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¿Habrá año 2100?

¿Cuántos seres humanos habitarán la Tierra en el año 2100? 

La tierra podría cambiar mucho en los próximos cien años

Albert Einstein dijo alguna vez: “No sé cómo será la tercera guerra mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y lanzas”.  Tenía muy claro que si hubiera una tercera conflagración mundial, sería atómica, y no quedaría nada (ni nadie) sobre la superficie terrestre.  Por lo que la cuarta guerra volvería a ser como en la prehistoria: a palazos y a pedradas. 

Europa amenazada

Si esto no sucede.  Es decir, si la cordura (o el miedo) impera hasta el año 2100, ¿cuántos seres humanos se estima que podrían habitar la superficie terrestre?  Según un nuevo informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), habrá 11.200 millones de personas.  ¿Serán muchas?  Depende de cómo se vea esto.  

Porque si se mide desde la expectativa estadística, la verdad es que el invierno demográfico amenazará a continentes enteros, como Europa. Las estimaciones de la ONU son que para 2030, la población mundial alcanzará 8.500 millones de habitantes y 9.700 millones en 2050.  La población actual es de 7.300 millones de seres humanos. 

En el momento presente China supera a la India en cuanto número de habitantes aunque tienen cada una más de mil millones. Pero la India superará al de China alrededor de 2022. 

“Aunque las proyecciones globales no deben suscitar alarma, debemos reconocer que la concentración del crecimiento poblacional en los países más pobres entraña un conjunto diferente de desafíos, porque dificulta aún más la erradicación de la pobreza y la desigualdad, el combate al hambre y la desnutrición, y el acceso a la educación y los sistemas de salud”, dijo en un correo electrónico John Wilmoth, director de la división de población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas. 

África: potencia demográfica

De acuerdo con las previsiones, nueve países constituirán más de la mitad del crecimiento poblacional desde ahora hasta 2050: India, Nigeria, Pakistán, Congo, Etiopía, Tanzania, Estados Unidos, Indonesia y Ghana.  

Según el informe, para 2050 más o menos Nigeria tendrá la tercera población más grande del mundo detrás de China y la India y por delante de Estados Unidos. África tiene la tasa de crecimiento de población más alta del mundo. 

En cuanto al envejecimiento de la población mundial, el número de mayores de 60 años aumentará a más del doble en 2050, según el documento. 

Europa encabezará esta tendencia porque el 34% de su población será mayor de 60 años para la mitad del siglo.  Eso, si antes algún loco con poder no oprime el botón rojo y volamos todos en pedazos.

Surgió el ángel de la prisión de Tijuana

Sor Antonia dejó Beverly Hills, 2 divorcios y 7 hijos… y surgió el ángel de la prisión de Tijuana

Sor Antonia, en la capilla de la cárcel.

Sor Antonia, en la capilla de la cárcel.

C.L./ReL 20 octubre 2013

El 17 de octubre de 2013 murió, a los 86 años de edad, Sor Antonia Brenner, fundadora de las Siervas Eudistas de la Undécima Hora y protagonista de una historia de entrega a los presos que recuerda a la de la española Sor Tripi. Aunque en el caso de esta religiosa norteamericana de origen irlandés lo llamativo no es sólo su entrega personal (vivió durante cuarenta años en la misma cárcel de Tijuana, en una celda), sino su trayectoria vital anterior.

Nació en 1926, llamada Mary Clarke, en California, en una exclusiva mansión de once dormitorios en Beverly Hills, en el seno de una familia católica acomodada. Se casó joven, se divorció y se volvió a casar, y era madre de siete hijos. Estaba volcada en obras de caridad, bajo la guía espiritual de un sacerdote, Anthony Browers, en homenaje al cual adoptaría luego, como religiosa, el  nombre de Antonia.

En 1965, en una visita a la penitenciaría de La Mesa durante un viaje para llevar medicinas a Tijuana, al otro lado de la frontera mexicana, empezó a barruntar lo que sería luego su vocación final. En 1977, una vez que todos sus hijos tenían la vida encauzada, vendió todas sus posesiones e inició su vida consagrada.

