“Estoy por irme al cielo, los ayudaré desde ahí”

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Las últimas palabras de Gloria Trevisan a su mamá son de esperanza: estar preparados para morir tan jóvenes es una verdadera gracia

¡Qué hermosa es Gloria Trevisan! Una jovencita bellísima y normal. También Marco, su prometido, es guapo. Parece contento. Están ahí, con sus bellas caras juveniles, publicadas en los perfiles de las redes sociales personales y ahora también en las grandes páginas web de importantes diarios.

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Pamela Pizziolo | Facebook | Fair Use

Aparecen aún en la lista de desaparecidos, pero no hay motivos, dice el abogado de la familia, para creer que sigan vivos.

No llegué a saber si también Marco llamó por teléfono a sus papás, si también ellos tuvieron esta terrible gracia de poderlo acompañar hasta el extremo de la vida. Los papás de Gloria sí. Pudieron hacerlo porque ella les llamó, tarde por la noche apenas se dieron cuenta que había sucedido algo en los pisos de abajo del condominio viejo de 27 pisos donde vivían.

Ahora que soy mamá desde hace más de 13 años he descubierto en donde están las cuerdas que tiemblan, vibran, jalan sin romperse y ni siquiera se deshilachan que nos unen a los hijos y a sus vidas. Para siempre. Gloria, sin mamá, sería huérfana; su mamá y su papá, sin ella, serán siempre su mamá y su papá. Esta trágica especificación se volvió su esencia.

¿Cómo habrán vivido las horas, los minutos, entre una llamada y la otra?

Estoy impactada con su valentía. Con su permanencia ahí, en su angustioso lugar, dándose fuerza el uno al otro y esperando siempre. Cercanos lo más posible a su hija. La proximidad tenía de por medio la mitad de un continente y un largo y frío tramo de mar. Muchos “y si”, varios metros de “lo siento” y “te extrañaré pero ve y sé feliz”. “Te apoyamos desde aquí”.

Siento alivio al ver narrados estos sentimientos, por saber de estas pruebas enfrentadas con fuerzas heróicas y normales a disposición por estos papás. ¿Habrán tocado fondo sus reservas? ¿A dónde se llega en estos casos? ¿A la médula? ¿A las vísceras? ¿Al corazón, que como órgano vital habrá sufrido quizá un shock, y sin embargo se mantuvo?

Pero este tonto experimento de televisión de la verdad en diferida no tiene sentido, si acaso como un intento de empatía. Y también ésta, a veces, puede volverse intromisión. Perdónenme.

Pienso sólo en las cosas bellas que dijo Gloria a su mamá. Las pocas, las únicas cosas para decir. Gracias. Me voy. Muero, pero voy a vivir. Los ayudaré desde el cielo.

Quién sabe qué fe tenía esta chica. Quién sabe cuán diligente habrá sido su ángel de la guarda, en esos momentos, y cuánto la habrá consolado. Quién sabe la sorpresa cuando le haya visto el rostro. Como escribe Eugenio Corti en El Caballo Rojo: Esteban muere y mientras muere, todo se vuelve al revés y él lo ve. Ve, magnífico, a su ángel.

Si Gloria dijo “voy al Cielo” en un momento así, trágico, definitivo, con esa presencia de espíritu que me parece haber intuido, yo personalmente he llegado a creer.

No es la frase que encontramos en los comentarios de Facebook alternada con el acrónimo R.I.P., al “sonríenos desde arriba”. No es el deseo a veces infantil y aburrido que encontramos por ahí, como una moneda en el sombrero del mendicante, que dejamos caer rápidamente para poder escapar inmediatamente. Lejos del dolor y la muerte: se vuelve absurdo para nosotros, pueblo cansado que se ha olvidado de Cristo y su Redención. No. Se lo dijo en ese momento, sabía lo que decía.

Y como niños que sabemos nacer: competentes y seguros nos volteamos para que pasen los hombros, agachamos la cabeza para salir por el canal del parto, nos empujamos hacia afuera, hacia la luz; así, de la misma misteriosa manera, todos, hombres y mujeres, una vez que hemos nacido y vivido, poco o mucho, sabemos, o deberíamos saber morir. Qué gracia tuvo Gloria, si se pudo dar cuenta y preparar para el momento más importante de su vida.

La hora de su muerte se estaba acercando y ella lo sabía, quiso darse cuenta; junto con su prometido que, hasta que pudo, la tranquilizó, se tranquilizó y a sus futuros suegros. El humo de un incendio es algo aterrador.

Nos sucedió a mi marido, a mí y a mi pequeña primogénita (estaba embarazada). Despertarse en medio de la noche con los gritos de un vecino que lanzó la alarma (Dios lo bendiga siempre); levantarse, correr, respirar con dificultad, toser, lagrimar, no ver las paredes, llegar a tientas a las escaleras, pensando sólo en salir al aire fresco y limpio, con el corazón golpeando la cabeza… Y lo nuestro era una cosa insignificante, en comparación.

(Por eso es una costumbre despreciable y cobarde, aunque coherente con el carpe diem triste de nuestros tiempos, no decirle a la persona enferma de gravedad que le queda poco para vivir. Mentir, fingir que está por curarse. Y ¿cómo se va a preparar? ¿Cómo va a recogerse interiormente y decidir qué decir, qué dejar en los recuerdos de quien le ama, qué decirle a Dios de quien quizás sólo ha sospechado su existencia y el amor?)

Ahora y entonces. Es importante estar listos, vigilantes, presentes.

