El matrimonio con 10 hijos que arrasa en Instagram

Su vida es una aventura de amor. Su día a día con una familia numerosa y su testimonio cristiano en las alegrías y las adversidades ha cautivado a miles de personas en las redes sociales. Les ha convertido en influencers

Irene e Israel se conocieron con 17 y 18 años respectivamente en una Jornada Mundial de la Juventud en Francia. Muy jóvenes experimentaron lo que se conoce como «amor a primera vista», o como dice Israel «nos hicimos tilín desde el principio».

No sabían entonces el camino apasionante que les esperaba juntos. Con muchas alegrías, pero con un amor forjado también a base de dificultades. Tanto que contando su historia y la de su familia han sumado 137 mil seguidores en Instagram.

Una gran familia

Ahora tienen una familia increíble. Diez hijos (la mayor ya en la Universidad y el pequeño, un bebé).

Cuentan la historia de Nazaret, la cuarta, quien murió al nacer. Irene estaba embarazada de 6 meses. Se encontraba mal. La bolsa estaba llena de sangre. Detectaron que Irene tenía cáncer en la placenta. Tuvieron que apoyarse en la oración.

Decidieron no abortar y seguir pese a que les anunciaban que la niña seguramente no naciera con vida. Provocaron el parto bajo recomendación médica. Y así fue.

«Dios nos puso una prueba, la peor situación del matrimonio» – cuenta Israel. Estaban viviendo un proceso de cierto alejamiento de la Iglesia, pero en estos momentos de dificultad vieron que su camino estaba en seguir la voluntad de Dios. «Entendimos que el Señor hace las cosas por algo». 

IRENE & ISRAEL

Fundación Gospa Arts – Canal Católico

El milagro de su tercer hijo

«Con el tercer hijo tuvimos un buen susto» – relata el matrimonio. Fernando nació prematuro «pero dentro de eso las cosas eran normales» – Hasta que le detectaron meningitis bacteriana.

«Nos dicen que iba a fallecer a lo largo del día» – cuenta Irene. «Me senté en el suelo a llorar. Llegó mi hermano a conocer al niño, y cuando se lo cuento no se extraña nada. Algo intuía».

El hermano le relata como su hija, la sobrina de Irene, de excursión ese día en el colegio, recibió una estampita de Teresa González de Quevedo, una monja en proceso de beatificación que había muerto con 19 años de meningitis a principios del siglo XX. Sintió que tenía que traerles esa estampita.

Esa misma tarde, dejaron a los padres entrar a una última visita a la UCI al bebé. Y fueron con esa estampita: «Quedamos en que cuando se produjera el fallecimiento les llamaban». Volvieron a casa e Irene se quedó dormida. Tuvo una especie de revelación, «un sueño muy vivo» en sus palabras que le dieron paz.

Al día siguiente fueron al hospital y escucharon de los médicos: «no sabemos lo que ha pasado, el niño está bien».  

Influencers

Irene tenía como objetivo «normalizar vida de los católicos». «Yo cuento desde el milagro que Dio ha hecho con mis hijos hasta de dónde me compro las botas», cuenta para resumir el contenido de su cuenta. Pero lo que recibe a cambio… «Que gente a la que no conozco de nada me abra su corazón de esa manera… ¡buf!».

Mientras, Israel, en su cuenta todo pasa por el humor y el amor. Lo más gratificante es cuando le dicen cosas como «gracias a vosotros me estoy planteando volver a la fe». Sus cuentas en Instragram son @soyunamadrenormal y @soyunpadrenotannormal

Vídeos sobe la belleza del matrimonio

La historia de la familia de Irene e Israel se puede ver en que es el segundo capítulo del proyecto audiovisual “En las buenas y en las malas”, de la Fundación Gospa Arts. Con ellos pretenden mostrar al mundo la belleza del matrimonio y la familia. 

El complejo de 101 dálmatas en las familias numerosas

A veces en las familias uno puede tener la impresión de que no da a sus hijos todo lo que recibirían si fueran hijos únicos, y eso genera inquietud

Hace una semana salí del cine con la plenitud de haber visto una película en la que, aparentemente, no pasaba nada, pero contenía la esencia de lo importante: «Belfast».

Estuvo a la altura de todas las buenas críticas que había leído sobre ella. Me cautivaron especialmente las primeras escenas. Se reflejaba la vida en las calles de la ciudad irlandesa: una calle, una comunidad de familias que cuidaban unos de otros.

Calles invadidas por niños que jugaban, cantaban, se peleaban, sin que nadie protestara por el ruido. Abuelos conviviendo con nietos, padres apoyados en la educación de su prole por sus propios vecinos. Una vida rebosante que alcanza su momento álgido de la película en el momento en que sacan el sofá a la calle y convierte todo el barrio en una fiesta espontánea, sin necesidad de una asociación de vecinos. Una calle donde cualquier adulto podía regañar a ese niño que veía crecer día a día. El niño sabía que quien protege se ha ganado la libertad de poder corregir.

«Belfast» muestra cómo en esa forma de querer, de cuidarse, de vivir, encontramos la esencia de la felicidad. Una forma de vida que, los que hemos doblado la esquina de los 40, recordamos con añoranza.

Como en Hamelín, sin niños

Han sido muy pocos los años que han sido necesarios para cambiar el escenario de nuestra vida. Años Hamelín, años que, siguiendo el ejemplo del flautista, se han llevado a más de la mitad de los niños. Los niños que llenaban las casas, los patios, las calles… Con ellos se fueron los juegos, los gritos, los lloros, los sueños, y nos hemos quedado como los ciudadanos de esa ciudad alemana cuando no saldaron la deuda con el flautista: silenciosos, irritados y, sobre todo, solos, muy solos.

El complejo dálmata

Pero, además de todos estos males, ha aparecido otro que yo defino como el complejo dálmata. Las familias grandes conviven en esta nueva sociedad como una rara especie en extinción frente a familias de, como mucho, dos hijos, con su ritmo de vida, sus actividades extraescolares, su dedicación exclusiva de dos adultos por niño… A veces, esta situación nos acompleja. Y sentimos que nuestros peques se ven como el dálmata 101.

