La pureza, conquista y don

La castidad no es un asunto de represión de los sentimientos y tentaciones sexuales sino una integración exitosa del don de la sexualidad dentro de la persona entera. El contenido sexualmente explícito en blogs, mensajes, y fotos en las páginas webs sociales son también otro de los caminos que podrían quitar la inocencia. La pornografía difama la intimidad del acto marital e injuria la dignidad de los que la ven y participan.

Muchos jóvenes tienen la ilusión de tener una familia numerosa pues ven lo bien que la han pasado con sus hermanos, pero a la hora de la tentación ceden sin mayor lucha y sin pensar en que pueden llegar a convertirse en padres… Pueden negar su paternidad y orillar a la mujer al aborto, a la soledad o a quedar herida en sus afectos. Por tanto, lo mejor es evitar la ocasión.

La pureza es una conquista de Dios en nosotros. El Papa Benedicto XVI, tratando el tema de la castidad, escribe: “Cuanta menos fe haya, más caídas habrá”.

La pureza de corazón determina la profundidad de las demás virtudes de la persona. La pureza es finura de alma, elegancia de espíritu, delicadeza de sentimientos, selección, elite. “La continencia voluntaria –dice Alexis Carrel- realiza y avalora la vida más que ningún otro esfuerzo moral o físico”.

Dice el Cura de Ars:

“La pureza viene del cielo; hay que pedírsela a Dios. Si la pedimos, la obtendremos. ¡No hay nada más bello que un alma pura! Si lo entendiéramos, no podríamos perder la pureza (…). Hay que cerrar nuestro corazón al orgullo, a la sensualidad y a todas las otras pasiones (…). Hijos, no podemos comprender el poder que un alma limpia tiene sobre Dios: ella obtiene de él todo lo que quiere (…) Para conservar la pureza hay tres cosas: la presencia de Dios, la oración y los sacramentos (…). Cuando se ha conservado la inocencia, nos sentimos llevados por el amor de Dios, como el águila es portada por sus alas”.

Luego dice más adelante:

“Un alma pura es como una bella perla. Mientras está escondida en una concha, en el fondo del mar, nadie piensa admirarla. Pero si la mostráis al sol, brilla y atrae las miradas. Así sucede con el alma pura, que está escondida a los ojos del mundo, pero que un día brillará ante los ángeles, al sol de la eternidad”.

Cree el pecador que, una vez cometido el pecado, todo ha terminado; y no es así. El acto culpable ha finalizado, pero sus consecuencias permanecen. Nuestros centros nerviosos son como una placa impresionable que guarda una huella. Por eso, una determinada persona puede suponer un peligro y otras no.

Ana Catalina Emmerick escribe:

“Todo cuanto el hombre piensa, dice y hace tiene alguna vida y continúa viviendo como obra buena o mala. Lo malo hay que remediarlo con la confesión y la penitencia; de otro modo continuarán las consecuencias del pecado sin término” (tomo X, 478, n. 45).

El Señor nos dice. “Con amor eterno te amé” (Jeremías XXXI, 3). ¿Quién puede decir eso?… El Señor no quiere cosas de ti, te quiere a ti.

Últimas palabras de Jacinta, la pastorcita de Fátima:

  • Los pecados que llevan más almas al infierno son los pecados de la carne.
  • Vendrán modas que han de ofender mucho a Nuestro Señor.
  • Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
  • Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Nuestro Señor y no hacen penitencia.
  • Muchos matrimonios no son buenos, no agradan a Nuestro Señor.

¿Por qué vives la pureza? Porque los puros verán a Dios, porque quiero ver el rostro de Dios. Y no sólo en la otra vida, sino en ésta. La pureza va de la mano de la humildad.

Juan Pablo II dice que la pureza no es sólo abstenerse de la impureza, o sea, la templanza, sino que al mismo tiempo abre también un camino a un descubrimiento cada vez más perfecto de la dignidad del cuerpo. (Enchiridion F, IV, p. 3082).