En la cárcel
En ese momento, y dada la irregularidad de su situación, no podía entrar en comunidad, pero recibió permiso para hacer votos privados y llevar hábito, y regresó a dicha cárcel para integrarse en ella y ayudar y orientar a los presos. Empezó a ser conocida como “el ángel de la prisión”, y vivía en una celda muy sencilla en un pasillo oscuro, con vistas a la torre de vigilancia. Pero nunca hizo falta esa protección, porque incluso cuando tuvieron lugar en el centro incidentes y motines (en 2008 hubo doce muertos), ella siempre fue respetada.

En sus últimos años, aquejada por problemas cardiacos y una enfermedad neuromuscular, dejó la celda y pasó a vivir en la enfermería del convento de su congregación, aunque visitaba La Mesta con frecuencia y continuaba con sus gestiones en favor de los reclusos. 

madre_antonia_brenner

Aunque rechazaba los delitos, se compadecía de los delincuentes y aplacaba su violencia: “En cuanto entra una mujer con velo blanco, saben que hay alguien que les ama, y entonces se hace el silencio, llegan las explicaciones y las peleas se acaban”, declaró a Associated Press en 2005.

La Madre Antonia también ayudaba a los funcionarios de prisiones, y fundó una asociación de apoyo económico a ellos y a sus familias a raíz del asesinato de un policía en 1997, quedando los suyos en situación muy complicada. Nadie en el ámbito carcelario quedó sin recibir su apoyo y el de sus religiosas.

Y, como centro de su vida, la oración: “Siempre paso los viacrucis pensando en mis hijos [los presos] y estoy feliz. ¿Qué hora es la mejor hora del día? La hora de la misa“, declaró en una entrevista.

Reconocimiento diocesano
Quienes en los años setenta eran obispos de Tijuana, Juan Jesús Posadas, y San Diego,Leo Maher, viendo la eficaz labor de Sor Antonia, decidieron apoyarla, y monseñor Posadas la asimiló a la orden mercedaria, consagrada a los presos, para que pudiese ser religiosa.

eudistas

Luego fundó en 1998 las Siervas Eudistas de la Undécima Hora. Eudistas, por su espiritualidad basada en San Juan Eudes (1601-1680), y de la Undécima Hora, en alusión a la parábola evangélica de las últimas llamadas, pues la congregación, por la naturaleza específica de su misión, sólo admite mujeres en edad madura. En 2003 obtuvo el reconocimiento canónico del obispo de Tijuana, Rafael Romo.

La muerte de Madre Antonia ha conmocionado a los presos y funcionarios de La Mesa, pero su recuerdo no se apagará. Desde 2007, una calle adyacente a la prisión lleva su nombre y servirá para recordar su mensaje. “¿Quieres una vida interesante?”, decía: “¿Quieres una vida con ganas, con entusiasmo, con gozo, con comprensión? Reza al Espíritu Santo todos los días, pero además busca a quien tú puedas servir”.

CAMPAÑA DE AYUNO Y ORACIÓN POR ESPAÑA

El comunismo intenta hacerse un hueco en el panorama político español. Se aprovecha de la ignorancia, la frustración por la crisis económica, el escándalo de la corrupción y la pérdida de valores morales. Estamos perdiendo las raíces cristianas que nos configuraron  como nación. Debemos ejerce el derecho a voto, aunque sólo podamos optar por el mal menor.

Por ello ponemos en marcha con urgencia esta campaña de ayuno y oración por España hasta las próximas elecciones de noviembre 2015.

Comprométete a ayunar los viernes y  rezar el rosario (a ser posible en familia) todos los domingos.

 

España necesita que pidamos por ella: por la conversión de sus ciudadanos y políticos, en especial por el futuro presidente de gobierno.

 

“En el Rosario está cifrada la salvación de España”

(Mensaje de la Virgen a San Antonio Mª Claret)

 

¡Santa María, ruega por España!

 

 

¡¡¡Difunde esta campaña a través de Whatsapp, páginas web, redes sociales o hablando de ella!!!

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Si mueres hoy

Mañana empiezo“… “en las vacaciones, que tendré más tiempo libre“… “después de Navidad“… “en unos meses tendré menos trabajo y ahí seguro“…

¿Cuántas metas, cuántos sueños, cuantas ideas morirían hoy contigo sin ni siquiera haber intentado hacerlas realidad? ¿Qué vida que te hubiera gustado vivir, se convertiría en un susurro tan bajo que nadie podrá escuchar?

