En Lourdes tuvo un extraño encuentro con una mujer y un niño: se curó y años después acabó siendo sacerdote

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Christy es ahora un conocido sacerdote en la Inidia, y sigue formándose en Estados Unidos.

Que las madres hacen grandes sacrificios por sus hijos es algo sabido y compartido. También lo es que a menudo pueden ser la puerta de entrada a la santidad de sus hijos, y esto se ve en que en muchas ocasiones detrás de cada gran santo suele haber una madre orante y creyente.

El sacerdote indio Christy David Pathiala está de acuerdo con ello y fue gracias a la fe de sus padres, y al amor que le enseñaron a la Virgen María lo que luego provocó que acabara siendo sacerdote. Pero mientras tanto, hubo un acontecimiento clave en su vida donde sus dos madres, la que le dio a luz y la propia Virgen, tuvieron un papel primordial.

Vio la muerte muy de cerca

Cuando era niño sufrió una extraña enfermedad que estuvo a punto de costarle la vida. “Estuve en la UCI durante 12 horas y los médicos no tenían esperanzas. No respondía al tratamiento y dijeron a mis padres que se prepararan para mi muerte. Pero ellos no se dieron por vencidos. Las oraciones de mis padres me hicieron mejorar”, relata este sacerdote en Catholic Lane.

Pudo recuperarse de lo que parecía una muerte segura, pero le quedaron unas secuelas bastante graves, pues le daban una serie de fiebres altísimas que obligaban a sus padres a hacerle baños de hielo. La temperatura de su cuerpo era difícil de regular incluso cuando no estaba enfermo.

Así por ejemplo, no podía comer ni beber nada frío, ni siquiera se podía exponer a un viento frío porque entonces volvían estas fiebres.

La peregrinación a Lourdes

En 1989, cuando Christy tenía 4 años, sus padres decidieron peregrinar al santuario de Lourdes. Su madre había rezado fervientemente por una cura para su hijo, y tenía mucha fe en que de aquella peregrinación volvería sano.

Christy y sus padres nunca olvidarán lo que vivieron aquel día. Ya en Lourdes, de camino al santuario pasaron por una de las heladerías, y el pequeño miró con tristeza los helados expuestos. “Debido a que los helados son fríos no podía comerlos”, cuenta el ahora sacerdote, que recuerda que “cuando mi hermano comía helado, mi padre, por pena, siempre me compraba sólo el cono de galleta”.

“Vi la heladería y supliqué a mi madre que me dejara comer helado”, afirma Christy. “Ella tenía tanta fe que dijo: ‘Primero vamos a los baños (piscinas del santuario), y aunque él muera, tendrá ese helado”.

Una mujer que llevaba a un niño en silla de ruedas

Pese a su corta edad en aquel momento se acuerda de como hacía cola para entrar en una de las piscinas en las que muchos enfermos se sumergen en el agua del manantial de la gruta en la que se apareció la Virgen esperando la curación.

Mientras esperaba su turno, una mujer que empujaba una silla de ruedas que transportaba a un niño se acercó a Christy y a su padre. De manera sorprendente, ella colocó cinco francos en la mano de Christy y dijo: “Vete a tomar ese helado”. Cuando se alejaba, le dijo a su padre: “Reza por mi hijo”.

Cuando su madre volvió, le contaron lo que había sucedido con esta mujer, la buscaron por todos lados pero no la encontraron. Finalmente, este futuro sacerdote fue sumergido en las aguas de Lourdes y luego toda la familia fue a la heladería.

Christy estaba curado

Por fin pudo probar aquellos helados que tanto anhelaba. Uno, después otro, y otro más. Las fiebres habían desaparecido. Estaba completamente sano.

Christy está convencido que aquella mujer era la Virgen María, y que el niño en la silla de ruedas era Jesús. “Después de aquel día, tuve la sensación de que ella me estaba diciendo, ‘te estoy llamando para algo’”.