El Ave María los une en un punto solo, nunc et in hora mortis nostrae. Porque se parecen mucho. Gloria estaba en su ahora y de presente en presente, con el humo asfixiante que llenó su departamento, su ahora se volvió esa hora, la de su propia muerte.

La familia Gottardi afirma que hasta que no se demuestre lo contrario seguirán esperando que su muchacho siga vivo. Y también ella. Por supuesto, cabe esperar. Deseo que puedan volver a abrazarlos o que, por lo menos, puedan recuperar sus restos. Los cuerpos sin vida. No tener ni siquiera el cuerpo del hijo muerto, si realmente sus nombres pasan de la lista de desaparecidos al de las víctimas, es una enorme pena que se añade a la pena. A la Virgen, que es la Dolorosa, se le dio el cuerpo. Espero que puedan parecerse a ella en esto.

Intuyo de lejos el dolor, la desesperación, de estos papás. Su vano ímpetu, su deseo de acusar, en este momento, a todo un país, que está lleno de culpas, que es cobarde, que aplasta y aplasta a los jóvenes, mortifica a las familias, a la madres, padres, niños.

¡Lo entiendo! Su maravilla, su hija bella e inteligente y tenaz, estaba allá, lejos de ellos, después de una licenciatura, llena de vida y proyectos. Estaba allá para poder trabajar dignamente y ganar el dinero que se debería ganar también aquí, ¡caray! Qué rabia, realmente. Deberán, sin embargo, rendirse, y espero pronto, al hecho que ésta aunque sea una injusticia social que mortifica a los jóvenes y con ellos a un país entero y su futuro, no basta para explicar el fin de la vida de Gloria.

Espero que hayan criado y educado a Gloria en la certeza, no obvia, del Cielo, en la seguridad que se nace para vivir en la alegría, la serenidad, la satisfacción de construir algo bello y sobre todo para amar y ser amados; pero se nace también para morir y se muere para vivir para siempre.

Espero que puedan recordar, ahora que parece todo innecesario y negado, todo arrancado de los ojos y el corazón, que la felicidad existe y con la gracia de Dios entraremos en su Reino y ahí sabemos que ningún incendio lo reducirá a humo. Ningún humo nos quitará la respiración. Ningún país lanzado como un viejo tren de las montañas rusas en las vías de la muerte nos hundirá el estómago.

Gloria dijo gracias mamá. De lo que has hecho. Estoy por morir, lo se.

La última llamada se remonta a las 4. Según el entrecomillado del Corrierela chica dijo “Mamá, me he dado cuenta que estoy muriendo. Gracias por lo que hiciste por mí”. Luego, el adiós: “Estoy por irme al cielo, los ayudaré desde ahí”.

Como hacen siempre los hijos, pidió ayuda a los papás, a pesar de su evidente impotencia. ¿Qué habrían podido hacer desde Italia? Los sometió a un dolor y a un estrés enormes, al que no deberían haber sido sometidos, creo yo. Todo por estar con ella. Y ella, pobre muchacha, a quién más habría podido acudir si no a quien la trajo al mundo y la ha amado? Incluso los soldados moribundos, quien da a luz, todos nosotros, frente a la muerte, al dolor, al miedo, a las cosas grandísimas y definitivas, malísimas y bellísimas, gritamos “mamá”.

Y al final, como siempre hacen los hijos arrinconados, dijo lo esencial: gracias. Me voy. Los ayudaré.

Y no es verdad que no se pueda hacer nada. Hasta que no se tenga la certeza de que esté muerta rezamos que esté viva. Cuando se tenga la certeza o se alegrará y se alabará a Dios o se llorará y sin desesperación se rezará por su joven alma. Si las llamas se la llevaron esperamos que hayan quemado la paja de pecado que pudiera haber cometido. Esperamos que haya pensado “María, aún necesito a mamá. ¿Estás?”.

Y sabemos que con los Sí que cambian la suerte de una humanidad entera María Santísima, la bella muchacha de Nazaret, tiene una cierta experiencia.

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¿Cuándo son más fuertes las tentaciones del diablo?

Una reflexión que impacta el alma

 

Reconozco que no soy el mejor amigo de Jesús. A menudo lo ofendo. Muchas veces lo hago sin pensar, soy impulsivo. Inmediatamente me doy cuenta de mi error, reflexiono y le pido que me perdone.

Cuando encuentro la ocasión acudo al confesionario para encontrarme con su Misericordia y su Amor.

Es fantástico tener la oportunidad de acercarnos al confesionario. Se lo recomiendo a todo el que puedo. Amigos míos que tenían años sin confesarse de pronto se me acercan y me comentan:

“No comprendo por qué no lo hice antes. Me siento renovado. Es como si Dios te diera una nueva oportunidad. Y yo pienso tomarla”.

Y justamente, para personas como yo, tan imperfectas, este sacramento es un regalo del cielo. Algunos santos lo han llamado el sacramento de la alegría, porque te restaura la paz.

Ayer pensaba en ello y en las veces que he sido tentado.

En esos terribles minutos en que llega la tentación, me digo: “Si pierdo la gracia, lo pierdo todo”.  Luego acudo con Jesús en el sagrario y le cuento. Saliendo del oratorio me acerco a nuestra Madre del cielo y le pido: “Guárdame bajo tu santo manto”.

¿En qué momentos ocurre con más frecuencia? Cuando paso días sin rezar como debiera o abandono la misa diaria.

Me he dado cuenta… Sin la oración estoy perdido.  

Las grandes tentaciones, las más fuertes, suelen llegarme días previos a una fiesta religiosa importante. ¿Te ocurre igual?

