CERRADA LA TUMBA DE CARLO ACUTIS

Este miércoles, el obispo Marcello Semeraro, nuevo prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, se desplazó hasta Asís para proceder al cierre de la tumba del Carlo Acutis, que no volverá a abrirse a la veneración de los fieles hasta el mes de mayo. Ha sido visitada por más de cuarenta mil personas desde los días que precedieron a su beatificación, el 10 de octubre. La vida de este joven devoto de la Eucaristía ha roto barreras impensables, con una acogida mundial de su historia por cauces mediáticos no habituales.

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Carlo Acutis abre brecha en una sociedad postcristiana

«Te deja en shock», confiesa Iker Jiménez

Carlo Acutis ha abierto brecha como pocos en los muros que van más allá de la Iglesia. La historia de este joven italiano beatificado el pasado 10 de octubre se ha convertido en todo un fenómeno. Ver a este adolescente elevado a los altares y vestido con sudadera, zapatillas deportivas y pantalones vaqueros ha permitido que sean millones de personas no religiosas las que hayan llegado a conocer a través de internet a “un santo de nuestros días”.

Precisamente, ha sido a través de internet donde Carlo Acutis abrió esta brecha tanto en vida como ya muerto. Llamado popularmente como el “apóstol de internet” durante estas semanas él mismo ha estado evangelizando pues la casi totalidad de la prensa generalista, e incluso la tradicionalmente anticatólica, los informativos de televisión y hasta en la prensa deportiva han mostrado su vida.

Una puerta abierta a un público no católico

La historia de Acutis no ha pasado desapercibido tampoco para Iker Jiménez, director y presentador de Cuarto Milenio, el programa que se emite en Cuatro los domingos por la noche en horario de máxima audiencia. Y el tema central en su último programa fue este adolescente, al que definió como “un niño bueno, que ayudaba a los demás y que a una edad temprana sintió una conexión con las alturas”.

Una vez más, el fenómeno Carlo Acutis quedó patente, pues el programa que tuvo como tema principal a este beato adolescente fue el espacio más visto de todo el canal ese día, consiguiendo una cuota media de pantalla del 6,5% y 1.041.000 espectadores. La emisión fue sintonizada en algún momento por casi 5,7 millones de personas.

“Es una historia que te deja en shock”, confesó Iker Jiménez al conocer la fe desde niño de este beato y las obras que realizó en su vida como la asistencia a los pobres, su amor por la Eucaristía o su evangelización a través de internet.

Cabe destacar que el especial sobre Carlo Acutis de Cuarto Milenio no se centró en el “misterio” que rodea al cuerpo “casi intacto” del joven, lo que caracteriza este espacio. Se hizo un repaso muy respetuoso por la vida y muerte del adolescente, y su proceso de beatificación.

Un tema tratado con gran respeto

Durante los últimos años Iker Jiménez ha salido en defensa de la Iglesia en varias ocasiones y el respeto por el catolicismo en su programa es cada vez más evidente.

Nacho Navarro, colaborador del programa, fue relatando la vida de Carlo Acutis y recordó que en una semana la leucemia acabó con su vida. “Los médicos estaban anonadados con la fuerza y felicidad de Carlo porque él hablaba de su autopista hasta el cielo”, contaba.

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Cuarto Milenio mostró un vídeo del propio Carlo en el que decía: “estoy destinado a morir”. Además, recordaban su ‘profecía’ en la que anunciaba que cuando pesara 70 kilos moriría.

En el programa destacaron que pese a provenir de una familia católica, sus padres no eran practicantes por lo que sorprendía aún más la ferviente fe que manifestó este beato desde que casi era un bebé. “Cuando tenía 3 años pedía pasar a todas las iglesias y visitar el Santísimo. Iba a los parques para coger flores y dárselas a su ‘cómplice’, que era la Virgen”, explicaba Navarro a un boquiabierto Iker Jiménez.

“Tecnología y fe pueden ir de la mano”

Tras su primera comunión le pudo su amor por la Eucaristía, y su visita a la iglesia era diaria, contaban también, al igual que la sorpresa que se llevaron sus padres en el funeral de Carlo. “Estaba a rebosar y no conocían a casi nadie. Había transeúntes, gente sin techo… a los que desde que tenía cinco años iba recolectando dinero para comprarles comida, sacos de dormir, colchones… y se llenó la iglesia de estas personas”, agregaba el colaborador de Cuarto Milenio.

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Su enorme manejo de internet y de las nuevas tecnologías fue otro de los puntos que más llamó la atención al presentador de Cuatro. El uso de sus talentos para evangelizar a través de la red y realizar webs con los milagros eucarísticos aprobados por la Iglesia ha hecho que se le considera que como el “influencer de Dios” o un “ciberapóstol”. “Tecnología y fe pueden ir de la mano”, agregaban en el programa.

