Popieluszko nos pedía vivir en la verdad

Joanna conoció al beato defendiendo crucifijos en escuelas

«Popieluszko nos pedía vivir en la verdad, sólo así seríamos libres ante el régimen comunista» 

Actualizado 21 octubre 2014

Benedetta Frigerio/Tempi.it

Entrevista a Joanna Kwiatkowska, traductora de los textos del beato mártir para el que la Iglesia acaba de abrir el proceso de canonización.

Procesión con las reliquias y la imagen del padre Jerzy Popieluszko, con motivo de su beatificación como mártir del comunismo

Procesión con las reliquias y la imagen del padre Jerzy Popieluszko, con motivo de su beatificación como mártir del comunismo



El pasado 20 de septiembre se inició el proceso de canonización de Jerzy Popieluszko, el joven sacerdote polaco asesinado a los 37 años de edad por el servicio segreto del régimen comunista polaco, porque con su predicación y el apoyo al movimento disidente alimentaba la esperanza de millones de polacos.

«Me enseñó que Dios era un padre y que la fe podía hacerte libre frente a un régimen violento». Así lo recuerda Joanna Kwiatkowska, traductora de los textos del sacerdote mártir utilizados para el proceso de beatificación. «Lo conocí cuando yo tenía 18 años; me puse al servicio de la Iglesia con él y desde entonces ya no he parado».

-¿Cómo conoció a Popieluszko?
-En 1984 estaba en el último año de instituto y junto a un movimento de jóvenes de las escuelas de Varsovia empezamos a defender la presencia de los crucifijos en las aulas de los colegios. Esta acción suscitó una fuerte reacción por parte de las autoridades, que empezaron a usar la violencia.

»Fue entonces cuando pedimos al padre Popieluszko encontrar un lugar en la iglesia para colgar las cruces que habían sacado de las escuelas de la ciudad. Él nos pidió ayuda y una colaboración para reunir a un pueblo capaz de sostener a los hombres en esos años durísimos. No todos respondieron; yo dije que sí y me ofrecí para elegir las poesías que había que recitar durante las misas por la patria.

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El beato Jerzy Popieluszko celebra misa en un aula universitaria de la Polonia comunista ocupada por estudiantes

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Con la misa, no faltaban los momentos de intercesión y a menudo el recitado de poemas patrióticos

-¿Cómo se desarrollaban sus misas por la patria?
-Congregaban a centenares, miles de personas. En sus homilías, el padre Popieluszko hablaba en defensa de los que eran atacados, perseguidos o asesinados por el régimen y pedía que todos vivieran en la verdad, para no perder la libertad y la dignidad. Decía que sólo así el hombre puede permanecer libre, también frente al régimen. Después se recitaban poesías y se cantaban canciones patrióticas o religiosas.

»En estos encuentros participaban artistas e intelectuales que disentían con el régimen. Esas misas fueron importantísimas: nunca había sucedido que tantas personas se reunieran para rezar juntas por la patria, para que cambiara no tanto el sistema político como el modo de pensar de la gente, para que se despertaran las conciencias y para que la dignidad humana fuera respetada.

-En su predicación, fe y cultura eran inseparables. Decía que la tradición religiosa era importantísima para la defensa de la patria.
-La cultura y la historia son necesarias para recordar al hombre la grandeza del pasado; son fundamentales porque dan fuerza a la gente, sobre todo si está oprimida. Las poesías, los cantos, el arte y la música expresaban una belleza que venía de la fe, dándonos esperanza y haciendo que volviéramos a desear la verdad, aunque costara.

-¿Cómo colaboró con el padre Popieluszko?
-Me ocupaba de elegir con él las poesías para las misas. Le llevaba los libros y los textos que encontraba y poco a poco lo fui conociendo y me uní a él.

-¿Qué le atrajo de este joven sacerdote?
-Era una persona muy tímida, modesta y buena. Su santidad era visible en los ojos. Tenía una mirada que transmitía una bondad ilimitada; estaba siempre dispuesto a defender a los débiles y a los necesitados. Pero lo que impresionaba era que a su timidez y mansedumbre se añadía una valentía increíble, afirmando la verdad y defendiendo al hombre atacado en su dignidad.

