La sublime vocación del padre William

22 septiembre 2014 Deja un comentario

A los 51 años cumplió su sueño de toda la vida

La sublime vocación del padre William, sacerdote por dos días: fue ordenado en su lecho de muerte 

Actualizado 21 septiembre 2014

Aciprensa

Momento en el que monseñor Choby convierte en sacerdote a William Carmona.

Momento en el que monseñor Choby convierte en sacerdote a William Carmona.

Tenía 51 años de edad y para su familia era una “vocación tardía”. Cuando el seminarista colombiano William Carmona se acercaba por fin al sueño de ser sacerdote le diagnosticaron un agresivo cáncer al colon. Su obispo decidió que estaba listo y logró recibir el orden sacerdotal dos días antes de partir a la Casa del Padre.

El P. William Carmona falleció el 10 de septiembre en San Antonio, Texas. El lunes 8, fiesta de la Natividad de la Virgen María, fue ordenado diácono y sacerdotedesde su lecho en una emotiva ceremonia celebrada en el hospital Christus Santa Rosa.

El sacerdote, de origen colombiano, cursaba el cuarto año de teología y se preparaba para comenzar su último año de preparación para la ordenación como diácono en la diócesis de Nashville, Tennesee.

Mons. David Choby, Obispo de Nashville, decidió adelantar la ordenación luego que los médicos informaran que la enfermedad había ingresado a fase terminal

El Padre Carmona creció en Antioquia, Colombia, en el seno de una familia de 13 hermanos. Según reveló en la solicitud que presentó para ingresar al seminario de Nashville, la primera vez que consideró convertirse en sacerdote tenía 12 años de edad, pero no contaba con los recursos para su formación sacerdotal.

A fines de los 90 decidió ingresar al seminario en Colombia. Obtuvo una licenciatura de filosofía.Trabajó en una tienda de ropa y alimentos para mantenerse en el seminario. Estudió Administración de Empresas en la Universidad del Sur de Antioquia y trabajó como miembro de seguridad del gobierno colombiano.

Se mudó a Estados Unidos en el año 2000 y quería ingresar a un seminario en California pero sus conocimientos del idioma Inglés no le bastaron para continuar. Comenzó a trabajar como encargado de pastoral juvenil en una parroquia y en el año 2008 fue aceptado como seminarista de la Diócesis de Nashville.

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William Carmona, seminarista, en una
fotografía de 2012.

En diálogo con ACI Prensa desde Colombia, Miriam Carmona, la hermana mayor del Padre William, aseguró que su familia siempre esperó la voluntad de Dios: “En medio de la tristeza porque estaba tan mal, su ordenación ha sido una bendición muy grande y es que en una familia de pecadores, uno tiene muchos errores. Que llegue un sacerdote a la familia es una bendición muy grande. Gracias a Dios cumplió su sueño, porque él luchó y luchó”, afirmó Miriam.

Narró que en diciembre pasado, su hermano visitó Medellín y ya estaba muy enfermo. “Él no se quejaba de nada. Lo veíamos delgado, comiendo muy poco, pero él no se quejaba de nada. Nos decía ‘todo está bien, no se preocupen por nada. Arriba de Dios no vive nadie’”, agregó.

“Mi hermano era una gran persona, muy alegre. De pequeño salía a jugar con los niños a la procesión. El santo de mi pueblo es el Milagroso Cristo de Cañas Gordas, Antioquia. Él salía con los niños a jugar a la procesión con las tapas de la cocina, con la ropa que encontraba y que la envolvía como sotana y salía a la procesión”, recordó.

El Padre William era “lo más sublime que mi familia tenía porque mi papá quiso mucho a los sacerdotes. Mi papá era un hombre de mucha oración y era muy especial en eso. Y William tuvo mucha influencia de mi padre. Él siempre luchó por salir adelante y fue muy buen hermano, muy calmado, con mucha paz”.

La ordenación
Para el Obispo de Nashville, la ordenación del Padre Carmona refleja cómo “nuestras propias vidas se transforman en la muerte y resurrección de Jesús”.

