El último éxito de Whitney Houston es un grito a Dios

“I Look to You” fue una expresión personal de la fe de la cantante

I Look to You es el título del tema de Whitney Houston de su séptimo y último álbum. Lanzado en 2009, el álbum llegó al lugar número 1 de los Billboards 200, volviéndose su cuarto álbum en el ranking y extendiendo su reino como artista femenina con la mayor cantidad de semanas en el número 1.

Las letras son de naturaleza espiritual y hablan de encontrar consuelo en un poder superior cuando uno se ha quedado sin fuerzas. El tono de la canción es reflejo de las luchas que Houston enfrentó en su matrimonio y la batalla contra el abuso de drogas, que finalmente la llevó a su muerte, en 2012.

After all my strength is gone – después de que todas mis fuerzas se vayan

In you I can be strong – En ti puedo ser fuerte

I look to you – Te miro

And when Melodies are gone – Y cuando todas las Melodías desaparecen 

In you I hear a song – En ti escucho una canción

I look to you – Te miro

La melodía fue escrita por R. Kelly, quien interpretó la canción en el funeral de Houston. También estuvo en un segundo lanzamiento de I Look to You para el álbum póstumo Greatest-Hits de HoustonI Will Always Love You –The Best of Whitney Houston. El segundo lanzamiento fue un dúo, que incluyó canciones previamente no utilizadas que Houston grabó durante sus sesiones de estudio en 2008.

En una de las fiestas para el lanzamiento de I Look to You, Houston describió por qué eligió nombrar el álbum como la canción:

“En los últimos años espiritualmente, esta canción dice todo lo que he querido decir. Hay momentos en la vida cuando pasamos por ciertas situaciones – algunas no tan buenas. Tienes que alcanzar una mayor fuerza, tienes que llegar a lo más profundo de ti mismo, pasar tiempo contigo mismo para hacer algunas correcciones que van más allá de tu propia comprensión y apoyarte en una comprensión superior, para mí la canción lo pone todo en la mira. Si no tuviera mi fe, hoy no sería tan fuerte.”

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Will Smith, ¡qué grande!

 

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El actor y cantante tuvo unas palabras de apoyo para José André, el “niño prodigio” boliviano que es ciego y toca jazz al piano

El famoso actor y cantante estadounidense Will Smith sigue haciendo propio el consejo de su personaje protagonista de “En busca de la felicidad”: “No dejes que nunca nadie te diga que no puedes hacer algo”. Si en el filme de 2006 se dirige a su hijo (que en la realidad también lo es, Jaden Smith), esta vez ha animado nada menos que a José André Montaño, el niño boliviano de Cochabamba que con 12 años de edad da conciertos de jazz y está considerado ya un fenómeno.

El joven pianista se encuentra estos días en Italia y Finlandia para dar cumplimiento a su agenda de compromisos. Desde Helsinki, este jueves envió a sus seguidores este mensaje de Facebook“Muy feliz por haber conocido a una persona tan increíble como Will Smith!Fue un placer querido amigo, tienes un gran corazón!!! Me siento feliz por el concierto que compartí con grandes músicos y artistas! y muy emocionado por la respuesta de ese público maravilloso! Gracias #Helsinki gracias a la vida! #LoveMusic #JoseAndre #Live # Piano #WillSmith #agradecido #Música #Happy #Lovemylife”.

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Had the pleasure of meeting 12 year old jazz pianist José André yesterday. Formed his first band at 6. Dropped his first CD at 8. Performing for thousands at 12. Don’t let anything or anyone keep you from being everything you’ve ever dreamed. www.facebook.com/JoseAndre.bo/videos/835847206558342/

Will Smith publicó en su Instagram publicó unas palabras de inmenso cariño hacia este pianista de jazz: “Tuve el placer de conocer a un pianista de jazz de 12 años  José André, ayer. Formó su primera banda a las 6. Lanzó su primer CD en 8. Actuando para miles a los 12. No dejes que nada ni nadie te impida hacer todo lo que has soñado“, escribió el artista, quien adjuntó una expresiva fotografía del encuentro entre ambos.