Cometemos el error de querer competir, de intentar que nuestras familias numerosas estén llenas de hijos únicos, de pretender darles las mismas condiciones de vida que les dan el resto de las familias estándar de esta sociedad, es decir, las de, como mucho, dos hijos. No nos damos cuenta, o nos olvidamos, de que nuestros niños son como los de esa película, como los de «Belfast». Parece que no tienen nada, pero disfrutan de todo lo esencial, de lo verdaderamente importante. No necesitamos subir en la rueda de hámster que esta sociedad nos presenta como normal.

WEB3-FIVE-5-CHILDREN-FAMILY-LARGE-KIDS-FLOOR-FUNNY-shutterstock_554527132-Shutterstock
En las familias numerosas, parece que los hijos tienen nada, pero disfrutan de lo verdaderamente importante.

Shutterstock

Ahora, corriendo el riesgo de meterme en la Calle Melancolía, quiero recrearme, como en la peli, en esos años previos a la veintena de Hamelín, cuando los patios de las casas eran particulares, como en la canción, y se llenaban todas las tardes de bocadillos, cuerdas y peonzas.

Años en los que la ropa se heredaba sin complejos. En los que subir las escaleras de un edificio a las nueve de la noche era garantía de escuchar los compases de la música que creaban los tenedores en el plato al batir un huevo. Años de una comunidad que se alimentaba de la convivencia de la sabiduría de los abuelos con la fuerza y la ilusión de los niños. Una sociedad que no tenía miedo a que los niños se sintieran el 101 de los dálmatas cuando no podían ir a clase de chino mandarín o de kick boxing. Sin miedo a no criarlos como si fueran hijos únicos.

Ya hace una semana que fui al cine, y sigo soñando con esa calle de Belfast antes de que vinieran los años de Hamelín. ¿Y si recuperamos un poco de aquello? ¿Y si superamos los complejos? Why not?

El TEAC abre la puerta a que las familias numerosas que no dispongan del título

puedan también aplicar beneficios fiscales

Las familias numerosas tienen derecho a disfrutar de distintos beneficios fiscales. Ello, tanto en el IRPF, como en otros impuestos, como por ejemplo el de Transmisiones Patrimoniales. Desde hace tiempo, se ha cuestionado si, para disfrutar de tales beneficios, es preciso contar con el título de familia numerosa. O si, por el contrario, basta con cumplir los requisitos que la Ley 40/2003, de Protección a las Familias Numerosas, exige para serlo. El Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC), en una reciente resolución, ha aclarado esta cuestión. (Publicado en Idealista y en El País)

LA NECESIDAD DE CONTAR CON EL TÍTULO DE FAMILIA NUMEROSA, EXIGIDA POR TRIBUTOS, Y ALGUNOS TEAR

Estamos ante una cuestión controvertida, sobre la que ni siquiera se ha puesto de acuerdo, hasta la fecha, la Administración Tributaria. Lo veremos a continuación.

Tributos, a favor de exigir el título de familia numerosa, para disfrutar de beneficios fiscales

La Dirección General de Tributos exige la necesidad de contar con el título de familia numerosa, para disfrutar los beneficios fiscales. Ejemplo de ello es la reciente consulta V2775-20, de 10 de diciembre.

En dicha consulta, refiriéndose a la deducción para familias numerosas prevista en el artículo 81.bis de la Ley del IRPF, Tributos declaró que se requiere del título oficial de familia numerosa expedido por la comunidad autónoma correspondiente para acreditar dicha condición. Por tanto, durante los meses en los que no se disponga del referido no se tiene reconocida la condición de familia numerosa y, en consecuencia, no se tendrá derecho a la deducción del artículo 81 bis de la LIRPF. No obstante, lo anterior, una vez que dicho título sea renovado, se tendrá derecho a la deducción desde la fecha de efectos del título renovado, siempre y cuando se cumplan el resto de los requisitos establecidos en el artículo 81 bis de la LIRPF.”

familias numerosas
El TEAR de Cataluña, también a favor de exigir el título de familia numerosa en todo caso

En el mismo sentido se ha pronunciado el Tribunal Económico-Administrativo Regional (TEAR) de Cataluña, en su resolución de 29-7-2020. Ello, afirmando que “En el presente supuesto, dado que solamente consta para 2017 un carnet de familia numerosa válido hasta el 12/06/2017, sin que en el citado año conste solicitada su renovación, y que conforme a la normativa explicitada, los beneficios fiscales de familia numerosa se acreditan con el citado título y tienen efectos desde la fecha de la presentación de la solicitud de reconocimiento o renovación del título oficial, es por lo que procede confirmar la actuación de la Gestora.”

Como puede verse, esta interpretación atribuye al título de familia numerosa un efecto constitutivo, y no meramente declarativo. Ello, de acuerdo con una rigurosa interpretación del artículo 7 de la Ley 40/2003. Dispone este precepto que “Los beneficios concedidos a las familias numerosas surtirán efectos desde la fecha de la presentación de la solicitud de reconocimiento o renovación del título oficial.”

Por tanto, según esta interpretación, sin reconocimiento oficial, puede existir familia numerosa, pero no beneficios.

El TEAR de Extremadura, a favor de considerar la existencia de familia numerosa, independientemente de que se ostente el título oficial

En sentido contrario se ha pronunciado el TEAR de Extremadura, en resolución de 30-10-2019. Ello, declarando que cabría interpretar también que, teniendo en cuenta que la condición de ser tal familia numerosa se cumple, en el caso que nos ocupa, desde el reconocimiento de la discapacidad del 37 % de la segunda hija (cfr. artículo 2.2.a) de la Ley 40/2003, de 18 de noviembre, de Protección a las Familias Numerosas), desde esta fecha tendría derecho a aplicarse el beneficio fiscal correspondiente, con independencia de cuándo se solicitara el correspondiente título de familia numerosa, siendo esta última interpretación la que realizó el TEAR de Madrid en su resolución de 27 de febrero de 2008, estimatoria de la reclamación núm. 28-00472-2007; resolución que fue confirmada por el Tribunal Constitucional en su sentencia 77/2015, de 27 de abril de 2015 (seguida por el TEAR de Murcia en su resolución de 13 de junio de 2019, estimatoria de la reclamación 30-03350-2017),(….).”