Luego, Juan Pablo II dijo en Francia:

Toda la historia de la humanidad es la historia de la necesidad de amar y de ser amados… El corazón es la apertura de todo el ser a la existencia de los demás, la capacidad de adivinarlos, de comprenderlos. Una sensibilidad así, auténtica y profunda, hace vulnerable. Por eso, algunos se sienten tentados a deshacerse de ella, encerrándose en sí mismos… Jóvenes de Francia: ¡Alzad más frecuentemente los ojos hacia Jesucristo! El es el Hombre que más ha amado, del modo más consciente, más voluntario, más gratuito… ¡Contemplad al Hombre-Dios, al hombre del corazón traspasado! ¡No tengáis miedo! “Jesús no vino a condenar el amor, sino a liberar el amor de sus equívocos y de sus falsificaciones. Fue él quien transformó el corazón de Zaqueo, de la Samaritana y quien realiza, hoy todavía, por todo el mundo, parecidas conversiones. Me imagino que esta noche, Cristo murmura a cada uno y a cada una de entre vosotros: “¡Dame, hijo mío, tu corazón!”. Yo lo purificaré, yo lo fortaleceré, yo lo orientaré hacia cuantos lo necesitan: tu propia familia, tu comunidad, tu ambiente social… El amor exige ser compartido”. Sin Dios el hombre pierde la clave de sí mismo, pierde la clave de su historia. Porque, desde la creación, lleva en sí la semejanza de Dios” (nn. 5 y 6).

Jacques Maritain afirmaba:

Jacques Maritain afirmaba:

“La educación nos debería de enseñar a vivir siempre enamorados, y de qué nos hemos de enamorar”.

Para terminar recordemos lo que enseñaba San Juan Bosco:

que la virtud que más brilla en el paraíso es la pureza.

El valor de la espera

Una chica de 26 años tenía dos años llevando relaciones íntimas con su novio y cayó en la cuenta de que eso no debería ser así. Su novio era ateo. Cuando aprendió a hablar con Dios entró en crisis. Poco a poco lo fue asimilando, y fue buscando argumentos en libros y en internet para dárselos a su novio y así misma. Una vez convencida, decidió plantearle al novio vivir la castidad, y, -pensó- si no aceptaba, rompería con él. Encontró un libro titulado Virginidad 2.0 Recuperar la inocencia, de Jesús María Silva Castigliani, que fue el que más le ayudó. Habló con su novio. A él la idea le cayó como una bomba. Sólo dijo:

-“Déjame darle vueltas a la manzana, lo pienso y regreso en 10 minutos”.

Al cabo de un rato regresó y le comentó:

-“No te entiendo pero lo acepto porque te amo”.

Ella se puso feliz. Varios meses después, él le dijo que quería bautizarse. Ella se dijo a sí misma: “Sé que no lo hubiera logrado si no hubiera orado y si él no me hubiera ayudado”.

Patrick Fagan, experto en Antropología de la sexualidad, afirma que quisiera con cariño gritar a los jóvenes:

“No te dejes engañar y pienses que la mayoría de los jóvenes tienen relaciones sexuales. ¡No las tienen! Hay mucho que saber y que pensar antes de acceder a ellas”.

Las relaciones sexuales entre jóvenes o adolescentes son un riesgo para tu cuerpo, para tus emociones y para tu futuro. Es maravilloso que en Estados Unidos crezca cada vez más la abstinencia sexual entre los jóvenes.

Es cierto que hay jóvenes que deciden tener relaciones sexuales; pero eres tú quien tendrá que vivir con las consecuencias de tu decisión. Hay muchas formas de expresar tu cariño sin tener relaciones íntimas. Trata de evitar las situaciones que intensifiquen las emociones sexuales. Es más difícil “frenar” entonces.

Carlos Beltramo dice que los besos y caricias mueven las hormonas. A veces, tú como joven puedes afirmar:

— Las hormonas son imparables.

— Y ¿dónde estuviste?—, te preguntamos.

— En un parque a las 3 a.m… Bueno, estuve desde las 8 p.m. allí con mi novia.

¿Quién eligió? ¿Quién se puso en esa situación? Es normal que haya impulsividad si nos ponemos en la ocasión: un piquito, otro piquito, un tercer besito. Luego “¡Qué cansados estamos! Vamos a sentarnos en el sillón”. Pregúntate: ¿Por qué te metiste en el departamento con ella? Es subirse al caballo y darle con la espuela.

Hay jóvenes que piensan: “Si ella no cede, no me ama”. Al ser un sentimiento, al enamoramiento lo matan fácilmente las experiencias negativas. El verdadero amor crece, aunque haya experiencias difíciles.