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José André nació en Cochabamba (Bolivia) el 20 de marzo de 2005. Ciego de nacimiento, su talento musical afloró a temprana edad. Experimentó primero con instrumentos de percusión como bongos, panderos, congas y cabassa, y posteriormente se dedicó al piano.

Cuando cumplió seis años, fundó su primera banda de jazz, el José André Jazz Trío, junto con Víctor Hugo Guzmán en la batería y Andy Burnett en el bajo. En 2013 publicó su primer disco, “Ama a todos”, que incluye composiciones propias.

 

 

 

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El exorcista que está en proceso de beatificación

Formó al Padre Gabriele Amorth, y conoció al Padre Pío de Pietrelcina

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El Padre Cándido Amantini, pasionista, está más cerca de recibir el honor de los altares. El sacerdote fue el único exorcista de Roma por 30 años, formó al Padre Gabriele Amorth, y conoció al Padre Pío de Pietrelcina, quien lo definía como “un sacerdote según el corazón de Dios”.

Su muerte, acaecida el 22 de septiembre de 1992 en olor de santidad, fue recordada hace poco en el Santuario de la Sacala Santa en Roma de los Pasionistas, donde el sacerdote vivió por mucho tiempo. En este santuario hay un lugar dedicado al Siervo de Dios, donde están sus restos mortales y los devotos acuden en oración, pidiendo su mediación.

Su causa de beatificación en su fase de investigación diocesana sobre su vida, virtudes y fama de santidad fue abierta oficialmente el 13 de julio de 2012 en el Vicariato de la Diócesis de Roma, y clausurada el 25 de noviembre de 2016, durante un evento que ocurrió en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en Roma.

La fase de investigación consistió en probar la heroicidad de las virtudes del sacerdote italiano, colectando pruebas testimoniales y documentos que demuestren su santidad. Elementos que son necesario dentro del proceso de beatifican. Queda a la espera un milagro atribuido a la mediación del pasionista y su aprobación para que sea reconocido pronto como beato.

El Padre Amantini nació en Bagnolo, provincia de Grisetto, Italia, el 31 de enero de 1914, siendo bautizado el 7 de febrero con el nombre de Eraldo; y confirmado el 8 de septiembre de 1920. Su encuentro con la comunidad de los Pasionistas fue desde pequeño cuando sirvió como acólito en la parroquia de su ciudad natal.

En 1926, el 26 de octubre, ingresa al Seminario Menor de los Pasionistas en Nettuno, Roma, comenzando un par de años después su tiempo del noviciado. En esta oportunidad recibió el hábito religioso tomando por nombre Cándido de la Inmaculada. El 31 de enero de 1933, tras un periodo en el convento de Tavernuzze en Florencia, profesó sus votos perpetuos.

Regresó a Roma en 1936 donde es enviado al Santuario de la Scala Santa. En la Ciudad Eterna obtuvo su licenciatura de Teología en la Pontificia Universidad Angelicum, y fue ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1937. Se destacó por sus conocimientos de lenguas como el griego, el hebreo, el sánscrito y alemán. Por varios años se dedicó a la enseñanza del hebreo y de las Sagradas Escrituras, pero en 1961, por su delicado estado de salud, debió abandonar la docencia.

A partir de ese momento hubo un gran cambio en su ministerio sacerdotal dedicándose al exorcismo, al que llegó gracias a su hermano y alumno el Padre Alessandro Coletti, quien era exorcista en la diócesis de Arezzo. Con él empezó sus primero exorcismos, convirtiéndose entre 1962 y 1963 el exorcista oficial de la Diócesis de Roma.

Fue la oración, sobre todo el Rosario, así como la Adoración Eucarística, lo que más le daba fuerza para poder realizar este ministerio. Según relatan sus hermanos pasionistas, el Padre Cándido solía levantarse en la noche para acompañar al Santísimo durante una hora. El sacerdote también tenía una profunda devoción a la Virgen, no en vano a Ella dedicó su único libro con el título: “El misterio de María”. Allí habla del gran papel que tiene Nuestra Señora en la salvación de las almas, por eso recomendaba invocar constantemente su especial protección.