El TEAR de Murcia, a favor de atender a la realidad de si existe o no familia numerosa

Y en el mismo sentido se ha pronunciado también el TEAR de Murcia, en resolución de 13-6-2019. Ello, declarando que “en este caso que es la aplicación de un beneficio fiscal, en el que se tienen que tener en cuenta el cumplimiento de condiciones a la fecha de devengo del impuesto, y analizadas las circunstancias concretas, en el que a salvo del cumplimiento del resto de requisitos, no se cuestiona que la interesada tuviera la condición de familia numerosa a la fecha de devengo del impuesto, habiendo aplicado el mínimo por descendientes de modo acorde con esa realidad, y una vez aportado el título de familia numerosa, aunque se hubiera expedido posteriormente, se entiende más ajustado a Derecho y a la finalidad de la norma, reconocer tal beneficio fiscal.”

Pues bien, dicha discrepancia de criterio no ha pasado inadvertida para el TEAC. Por ello, motu proprio, ha decidido unificar doctrina. Y ello, acogiéndose a la facultad que le otorga el artículo 229.1.d) de la Ley General Tributaria.

EL TEAC, A FAVOR DE LAS FAMILIAS NUMEROSAS

De este modo, el TEAC, en reciente resolución de 24-6-2021, ha establecido cuál es la interpretación a seguir en estos casos. Se trata de un criterio que vincula a toda la Administración Tributaria. En concreto, dicho criterio es que “Para poder aplicar la deducción por familia numerosa del artículo 81.bis de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre (LIRPF) es necesario acreditar la concurrencia de los requisitos y condiciones establecidos en los artículos 2 y 3 de la Ley 40/2003, de 18 de noviembre, de Protección a las Familias Numerosas (LPFN) por cualquier medio de prueba admisible en Derecho y no exclusivamente mediante el título oficial de familia numerosa al que se refiere el artículo 5.1 de esta última ley.”

Como puede verse, el TEAC se refiere a la deducción para familias numerosas del artículo 81.bis de la Ley del IRPF. Sin embargo, es un criterio que puede ser extrapolable a otros beneficios fiscales.

El TEAC declara que hay que atender a la redacción del concreto beneficio fiscal

Y es que el TEAC considera que hay que atener a la redacción del concreto beneficio fiscal para familias numerosas que se pretenda aplicar. Así, en el caso del IRPF, considera el TEAC que “el artículo 81.bis de la LIRPF exige para poder aplicar la deducción controvertida que el contribuyente forme parte de una familia numerosa tal como ésta es definida en la Ley 40/2003, pero no que esta circunstancia haya de ser necesariamente acreditada mediante el título oficial de familia numerosa en los términos del artículo 5.1 de esta última ley”.

Y añade que “si el legislador del IRPF hubiera querido condicionar la aplicación de la deducción a la acreditación de la condición de familia numerosa mediante el título oficial habría empleado una redacción en su artículo 81.bis.1.c) del tipo siguiente <<Por ser un ascendiente, o un hermano huérfano de padre y madre, que esté en posesión del título oficial de familia numerosa conforme a la Ley 40/2003, de 18 de noviembre, de Protección a las Familias Numerosas>> o alguna otra similar.”

POSIBLE VULNERACIÓN DEL DERECHO A LA IGUALDAD. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL NÚMERO 77/2015, DE 27 DE ABRIL

Hay que tener en cuenta, no obstante, que esta “invitación” a negar los beneficios fiscales a las familias numerosas, cuando no se disponga del título, y en función de la redacción del concreto beneficio de que se trate, podría suponer la vulneración de preceptos constitucionales. Concretamente, de los artículos 14.1 y del 31.1 de la Constitución.

En este punto, hay que hacer referencia a la sentencia número 77/2015 del Tribunal Constitucional. En ella, el máximo intérprete de la Constitución declaró, refiriéndose al tipo reducido de Transmisiones Patrimoniales en la Comunidad de Madrid que, “Una vez que el legislador ha optado por garantizar la protección económica de las familias numerosas mediante la aplicación de un tipo reducido por la adquisición de su vivienda habitual, los órganos judiciales en su aplicación no pueden interpretar las disposiciones legales de un modo incompatible con la Constitución, cuando es posible otra interpretación alternativa sin violentar la letra de la ley.”

Y es que una interpretación que niegue el beneficio fiscal a las familias numerosas, por no disponer del título, podría suponer, como afirmó el Constitucional en la sentencia referida, la introducción de “una diferencia de trato que no sólo carece de una justificación objetiva y razonable, sino que, además, provoca una consecuencia que resulta excesivamente gravosa.”

FÓRMULAS ALTERNATIVAS PARA ACREDITAR LA CONDICIÓN DE FAMILIA NUMEROSA, CUANDO NO SE DISPONGA DEL TÍTULO

Teniendo en cuenta que el TEAC declara que no puede negarse al obligado tributario la posibilidad de justificar la condición de familia numerosa, por cualesquiera otros medios, interesa saber cómo puede llevar a cabo dicha acreditación.

Pues bien, el TEAC considera que el obligado “deberá acreditar uno a uno todos los requisitos que, en cada caso, exijan los artículos 2 y 3 de la Ley 40/2003. Así, por ejemplo, en el supuesto ordinario -no por equiparación- de familia numerosa, al que alude el artículo 2.1 de dicha Ley, a falta del correspondiente título vigente de familia numerosa, para acreditar la concurrencia de la condición de familia numerosa a efectos de la deducción deberá probarse por el ascendiente que con anterioridad a la finalización del período impositivo del IRPF de que se trate tenía tres o más hijos, que éstos eran solteros y menores de 21 años o mayores de dicha edad pero discapacitados, que dependían económicamente de él, etc.”