Supongo que el diablo desea que perdamos la gracia para que de alguna forma ofendamos más a Dios en esos días.

Hace una semana me pasó. Me rondaba la tentación. De inmediato me dije: “No deseo perder la gracia”.  Y me ocupé en otros asuntos para ocupar la mente.

El diablo no descansa. Es muy hábil para buscar tus puntos débiles y te ataca por allí sin piedad.

Lo imagino diciéndole a Dios:

“Ese Claudio, dice amarte, y mira en lo que anda”.

Suelo decir que el diablo es malo con ganas. No te dejes. No le des gusto. 

Si caes levántate lo más pronto que puedas, haz una buena confesión y vuelve a empezar. Recuerda lo que una vez me dijo un sacerdote amigo:

“Santo no es el que nunca cae, sino el que siempre se levanta”.

Dios está pendiente, no te abandona.  Te da las gracias que necesitas y te mira ilusionado.

El resto, recorrer el camino,  depende de ti.

Haz de tu vida algo grande para Dios.

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Interesarse por Dios, por los demás y por el trabajo bien hecho

repostero-900-494382373-chef-decorating-food-dishTodos queremos ser felices, Aristóteles dice que “la verdadera felicidad consiste en hacer el bien”.

La gente no vale por lo que es ni por lo que sabe, sino por lo que decide. Un ingeniero fue llamado a componer una Computadora compleja y costosísima. Apagó la PC, sacó un destornillador, le dio vueltas a un pequeño tornillo y la PC quedó en perfecto estado. Cobró mil dólares. El dueño le dijo que porqué tanto. Contesto: “diez dólares por venir y apretar el tornillo. 990 dólares por saber qué tornillo apretar”.

Las dos columnas que sostienen la creación son el trabajo y el matrimonio, se puede leer en el libro del Génesis. Para hacer las cosas bien se necesita el amor y la técnica.

A una señora se le planteó tomar un curso sobre novísimos. Dijo:

– ¿Para qué, si ya tengo esposo?

– Los novísimos no tratan del novio sino de lo que viene después: muerte, juicio, cielo, infierno, purgatorio.

Ella entonces aclaró:

– Es que tengo una formación cristiana muy básica.

Cada generación sostiene la historia en sus propias manos. Esta generación tiene toda la generación futura en sus manos. El mundo está lleno de tecnología y hay poca fe. San Juan Dice: Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe (1 Jn 5,4). Estamos entrando a una época de oscuridad sin precedentes. Siempre hay que preguntarnos: ¿Qué tiene que ver esto con la Historia de la salvación?

Quien conoce las verdades de la fe en profundidad tiene más facilidad para hacer oración. Ayer, hoy y siempre, la ignorancia religiosa es el mayor enemigo de Dios. Entre más conocemos a Dios más lo podemos amar y mientras más lo amamos más deseos tenemos de conocerlo y hacerlo conocer.

Alejandro Llano dice que la filosofía se encuentra estrechamente relacionada con la vida espiritual, aunque sólo sea porque ambas tratan de realidades que no se ven (Olor a yerba seca, p. 526). Una vocación facilita y apoya a la otra.

La formación espiritual, la formación apostólica y la formación profesional necesitan el fundamento de la formación doctrinal-religiosa. Es necesario conocer a fondo la doctrina cristiana. La falta de doctrina tiene una gran repercusión. Influye en el modo de tratarse uno mismo y de tratar a los demás, en el trabajo profesional, en el modo de elaborar leyes, en el noviazgo y en la vida matrimonial, en lo que se elige para entretenerse y en el modo de divertirse. Hoy, la gente joven no se sabe divertir. No tienen inventiva, sólo se les ocurre acudir al alcohol, a la droga o practicar deportes extremos. Entonces, hay que ir más lejos en la formación de la inteligencia y en la formación cultural para poder razonar con más conocimiento de causa. Pero para eso hace falta que el alma quiera formarse. Hay que aprender a leer, con sacrificio. Esa continuidad supondrá un gran beneficio.

Chesterton decía: “la desgracia de nuestros contemporáneos no es que no crean en nada, sino que se lo creen todo”. El abandono de la fe no ha llevado a las masas a la razón sino a la superstición, no al ateísmo sino a la idolatría. Sabemos que la ignorancia es el mayor enemigo de la fe y el mayor obstáculo para la Redención. Entonces el mayor servicio que podemos hacer es dar doctrina.

Cada uno es responsable de cómo alimenta su inteligencia. Ilusionarse, estudiar constantemente, pedir consejo sobre libros para tener un plan de formación intelectual y doctrinal. Necesitamos conocimiento para saber hacer bien el trabajo y el apostolado.

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«”Señor del Mundo”, la novela-pesadilla de R.H. Benson, se está verificando ante nuestros ojos»

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Joseph Pearce explica que Robert Hugh Benson fue mejor profeta que Huxley u Orwell: la ideología descrita en el Señor del Mundo ya ejerce su dominio.

ReL 11 junio 2017

No es frecuente que un Papa recomiende una novela, pero todavía lo es menos que lo haga con insistencia: es el caso de Francisco con Señor del mundo, de Robert Hugh Benson (1871-1914), una ficción apocalíptica con cuya lectura también Benedicto XVI quedó impactado.

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Pincha aquí para adquirir ahora Señor del mundo, la novela que recomiendan Benedicto XVI y Francisco.