Según el ya fallecido Padre Gabriele Amorth, uno de sus discípulos -quien acompañó al Padre Amantini en este en el ministerio exorcista desde 1986- , “el padre Cándido no se enfadaba nunca, tampoco con el diablo. Satanás le temía, ¡pues vaya si le temía, temblaba ante él!”.

Con información de la Nuova Bussola, Religión en Libertad y postulazionecausesanti.it.

Contenido originalmente publicado por Gaudium Press

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Estricta necesidad

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John Henry Newman. Foto: http://www.thepapalvisit.org.uk

Un 9 de octubre como hoy, hace 172 años, un brillante clérigo anglicano de 44 años, John Henry Newman era acogido en la Iglesia católica, a la que denominó entonces «el único redil de Cristo». Sabía que al hacerlo sacrificaba amistades de toda una vida, su buen nombre en la sociedad inglesa y su propio confort personal. Y lo hacía sabiendo que en su nueva casa había muchas cosas que por sensibilidad y convicción le producían rechazo (en algún caso incluso repugnancia) y que muchos de sus nuevos hermanos le miraban ya con recelo y prevención. Su conciencia de todo esto era tal que llegó a escribir a su hermana: «me destierro a mí mismo, y a mi edad… ¿qué puede ser sino estricta necesidad lo que me mueve a esto?».

Newman culminaba así un largo recorrido en el que había alcanzado la convicción plena y tranquila de que la Iglesia instituida por Jesucristo, la Iglesia de los Padres (a los que tanto amaba y que tan bien conocía), la verdadera Iglesia, sólo podía encontrarla en la Iglesia Católica presidida por el Papa. Para Newman esto no era un mero hallazgo intelectual sino una conciencia total, de modo que su propia suerte, su propia vida, estaban en juego. La estricta necesidad de la que hablaba a su hermana Jemima se refería a su propia salvación, entendida no sólo como el premio de la vida eterna sino también como la posibilidad de vivir plenamente, libre y razonablemente, aquí en la tierra.

Reconozco que la figura de Newman se agiganta a mis ojos conforme pasan los años, y se hace aún más querida y significativa en momentos como estos, cuando tantos que se manifiestan católicos no dudan en aguijonear, sermonear y alancear a su Iglesia, siempre con razones muy ponderadas, claro está. Impresiona ver a este hombre en su plena madurez, y en la cumbre de su carrera, arriesgarlo todo para entrar en el abrazo de la madre Iglesia, de cuyas miserias, retrasos y cegueras tanto sabía. Para él «la Católica» no era cuestión de herencia ni costumbre, todo lo contrario. Era cuestión de estricta necesidad, como le pasa a cualquier recién nacido con su madre. Por eso tenía que ir a ella, tenía que entrar en ella y abrazarse a ella.

Tras aquel 9 de octubre de 1845 Newman nunca se hizo falsas ilusiones. No condicionó su fidelidad a que se produjesen los cambios que él deseaba en tantos aspectos: en el gobierno, en la formulación de la doctrina, en la relación con una sociedad que ya se descristianizaba a ojos vista, en la respuesta institucional a tantos problemas… Se implicó con denuedo en todos esos campos sin reducir jamás su libertad de palabra y de pensamiento, y sufriendo por ello acusaciones injustas, marginación e incluso campañas orquestadas. Si nos sumergimos en sus cartas comprobamos el dolor y el amor que amasaron entonces su inquebrantable filiación a la madre Iglesia. Incluso cuando ante la magnitud de las murmuraciones hubo de confiar la autenticidad de su camino al juicio de Dios: ¡Deus viderit! le dijo al cardenal Barnabó, Prefecto de Propaganda Fide.

Lo más impresionante para mí es cómo madura (en la razón y en el sentimiento) su vínculo con la Iglesia a través de una vida agitada que es casi una continua diatriba con compañeros y adversarios. Ahí germina su aguda observación sobre el triunfo y la derrota en el camino de la Iglesia a lo largo de la historia: «la Iglesia siempre parece estar muriendo… pero triunfa frente a todos los cálculos humanos… la suya es una historia de caídas aterradoras y de recuperaciones extrañas y victoriosas… y en fin, la regla de la Providencia de Dios es que hemos de triunfar a través del fracaso».