BONUS TRACK: POSIBILIDAD DE COMPUTAR AL CONCEBIDO NO NACIDO, A EFECTOS DE LA CONSIDERACIÓN COMO FAMILIA NUMEROSA

Relacionado con la cuestión que venimos tratando, está la posibilidad de que una familia con tan solo dos hijos, pero que espera el tercero, pueda ser considerada numerosa. En este caso, no solo no se dispone, lógicamente, del título. Sino que podría pensarse que ni siquiera se cumplen los requisitos previstos en la Ley 40/2003, al menos, en cuanto al número de hijos.

familias numerosas

Pues bien, el TEAR de Valencia, en dos resoluciones de 4-6-2020, obtenidas por nuestro despacho, dictadas en materia del tipo reducido del Impuesto de Transmisiones, declaró que, “este Tribunal defiende que a familias en las que uno de los miembros es un concebido no nacido, como la legislación civil toma al concebido por nacido para todos los efectos que le sean favorables, les resulta de aplicación el tipo reducido, condicionado a que el concebido no nacido nazca con las condiciones del artículo 30 del Código Civil, consolidándose en ese momento el beneficio provisionalmente aplicado.”

Estamos ante un criterio que ya estamos alegando ante otros Tribunales Económico-Administrativos. Ello, con la esperanza de que, en otras Comunidades distintas a la valenciana, otros contribuyentes en esta situación, puedan disfrutar de los beneficios fiscales previstos para las familias numerosas.

Amparo Portilla, la madre de 11 hijos ya «venerable»

por su «virtud heroica» que en su vida se apoyó en la Virgen para todo

Amparo Portilla ya es venerable y se encuentra a un paso de la beatificación

El Papa Francisco declaró el pasado 24 de abril “venerable” a la valenciana afincada en Madrid Amparo Portilla Crespomadre de 11 hijos que murió a causa de un cáncer de pulmón en 1996, y a la que ahora Roma reconoce sus virtudes heroicas.

Ya sólo necesitaría un milagro por su intercesión para ser declarada beata. A los 12 años de edad, perdió a su padre, encarcelado y asesinado en 1937 durante la Guerra Civil.  A los 25 años, casada con Federico Romero, se mudó a Madrid y se volcó en su familia cada vez más numerosa, como “trabajadora infatigable, siempre alegre y generosa, dando a los demás permanente ejemplo de vida cristiana”. Tuvieron 11 hijos y no les faltaron las penurias económicas. También buscaba volcarse con “los más desprotegidos, pobres, enfermos o apartados de Dios”, según los promotores de su beatificación.

En Madrid llegaría a ser líder nacional de la Obra Apostólica Familiar, un movimiento católico familiarista que en 1966 se refundaría, junto con otros, en el actual Movimiento Familiar Cristiano. Participaba en programas de televisión hablando de la vida familiar y matrimonial.

Murió en su casa en la madrugada del 10 de mayo de 1996 “mirando en sus últimos días una imagen de Virgen de los Desamparados y dejando en todos los que la conocieron su profunda y auténtica vida cristiana”. Su cuerpo descansa en la Cripta de la Almudena en Madrid.

Precisamente, uno de los aspectos de su vida de fe más fuertes fue su gran devoción a la Virgen MaríaAsí lo atestigua su familia y la gente que la conoció bien.

Como buena valenciana amaba a la Virgen de los Desamparados. Además, en cada bautizo de sus 11 hijos tras el sacramento, como si se tratara de saldar una deuda, ofrecía su hijo a la Virgen. Además, quiso que todas sus hijas llevaran nombres de advocaciones marianas y hasta le puso Asunción a su primera hija porque en el año 1950 se declaró el dogma de la Asunción de la Virgen a los cielos.

Amparo oyó en una ocasión que sería bueno que cada familia tuviera una advocación propia de la Virgen y pensó que la de su familia fuese la Virgen del Romero. Cuando se enteró de que ya existía una en Cascante (Navarra), acudió con frecuencia a visitarla. En una ocasión la familia Romero, incluidos hermanos y tíos, se reunieron en su santuario, en un encuentro que los más de cincuenta peregrinos llamaron “Romerada”.

“A mi madre le gustaba visitar santuarios dedicados a la Virgen. En cada uno tenía encomendado a un hijo y al pasar a su vera, de camino a cualquier parte, renovaba la encomienda a la Virgen. Es como si tuviera otra familia, unida a la geografía de las iglesias marianas”, cuenta uno de sus hijos en la web dedicada a su madre.

Del mismo modo, su familia recuerda que “como madre buscaba en la Virgen la protección que ella también procuraba a sus hijos, y al comenzar los viajes solía acudir a Ella para que nos protegiera bajo su manto, ‘como una madre arroparía a sus hijos para protegerlos’, decía. Le dio mucha alegría cuando en 1963 fueron por primera vez a veranear a Riaza y descubrió que la patrona era la Virgen del Manto, devoción a la que había recurrido tantas veces”.

Por otro lado, sus allegados cuentan que la preocupación de Amparo por los demás era como una onda expansiva, familia, amigos, vecinos, conocidos, todos los hombres; y cuando veía o sabía de alguna catástrofe acudía enseguida a la intercesión de la Virgen para que tuviera compasión y ayudara a esas personas que sufrían.

“Esa devoción vital le hacía reconocer en todas las advocaciones marianas a la Virgen. Todas le gustaban: Mater, en su infancia, y la Virgen de los Desamparados, advocación especialmente misericordiosa, le acompañaron siempre, pero sin exclusivismos ni fanatismos. Al final de su vida tuvo delante continuamente una imagen de esta Virgen. La novena de la Inmaculada del año 1995 la hicimos leyendo las oraciones recogidas en un libro de su colegio. Fue antes de someterse a un tratamiento de radiaciones en la cabeza y se encontraba bastante delicada. En el mes de mayo de 1996, rezando la salve 5 días antes de morir, repetía bajito al terminar: ‘¡Madre de misericordia, Madre de misericordia!’”, relata su familia.

Le gustaba repetir: “Para las madres y para Dios todos somos hijos únicos”. Había experimentado ese amor exclusivo a cada hijo, y exclusivo de Dios hacia ella. También se consideraba, del mismo modo, hija de la Virgen.

“Mayo era su mes, el de la Virgen, el mes de las flores. Nació el 26, en este mes es su santo, el 6 hizo la primera comunión, le impusieron la medalla de hija de María y también en este mes el Señor quiso llevársela, como una muestra de su amor hacia ella. Cuando se acercaba Mayo, intuí que la Virgen se la llevaría durante este mes junto a sí, como un signo, como un guiño de su amor hacia ella”, concluyen sus hijos.