“Este niño será como yo”

Nunca había pensado en ser sacerdote. Pero él ve ahora algunos signos claros manifestados durante su infancia. En una visita a Roma con su familia, durante una audiencia papal llamó la atención de Juan Pablo II, que se inclinó y le abrazó. En ese mismo viaje, mientras caminaba con su padre un sacerdote se les acercó y señalándose su alzacuellos dijo: “Algún día este niño será como yo”.

“Lo había olvidado, pero mi padre me lo recordó durante mi ordenación. Mirando hacia atrás, trato de relacionar como Dios me ha guiado a lo largo de mi vida. Intento vivir en el presente y dejar que Dios decida cómo van a ser las cosas”, afirma contento.

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Ya se ven sus milagros

«El Señor me ha casado con los pobres, y estoy encantado»

José Manuel Horcajo lleva nueve años al frente de la parroquia de san Ramón Nonato, un hospital de campaña en Puente de Vallecas (Madrid) abierto todo el día donde los vecinos se encuentran con Dios mientras salen, con ayuda, de la miseria. Es la obra social familiar Álvaro del Portillo. Hombres y mujeres destrozados por el hambre, el maltrato, las drogas, el alcohol y unos hogares en guerra civil, han muerto y han resucitado aquí. No es una manera de decir.

Don José Manuel acoge la visita del cardenal de Madrid, Mons. Carlos Osoro, a la parroquia y a la obra social beato Álvaro del Portillo. Fotos: @FJBerguizas

“Puente de Vallecas. Es primavera, pero aquí la nube de la pobreza, de las vidas tristes, del hambre, del maltrato y de las familias amargamente descuajeringadas está siempre ennegreciendo el ambiente.

José Manuel Horcajo es el párroco de san Ramón Nonato desde hace 9 años. Misa. Oraciones. Bodas, bautizos y comuniones. Y mucho más, porque este templo, que parece una fábrica, es, en realidad, un parque de atracciones de esperanzas con su obra social familiar Álvaro del Portillo.

La parroquia de san Ramón es un cielo abierto de posibilidades. Aquí se habla de Dios y se facilitan panes bajo el brazo de personas que habían tirado la toalla y encuentran segundas, terceras y cuartas oportunidades para volver a la casilla de salida y cimentar de nuevo sus futuros sin vender sus almas al diablo de la desesperanza.

Estamos en un barrio bajo un puente. Gente sin preparación y con muchas dificultades para formarse suficientemente y encontrar un hueco más allá de la pobreza. Familias dinamitadas por el alcohol, la droga, el odio, los llantos perpetuos y esa nube gris oscura casi negra que ha decidido asentar aquí sus malos augurios y sus injustas consecuencias.

 

Sacramentos y tápers

Cuando José Manuel Horcajo se ordenó sacerdote en 2001 nunca pensó que este sería su ministerio, a medio camino entre bautizar y ofrecer un táper de lentejas. Entre evangelizar y montar de la nada un comedor social por el que hoy circulan 300 personas todos los días.

¿Cómo duerme usted en paz con tantos problemas ajenos sobre sus carnes? “Eso mismo me pregunta mi madre. ¿Cómo aguantas, hijo? Pues aguanto con alegría. Soy un observador de milagros constantes: personas que cambian, personas que vuelven a sonreír, personas que entierran sus depresiones. Dios arregla muchos problemas”. Entre tripas que suenan, corazones maltratados, mujeres lapidadas en sus casas y agobios imposibles desde principios de mes, Horcajo va arreglando el barrio y va construyendo su sacerdocio, con la ayuda de muchos voluntarios generosos que nacieron para no mirar el reloj ni pedir nada a cambio.

Hace nueve años, cuando José Manuel llegó a este templo del lado oscuro de Madrid, decidió abrir la parroquia durante todo el día. Los vecinos entraban, rezaban, pedían catequesis, un bautismo, muchas confesiones, “y nos dimos cuenta de que había tanta pobreza a nuestro alrededor que teníamos que dar una respuesta, más allá de ofrecer una bolsa de comida de vez en cuando”.