Como programa de “misterio” que es tampoco podía faltar la gran repercusión que ha tenido el estado del cuerpo de Carlo Acutis. Tras hablar de su amor por Asís y su deseo de ser enterrado cerca de San Francisco hablaron de la exhumación de y de la sorpresa al encontrar el cuerpo en un estado de conservación muy bueno, no incorrupto, pero sí “prácticamente intacto”.

“Un santo de nuestros días”

Tampoco faltó información del milagro del niño brasileño curado por intercesión de Carlo Acutis destacando que “cuando hablamos de beatificaciones no se puede hablar tan alegremente, porque el elenco científico del Vaticano es muy estricto”, dejando claro que el proceso médico y científico es muy exhaustivo.

Todos nacemos originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Esta frase de Carlo Acutis y que el Papa Francisco ha destacado que le llamó mucho la atención también dejó admirado a Iker Jiménez, que confesó estar en “shock” con alguien como Carlo Acutis, “un santo de nuestro tiempo”.

El último deseo de Don José, un servidor «esencial»

El capellán-ingeniero del Hospital de Cuidados Laguna encadenó su muerte a la de su amigo Fermín, viudo hace un tiempo, y fallecido por coronavirus. Antes de recalar en Laguna había sido capellán general de la Policía Nacional. Falleció el 31 de marzo, entre la pena de una legión de sanitarios y amigos que no pudieron darle el último adiós, y que ahora le homenajean en este vídeo.

ABC Nuestro Giuseppe Berdelli español: el último deseo de Don José, un servidor «esencial» (Noticia publicada el 4 de abril de 2020)

A don José le gustaba mucho cantar. Amenizó las «mañanitas» de muchos enfermos que recibían cuidados paliativos en el Hospital de Cuidados Laguna de Madrid.

Una vez apareció vestido de mariachi con el hijo cantante de una mujer que estaba interna. Ella falleció y don José Ruiz, el capellán de este centro de enfermos terminales, adoptó al muchacho como si fuera un amigo de toda la vida. Cada Navidad le invitaba al centro para tocar el corazón, a dos voces, de cada residente, con sus canciones.

Algo así le ocurrió con su querido amigo Fermín, fallecido hace dos semanas por coronavirus. Don José va a ser nuestro Giuseppe Berardelli español. El sacerdote de Casnigo, en la diócesis italiana de Bérgamo, murió hace unos días a sus 72 años por ceder su respirador a un joven. El cura italiano murió de coronavirus, el joven se salvó. Pero en el caso de José, su amigo no logró vencer la embestida del virus.

José era el fiel escudero de Fermín desde que enviudó hace un mes. Velaron juntos en las faldas de la cama de la enferma. El sacerdote no se separó de ellos. Al perder Fermín a su mitad, José le acompañó en cada comida de auxilio que necesitaba para remontar su soledad. En cada llamada, José escuchó. Pero hace quince días a Fermín se lo llevó el coronavirus. Hace hoy una semana que el capellán de 80 años ingresó en la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Se marchó el pasado martes 31 de marzo, entre la pena de una legión de sanitarios y amigos que no han podido darle el último adiós.

EL CURA ITALIANO MURIÓ DE CORONAVIRUS, EL JOVEN SE SALVÓ. EN EL CASO DE JOSÉ, SU AMIGO NO LOGRÓ VENCER LA EMBESTIDA DEL VIRUS

Don José bautizó, casó, se deshizo en atenciones en la unidad pediátrica y movió Roma con Santiago por cumplir los últimos deseos de los internos. Con Mateo, enfermo de ELA, compartía su pulso andaluz por el flamenco. Así que la última gran «juerga» del paciente la vivió con el tablao de Casa Patas encajado en su habitación del hospital madrileño. Mateo se despidió con su «fiestorro», se felicitó José, y señaló, como siempre hacía: «Estoy para servir». Y sirvió de un modo esencial.

Don José no nació con la sotana. Hasta los 53 años no fue ordenado sacerdote. Perteneciente al Opus Dei desde tiempo atrás, era ingeniero técnico industrial y empresario prestigiado, con gran pulsión intelectual, como le recuerdan sus homólogos.D. José saluda a Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei. Foto: Álvaro García FuentesD. José saluda a Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei. Foto: Álvaro García Fuentes

Pero los últimos veinte años de su vida decidió que las dos virtudes que resaltan sus amigos tenían que servir para algo más: «Siempre encontraba la palabra de cariño exacta, la broma a tiempo. Aunque tú le asaltabas con tus apuros mundanos, él, que acompañaba en sus últimas horas a los enfermos y tenía mucho trabajo, porque estaba de lunes a domingo y solo descansaba el sábado, te hacía hueco y te dedicaba esa alegría contagiosa y discreta que le caracterizaba. Era un hombre increíble», dice Ana, compañera en el Hospital de Cuidados Laguna.

COGÍA LA MANO DE CADA PACIENTE Y SABÍA DARLE LO QUE NECESITABA

Cogía la mano de cada paciente y sabía darle lo que necesitaba. Tenía un don para penetrar en el interior de cada persona, sin juzgar. Por eso, don José asistió a miles de despedidas, a miles de velatorios.

