Un enfoque novedoso para la adicción a Internet

Como sociedad estamos perdiendo nuestras ganas de vivir. Tal vez ya ni siquiera sabemos cómo vivir. Más bien, nos abandonamos a una búsqueda insaciable de la comodidad. Y luego, para agravar nuestra locura, cargamos a nuestra juventud con esta existencia inane. Ilustraré con un ejemplo demasiado familiar, demasiado tedioso.

Recientemente fui con mi esposa y mis cuatro hijos a la pista local al aire libre para jugar al hockey y practicar algunas habilidades de patinaje. Al lado de esta pista hay una pequeña choza climatizada donde puedes atar patines sin congelar los dedos. Tratar de mantener todos los dedos intactos es uno de los principales pasatiempos de invierno en Saskatchewan.

Cuando entramos en la choza, notamos que dos niñas, ambas en sexto grado, estaban sentadas allí. Ahora, si viviéramos en un momento normal de la historia, estas chicas habrían estado patinando. Pero no lo hacemos. Estaban sentados en el banco, pegados a sus teléfonos. Finalmente escuchamos a uno de ellos comentar: «¡Me gusta, solo necesito diez seguidores más en TikTok! ¡Como, diez más!»

Como, ok entonces.

Las chicas, incapaces de quitar los ojos de las pantallas, casi chocan contra la puerta cuando intentaban irse. Poco después, tres adolescentes se presentaron en la choza de skate para mirar los teléfonos. Después de diez minutos de desplazamiento, finalmente tropezaron con su camino hacia la pista real. Durante un minuto más o menos dispararon pucks a portería. Luego, los tres se apoyaron contra las tablas laterales, sacaron sus teléfonos una vez más y miraron durante otros diez minutos. Finalmente, regresaron a la choza de patinaje, sin duda para calentarse mientras desplazaban sus teléfonos. Al no tener a nadie más con quien jugar al hockey, mi esposa y yo finalmente empacamos a los niños y nos fuimos a casa. Qué divertido.

Simplemente saltaré a él. Estoy cansado de este mundo irreal que hemos creado. Estoy cansado de escuchar que, después de la pandemia, los niños pasan 7,5 horas al día frente a una pantalla. Estoy cansado de escuchar cómo cada 100 minutos un adolescente se suicida. Estoy cansado de mirar personalmente los ojos manchados de lágrimas de un joven y escucharlo decir: «No quiero vivir más». Estoy cansado de este mundo desconectado, desconectado y sin Dios.

Quiero que mis propios hijos puedan jugar un partido de hockey con otros, durante más de dos minutos a la vez. Quiero que no se sientan como marginados sociales porque, de hecho, no tienen un dispositivo de bolsillo con acceso instantáneo a la pornografía. Pero incluso más allá de mis propios hijos, quiero que todos los niños experimenten una vida real, en el mundo real. Un mundo real donde se construyen fuertes de árboles, conejos atrapados, oraciones ofrecidas, tradiciones transmitidas, rodillas raspadas y libros leídos. Un mundo en el que patinar con un amigo un sábado por la tarde no es un gran acto contracultural.

Con esto en mente, debo participar en una autopromoción desvergonzada. Perdóname por esto, pero creo que es importante. Verás, he escrito una novela. La novela es para el grupo de edad de 10 a 14 años (sí, este grupo de edad todavía disfruta de la lectura). En el fondo, el libro es un llamado a vivir la vida una vez más, en el mundo real.

Desconectado: The Broken Path se centra en un niño de doce años adicto a Internet llamado Ben Montana. En la historia, Internet un día muere repentinamente. Se produce el caos, como uno podría imaginar que sucede. Los eventos emocionantes, así como las conmovedoras lecciones de vida dadas por su abuelo, eventualmente llevan al joven Ben a aprender a vivir, sobrevivir e incluso prosperar en medio de esta gran depresión de Internet.

Ahora me imagino que hay lectores aquí con niños que memorizan a Shakespeare y Dickens por diversión, y consideran a Tolstoi y Eliot una lectura ligera. Para un niño así, Disconnected podría ser, y me duele decir esto, un medio paso por debajo de Shakespeare. Sin embargo, creo que esos niños aún disfrutarían de la historia aventurera y el simbolismo católico escrito en Disconnected. Sin embargo, como mi lema para escribir ha sido «Lanzarse a las profundidades», he escrito el libro para todos aquellos diez en adelante que necesitan el impacto de una experiencia de lectura honesta, real, entretenida, incluso emocional. A todos ellos, les ofrezco este libro para su edificación y placer.