Newman podría haberse enredado en cualquiera de las mil emboscadas en que se vio envuelto, podría haber roto la baraja, o al menos, haberse mostrado resentido. Y sin embargo no. Porque aunque sus jefes fuesen con frecuencia mediocres, sus profesores lentos y sus expresiones culturales inadecuadas al desafío de su tiempo, para él era cuestión de estricta necesidad estar allí como hijo, sabiendo que no era la Iglesia la que le debía gratitud a él (que tanto le había dado) sino que su propia vida estaba sostenida y alimentada, cada minuto, por esa madre. Y por eso ante la muerte rezaba así: «… que mis gloriosos santos me sonrían, para que en su compañía y por su mediación pueda recibir el don de la perseverancia y muera tal como deseo vivir: en tu fe, en tu Iglesia, a tu santo servicio, y en tu amor».

José Luis Restán

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La experiencia de María Vallejo-Nágera en Harvard

«Necesitaba poner a prueba mis bases católicas»

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María Vallejo Nágera, en una de las clases del Máster / Bryan Panzano- Harvard

Jesús García / ReL  5 septiembre 2017

Maria Vallejo-Nagera (Madrid, España, 1964), entra en la biblioteca de Harvard con paso seguro. Es una mujer alta (¡yo diría que muy alta para ser española!), y viste una de las sudaderas de la Universidad. Pero no lo hace porque desee promocionar tal centro de estudios o porque esté de paso. Lo hace porque a sus 53 años, es una estudiante más en esta Universidad.

– María, eres una escritora de España, que lleva ya 12 libros publicados a sus espaldas, 9 de ellos best-sellers… ¿Entonces, qué haces estudiando en Harvard? ¡A estas alturas y con todo lo que debes tener que hacer en Madrid! ¿Acaso tenías tiempo como para venirte un año entero a estudiar otra vez?
– ¡Jajaja! ¡Pero si no tengo tiempo para nada!, (contesta esbozando una amplia sonrisa). Me ha costado un lío tremendo organizarme, dejar en mi casa de España todo planeado, a mi familia, mi todo… Pero no podía dejar pasar esta oportunidad. Como todo lo hermoso que sucede en mi vida, esta ha sido una oportunidad más brindada por Dios en un momento clave de mi vida. Es un regalo tan grande… Estoy muy conmovida porque cuando mandé mi aplicación para entrar, pensé que era solo un sueño más que quizá no se cumpliría. ¡Pero no ha sido así! Tuve la fortuna de ser aceptada por Harvard y bueno… ¡Pues aquí estoy!

– ¿Qué estás estudiando aquí y por qué viniste?
 (María sonríe irrandiando esa luz que sólo emana de alguien que está pasando por un momento muy bonito en su vida). Mi marido y yo nos enteramos a través de un amigo de un Master muy bonito, muy profundo y también interesantísimo que  Harvard ha puesto en marcha hace 9 años para personas de nuestra edad. Se llama “Advanced Leadership Initiative”, (https://youtube.be/UlzmGOdc_7Q), y está dirigido por una de las más prestigiosas profesoras de Harvard Bussines School. Su nombre es Rosabeth Moss Kanter, y ella diseñó este programa de estudios para que personas de 50 años en adelante, pudieran volver a ser estudiantes aquí en Harvard. Su intención era preparar aún más, a profesionales que ya tuvieran una carrera larga laboral a sus espaldas, prepararles en el otoño de la vida para ayudarles a elaborar un proyecto que mejorara el mundo de alguna forma. Ella lo llama “programa de Harvard para hacer de este mundo un mundo mejor”.

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María Vallejo Nágera, en Harvard, institución en la que está estudiando un Máster en estos momentos

-¿Y lo está consiguiendo contigo?
– (Risas) ¡Eso espero! El proyecto que yo he diseñado gracias a este programa se  llamará “Barrotes de luz”. Lo estoy elaborando para llevarlo a cabo en las cárceles de España. Por ahora sólo me lo ha aceptado la cárcel de Alcalá -Meco, y tengo una ilusión inmensa de comenzar. Se tratará de cómo enseñar a los presos a escribir sus propias novelas, sus propios Mensajero en la noche, para que puedan algún día publicar sus historias de arrepentimiento, sus propias novelas. En cárcel hay mucho arrepentimiento y el preso no sabe cómo enfocarlo, cómo pedir perdón. Mi deseo es encauzar ese arrepentimiento en el mundo de las letras, de la escritura… Es lo que conozco, lo que sé hacer. También me estoy preparando a fondo para poder dar clases de Cristianismo primitivo a los presos que deseen conocer un poco a Jesús, el Dios de los Cristianos.