Un ropero. Un comedor social. Un centro de orientación familiar, “porque veíamos que, para muchos, el detonante de sus miserias materiales eran problemas familiares muy gordos”. Objetivo: que las personas que se benefician de la obra social de la parroquia se sientan queridas y ayudadas. Y la fama de estos samaritanos urbanos del siglo XXI se fue corriendo de boca en boca. Efecto llamada. Oye, que es que en esta parroquia no sólo te dan comida, o te enseñan a rellenar un informe. ¡Que aquí te ayudan de verdad!

Yo he estado una tarde de primavera en este jardín. En la parroquia, personas que rezan y salitas llenas de grupos de personas en acción. En el edificio de enfrente, un comedor que prepara la cena, una biblioteca con 20 niños en clases de apoyo, y una charla para familias de discapacitados llena hasta la bandera cuando salgo, ya de noche, camino al Madrid que ahora me parece Matrix.

Raciones de alivio

En estos nueve años largos, pero épicos, José Manuel ha visto con los mismos ojos estómagos y almas. Aquí la crisis se nota en tres dimensiones. Mucho arroz, mucho atún y mucho nada más. Con la obra social de la parroquia, ahora las historias pobres conviven con el alivio.

Una mujer llora depresiva en su casa porque su vida no tiene consuelo. La montaña rusa de sus afectos le está pasando factura. El párroco, que tiene también servicio de atención domiciliaria, le ha visto y le ha tendido su mano. ¿Por qué no te vienes a cocinar al comedor social? ¡Necesitamos tu ayuda! Dudosa, acude a la llamada. Cocina. Y cocina bien. Después del servicio le dan las gracias y le aplauden sus dotes culinarias. Llora la señora de alegría “por sentirme útil”. Así sale una mujer de Puente de Vallecas de una depresión. Sin psiquiatras. Arropada por vecinos que no miran para otro lado.

Aquí, los curas son sacerdotes con el corazón rojo como la sangre que no se cansan de bombear pan, palabra e ilusión. Lo dice José Manuel haciendo balance: “Quizás suena a frase poética, pero yo me la creo de verdad: el Señor me ha casado con los pobres, y estoy encantado. Es algo que nunca jamás me podía imaginar”.

Los feligreses de este sagrado corazón de ladrillo visto están a gusto. Muchos han encontrado a Dios entre las bolsas de basura. Algunos han recuperado su dignidad. Otros, están en ello. Todos ven una luz potente al final del túnel.

Pero, claro, este emporio social tiene un precio. Muchas personas que no han encontrado una respuesta en los servicios sociales vienen aquí. A poner el cazo. Alquileres, luz, agua, comida. La solidaridad es gratis, pero las cosas cuestan. En concreto, cada mes de acción social le sale a Horcajo por 5.000 euros. Los donativos del principio van menguando y la nevera no se repone del todo. A estas alturas de la aventura, el párroco va cubriendo el 60 por ciento de la factura y él también necesita cheques sencillos para seguir remando en un mar de números rojos cada vez más acuciantes y donde nos es posible que se abran las aguas para huir hacia delante.

Al César, lo que es del César. Las deudas están ahí. Los beneficios, están claros. Todos los que pisan esta parroquia se llevan algo, aunque sea un premio de consolación. El propio Horcajo admira “que Dios me haya aumentado la paciencia, porque para servir a los demás hace falta una buena dosis de paciencia. Uno que te cuenta una cosa diez veces, otro al que debes explicarle un procedimiento en seis ocasiones. Una que se enfada y se va, pero vuelve. Otro que discute y monta un pollo, pero luego regresa, aunque sea sin pedir perdón”.

Paciencia y cintura.

Una mañana, Horcajo se toma un café en terraza. Habla con dos neocatecumenales sobre el arranque del Camino en su parroquia. Varias mesas más allá, tres punkis están de fin de fiesta, entre cigarros marchitos, latas vacías y mugre. Uno de ellos se sube a la cresta:

—¡Curaaaaaa, invítanos a cerveza!