Calabazas, nueve hijos, maíz dulce y misa tradicional

así vive la familia Miller en su granja

El granjero Ben se casó con una chica católica y cambió su forma de ver el campo

Imagen de los Miller recogiendo calabazas (Facebook Miller Farms Market)

Virginia es el décimo estado más visitado de Estados Unidos por su atractivo histórico y gastronómico: allí culminó la Guerra de la Independencia, es el sexto productor de vino del país y presume de tener las mejores ostras. Hay 43.000 granjas diseminadas por este pequeño estado, y son las responsables de abastecer cada año a sus 45 millones de turistas.

Rodeada de cientos de calabazas, la granja de los Miller destaca entre todas ellas. ¿Qué es lo que la diferencia del resto? Tres ingredientes: una larga historia familiar, su dominio del maíz dulce… y la misa tradicional.

Una granja arraigada en la familia

A 170 kilómetros de las soleadas playas de Virginia, la granja de los Miller se erige como icono de la cultura rural americana y el emprendimiento de las familias en la pequeña economía.

Era 1946, recién concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando el abuelo de Ben Miller fundó esta pequeña granja lechera. Desde entonces, la familia se entregó por completo a este negocio familiar en Locust Grove, un pueblo perteneciente al condado de Orange (Virginia).

Fresas, calabazas, y sobre todo, maíz

Desde entonces, la producción de leche fue su principal fuente de ingresos. Wayne Miller continuó la labor de su padre, hasta que en 2003 tuvieron que diversificar su catálogo. Entonces, el hijo de Wayne y nieto del fundador, Ben Miller, comenzó a cultivar los productos propios de cada estación.

Pronto “la familia prosperó en el cultivo de fresas en primavera y calabazas en otoño, y “poco después añadimos brócoli, repollo, coliflor, coles, lechugas y tomates”, explica Ben. Pero, de entre todos los productos de los Miller, uno es hoy especialmente popular en el estado de Virginia: el maíz dulce.

Su mujer e hijos, claves en la conversión de Ben

Ben contaba con ventaja. Nació en una granja del condado de Spotsylvania, en el condado de Virginia, donde fue criado y educado como baptista. Por ello, conocía bien el negocio y disfrutó desde pequeño en aquella granja familiar.

Sin embargo, la vida de Ben cambió por completo tras su matrimonio, incluso su forma de entender la histórica granja de su familia. Tras casarse con una chica católica, el nacimiento del segundo hijo de su matrimonio fue un momento decisivo en su vida, y se convirtió al catolicismo.

“Desde entonces”, explica Ben, “cada día, cada año he profundizado en mi fe”. “La fe ha cambiado mi vida por completo. La agricultura y la oración van de la mano, y dependo de Dios para todo, desde la lluvia hasta las heladas”, explica a National Catholic Register. “Son nuestras oraciones las que nos ayudan a superarlo todos los días”, añade.

La familia Miller en su granja de Virginia

Algunos de los granjeros Miller: Ben, Zachary, Wayne (el padre de Ben), Josh, Luke y Caleb

50 kilómetros para ir a misa

Cada domingo, el matrimonio de Virginia acude con sus 9 hijos a la Misión de San Antonio de Padua, en el condado de King George.

Situada a 50 kilómetros de la granja familiar, esta pequeña iglesia es la única católica del condado desde su construcción en 1917, pero la familia numerosa tiene motivos suficientes para recorrer la distancia.

“Vamos a la Misa Mayor”, cuenta Ben, “nuestros niños cantan y son monaguillos en la Misa Tradicional”, que se celebra en esta iglesia 4 veces por semana.

Iglesia_de_San_AntonioIglesia de San Antonio de Padua (King George) 

Toda la familia es necesaria en la granja

El funcionamiento de la granja de los Miller no es sencillo. Especialmente en invierno, cuando “se ralentiza desde diciembre hasta mediados de enero”, meses que la familia dedica a “limpiar los campos e invernaderos y a pedir semillas, plantas y suministros para el siguiente año”, explica Ben. “Tener la ayuda de mi familia es una suerte” añade. Toda la familia colabora en el mantenimiento.

Es hora de prepararse para la primavera”, advierte a los clientes un letrero de la granja anunciado en su web. Junto al anuncio, los Miller colocan algunos de sus productos tradicionales, como jarabe de arce de las altas tierras, ostras de Rappahannock, carne molida, cereza o jalapeños.

El maíz más popular de Virginia

Sobre todos ellos, sobresale el maíz. “Nuestro maíz dulce es tan popular que la gente conduce de multitud de lugares para comprarlo”, explica. Llegan a tener los mismos clientes hasta dos o tres veces por semana. “Hacemos 20 siembras de maíz dulce cada semana desde la última semana de marzo hasta la primera de agosto”, añade. Esto les permite recolectar maíz fresco “todos los días, todas las semanas, desde junio a octubre”.

Y eso no es todo. La familia granjera está criando pollos Rhode Island, vacas y verduras frescas. “Todos nuestros productos se venden en nuestra finca, en el antiguo establo lechero de sus primeros años”

Planes de futuro: árboles de Navidad y dar las gracias a Dios

Por si fuera poco, la familia está incorporando un nuevo producto a su repertorio: “¡El desayuno empieza  a las 8 am! Prueba algún plato de nuestra cocina casera de JoJo y echa un vistazo a nuestros árboles de Navidad”, reza su página web.

Las posibilidades de la granja de los Miller parecen infinitas. Pero Ben y su familia ponen sus esperanzas en la oración. “Debo dar las gracias a Dios por tener una vida con la familia y la granja tan afortunadas” concluye.

Tienen 8 hijos y acogen a niños enfermos terminales abandonados

Carlos y Cristina son un matrimonio de Madrid (España), tienen 8 hijos, el último de ellos nació con graves malformaciones, vivió 5 años y en ese tiempo en este matrimonio nació la vocación de cuidar a niños especialmente enfermos y abandonados que fueran a morir para que en la recta final de su vida sintieran el amor de la familia.

El testimonio de este matrimonio es parte de la serie para Youtube “Contagiosos” producida por Infinito+1 y dirigida por Juan Manuel Cotelo.