-Leyendo sus homilías no se diría que fuera tímido. Incluso lo denunciaron como subversivo.
-Su valentía era infinita, pero repito que no se debía a su temperamento. Como decía él mismo, la fe le ayudaba a soportar todo en la vida. Decía que el valor era hacer la voluntad de Dios y que procedía de la confianza en el Señor. De hecho, era un hombre que rezaba muchísimo, desde que nació, como todos en su familia, oraba sin cesar, sobre todo recitaba el rosario, su oración preferida.

-¿Quién lo educó en la fe?
-Nació en un pueblo rodeado de bosques. Para ir y volver al colegio recorría cada mañana kilómetros a pie recitando el rosario; pero antes de salir, hacia las cinco de la mañana, servía en la misa. Cuando volvía del colegio, una vez había acabado los deberes y si no había nada que hacer en su casa, mientras sus hermanos iban a jugar él se ponía un camisón de su madre, preparaba una mesa, la cubría con un mantel blanco yjugaba a celebrar la misa. Así ha sido durante toda su vida.

»Actuaba con el rosario en la mano. La época en que le conocí era un momento histórico especial: estábamos en estado de guerra, los obreros estaban en la cárcel, los disidentes eran perseguidos o habían sido asesinados y cientos de personas iban a pedirle ayuda. No tenía un momento de tranquilidad. Así su oración se manifestaba en los gestos: era como si Dios estuviera siempre con Él. Su mano, siempre tendida a cada hombre, era como si se la ofreciera a Él.

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Misa con el sindicato Solidaridad en 1980

-«No podrás salvaguardar plenamente tu dignidad si en un bolsillo tienes el rosario y en el otro el libro de una ideología enemiga», decía. Y también: «La mentira ha sido siempre la marca de los esclavos». Por esto fue acusado de mezclar la religión con la política. ¿Cómo respondía a estas críticas?
-Nunca respondía a los ataques, pero a nosotros siempre nos decía que él no hablaba de política, sino de las injusticias que el régimen llevaba a cabo sobre las personas. Y como él estaba de parte de las personas, las defendía, también de la invasión del poder que intentaba doblegar las conciencias: debemos rezar para ser libres, decía, demostrándonos que se podía serlo también bajo el régimen.

-«Una nación cristiana debe orientarse según la moral cristiana (…) no necesita la denominada moral laica». Frases como estas, pronunciadas desde el púlpito, eran interpretadas como una imposición.
-Él decía: soy un simple sacerdote que tiene el deber de apoyar a la gente, por esto soy sacerdote. Por consiguiente, si el Estado prohíbe a la personas ser ellas mismas, está violando los derechos humanos. Decía que si una nación había nacido cristiana, quitarle esta peculiaridad era desnaturalizarla con violencia. Dejar de enseñar a los polacos los rasgos de su propio pueblo equivalía a asesinarlos y debilitarlos. A lo largo de la historiael cristianismo permitió que Polonia sobreviviera y superara también los momentos de mayor peligro: el hombre podía ser asesinado, pero permanecía la fidelidad a la Cruz, al Evangelio y a la Virgen.

-«No se necesitan muchos hombres para proclamar la verdad (…) los otros les buscan y llegan de lejos para escuchar palabras de verdad, porque la nostalgia de la verdad es connatural al hombre». Hoy, ¿se puede decir que tenía razón?
-Con toda seguridad. En esos años durísimos contribuyó a hacer madurar a la gente, a despertar las conciencias. En el mismo periodo nació Solidarnosc, dónde el padre Popieluszko celebraba la misa. La valentía de seguir radicalmente el Evangelio, sin miedo, hizo que mucha gente, después de muchos años, volviera a misa.

»Confesaba, bautizaba y catequizaba a multitud de personas. Además de la gente que lo conoció, hay muchos grupos que vienen de lugares lejanos del mundo para venerarlo. Aún hoy, leyendo sus textos, muchas personas dicen que reciben una formación y encuentran la fuerza para vivir en la verdad.

-Y su vida, ¿qué influencia recibió de Popieluszko?
-Cuando era joven iba a misa por costumbre. Recuerdo que fueron sus palabras las que me cambiaron: decía que siempre hay que aceptar la voluntad de Dios, tratándolo como un Padre vivo y bueno y no como un ser lejano. El padre Popieluszko me mostró precisamente esto, que el Señor está vivo y no mira al número de actos de pietismo formal que realizamos, sino que desea que nos dirijamos a Él con el corazón. Este descubrimiento está grabado dentro de mí.