Instructor del final de la vida

Antes de recalar en Laguna había sido capellán general de la Policía Nacional, donde ofició y consoló a familias de víctimas de atentados terroristas. Seguía yendo periódicamente a impartir charlas a los agentes y a perorar sobre temas de actualidad.Don José celebrando una boda hace tres años en el Centro de Cuidados Laguna (Madrid)

Además, acudía a congresos médicos y formaba a los capellanes de hospitales sobre la atención que se necesita al final de la vida. Instruía sobre «lo moralmente aceptable y lo clínicamente factible». Al final de la suya nadie duda de que en una situación menos excepcional, «la cola habría dado la vuelta a la clínica para despedirlo».

El año pasado escribió un artículo con motivo de la Semana Santa en el suplemento «Alfa y Omega». Hablaba del milagro de la «resurrección» de Jesucristo, al que ayudaría a llevar la pesada carga de su Cruz [también escribió este Via Crucis, en 2019]. Que José Ruiz se haya ido, contagiado por amistad, y en la antesala del duelo santo, tiene un sentido.


Semblanza escrita por una Trabajadora Social del Hospital Centro de Cuidados Laguna

Requiem por un hombre del sur

Era un hombre andaluz con aroma a manzanilla, a tostada recién hecha y a churro con kilo y medio de azúcar. Era un hombre del sur que albergaba Madrid en su alma, una en la que cabía un mundo y había un mundo también. Las paredes de este lugar rezuman rancheras y salves rocieras, rezuman sonrisas y ronquidos, rezuman caricias de buen padre que nos llamaba entre diminutivos, intentando mecernos en los brazos de la cercanía.

Las paredes de este lugar suenan a un Linares olvidado, forzado e inventado, las paredes de este ugar huelen a alegría, a tertulia a las 8.30 y a puntualidad. Huelen a hombre bueno, generoso, a hombre de carácter entregado a cada uno de los que por aquí pasaran se fueran de la mano de Dios por el Artículo 16, entregado a acompañar, a abrigar a las almas que tenían frío.

Era un hombre de Excel dedicado a los demás, dedicado a enseñar el camino que solo lleva a un buen Lugar. Era un ingeniero del amor, era un hombre de perdón y gracias, era un hombre tocado por lo divino que se detenía en lo humano, era un buen pastor con la absoluta entrega de guiarnos y darnos nuestro sitio, de hacernos saber importantes.

Era un hombre, un compañero, también de trabajo, era de luz, de sonrisa sencilla que arropaba amorosamente y desbrozaba senderos, era un hombre lleno de vida que llenaba la vida también. Calaba hasta los huesos, como este sol de hoy en el que las campanas siguen sonando a Réquiem, a Réquiem por un hombre del Sur.

Lourdes Corredera Parra

Categorías:Mundo, Opus Dei

LA GRAN MENTIRA

La gran mentira de nuestro tiempo es que los condones y la “educación sexual” son la respuesta al problema del embarazo adolescente y el modo de evitar las enfermedades de transmisión sexual. Por el contrario, la “educación sexual” que se pretende impartir es parte del problema, y no parte de la solución.

La mayor parte del contenido que se transmite en las clases de “educación sexual oficial”, no es científica ni médica sino ideológica. Mina la autoridad paterna y los valores tradicionales. Se les repite obsesivamente que las decisiones personales se basan en los sentimientos propios, no en lo que es racional o razonable, sino en lo que “sientes”.

Tratan de desproteger el sentido del pudor y de la vergüenza, de inhibir las reservas que todo individuo tiene para cuidar su intimidad. Se burlan de todo sentido de honor y de dignidad personal. Se hacen preguntas sobre la vida íntima de los participantes y se les expone material gráfico para que sea posteriormente discutido.

Nadie se debe sorprender que esas clases de educación sexual no reduzcan la actividad sexual, sino que más bien la impulsan, y aumenta el embarazo adolescente. El condón da un falso sentido de seguridad, la realidad es que es peligroso tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. El hecho de que las clases de “educación sexual amplia” lleven a que se incremente la actividad sexual y el embarazo adolescente, les lleva a decir que eso muestra que la abstinencia sexual es poco realista. Los hechos no cuadran con sus dogmas. La gente inteligente no usa condón, vive lo que es seguro: la continencia. La realidad es que los jóvenes siempre han tenido actividad hormonal, casi siempre se han podido controlar y, en suma, entienden bien los mensajes de castidad…, cuando no están maleados.

Los padres deben saber que sus hijos son sometidos a una gran presión para que tengan relaciones prematrimoniales. En casa se aprende a decir “si me amas, sabrás esperar”, y sabrán vencer a no involucrarse físicamente en relaciones íntimas. La influencia familiar es prioritaria en este tema. Lo que más le pesa a un joven es lo que sus padres piensen y esto es más efectivo que los condones y las clínicas.