José Manuel se levanta. Le tiemblan un poco las piernas, admite, porque a ver por dónde le sale el arrojo.

—¿Cómo que te invite a una cerveza? ¡Invítame tú, que yo tengo que dar de comer ahora a 200 personas del barrio! ¡A ver si me ayudas un poco!

—¡Anda, cura, estás mintiendo! ¡La iglesia miente! ¡No está con los pobres!

La chica punki del trío le pone firme a su colega:

—¡Calla! ¡Que es verdad que este cura da de comer a los pobres, que me vecina va allí a ese comedor social!

—¡Pues que nos inviten a una cerveza sus amigos, que deben ser del Opus!

Responde Horcajo: El del Opus soy yo.

Risa. Saludos. Y a seguir.

Este es el entorno. Un sacerdote del Opus Dei en un barrio para el que lo de menos es que sea del Opus Dei, porque los prejuicios no dan de comer. Al final, resume el párroco, “cuando tú te ordenas sacerdotes piensas, en teoría, que lo tuyo es dar la vida por todos y entregarte a favor de las personas que Dios te pone cerca. La gente que te rodea es la que marca tu estilo de sacerdote”.

Un muelle social para todos

El cura de barrio abre su parroquia al alba y la cierra casi después de que eche el pestillo el último bar. En medio, voces que piden auxilio. Pase, vamos a buscar su hueco, vamos a estudiar su caso, vamos a intentar no hacerle esperar. Un plato lleno. Un trabajo. Un techo. Aquí, el que llama encuentra un lugar donde agarrarse.

Más que en dar, Horcajo y su gente comprenden. No juzgan a la madre soltera, al drogadicto-colador, al alcohólico sin fronteras, a la prostituta barata, al mendigo-don-Simón. Esa es la taquilla de este parque de atracciones especialista en vidas-noria, historias-rusas, biografías-látigo, y muchos autos de choque que siempre se la pegan con los mismos.

En esta parroquia caben todos y no sobra nada. Pero faltan recursos para seguir azuzando el cotarro.

En esta parroquia, que yo lo he visto escuchando a Calista, a Elita, a Ángel y a José Manuel, la resurrección es un dogma de fe que se palpa con los ojos como platos. Porque ellos, y muchos otros, habían muerto después de tocar fondo, y han despertado del coma con el suero del cariño y la cirugía de una parroquia de campaña.

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Falleció Alfie Evans. ¡Descansa en paz pequeño guerrero!

El pequeño Alfie Evans falleció este sábado 28 de abril, según informaron sus padres a través de un emotivo mensaje en Facebook.

“A nuestro bebé le crecieron sus alas esta noche a las 2:30 a.m. Estamos con el corazón roto. Gracias a todos por todo su apoyo”, expresaron Kate James y Thomas Evans desde la cuenta de Facebook de Alfie’s Army.

En los últimos meses un verdadero ejército de personas de todo el mundo se unió en oración y gestos de solidaridad por el pequeño niño.

Alfie tenía 23 de meses de edad y permanecía hospitalizado desde diciembre de 2016 en “estado semi-vegetativo” debido a una condición neurológica degenerativa desconocida.

Durante meses los padres sostuvieron una batalla legal con el hospital Alder Hey de Liverpool –donde se encontraba el pequeño–, debido a que el centro médico deseaba desconectarle el soporte vital y dejarlo morir, argumentando que era lo mejor para Alfie.

Ambos padres recurrieron sucesivas veces a los tribunales de Reino Unido y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para que les permitieran llevar al niño a otros centros médicos que se ofrecieron a acogerlo, entre ellos el Hospital Pediátrico Bambino Gesú de Roma y el Instituto Neurológico Carlo Besta de Milán. Pero todos sus pedidos fueron rechazados por los jueces.