»El último encuentro con él, en cambio, ha sido la experiencia más especial que he vivido nunca. Era el 16 de octubre de 1984, tres días antes de su asesinato. Después de misa me dijo que tenía algunos de mis libros y que había elegido las poesías para la siguiente función, pero que en ese momento no tenía tiempo para hablar de ello conmigo. El día siguiente tenía que decir misa a los médicos y el sucesivo tenía que irse. «A la vuelta de mi viaje hablamos, la semana que viene estoy más libre, nos vemos con tranquilidad». Después se dio la vuelta y dijo: «Pero ¿sabes?, no sé si volveré». En ese momento no lo pensé, no lo entendí.

»Después, cuando el 20 de octubre llegó la noticia de su muerte, me acordé de sus palabras. Siempre decía que estaba preparado para dar la vida por la Verdad, por Cristo y que el sacrificio habría reconstruido la nación.

»Nos decía siempre que teníamos que esforzarnos y no encerrarnos en la mentira, como las personas que después del trabajo se encierran en casa, enfrentándose al drama del régimen con una botella en la mano.

»Nos empujaba a salir y a ser amigos, a pasar tiempo juntos, apoyándonos, confiándonos las necesidades recíprocas, reflexionando y también peleándonos, pero siempre con la verdad. Porque sólo así construiríamos una solidaridad real.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

Película “Popieluszko, la libertad está en nosotros”, que llegó a  España en 2012 (se puede adquirir aquí)

Breve mensaje de Lech Walesa a los españoles en 2012 al estrenarse la película “Popieluszko, la libertad está en nosotros” en España

Oración por los hijos

Señor, dame tus ojos para verte en mis hijos, tu corazón para amarles…

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Ofrecemos la traducción al español de una plegaria del libro de oración de los grupos de La Oración de las Madres.
 
Señor, dame Tus ojos para verte en mis hijos, Tu corazón para amarles, y Tu dulzura para ayudarles a crecer. Dame Tu sabiduría para aconsejarles y Tu fuerza para dejarles partir cuando sea necesario.
 
Oración publicada originalmente (en francés) en la web del movimiento La Oración de las Madres

sources: ALETEIA
Categorías:Familia, Mundo, Religión

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario

Una congregación que mantiene adoración perpetua

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario: la corresponsal de BBC en Belfast, al convento

Actualizado 17 octubre 2014

ReL

 

La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral

La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral

Martina Purdy, la veterana corresponsal política de la BBC en Irlanda del Norte (25 años en el periodismo, 15 navegando en las complicadas aguas de la política norirlandesa) ha dejado la prestigiosa cadena televisiva, donde era un rostro bien conocido, para ingresar como novicia en el convento de las Hermanas de la Adoración y la Reparación en Belfast.

Tanto los compañeros periodistas como los políticos cuya actividad trataba de acercar a la ciudadanía como los espectadores han mostrado a la vez sorpresa y curiosidad y le han deseado lo mejor en su nueva etapa dedicada a Dios en la oración.

En Twitter, declarándose “abrumada” por la reacción de cariño de la gente (y avisando de que no va a “retransmitir” su nueva vida) escribió un mensaje que decía: “Gracias a todos por su generosidad. A los de mi fe, a los de otras religiones, a los que tratan de hallar a Dios, a los que tratan de ignorarlo. Que Dios les bendiga”.

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Ella sólo había anunciado que se retiraba, sin decir que iba a entrar ne religión. En un comunicado de despedida había dicho: “Quiero desear a mis colegas lo mejor aquí y en Stormont, especialmente a mis amigos en la sección de política. Les echaré mucho de menos. También quiero desearles suerte a los políticos en sus futuros proyectos“.

Fue cuando alguien la avistó acudiendo a misa en compañía de varias hermanas de la congregación de la calle Falls Road de Belfast, hacia la catedral de San Pedro, cuando admitió su nuevo “destino”.

Kathleen Carragher, directora de informativos en BBC Irlanda del Norte, describe a su ex compañera como una de las reporteras con “mayor talento”. Antes de 1999, Martina se había dedicado al periodismo escrito en un diario.

“Sé que mucha gente no va a entender esta decisión. Es una decisión que no he tomado a la ligera, sino una que he tomado con amor y gran alegría. Pido que recen mientras me embarco en este camino con humildad, fe y confianza”, comunicó Martina Purdy ante el revuelo por su opción.