Para vivir la pureza (castidad), mantente ocupado (a) con los deportes y con las actividades en grupo. Algunos adolescentes ven la sexualidad como una actividad recreativa, placentera. “La unión puramente física es esencialmente demoniaca”, escribe un autor noruego.

Se está perdiendo el romance y muchos jóvenes se quedan en la parte biológica, cuando lo más bello es el amor. La experiencia del enamoramiento es la más plena de las experiencias. No es electiva, es sorpresiva. Yo me sorprendo enamorado.

Si tú y tu pareja no pueden ponerse de acuerdo, entonces quizás es mejor que busques a otra persona que piense igual que tú. Decir “no” puede ser la mejor manera de decir “te amo de verdad”. La castidad no es rechazo ni menosprecio del amor. Significa más bien defender al amor del egoísmo.

Repito: El que un adolescente sea casto es absolutamente esencial para su felicidad. La masturbación y la pornografía hacen que el hombre busque el placer al ritmo de su sexo. Genera placer, sí, pero no entrena para ser feliz, ni entrena para amar. Placer y felicidad no son lo mismo.

Amar es saber decir que no en el noviazgo

Si no estás preparado para casarte, no estás preparado para acostarte. Si te vas a casar mira que tu novio (a) tenga los mismos valores que tú, pon atención en lo que esa persona piensa de su familia. Si no ama a su padre y a su madre, no te va a amar.

Si no te gustaría convivir con un borracho o con un drogadicto, no te hagas novio de uno de ellos. Es importante ser selectivo e inteligente, ya que, cuando se daña a un joven se dañan generaciones. La corrupción se contagia, si uno de los dos es alcohólico, a veces los dos acaban siéndolo.

Octavio Paz dice que

“la castidad cumple la misma función en Oriente que en Occidente: es una prueba, un ejercicio que nos fortifica espiritualmente y nos permite dar el gran salto de la naturaleza humana a la sobrenatural” (La llama doble, p. 22.).

Con el alma clara y limpia, se entiende más la grandeza del amor. A veces los jóvenes dicen que no se pueden controlar. Hay que decirles: “Si lo (la) quieres, no se hagan daño mutuamente”.

—Fulanita, dame una prueba de amor-, dijo un joven.

— Si te casas conmigo no te doy una prueba, sino muchas. Si me amas, sabrás esperar a que estemos maduros.

— Es que quiero saber si nos acoplamos, responde el joven.

— ¡Ni que fuéramos cápsulas espaciales! Si hay compatibilidad de caracteres y respeto mutuo, la habrá en lo demás.

La entrega está condicionada por el compromiso formal. El libertinaje representa odio al cuerpo, al hombre y al mundo. El libertinaje tiene su fundamento en que el cuerpo se torna organismo, mera cosa. Su expulsión del reino de lo moral es, al mismo tiempo, expulsión de lo humano. Se convierte en mero objeto, en cosa, y con él también se hace la vida del hombre vulgar y ramplona. Cuando el hombre se burla de su cuerpo, se burla de sí mismo.

Es propio del corazón humano aceptar exigencias, incluso difíciles, en nombre del amor. El novio que ama a su novia, sabe esperar, y no pide una prueba de amor, cuando él no puede ofrecerle un matrimonio con la misma prisa con la que él pide la prueba de amor. Y a veces, esa prueba de amor termina en odio a quien se le entrega, porque siente que esa persona, en vez de elevarlo, lo rebaja; otras veces, termina pidiendo más y más. Un joven equilibrado entiende que, la mejor opción, es la abstención sexual antes del matrimonio, y entiende que haya quienes elijan la virginidad para vivir su adolescencia o para toda la vida.

La elección de la virginidad o de celibato para toda la vida es una respuesta al amor de Dios y, por tanto, tiene el significado de un acto de amor esponsal; es decir, de un de una donación esponsal de sí mismo. Es una donación hecha como renuncia, pero hecha sobre todo, por amor.

San Agustín dice que

“con el Espíritu Santo el placer consiste en no pecar, y esto es la libertad; sin el Espíritu, el placer consiste en pecar, y ésta es la esclavitud” (El Espíritu y la letra 16,28).

La instagramer católica que cuenta su noviazgo

Ana Bini Sesé, @princespequitas, abrió su cuenta hace 8 años, cuando comenzó a salir con Pepe. La pareja tiene ahora miles de seguidores.