El Papa Francisco también se pronunció y solicitó escuchar el clamor de los padres, e incluso el Gobierno de Italia le concedió la nacionalidad italiana el 23 de abril y preparó un avión para que lo llevase a este país.

Sin embargo, con el respaldo del juez Anthony Hayden del Tribunal Supremo de Inglaterra y Gales, el Alder Hey desconectó el soporte vital la noche del lunes 23. Según el cálculo de los médicos el niño debía fallecer dentro de las seis primeras horas, pero Alfie comenzó a respirar por cuenta propia y luego de nueve horas de lucha le volvieron a suministrar oxígeno e hidratación.

Otros líderes internacionales como el presidente de Polonia, Andrzej Duda; y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, también pidieron salvar la vida de Alfie.

Asimismo, cientos de personas acudieron al hospital para exigir que se respetara la voluntad de los padres y la vida del niño, sin embargo, fueron repelidos por la policía británica.

Finalmente, el 26 de abril los padres de Alfie publicaron una conmovedora carta agradeciendo a las personas por el apoyo brindado todos estos meses, pero les pidieron que regresaran a sus casas porque ahora deseaban construir una relación positiva con el Alder Hey y así poder llevar a su hijo a casa.

“Estamos muy agradecidos y apreciamos todo el apoyo que hemos recibido de todo el mundo, incluidos nuestros seguidores italianos y polacos, que han dedicado su tiempo y apoyo a nuestra increíble lucha. Ahora le pedimos que regresen a su vida cotidiana y permita, a Kate y a mí, formar una relación con Alder Hey, construir un puente y cruzarlo”, escribieron.

En una entrevista al sitio web italiano In Terris, el Presidente Emérito de la Pontificia Academia para la Vida y experto en bioética, Cardenal Elio Sgreccia, señaló que el caso de Alfie Evans constituye “un ataque a la institución familiar” y advirtió que “todo nace del estatismo. Eso nos hace estremecer cuando suscita el recuerdo de lo que han hecho en la historia los regímenes totalitarios”.

“La dignidad de la persona se mantiene en cada fase de la vida, ya sea cuando está sana o cuando se encuentra a punto de morir. Sin embargo, es el beneficio económico lo que prevalece. Se deja morir a una persona porque la asistencia tiene un costo: se deja morir para ahorrar”, señaló el 23 de abril.

En ese sentido, denunció que el caso del pequeño Alfie es el resultado de “una dictadura económica sobre la vida humana: se trata de una perversión y debe ser considerada así”.

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Abrazar la vida todos los días

Tras una polémica suscitada en redes, la famosa argentina contó por qué apuesta a la vida

Fue un error de una periodista que promueve la legalización del aborto en la Argentina. Fue una agresión, innecesaria y cruel, pero que dio lugar a un bellísimo testimonio de maternidad que se hizo viral en las redes.

Mientras en el Parlamento argentino ciudadanos se expresan a favor y en contra del aborto ante distintos proyectos que podrían legalizarlo, en las redes sociales se repite el debate. Y en un video en el que algunas personalidades públicas hicieron público su pedido para que se defienda siempre tanto la vida del niño por nacer como de la madre, la cocinera y conductora Maru Botana también hizo pública su posición a favor de la vida expresando: “Yo voy por la vida. ¿Sabías que de la semana seis a la catorce, el corazón del bebé late más de trece millones de veces?”.

Ante su comentario, una periodista que promueve activamente la legalización del aborto, Claudia Acuña, hizo referencia en Twitter a un doloroso momento en la vida Botana, al evocar el fallecimiento por muerta súbita de uno de sus hijos. “Solo yo me acuerdo que Maru Botana usó la frase ‘dos vidas’ cuando dejó a su bebé recién nacido con su mamá en Cba y murió? Es muy perverso porque es un tema doloroso para todas y para ella más. Muy”.

La reacción de parte de los usuarios de redes fue inmediata, y muy crítica para la periodista, a la que le reprocharon fuertemente evocar ese duro momento en la vida de Botana, y el haber vinculado su ausencia durante el momento del trágico deceso de Facundo en 2008, el sexto de sus ocho hijos.

