nacido en la primavera de 1944. En 1939, dada la ampliación de la familia, los Ulma compraron cinco hectáreas de tierra en Wojsławice n. Sokal. Tenían pensado mudarse allí, aunque el estallido de la Segunda Guerra Mundial frustró sus planes.

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Además de las fotografías, los Ulma dejaron libros que dan registro de sus intereses, por ejemplo, sobre el uso del viento en los cultivos, sobre los aborígenes en Australia, un manual de fotografía y un atlas geográfico. También había una Biblia en la estantería.

Alguien (Józef o Wiktoria) había subrayado algunos versículos con un lápiz rojo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27-28), y “un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo” (Lc 10,33-34).

Los Ulma eran profundamente religiosos y miembros activos de su parroquia. Władysław Ulma recordaría más tarde que su hermano Józef decía a menudo que “a veces es más difícil vivir un día de forma digna que escribir un libro”.

Sin embargo, no sabemos si los Ulma decidieron ayudar a los judíos precisamente por el mandamiento del amor. Debían conocer a muchos judíos, ya que había unas 30 familias judías en Markowa, por entonces uno de los pueblos más grandes de Polonia.

La mayoría de los judíos locales fueron exterminados. Solo los que llegaron a esconderse en los hogares de granjeros locales consiguieron sobrevivir.

Probablemente fuera en la segunda mitad de 1942 cuando los Ulma aceptaron en su casa a esos ocho judíos. Se trataba de la familia Szall, del pueblo de Łańcut (un vendedor de ganado y sus cuatro hijos), además de Golda Grünfeld y Layka Didner con su hija.

Quizás los Ulma se alegraban de disponer de unas cuantas manos más para trabajar (los Szall les ayudaron a curtir las pieles animales). Definitivamente, no estaban allí por dinero, ya que más tarde se encontraron objetos de valor en el cuerpo de una de las mujeres judías ocultas.

Tampoco hay forma de saber cómo se descubrió el escondite. Probablemente fueron delatados por el policía Włodzimierz Leś. Anteriormente había ayudado a los Szall en la cercana Łańcut. Cuando la situación se hizo mortalmente peligrosa, los judíos se ocultaron en la casa de los Ulma, aunque dejaron gran parte de sus propiedades con Leś. El policía no se las devolvía, así que los judíos trataron de apoderarse de una de sus propiedades.

Lo más seguro es que Leś, poco antes de entregar a los Szall, visitara a los Ulma con el pretexto de fotografiar para alguna documentación. Quería asegurarse de que sí sería capaz de dañar a los judíos. Él mismo falleció poco después tras ser disparado por la resistencia.

El proceso de beatificación

En 1995 Józef y Wiktoria recibieron a título póstumo la medalla de Justos entre las naciones. En 2003, se les incluyó en el grupo de 122 mártires polacos de la Segunda Guerra Mundial cuyo proceso de beatificación ya había empezado. La fase diocesana del proceso concluyó en mayo de 2011 en la diócesis de Pelplin.

En marzo de 2017, la Congregación para las Causas de los Santos, de la Santa Sede, decidió honrar la petición del arzobispo Adam Szal de Przemyśl y excluir a la familia Ulma del proceso colectivo, lo cual supone que los pasos posteriores del proceso se realizarán independientemente.

Pronto sabremos el nombre del postulador que representará a la archidiócesis de Przemyśl en el dicasterio romano. Estará al cargo, por ejemplo, de la preparación de una positio, el archivo que contenga testimonios y documentos confirmando que los Ulma murieron mártires.

En la fase diocesana del proceso, se tomó la decisión de añadir a los seis hijos de los Ulma, reconociendo el factor clave de la fe de sus padres. También está el dilema sobre el bebé que murió en el vientre materno. Las disposiciones para solicitar canonizaciones y beatificaciones estipulan claramente que un candidato a ser declarado santo o beato en la Iglesia católica debe ser conocido por nombre y apellido.

La Congregación vaticana decidirá en última instancia si el más joven de la familia de Józef y Wiktoria será considerado mártir también. El caso de elevar a toda una familia a los altares no tiene precedentes en la Iglesia.

La versión original de este texto fue publicada en la edición polaca de Aleteia en: https://pl.aleteia.org/2017/03/24/ulmowie-samarytanie-z-markowej/