“La alegría y la satisfacción en la administración del sacramento del orden, es un punto culminante en la vida de cualquier obispo, pero tener la oportunidad de celebrar el sacramento por el que tanto se espera mientras se enfrenta a la certeza de la muerte hizo que fuera más conmovedor”, afirmó Mons. Choby.

Tennessee bishop and priest talk with gravely ill seminarian in intensive care room at Texas hospital

El obispo Choby, a la derecha, y el padre Gervan Menezes,
a la izquierda, visitan a William Carmona en el hospital días antes de su ordenación.

El Padre Carmona yacía en una cama clínica durante la ordenación. Ahí el Obispo le impuso las manos, le dieron una estola y lo ungió con los óleos sagrados.

Durante la homilía, Mons. Choby recordó que la redención y la salvación no “depende de lo que logran los seres humanos” y dijo que el Padre Carmona al ser ordenado “participa en lo que es más central en la vida de la fe, que es el misterio de la muerte y resurrección del Señor.”

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“Tu es sacerdos in aeternum [Eres sacerdote 
para toda la eternidad]“: William Carmona esperó durante
toda su vida escuchar estas palabras sobre sí.

Aunque el Padre Carmona fue incapaz de responder verbalmente al celebrante durante su ordenación, había expresado su consentimiento antes de la ceremonia según explicó Mons. Choby a los presentes.

Unas 200 personas, incluyendo sacerdotes, amigos y estudiantes del Seminario de la Asunción, llegaron al centro médico para asistir a la ordenación. La música estuvo a cargo de un coro de seminaristas.

Tras la ceremonia, que duró una hora y media, el Padre Carmona regresó a la unidad de cuidados intensivos. Sus restos del Padre Carmona serán trasladados a Colombia recibir sepultura.

Ceremonia completa de la ordenación sacerdotal

(Las órdenes comienzan en el minuto 33.)

El abuso sexual infantil se puede prevenir y sanar

22 septiembre 2014 Deja un comentario

El abuso sexual infantil se puede prevenir y sanar: si trabajas con niños o jóvenes, te interesará

Actualizado 22 septiembre 2014

ReL

La mayoría de los abusos los comete alguien de la familia o el entorno del menor

La mayoría de los abusos los comete alguien de la familia o el entorno del menor

Muchos problemas emocionales y personales en la juventud y la vida adulta tienen su raíz en maltratos sexuales sufridos en la infancia. Hay fuentes que calculan que entre el 15% y 20% de la población ha sufrido abusos sexuales en la infancia. La mayoría de las víctimas eran niñas (dos o tres chicas por cada niño varón así dañado)

Es difícil medir este fenómeno: se suele considerar que sólo un 2% de los casos se denuncian, según recoge el libro «Abusos sexuales en niños y adolescentes», de la psicóloga Maribel Martínez. 

Cuando el abuso se da dentro de una familia (así es en hasta el 85% de casos de abuso), muchas veces la madre lo sabe pero calla por miedo a su pareja, o por temor a que la familia se desmorone. Sólo el 50 por ciento de los niños revela el abuso y de éstos sólo el 15 por ciento es denunciado y finalmente el 5 por ciento procesado, asegura el libro.

Puesto que la mayoría de los abusos los protagoniza un pariente o persona cercana, la víctima no sólo sufre un momento traumático, sino que siente traicionada una relación y espacio donde esperaba seguridad, y a veces el trato con el agresor se mantiene mucho tiempo.

Con el tiempo este daño puede desembocar en depresión, drogodependencia, ataques fóbicos, pánico, traumas ante la sexualidad, rechazo al sexo opuesto…

Las edades de más riesgo son, para las niñas, entre los 6 y los 8 años; para los niños, entre los 11 a 13 años, cuando atraen no tanto a pederastas propiamente dichos como a efebófilos, homosexuales que buscan seducir jóvenes ya puberescentes. 

Internet favorece hoy el contacto entre agresores, que comparten fotos, técnicas de acercarse a los menores, trucos para engañar a los padres, se animan unos a otros a pasar del “ver y fantasear” al actuar… 

Por eso es más necesario que nunca que las personas que trabajan con jóvenes, niños y adolescentes sepan ayudar a los niños y jóvenes que han pasado por esta situación, y también que sepan prevenir y reducir daños. 