Joseph Pearcebiógrafo de todos los grandes escritores católicos de habla inglesa desde la conversión de John Henry Newman, ha escrito recientemente un artículo sobre Benson en The Imaginative Conservative donde da todas las claves de la obra del autor de Señor del mundo (los ladillos son de ReL)

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Joseph Pearce, profesor de Literatura Inglesa, es también director del Centro de Fe y Cultura en el Aquinas College de Nashville (Tennessee).

Robert Hugh Benson: recordando a un gigante olvidado

Robert Hugh Benson fue una de las más brillantes luminarias del firmamento literario católico en los primeros años del siglo XX, creciendo su estrella en el fulgor de varias novelas bestseller, y declinando, o apagándose más bien, con su prematura muerte.

Nacido en 1871, Benson era el hijo menor de E.W. Benson, un distinguido clérigo anglicano que contaba entre sus amigos con el primer ministro William Ewart Gladstone. En 1882, cuando Benson tenía 11 años, su padre se convirtió en arzobispo de Canterbury. En 1896, habiendo recibido él mismo las órdenes anglicanas, fue Benson quien leyó las letanías en el funeral de su padre en la catedral de Canterbury.

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Edward White Benson (1829-1896), arzobispo de Canterbury desde 1882 hasta su muerte y padre de tres grandes escritores.

El hijo, sin embargo, no estaba destinado a seguir las huellas de su padre. En 1903, tras un periodo de escrupuloso examen interior, cuyos detalles aclaró de forma magistral en su apología autobiográfica Confesiones de un converso, Benson fue recibido en la Iglesia católica.

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Ninguna conversión desde la de John Henry Newman, casi 60 años antes, provocó tal controversia, sacudiendo con ondas sísmicas el establishment anglicano. Posteriormente, durante los siguientes once años hasta su muerte en 1914, fue un defensor incansable de la Iglesia católica y un prolífico novelista y hombre de letras.

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Robert Hugh Benson, ya sacerdote de la Iglesia católica, en su ocupación favorita: la lectura.

No hay duda de que Benson pertenecía a una familia notable. Además del ascenso de su padre a la prominencia y la preeminencia en la Iglesia de Inglaterra, sus dos hermanos estaban entre los illustrissimi de los escritores eduardianos [del reinado de Eduardo VII, 1901-1910].

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Arthur Christopher Benson (1862-1925), el mayor de los hermanos Benson, fue un reputado biógrafo.

A.C. Benson, su hermano mayor, fue master [rector] del Magdalene College en Cambridge y se estableció como un fino biógrafo, autor de un diario y crítico literario, escribiendo celebradas biografías de Dante Gabriel RossettiEdward FitzgeraldWalter PaterAlfred Tennyson John Ruskin.

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Edward Frederic Benson (1867-1940) escribió obras que todavía hoy se reeditan y llevan a la pequeña pantalla.

Su otro hermano, E.F. Benson, escribió prolíficamente y pasó a la posteridad sobre todo por sus novelas satíricas Mapp y Lucia, adaptadas con éxito para la televisión.

Mapp and Lucia, la serie de novelas de E.F. Benson, ha sido llevada dos veces a la televisión por la BBC, en 1985 y 2014. He aquí el tráiler de esta última versión.

Sin embargo, R.H. Benson no desmerecería de sus hermanos mayores. Antes de morir a la trágicamente corta edad de 43 años, escribiría quince novelas de gran éxito y, tras ser ordenado sacerdote católico en 1904, serviría como coadjutor en Cambridge, demostrando ser no menos popular como predicador vehemente de lo que ya era como escritor de ficción.

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Los hermanos Benson en 1882 y un cuarto de siglo después, en 1907.

La imperfecta y la purificadora
La primera de las novelas de Benson, y la única que escribió siendo aún anglicano, fue La invisible luz, publicada en 1903 cuando se encontraba en medio de agónicas convulsiones de conversión espiritual. El libro está lleno de un emotivo misticismo: una confesión de fe en medio de la confusión de la duda. Una vez conquistada la claridad de la visión católica, Benson consideró su primera novela teológicamente defectuosa.

En 1912 comentó que su popularidad posterior parecía estar determinada por la denominación religiosa de quienes le leían. Era “bastante significativo” que fuese popular entre los anglicanos, mientras que los católicos le apreciaban “en mucha menor medida”: “La mayor parte de los católicos, yo mismo entre ellos, piensan que Richard Raynal, Solitary está mucho mejor escrita y es mucho más religiosa” [1].

Richard Raynal, Solitary evoca con cautivadora belleza la profundidad espiritual de la vida inglesa antes de la ruptura de la Reforma. Es una pequeña obra maestra en la que Benson entrelaza sin fisuras el arte narrativo moderno con el caballeroso encanto de la Edad Media. A modo de equivalente moderno de Las florecillas de San Francisco, esta ingeniosa mezcla de lo moderno y lo medieval crea un héroe que combina coraje y santidad en igual medida. Encontrándose como en casa a principios del siglo XV en la Inglaterra de Richard Raynal y en la presencia del original personaje del Maestro Richard, el lector disfruta el tiempo pasado en compañía de este santo ermitaño para su divina misión. Es literatura cristiana en lo que tiene de más hermoso y al mismo tiempo edificante y eficaz. Su poder es purgativo. Purga. Purifica. Renueva. En última instancia, muestra que las raíces de la novela están en Roma.