Tu felicidad es la clave para vivir una vida extraordinaria. Si hoy fuera el último día de tu vida ¿mirarías hacía atrás y dirías “Hice todo lo que pude para vivir una vida 100% feliz?,” ¿dirías “al menos lo intenté”?.

Dejamos nuestros sueños e ideas para otro momento. Nos centramos en las metas profesionales, y sacrificamos todo lo que nos importa por un trabajo (propio o ajeno) que en ocasiones ni nos gusta.

Es que no es fácil. No tengo tiempo. No tengo dinero. No sé cómo se hace. No tengo los recursos necesarios. Ahora es imposible. No, yo si lo voy a hacer, pero este no es el momento adecuado.

Lo sé, yo también he pensado todo eso. Yo también me he engañado con la esperanza de que alguna de esas respuestas me convenciera. Pero al final siempre quedaba insatisfecho con ellas. Siempre quería algo más. Siempre ardía algo dentro de mí que decía “no puedes esperar más”, “los años se pasan”.

La realidad es que entramos en una zona de confort de lo conocido. Que por muy incómoda que nos pueda resultar ésta, por muchas quejas que tengamos, es la que comprendemos. Y a veces nos paga bien para que sigamos ahí. En ocasiones pensamos que no nos queda otra opción. Sea la razón que sea, en ella te encuentras más a salvo. No hay riesgos. El único riesgo que corres es el de no vivir la vida que quieres. Pero en eso no piensas todos los días porque no tienes tiempo y hay muchas cosas de tu vida que te gustan. Y al fin y al cabo, es la vida que te ha tocado y es una vida buena, podría ser peor. Además prefieres ser realista.

Aun así, de una u otra manera siempre vuelves a pensar en esos sueños que tienes, en esas ideas que quieres llevar a cabo. En todo eso que un día harás o que… “ojalá te ocurra”.

La realidad es que si hoy fuera el último día de tu vida, y tienes un minuto para pensar antes de que llegue el momento, es muy probable que te arrepintieras de todo lo que no intentaste hacer y de lo que sabías que podías hacer pero no hiciste.

No te digo que abandones todo y tu dedicación total la redirijas a tus sueños. Todos tenemos obligaciones. Todos tenemos nuestra realidad. Pero también tienes la capacidad de hacer cosas extraordinarias. Y tienes que buscar el tiempo para ello. Ya sea dormir una hora menos, ver menos televisión, menos Facebook, menos Whatsapp… o si trabajas 13 horas al día, pues quitar 1 hora de trabajo para dedicársela a tus metas.

Chet Holmes, era un empresario de éxito, durante años le habían propuesto que escribiera un libro, y él quería hacerlo pero siempre estaba muy ocupado. Finalmente un año se propuso que todos los martes de 17:00 a 18:00 apagaba los teléfonos, cerraba las cuentas de email y se centraba sólo en escribir. Al cabo de unas 50 semanas había finalizado el libro. Unos meses después se publicó y al poco tiempo era un best seller que cambió su vida.

No todos los cambios requieren una dedicación absoluta, Pero requieren que tengas voluntad, que te planifiques, requiere un compromiso interno y que durante el tiempo que le dediques, sean 20 minutos o 2 horas, en ese tiempo tu entrega sí debe ser absoluta.

Hoy tienes que empezar. Hoy debes dar el primer paso hacia esa vida que quieres. Mañana otro. No hace falta que todos los días recorras medio camino. Puedes ir paso a paso, pero todos los días debes dar uno.

Quieres un cambio un tu vida, o llevar a cabo una idea o un sueño. Todos los días debes hacer algo que te acerque a ese objetivo. Por pequeña que sea esa acción, pero haz algo.

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70 años y 4.000 km después, por fin pudo confesarse y comulgar

La historia de muchos cristianos deportados en la URSS

Sofía, superviviente del gulag

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo / Alfa y Omega 20 julio 2015

La señora Sofía, que ya falleció, y el padre Teijeiro, misionero de Astorga en la fría República de Komi

La historia la cuenta el sacerdote José Luis Teijeiro, misionero en Rusia, uno de los autores del boletín Icono de Fátima, de la Asociación de Amigos de Rusia San Nicolás.