Está comprobado que los condones usados por los adolescentes fallan en un 20% de los casos. Ahora quieren hacer el aborto legal y a libre demanda, para quedar bien con las políticas internacionales, aunque se llegue a debilitar al pueblo. “La pobreza o la riqueza de un pueblo está en su sexualidad, en qué tan sana es”, dice Patrick Fagan.

En Minnesota (Estados Unidos), las clínicas abortivas solicitan el permiso explícito de los padres de familia para proceder; con esa medida el embarazo y el aborto adolescente han declinado (Thomas Sowell, Hoover Institution in Stanford, Calif.).

Se dice que hay explosión demográfica, cuando lo que hay es implosión demográfica. No somos muchos los habitantes de este mundo. El mundo tiene la capacidad de dar alimento a 50 mil millones de personas y apenas somos 6 mil millones.

Categorías:Educación Sexual

Carlo Acutis fue un millenial muy santo

Carlo Acutis nació en Londres el 3 de mayo de 1991 y murió en Monza, Italia, el 12 de octubre de 2006. Fue beatificado en Asís el 10 de octubre de 2020. Su familia era católica no practicante. Su madre cuenta que su hijo tenía una natural predisposición para lo sagrado. A tres años manifestó le pidió a su madre que lo llevara a la iglesia para saludar a Jesús o llevar flores a la Virgen, expresó su gusto por la piedad y un amor grande a Dios. El niño descubrió la fe gracias a su niñera, una polaca llamada Beata.

Desde muy joven tuvo una devoción especial por la Eucaristía y por la Virgen María, a quien luego definiría como “la única mujer de su vida”. Le gustó especialmente la historia de las apariciones de la Virgen en Lourdes, Francia y en Fátima, Portugal. También fue apasionado de la vida de los santos.

Carlo manifestó su deseo de recibir la comunión, a la que llamó “mi autopista hacia el Cielo”. A los 7 años pidió hacer su Primera Comunión, sus padres consultaron a un prelado, quien lo encontró maduro para ello, y desde entonces hasta su muerte asistió a diario a Misa. También rezo el Rosario todos los días, se confesaba una vez por semana y daba clases de catecismo en su parroquia.

Su madre se apuntó a unas clases de teología para poder responder a las preguntas de su hijo Carlo. Antonia Salzano, la madre de Carlo dice: “Gracias a él comencé un viaje de fe”. Cuenta que cuando salía de viaje preguntaba dónde estaba la Iglesia más cercana para no perderse la Santa Misa. El lema de Carlo era: “No yo, sino Dios”.

Su adolescencia fue como la de cualquier otro joven, ya que tenía muchos amigos, amaba el futbol y los animales. Dedicaba parte de su tiempo a ayudar a personas sin hogar como voluntario en los comedores populares. Estaba particularmente interesado en las tecnologías de la información y comunicación, entre sus pasiones estaba la informática. Desde los once años, investiga en internet e hizo un estudio sobre 136 milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia y los expuso en internet. Sus padres lo apoyaron para hacer esta investigación, ya que iba a los lugares de los hechos.

Se le considera un genio de la informática, un santo eucarístico cibernético. Su intensa vida espiritual lo llevó a crear lo que algunos consideran el “kit para hacerse santo”, compuesto por la Santa Misa, el Rosario, la confesión frecuente, la lectura diaria de la Biblia y el servicio a los demás.

Carlo fue deportista, alegre y estudioso.  En su diario escribió: “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios… A veces nos amargamos por la soberbia, en vez de confiar en Dios”. A Carlo le gustaba esta frase: “Todos los hombres nacen como originales pero muchos mueren como fotocopias, ¡no dejes que eso te pase a ti!”.

Pensaba que los adolescentes se hacen ateos porque piensan que de este modo pueden parecer más inteligentes ante sus compañeros, pero a Carlo nunca le importó la opinión de la mayoría. Le agradaba ayudar a los necesitados y darles lo que estaba a su alcance.

El P. Roberto Gazzarigi recuerda a Carlo de estudiante en Milán: “Tengo el recuerdo de un joven de una amabilidad, un señorío y una delicadeza de ánimo verdaderamente notable… Carlo tenía pasión por la vida, para nuestro centro educativo fue un regalo.”

En una entrevista que concedió Antonia reveló detalles poco conocidos. Cuenta que ella no era particularmente devota. Carlo fue muy obediente, muy especial. Le dio la libertad de vivir su fe. Relata que Carlo le dijo en un sueño: “Seré beatificado pronto y poco después canonizado. Después de esto, vendrá una generación de santos”.

Continua su madre: Cuando Carlo estaba frente a la Eucaristía sentía su alma elevada. Siempre rezaba por las almas del purgatorio. Su hijo luchaba con sus defectos. Se impuso jugar sólo una vez a la semana con los juegos electrónicos. Le encantaba comer y se impuso a sí mismo más templanza, pero sabía disfrutar de la comida. Cuando hablaba era un líder, estaba lleno de Dios. Sabía cuando evangelizar. Carlo era niño estaba muy conectado a la tierra pero Jesús fue su primera prioridad.