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Quizá la prueba más evidente del genio de Benson se encuentra en la facilidad con la que combinaba géneros literarios. Además de sus novelas históricas, también se sentía a gusto con novelas de planteamiento contemporáneo, como The Necromancers [Los nigromantes], una novela donde advierte sobre los peligros del espiritualismo, o con fantasías futuristas como Señor del Mundo. Esta última es auténticamente notable y merece situarse al lado de Un mundo feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwellcomo un clásico de la ficción distópica. De hecho, aunque las obras maestras modernas de Huxley y Orwell merecen un mérito igual a ella como obras literarias, son claramente inferiores como obras proféticas. Las dictaduras políticas  que hicieron de la novela-pesadilla de Orwell un poderoso presagio ya son historia. Hoy, su fábula de mal agüero sirve solo como un oportuno recordatorio de lo que fue y puede volver a ser, si no se hace caso a los avisos de la historia. Por el contrario, la novela-pesadilla de Benson se está verificando ante nuestros ojos.

En el mundo descrito en Señor del Mundo, un insidioso secularismo y un humanismo sin Dios han triunfado sobre la religión y la moralidad tradicional. Es un mundo donde el relativismo filosófico ha triunfado sobre la objetividad; un mundo donde, en nombre de la tolerancia, no se tolera la doctrina religiosa. Es un mundo donde la eutanasia se practica ampliamente y la religión apenas se practica. El señor de este mundo de pesadilla es un político de apariencia benéfica decidido a alcanzar el poder en nombre de la “paz” ydecidido a destruir la religión en nombre de la “verdad”. En semejante mundo, solo una Iglesia pequeña y desafiante se mentiene de pie contra el demoniaco “Señor del Mundo”.

Knox, Benson y Chesterton
Si la producción literaria de Benson abarca temas variados de ficción (históricos, contemporáneos y futuristas), también hizo incursiones en otras áreas con consumada facilidad. Sus Poemas, publicados póstumamente, despliegan una espiritualidad profunda y sedienta, formalmente expresada en una fe de raíces firmes, aunque en ocasiones desecadas. Esa misma espiritualidad profunda y seca era evidente en Spiritual Letters to one of his Converts, publicada también póstumamente, que ofrece una perspectiva atormentada sobre una inteligencia profunda. Una serie de sermones predicados en Roma en la Semana Santa de 1913 y luego publicadas como The Paradoxes of Catholicism ilustra por qué Benson era tan popular como predicador, atrayendo grandes audiencias a cualquier lugar donde hablase. Particularmente notable es la magistral Confesiones de un converso, al nivel de la Apologia pro Vita Sua de John Henry Newman y A Spiritual Aeneid [Una Eneida espiritual] de Ronald Knox como un clásico intemporal en la literatura de conversión.


Evelyn Waugh (1903-1966) puso prólogo a la obra del converso Ronald Knox sobre su propio itinerario espiritual.

En Una Eneida espiritual, Knox confesaba francamente que la influencia de Benson fue crucial en su propia conversión: “Siempre le miré como el guía que me había conducido a la verdad católica. En aquel entonces yo no sabía que él solía rezar por mi conversión” [2]. La otra gran influencia en la conversión de Knox fue G.K. Chesterton, así que no es una sorpresa que Benson fuese un gran admirador de Chesterton. El jesuita C.C. Martindale, biógrafo de Benson, él mismo un converso, escribió que los Papers of a Pariah [Los papeles de un paria] de Benson era “notable” por sus “características chestertonianas”: “El Sr. G.K. Chesterton nunca se cansa de decirnos que no vemos aquello que miramos, que el único planeta por descubrir es nuestra Tierra… y Benson leyó mucho de Mr. Chesterton y le gustaba de una forma especial” [3].

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Una prueba ulterior de la influencia de Chesteriton sobre Benson es la admiración de Benson por el Herejes de Chesterton. “¿Ha leído usted -preguntaba a un corresponsal suyo en 1905- un libro de G.K. Chesterton titulado Herejes? Si no, mire a ver qué impresión le causa. A mí me parece que su espíritu subyacente es espléndido. No es católico, pero tiene ese espíritu… Hacía tiempo que no me conmovía tanto… Es un auténtico místico, de una especie rara” [4]. Chesterton no era católico en 1905, pero Herejes fue la primera prueba clara, como afirma Benson, de que “tenía ese espíritu”.

La gran novela de la persecución anticatólica… y una historia de amor 
En Come Rack! Come Rope! [¡Venga el potro! ¡Venga la soga!], publicada por primera vez en 1912, todo el periodo de la Reforma Inglesa toma vida espeluznante. El lector, si se deja llevar, se verá transportado a finales del siglo XVI, enganchándole el terror y la tensión de la época con tanta fuerza como enganchan los personajes principales, que dan testimonio de su fe con valentía en un entorno hostil y mortal. Según el jesuita Philip Caraman, la novela “se convirtió rápidamente en un clásico católico” y sigue siendo “quizá la mejor conocida” de las novelas de Benson [5].


La mansión Fitzherbert en Tissington Hall, en Derbyshire.

La inspiración para la novela le vino de la historia de la familia Fitzherbert en Forgotten Shrines [Santuarios olvidados, una breve historia de algunas mansiones familiares católicas durante la persecución], de Dom Bede Camm, publicado en 1911, y de la propia visita que hizo Benson ese mismo año a la casa Fitzherbert en Derbyshire, donde predicó en la peregrinación anual en honor del Beato Nicholas Garlick y el Beato Robert Ludlam, sacerdotes católicos mártires ejecutados en 1588. De la sangre de estos mártires vino la semilla de la historia de Benson. El título de la novela está tomado de la famosa promesa de San Edmundo Campion de que permanecería firme “ya venga el potro, ya venga la soga”. Campion fue ejecutado en 1581.