La asociación Redime y la Plataforma Crece+ organizan en Madrid una sesión de una mañana sobre el tema dirigido a médicos, psicólogos, terapeutas, orientadores, educadores, docentes, agentes de pastoral y demás personas que trabajan con niños y jóvenes, o que se tratan con personas que han sufrido este problema en su pasado. 

REDIME (www.redime.net) tiene años de experiencia y acompañamiento en este trabajo. 

La sesión de formación tiene lugar este sábado 27 de septiembre y aún es posible reservar plaza.
https://www.facebook.com/events/654979464588967/

Organiza la plataforma CRECE + en colaboración con la Fundación Solidaridad Humana www.fsh.es

Sábado 27 de septiembre de 11 a 14h.
Lugar del evento: c/ Oña, 175, local posterior. 
28050 Madrid
Precio: 30€

Nos Enseña Una GRAN LECCIÓN

22 septiembre 2014 Deja un comentario

Categorías:Mundo, Testimonios

Sobrevivientes del Holocausto

22 septiembre 2014 Deja un comentario

Está sentado junto a los 669 niños que salvó de los Nazis. Mira su reacción al descubrirlo

Sir Nicholas Winton es el hombre que salvó a 669 niños judíos de la muerte a manos de la Alemania nazi justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Al ver la situación en los campos de refugiados de Praga, canceló sus vacaciones y comenzó una aventura para sacar a los niños del país. Creó una oficina improvisada en la habitación del hotel en la que se encontraba y trabajó por conseguirlo. Las familias le visitaban para poder incluir a sus hijos en la lista, hasta llenarla con 669 nombres.

Una vez conseguido, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno. Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.

Es este acto homenaje, el no esperaba encontrarse con los niños que salvó, mira su reacción cuando se da cuenta.

Fuente: Wikipedia

 

«Pero, ¿a quién me has traído? Éste es un santo»

19 septiembre 2014 Deja un comentario

Fray Jean Thierry murió a los 23 años, lleno de fe y alegría

«Pero, ¿a quién me has traído? Éste es un santo», dijo la doctora: está en proceso de beatificación

Actualizado 17 septiembre 2014

Leone Grotti/Tempi.it

Jean Thierry Ebogo murió con 23 años, cumplido su sueño de ser carmelita... y da fruto después de dejar esta vida

Jean Thierry Ebogo murió con 23 años, cumplido su sueño de ser carmelita… y da fruto después de dejar esta vida

El padre Gabriele Mattavelli, provincial de los Carmelitas Descalzos en Camerún, relata a Tempi.it los dos últimos años de vida pasados con el joven fraile camerunés Jean Thierry Ebogo,fallecido en Legnano en 2006 y en proceso de beatificación

«Después de haber sido nosotros quienes hemos llevado el Evangelio a tantas zonas del mundo, acogemos con alegría la llegada de evangelizadores y testimonios que llegan de esas tierras, como Jean Thierry, para que nuestra fe resurja».

Estas han sido las palabras del arzobispo de Milán Angelo Scola el pasado 9 de septiembre, al finalizar la ceremonia de clausura del proceso diocesano Super Virtutibus de Fray Jean Thierry Ebogo, nacido en Camerún en 1982 y fallecido en Legnano en 2006, a los 23 años.

Los documentos de la causa de beatificación y canonización ahora han pasado a Roma, pero quien ha conocido al joven fraile carmelita está seguro de haber acompañado durante una parte de la vida a un santo. 

«Yo he estado cerca de él en los últimos dos años de vida, cuando Jean ya tenía casi 22 años», relata a Tempi.it el padre Gabriele Mattavelli, elegido en 2005 provincial de los Carmelitas Descalzos en Camerún.