Carlo, que era hijo único, predijo a su madre que iba a tener mellizos, a pesar de que estaba por cumplir los 40 años. En 2010, cuando Antonia tenía 43 años, dio a luz a una niña y un niño: Francesca y Michele. Ahora tienen 9 años y son también muy piadosos.

A principios de octubre de 2006 enfermó de algo que parecía gripe pero fue leucemia del tipo M3, la más agresiva. Al entrar al hospital le dijo a su madre: “De aquí ya no salgo, pero mamá, te daré muchos avisos. No te preocupes”. Antes de fallecer le dijo a su madre: “Muero feliz porque no he pasado ni siquiera un minuto desperdiciando el tiempo en las cosas que no le agradan a Dios”.

Antes de conocer su enfermedad dijo que si moría, le gustaría que lo enterraran en Asís. Y así se hizo. Su cuerpo descansa en el Santuario de la Expoliación.

Raejsh, de origen hindú, trabajaba en la casa de Carlo, en la limpieza; reveló que al conocer a Carlo, dijo tras su fallecimiento: “Un chico tan joven, tan guapo y tan rico, pudiendo hacer tantas cosas, decidió hacer una vida sencilla, me contagió con su fe profunda, caridad y pureza”. Luego de ver su fe decidió bautizarse y practicar el catolicismo.

EDUCAR EN LA ACEPTACIÓN DEL FRACASO

En educación es muy importante educar a los niños en la aceptación del fracaso, porque en la vida no todo es éxito. Todos nos podemos equivocar, lo importante es reconocer que nos hemos equivocado. Una estudiante se puede equivocar al tener relaciones sexuales con el novio, sin estar preparada para afrontar  una responsabilidad, pero en este mundo todo tiene solución. Puede prepararse para la segunda virginidad, y, si queda embarazada, tiene la opción de dar ese bebé en adopción. De otro modo queda herida y vulnerable para toda la vida, si no pone los medios para curarse. No todo está perdido. Sin embargo, una mujer puede cometer un segundo error: acudir al aborto. Lo que sería funesto es que este error se diera a nivel nacional. ¿Por qué? Porque la gente confunde lo legal con lo ético, y, lo peor que puede pasar es no distinguir entre el bien y el mal. Hay una malicia moral en todo aborto provocado, es gravemente contrario a la ley natural. Hay un derecho inalienable de todo ser humano inocente a la vida. Si quieren que seamos menos, que se fomente la fidelidad matrimonial y la abstinencia en los adolescentes.

«Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”: Carlo Acutis

Murió a los 15 años a causa de una leucemia, ya había cumplido su proyecto de vida

De los siete a los quince años –desde la Primera Comunión hasta su paso a la Casa del Padre— Carlo Acutis no dejó de ir a Misa cada día de la semana. Un caso extraordinario de fe temprana. Y, también, de muerte temprana.

Carlo murió de leucemia en plena adolescencia. A los quince años. Pero siempre vivió “con Jesús, para Jesús y en Jesús”. Y aunque a muchos parezca extraño, ya había cumplido su proyecto de vida: “Estar siempre unido a Jesús”.

El papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto, el 5 de julio pasado, que promueve la causa de Carlo Acutis y lo nombró Venerable.

Cuando todo habla de una gran “injusticia” (¿cómo un niño tan extraordinario se va tan pronto al cielo?), su muerte, ofreciendo sus dolores y su cruz por el Papa (en ese entonces, 2006, por el papa Benedicto XVI) y por la Iglesia católica, es una enseñanza esencial sobre la santidad: que ésta no tiene una edad en específico.

Aunque Carlo nació en Londres el 3 de mayo de 1991, la postulación de su causa ha corrido a cargo de la arquidiócesis de Milán, pues sus padres, italianos, pronto regresaron a sus raíces lombardas, a la ciudad de Monza.

La religiosa milanesa doña Francesca Consolini es, desde el 15 de febrero de 2013, la postuladora oficial, apoyada por los diez obispos de la Lombardía.

Comunión diaria, rezo del Rosario, adoración eucarística, confidencia con la Virgen María, ¿es posible en un alma que apenas se va abriendo al mundo? Lo es: “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El infinito es nuestra patria. Desde siempre, el cielo nos espera”, dejó dicho.

Frases suyas dignas de un Bernanos. O de un papa Francisco: “Todos nacen como originales pero muchos mueren como fotocopias”. “Nuestra brújula tiene que ser siempre la Palabra de Dios”. “La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo”… Se confesaba cada semana.

Además, era un genio de la informática, la programación de ordenadores, pasando por el montaje de películas, la creación de sitios web, los periódicos de los que se ocupaba también de la redacción y la maquetación, al voluntariado con los más necesitados, los niños y los ancianos.

Había desarrollado un sitio web sobre los milagros eucarísticos.