Cristina explica que la llegada de su octavo hijo, Pedro, hizo que cambiara todo. “Llegó al mundo con muchos problemas, tenía malformados los pulmones, el corazón, el cerebro y no tenía ojos. Su esperanza de vida era muy corta y cada día de vida fue un regalo y así lo vivimos”.

Pasaron largas temporadas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital y, según precisa Cristina, en ese tiempo pudo comprobar “que el amor cura”.

Finalmente, pudieron llevar a su hijo Pedro a casa y fue “la mejor época” porque “pudo estar con su familia, rodeado de los besos de sus hermanos, que le adoraban”.

Carlos recuerda cómo insertaron a Pedro en la rutina familiar, lo llevaban todas las semanas a natación, “a pesar de que tenía una traqueotomía, oxígeno y ventilición. Él disfrutaba. También lo llevábamos al mar en verano y al parque Eurodisney”.

Pedro murió con 5 años y medio. “Él fue un niño muy feliz, aunque estaba muy enfermo pero rara vez estaba triste”.

Cristina explica que durante las temporadas que pasaron en el hospital con su hijo Pedro, comprobaron que había muchos niños muy enfermos que habían sido abandonados por sus padres.

“Por eso, cuando Pedro estaba en la UCI, aprovechábamos y uno de nosotros estaba con Pedro y el otro se iba con estos niños. Ahí vimos que nos había nacido la vocación de estar con estos niños que tenían que estar hospitalizados y que no tenían el amor de sus padres. Teníamos esta vocación y había que hacer más”, precisa.

Así conocieron la Casa Belén, en donde vive los niños gravemente enfermos y que están bajo la tutela de la Comunidad de Madrid y después de hacer el curso necesario para convertirse en familia de acogida, les dieron a Javier.

Este niño “había nacido muy prematuro, de 27 semanas, había tenido derrame cerebral, intervenciones cardiacas …  Desde el primer día que lo acogimos Javi empezó a cambiar. Es un niño muy feliz y acaba de cumplir 5 años”.

A la vez, comenzaron a solicitar la acogida de otra niña que se les quedó “en el corazón” a Cristina y a Carlos cuando la conocieron. “Tenía microcefalia, estaba más enferma que Javi y justo había estado muy malita y casi a punto de morir”.

Carlos cuenta que al día siguiente de que le dieran a esta pequeña en régimen de acogida, se puso muy enferma. Al principio pensaban que era un resfriado, pero después tuvieron que llamar a los médicos. “Le pusieron tratamiento y por la noche empeoró. Al día siguiente por la mañana murió. Pudimos disfrutar de Claudia escasos 3 días, pero estuvo feliz con nuestros hijos y con nosotros”, explica.

“La noche que se puso tan malita, lo único que pudimos hacer es acompañarla, tenerla en brazos, cantarle sus canciones, rezar con ella, mimarla Y se fue tranquilamente, como el angelito que era”, precisa Carlos.

“La noche que Claudia se puso tan malita, yo no me había dado cuenta pero me había agarrado un dedo. En un momento que me fui a separar de ella para coger una medicina, ella me apretó la mano como diciendo “no te separes de mi”. Una niña que estando tan malita como estaba, sabía que su padre estaba ahí, que la quería y que no quería que me separara de ella”, recuerda Carlos.

Además explica que están abiertos “a que vengan otros niños. No nos da miedo la muerte, nos da miedo el dolor que se nos queda, especialmente el dolor que esto provoca a nuestros hijos, pero el sufrimiento de nuestros hijos y el nuestro es porque les hemos amado y si les hemos amado, cada niño lo nota. Pueden estar muy enfermos y parecer que no se enteran de nada, pero eso lo notan”.

Y subrayan que “no hay un niño por mal que esté, que no note el amor y que no esté mejor en una familia. Porque los cuidados que tenían en la casa que estaban acogidos son excelentes, extraordinarios. Pero tener padres y hermanos es mejor. Es un calor diferente y sin duda eso lo notan los niños y para ellos es la felicidad”.

Este matrimonio explica que en estos pequeños ven “la imagen más clara de Jesús recién nacido y de Jesús en la Cruz. Porque son inocentes que sin haber hecho ningún mal están sufriendo. Ponerte a sus pies, es como cuando la Virgen estbaa a los pies de Jesús en la cruz. Poder aliviarles el dolor, darles la certeza de que les quieres, calmarles y acompañarles en el momento de la muerte es lo mejor”.  

Carlos explica también que hay quienes viven la enfermedad con “una angustia terrible” pero que si se es capaz “de trascender, y saber que la vida no termina aquí. ¿Qué vas a temer? ¿Qué se muera? Si muere, va a un sitio mejor, tendrás un santo en el cielo que intercesa por ti. Doler duele, pero la angustia no la tienes”.

Por su parte, Cristina precisa que desde el punto de vista de la fe han sido “maravillosas las experiencias que han vivido” y recuerda una vez que su hijo Pedro tuvo una parada cardiaca en su casa. Pensaban que era el momento de su muerte. Pero uno de sus hijos mayores, que es socorrista, pidió poder intentar reaminarle. El resto de la familia comenzó a rezar el rosario.

“Terminamos de rezar el rosario y mi hijo, que no creía en Dios, me dijo: “Mamá,  seguid rezando porque cuando paráis él se para y cuando seguís, él sigue. Cuando hemos comentado esto alguna vez, mi hijo siempre dice: “Eso es verdad, porque eso lo vi, yo lo he vivido”.

También aseguran que no tienen nada especial por hacer este tipo de cosas, que son “muy pecadores, muy miserables y muy de enfadarse, pero el Señor nos ha querido regalar esto”.

Por su parte Carlos destaca que actualmente “toda la cultura nos dice que tenemos que triunfar, y que el triunfo es tener el mejor trabajo posible con el mejor sueldo. Estoy seguro que el dinero te puede dar comodidades, pero lo que te hace sentir bien es ser útil para los demás”.

“Cuando veo a mi hijos que son tiernos o caritativos con otras personas, con otros niños. Cuando veo que son capaces de donarse, prescindiendo de sus padres para que podamos adoptar otros niños sabiendo que vamos a sufrir cuando se mueran, a mi me hace más feliz que cualquier ascenso y cualquier dinero. Y estoy convencido de que soy una de las personas más felices del mundo”.