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Siempre había sido su deseo ser sacerdote, por lo que Jean entró en el Carmelo teresiano de Nkoabang el 28 de julio de 2003 a la edad de 21 años, pero su recorrido estuvo marcado por la aparición en 2004 de un gravísimo tumor óseo en la rodilla, que llevó a la amputación de la pierna y a someterse a distintos tratamientos en varios hospitales de Italia, sin éxito.

El padre Gabriele lo recuerda como un joven muy «sereno»: «Cuando la enfermedad le causaba dolores tremendos, él no se lamentaba nunca; más bien al contrario,animaba a todos sin manifestar lo que sufría».

Una actitud que quedó muy clara en un episodio: «Cuando conseguí llevarlo a Italia en agosto de 2005, lo llevamos rápidamente al hospital porque la enfermedad, después de la amputación, empeoraba. Desgraciadamente no había camas disponibles, por lo que tuvo que permanecer seis horas en la silla de ruedas. Hacía frío. Cuando lo fui a visitar al día siguiente, la doctora enseguida me dijo: “Pero, ¿a quién me has traído?”. Yo pensé que había hecho algo mal y entonces le respondí que venía de Camerún y que allí tenían otras costumbres. Pero ella me cortó: “No has entendido nada. Me has traído a un santo: no se puede permanecer todo ese tiempo al frío sin quejarse con esos dolores”».

Jean siempre aceptó su enfermedad con un único pensamiento en su mente: «Cuando le tuvieron que amputar la pierna – recuerda el padre Gabriele – yo fui a verle al hospital. Lo único que me pregunta y le preocupaba era: “¿Podré ser carmelita y después sacerdote?”».

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Jean Thierry (ya con hábito, fray Jean Thierry) con su madre en el hospital en Italia

La recidiva del osteoma osteoblástico, con metástasis cada vez más difundidas, decidió al padre Gabriele a trasladarlo de Legnano a Candiolo (Turín), a un centro especialista, durante dos meses. Cuando esta última terapia también fracasó, Jean volvió a Legnano donde un especialista había estudiado una terapia del dolor para hacer que los últimos días del joven fueran menos dolorosos.

«Precisamente en ese periodo muchísimas personas iban a verlo continuamente al hospital, pero en lugar de llevarle consuelo ellos salían consolados por él», explica el padre Gabriele, según el cual Jean era, seguro, un santo.

«Él estaba fatal, pero no se quejaba nunca y conseguía dar fuerza a todos los que le iban a ver. Esto no es posible sin una Gracia especial del Señor. Muchas personas desesperadas encontraron la paz después de haber conocido a Jean. Hay además muchos y pequeños signos».

¿Un ejemplo? «Hay muchísimos y algunos se sabrán pronto. Recuerdo, por ejemplo, que después de su muerte llevamos su estampita a una familia con una niña que nació con malformación. Con tres años ya la habían operado varias veces y ella lloraba siempre por el dolor; los padres no sabían qué hacer. Después de ponerle la estampita de Jean debajo de la almohada no volvió a llorar».

Pero hay signos más clamorosos: «Cuando tenía alrededor de 20 años y vivía aún en Camerún, a Jean se le apareció una noche la Virgen. Este episodio lo contó su hermano, que dormía en la habitación contigua y que en un determinado momento le oyó hablar con alguien. El día siguiente le preguntó quién era y al poco rato Jean le reveló que se le había aparecido la Virgen. Le había hablado de Camerún y de la misión».

A los funerales del joven, celebrados el 11 de enero de 2006 en Legnano, participó «una gran muchedumbre e incluso en el dolor fue un momento de gran alegría». Su cuerpo «contrariamente a las reglas, fue llevado a Camerún» y su tumba ahora es meta de continuas peregrinaciones.

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Profesión solemne de Jean Thierry como carmelita teresiano en el hospital, con su madre y el padre Gabriel

Antes de morir, el 8 de diciembre de 2005, gracias a una dispensa especial Jean pudo hacer su profesión solemne en el Carmelo teresiano convirtiéndose así en fraile. El padre Gabriel confirma la importancia que tenía para Jean la vida consagrada y recuerda una de las últimas cosas que el joven le dijo antes de morir.