En este tiempo de misión en la tierra que evangelizó san Andrés, don José Luis ha conocido muchas historias de fe y amor a los sacramentos, como la de Sofía

Sofía nació en Ucrania, en una familia católica de origen polaco. Tenía seis años cuando una noche se presentaron en su casa los temidos policías soviéticos, que sin dar ningún tipo de explicación se llevaron a su padre. 

A ella y a su madre, les obligaron a abandonar su hogar, y les ordenaron establecerse en cualquier lugar al menos a cien kilómetros de allí. Decidieron irse a Siberia, donde vivía otro de los hijos de esta familia.

Al final de la II Guerra Mundial, su madre y su hermano ya habían fallecido, y Sofía, con 16 años y totalmente sola, decidió irse a Cracovia (Polonia), donde vivían otros hermanos suyos bastante más mayores. 

Pero antes de llegar, la interceptaron los soldados soviéticos que ocupaban Polonia. Por haber intentado abandonar el país sin permiso, fue detenida y condenada a cinco años a un campo de trabajo en la República de Komi.

Allí conoció al que luego fue su marido, con el que tuvo cuatro hijos y vivió una vida que no se puede considerar fácil. Por fin, en el año 2006, después de muchos años de penalidades, pudo viajar a su tierra natal, para visitar la tumba de su padres.

Y por fin pudo también confesarse y comulgar, después de setenta años sin poder hacerlo. Con ese objetivo viajó los cuatro mil kilómetros que separan Komi de Ucrania occidental.

Don José Luis piensa de ella que «el Señor premió ese esfuerzo por acudir a los sacramentos, y por fin pudo recibirlos en nuestra pequeña parroquia, a unos veinte kilómetros de la casa de su niñez. Venía feliz cada mes, y a mí me edificaba mucho verla llegar, ya con más de 80 años, con unas temperaturas bajísimas, en transporte público además».

Sofía falleció hace unos pocos años y ya está en las manos de Dios, y don José Luis afirma que «pienso de verdad que el Señor premió su fidelidad a la fe, su paciencia en el sufrimiento y su esfuerzo enorme por recibir los sacramentos de la Confesión y la Eucaristía. Se nos fue preparada y en paz. Seguro que desde arriba nos ayudará, y seguirá siendo para muchos el testimonio de que vale la pena seguir luchando, puestos los ojos en el Cielo en el que ella nos espera».

(Lea más historias de fe pese a las tiranías comunistas en la sección Comunismo de la hemeroteca de ReL)

Voy a estar con ellos más que hasta ahora, aunque sea desde un convento

Carolina Martínez: ‘Soy afortunada al poder decir que casi todos saben que voy a estar con ellos más que hasta ahora, aunque sea desde un convento.

Carolina durante el acto de graduación en Derecho, en mayo de 2014

Carolina terminó cuarto de Derecho en la misma graduación que mis cien compañeros y yo, hace menos de dos meses. Carolina es navarra, de las que usan el ‘ico’ al final de casi todas las palabras, de las que vibran con lo foral, con cada tramo de la ciudadela y con cada adoquín de la Plaza del Castillo. La noche de la graduación nos juntamos cuatro amigos en un círculo, Álvaro, Paloma, Carolina y yo. Nos miramos con nostalgia y cariño a partes iguales, sabíamos que terminaba un ciclo, pero que empezaba algo más grande que lo que habíamos vivido hasta el momento. Carolina iba a comenzar su tesis doctoral el próximo mes de septiembre, pero le surgió otro evento en agosto. El evento tiene que ver con un monasterio de clausura en el que va a pasar su vida, aunque es precisamente ese verbo el que le lleva a no hacer la tesis. Carolina no quiere ‘pasar’ su vida, ha decidido exprimirla tanto que ha optado por guardar sus sentidos, sus afanes y sus capacidades solo para Dios. Carolina es una mujer sencilla, normal y amiga. Amiga de las que marcan, de esas que necesitan poco tiempo para ser un referente no impuesto. A mediados de junio me dijo que teníamos que quedar, que quería contarme una cosa. Me la contó y quedé tan impresionado que le propuse que escribiésemos a modo de entrevista lo que acababa de pasar.

¿Hay contacto real con Dios?

Sí. Hombre, no le voy a ver, ¿sabes? Pero rezando sí hay contacto real con Dios. Aunque eso no solo en el convento, pienso que todo cristiano tiene que tener ese contacto, si no, tendría una forma muy… solitaria de rezar.

¿Qué buscas en el convento? ¿Ser feliz o hacer feliz a alguien?

No entro ahí para buscar mi propia felicidad, eso ya te lo digo, y no creo que nadie lo haga (lo que no quita que tengo la certeza de que voy a ser feliz ahí). Pero tampoco voy para hacer feliz a alguna persona en concreto. A ver, es difícil de explicar, mi entrada y la felicidad de otros no es una relación directa causa-efecto. Yo no busco expresamente que alguien sea feliz; de hecho, probablemente yo nunca vea los “resultados” que busco entrando al convento. Pero sé que desde ahí voy a ayudar a los demás, y eso es lo que quiero.

¿En qué consiste esa felicidad?

No tanto el hecho de que yo entre ahora en un convento, sino más bien el hecho de que existan personas que deciden dejarlo todo para ayudar a gente que no conocen de nada, da un ejemplo a los demás, y quizá una o dos personas (y con eso es suficiente) se paren a pensar un poco, y conozcan cosas que igual nadie les ha enseñado.

¿Qué habrías hecho si no hubieses decidido ser monja de clausura?

Habría hecho la tesis en el área de Derecho Penal. Me encanta el derecho y el asunto estaba bastante zanjado cuando me decidí, de hecho. Me habría dedicado probablemente a la investigación y a la enseñanza.

¿Hace falta un convento para rezar?

No, ni mucho menos. Si “solo” quisiese rezar no sé si me iría de Carmelita Descalza. La oración es la base de todo cristiano, y para rezar no hace falta un sitio concreto, ni un ambiente, ni compañía, ni nada, solo querer hacerlo. Una amiga me dijo que no le gustaba la distinción entre monjas de vida activa y vida contemplativa, porque decía que contemplativos tenemos que ser todos los cristianos, y tiene toda la razón.

¿Qué vas a hacer cuando te aburras?

Pues ver la tele no, eso seguro –se ríe-. Por lo que me dicen las hermanas carmelitas, no voy a tener tiempo para aburrirme, pero ya te contaré cuando esté allí.

¿Cuánto tiempo has pensado hasta tomar una decisión tan importante para tu vida?

Varios meses. Tampoco fue algo que se me ocurriera de golpe eh, fue más progresivo, no sé, poco a poco. Pero así más en serio me lo planteé a principios de este año.

¿Y no te gustaría ser abuela?

Bueno, no es que no quiera ser madre ni abuela y por eso quiera ser monja, así, por descarte. Todas las decisiones implican renunciar a algo, y lo que quiero hacer y lo que quiero ser está por encima de eso, para mí. De todas formas, nunca he dudado entre ser monja o ser madre -y abuela-, sino entre ser monja (y todo lo que implica) o no serlo, independientemente de los hijos que aún no sé si tendría en el futuro. Quiero decir, no he tomado mi decisión con base en si quiero tener nietos o no.

¿Qué dicen tus amigos?

Pues la verdad es que se alegran, así me pierden de vista… –se ríe mientras niega con la cabeza-. Pero sí se alegran, alguna casi llora y todo -y alguno-. Bastantes flipan porque no es lo primero que te esperas de una chica de 21 años, ¿no? Y además tampoco soy la típica chica que está mucho en casa, y la imagen -errónea- que se tiene de las monjas es de mujeres serias y/o aburridas; pero somos normales. Todos tienen también mucha curiosidad, porque es un mundo muy desconocido entre los jóvenes.

¿A quién se lo contaste primero y por qué?

Aparte de a un sacerdote y a una amiga, a mi madre. Primero porque es mi madre y quería que lo supiese la primera;  segundo porque me iba a ir dos días a visitar un convento (no el de carmelitas) y estaba en plenos exámenes y era muy raro que desapareciese de casa dos días, y tercero porque me da buenos consejos.

¿Es para siempre? ¿Y si te equivocas pero es demasiado tarde para rectificar?

Ser monja es para siempre, para siempre. Lo he repetido intencionadamente, para que quede claro. Si te equivocas cuando ya es demasiado tarde para rectificar, como dices, pues ya nada, qué quieres que te diga, como todo en la vida. Pero no se entra a un convento directamente como monja, igual que no te casas con el primero que conoces, ¿no? Yo no voy con la idea de “jo, y a una mala, ¿me puedo ir?”, no tendría sentido entrar así, y si hay alguna chica que esté en mi situación pero con esa idea, puede quedarse en su casa que hará mejor. Pero también por algo hay un tiempo de discernimiento, y una debe ser prudente al tomar una decisión así. Darse cuenta de que uno se ha equivocado cuando ya es demasiado tarde no es lo normal, otra cosa es que alguien cambie de opinión, o algo así, porque esto no es entrar al convento y ya está todo hecho, es una respuesta a Dios que tienes que dar cada día, y somos libres, y podemos decir que no cuando ya llevamos varios años dentro. En eso también hay que tener cuidado, la vocación no es algo momentáneo, es para toda la vida, y hay que vivirla día a día.

¿Separarte del mundo no es egoísta, como dejar de lado al resto de gente?

No. A mí también se me pasó eso por la cabeza cuando me estaba planteando ser monja, porque todo el mundo tiene sus problemas, y era consciente de que al irme, físicamente, no iba a estar tan pendiente de asuntos que me preocupan. Pero no, no me voy a desentender de la gente, todo lo contrario, quiero muchísimo a mi familia y a mis amigos, y el hecho de que me vaya a otro sitio no implica dejarles de lado. Soy afortunada al poder decir que casi todos saben que voy a estar con ellos más que hasta ahora, aunque sea desde un convento, y creo que también es un punto de unión para ellos, porque al fin y al cabo, es algo que no es lo más normal, tener una amiga o hermana monja.

¿Qué está haciendo mal Dios para que haya tan pocas vocaciones?

No creo que haya pocas vocaciones, hay poca gente que las sigue y que responde a ellas, que es distinto. El responsable no es Dios, somos nosotros, que somos mayores, y libres de plantearnos un par de cosas en la vida. Leí en la página web de Medjugorje que la Virgen decía lo siguiente: “Todas las personas adultas tienen capacidad para conocer que Dios existe. Las ciudades, las regiones, están llenas de iglesias y de mezquitas, pero las personas no entran allí para preguntar: ¿cómo debo vivir?“. La gente en general no se interesa, Dios sí.

¿Entre el Cielo y la tierra con qué te quedas?

–Se ríe antes de contestar la pregunta- Con el Cielo, sin pensarlo. Un poeta, Alphonse de Lamartine, dijo: “el tiempo es tu navío, no tu morada“, y leyendo “Historia de un alma“, Santa Teresita recordaba la cita un poco distinta, y decía “la vida es tu navío, no tu morada“, que a mí me gusta más; vamos, que aquí estamos de paso.

¿Es tan grande Dios como para entregar una vida entera?

Mira, si cada persona que existe en el mundo le entregase su vida entera, aún me parecería poco. Lo mínimo que yo puedo hacer, lo mínimo, ¿eh?, es entregarle mi vida entera. Pero esto lo digo para todos, la única forma de darle tu vida no es entrando en un convento o haciéndote cura, puedes casarte o vivir con 20 gatos y entregarle tu vida a Dios.

Qué es lo que más te preocupa ahora mismo, por lo que más vas a rezar.

Por las conversiones, para que todo el mundo conozca a Dios.

¿Qué es lo que más te atrae de la orden?

Qué difícil… Creo que la entrega que supone, el olvidarse de todo menos de Dios: “Solo Dios basta…” Conlleva una fortaleza que me llamó mucho la atención a la hora de decidirme no por ser monja en general, sino carmelita descalza.

“Solo Dios basta…” Conlleva una fortaleza que me llamó mucho la atención a la hora de decidirme no por ser monja en general, sino carmelita descalza. Foto de Guadalupe de la Vallina

¿Qué le dirías a alguien que tiene la convicción de que estás desperdiciando tu vida?

Depende de quién lo pregunte y cómo esté “aprovechando” la suya… –se ríe-. A ver, soy consciente de que nadie que no tenga esa vocación va a entender lo que hago, igual que yo no comparto muchos estilos de vida. Partiendo de eso, me parece una concepción muy pobre de la vida el creer que vale más cuantas más cosas hagas para ti, cuanto más dinero tengas, cuanto mejor sea tu trabajo, etc.

¿Tienes dudas? ¿Cómo las dejas de lado? 

Sinceramente, no suelo tener dudas, yo voy a entrar en 3 semanas y que sea lo que Dios quiera. Sí que me entra a veces como vértigo, porque va a ser un cambio de vida un poco radical, pero tengo muchísimas ganas.

¿Qué estás haciendo durante los días inmediatamente anteriores a la entrada? 

Rezar, sacar tiempo para estar con mis amigas y con mi familia, y hacer limpieza de cosas de mi cuarto, nada del otro mundo, no voy a hacer puenting ni cosas por el estilo.

Sé también que no eres la única monja de clausura que ha salido de clase, otra compañera ha tomado la misma decisión y está ya en el convento de la misma orden en Ávila. ¿Tan mal está el derecho u os ha salvado la vocación del ejercicio de la abogacía?  

Se ríe, hemos sufrido juntos los procesos de selección de varios despachos de abogados– Me encanta el derecho. Soy de las pocas que ha estudiado derecho y ha disfrutado casi cada asignatura,  y me alegro de haber estudiado la carrera; pero sí, la vocación ha sido una salvación, no nos van a explotar en ningún despacho está claro.

Cuando le conté tu historia a una amiga me contestó asustada con la pregunta ‘¿y no puede ni pintarse las uñas?’ Seguro que hasta una monja tiene algo de presumida, ¿no?

Lo de las uñas ni me había parado a pensarlo en concreto -se ríe-. Sí que hay cosas que me he preguntado en ese aspecto, pero mira, es tan secundario comparado con el cambio de vida que supone entrar en un convento de clausura que me preocupa bastante poco. No, para mí no es importante en absoluto dejar de pintarme las uñas, maquillarme, ir de tiendas o salir de fiesta.

“El hombre con el brazo de oro”

Este hombre común y corriente ha salvado a más de 2 millones de bebés

James Harrison es conocido como “El hombre con el brazo de oro”

Es conocido como “El hombre con el brazo de oro”. James Harrison, un australiano de 78 años, ha salvado la vida de más de dos millones de bebés a través de la donación de plasma casi cada semana durante los últimos 60 años.
La CNN informa que a los 14 años, Harrison se sometió a una cirugía de 11 horas para que le extirparan un pulmón y cuando terminó, su padre – donante de sangre también él – le explicó lo que había sucedido.

“Él dijo que yo recibí 13 unidades (litros) de sangre y mi vida fue salvada por personas desconocidas”; dijo Harrison. “Él fue donante, por lo que dije que cuando fuera mayor, me haría donante de sangre”.

Que fue exactamente lo que hizo Harrison. Poco después, los doctores le dijeron que su sangre contenía un extraño anticuerpo que podría ayudar a madres que tienen la enfermedad rhesus, una condición donde la sangre de la mujer embarazada ataca los glóbulos blancos del feto. En el peor de los casos, puede resultar en daño cerebral o muerte del bebé, y hasta 1967, miles de bebés morían cada año en Australia y sin que nadie supiera por qué.

Harrison trabajó con los médicos para usar los anticuerpos para desarrollar una inyección llamada Anti-D, que previene a las mujeres con sangre rhesus negativo de desarrollar anticuerpos RhDdurante el embarazo. De acuerdo con el servicio de sangre de la Cruz Roja australiana, Australia “fue uno de los primeros países en descubrir un donador de sangre con este anticuerpo, por lo que fue realmente revolucionario en aquel tiempo”.

Es increíble pensar que cada lote de Anti-D que se hace en Australia ha provenido de la sangre de James. Más del 17% de las mujeres en Australia están en riesgo, por lo que Harrison ha ayudado – y continúa haciéndolo – a mucha gente.

Pero según la ley australiana, deberá dejar de donar en unos pocos años y se espera que algunas otras personas se ofrezcan a donar. Existen alrededor de otras 50 personas en el país que se conozca que también tienen los anticuerpos, de acuerdo al servicio de sangre de la Cruz Roja australiana.

Harrison ha ganado premios por su generosidad y altruismo, pero no se considera a sí mismo un héroe. Ha donado su plasma más de 1,000 veces, conduciéndolo a ganar el Record Guinness Mundial, de acuerdo con el NY Daily News. Pero en todas aquellas ocasiones en que donó sangre, no miró ni una vez.

“Miro hacia el techo o las enfermeras, quizá hablo con ellas un poco, pero nunca he mirado la aguja entrar en mi brazo. No soporto ver sangre, no soporto el dolor”.

 

 

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