A las pocas horas, Maru compartió en Instagram una foto con su hijo Facu, y un bellísimo testimonio en el que explicó por qué apuesta a la vida:

“¿Cómo no apostar a la vida? Es inmenso el dolor de la muerte, el vacío total, un precipicio. Me aterra de solo pensarlo. Obvio que es muy delicada la situación que uno se encuentre. Pero yo apuesto a la vida todos los días porque la perdida de un hijo es un dolor que no podés soportar.

Yo quiero que respetemos las ideas de cada uno, nos escuchemos y podamos hablar de este tema. Apostemos más a la familia y a trabajar para cuidar vidas. Yo pasé por el dolor más grande que puede tener una madre, un dolor que te atraviesa por todo tu cuerpo y te deja su marca para toda la vida.

Fue muy difícil, pero gracias a Dios y al amor que nos tenemos lo logramos. Y apostamos a la vida nuevamente con mucho miedo pero con mucho amor. La vida nos regaló dos bombones que nos enseñaron a volver a creer.

Yo creo que todos nosotros tenemos que volver a creer en nosotros a confiar a respetarnos a valorarnos a escucharnos y a hacer un cambio. No se si pueda expresarles lo que siento porque la realidad es que dolores como este son inimaginables, pero sí decirles que sin dudarlo apuesto a la vida y trabajé y eduqué a mis hijos para que no tengan miedo y crezcan felices. Yo abrazo la vida todos los días”.

Como no apostar a la vida ! Es inmenso el dolor de la muerte, el vacio total, un precipicio. Me aterra de solo pensarlo. . Obvio que es muy delicada la situacion que uno se encuentre.Pero yo apuesto a la vida todos los dias porque la perdida de un hijo es un dolor que no podes soportar. Yo quiero que respetemos las ideas de cada uno, nos escuchemos y podamos hablar de este tema . Apostemos mas a la familia y a trabajar para cuidar vidas .Yo pase por el dolor mas grande que puede tener una madre, un dolor que te atraviesa por todo tu cuerpo y te deja su marca para toda la vida. En ese momento tenia 6 hijos , mi sueño hecho realidad. De repente paso lo de Facu y fue como que me clavaran un puñal en el corazon. Al dia de hoy me pregunto Por que ? Todavia hoy no puedo creer como pude seguir , como pude seguir educando a todos esos chiquitos que no entendian como su hermanito se habia ido para nunca volver.Fue muy dificil, pero gracias a Dios y al amor que nos tenemos lo logramos . Y apostamos a la vida nuevamente con mucho miedo pero con mucho amor. La vida nos regalo dos bombones que nos enseñaron a volver a creer. Yo creo que todos nosotros tenemos que volver a creer en nosotros a confiar a respetarnos a valorarnos a escucharnos y a hacer un cambio . No se si pueda expresarles lo que siento porque la realidad es que dolores como este son inimaginables , pero si decirles que sin dudarlo apuesto a la vida y trabaje y eduque a mis hijos para que no tengan miedo y crezcan felices.Yo abrazo la vida todos los dias❤️

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La carta de Maru, rápidamente viralizada, tuvo su impacto en quien la motivó. Tras leerla, Acuña se disculpó con ella: “Recién leo la carta de Maru Botana. Le pido disculpas, muchas, por haberla herido. No fue mi intención, pero eso no cambia el hecho de cómo se sintió. Ojalá estas disculpas reparen algo de eso. Al resto, al que usa esto, ni cabida. A ella, todo mi respeto”.

Claudia Acuña@muclaudia

Recien leo la carta de Maru Botana. Le pido disculpas, muchas, por haberla herido. No fue mi intencion, pero eso no cambia el hecho de como se sintio. Ojala estas disculpas reparen algo de eso. Al resto, al que usa esto, ni cabida. A ella, todo mi respeto.