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico«¿Me prometes que no acabará nunca?

-Te lo prometo.»

Es el diálogo que escribió Ana Bini en su perfil de Instagram, @princespequitas, en julio de 2015. En la foto, ella junto a su novio, Pepe Baltá.

«¡Qué mejor regalo de Reyes que yo!»

Ana y Pepe están enamorados desde que se conocieron cuando tenían 13-14 años. Comenzaron a salir el 7 de enero de 2012 y Pepe bromea: «¡qué mejor regalo de Reyes que yo!».

Llevan ya 8 años de noviazgo y tienen intención de casarse por la Iglesia católica. Por el momento, ella ha acabado su carrera de Periodismo y busca trabajo. Él está en 5º de Medicina.

Son de Barcelona aunque ella ha estudiado en Pamplona, a 450 kilómetros de distancia durante el curso académico. Llevar así una relación tiene su mérito, como reconocen todos los manuales de pareja.

Ana abrió su Instagram en septiembre de 2012 con una foto algo borrosa en la que se ve un grupo de chicos y chicas adolescentes. Era la fiesta de cumpleaños de una amiga. Ahí comenzó todo…

Tiempo después, «supimos que algunas madres de mi colegio y del suyo se pusieron de acuerdo para que en el cumpleaños nos encontráramos chicos y chicas», comenta Ana.

«Siempre hemos sido transparentes con nuestros padres»

Paso a paso, la entusiasta @princespequitas ha ido narrando los hitos de su noviazgo: vacaciones, pensamientos, viajes, encuentros de familia, amigos… Tanto ella como su novio agradecen a sus padres «que aceptaran nuestra relación siendo tan pequeños al principio. Siempre han confiado en nosotros. Creo que la clave fue la transparencia por nuestra parte, porque se lo contamos todo desde el comienzo», explica.

PRINCESPEQUITAS
Ana es entusiasta y contagia su alegría.

«Seguiremos luchando por ese futuro»

No todo es color de rosa: discuten, Pepe reconoce que es orgulloso,… Explican cómo funciona el amor en los años de ser novios. Vencen la rutina, se quieren querer y así lo cuenta ella. En un cumpleaños, Ana escribe: «Un año más, seguiremos luchando por ese futuro ✝». 

Ha habido momentos de pasteles, de esquí, de tomar el sol junto a una piscina, de llevarlo a él en silla de ruedas porque tenía una pierna escayolada, de ir juntos a Czestochowa (Polonia) para participar en la Jornada Mundial de la Juventud que convocó el papa Francisco.

«Trucos» que pueden servir a otros

Con la pandemia del coronavirus y el confinamiento en sus respectivas casas, los posts se intensificaron y Ana y Pepe decidieron subir a Instagram vídeos con experiencias que pueden servir a otras parejas.

Les llegan decenas de consultas y «tratamos de ayudar siempre, en la medida que podemos y sabemos». Eso les alienta a seguir: «En plena pandemia nos llegó, por ejemplo, la consulta de una chica sobre su noviazgo y hace pocos días nos envió una foto del anillo de compromiso«.

No pretenden dar lecciones, dice Pepe, pero son ideas y consejos que ellos les han funcionado. Por ejemplo:

  • ¿Cómo y cuándo conocer a la familia del otro?
  • ¿Qué hacer con las discusiones y peleas de pareja?
PRINCESPEQUITAS
Ana y Pepe han grabado varios vídeos sobre los temas que más interesan a todos los novios de cualquier país.

Lo importante es saber que cada pareja es un mundo y es irrepetible.

Hay pequeños vídeos en los que ambos hablan: Ana explica y Pepe matiza. Se conocen, se quieren, se admiran y luchan por quererse más y más#Perfectoparamí, ha escrito Ana más de una vez.

«Fue Dios quien nos presentó»

Un día publicó esta reflexión:
«Cada vez somos más conscientes de que fue Dios quien nos presentó con catorce años. Él es el único capaz de confiar en dos niños.
Y sabemos que lo hizo por algo. Este ha sido solo un año más de la misión más bonita de nuestras vidas. ❤️ 7 de enero de 2012 🤜🏼🤛🏽».

«¡Qué bien se lo pasarán nuestros hijos!»