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Los fotógrafos la descubrieron cuando iba a misa con sus nuevas hermanas (aún con traje civil)… se la ve contenta

Las Hermanas de la Adoración son religiosas contemplativas, no de clausura, quefabrican el pan que se usa para la Eucaristía. Desde su llegada en 1980 mantienen abierta la adoración perpetua en la ciudad, con la ayuda de unos 50 voluntarios estables y con unos 200 fieles que participan con ellas en el rezo del Rosario y otras actividades espirituales.

La congregación fue fundada en 1848 por la francesa Maria Teresa del Corazón de Jesús (en el mundo, Théodelinde Bourcin-Dubouché).

 

Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio

José María Zavala, sobre el tema estrella del Sínodo

«Estuvimos varios años sin comulgar. Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio» 

Actualizado 18 octubre 2014

Carmelo López-Arias / ReL

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José María y Paloma, durante la presentación de Un Juego de Amor en el Colegio Juan Pablo II de Alcorcón.

Con motivo de la polémica por la Relatio del sínodo, uno de cuyos puntos candentes es la posibilidad de que se admita a la comunión a divorciados vueltos a casar por lo civil o conviviendo con segundas parejas, hemos solicitado la opinión de José María Zavala, quien acaba de publicar Un juego de amor. El Padre Pío en nuestro camino al matrimonio, su libro más personal, escrito junto con su esposa, Paloma Fernández.

Se encuentran en plena gira de promoción de la obra:

-Este sábado 18, en Membrilla (Ciudad Real), en la Casa de la Cultura, a las 20.30 horas.

-El miércoles 22, en la Parroquia de Nuestra Señora de La Moraleja (Alcobendas, Madrid), a las 20.00 horas.

-El jueves 30, en la Parroquia de Santa María de la Alegría de Móstoles (Madrid) a las 20.00 horas.

Luego seguirán Alcalá de Henares, más charlas en distintas parroquias de Madrid, Barcelona, Pamplona… Los obispos José Ignacio Munilla, de San Sebastián, y Juan Antonio Reig Pla, de Alcalá de Henares, se unirán al de Getafe, Joaquín María López de Andújar entre quienes honrarán con su presencia diversas presentaciones.

El testimonio del matrimonio Zavala tiene especial valor para ilustrar la citada polémica del sínodo, por cuanto ambos se encontraban exactamente en la situación para la cual el cardenal Walter Kasper propone relajar la exigencia de no recibir el Cuerpo de Cristo si se vive en una situación objetivamente contraria a la Ley de Dios: convivían sin previa declaración de nulidad de sus anteriores enlaces.

-Durante ese tiempo, ¿comulgaron ustedes alguna vez?
-Estuvimos varios años sin comulgar. Por nada del mundo hubiésemos cometido un sacrilegio recibiendo al Señor en pecado mortal. Jesús nos preservó de perpetrar semejante fratricidio. Éramos y somos grandes pecadores, pero jamás ofendimos al Señor donde más le duele: en la Eucaristía, donde está realmente presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

-¿Cuáles eran sus circunstancias vitales?
-Cuando tuve mi conversión tumbativa, en el momento y de la forma que menos lo esperaba, hablé con Paloma y nos fuimos a confesar al día siguiente. Yo llevaba casi nueve años con mi proceso de nulidad y a punto estuve de arrojar la toalla, pero gracias a Dios no lo hice. Ella ya la tenía, pero yo todavía no.

-¿Siguieron juntos?
-Después de confesarnos -en mi caso, tras más de 15 años sin pisar un confesonario- decidimos vivir como hermanos, en habitaciones separadas, pues teníamos dos hijos en común.

-Tuvo que ser duro…
-Fue muy duro, pero jamás nos faltó la ayuda de Dios, de la Santísima Virgen y del Padre Pío. La primera vez que comulgamos, después de tantos años, fue como si volviésemos a hacer la Primera Comunión. Hoy formamos un matrimonio muy feliz, que reza el Rosario cada día con nuestros hijos y frecuenta también con ellos los sacramentos, en especial la Eucaristía y la Penitencia.

-Antes de esa conversión y de pasar a vivir en continencia ¿nunca se les pasó por la cabeza acercarse al altar a comulgar ?

-La doctrina de Jesucristo es la que es, y no admite excepciones. ¿Qué es eso de hacerse una fe a la medida, en función de las circunstancias o del tiempo en que se viva?