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Four Strategies Satan Uses Against Christian Order

28 abril 2018 1 comentario

A Christian order presupposes that we believe in Christ and His law. As a result, Christians organize all society in function of this law, and from this comes order and peace. A Christian society also presupposes a fight against evil and all those threats that attack the good order of society. When a society upholds the law of God and rejects evil in all its manifestations, there are all the elements for progress and sanctification.

In modern times, Satan’s great triumph has been to undermine this concept of society. Above all, he has sought to destroy in the minds of Christians the idea of this fight between good and evil. Thus, he employs several strategies to keep Christians out of the good fight.

First Strategy: Deprive Christians of an Enemy

He has sought by all means to cause mankind to disbelieve in him. He encourages a culture which spreads the idea that he does not exist or is not a threat. Once his existence is called into question, it is only a small step to convince mankind that moral evil in any form also does not exist.

Hence, disbelief in Satan destroys the need to fight against evil and our vices. Evil becomes a kind of disease that can be cured by proper psychiatric or medical treatment. People are led to believe that bad things happen because people are ill-informed or uneducated. Others claim that evil deeds are the result of adverse circumstances or oppressive social structures.

Satan does everything possible to promote a society that denies the idea of a fight between good and evil, and therefore between God and himself. He promotes the defect of getting people to not hate evil.

Second Strategy: Deprive Christians of an Ally

To disbelieve in Satan is to be logically committed to a disbelief in God. By this strategy, the devil deprives us of our greatest and most powerful support in the fight against evil. He deprives us of the means for victory since God will always triumph over the devil.
By promoting disbelief in God, it is easy to convince Christians that moral good does not exist. Rather, any good is merely an emotional state without any real value. Good is a feel-good condition for weak individuals. “Good” people must not fight evil but must constantly make concessions and show “compassion” to evil. Above all, society must not promote a concept of a moral good since good is merely a matter of opinion.

Third Strategy: Disguise Evil by Making It Look Good

Even by destroying the notions of good and evil, the devil finds it difficult to get society to practice outright evil since it is so contrary to our nature and good order. Often the devil needs to disguise evil in order to lead Christians and all society to perdition.

Satan is an expert in determining the proper moment to attack. He watches society and understands its dispositions, needs, desires, and circumstances. He knows that he will be defeated if he suggests outright evil to an upright people. Thus, he will confuse his victims by disorganizing their feelings; he will suggest something seemingly praiseworthy as a means for deviating the person to an evil end. He will lead and confuse all society to perdition by proposing that men seek after things that appear helpful but really are not good. He will disguise the evil of abortion, for example, as an act of “compassion” for women.

Satan suggests to us that the satisfaction of our own needs, desires and ambitions (however legitimate they may be) is more important than doing the Will of God. He promotes a society where the rule of money prevails and God’s honor is put aside and forgotten.

Fourth Strategy: Change the Order of a Person’s Priorities

Finally, Satan seeks to change a people’s priorities by favoring a culture that encourages people to center upon themselves, even to the point of satisfying legitimate desires.

Indeed, Satan tried to do this with Christ Himself when He suffered hunger after fasting for forty days and nights. “And the tempter came and said to Him, ‘If Thou be the Son of God, command that these stones be made bread’” (Matt. 4:3).

Saint Thomas Aquinas speaks of this action of the devil as a deordinatio, a perversion of the proper order of things. By Original Sin, we tend toward evil and disorder. Satan capitalizes on this tendency by turning things upside down. He suggests to us that the satisfaction of our own needs, desires and ambitions (however legitimate they may be) is more important than doing the Will of God. He promotes a society where the rule of money prevails and God’s honor is put aside and forgotten.

Fighting Back

To fight the action of Satan, we must be convinced that God “will not allow us to be tempted beyond our strength” (1Cor. 10:13). God allows temptation but He also checks and restrains the tempter. By suffering and resisting temptations with God’s help, we can be strengthened and increase our sanctity. When all society resists Satan, it leads to an order that is conducive to virtuous life in common.