Francamente, quiero más para nuestra juventud que el mundo entumecido que parece que les estamos transmitiendo. Quiero que se les dé una vida real para vivir. Para reformular a Tolkien, el mundo no se encuentra en TikTok y Snapchat. Está ahí fuera.

* * *

Desconectado: El Camino Roto se puede pedir a través de Amazon.

A continuación ofrezco un fragmento del libro. En esta escena, Ben, de doce años, ha estado luchando sin su dosis habitual de Internet. De hecho, ha estado actuando a propósito y metiéndose en problemas. Finalmente, sus padres lo envían a la casa del abuelo, con la esperanza de que algún tiempo en la granja fortalezca a Ben.

* * *

La bicicleta al abuelo fue una pesadilla. El viento gritón atacó a Ben, y cada empuje de los pedales parecía un paso tortuoso hacia la cima del Monte Everest. Solo la cima del viaje de Ben no fue pararse en la cima del mundo en gloria, sino tener una conversación que quería evitar.

Se detuvo en el corral y apoyó su bicicleta contra la casa. El fuerte viento empujó rápidamente la bicicleta. Ben frunció el ceño, decidió dejar la bicicleta en un montón colapsado y llamó a la puerta principal. Ben nunca llamó a la puerta de su abuelo, pero esta vez se sintió como un nieto pródigo, y que no debe ser demasiado audaz o descarado.

El abuelo abrió la puerta. «¡Mira lo que arrastró el gato! ¿Todavía está vivo?»

Ben sonrió a medias. No se sentía vivo. Tampoco dijo nada.

«Entra, siéntate. Acabo de matar al ternero gordo», continuó el abuelo, señalando una nueva caja de galletas sobre la mesa. «Te conseguiré un café».

Ben nunca había tomado café antes. Esto fue extraño. Pero no quería ser grosero, así que lo intentó. Para cuando consiguió que el café fuera bebible, la taza estaba llena de partes iguales de café, crema y azúcar.

«Entonces. ¿Te lo has estado pasando bien últimamente?», Preguntó el abuelo.

¡ Ay.

«Muy bien. Una multa de ciento veinte dólares, para ser exactos», respondió Ben.

«Bueno, voy a pagar por ello. ¡No, no! Insisto». El abuelo sacó un pedazo de papel y comenzó a escribir. Cuando terminó, firmó el papel y le mostró a Ben.

Por la presente le doy la mitad de mis pollos, 18 gallinas en total, a Benedict Montana. Ahora es responsable de su cuidado.

«Supongo que tenemos que hacer las cosas oficialmente con cierta legalidad en estos días. No querríamos más multas», dijo su abuelo. «Sigue adelante y fírmalo».

Ben estaba confundido. Necesitaba 120 dólares. No dieciocho gallinas.

«¿Debo llevar a las gallinas a la oficina de la ciudad para pagar la multa? ¿Solo dejarlos en el escritorio del alcalde, tal vez?», Dijo Ben.

«¡No! Trabajas con las gallinas, maldita sea. Grandes capas, lo son. Te acercarás a los dieciocho huevos al día. ¡Eso es fácilmente cinco dólares al día!»

Ahora empezaba a tener sentido para Ben. Esta fue una pequeña y linda escena de película que se desarrolló ante sus ojos. Solo conseguiría algunas gallinas, vendería los huevos, se convertiría en una buena persona, le sobraría dinero para ganar a la niña y luego viviría feliz para siempre. Qué lindo, pensó. También puede conseguir un televisor en blanco y negro también, y meterme en mi camisa, y escuchar canciones de Elvis Presley, y …

El abuelo interrumpió sus pensamientos. «¿Cómo se llama, Ben?»

Ahora la confusión de Ben era del tamaño del Monte Everest. «No sé a qué te refieres».

«Te ves tan serio. Tan infeliz. Tan poco libre. Debe ser una chica que te guste. ¿No?»

Un momento. Pasó un minuto entero. 250 bebés nacieron durante ese minuto. Murieron 120 personas. Diablos, una de sus gallinas probablemente puso un huevo durante la espera. ¿Tal vez el huevo también eclosionó?