En cuanto a su exactitud histórica, las opiniones parecen divididas. El padre Caraman escribió que Benson “había sido lo más fiel posible a sus fuentes” [6] y Hugh Ross Williamson destacó que los “personajes inventados” de Benson fueron creados “en el ámbito de la verdad conocida, dejándonos pensar, correctamente, que podrían haber vivido y actuado como Benson les hace vivir y actuar”.

Williamson continúa: “Toda la época se hace viva, y si algún lector objetase que este cuadro de la Inglaterra católica bajo el Terror Isabelino sabe un poco a melodrama, está la propia respuesta incuestionable del autor: ‘Si el libro es demasiado sensacionalista, no es más sensacionalista que la vida misma de la gente de Derbyshire entre 1579 y 1588” [7].

Por el contrario, Hilaire Belloc se permitió discrepar. Aunque era, en su mayor parte, una gran admirador de la obra de Benson, y escribió en una ocasión que creía que Benson “sería el hombre que escribiría algún día un libro para darnos cierta idea de lo que pasó en Inglaterra entre 1520 y 1560” [8], Belloc se quejaba de que la descripción de la vida diaria en Come Rack! Come Rope! era inexacta, parecida a la del siglo XVIII, no a la del siglo XVI.

Dejando de lado estas diferencias, la novela es, en cualquier caso, mucho más que mera ficción histórica. Es una gran novela, una gran historia de amor. Es una historia que muestra el misterio de Roma y la verdadera grandeza del amor noble y sacrificado entre un hombre y una mujer. El amor entre Robin y Marjorie, los dos principales protagonistas, es un amor mucho mayor que el de Romeo y Julieta. Su amor recíproco no tiene nada de la posesividad de los “amantes desdichados” de Shakespeare y tiene toda la pureza y la pasión de la Cordelia de El Rey Lear. Solo como historia de amor, Come Rack! Come Rope! ya merece un lugara en el canon literario.

En cuanto al clímax de la novela, hay que estar de acuerdo con Hugh Ross Williamson en que “es imposible no conmoverse con el último capítulo” [9]. Por su fuerza y conmoción, el clímax de la novela es comparable en estatura literaria con los trascendentales momentos finales de Lord Marchmain en la obra maestra de Waugh Retorno a Brideshead. Y si el final de Benson carece de la sutileza del desenlace de Waugh, le gana sin embargo en tensión dramática.

AVISO SPOILERSi no has leído Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh, ni visto la serie de televisión, pero piensas hacer una de las dos cosas, ¡no veas esta escena!

¿Por qué, se pregunta uno, esta mini-obra maestra de Benson, que soporta la comparación con las obras de Waugh, sigue siendo tan desconocida? Uno sospecha que tiene mucho que ver con los tiempos tristes y apesadumbrados, pecadores y cínicos que vivimos. En tiempos más saludables, por los que debemos rezar y en los que podemos esperar, será considerada como el pequeño clásico que es. Entretanto, en los días oscuros en los que nos encontramos, deberíamos dar gracias de que editores dinámicos como Cluny Media lleven esta obra significativa e importante a una nueva generación de lectores. También podemos esperar que su autor, tanto tiempo olvidado, volverá a figurar entre las estrellas del firmamento literario, con su estrella de nuevo ascendente.

Traducción de Carmelo López-Arias.

NOTAS
[1] Robert Hugh Benson, Confessions of a Convert, Sevenoaks, Kent: Fisher Press, 1991 edn., p. 52.
[2] Ronald Knox, A Spiritual Aeneid, London: Burns Oates, 1958 edn., p. 161.
[3] C. C. Martindale, The Life of Monsignor Robert Hugh Benson, Vol. Two, London: Longmans, Green & Co., 1916, p. 90.
[4] Ibid.
[5] Philip Caraman, S.J., prólogo a R. H. Benson, Come Rack! Come Rope!, Long Prairie, MN: Neumann Press, 1995 end., p. v.
[6] Ibid., p. vi.
[7] Hugh Ross Williamson, introducción a R. H. Benson, Come Rack! Come Rope!, London: Burns & Oates, 1959 edn., p. 6.
[8] Martindale, op. cit., p. 45.
[9] Williamson, op. cit., p. 5.

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Dejaba morir a los pacientes por deshidratación

y ahora es anti-eutanasia: un caso le abrió los ojos

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Esta enfermera canadiense pasó de dejar morir a los pacientes por deshidratación a ser una firme opositora de la eutanasia y el suicidio asistido

Lozano / ReL 8 junio 2017

Italia está abriendo la puerta a la eutanasia aunque de manera encubierta. El Congreso aprobó una ley de “testamento vital” que en realidad consiste en matar a los pacientes retirándoles la comida y la hidratación. Pero en la época de los eufemismos suena mejor “testamento vital” que “eutanasia”.

El caso de DJ Fabo, el músico que quedó tetrapléjico y ciego tras un accidente y que pidió al presidente de Italia que le permitiera morir, dio alas a los movimientos proeutanasia. Finalmente, este joven italiano murió en Suiza.

Los testimonios de personas en los que la eutanasia es legal
Sin embargo, estos grupos ocultan todo lo que se esconde detrás de la eutanasia y del suicidio asistido y del que hay numerosos testimonios en otros países en las que ya se aplica desde hace años como Bélgica, Holanda o  más recientemente Canadá.

Por ello, este martes la asociación Provita Onlus organizó un congreso en el que quería mostrar el verdadero rostro de estas leyes. Y para ello contó con el testimonio de la enfermera canadiense Kristina Hodggets, que durante 20 años provocó la muerte a pacientes mediante la deshidratación para que supuestamente tuvieran una “muerte digna”.