-El cardenal Kasper propone que en algunos casos muy precisos (como habría sido el suyo) sí se permita, como una forma de misericordia…
-No debe cometerse jamás un sacrilegio apelando a una falsa misericordia, que no es la de Dios. San Pablo no tiene pelos en la lengua al proclamar, en su primera epístola a los Corintios, que quien “come y bebe sin discernir el Cuerpo de Cristo, come y bebe su propia condenación”. El Catecismo de la Iglesia Católica tampoco deja el menor resquicio a la duda.

-Pero ¿no habrían experimentado ustedes un alivio de haber podido comulgar?
-Jesús nos recuerda en el Evangelio que al Paraíso se accede por la puerta angosta y no por la ancha, que conduce a la condenación; así como que no todo el que diga “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos.
De modo que mucho cuidado con esa falsa misericordia y ese ladino “buenismo” del “todo vale”.

-¿Por qué es hoy tan difícil asumir la doctrina católica a este respecto?
-Sencillamente porque implica exigencia. La solución más fácil es ofrecer hoy la puerta ancha que lleva a la condenación. Qué cierto es el proverbio de que “por la caridad entra la peste”. Se recurre así a casos extremos (como el de una madre cuyo hijo hace la Primera Comunión y desea “darle ejemplo” aun comulgando en pecado mortal), para abrir la mano con la doctrina de Jesucristo. ¡Pero ojo con tomarse a la ligera la ley de Dios!

-En resumen: no apoyan la propuesta de Kasper ni doctrinalmente ni desde su experiencia personal….

-Ya nos parece muy grave sólo plantear la posibilidad de administrar la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, lo cual equivale a preguntar si es pecado o no cometer un sacrilegio. ¡Menuda paradoja!

-¿Qué consejo le darían a una pareja en circunstancias similares a la que ustedes vivieron?

-Que estén cerca de Dios. El propio Jesús ya nos lo dice en el Evangelio: “Sin Mí no podéis hacer nada”. ¡Qué gran verdad! Pero con Él, aun siendo tan miserables, podemos salvar los numerosos obstáculos y sinsabores que encontramos en nuestra vida.

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-Su libro intenta ayudar a otros en eso…
-Nos dirigimos en nuestro libro a todos los matrimonios sin excepción: divorciados y/o separados que están convencidos en conciencia, como nosotros lo estuvimos, de que su matrimonio no ha existido, es decir que es nulo a los ojos de Dios; matrimonios felizmente casados que no valoran lo suficiente su inmenso tesoro sacramental; matrimonios en trámites de separación que están a punto de arrojar por la borda lo que a nosotros tanto sufrimiento nos costó alcanzar…

-¿Compensa el desgaste de hacer pública su vida?
-Estamos recibiendo multitud de testimonios de matrimonios con problemas que han leído ya nuestro libro y nos escriben al correo electrónico que facilitamos en sus páginas en busca de consejo y ayuda. Con un solo matrimonio que no se rompa o que se celebre ante Dios ya habrá valido la pena desnudar nuestras almas.

Vídeo de la presentación de “Un juego de amor” en Alcorcón

San Juan XXIII

Hoy celebramos a…San Juan XXIII

El Papa Bueno

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Nació en el seno de una familia numerosa campesina, de  profunda raigambre cristiana. Pronto ingresó en el Seminario, donde  profesó la Regla de la Orden franciscana seglar. Ordenado sacerdote,  trabajó en su diócesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de  la Santa Sede.
 
    En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas  le valieron el nombre de “papa bueno”. Juan Pablo II lo  beatificó el año 2000 y estableció que su fiesta se  celebre el 11 de octubre.
 
Nació el día  25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de  Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de  Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia  vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo  patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá  él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima  religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y  fundamental escuela de vida cristiana, que marcó la fisonomía  espiritual de Ángelo Roncalli.
 
Recibió la confirmación y la  primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de  Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de  teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales,  que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos  en el «Diario del alma». El 1 de marzo de 1896 el director espiritual  del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden  franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de  1897.
 
De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio  seminario romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo.  En este tiempo hizo, además, un año de servicio militar. Fue  ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado  secretario del nuevo obispo de Bérgamo, Mons. Giácomo  María Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914,  acompañando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en  múltiples iniciativas apostólicas: sínodo,  redacción del boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales.  A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el  seminario, asistente de la Acción católica femenina, colaborador  en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por  su elocuencia elegante, profunda y eficaz.
 