– Sí, ya me había dicho un pajarito que, aparte del Máster, has tomado clases de Teología… ¡Y que encima has sacado notazas!
– (María vuelve a sonreír con una sonrisa que sólo puede venir de alguien plenamente feliz y agradecida). Bueno… Digamos que me defiendo como gato panza arriba.

– No, no, no… Tu eres una empollona, que me lo han dicho.
– ¡Jajajaja! Si, bueno… Un poco… Estoy estudiando unos cursos simplemente maravillosos de Nuevo Testamento, Antiguo Testamento y Cristianismo de los siglos II-XII.

– ¿Pero cómo te da tiempo a todo?
– ¡Pero si no me da tiempo a nada!

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“Cielo e infierno: Verdades de Dios”, libro que puede adquirir pinchando AQUÍ, es uno de los best-sellers de María Vallejo-Nágera

– Ya. Pero ese “pajarito” me ha contado que sí que te ha dado tiempo y que hasta ahora has sacado notazas…
– Me parece a mí que tu “pajarito” tiene la boca muy grande… ¡Jajaja! ¡También mi marido me dice que soy una empollona tremenda!

– ¿Tu marido? ¿Pero está aquí contigo?
– Sí, estamos haciendo el Máster juntos, ya que a él también le admitieron. Tal como te decía, esta entrada en Harvard ha sido un verdadero regalo de Dios. Pero él, en sus optativas, ha escogido clases de Ingeniería (es ingeniero industrial), y algunas clases en el MIT de Boston.

– María, ¿y ese empeño tuyo en estudiar ahora tanta Teología? ¿Acaso no te ha bastado investigar sobre Catolicismo durante estos últimos 17 años por tu cuenta?
– (María me clava una mirada penetrante y echa un suspiro al aire pensativa antes de contestar). Bueno… Llevaba años, verdaderamente largos años deseando profundizar en mi fe católica, pero ya no desde mis posibilidades como investigadora. Había llegado el momento de salir de “la pecera católica”. Necesitaba y deseaba hablar, discutir, con profesores muy preparados de otras denominaciones cristianas, ortodoxas o protestantes; gentes extraordinariamente preparadas en Cristianismo, pero que tuvieran otros puntos de mira, diferentes a los Católicos. Había llegado el momento de escucharles, de saber qué piensa un profesor protestante y por qué lo es… Quería aprender de ellos, preguntarles mis dudas… España es aún, aunque no guste que se afirme, un país en su mayoría, católico. Necesitaba poner a prueba mis bases católicas, y Harvard me pareció la Universidad más apropiada para ello. Harvard no es una Univesidad Católica. Aquí están los mejores profesores del mundo, pero no están “en mi pecera”.

– ¿En qué pecera están?
– En la del saber. Harvard estudia; Harvard investiga, Harvard responde… Y acepta todo aquello demostrable. La fe no se puede demostrar, pero sí el estudio profundo de la fe basada, por ejemplo, en los últimos descubrimientos arqueológicos. Harvard sabe todo sobre eso. Yo me moría por venir… Sabía que mi catolicismo chocaría con algunos descubrimientos que aquí se han investigado mucho, como los papiros descubiertos en 1945 de Nag Hammadi. Mi profesor de Nuevo Testamento es un experto en este tipo de cosas. Yo he aprendido todo lo que he podido sobre estos descubrimientos con ojos absolutamente asombrados…

– Mmmm… Qué desafío para ti, ¿no?
– Sí, tremendo. Ha sido duro defender mis ideas católicas en clase, pero estoy muy satisfecha con todo lo aprendido, con todo lo discutido, con todo lo hablado en las clases. Verás: aquí los alumnos son brillantísimos, los profesores fantásticos… Es bueno escuchar de sus bocas sus enseñanzas, a veces contrarias al Catolicismo, y también defender las mías, de raíz profundamente católica. No ha sido nada fácil estudiar estos cursos de Teología en Harvard, pero sinceramente me ha abierto a un espectro de espiritualidad inmensa; me ha hecho replantearme muchísimas cosas de mi religión y mis creencias.