«Fui a verle al hospital y estuvimos hablando de su santa preferida: Santa Teresa del Niño Jesús. En un determinado momento me dijo: “Yo no haré como Santa Teresita, que prometió una lluvia de rosas desde el cielo; no, yo desde el cielo haré que llueva un diluvio de vocaciones”».

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

Escoceses católicos de la serie «Outlander»

19 septiembre 2014 Deja un comentario

Diana Gabaldón, católica practicante: 25 millones de libros

¿Influyen los escoceses católicos de la serie «Outlander» –con escenas de sexo– en el referéndum?

Actualizado 18 septiembre 2014

Pablo J. Ginés/ReL

Claire es inglesa, y más bien descreída, y del s.XX - Jaimie es escocés, católico firme y del s.XVIII... triunfa el amor

Claire es inglesa, y más bien descreída, y del s.XX – Jaimie es escocés, católico firme y del s.XVIII… triunfa el amor

 Una semana antes del referendum escocés sobre la independencia unos 3 o 4 millones de espectadores de la teleserie “Outlander”pudieron ver al sádico capitán inglés “Black Jack” Randall azotar al joven y heroico highlander Jaimie Frazier (católico y virgen), y a la plana mayor inglesa en Escocia insultar a los escoceses dos años antes de destruir militarmente su sistema de clanes. 

Aunque la protagonista, la enfermera Claire, es inglesa, y queda claro que no todos los ingleses son malos, los abusos de Inglaterra sobre Escocia quedan bien recogidos en la serie. Y “Black Jack” es un mala bestia.

La narrativa de estas escenas nació en la novela “Outlander” (en español se ha editado como “Forastera”) de 1991, de la norteamericana Diana Gabaldón (ella siempre intenta que se pronuncie a la española: su familia paterna es hispana, descendiente de los hispanos que vivían en Nuevo México y Arizona antes de que EEUU anexionase esos territorios –“mi familia lleva allí 500 años o más”, dice-; su padre fue senador en Arizona varios años).

25 millones de libros

“Outlander” era su primera novela, hace 23 años, y fue un exitazo. No sabía si venderla como novela de ciencia ficción (la protagonista viaja en el tiempo desde 1945 a la Escocia de 1743) o como una novela romántica. 

Le dijeron que un best seller del primer género vendía decenas de miles de ejemplares, pero del segundo vendía cientos de miles. Optó por lo segundo, y ha vendido 25 millones de libros: 19 millones son de la serie “Outlander”, que tiene siete tomos, con un octavo en marcha, y ha sido traducida a 30 idiomas

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Las escenas de sexo
Las novelas –y la teleserie– tienen escenas de contenido sexual más que “picante”. Muchas mujeres dicen a la autora que les encanta la trama y querrían regalarle ejemplares a sus madres, pero no se atreven por esas escenas.

Diana Gabaldón incluso dedica toda una sección en su web a explicar “Cómo escribir escenas de sexo”. 

El truco: no mencionar partes del cuerpo, introducir diálogos de lo que la gente dice y siente en esos momentos. “Creo que esas escenas son necesarias e integradas en la historia; si no, no estarían”, se defiende la novelista. 

En la teleserie, por el momento, hay algunos desnudos femeninos no muy justificables, pero no llega a ser, como muchos dicen “un Juego de Tronos que guste a feministas”. 

Los guionistas tratan de hacer equilibrios entre el público masculino y femenino, el que quiere romance y el que quiere acción, y los desnudos no tienen la calidad cosificadora de “Juego de Tronos”, donde abundan con grosería.

Católica practicante declarada
Lo curioso del caso es que Gabaldón se define continuamente, entrevista tras entrevista durante más de dos décadas, como “católica practicante , cada vez somos más escasos”, dijo en junio de 2014 firmando libros en Ottawa. Y de romances, sólo uno: lleva 36 años casada y tiene 3 hijos.

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Diana Gabaldón, madre de familia, católica practicante, autora de novelas románticas con escenas subidas de tono

¿Y esas escenas de sexo entre Claire y Jaimie? 

“Ellos están casados, mis novelas cubren 40 años de su matrimonio, en la vida real el sexo es importante para mantener un matrimonio”, responde la novelista.