Antes de morir, el 12 de octubre de 2006, aclaró, para los que tuvieran dudas sobre la “injusticia” de Dios en su prematura partida: “Estoy feliz de morir porque he vivido mi vida sin desperdiciar ni un minuto haciendo cosas que no hubieran agradado a Dios«.

Michelangelo Tiribilli, entonces abad de la abadía territorial de Montel Oliveto Maggiore, escribió en el prólogo de una biografía de Carlo: «Al mirar a este adolescente como uno de ellos y como alguien que fue cautivado por el amor de Cristo, que le permitió experimentar la alegría pura, [los adolescentes de hoy] estarán en contacto con una experiencia de la vida que no quita nada de la riqueza de su adolescencia, pero que en realidad la hace más valiosa «.

Y terminaba diciendo el buen abad una verdad como un puño: “El testimonio evangélico de nuestro Carlo no es sólo un estímulo para los adolescentes de hoy, sino que provoca que los párrocos, los sacerdotes y los educadores se planteen la validez de la formación que les dan a los chicos de nuestras comunidades parroquiales y qué hacer para que esta formación sea incisiva y eficaz”.

En otras palabras: no consideren a las niñas y los niños, a los jóvenes de hoy, inclinados sobre la pantalla de sus ordenadores o de sus smartphones como incapaces de penetrar en los misterios de la fe.

Más aún –y el testimonio de Carlo Acutis lo corrobora—quizá sean los únicos todavía capaces de penetrar el Misterio.

El sitio oficial de la Asociación Carlo Acutis es:

http://www.carloacutis.com/es/association

Categorías:Beato Carlos Acutis

Carlo Acutis, el beato digital

Su beatificación se celebró este 10 de octubre en la Basílica papal de San Francisco de Asís

Carlo Acutis, Siervo de Dios, ha dado un paso más hacia la santidad y fue beatificado este 10 de octubre de 2020 (16:30 hora local) en Asís, en la Basílica Papal de San Francisco.

Una alegría que se esperaba desde hace mucho tiempo, según el obispo de la diócesis de Asís – Nocera Umbra – Gualdo Tadino, Domenico Sorrentino.

Carlo (1991-2006) fue un adolescente católico italiano declarado ‘venerable’ por la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano, que aprobó, en febrero de 2020, un milagro atribuido a su intercesión.

Eucaristía, el «camino al cielo»

De ahí que el futuro beato se dedicó con pasión a publicar una serie de materiales digitales para evangelizar dedicados a los ‘milagros eucarísticos’.

El joven Carlo se distinguió por su amor a la Eucaristía, a la que llamó su «camino al cielo». La noticia -añade el obispo Sorrentino- es un rayo de luz en este momento en que en Italia estamos saliendo laboriosamente de una pesada situación sanitaria, social y laboral.

En estos meses hemos afrontado la soledad y el distanciamiento experimentando el aspecto más positivo de Internet, una tecnología de comunicación para la que Carlos tenía un talento especial, hasta el punto de que el papa Francisco, en su carta CHRISTUS VIVIT dirigida a todos los jóvenes del mundo, lo presentó como un modelo de santidad juvenil en la era digital, explicó monseñor Sorrentino.

Comunicar valores y belleza

El Papa escribe de él:

“Él sabía muy bien que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo y de las novedades que podemos comprar, obsesionados por el tiempo libre, encerrados en la negatividad. Pero él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza” (n. 105).

El cuerpo del venerable se conserva en Asís en el Santuario del Despojamiento. Un signo fuerte, considerando que este lugar recuerda a San Francisco, que siendo joven se despojó de sus vestidos y de todas sus riquezas y pertenencias para seguir a Dios.

Galería fotográfica 

El obispo Domenico Sorrentino destacó que la beatificación de Carlo Acutis lo llevará aún más a la atención del mundo de la juventud y será un estímulo para todos.

Amor a Dios contra el consumo y el atontamiento

“La prueba que estamos viviendo no debe hacernos caer. El amor de Dios -continúa el obispo- puede hacer que una gran crisis se convierta en una gran gracia. Necesitamos de una nueva creatividad, generativa y responsable, para construir un mundo diferente, más hermoso y más solidario”.

Monseñor Sorrentino rememoró que Carlo «no cayó en la trampa” del tiempo en que vivió. Y citó las palabras del Papa: Él “veía que muchos jóvenes, aunque parecen distintos, en realidad terminan siendo más de lo mismo, corriendo detrás de lo que les imponen los poderosos a través de los mecanismos de consumo y atontamiento.

De ese modo, no dejan brotar los dones que el Señor les ha dado, no le ofrecen a este mundo esas capacidades tan personales y únicas que Dios ha sembrado en cada uno.

Así, decía Carlos, ocurre que “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. No permitas que eso te ocurra” (no. 106).

El Infinito es nuestra Patria

CARLO ACUTIS

Para la Iglesia católica, Carlo Acutis con solo 15 años de edad ha dejado un intenso testimonio de vida auténticamente cristiano.