«Sofía. Sin embargo, no es así. Ella está enojada conmigo en este momento de todos modos. Simplemente no podía dejarlo ir …»

«Ben. ¿Estás planeando casarte en el próximo año más o menos?»

Ben se atragantó con su café. ¿Casado? «¿Qué? ¡Claro que no! Eso es ridículo».

«Entonces sé amigo de Sophie. ¿Entender? Tienes doce años. ¿O trece? Lo que sea. El punto es que tienes algo que hacer al crecer. Algunos viviendo para aprender. Necesitas buenos amigos, como Sophie. Pero necesitas crecer y convertirte en un hombre».

El abuelo señaló el café. Así que eso es lo que estaba pasando. Era una copa de hombría, o algo así. Aún así, Ben pensó en uno de los puntos de la conferencia. El abuelo había dicho que necesitaba buenos amigos como Sophie. En este momento no eran, de hecho, buenos amigos. Ben sabía que era su culpa. También sabía que tenía que arreglarlo.

Una última vez, el abuelo interrumpió sus pensamientos. «¡Ahora firma ese maldito papel y ve a limpiar el gallinero! Los socios comerciales significan que ya no tengo que palear su basura».

«Bien jugado», dijo Ben mientras firmaba el periódico. «Supongo que me pondré a trabajar, entonces».

«Solo advirtiéndote, la cooperativa podría oler un poco. Anoche les di a las gallinas algunos encurtidos».

«¿En serio? ¿Por qué?», gimió Ben.

«Porque ayer tuve una charla con tu papá y sabía que vendrías». Había ese viejo y adorable brillo en su ojo.

* * *

El viaje a casa fue lento. Sí, el viento estaba a favor de Ben. Pero llevar dieciocho huevos a casa en una bolsa de supermercado no fue exactamente fácil. Tendría que traer su mochila de ahora en adelante.

Ben decidió que iba a parar a ver a Blake y Sophie antes de irse a casa. La primera parada fue la casa de Blake. Blake era un chico estable, y no uno para guardar rencor. La disculpa fue fácil. Los dos niños se sintieron aliviados de estar de vuelta en términos de hablar.

Hablar con Sophie no fue tan simple. Aparentemente, ella estaba haciendo el pasatiempo favorito de la niña con problemas: andar en bicicleta por la ciudad.

Después de andar en bicicleta por Fairsoil durante diez minutos, Ben finalmente la vislumbró desde la distancia. «¡Hola Sophie!» Ben llamó mientras comenzaba a pedalear más rápido para alcanzarla.

Sophie miró a Ben, sacudió la cabeza con disgusto y aceleró la velocidad. No podía creerlo. Ella se alejaba corriendo de él.

«¡No! ¡Sophie, espera!» Ben gritó, desesperado por ponerse al día.

Gritar, andar en bicicleta y equilibrar los huevos era demasiado para Ben. Derrapó hasta detenerse. Una docena de huevos en la bolsa de supermercado que llevaba fueron aplastados juntos. La yema rezumaba en la camisa y los pantalones de Ben. Y Sophie anduvo en bicicleta fuera de la vista.

Solo había una cosa en el mundo que podía empeorar la situación. Sólo una. Por supuesto, esta única cosa fue exactamente lo que sucedió. Jaxon, como convocado por algún demonio, pronto pasó a toda velocidad en su bicicleta. Al notar a Ben, y el desorden en su ropa, se acercó para ofrecer palabras de aliento.

«Apestas», balbuceó Jaxon. No fue el matón más elocuente que jamás haya existido.

«Chupa huevos», fue la respuesta de Ben. Comenzó a batir sus huevos restantes en Jaxon. Uno lo atrapó cuadrado en el costado de la cabeza.

«Oye, imbécil», gritó Jaxon, antes de darse cuenta de que debería hacer una salida temprana. Un huevo más golpeó su espalda mientras se alejaba.

Bueno, pensó Ben, con huevos corriendo por su parte delantera, al menos algo salió bien.

Dan Millette

Dan Millette

Dan Millette es esposo y padre de cuatro hijos. Enseña en Saskatchewan, Canadá. Millette se graduó de Our Lady Seat of Wisdom College en Ontario y tiene una Maestría en Teología de Holy Apostles College en Connecticut. Su blog personal es www.bravestthing.com.