“He matado a personas”
“He matado a personas”, aseguraba en una pasada entrevista Kristina Hodgetts, que trabajó en un gran hospital de Ontario y en un hogar de ancianos de una zona rural. El modo como los trabajadores sanitarios intentaban agilizar injustamente la muerte de determinados pacientes hizo que se planteara: “¿Estamos ayudando a la gente a morir o estamos haciendo que la gente muera?”.

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Hoddgets participó en una conferencia en Italia.

“Estábamos haciendo que muriera porque era lo que nos convenía”, declara Hodgetts. “Dejé mi trabajo porque no podía formar parte de esta cultura eutanásica”. “Hay algo que está mal, fundamentalmente, en la eliminación de la vida de otro ser humano”, dice. “Te han confiado su vida y tú se la quitas”, aseguraba.

Ahora es una activista provida
Ahora ella es vicepresidente de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia pero tardó años en darse cuenta del engaño en el que vivían y el mal que realmente estaban infringiendo.

Hodggets se hizo enfermera con el propósito de salvar todas las vidas que pudiera pero en el hogar de ancianos donde también había muchos enfermos crónicos experimentó el horror. Con la “excusa de reducir el dolor” empezaron de manera gradual a dejar morir a estos enfermos provocando su muerte por hambre y sed hasta que estas prácticas se convirtieron en una rutina.

El caso que le hizo abrir los ojos
Esta enfermera recordó en su conferencia en Italia el caso que la marcó especialmente y que hizo que se diera cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Era el de una anciana hospitalizada y con una salud especialmente débil pero ella seguía viviendo. Sin embargo, el médico ordenó que se le retirara el agua y la alimentación y se le suministrara morfina para que muriera y así dejara de sufrir.

Sin embargo, esta anciana luchaba por su vida y tres días después seguía viva. Los enfermeros se dieron cuenta que la mujer se afanaba en chupar las gotas de agua de la esponja con que la limpiaban la cara. No quería morir. 

“¿Qué estamos haciendo?”, se preguntó un compañero de Hoddgets, y esta pregunta le traspasó también a ella el alma. Finalmente, la mujer tardó nueve días en morir cuando el supuesto objetivo era evitarle el sufrimiento.

Despedida por cuestionar que se acabara así con la vida de los pacientes
Con este caso se le abrieron los ojos y pronto observó que se le presentaba otro en el que el paciente era la víctima de los que deberían ser sus cuidadores. Le tocó asistir a la lenta y dolorosa agonía de una mujer a la que le había dado un derrame cerebral y al que los médicos decidieron igualmente retirarle toda alimentación pese a la oposición de su hija ya que su hermano, único fiduciario, así lo quería.

Ante esta situación, Kristina Hodggets acudió a una reunión de la dirección de la clínica y cuestionó la obligatoriedad de tener que cumplir órdenes que supongan matar a un paciente. Salió de esa reunión con el despido bajo el brazo y la paciente a la que defendió moriría poco después, ante una destrozada hija, de una manera agónica y con los pulmones inundados de morfina.

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Hodggets afirma que ante situaciones extremas “se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir”

De enfermera a paciente
Tras su despido, esta enfermera canadiense pasó de enfermera a paciente y tras un derrame cerebral quedó en coma. Experimentaba lo mismo que la mujer a la que vio morir. Estuvo once días en estado crítico y sólo la fuerte oposición de su marido impidió que ella misma fuera víctima más a la que retiraran la alimentación para dejarla morir.

Finalmente despertó y aunque le han quedado secuelas se ha convertido en una importante activista a favor de la vida y por ello decidió a ir a Italia, donde el Senado tiene que refrendar una ley que aprueba lo que ella mismo realizó durante años y que no era otra cosa que matar personas.

La eutanasia, en ningún caso
“La paradoja de esta ley –aseguraba Hodggets en Roma- se revela frente a un concepto tan simple como irrefutable: nadie tiene una bola de cristal para saber de antemano cómo reaccionar ante una enfermedad o discapacidad. Muy a menudo, cuando uno se encuentra en estas situaciones extremas, la perspectiva cambia y se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir. ¿Cómo se puede confiar a un trozo de papel el futuro a largo plazo?”.

Preguntada en la conferencia si como profesional del ámbito de la salud hay al menos un caso en el que ella estuviera a favor de la eutanasia o el suicidio asistido, su respuesta fue clara: No. “No a cualquier ley que permita a los médicos retirar la comida y el agua a los pacientes. Si se abre una puerta, la muerte se extenderá; no deben haber leyes que pisoteen el sagrado derecho a vivir y morir de muerte natural: el dolor físico, social y espiritual pueden calmarse y superarse”.

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CONTINÚA LA VIOLENCIA CONTRA LOS SACERDOTES EN MÉXICO

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Matan a golpes a anciano sacerdote que estaba dispensado de su ministerio

El P. Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la arquidiócesis de San Luis Potosí, lamentó estos hechos y precisó que el sacerdote había sido dispensado de su ministerio en junio del 2016 por indisciplina y no por acusaciones de abusos.

11/06/17 6:07 PM

(ACI/InfoCatólica) Dos hombres mataron a golpes al sacerdote Jorge Antonio Díaz Pérez, de 69 años de edad, quien estaba suspendido de su ministerio desde junio de 2016 por cuestiones disciplinarias.

Según señalan medios locales, los presuntos asesinos acusaban al fallecido de actos de pedofilia, aunque se informó que no había denuncias en su contra ni en el tribunal eclesiástico ni en la procuraduría.