Desde que recibió la Primera Comunión a los 7 años de edad nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa.

El joven permanecía largas horas delante del Sagrario porque consideraba que en el Santísimo Sacramento, allí, estaba realmente presente Dios.

Acutis decía a su párroco que la Virgen era su gran confidente y cada día rezaba el Santo Rosario.

Carlo -según los datos para su proceso- era un adolescente de “profunda vida eucarística y devoción mariana, que han contribuido a que llegase a ser un chico muy especial al que todos admiraban y amaban”.

Él amaba decir y animar a sus amigos y familiares: “Nuestra meta debe ser el infinito, no lo finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”.

En especial, Carlo, afirman los testimonios, situaba en el centro de su vida el Sacramento de la Eucaristía que llamaba “mi autopista hacia el Cielo”.

CARLO ACUTIS

Pequeño mago de la informática al servicio de la Eucaristía

Cuentan que Carlo era un mago de la programación de computadores, además de un artista con la edición de vídeo, la creación de páginas web, hasta boletines para su comunidad parroquial. Además realizaba voluntariado con niños y ancianos.

Carlo, que falleció a causa de una leucemia fulminante, ofreció su sufrimiento por el Papa y por la Iglesia. “Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida”.

Estoy contento de morir porque he vivido mi vida sin malgastar ni un solo minuto de ella en cosas que no le gustan a Dios”, decía.

Carlo inspiró a tantas personas, incluida a su mamá que se convirtió gracias al ejemplo de su hijo que pedía que el evangelio fuera la guía de la propia vida y que cada uno fuera luz en el camino para los otros.

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“Mi hijo me acercó a la Eucaristía”

Antoine Mekary

La exposición sobre los Milagros Eucarísticos, herencia del adolescente en camino a la beatificación y genio de la informática

El testimonio de vida de Carlo Acutis, adolescente que muere a los 15 años a causa de una Leucemia fulminante en 2006 y que el Papa Francisco ha declarado ‘venerable’ este año, está acercando a muchas personas a la fe. Inició con su propia madre, Antonia Salzano, que lo considera hoy un “pequeño salvador” que le enseñó el amor hacia la Eucaristía. 

Ella está viajando por varios lugares para hablar de la historia de este pequeño genio de la informática que iba todos los días a misa y tuvo una vida plena, normal, pero extraordinaria en la manera como ocupaba su tiempo: estudio, familia, voluntariado en beneficio de otros niños y ancianos, testimoniaba una fe pura y concreta.

“Carlo desde pequeño era un alma muy devota. Él amaba ir a la iglesia, rezar, profundizar en la fe. Yo estaba alejada, crecí en una familia laica, pienso como millones de personas. Por lo tanto, tener este hijo que me hacía insistentes preguntas sobre la fe, que me obligaba a reflexionar.  Esto ha sido un motivo para acercarme a la Iglesia”  y a los “sacramentos”.

CARLO ACUTIS
Carlo Acutis fallece a tan sólo 15 años de edad a causa de una leucemia fulminante, dejando en la memoria su amor por la Eucaristía: “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”.

Una vida excepcional hasta el final cuando dijo que su dolor físico se lo ofrecía a Dios por el Papa y por la Iglesia. Mamá Salzano sostiene: “Para mí Carlo ha sido un pequeño salvador que me ha llevado a tomar un camino especial.

Un camino que prosigo, trato de difundir su herencia, especialmente esta exposición sobre los milagros eucarísticos que ha viajado por los cinco continentes y ha ayudado a tantas personas”. En efecto, la página www.miracolieucristici.org nace de la inspiración y el genio del joven adolescente.

“Hay testimonios de personas que se acercaron a Dios y han comenzado una vida de fe. Para mí este es el signo más grande. Porque a Carlo le importaba mucho la Eucaristía y decía: “muchos nacemos como originales, pero muchos viven como fotocopias”.

Carlo tenía una familia normal. La enfermedad y el valor infundido a su mamá ante su muerte prematura. “Mamá no temas porque con la encarnación de Jesús la muerte devino viva y no hay necesidad de escapar: con la vida eterna nos espera algo extraordinario”.

Mamá Salzano está de acuerdo con su hijo que también decía: “Todos nacen como originales pero muchos mueren como fotocopias”. Y ella asegura que “Jesús nos da los sacramentos para no morir como fotocopias y dona sí mismo a través de la Eucaristía”, pues ahí está “Dios en persona; su cuerpo, sangre, alma y divinidad”.

Citando las palabras de Carlo: “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”. La mamá de Carlo está convencida de que “Jesús es amor, Dios es amor”. Por ende, cuando “recibimos la Eucaristía recibimos el amor”.

“Puesto que el fin de cada cristiano es ser santos; recibiendo a Dios, amando a Dios sobre todas las cosas, amar al prójimo como a ti mismo, recibiendo el amor a través de la Eucaristía, Jesús nos enseña también a donarnos a los demás y crecer por este amor por Dios”, añadió. 