En aquellos años, además,  ahondó en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de  quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la  diócesis de Bérgamo en 1575), san Francisco de Sales y el  entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en  1914, don Ángelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la  docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las  asociaciones católicas.
 
En 1915, cuando Italia entró en  guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar  de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra  abrió la «Casa del estudiante» y trabajó en la pastoral  de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.
 
En 1921 empezó la segunda parte de  la vida de don Ángelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede.  Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central  de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió  muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En  1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y  lo elevó al episcopado asignándole la sede titular de  Areópoli. Su lema episcopal, programa que lo acompañó  durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».

Tras su consagración episcopal, que  tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inició su ministerio en  Bulgaria, donde permaneció hasta 1935. Visitó las comunidades  católicas y cultivó relaciones respetuosas con las demás  comunidades cristianas. Actuó con gran solicitud y caridad, aliviando  los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en  silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la  táctica pastoral de pequeños pasos. Afianzó su confianza  en Jesús crucificado y su entrega a él.
 
En 1935 fue nombrado delegado  apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La  Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos  ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y  organizando. Mons. Roncalli trabajó con intensidad al servicio de los  católicos y destacó por su diálogo y talante respetuoso  con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estalló la segunda guerra  mundial se hallaba en Grecia, que quedó devastada por los combates.  Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a  muchos judíos con el «visado de tránsito» de la  delegación apostólica. En diciembre de 1944 Pío XII lo  nombró nuncio apostólico en París.
 
Durante los últimos meses del  conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayudó a los  prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida  eclesiástica en Francia. Visitó los grandes santuarios franceses  y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas  más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de  confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de  Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez  evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más  intrincados. Procuró actuar como sacerdote en todas las situaciones.  Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los días largo tiempo a  la oración y la meditación.
 
En 1953 fue creado cardenal y enviado a  Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos  a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer  patriarca de Venecia.
 
Tras la muerte de Pío XII, fue  elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII.  Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó  al mundo como una auténtica imagen del buen Pastor. Manso y atento,  emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practicó cristianamente las  obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y  a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y  cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio,  sobre todo sus encíclicas «Pacem in terris» y «Mater et  magistra», fue muy apreciado.
 
Convocó el Sínodo romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código  de derecho canónico y convocó el Concilio ecuménico  Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un reflejo de  la bondad de Dios y lo llamó «el Papa de la bondad». Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció la tarde del 3 de junio de 1963.
 
Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre del año 2000, y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, recordando así que Juan XXIII inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.

Textos de L’Osservatore Romano

Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org

El milagro del Cojo de Calanda

La Virgen del Pilar y Miguel Juan Pellicer

El caso de la pierna amputada y reimplantada en pleno siglo XVI… el milagro del Cojo de Calanda

Actualizado 10 octubre 2014

Álex Rosal / Cari Filii

El cuadro "El milagro de Calanda" pintado por la religiosa Isabel Guerra

El cuadro “El milagro de Calanda” pintado por la religiosa Isabel Guerra

Hace 374 años una noticia asombró a media Europa y reclamó el interés del Rey Felipe IV de España, de la Santa Sede y de la mayoría de los reinos de occidente. De boca en boca circulaba como la pólvora un suceso inverosímil y desafiante. Algo mágico y extraordinario. Irreal. Humanamente imposible. El romance popular decía: 

Miguel Pellicer/ vecino de Calanda/ tenía una pierna/ muerta y enterrada./ Dos años y cinco meses,/ cosa cierta y probada,/ por médicos cirujanos/ que la tenía cortada…

Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda
La historia es la siguiente: un joven de veintitrés años llamado Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda, población situada en el bajo Aragón, había sufrido un accidente en el campo mientras recogía trigo. Una rueda de carro pasó por encima de su pierna derecha haciéndola añicos. Completamente gangrenada, le fue amputada cuatro dedos por debajo de la rodilla en el hospital público de Zaragoza. 

Los cirujanos que le atendieron se pusieron manos a la obra para cauterizar el muñón con un hierro al rojo vivo. La pierna fue enterrada, como era costumbre, en el cementerio del hospital. En aquella época había un acentuado sentido espiritual por el cual se consideraba que el cuerpo estaba destinado a la resurrección, así como todos sus miembros, y que por lo tanto las partes mutiladas debían ser tratadas con respeto, y no como simple elemento de desecho. Por ese motivo se encargó al practicante del hospital Juan Lorenzo García, enterrar la pierna “en un hoyo como un palmo de hondo”, de unos veintiún centímetros, medida típica aragonesa. 