Los padres son el principal referente tecnológico para sus hijos

pese a la brecha digital

El inicio de la pandemia provocó un cambio drástico en la relación de padres y adolescentes con la tecnología. El tiempo de uso de pantallas se disparó en los hogares. También los peligros derivados de esa exposición. Un estudio revela que el 78% de los jóvenes reconocen que hacen caso de los consejos paternos aunque no estén de acuerdo.

Consumo excesivo de las pantallas. El 84% de los adolescentes españoles afirman que usan mucho el teléfono móvil para no aburrirse y que utilizan más las pantallas cuando están solos en casa. Es la principal conclusión de la cuarta edición del estudio “El impacto de las pantallas en la vida familiar. Familias y adolescentes tras el confinamiento”,realizado por empantallados.com y GAD3, con el apoyo de ‘Por un uso Love de la Tecnología’ y la Comisión Europea. Esas conclusiones es algo que salta a la vista de los propios padres: el 56% creen que sus hijos están mas ‘enganchados’ que antes del COVID.

Remedio familiar al aburrimiento

Según el estudio, los padres se quejan de que se trata de una generación con menor capacidad para afrontar la frustración. Los expertos proponen soluciones:

“Fomentar un uso de las pantallas con un “para qué” (como potenciar un talento), o promover otras actividades (voluntariado, deporte, salidas a la naturaleza…)”.

Esta afirmación la realiza tras concluir que muchos adolescentes prefieren lo presencial: “solo el 36% de prefieren quedarse en casa jugando a un videojuego a salir a la calle; y casi el 60% prefiere las clases presenciales”

La “nueva normalidad” de las familias

La pandemia y el confinamiento ha impulsado la presencia tecnológica en casa: clases on-line, teletrabajo, trabajos colaborativos, más dispositivos en casa, la vuelta del ordenador como herramienta de trabajo… ¿Quién no ha experimentado esto en casa?

En el caso del móvil, el 68% de los adolescentes reconocen que lo usan más que antes de la pandemia, pero también el 64% de los padres.

Más de la mitad de jóvenes y padres reconocen usar más los dispositivos, y en el caso del móvil, el 68% de los adolescentes reconocen que lo usan más que antes de la pandemia, pero también el 64% de los padres.

MOTHER
Con la pandemia aumentó el uso de dispositivos en casa.

Shutterstock | fizkes

Los propios padres, más de la mitad de los encuestados, admiten que con la pandemia relajaron las normas de casa en cuanto al uso de los dispositivos, y que pasado lo peor de la pandemia, esas reglas siguen siendo laxas. Esto se debe principalmente al aumento de confianza en sus hijos, a quienes han visto trabajando con las pantallas.

El peligro y el reto “emocional” de las pantallas

La confianza aumenta, pero los padres siguen viendo muchos peligros:

“El 65% de los padres piensan que las pantallas y las redes sociales son una amenaza para la autoestima de los adolescentes”.

Las propias revelaciones de los adolescentes lo corroboran:

“El 43% cree que las pantallas producen en ellos una montaña rusa de emociones. Más aún; el 55% piensan que les ayudan a ser más felices, y el 48% a evadirse de su realidad diaria”.

Seis de cada diez dice sentirse mejor con los videojuegos, y más de la mitad de los encuestados afirman que estar en las redes sociales les produce emociones positivas.

Lo que más preocupa

Entre el resto de problemas que más preocupa a las familias está:

  • el ciberacoso (dos de cada diez adolescentes reconoce recibir insultos por WhatsApp o redes sociales),
  • el acceso a contenidos inadecuados (el 20% de los jóvenes admite haber visto contenidos pornográficos),
  • daños en la salud mental (ansiedad, depresión…) y la dependencia o adicción a redes sociales.

“El 78% de los adolescentes reconocen que, aunque piensen distinto, hacen caso de los consejos de sus padres”.

El papel educativo insustituible de los padres

Pese a la brecha digital y la impresionante capacidad de nuestros adolescentes para manejar la tecnología, los padres siguen siendo su referente. La pandemia ha puesto de manifiesto el papel educativo imprescindible e insustituible de los padres.

“El 78% de los adolescentes reconocen que, aunque piensen distinto, hacen caso de los consejos de sus padres”.