Pero Claire tiene otro marido en el siglo XX… ¿puede tener entonces un matrimonio válido en el s.XVII?

El marido del s.XX no existe, ni siquiera ha nacido, en el s.XVIII, así que no hay impedimento”, soluciona Gabaldón la paradoja canónico-temporal. 

¿Y las variedades de detalles y posturas amatorias? 

“La Iglesia Católica enseña que el sexo es un sacramento, todo vale mientras estés casado, y Claire y Jaimie lo están”, dice ella en una entrevista con fans en un foro digital. 

[Un foro digital y una novelista no es como un tratado de ética matrimonial católica. Se puede matizar que la doctrina católica dice que en el matrimonio "vale todo" lo que no sean actos anticonceptivos -van contra la fertilidad propia del acto conyugal- ni actos impuestos o muy forzados a una parte, o que pongan en riesgo la unidad de los esposos -van contra la función unitiva del acto conyugal].

Ni reencarnación ni nueva era
Diana Gabaldón insiste en su catolicismo cuando le preguntan si tiene una espiritualidad céltica o de nueva era (la protagonista viaja al pasado en un ritual mágico en un anillo de grandes rocas), o si cree en fantasmas y en ver el futuro: “soy católica, no se nos permite practicar la adivinación”. Tampoco declara ninguna afinidad “nueva era”, ni critica a la jerarquía o la Iglesia.

En 2007, en un encuentro digital con fans, le preguntaron:

– ¿Crees, aunque sea un poquito, que la reencarnación es posible?

– Bueno, soy católica romana, no creemos –oficialmente- en la reencarnación. Por otra parte, creemos que “todo es posible para Dios”. Yo al menos no le diría a Dios que tal o cual cosa no puede suceder nunca. 

– ¿Qué crees que pasa cuando morimos?

– Como dije, soy católica romana; oficialmente creemos en “fantasmas” (por ejemplo, la presencia de los santos). Personalmente, estoy segura de que continuamos[viviendo]pero no sé en qué forma. 

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Claire: de agnóstica a la fe

En las novelas, Claire, la protagonista –una mujer “liberada” para el estándar de 1945 y “desvergonzada” para el del s.XVII- aunque bautizada católica, es agnóstica al empezar la serie, mientras el guapo guerrero montañés Jaimie es un católico devoto, que reza, y todo el clan MacKenzie también lo es (y también supersticioso). 

Al final de la primera novela, Claire encuentra la fe en adoración eucarística en un monasterio, después de mil penalidades, y el matrimonio mantendrá esta fe en las novelas posteriores.

Pero las novelas son peripecias románticas, aventureras y de sufrimientos y graves ofensas; no son novelas “espirituales”. Y los ingleses, malísimos en la primera novela, no lo son tanto en otras posteriores, especialmente en el Nuevo Mundo, aunque eso los votantes del referendum escocés aún no lo han visto en la TV.

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Los católicos en Escocia en la época de “Outlander”

En uno de los capítulos de la teleserie se ve al padre Bain, un cura que parece mandar mucho, incluso al magistrado (real) local, realizando exorcismos en latín más bien apresurados y poco justificados. Parece que la Iglesia Católica mande mucho. Pero lo cierto es que el catolicismo en esta época estaba prohibido y multado en Escocia (dominada por los presbiterianos de origen calvinista), y sólo se mantenía en algunas zonas aisladas y clanes que pudieran protegerlo (el McKenzie de la novela sería uno de esos clanes). 

En 1733, la Iglesia Católica en Escocia era clandestina, y tenía dos obispos, uno para las montañas y otro para las tierras bajas. Se intentó 6 veces crear un seminario clandestino: no hubo forma. Los escoceses con vocación estudiaban con los jesuitas en Francia o en España y luego volvían como misioneros a escondidas. 

Un documento católico de 1755 calcula que sólo quedaban 16.500 católicos en Escocia, sobre todo en el norte y el oeste; los historiadores creen que probablemente había más. Pero a finales del siglo XVIII, con décadas de represión inglesa reforzada y mucha emigración, quedó sólo una cuarta parte de este número, la mayoría en las islas occidentales de Uist y Barra (incluso hoy, su obispo ha estudiado en el Colegio escocés de Valladolid y sabe español). 