When Satan employs these strategies against us, we should immediately have recourse to God and the Blessed Mother. We should engage in this cultural fight that Satan promotes. In so doing, we can humiliate the devil by showing him his powerlessness against the Grace of God. Saint Thomas teaches that God allows the just to be tempted to show them the greatness which grace bestows on them.

In other words, as long as we are engaged in the fight against evil, we can be assured of victory and a return to order. God controls the devil and will assure his defeat.

John Horvat II

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Los obispos vascos piden perdón por «sus complicidades» con el terrorismo de ETA

Ante el comunicado de la banda terrorista ETA en el que reconoce el «daño causado» y pide perdón a las víctimas, los obispos de Navarra, el País Vasco y Bayona han publicado una declaración en la que reconocen que «se han dado entre nosotros complicidades, ambigüedades, omisiones… por las que pedimos sinceramente perdón». Reproducimos a continuación el comunicado completo:

1.- La Iglesia católica presente en las diócesis de Pamplona-Tudela, Bilbao, Vitoria y San Sebastián y Bayona, valora lo que de positivo tiene la “Declaración sobre el daño causado” de la banda terrorista ETA, después de 60 años de historia de muerte y de sufrimiento. Deseamos de todo corazón que el saludo bíblico “Paz a vosotros” se enraíce en nuestra tierra para siempre.

2.- En esta circunstancia, reiteramos nuestra solidaridad de una forma especial con todas las víctimas de la violencia y con sus familiares, de un modo especial con aquellos cuyos atentados no han podido todavía ser esclarecidos y padecen el sufrimiento añadido de la impunidad. Su memoria y la oración por ellos debe estar siempre entre nosotros. No podemos por menos de recordar el mensaje de las bienaventuranzas predicado por Jesucristo, que hoy resuena como especialmente dirigido a todos ellos (Cfr. Mt 5).

3.- La Iglesia ha recibido de Jesucristo la vocación a ser instrumento de paz y de justicia, de consolación y de reconciliación. A lo largo de todos estos años, muchos de los hombres y mujeres que conforman la Iglesia han dado lo mejor de sí mismos en esta tarea, algunos de forma heroica. Pero somos conscientes de que también se han dado entre nosotros complicidades, ambigüedades, omisiones… por las que pedimos sinceramente perdón. Como seguidores de Jesús de Nazaret, somos conscientes de que estamos llamados a vivir en una actitud permanente de conversión, sirviendo humildemente a la verdad y acogiendo a aquellas personas que desean emprender un camino nuevo.

4.- Además del inmenso y prolongado sufrimiento infligido por la violencia, nuestro pueblo ha padecido un daño espiritual y social incalculable, provocado por las ideologías totalitarias e idolátricas que alimentaron el fenómeno terrorista. En el momento presente, nuestra sociedad tiene que afrontar el reto de la reconstrucción moral y de la reconciliación. La Iglesia quiere contribuir a esta tarea consciente de que la reconstrucción moral está en íntima conexión con los valores evangélicos.

5.- La deseada disolución de ETA ofrece nuevas posibilidades para la normalización, que debieran de ser aprovechadas por todos. Pensamos en la oportunidad de atender las peticiones de los familiares de los presos inmersos en diversas necesidades humanitarias. También es importante que el retorno de los excarcelados a sus lugares de origen se realice de forma que las víctimas del terrorismo no se sientan humilladas.

6.- La clave de la paz y la reconciliación está en la sinceridad del corazón humano. Solamente desde la humildad puede construirse la paz en la justicia. La verdadera reconciliación solo es posible si existe un auténtico arrepentimiento y una sincera petición de perdón; además de una disposición real a reparar el mal causado en la medida de lo posible.
Que el Dios de la misericordia nos ilumine a todos para avanzar por el camino de la paz.

Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela
Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao
Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián
Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria
Mons. Juan Antonio Aznárez, obispo auxiliar de Pamplona
Mons. Marc Aillet, obispo de Bayona