Y ponen un ejemplo, la elección de estudios, una de las decisiones más importantes para un adolescente: el 60 por ciento dicen que a quienes más caso hacen es a sus padres, seguidos de amigos y tutores. Para decisiones tan importantes, el papel de youtubers o influencers es residual, sólo el 6%.

El 48% de los adolescentes ha ayudado a sus padres a manejar los dispositivos, a realizar videoconferencias y entrar en redes sociales. Y viceversa, un 43% de los padres ha ayudado a sus hijos a dominar mejor herramientas como el Office.

La familia, un espacio de aprendizaje

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que con este auge de la tecnología en el hogar, el 48% de los adolescentes ha ayudado a sus padres a manejar los dispositivos. También a realizar videoconferencias y entrar en redes sociales. Y viceversa, un 43% de los padres ha ayudado a sus hijos a dominar mejor herramientas como el Office. Esto ha creado un nuevo espacio de compartir experiencias, que según los expertos, debe aprovecharse como vínculo y como manera de generar confianza mutua.

FATHER
Ver series y películas juntos ayuda a la formación de los hijos.

Shutterstock | fizkes

También las series y las películas pueden ser una ocasión para generar conversaciones en familia.

“Tres de cada cuatro padres consideran que ver series y películas con los hijos facilita generar temas de conversación importantes con los hijos”.

Ese puede ser precisamente un reto, ver y comentar series en familia, dado que –según el estudio- la mayoría de los adolescentes ven las series habitualmente solos (56%), y que los padres las ven habitualmente en compañía de su pareja (61%).

Esto es lo que le pasa a tu móvil si lo cargas toda la noche

El móvil se ha convertido en nuestro dispositivo más utilizado y el que más nos ayuda en el día a día. Desde él efectuamos todo tipo de operaciones; tanto para las que son más de ocio y entretenimiento, como las que tienen que ver con las de nuestro trabajo donde mandamos correos, así como nos valemos de los smartphones para navegar por internet. De ahí que su correcto funcionamiento sea algo primordial y sumamente importante.

Con todo, este tipo de dispositivos se han hecho cada vez más inteligentes, también en lo que tiene que ver, propiamente, con la que es su batería, su recarga y, sobre todo, su vida útil. Es por eso que siempre se ha recomendado que a la hora de realizar la carga del móvil se haga siempre con las máximas garantías. Entre ellas, se tiene especial precaución con cómo lo recargamos durante la noche. ¿Sabes lo que le puede ocurrir entonces? Lo conocemos desde MERCA2.

Cargar el móvil es algo cotidiano, pero es frecuente hacerlo de manera incorrecta

Cargar móvil batería incorrecto© Proporcionado por Merca2.es Cargar móvil batería incorrecto

En la actualidad, nuestro móvil, el smartphone, y el resto de dispositivos inteligentes, nos avisan de que les queda poco para apagarse y los conectamos a la corriente para que se carguen. O, tal vez, somos de los que lo reservamos para la noche y conectar el móvil al cargador es lo último que hacemos antes de acostarnos. Así, por la mañana, siempre lo encontramos completamente cargado.

Y es que sí; cargar el móvil es una acción tan cotidiana que la hemos automatizado y convertido en una de esas tareas que hacemos todos los días casi sin darnos cuenta ni plantearnos. Sin embargo, si lo hacemos de una mala manera en forma de una práctica incorrecta, podemos hacer porque el dispositivo termine viéndose afectado, tanto con su batería como con su vida útil general.

El mal uso que se dé al móvil afecta considerablemente a su funcionamiento

Mal uso móvil afecta funcionamiento© Proporcionado por Merca2.es Mal uso móvil afecta funcionamiento

Así, el acelerado avance en la industria del teléfono móvil ha hecho que hoy en día existan equipos con gran capacidad de almacenamiento, rapidez en sus funciones operativas, nitidez de las cámaras y duración de la batería. En este último punto, la innovación tecnológica ha producido teléfonos móviles cuya duración de batería es de varios días, incluso, hasta una semana, dependiendo del uso.

Sin embargo, el mal uso que se le dé a los equipos afecta considerablemente su funcionamiento; por ejemplo, por más que nuestro móvil sea a prueba de agua, si constantemente lo golpeamos o se nos cae por error, esto hará que el sellado se debilite y en caso de exposición al agua, ya no resista igual.