Para entonces, en 1793 se permitió oficialmente la libertad de culto a los católicos que hiciesen un juramento de lealtad a la corona británica.

En 1720 un documento protestante se indignaba de que había zonas sin presbiterianos: “en Moydart, Koydart, Arisaig, Morar, Glengarry, Braes of Lochaber, las islas occidentakes de Uist, Barra, Benbecula, Canna, Egg… nada se profesa sino la religión católica romana”. Lo que hoy es el Parque Nacional de Cairngorms tenía pueblos de mayoría católica como Braemar. Pero muchos tenían vecinos protestantes que denunciaban a las autoridades, porque había recompensas.

Los católicos estaban espiritualmente poco atendidos: se sabe que en 1750 había sólo 10 clérigos para toda Escocia (en las islas de Barra y Uist llegaban con más frecuencia curas de Irlanda para casar, confesar y bautizar una vez cada dos o tres años).

Los sacerdotes católicos eran arrestados y expulsados. Había recompensa por la captura de cualquier cura. Si volvían a Escocia y se les arrestaba de nuevo, podían ser condenados a muerte. A veces, con amigos influyentes, podían forzar más la suerte: el jesuita James Innes fue expulsado 3 veces; ya no volvió una cuarta, comprendiendo que había forzado sus posibilidades. 

Celebrar la misa estaba penalmente prohibido. Acudir a misa estaba multado,así como repartir literatura católica, esconder o acoger un cura o facilitar una reunión de “papistas”. Una normativa decía: “Si se encuentran papistas reunidos en una casa privada, y si en esa casa se encuentran vestiduras, manteles de altar, cuadros o artículos del culto papista, las personas detenidas deberán ser consideradas como celebrante o asistentes de la misa, e incurrirán en esa pena”. 

Incluso había una norma que estipulaba que un católico, aunque fuese noble, podía tener en propiedad un sólo caballo (eso dificultaba el ir en carruaje, por ejemplo). 

Los jesuitas de la época casi nunca pasaban dos noches en la misma cama, y muchas veces celebraban el culto y sus deberes de oración de noche. “Más de una vez escapé de ser juzgado huyendo y escondiéndome en cuevas y bosques”, escribe un jesuita a sus compañeros en Francia. 

A veces a los católicos les favorecían las peleas entre presbiterianos, puritanos y episcopalianos. “Las sectas heréticas pelean tanto entre ellas que tienen menos tiempo para perseguir católicos“, escribe otro jesuita. 

Otras veces, un grupo protestante acusaba a otro de ser demasiado blando con los católicos locales. Un tal MacLean de Coll, un elder de la Kirk (iglesia nacional escocesa) presbiteriana, fue acusado de blandura, así que se colocó un domingo en un cruce de caminos que llevaba a una capilla católica y se dedicó a atizar con un bate amarillo a quien pasase por allí, sospechoso de catolicismo. En esa zona llamaron al presbiterianismo “la religión del bate amarillo”.

Se dio el caso de un jefe local, el Laird de Boisdale, que quería forzar a su gente a abandonar el catolicismo, o al menos a enviar sus hijos a la escuelas parroquial presbiteriana. No lo consiguió ni con amenazas ni con promesas: los católicos de aquel lugar preferían su fe, aunque apenas contaran con algún cura de vez en cuando para celebrar la misa a escondidas.

En este ambiente, el supuesto padre Bain del capítulo televisivo de “Outlander” que organiza alborotos, llama la atención, hace exorcismos en latín y parece ser el que manda incluso a las autoridades civiles no es nada creíble.

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Copa Católica de parroquias

12 septiembre 2014 Deja un comentario

Fútbol: Copa Católica de parroquias

Tal vez se hable en el futuro de esta iniciativa como de una gran cantera de estrellas. Éste es su promocional, y pincha aquí para saber más sobre la iniciativa y la forma de integrarse en ella.

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