«Ella fue una respuesta a mis oraciones»

Testimonio sobre Barrett, la juez de Trump para el Supremo

Amy Coney Barrett, este sábado en la Casa Blanca, aceptando la nominación tras ser presentada por Donald Trump, quien destacó su condición de heredera intelectual del juez Antonin Scalia.

Confirmando los pronósticos y lo que el propio presidente había dado a entender, Donald Trump anunció este sábado que propone a la juez Amy Coney Barrett, de 48 años, como magistrada del Tribunal Supremo en sustitución de Ruth Bader Ginsburg, fallecida el 18 de septiembre. 

El nombramiento deberá ser confirmado por el Senado, donde el jefe de la mayoría republicana, Mitch McConnell, se ha asegurado la mayoría suficiente para hacerlo. Si finalmente la designación se aprueba, la más alta corte estadounidense, llamada a interpretar la Constitución, constará de una sólida mayoría de 6 a 3 de jueces nombrados por presidentes republicanos, tres por Trump, todos ellos firmemente provida.

La elección de Barrett es una promesa cumplida por el actual inquilino de la Casa Blanca, quien tanto en 2016 como ha recordado a los electores que con la presidencia también está en juego la capacidad de definir durante decenios la orientación del Tribunal Supremo, dado que los cargos son vitalicios.

Amy Conney Barrett es católica y madre de siete hijos, dos de ellos adoptados. Está vinculada a un grupo carismático, donde su padre ejerce como diácono permanente. Mantiene una sólida posición provida y como jurista forma parte de la corriente originalista, como el juez Antonin Scalia (1936-2016), con quien trabajó. Defiende que la Constitución debe ser interpretada según la voluntad de quienes la hicieron, y que cambiarla, si es preciso, corresponde al poder legislativo, y no a los jueces. La interpretación contraria, que convierte a los jueces de facto en legisladores e intérpretes de la voluntad popular sin haber sido elegidos, es la que ha permitido en las últimas décadas amparar constitucionalmente el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo frente a las leyes estatales contrarias. [Pincha aquí para leer en ReL un completo perfil de la juez Barrett.]

La juez Barrett fue atacada por su fe por los senadores demócratas en 2017, durante las audiencias para su confirmación como juez federal. «El dogma vive fuertemente en usted. Y esto es algo preocupante», llegó a decirle la senadora Dianne Feinstein.

A las insinuaciones anticatólicas de Feinstein en 2017, la juez Barrett responde con contundencia que siempre ha sentenciado aplicando la ley: «Si se diera el caso de que tuviese una objeción de conciencia a la ley, recusaría, nunca impondría mis convicciones personales sobre la ley».

Y es probable que esos ataques se intensifiquen ahora, en plena campaña para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre. Eso sí, ni los medios más opuestos a su nombramiento pueden encontrar nada en su reconocido currículum académico y jurisprudencial que permita cuestionar su idoneidad.

También salen a la luz testimonios relevantes sobre su personalidad. Como el de Laura Wolk, la primera mujer ciega que trabajó como asistente en el Tribunal Supremo, coincidiendo precisamente con Barrett en el despacho de Scalia. 

Wolk ha relatado su experiencia en First Things, unas palabras que reproducimos porque definen el comportamiento personal de la virtual nueva juez del Tribunal Supremo.

Laura Wolk se licenció como abogada en la Universidad de Notre Dame.

Lo que aprendí de Amy Coney Barrett

A lo largo de la pasada semana se han publicado numerosos artículos sobre diversos aspectos del carácter de Amy Coney Barrett: la idoneidad de su designación como juez, su inteligencia como profesora y su desacomplejado compromiso con la fe católica. Pero mucho antes de considerar cualquiera de esas cualidades, yo pensaba en la juez Barrett simplemente como una respuesta a mis oraciones.

Llegué a la Universidad de Notre Dame en 2013. Como cualquier nuevo estudiante de Derecho, en mi cabeza se arremolinaban esperanzas, pensamientos, sueños y temores. Pero, a diferencia de muchos otros estudiantes, como persona completamente ciega yo necesitaba además asegurarme de que podía acceder sin ayuda de nadie a los instrumentos y las tecnologías necesarios para conseguir mis objetivos.

Lamentablemente, las cosas tuvieron un comienzo accidentado. La tecnología adaptada adquirida por la universidad, que tendría que haberme permitido competir en igualdad de condiciones con mis compañeros con visión, no llegó a tiempo. Acto seguido, en cumplimiento de la Ley de Murphy, mi ordenador portátil se estropeó, dejándome de la noche a la mañana sin forma de acceder a mis textos, tomar notas o seguir el ritmo de las clases. Necesitaba ayuda, y la necesitaba rápidamente.

Para esa ayuda me dirigí a la entonces profesora Barrett. Aunque solo la conocía desde hacía dos semanas, confiaba en que esa mujer preparada y capaz no se desentendería de mis preocupaciones y me aconsejaría sobre cómo dirigirme a la universidad para conseguir lo antes posible la tecnología adaptada que necesitaba.

Pero ella no solamente me ayudó a colocar mejor la carga sobre mis hombros: me la descargó y la asumió ella misma. Nunca olvidaré el momento en el que me miró al otro lado de la mesa de su despacho y, con tanta serenidad como naturalidad, me dijo: “Laura, éste ya no es un problema tuyo. Es mío”.

Para muchos, esto puede parecer un gesto insignificante. Después de todo, ¿qué trabajo podía suponer para un profesor de Derecho enviar unos correos electrónicos y hacer algunas llamadas? Pero, como persona discapacitada que soy, como alguien acostumbrado a la tarea, a menudo solitaria y casi siempre ingrata, de valerme por mí misma, me cogió por sorpresa. Sus palabras, más allá de lo que yo le había pedido, fueron un bálsamo para mi alma. La rara oferta bastó para impresionarme, pero la sinceridad y la convicción con la que hablaba apuntaban que no me abandonaría. Demostró, como yo sabía que iba a suceder, que es una mujer de palabra.