Las baterías del móvil suelen ser de iones de litio: más ligeras y rápidas, pero más débiles

Batería litio móvil carga© Proporcionado por Merca2.es Batería litio móvil carga

Hoy en día existen varios tipos de baterías, pero la más popular en la actualidad es la de iones de litio. Ésta, en comparación con las tradicionales, se carga más rápido y ofrece una mayor autonomía, además de ser mucho más ligera. Por todas esas razones son las que se utilizan en los teléfonos móviles.

Sin embargo, como ocurre con todo, también tienen sus puntos débiles. Uno de ellos tiene que ver, concretamente, con el uso que le damos al cargar el móvil durante la noche o, también, si utilizamos nuestro dispositivo mientras que está cargando. Ello termina reflejando una duración de su vida más corta, lo que puede requerir cargas mucho más frecuentes.

Un uso óptimo de la batería, como la precaución de la carga nocturna, evitará riesgos en el móvil

Carga nocturna móvil batería© Proporcionado por Merca2.es Carga nocturna móvil batería

Algo importante a recalcar es cómo han avanzado este tipo de baterías que contamos en nuestros smartphones más modernos. De hecho, si comparamos las más actuales y modernas con las que teníamos hace un lustro, veremos que el problema de la carga se ha subsanado. O lo que es lo mismo: ya no es el gran inconveniente de nuestro teléfono móvil que teníamos hasta entonces.

De este modo, con las baterías de litio que se usan actualmente ya no es necesario descargar por completo el teléfono antes de volver a cargarlo, tal y como sucedía hace unos años. Sin embargo, hay algunas normas y consejos que como usuarios deberíamos conocer para poder darle un uso óptimo a nuestros móviles y evitar riesgos. Algunos de ellos, como el que tiene que ver con la carga nocturna, son muy importantes para la salud del equipo.

  • Mantén la batería entre el 20 y el 80% de carga.
  • Controla la temperatura de la batería.
  • No uses el móvil mientras lo cargas.
  • Usa el cargador original siempre que puedas.
  • Ten cuidado con la carga nocturna.

Dejar toda la noche conectado el móvil al cable de carga puede resultar perjudicial para nuestro teléfono

Dejar móvil cable carga noche© Proporcionado por Merca2.es Dejar móvil cable carga noche

Y es que sí; es algo muy habitual cargar el móvil durante la noche. De este modo, aprovechamos mientras dormimos para completar la carga de la batería de nuestros móviles. Esto sobre todo era muy habitual cuando las baterías tardaban varias horas en completar la carga.

Un tiempo en el que teníamos que estar pegados al enchufe. Pero hoy en día las cosas han cambiado la mayoría de los móviles tardan al alrededor de una hora o en algunos casos menos en completar este cometido por lo que dejar toda la noche conectado el móvil al cable de carga puede resultar perjudicial para nuestro teléfono.

Cuando el móvil alcanza el 100%, la energía sigue entrando

Carga noche batería móvil 100%© Proporcionado por Merca2.es Carga noche batería móvil 100%

Podemos pensar que dejar conectado el teléfono al cargador puede sobrecargar la batería, pero ese no es el caso más frecuente ya que los fabricantes de los móviles incluyen medidas de seguridad que evitan que esto suceda. Pero lo que si sucede es que cuando el teléfono alcanza el 100%, no deja de cargar como podíamos llegar a creer, sino que la energía sigue entrando.

Aunque de forma más lenta para compensar constantemente la pequeña perdida de carga que supone para el dispositivo estar encendido. Además de esto, la mayoría de los fabricantes de baterías nos recomiendan hacer varias cargas cortas no llegando a completar la totalidad de la capacidad de la batería y si dejamos toda la noche enchufado el teléfono, seguramente superaría la carga recomendada que normalmente es alrededor del 80%.

La consecuencia es un aumento de temperatura y que afecte a su vida útil

Aumento temperatura carga batería© Proporcionado por Merca2.es Aumento temperatura carga batería

Hay que tener en cuenta que un móvil no necesita más de dos horas para lograr tener una carga completa, por lo que dejarlo conectado durante toda una noche no sería nada beneficioso para la batería. Lo que ocurre es lo siguiente: cuando el teléfono alcanza el 100%, el cargador sigue trabajando. En consecuencia, no da tiempo a que el teléfono vaya perdiendo carga, pero el cargador sigue recargando el teléfono al mismo tiempo.