El P. Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la arquidiócesis de San Luis Potosí, lamentó estos hechos y precisó que Díaz Pérez fue dispensado de su ministerio el 10 de junio de 2016 por indisciplina y no por acusaciones de abusos.

Un boletín de la Procuraduría General de Justicia de San Luis Potosí señala que el subprocurador de Procedimientos Jurisdiccionales, Aarón Edmundo Castro Sánchez, «dio a conocer que hay dos personas detenidas como presuntos responsables de este homicidio».

Los hechos ocurrieron la tarde del 7 de junio, cuando a través del Servicio de emergencias 911, se informó a la Policía Ministerial del Estado (PME) que en un domicilio de la calle Valente Flores, había una persona sin vida.

«Al lugar acudió de inmediato personal de la Unidad Especializada en Homicidios y Feminicidios de la PGJSLP, así como de la PME y de Servicios Periciales, quienes constataron los hechos y las primeras investigaciones arrojaron que la persona occisa vivía en esa casa, contaba con 69 años de edad y se había dedicado al servicio religioso católico».

«El occiso presentaba golpes contusos en la cabeza por un objeto contundente, así como otras lesiones en diferentes partes del cuerpo, logrando los agentes de la ministerial detener en flagrancia a dos personas del sexo masculino, una de ellas desempeña un cargo en la Dirección de Comercio del Ayuntamiento de Santa María del Río y el otro empleado de este, pero de un negocio particular», indica el texto.

Castro Sánchez dijo que los detenidos fueron puestos a disposición de la Unidad Especializada en Homicidios y Feminicidios «para deslindar responsabilidades».

Precisó además que se detuvo a «las dos personas en flagrancia, porque encontraron indicios de su presunta participación, pero aún no se les puede imputar el delito hasta que continúen las investigaciones y se aportan más elementos de prueba».

Finalmente dijo que «ya verificaron en los archivos de la Procuraduría y hasta el momento, no han encontrado denuncia alguna en contra del occiso, por lo que continuarán las investigaciones para conocer la forma en que ocurrieron los hechos».

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«La Virgen me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

Claudia Koll, ex actriz erótica

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La Virgen María tuvo un papel importante en su proceso de conversión

Claudia Koll fue una de las estrellas del cine erótico en Italia, muy rentable a inicios de los 90 del pasado siglo. Tenía la fama que le daban sus papeles, como en Cosí fan Tutte, del director Tinto Brassy, y conseguía mucho dinero por ellos. Sin embargo, existía en ella un vacío enorme que no lograba llenar ni con ese éxito ni con los hombres.

Fue en el 2000, año del gran jubileo, cuando esta actriz se convirtió y su vuelta a la Iglesia fue muy sonada debido a los papeles que había protagonizado en el pasado. En este cambio, la Virgen María ha sido fundamental, también antes de su conversión, pues aunque ella no lo supiera ya había una semilla en ella.

Devota de la Virgen de Medjugorje y Fátima

Koll es una devota de la Virgen de Medjugorje, donde ha peregrinado en varias ocasiones, pero Fátima y Lourdes también han sido parte importante para ella. “María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer, a expresar mejor mis cualidades femeninas: la dulzura y el espíritu materno”, aseguraba.

En la entrevista en Medjugorje que recoge AleteiaClaudia Koll contó cómo la Virgen estuvo cerca de ella durante todo su proceso de conversión y cómo lo pudo sentir así. Y habla concretamente de una experiencia que vivió en este pequeño pueblo bosnio.

Su experiencia con la Virgen

“Es uno de esos momentos en los que todo se detiene. Vi que estaba lloviendo pero no sentía caer la lluvia sobre el paraguas. Es realmente una experiencia maravillosa sentir a la Virgen en el corazón. No se me ocurrió en absoluto buscar signos ni mirar al cielo. Creo que el encuentro tiene lugar dentro de uno”, contaba esta actriz de 52 años.

 

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Claudia Koll aprovecha ahora para dar testimonio de Dios en todo momento

Claudia Koll explicaba también que la Virgen siempre estuvo con ella aunque no pudiera verla. “Siempre ha estado presente en mi vida, desde que nací. Cuando tenía ocho o diez años, no me acuerdo, vi una película sobre la Virgen de Fátima. Entonces comprendí que la Virgen no era una estatua, era una mujer”.

María, presente en su infancia

La actriz cuenta que en ese momento de su infancia quedó “realmente impresionada al ver que la Virgen había dado una tarea tan importante a los videntes”, niños como ella. “A través de la película sentí que la Virgen me habló de la belleza, la paz, la serenidad”, contaba. Al llegar a su casa hizo una oración en la que pidió a María que llevara ya con ella como hizo con Francisco y Jacinta.

“El Señor no respondió a esa oración pero creo que Él me quiere para dar testimonio de Él. Toda esta experiencia que he tenido me ha ayudado a entender la grandeza de la misericordia divina”.

Hija del Jubileo del 2000

Este proceso que se inicio en el 2000, ella se considera hija del Jubileo, un día en se encontraba desesperada y no sabía qué hacer. Y acabó entrando en una iglesia de Roma.

“Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: ‘Nada, soy una pecadora’. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar… Era la respuesta del Señor”, contaba esta mujer, tal y como recogía ReL en un reportaje.

“El Señor me invitaba a vivir sin miedo”

“Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado”, aseguraba

Ella se dio cuenta de que “el mundo del espectáculo me ha utilizado” y usa “nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas”.

“Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme.Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar”, concluía.

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