Sin pierna pasó a ser mendigo en el Santuario
Tras abandonar el hospital con una pierna de madera y dos muletas, Pellicer se vio abocado, para poder sobrevivir, a pasar del prometedor oficio de agricultor a un mendigo de los muchos que había por entonces. Logró el permiso de los canónigos del Pilar parapedir limosna a la puerta del Santuario, siendo provisto de un documento especial que le asignaba la categoría de “mendigo de plantilla”. 

Cada mañana Miguel Juan realizaba el mismo ritual. Tras asistir a la Eucaristía en la llamada Santa Capilla, se acercaba a una de las lámparas de la iglesia, cogía un poco de aceite y se frotaba el muñón varias veces a modo de masaje. Salía a la calle y se colocaba en la puerta del templo con la prueba de su desgracia bien descubierta, lo cual despertaba la compasión y simpatía de los cerca de ocho mil personas que se acercaban todos los días a visitar a la Pilarica. 

Pellicer era conocido por casi todos
Para una ciudad tan pequeña como la Zaragoza de entonces, con una población que apenas llegaba a las 25.000 personas, no era de extrañar que Pellicer, colocado siempre en la arteria principal de circulación, como era el Pilar, con su muñón al aire en un cuerpo joven y robusto, llamará la atención y fuera conocido por casi todos los mañicos del lugar.

El milagro de los milagros
El joven lisiado decidió un buen día poner fin a la dura vida de mendigo que había llevado durante dos años, para tomar rumbo a la casa de sus padres en Calanda e intentar reconducir su existencia con más dignidad. Ya en su hogar, el 29 de marzo de 1640, sucedería algo extraordinario que más tarde sería calificado como el gran milagro, o el milagro de los milagros. Entre las diez y las once de la noche, mientras dormía plácidamente, le fue reimplantada repentina y definitivamente la pierna derecha que dos años antes le habían amputado. No tuvo lugar un crecimiento de la pierna, sino una reimplantación de su miembro. Un suceso único en el mundo y difícil de asimilar. 

Una fragancia…
Tras notar “una fragancia y un olor suave nunca acostumbrados allí”, la madre de Miguel Juan alertó a su hijo de tener dos pies, “uno encima de otro, cruzados”. El revuelo en la casa contagió al vecindario y, éste, lógico, al pueblo entero. En casa de los Pellicer no cabía un alfiler. Había un alboroto festivo. 

Soñaba con la Virgen
El joven comentó que cuando le despertaron soñaba que “estaba en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza untándose la pierna derecha con el aceite de una lámpara, como lo había acostumbrado cuando estaba en ella”. 

Sin explicación científica
Pellicer no dudó un instante en atribuir la reimplantación de su miembro a la intervención de la Pilarica: “Antes de dormir me he encomendado muy de veras a la Virgen del Pilar”. Dos cirujanos, Juan de Rivera y Jusepe Nebot, fueron los primeros médicos en certificar, en la propia casa del protagonista, que ese suceso extraordinario e inverosímil no tenía explicación científica

Media Europa habla del Gran Milagro de Calanda
A las pocas semanas la historia de Calanda era la comidilla de media Europa y se reclamaba más información de los hechos. Se configuró como el tema estrella en muchas de las tertulias de entonces, aunque la transmisión oral de la misma no se ajustaba siempre a la realidad de los hechos, siendo enriquecida o transformada según la habilidad creativa del orador. 

Una investigación en toda regla
Ante la magnitud del asunto, el alcalde de Zaragoza, respaldado por todos sus regidores, solicitó formalmente a la Iglesia que abriera una investigación para esclarecer esos hechos, y se calificara de milagro “hecho por la madre de Dios del Pilar; de la restitución de una pierna, que a un pobre mozo de Calanda le cortaron en el Hospital de Nuestra señora de Gracia…”. 

Un proceso público y transparente
El arzobispo de Zaragoza, Don Pedro de Apaolaza, aceptó la petición del municipio y abrió formalmente el Proceso a dos meses y una semana de transcurrir el suceso. Su preocupación por la transparencia hizo que el Proceso fuera público y que la trascripción de todos los interrogatorios, objeciones, deducciones y otros testimonios fueran publicados con celeridad, y en lengua vulgar, o sea el castellano, para que toda la población tuviera acceso directo a esas investigaciones, pudiendo intervenir en el mismo para matizar o contradecir datos o testimonios. 