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La escritora está estudiando distintas asignaturas de Teología durante su estancia en Estados Unidos. Foto- Bryan Panzano / Harvard

– No me irás a decir que, a raíz de lo aprendido en Harvard, ahora has perdido la fe…
– (María enarca las cejas sorprendida, como si hubiera tocado un hilo fino e incómodo del interior de su alma). ¡No! De ninguna manera… Ha sido, como te digo, duro. Aquí en Harvard se estudian mucho los manuscritos del Mar Muerto, los manuscritos de Nag Hammadi, los Evangelios Apócrifos de María Magdalena, Santo Tomás, etc… Para mí ha sido un reto abismal, ya que nunca había sabido de su existencia, ni los había estudiado. Digamos que me ha venido muy, muy bien aprender tantas cosas que ignoraba. Pero no me ha hecho flaquear en mi fe, sino todo lo contrario. Todo ello no ha hecho más que reforzar mi fe, amar más a mi Iglesia Católica, amar más a Jesús. Es bueno estudiar religión con personas que quizá la han perdido. Ellos son racionalistas, son sabios. Yo soy todo pasión, soy una apasionada enamorada de Jesús... La combinación ha sido perfecta. Uno de mis profesores me decía: “tu aprendizaje ha sido explosivo: has mezclado el saber con la fe, y eso es muy difícil.”

– ¿Quieres decir que a veces, de tanto aprender Teología, el hombre estudioso puede llegar a perder la fe?
– Si, así es. Si se razona demasiado, si se intenta buscar respuesta a todas las cosas sobre Dios, el hombre puede darse de bruces contra una pared. No se puede romper la unión de fe y razón. Sin fe, no se entiende a Dios. No es bueno SOLO estudiar a Dios. A Dios se le estudia, pero sobre todo, se le ama. Si quitamos amar a Dios de la ecuación, estudiar Teología no sirve de nada.

– Toma ya. Ahí queda eso.

María sonríe. Me dice que tiene clase y que ya no puede dedicarme más tiempo para la entrevista. Qué pena. Me hubiera quedado horas preguntándole cosas… Y se va; se pierde, despacito y con elegancia, entre las altas hileras de libros que componen la preciosa y antigua Biblioteca de Harvard Divinity School, en donde sé que pasa largas horas. La deseo suerte; la deseo mucho éxito y se despide con un gesto de la mano.

Pero no me entristezco: algo me dice que nos volveremos a ver.

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¿Quiénes son los “campeones” del Rosario?

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Durante 800 años, muchos santos lo rezaron y cambiaron el mundo. Descubre quiénes son

Al sacerdote estadounidense Donald Calloway (1972) le encanta el Rosario. De hecho, confiesa, en un reciente artículo publicado en Catholic Exchange que nunca podrá decir lo suficiente “sobre el poder y la maravilla de las benditas cuentas de Nuestra Señora”.

Por este amor al Rosario, el padre Calloway –quien pertenece a la Congregación de Padres Marianos de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María– pasó tres años investigando todo lo referente a esta oración mariana por excelencia, para escribir el libro Campeones del Rosario. La Historia y los Héroes de esta Arma Espiritual.

En este libro, el sacerdote cuyos libros favoritos son La Verdadera Devoción a María (San Luis de Montfort), El Primer Amor del Mundo (Fulton J. Sheen ) y el Diario de Santa Faustina, realiza una historia completa del Rosario, sugerencias útiles sobre cómo rezarlo y enlista a quienes él considera son los 26 más grandes campeones del Rosario.

¿Quiénes son estos campeones? Son los que se destacan en los 800 años de historia del Rosario como los principales promotores y héroes de la forma preeminente con la que la Iglesia presenta la más alta devoción a Nuestra Señora.