Esto supone que la batería del móvil vaya «rebotando» entre una carga completa y una casi completa. La consecuencia negativa que esto tiene es que se puede dar un aumento de temperatura del móvil y, por lo tanto, afectar a la vida útil del teléfono. A su vez, determinados fabricantes dicen que «no se deben meter los teléfonos debajo de las almohadas ni tampoco cargarlos sobre la ropa de cama» por lo que se llama fuga térmica en la batería, lo que daría lugar a consecuencias más graves.

Cuando es recomendable realizar su carga

Cuando cargar batería© Proporcionado por Merca2.es Cuando cargar batería

Como hemos mencionado, la mayoría de móviles de última generación contienen baterías de litio capaces de resistir diferentes tipos de carga. Por norma general, es recomendable tenerlo cargado al menos al 50%. Mantener el teléfono en cargas entre el 20% y el 80% es una de las mejores opciones para alargar su vida útil.

Teniendo en cuenta esta premisa, no es malo cargar mucho el móvil si lo mantienes en estos niveles de batería y, sobre todo, no abusas de las cargas completas. Ocasionalmente, puedes cargarlo hasta el 100% de capacidad, pero hacerlo de manera habitual influye, al mismo tiempo, de manera negativa en la durabilidad del teléfono. También es especialmente importante evitar que la batería esté por debajo del 20%; así, el momento en el que disminuya al 20% será el idóneo para conectarlo.

No es bueno abusar de la carga rápida: también los deteriora más rápido

Carga rápida© Proporcionado por Merca2.es Carga rápida

En relación a ello, es importante mencionar que tenemos que tener precaución con los tipos de carga, como la conocida ‘carga rápida‘, las cuales hoy pueden llegar hasta 120 W. Esto nos permiten carga la batería del móvil en apenas 20 minutos. Como aspectos positivos sin duda alguna encontramos la reducción de los tiempos de espera, el factor principal por el que ha sido desarrollada… pero también tiene sus puntos negativos.

Uno de ellos, por ejemplo, se da en que este método es muy bueno para el día donde necesitamos su utilización, pero no para la noche. El motivo es que puede afectar considerablemente a la batería del dispositivo, dado que se produce un aumento muy rápido de esta. Y es que esta no es lineal, sino que utiliza su máxima potencia cuando la batería está en niveles muy bajos para restablecer la autonomía en el menor tiempo posible. Ello repercute directamente, lo que en un corto periodo reduce el tiempo de uso y, sobre todo, puede afectar a la frecuencia con que el teléfono necesita ser cargado.

Obligó a su hijo a firmar un contrato para tener un móvil

y sus 18 puntos dieron la vuelta al mundo

ReL 18 febrero 2017

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La edad en la que los menores tienen teléfonos móviles con acceso a internet y a las redes sociales es cada vez más baja. Con doce años son ya mayoría los niños que tienen uno de ellos. Sin embargo, existen dos riesgos cada vez más evidentes. Por un lado, los nefastos efectos que genera su adicción, tal y como alerta el neuropsicólogo Nacho Calderón. Y por otro lado, los problemas de seguridad que conllevan estas tecnologías, como reconoce el juez de menores Emilio Calayatud.

Por ello, la implicación de los padres es fundamental para controlar el acceso a los móviles y para evitar la dependencia hacia ellos. Es lo que hizo una madre estadunidense con cinco hijos. Janell Burley Hofmann es escritora y promociona un movimiento que pretende educar en el uspon responsable de la tecnología. En uno de sus artículos que se hizo mundialmente viral contó cómo su hijo adolescente lleva casi un año suplicándole tener un IPhone.

Tras meses de lucha, al final le compró este dispositivo aunque hizo firmar a su hijo un contrato con 18 puntos que debía cumplir para poder mantenerlo. Y sería estricta en hacérselo cumplir. Estos son las 18 reglas, que según Janell también le servirán para la vida:

1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A que soy genial?

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena, cógelo. Di «hola». Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.

4. Entregará el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro… Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.

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El contrato de Janell a su hijo, ambos en la imagen, ha dado la vuelta al mundo y es ahora utilizado por miles de padres

7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.

9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.

10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.

11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.

12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.

14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.

15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovécha ese don. Expande tus horizontes.