Cuando ya estaba en mi tercer año de tutoría, durante mi último semestre en la facultad, me encontré de nuevo ante la puerta de la oficina de la profesora Barrett. Habíamos quedado para hablar de mis incipientes planes de presentarme como asistente de un juez del Tribunal Supremo. Pero yo tenía otra noticia preocupante que compartirle. Por un reciente problema de salud, mi último semestre en la facultad lo iba a pasar, por el contrario, sufriendo múltiples cirugías oculares y recuperándome de ellas. Esto amenazaba con poner en peligro la titulación que necesitaba para perseguir mis sueños.

Pero esto suscitaba interrogantes más profundos –y mucho más importantes– sobre mi propio lugar en el mundo, el sentido del sufrimiento y cómo afrontar lo desconocido. La profesora Barrett quiso escucharlo todo. Me dejó tiempo para llorar todo lo que quise y recorrer todos los “¿Y si..?”, y me dejó quedarme hasta que de nuevo me sentí dispuesta a afrontar todos los desafíos que tenía por delante.

Conseguí sacar adelante el semestre y, por la gracia de Dios, me convertí en la primera mujer ciega asistente en el Tribunal Supremo. La cordialidad y la compasión que la juez Barrett me mostró en tantas ocasiones fluyen del mismo manantial de fe que ahora tanto le reprochan. La facilidad con la que entrega su tiempo y sus energías al servicio de los demás proviene de años amando al Señor con todo su corazón, con toda su mente, con toda su fuerza, y amando al prójimo como a sí misma. Y para una mujer joven y discapacitada como yo, luchando por encontrar mi asidero y mi lugar en este mundo, esa fe fue la que marcó la diferencia.

Traducción de Carmelo López-Arias.

La educación diferenciada, en la diana

La familia Llorente explica por qué elige este modelo

La educación diferenciada lleva ya tiempo en el punto de mira de distintas administraciones y partidos políticos. No es la primera vez que intentan acabar con este modelo educativo, ya sea con el cierre de estos centros o mediante la asfixia económica con la supresión de los conciertos educativos. Sin embargo, la Justicia hasta ahora ha dado la razón a los padres y colegios que libremente han optado por esta educación para sus hijos.

Sin embargo, una vez más la educación diferenciada vuelve a estar en la diana, en este caso del Gobierno central comandado por PSOE y Podemos. Públicamente ya han dicho que este modelo no tiene cabida para ellos y quieren legislar para acabar con él. Para ello, en las enmiendas a la Ley Celaá han incluido eliminar las ayudas a colegios concertados de educación diferenciada.

Un problema para muchas familias

En total hay 87 colegios concertados en España que tienen aulas diferenciadas. Y desde la Confederación Española de Centros  de Enseñanza aseguran que si retiran las ayudas “a los centros que diferencian por sexo, la supervivencia de éstos sería muy complicado, es muy difícil que subsistan”.

Pero son muchas las familias las que eligen estos colegios y el modelo pedagógico que ofrecen. Una de ellas es la familia Llorente Santiago, conformada por Fernando y Luján, y sus ocho hijos. Estos padres que viven en la localidad madrileña de Las Rozas han elegido colegios de educación diferenciada, y los motivos los tienen muy claros.

En un reportaje en El Español, esta familia explica en boca del padre de familia que “no creo que la educación diferenciada sea mejor o peor que la educación mixta, pero en nuestro caso los colegios que escogimos responden a las necesidades que considerábamos imprescindibles en la educación de nuestros hijos, tanto a nivel académico como en valores”.

La libre elección de los padres

“No sólo diría que los colegios que diferencian por sexo aportan los mismos valores inclusivos que los colegios mixtos, sino que considero que los colegios femeninos apuestan más por la igualdad de la mujer y el empoderamiento para llegar a altos puestos”, nos cuenta Lujan de Santiago, madre de esta familia, respondiendo a las acusaciones que acusan de discriminatorio a este modelo.

“La finalidad de separar durante la etapa escolar por sexo es fomentar un desarrollo de acuerdo a las distintas velocidades de maduración y aprendizaje”, recalca Luján de Santiago.

En esta misma línea se manifiesta Natalia Gago, madre de cinco hijos que también asisten a colegios concertados de educación diferenciada. Este ataque del Gobierno contra estos centros tendría consecuencia para su familia. “Yo no podría pagar un colegio privado”, señala y argumenta que eligió este modelo porque “el rendimiento de niños y niñas es mejor por separado”.

Para ella, los colegios concertados son un “intermedio entre un público, en el que no puedes decidir nada, y un colegio privado que, como en nuestro caso, no todo el mundo se puede permitir”.

Precisamente, este es uno de los problemas a los que se pueden enfrentar estos colegios si les retiran el concierto. María Ruiz, directora del colegio femenino Fuenllana de Madrid,  denuncia que el modelo que quiere imponer el gobierno veta la pluralidad, privando a las familias de su derecho a decidir. “Las familias de Fuenllana cuentan con unos ingresos medios, no es un colegio para privatizarlo. Este es un tema para dialogar, no para imponer”, afirma.

Echando abajo los estereotipos

Para acabar con los estereotipos que se tienen sobre la educación diferenciada sirven los testimonios de los hijos de la familia Llorente que ahora se enfrentan al mundo de la universidad. Ni son inadaptados ni han tenido problemas para socializar.

Almudena, de 20 años, estudia Derecho y ADE, en la Universidad Complutense de Madrid y asegura que “no tuve ninguna dificultad ni me resultó extraño compartir clase con chicos”. Por su parte, Rocío, la segunda de los ocho hermanos estudia el doble grado de Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF) y tiene claro que “los valores como el liderazgo y la valentía son virtudes que me inculcaron en un colegio femenino”.

María es la cuarta de la familia Llorente. Estudia Enfermería en la Universidad de Alcalá de Henares y en su experiencia recalca que “a mí me han educado en que no es cuestión de ser hombre o mujer, sino que la base de todo es el esfuerzo”.

Mientras tanto, Luján, la mayor de las hermanas, estudia sexto de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. “La base de la educación es el respeto y la libertad. Son imprescindibles para hablar de una buena educación por eso creo que también se debe respetar la decisión de unos padres de elegir la educación diferenciada para sus hijos”.