Declaración formal del arzobispo en favor del milagro
El 27 de abril de 1641 el arzobispo de Zaragoza firmaría la sentencia: “Declaramos que a Miguel Juan Pellicer, de quien se trata el presente Proceso, le ha sido restituida milagrosamente la pierna derecha, que antes le habían cortado; y que no había sido obra de la naturaleza, sino que ha obrado prodigiosa y milagrosamente; y que se ha de juzgar y tener por milagro por concurrir todas las condiciones que para la esencia de verdadero milagro deben concurrir…”. 

Un puñetazo directo a la razón…
Ante semejante relato es comprensible adoptar una cierta incredulidad, un arqueo de cejas o un semblante taciturno. Rompe todos los límites naturales y mentales. Es como un puñetazo que va directo a la razón. Es la manifestación del poder de Dios en toda su plenitud

Como decía Pascal: “El Dios cristiano ha determinado dar la suficiente luz a quien quiera creer, pero también el proporcionar la suficiente oscuridad a quien no quiera hacerlo. Si se nos descubriera por entero, no tendría mérito alguno por nuestra parte adorarlo. Si se escondiese del todo, la fe resultaría imposible…”. 

El milagro de Calanda es, posiblemente, el suceso más claro en donde Dios abandona su continuada penumbra para hacerse visible a la humanidad.

Una estrella fugaz, un amor de verano

A mi pequeño Pep,

Hace sólo una semana que nos has dejado y todavía me cuesta creer que no podremos hacerte reír una vez más, ni dormirte en brazos como más te gustaba…

Apareciste en nuestras vidas hace ya un año. No eras exactamente como esperábamos (lo reconozco, tenía ganas de una niña :P) pero siendo una cosa tan pequeñita ya te queríamos tanto!

Te esperábamos con ilusión y ganas de vencer muchas batallas contigo, sin saber que lo nuestro iba a ser un amor de verano: una historia preciosa, intensa y apasionante pero que ha terminado de golpe, tan pronto han comenzado a caer las primeras hojas del otoño.

Estábamos dispuestos a llevarte de la mano hasta el fin del mundo, a enseñarte tantas cosas… Pero has sido tú el que nos has enseñado a nosotros mucho en muy poco tiempo. Nos has enseñado que lo único y más importante es el amor que pones en las cosas que haces. Nosotros te quisimos desde el primer día y eso era lo que nos levantaba por las mañanas para ir al hospital a verte. Era lo que nos sostenía cuando llegaban las malas noticias y nos costaba mantener la sonrisa.

Allí estabas tú, tan pequeño e indefenso, tan cubierto de cables muchas veces, y tan dispuesto a sonreír con solo unas palabras de cariño de tus papás. ¡Gracias por ser tan agradecido! Cómo vamos a quejarnos por haberte perdido, con la suerte que hemos tenido de conocerte y quererte!

Sólo nos queda dar gracias, porque nos has descomplicado la vida, nos has ayudado a ver las cosas con más fe y optimismo, has sido una luz en nuestras vidas. Breve pero intensa. Has sido una estrella fugaz que ha dejado un enorme rastro y nos has dejado a todos embobados en tu camino al Cielo. Nos has demostrado que toda vida puede ser bella a pesar de las complicaciones, sólo hay que tener fe en que las cosas pasan por algo, la vida tiene sentido. Tu corta vida tuvo sentido, nadie me lo puede negar. Fuiste un niño deseado, amado y cuidado y nos hiciste a nosotros un poco (o mejor, mucho) más felices.

Ojalá mucha gente se dé cuenta de esto y muchos niños como tú puedan llegar a esta mundo, aunque sea para una estancia corta. Incluso con el dolor de haberte perdido tan pronto, puedo afirmar que soy feliz de haberte conocido y de haber luchado por ti. Y eso me acompañará toda mi vida.

¡Gracias Pep! Cuida de nosotros desde el Cielo ;)

Tus papás que te quieren y te echan de menos

mamaypep

PD: Aprovecho estas líneas para agradecer al personal del Hospital Sant Joan de Deu por el cariño con el que nos han tratado a Pep y a nosotros durante estos meses. Algunos lo visteis nacer y otros nos acompañasteis en el momento de despedirlo, y todos habéis sido un gran apoyo para nosotros. ¡Muchas gracias!

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