De Santo Domingo a Santa Teresa de Calcuta

El primer campeón fue Santo Domingo. Es el fundador del Rosario, de la Orden de los Predicadores (Dominicos), y de la Cofradía del Rosario. “Era un sacerdote muy santo y Nuestra Señora le confió la poderosa espada espiritual del Rosario. Después de él, han habido muchos otros que han defendido esta devoción y han ayudado a extenderla hasta los confines de la tierra”, escribe el padre Calloway.

Los “campeones papales del Rosario” son el Papa Pío V; el Papa León XIII y San Juan Pablo II. El Papa Pío V defendió con el Rosario a la civilización occidental de la conquista islámica; León XIII escribió once encíclicas sobre el Rosario, y San Juan Pablo II insertó el jueves el rezo de los Misterios Luminosos.

En lo que respecta a los santos, el padre Calloway apunta dos nombres, principalmente: San Luis de Montfort y San Antonio María Claret. “San Luis de Montfort escribió uno de los libros más grandes jamás escritos en el Rosario, y San Antonio María Claret ordenó que cada sacerdote de su diócesis rezara el Rosario con sus feligreses los domingos y solemnidades”.

Entre los santos modernos, contemporáneos, señala a San Josemaría Escrivá, San Pío de Pietrelcina y Santa Teresa de Calcuta quienes “daban testimonio de las benditas cuentas por casi siempre tener un Rosario en la mano”.

Campeones curiosos

El padre Calloway narra en su libro y en su artículo de Catholic Exchange la historia del Beato Bartolo Longo. Napolitano que regresó al catolicismo por el Rosario, tras ser “ordenado” sacerdote satánico. Fue el fundador del santuario de Nuestra Señora del Rosario en Pompeya. “Su amor por Jesús y María no conocía límites y también inició muchas obras de misericordia para ayudar a huérfanos, viudas y enfermos”.

Luego está el Siervo de Dios Frank Duff, fundador del mayor apostolado mariano del mundo, la Legión de María. Exigió a todos los miembros de la Legión que rezaran el Rosario; Mao Tse-tung, el líder comunista y padre de la República Popular de China, una vez se refirió a la Legión de María como “Enemigo Público Número Uno”, dice el padre Calloway.

Habla de la Hermana Lucia Dos Santos, Sierva de Dios y vidente de Fátima, quien “fue instruida explícitamente por Nuestra Señora para aprender a leer y escribir para promover el Rosario en el mundo”.

Y narra la que, quizás, sea una de las historias “más inspiradores en la larga letanía de los promotores del Rosario: la del Siervo de Dios Patrick Peyton. Este santo sacerdote reunió a más personas para rezar el Rosario que cualquier otra persona en la historia de la Iglesia” en las calles de Brasil, Colombia y Filipinas para rezar el Rosario “y vencer pacíficamente, dice el sacerdote estadounidense, dictadores políticos y regímenes ideológicos; incluso reunió a medio millón de personas en un parque en San Francisco para rezar el Rosario en 1961”.

26 Campeones del Rosario

Los hombres y mujeres mencionados arriba son sólo una muestra de los grandes campeones del Rosario del nuevo libro del padre Calloway: 26 Campeones del Rosario: La Guía Esencial de los Grandes Héroes del Rosario . Sin embargo, es importante, dice el autor del texto, que este nuevo libro se lea no solo acerca de estos “héroes”, sino que cada uno puede serlo.

Hace cien años, recuerda el padre Calloway, Nuestra Señora vino a Fátima, Portugal, y pidió a los tres pastorcitos que oraran diariamente el Rosario por la conversión y la paz en el mundo. Durante la última aparición del 13 de octubre de 1917, María se refirió específicamente a sí misma como “La Dama del Rosario”.

“El Rosario está en el corazón del mensaje de Fátima y necesitamos el Rosario en nuestras vidas, hoy más que nunca”, termina diciendo el padre. Donald Calloway, quien es actualmente Vicario Provincial y Director de Vocaciones de la Congregación de Padres Marianos de la Inmaculada Concepción, en Estados Unidos.

Más información sobre el libro y sobre la obra del padre Donald Calloway, en:

www.fathercalloway.com

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Amando al mundo apasionadamente

Gente ordinaria que vive la espiritualidad de san Josemaría.

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