Carlo lo testimonió hasta el final:. Desde que recibió la Primera Comunión a los 7 años de edad nunca ha faltado a la cita cotidiana con la Santa Misa. “Él decía: ‘la Eucaristía es mi autopista para el cielo’. Por ende, deseaba que todos entendieran el don inmenso que Jesús nos hace a través de los sacramentos”. 

La mamá de Carlo es la mejor embajadora de su exposición dedicada a los milagros eucarísticos. “Jesús ha prometido: ‘Yo estaré con ustedes hasta el final de los tiempos’. Lo ha prometido y lo ha cumplido. Y todavía hoy nos manifiesta estos signos extraordinarios que son los milagros eucarísticos ocurridos en 2006, 2008, 2013″.

«Milagros – agrega- como el sucedido en Lanciano (Italia) donde la hostia se convierte en carne y se descubre ser tejido miocardico. ¡Esto es algo extraordinario! Es un gran signo que seguramente ayudará a tantas personas que sinceramente quieran acercarse al Señor, que viendo estos signos, yo creo pueden encontrar el sentido de su fe”. 

Mamá Salzano no tiene duda: “Carlo ha sido una semilla, o mejor ha botado una semilla con esta exposición sobre los milagros eucarísticos” para que el mundo crea.

Carlo Acutis y la historia del milagro que lo hace beato

Sucedió el 12 de octubre de 2010 en Brasil y tuvo a un niño como protagonista

Un día muy especial para América Latina y España.  Pues cada 12 de octubre para muchos es sinónimo de hispanidad, descubrimiento, encuentro.

Pero en Brasil, «gigante sudamericano» con otros lazos históricos que lo diferencian del resto de los países de la región en cuanto a su vínculo con Portugal, ese día tiene la impronta de su patrona, Nuestra Señora de Aparecida.

En relación a esto, en 2010, también se dio un encuentro más que particular, pero de una índole completamente diferente. Por un lado, una reliquia de Carlo Acutis, un joven de familia italiana nacido en Londres (Inglaterra) el 3 de mayo de 1991 y fallecido con “fama de santidad” en Monza (Italia) también un 12 de octubre de 2006 a causa de una leucemia.

Por el otro, un niño en Brasil enfermo con páncreas anular, enfermedad congénita que hacía que vomitara todo el tiempo.

A continuación el impactante relato del padre Marcelo Tenorio, vicepostulador de la causa de canonización de Carlo, reproducido en diversos medios como Campo Grande News:

«El 12 de octubre de 2010, en la capilla de Nuestra Señora Aparecida, en nuestra parroquia de Campo Grande (Mato Grosso del Sur), en el momento de la bendición con la reliquia, se acercó un niño acompañado por su abuelo. El niño estaba enfermo de páncreas anular, una enfermedad congénita que se estaba tratando. Esta enfermedad causaba que el niño vomitara todo el tiempo, lo que lo debilitaba y lo abatía mucho, porque todo lo que comía lo devolvía, incluido el líquido. Ya llevaba una toalla, porque su situación era grave. Cada vez más débil, debilitado, encontraría una muerte segura. Durante la bendición, el niño le preguntó a su abuelo qué debía pedir y este le dijo que rezara, pidiendo «para dejar de vomitar», y así sucedió. Cuando llegó el turno del enfermo, tocó la reliquia de Carlo y dijo con voz firme: «dejar de vomitar» y, a partir de entonces, ya no vomitó más». 

Cuando en febrero de 2011 se realizaron nuevas pruebas médicas se pudo comprobar que el niño estaba completamente curado.

Todo esto dio lugar al inicio al proceso sobre su causa de canonización, que en 2020 tuvo nuevos capítulos. El 21 de febrero el papa Francisco aprobó el milagro atribuido a la intercesión de Acutis y este 10 de octubre será beatificado en la Basílica Superior de San Francisco de Asís.

MIRACLE

En horas donde se realiza esta gran fiesta, vale la pena recordar una vez más el milagro por el cual será beatificado y que sin lugar a dudas también será seguido de cerca en Brasil y el resto de continente. Una vez más la palabra “encuentro” retumba.

MIRACLE

Tumba abierta al público

El 1 de octubre, ante la cercanía de la beatificación de Acutis, su tumba, en el santuario de la Expoliación de Asís, fue abierta para que los fieles pudieran venerar sus restos mortales.

“Hoy Carlo vuelve de alguna manera visible, la belleza de su presencia entre los ángeles y los santos. Carlo nos ayuda a seguir sus pasos para convertirnos a Jesús (…) Carlo fue fiel al amor de Dios y eligió a Dios como el todo de su vida. Un propósito breve como un tuit, pero ardiente como un fuego. No yo, sino Dios”, dijo en ese momento el obispo de Asís, monseñor Domenico Sorrentino tal cual publicó Aleteia junto a las imágenes difundidas ese día.

Galería fotográfica 

Puedes seguir en directo la ceremonia de beatificación aquí: