San Juan XXIII

Hoy celebramos a…San Juan XXIII

El Papa Bueno

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Nació en el seno de una familia numerosa campesina, de  profunda raigambre cristiana. Pronto ingresó en el Seminario, donde  profesó la Regla de la Orden franciscana seglar. Ordenado sacerdote,  trabajó en su diócesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de  la Santa Sede.
 
    En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas  le valieron el nombre de “papa bueno”. Juan Pablo II lo  beatificó el año 2000 y estableció que su fiesta se  celebre el 11 de octubre.
 
Nació el día  25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de  Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de  Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia  vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo  patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá  él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima  religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y  fundamental escuela de vida cristiana, que marcó la fisonomía  espiritual de Ángelo Roncalli.
 
Recibió la confirmación y la  primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de  Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de  teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales,  que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos  en el «Diario del alma». El 1 de marzo de 1896 el director espiritual  del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden  franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de  1897.
 
De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio  seminario romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo.  En este tiempo hizo, además, un año de servicio militar. Fue  ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado  secretario del nuevo obispo de Bérgamo, Mons. Giácomo  María Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914,  acompañando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en  múltiples iniciativas apostólicas: sínodo,  redacción del boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales.  A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el  seminario, asistente de la Acción católica femenina, colaborador  en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por  su elocuencia elegante, profunda y eficaz.
 
En aquellos años, además,  ahondó en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de  quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la  diócesis de Bérgamo en 1575), san Francisco de Sales y el  entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en  1914, don Ángelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la  docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las  asociaciones católicas.
 
En 1915, cuando Italia entró en  guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar  de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra  abrió la «Casa del estudiante» y trabajó en la pastoral  de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.
 
En 1921 empezó la segunda parte de  la vida de don Ángelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede.  Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central  de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió  muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En  1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y  lo elevó al episcopado asignándole la sede titular de  Areópoli. Su lema episcopal, programa que lo acompañó  durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».

Tras su consagración episcopal, que  tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inició su ministerio en  Bulgaria, donde permaneció hasta 1935. Visitó las comunidades  católicas y cultivó relaciones respetuosas con las demás  comunidades cristianas. Actuó con gran solicitud y caridad, aliviando  los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en  silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la  táctica pastoral de pequeños pasos. Afianzó su confianza  en Jesús crucificado y su entrega a él.
 
En 1935 fue nombrado delegado  apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La  Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos  ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y  organizando. Mons. Roncalli trabajó con intensidad al servicio de los  católicos y destacó por su diálogo y talante respetuoso  con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estalló la segunda guerra  mundial se hallaba en Grecia, que quedó devastada por los combates.  Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a  muchos judíos con el «visado de tránsito» de la  delegación apostólica. En diciembre de 1944 Pío XII lo  nombró nuncio apostólico en París.
 
Durante los últimos meses del  conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayudó a los  prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida  eclesiástica en Francia. Visitó los grandes santuarios franceses  y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas  más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de  confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de  Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez  evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más  intrincados. Procuró actuar como sacerdote en todas las situaciones.  Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los días largo tiempo a  la oración y la meditación.
 
En 1953 fue creado cardenal y enviado a  Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos  a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer  patriarca de Venecia.
 
Tras la muerte de Pío XII, fue  elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII.  Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó  al mundo como una auténtica imagen del buen Pastor. Manso y atento,  emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practicó cristianamente las  obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y  a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y  cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio,  sobre todo sus encíclicas «Pacem in terris» y «Mater et  magistra», fue muy apreciado.
 
Convocó el Sínodo romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código  de derecho canónico y convocó el Concilio ecuménico  Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un reflejo de  la bondad de Dios y lo llamó «el Papa de la bondad». Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció la tarde del 3 de junio de 1963.
 
Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre del año 2000, y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, recordando así que Juan XXIII inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.

Textos de L’Osservatore Romano

Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org

El milagro del Cojo de Calanda

La Virgen del Pilar y Miguel Juan Pellicer

El caso de la pierna amputada y reimplantada en pleno siglo XVI… el milagro del Cojo de Calanda

Actualizado 10 octubre 2014

Álex Rosal / Cari Filii

El cuadro "El milagro de Calanda" pintado por la religiosa Isabel Guerra

El cuadro “El milagro de Calanda” pintado por la religiosa Isabel Guerra

Hace 374 años una noticia asombró a media Europa y reclamó el interés del Rey Felipe IV de España, de la Santa Sede y de la mayoría de los reinos de occidente. De boca en boca circulaba como la pólvora un suceso inverosímil y desafiante. Algo mágico y extraordinario. Irreal. Humanamente imposible. El romance popular decía: 

Miguel Pellicer/ vecino de Calanda/ tenía una pierna/ muerta y enterrada./ Dos años y cinco meses,/ cosa cierta y probada,/ por médicos cirujanos/ que la tenía cortada…

Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda
La historia es la siguiente: un joven de veintitrés años llamado Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda, población situada en el bajo Aragón, había sufrido un accidente en el campo mientras recogía trigo. Una rueda de carro pasó por encima de su pierna derecha haciéndola añicos. Completamente gangrenada, le fue amputada cuatro dedos por debajo de la rodilla en el hospital público de Zaragoza. 

Los cirujanos que le atendieron se pusieron manos a la obra para cauterizar el muñón con un hierro al rojo vivo. La pierna fue enterrada, como era costumbre, en el cementerio del hospital. En aquella época había un acentuado sentido espiritual por el cual se consideraba que el cuerpo estaba destinado a la resurrección, así como todos sus miembros, y que por lo tanto las partes mutiladas debían ser tratadas con respeto, y no como simple elemento de desecho. Por ese motivo se encargó al practicante del hospital Juan Lorenzo García, enterrar la pierna “en un hoyo como un palmo de hondo”, de unos veintiún centímetros, medida típica aragonesa. 

Sin pierna pasó a ser mendigo en el Santuario
Tras abandonar el hospital con una pierna de madera y dos muletas, Pellicer se vio abocado, para poder sobrevivir, a pasar del prometedor oficio de agricultor a un mendigo de los muchos que había por entonces. Logró el permiso de los canónigos del Pilar parapedir limosna a la puerta del Santuario, siendo provisto de un documento especial que le asignaba la categoría de “mendigo de plantilla”. 

Cada mañana Miguel Juan realizaba el mismo ritual. Tras asistir a la Eucaristía en la llamada Santa Capilla, se acercaba a una de las lámparas de la iglesia, cogía un poco de aceite y se frotaba el muñón varias veces a modo de masaje. Salía a la calle y se colocaba en la puerta del templo con la prueba de su desgracia bien descubierta, lo cual despertaba la compasión y simpatía de los cerca de ocho mil personas que se acercaban todos los días a visitar a la Pilarica. 

Pellicer era conocido por casi todos
Para una ciudad tan pequeña como la Zaragoza de entonces, con una población que apenas llegaba a las 25.000 personas, no era de extrañar que Pellicer, colocado siempre en la arteria principal de circulación, como era el Pilar, con su muñón al aire en un cuerpo joven y robusto, llamará la atención y fuera conocido por casi todos los mañicos del lugar.

El milagro de los milagros
El joven lisiado decidió un buen día poner fin a la dura vida de mendigo que había llevado durante dos años, para tomar rumbo a la casa de sus padres en Calanda e intentar reconducir su existencia con más dignidad. Ya en su hogar, el 29 de marzo de 1640, sucedería algo extraordinario que más tarde sería calificado como el gran milagro, o el milagro de los milagros. Entre las diez y las once de la noche, mientras dormía plácidamente, le fue reimplantada repentina y definitivamente la pierna derecha que dos años antes le habían amputado. No tuvo lugar un crecimiento de la pierna, sino una reimplantación de su miembro. Un suceso único en el mundo y difícil de asimilar. 

Una fragancia…
Tras notar “una fragancia y un olor suave nunca acostumbrados allí”, la madre de Miguel Juan alertó a su hijo de tener dos pies, “uno encima de otro, cruzados”. El revuelo en la casa contagió al vecindario y, éste, lógico, al pueblo entero. En casa de los Pellicer no cabía un alfiler. Había un alboroto festivo. 

Soñaba con la Virgen
El joven comentó que cuando le despertaron soñaba que “estaba en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza untándose la pierna derecha con el aceite de una lámpara, como lo había acostumbrado cuando estaba en ella”. 

Sin explicación científica
Pellicer no dudó un instante en atribuir la reimplantación de su miembro a la intervención de la Pilarica: “Antes de dormir me he encomendado muy de veras a la Virgen del Pilar”. Dos cirujanos, Juan de Rivera y Jusepe Nebot, fueron los primeros médicos en certificar, en la propia casa del protagonista, que ese suceso extraordinario e inverosímil no tenía explicación científica

Media Europa habla del Gran Milagro de Calanda
A las pocas semanas la historia de Calanda era la comidilla de media Europa y se reclamaba más información de los hechos. Se configuró como el tema estrella en muchas de las tertulias de entonces, aunque la transmisión oral de la misma no se ajustaba siempre a la realidad de los hechos, siendo enriquecida o transformada según la habilidad creativa del orador. 

Una investigación en toda regla
Ante la magnitud del asunto, el alcalde de Zaragoza, respaldado por todos sus regidores, solicitó formalmente a la Iglesia que abriera una investigación para esclarecer esos hechos, y se calificara de milagro “hecho por la madre de Dios del Pilar; de la restitución de una pierna, que a un pobre mozo de Calanda le cortaron en el Hospital de Nuestra señora de Gracia…”. 

Un proceso público y transparente
El arzobispo de Zaragoza, Don Pedro de Apaolaza, aceptó la petición del municipio y abrió formalmente el Proceso a dos meses y una semana de transcurrir el suceso. Su preocupación por la transparencia hizo que el Proceso fuera público y que la trascripción de todos los interrogatorios, objeciones, deducciones y otros testimonios fueran publicados con celeridad, y en lengua vulgar, o sea el castellano, para que toda la población tuviera acceso directo a esas investigaciones, pudiendo intervenir en el mismo para matizar o contradecir datos o testimonios. 

Declaración formal del arzobispo en favor del milagro
El 27 de abril de 1641 el arzobispo de Zaragoza firmaría la sentencia: “Declaramos que a Miguel Juan Pellicer, de quien se trata el presente Proceso, le ha sido restituida milagrosamente la pierna derecha, que antes le habían cortado; y que no había sido obra de la naturaleza, sino que ha obrado prodigiosa y milagrosamente; y que se ha de juzgar y tener por milagro por concurrir todas las condiciones que para la esencia de verdadero milagro deben concurrir…”. 

Un puñetazo directo a la razón…
Ante semejante relato es comprensible adoptar una cierta incredulidad, un arqueo de cejas o un semblante taciturno. Rompe todos los límites naturales y mentales. Es como un puñetazo que va directo a la razón. Es la manifestación del poder de Dios en toda su plenitud

Como decía Pascal: “El Dios cristiano ha determinado dar la suficiente luz a quien quiera creer, pero también el proporcionar la suficiente oscuridad a quien no quiera hacerlo. Si se nos descubriera por entero, no tendría mérito alguno por nuestra parte adorarlo. Si se escondiese del todo, la fe resultaría imposible…”. 

El milagro de Calanda es, posiblemente, el suceso más claro en donde Dios abandona su continuada penumbra para hacerse visible a la humanidad.

Una estrella fugaz, un amor de verano

A mi pequeño Pep,

Hace sólo una semana que nos has dejado y todavía me cuesta creer que no podremos hacerte reír una vez más, ni dormirte en brazos como más te gustaba…

Apareciste en nuestras vidas hace ya un año. No eras exactamente como esperábamos (lo reconozco, tenía ganas de una niña :P) pero siendo una cosa tan pequeñita ya te queríamos tanto!

Te esperábamos con ilusión y ganas de vencer muchas batallas contigo, sin saber que lo nuestro iba a ser un amor de verano: una historia preciosa, intensa y apasionante pero que ha terminado de golpe, tan pronto han comenzado a caer las primeras hojas del otoño.

Estábamos dispuestos a llevarte de la mano hasta el fin del mundo, a enseñarte tantas cosas… Pero has sido tú el que nos has enseñado a nosotros mucho en muy poco tiempo. Nos has enseñado que lo único y más importante es el amor que pones en las cosas que haces. Nosotros te quisimos desde el primer día y eso era lo que nos levantaba por las mañanas para ir al hospital a verte. Era lo que nos sostenía cuando llegaban las malas noticias y nos costaba mantener la sonrisa.

Allí estabas tú, tan pequeño e indefenso, tan cubierto de cables muchas veces, y tan dispuesto a sonreír con solo unas palabras de cariño de tus papás. ¡Gracias por ser tan agradecido! Cómo vamos a quejarnos por haberte perdido, con la suerte que hemos tenido de conocerte y quererte!

Sólo nos queda dar gracias, porque nos has descomplicado la vida, nos has ayudado a ver las cosas con más fe y optimismo, has sido una luz en nuestras vidas. Breve pero intensa. Has sido una estrella fugaz que ha dejado un enorme rastro y nos has dejado a todos embobados en tu camino al Cielo. Nos has demostrado que toda vida puede ser bella a pesar de las complicaciones, sólo hay que tener fe en que las cosas pasan por algo, la vida tiene sentido. Tu corta vida tuvo sentido, nadie me lo puede negar. Fuiste un niño deseado, amado y cuidado y nos hiciste a nosotros un poco (o mejor, mucho) más felices.

Ojalá mucha gente se dé cuenta de esto y muchos niños como tú puedan llegar a esta mundo, aunque sea para una estancia corta. Incluso con el dolor de haberte perdido tan pronto, puedo afirmar que soy feliz de haberte conocido y de haber luchado por ti. Y eso me acompañará toda mi vida.

¡Gracias Pep! Cuida de nosotros desde el Cielo ;)

Tus papás que te quieren y te echan de menos

mamaypep

PD: Aprovecho estas líneas para agradecer al personal del Hospital Sant Joan de Deu por el cariño con el que nos han tratado a Pep y a nosotros durante estos meses. Algunos lo visteis nacer y otros nos acompañasteis en el momento de despedirlo, y todos habéis sido un gran apoyo para nosotros. ¡Muchas gracias!

El “Cáliz de la Misericordia”

El “Cáliz de la Misericordia” que salva vidas en Ucrania

Una iniciativa de ayuda médica y situaciones de emergencia humanitaria impulsada por una emigrante

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El último informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) del pasado 11 de septiembre indicaba que sólo en la región de Donetsk (Ucrania), miles de personas abandonaban cada día las zonas en conflicto huyendo de las fuerzas pro rusas. La tregua acordada para estas semanas, aunque no siempre respetada, colaboró al desplazamiento. Entre ellos impactaban las necesidades de sobre veinte mil personas con discapacidad que llegaban a refugiarse en la ciudad de Zaporiyia.

Pocos refugiados que llegaban a ese lugar saben que parte del alimento, sillas de ruedas, medicinas y otros enseres que reciben es fruto del trabajo de una joven ucraniana emigrante, Valentyna Pavsyukova, y la organización humanitaria “Cáliz de la Misericordia” que ella, con el apoyo de amistades, fundó el año 2007 en Estados Unidos.

Valentyna emigró a Medford (USA) desde Ucrania el año 2002. Tenía 18 años, sabía algo de cosmetología, casi nada de inglés y su primer trabajo fue en Black River Industries, empresa cuya política laboral involucra promover -ofertando trabajo- a personas con discapacidad. Sería un aprendizaje significativo para la joven emigrante y determinante en su futuro…

En Ucrania -comenta la joven- nunca ves a las personas con discapacidad en público. No son considerados por las instituciones; sus familiares se avergüenzan de ellos y los ven casi como una maldición. Es parte de una mentalidad. Sin embargo, ahí estaba yo, en Medford, trabajando con personas que tenían severas discapacidades, y ellas cuidaban de mí, ayudándome cuando no podía entender algunas cosas en inglés. Esta fue mi primera gran conversión”.

El Padre Nuestro y el Evangelio ante las adversidades

Valentyna había crecido sin experimentar la fe, debido a los devastadores efectos de la persecución religiosa y la ideologización atea comunista, que incluso se prolongaron tras la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Su única raíz espiritual la representaba su abuela a quien aún considera “la persona más santa del mundo”. Ella había hecho bendecir, precisa la joven nieta, un ícono de la Santísima Virgen María y Jesús que luego colocó en su dormitorio.

“Un día, cuando era pequeña, me dijo: «Debo enseñarte el Padre Nuestro para que lo reces cuando lleguen a tu vida los tiempos difíciles»”.

Aquellas palabras, cobraron sentido cuando estaba en Medford. El pequeño pueblo y sus costumbres resultaban una cárcel para la joven emigrante. El Padre Nuestro era su consuelo y fortaleza. Luego, a comienzos del 2003, una mujer inmigrante que conoció providencialmente, le regaló una Biblia en ruso que la joven podía leer. “Poco a poco, los Evangelios me fueron volviendo a la vida”, relata.

Pero la de Valentyna aún no era una fe sólida… “me faltaba coraje”. Todos los días camino al trabajo, relata, pasaba frente a la iglesia San Juan Bautista, le atraía mirarla, pero no se animaba a entrar. “Hasta que una mañana desperté con una gran tristeza en el corazón y dije entre lágrimas: «Dios, ayúdame a sanar, porque no puedo seguir adelante por mi cuenta»”.

La oración, junto con un texto bíblico que leyó al azar fueron determinantes. “Recuerdo que el pasaje decía algo como: «Si quieres amar a Dios, llámalo tu Padre y pídele que entre en tu corazón». La primera oración que aprendí fue el Padre Nuestro y junto a esta plegaria «Padre, ven a mi corazón», forjaron un tremendo cambio en mi vida”.

La Eucaristía y el “Caliz de Misericordia”

Para cuando por trabajo hubo de trasladarse el año 2004 a Chippewa Falls (Wisconsin USA), la experiencia de Dios llegó a ella con toda su fuerza en la Eucaristía.  “Fue una experiencia tremenda. Sentía al Espíritu Santo. En el momento de la consagración pensaba: «No sé nada, pero sé que esto es cierto». Justo ahí, delante de mí, en el altar estaba el Cuerpo de Cristo.” Finalmente con el apoyo de un círculo cada vez más grande de amigos católicos que eran como su familia,se bautizó después de la pascua de 2007.

Pero este recién era el comienzo para la apasionada Valentyna. Ella quería entregarse por completo a Dios, pero no sabía cómo. “De repente pensé en mi propio pueblo, en Ucrania y del hambre de fe que tenían… «¿Cómo podría olvidarlos?», me dije”.

Comenzó así el proyecto que luego se consolidaría como ‘Cáliz de Misericordia’ cuya prioridad sería la ayuda médica y situaciones de emergencia humanitaria. El primero de muchos conteiner con equipamiento médico llegó a Ucrania el otoño de 2009.

Hoy que están profundamente involucrados en la ayuda a los refugiados, Valentyna tiene una sola frase cuando se le pide que dé razones para su esperanza… “Dios es quien nos da la providencia y abre los corazones… cuando decimos «sí» a Dios, Él hace el resto”.

Artículo originalmente publicado por Portaluz

 

Yo, católica y casada con un musulmán

Sínodo de la familia

La receta de Jeannette Touré, experta en el sínodo sobre la familia: “Estar en la verdad y llegar a un acuerdo con su marido… ¡y el Espíritu Santo!

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Jeannette Touré es presidenta nacional de las mujeres católicas en Costa de Marfil. Pero es también la esposa – desde hace 52 años – de un musulmán, y a esta mujer de fe cuyos hijos son bautizados y practicantes, ha sido llamada a participar, como experta, en el Sínodo de la Familia. Aquí su testimonio:
 
« Lamine (Touré) y yo nos conocimos en Francia, cuando éramos estudiantes. Decidimos casarnos y nuestros padres no se opusieron, pues cada uno seguiría su propia religión. Nos casamos en París, en el distrito 5. Hoy tenemos cinco hijos y seis nietecitos.
 
Tolerancia, diálogo, oración y perdón
 
Dado que llevamos 52 años de matrimonio, somos un punto de referencia para los jóvenes de religiones diferentes que quieren casarse. Ellos dicen: Mamá Touré lo ha conseguido, ¿por qué nosotros no? Para superar las dificultades, es necesaria la tolerancia, el diálogo, mucha oración y mucho perdón. ¡Estos elementos existen en el Corán!
 
Nosotros nunca rezamos juntos, cada uno lo hace por su lado: yo en mi rincón de la oración, él en su alfombra. Por la mañana, mientras yo voy a misa a las 6 y cuarto, él se queda rezando en casa. Para que esto funcione, es necesario confiar la pareja al Señor, a María y a san José, patrono de la Sagrada Familia. Sin el Señor, no se puede hacer nada. Con Él, todo es posible.
 
Nuestras tres hijas han estudiado en escuela de monjas. Después, ellas pidieron el bautismo. Su padre no se opuso. Sus hermanos siguieron su ejemplo. Cuando me preguntan: “¿cómo has hecho para que todos tus hijos sean católicos?”, yo respondo: nunca les he obligado. Ha sido el ejemplo de una mamá muy comprometida en la Iglesia; una mamá que vuelve de misa cantando y que da testimonio de que ella está alegre con su Dios.
 
Cuando mi marido hace su Ramadán, nosotros le ayudamos. Durante las fiestas musulmanas, toda la familia se implica y participa. Por su parte, mi marido lee la biblia, escucha la radio católica y sigue las audiencias del papa de los miércoles. Él está contento – ¡y orgulloso! – de que esté yo en el Sínodo. Me llama todos los días. Me decía: El Papa debería invitarme a mi también, ¡esto es discriminación!
 
Estar en la verdad y llegar a un acuerdo con mi marido… ¡y el Espíritu Santo!
 
En los matrimonios entre católico y musulmán, el problema viene sobre todo de las familias políticas musulmanas, especialmente de la suegra, que no quiere que el hijo o la hija se convierta. Yo nunca he tenido problemas con mi suegra. Por el contrario, el hermano mayor de mi marido ha creado dificultades.
 
A veces, la familia política obliga a la esposa católica a convertirse. Algunas aceptan, aunque siguen yendo a la Iglesia a escondidas. Yo les digo siempre: estad en la verdad y arreglaos con vuestros maridos. Les aconsejo también que recen al Espíritu Santo.
 

Sacerdote y capellán paramédico

Era un joven baptista, desde los 12 años quería ser predicador: hoy es cura católico ¡en ambulancia!

Actualizado 7 octubre 2014


P.J.Ginés/ReL

Lorenzo Hatch en una de sus primeras misas con compañeros de su promoción

Lorenzo Hatch en una de sus primeras misas con compañeros de su promoción

En la parroquia de Saint Stephen en Midland, Texas (una población de 100.000 habitantes, con casi un 40% de hispanos) no falta clero: cuentan con 3 sacerdotes y cinco diáconos, que atienden sus 3 misas diarias y los domingos incluso una misa a las 12.30 en español. 

La última adquisición de la parroquia es el joven padre Lorenzo Hatch, ordenado hace un año. Tiene un par de peculiaridades.

Con los bomberos y paramédicos

Por un lado, es capellán de un servicio de ambulancias y tiene un título de paramédico. A veces pasa dos o tres días seguidos entre ambulancias y ambulatorios. 

“Ir en la ambulancia afina mis habilidades. Voy con los bomberos y con el personal de emergencias médicas, oigo a muchos en confesión, doy consejos… El gusanillo de las emergencias médicas nunca se me irá, me encanta. Poder estar en eso y hacer un ministerio eclesial a la vez es una gran bendición para mí, y para la gente, creo. Me parece que les gusta tener alguien que habla su jerga y sabe lo que viven”, explica el padre Lorenzo.

De familia baptista anticatólica

La otra peculiaridad de este sacerdote es que se crió en una familia protestante baptista de tradición muy anticatólica. 

Desde niño quiso servir a Dios como predicador, pero en esa época nunca pensó que finalmente lo haría como sacerdote católico.

“De niño yo estaba en la iglesia baptista cada vez que abría sus puertas. Incluso nos mudamos una vez para estar más cerca de una iglesia baptista, a un bloque de distancia, para ir andando. Participábamos en todo”, recuerda.

Al joven Lorenzo le encantaban especialmente los campamentos cristianos de verano. “Yo era casi un profesional de los campamentos de verano”, bromea en una entrevista en Mrt.com

En uno de esos campamentos, cuando tenía 12 años, supo que Dios le quería para hacerle evangelizador. “Era el último día del encuentro, y el predicador nos decía ‘Dios os está llamando’. Era un sitio enorme con cientos de jóvenes, pero me parecía que me hablaban sólo a mí”.

Siento que Dios me está llamando para ser predicador – le dijo en ese momento a un monitor que tenía a su lado.

– Espera, ¿vale?, sólo tienes 12 años – le respondió el monitor sin tomárselo muy en serio.

Lorenzo fue a buscar al predicador y le dijo lo mismo, que Dios le llamaba. El pastor también le pidió tomárselo con calma.

Pero Lorenzo decidió en ese momento entregarse a Dios.

Me ofrecí a Dios en dedicación… pero luego volví a casa, y pasaron mil otras cosas, yesa decisión quedó como cocinándose a fuego lento en la trastienda…”

Tocar el piano ¡para católicos!

A los 15 años Lorenzo ya trabajaba en una casa de cuidados a enfermos. Allí tocaba el piano para entretener a los pacientes. Una enfermera lo vio y le invitó a tocar en su iglesia, a ser el organista. ¡Incluso le pagarían por ello! 

Pero Lorenzo descubrió que había un gravísimo problema: ¡era en una parroquia católica!

“La iglesia baptista a la que iba era fundamentalista, desde el púlpito nos hablaban cada cierto tiempo de las maldades del catolicismo. Esa era mi mentalidad, incluso diría que era un tipo de prejuicio”, recuerda.

Decidió aceptar el cargo pagado de organista para tocar en las misas. 

Cuando ensayaba en la iglesia,aprovechaba para charlar con el sacerdote y plantearle temas de doctrina y Biblia

Resultó que el párroco se sabia la Biblia a la perfección y podía justificar cada doctrina católica recurriendo a la Escritura. “¿Por qué no lo compruebas en tu Biblia en tal sitio?”, solía decir al joven baptista. Ahí estaban María, la intercesión de los santos, el purgatorio, el primado de Pedro y su oficio como Portador de las Llaves, los sacramentos… todos los temas que los protestantes fueron perdiendo desde el siglo XVI. 

“Yo era del ‘cinturón bíblico’, y para mí, como baptista, era importante conocer la Biblia, y me impresionó que un cura católico la conociese tan bien; que él fuera capaz de responder muchas de mis preguntas con la Biblia era algo que yo valoraba mucho”, recuerda Hatch.

Durante un par de años continuó acudiendo a la iglesia baptista con su familia, peroempezó a sentir que lo que de verdad le nutría espiritualmente era la Iglesia Católica. “Toda la naturaleza sacramental del culto católico me atraía más y más”. 

El paso hacia el catolicismo

A los 17 años decidió hacerse católico. “Tomar esa decisión fue duro por mis padres y abuelos. Mis padres no intentaron impedirlo, pero sí querían que lo pensase muy cuidadosamente, como haría cualquier padre”. Su abuela sufrió más, “le rompía el corazón”.
“Pero el día que me hice católico, yo estaba un poco nervioso porque no sabría quién vendría, sabía que estarían papá y mamá pero me asombró ver que mi tío, mi tía y mi abuela se dejaron caer por allí. Era algo enorme para mí, porque ellos habían estado tan en contra…”

Ya como católico, se volcó en ayudar en la parroquia y pronto le sugirieron que quizá tenía vocación de sacerdote… y el llamado que había sentido con 12 años se reavivó.

Aplazando el seminario… un tiempo

Acabó los estudios secundarios en 2002… pero no era un momento favorable para la vida vocacional en EEUU. En esas fechas, cada día la prensa publicaba más y más escándalos de pederastia en la Iglesia y de decisiones ineptas que no protegieron a los niños y jóvenes. “Era una época que nos asustó”, recuerda Hatch.

Lorenzo decidió explorar otra vocación: la de los estudios paramédicos y de enfermería en ambulancia. Era algo que le encantaba, le apasionaba… y sin embargo, pasados 3 años, en 2005, se convenció de que el llamado a servir a Dios como sacerdote era lo único que le iba a dar felicidad.

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Lorenzo Hatch en el día de su ordenación

Entendió que al menos debía dar una oportunidad al seminario. Así lo hizo, perseveró. Acabó sus estudios, confirmó su vocación y finalmente fue ordenado en 2013.

Su experiencia como paramédico y su experiencia como converso desde otra iglesia cristiana le ayudan hoy a servir a muchas personas que acuden a él. “Abre la oportunidad a mucha gente que oye mi historia y ve mi viaje”, explica el padre Hatch.

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Memorable canción de “Sonrisas y Lágrimas”

​Gran familia versiona memorable canción de “Sonrisas y Lágrimas”

Emocionante interpretación del Clan Willis en el programa “America’s got talent”

Tal vez difícil, pero posible: una familia actual con doce hijos. Viven en Tennessee (Estados Unidos) y son de origen irlandés, son músicos, bailarines, atletas, escritores,… en fin: artistas. Se hacen llamar el Clan Willis.

Recientemente se presentaron en el programa televisivo America’s got talent y despertaron una gran curiosidad, no sólo por el número de hermanos, sino también por sus talentos.

Ya han recibido muchos premios y han lanzado producciones propias. El vídeo de esta atractiva actualización de la popular canción Cosas tan bellas me gustan a mí de la película Sonrisas y lágrimas (The sound of music) cuenta ya con más de cuatro millones y medio de visionados en Youtube.

sources: ALETEIA

Categorías:Familia, Mundo, Testimonios
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