16.De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin es necesario buscar en Google.

18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

Un año después de regalar el teléfono a su hijo, Janell escribió otro artículo explicando cómo había ido todo. Explicó que el contrato había funcionado aunque había sido difícil y que evidentemente tuvo que retirarle el teléfono en alguna ocasión y volver a empezar. Pero ella está contenta porque su primogénito se ha convertido en un usuario resposable.

El buen uso del móvil

Día Mundial de Internet

El contrato que la Policía quiere que firmen padres e hijos para el buen uso del móvil

Un joven juega con su teléfono móvil.

Un joven juega con su teléfono móvil. ALBERTO DE LOLLI

ANA DEL BARRIO Madrid

Actualizado:17/05/2015 13:01 horas

al vez su retoño de nueve años subió a Instagram una foto inapropiada de un compañero de clase; tal vez su hasta ahora angelical hija adolescente envió por WhatsApp unos mensajes vejatorios hacia una amiga; tal vez su vástago esté usando el móvil a todas horas y usted ya no sepa qué hacer para evitarlo.

Para evitar todas estas situaciones y peligros, el grupo de redes sociales de la Policía Nacional ha lanzado en el Día Mundial de Internet una propuesta innovadora: un contrato para que padres e hijos menores de 13 años establezcan por escrito unas normas para un uso responsable del teléfono móvil. Las normas se cancelarán o se irán relajando a medida que el menor vaya creciendo.

A continuación exponemos las principales bases del contrato lanzado a través de la cuenta de Twitter de la Policía, que seguramente hará las delicias de los padres, pero no tanto de los hijos:

  1. El menor empezará a usar el teléfono móvil con alguno de los padres y configurarán conjuntamente las aplicaciones, los programas y los juegos. «Ambas partes conocerán qué utilidades y riesgos tienen cada una, para así evitar sorpresas», afirma el contrato.
  2. Si el nuevo propietario del móvil, PC o tableta es aún pequeño, se instalarán filtros parentales y antivirus. Siempre se tendrá cuidado al abrir links extraños y al instalar programas y archivos de fuentes no fiables para evitar contenidos que puedan dañar los dispositivos.
  3. El menor se debe comprometer ante sus padres a usar el móvil cumpliendo siempre las normas legales y las del centro escolar (si éste permite su utilización).
  4. Las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram tienen marcada una edad mínima para su uso, fijada en 13 o 14 años. Si el menor no tiene aún esa edad, debe compartir el perfil con alguno de sus padres.
  5. El nuevo usuario debe asumir que, hasta que sea un poco más mayor, sus padres o personas mayores de confianza deberán conocer sus códigos de acceso y las contraseñas de sus juegos, vídeos o aplicaciones para poder ser supervisados.
  6. Los padres también se deben comprometer a no leer más allá de la estricta comprobación, a respetar la intimidad de sus hijos y a entender que deben tener su propio espacio para hablar con sus amigos.
  7. En las relaciones a través de las redes sociales, foros o videojuegos online, el menor no debe añadir a nadie que no conozca en la vida real. Además, deberá desconfiar de todo lo que le cuenten y evitará facilitar datos personales de cualquiera.
  8. En caso de tener problemas o de ser acosado por cualquiera a través de la red, el menor debe contárselo a sus padres para buscar una solución. Si el problema surge en el colegio, se deberá acudir a los profesores. Si el caso va en aumento, la familia podrá consultar y denunciarlo ante la Policía.
  9. El menor no compartirá ninguna foto íntima o inapropiada. En caso de que reciba alguna imagen ofensiva o dañina para alguien, la borrará y exigirá que no se reenvíe.
  10. El menor deberá dejar a cargar el móvil durante la noche en una zona común de la casa y no se lo llevará a la cama.
  11. El joven se comprometará a no utilizar Internet para acosar, humillar, ofender o molestar a ningún compañero de clase, vecino o conocido. Tampoco será cómplice de acoso, ni por reenviar determinados mensajes, ni por su silencio.
  12. El nuevo usuario atenderá siempre las llamadas de sus padres para saber que se encuentra bien.
  13. El menor será quien domine la tecnología y no al revés. De esta forma, intentará evitar adicciones y estar todo el día conectado a los chats, foros o juegos… «¡Conéctate a la vida real!», pide la Policía a los más jóvenes.