Hay posts en los que se ve algún descubrimiento sobre cómo es el novio de Ana:

«Una de las cualidades que más me gustan de Pepe es lo chinchón/juguetón que es. Siempre pienso: ‘Qué bien se lo pasarán nuestros hijos’. A lo largo de la relación es cuando me he ido dando cuenta de estas cosas. ¡Y me encantan!».

En otros, comparten su manera de conocerse mejor y de ir aprendiendo a hacer familia:

Segunda Virginidad (para jóvenes)

Todos hemos sentido que algo se quiebra en nuestro interior cuando alguna experiencia nos ha hecho perder algo de nuestra inocencia infantil, y nos ha aproximado a la vida adulta, quizás de un modo doloroso. Esto se hace más patente en el campo de la sexualidad, que a menudo se vive desconectado del amor y del compromiso.

Algunos jóvenes inician su vida sexual a edad temprana, pierden la virginidad y piensan que no hay remedio. Después de una comprensión más profunda de la sexualidad humana han querido vivir la castidad pero no encuentran el camino. La buena noticia es que se puede recuperar la virginidad del corazón, con ayuda de Dios.

No se trata de cambiar el pasado. La virginidad va más allá de lo físico. Jesús dijo: “Todo aquel que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5, 27-28). Ese hombre perdió la virginidad del corazón aunque conserve la del cuerpo. La gran renovación que Jesús trajo a la religión judía fue convertirla en una religión del corazón y no del cuerpo, una religión del interior, y no del exterior; porque desde el interior se santifica el exterior, y desde el corazón se santifica el cuerpo.

Si después de que un corazón ha caído arde en deseos de ser casto ¿no afectará también al cuerpo? Es posible restaurar en el corazón la virtud y el deseo de la castidad. Si limpias tu corazón, tu cuerpo quedará también limpio. Si el Señor limpia con su gracia las impurezas de tu corazón, éste quedará limpio. Si en tu corazón se enciende la luz de la castidad y el fuego de la virginidad, también resplandecerá en tu cuerpo. El Señor te puede dar un corazón virginal, y a partir de ahí puedes restaurar tu virginidad.

Lo que sucede a nuestro cuerpo afecta a nuestro corazón y viceversa. No hay nada más hermoso que una mirada pura. No hay nada más sublime que un joven que, arrepentido de haber perdido la virginidad, ame con castidad a una mujer y se capaz de mirarla con pureza y de saber esperar, para vivir con ella el amor tal y como Dios lo quiere.

Para la Biblia el corazón es el centro del alma y de la personalidad, es el reducto más sagrado que tenemos, donde se juega todo, donde se libran las grandes batallas y se toman las decisiones; ahí es donde mora el Señor. Cuando alguien deja atrás su vida de pecado, y deja que la gracia restaure la virginidad en su interior, adquiere un corazón indiviso para amar.

Si alguna persona tiene relación con varias personas se pierde la unidad de corazón. Pero la gracia de la restauración es grande y vuelve a unir el corazón. La integridad virginal es la capacidad de ser uno, de unificar todas las fuerzas del cuerpo, el alma, la mente y el corazón, para entregarse al plan de Dios en la propia vocación.

La sexualidad incide en lo más profundo de nuestro corazón, pero no mancilla todo nuestro ser como una gota de tinta que cae en el agua. Cuando el corazón está herido por el pecado y pierde su pureza, está como muerto, pero el agua del Espíritu lo puede sanear si quiere ser sanado. El Espíritu Santo es capaz de eliminar toda la fuerza del pecado y de renovarlo completamente.

Por el Sacramento de la Confesión podemos destapar el caño, quitando todo lo que lo obstruye e impide que brote la gracia y viene la alegría del perdón de Dios. Puedes pedir al Espíritu Santo que sane y unifique tu corazón, que te devuelva la integridad y que te conceda nacer de nuevo.

Dios nos ama con todo su corazón, y está empeñado en nuestra felicidad más que nosotros mismos. Él es el amor eterno, nos ha creado por amor, y nos llama a compartir su misma vida, a vivir eternamente en comunión con él. No es aburrido, al contrario, lo aburrido es vivir sin Él. Nosotros muchas veces le damos la espalda y buscamos nuestro propio camino. Entonces el Corazón de Dios queda herido de amor, y viene a buscarnos. Este drama de amor recorre toda la historia de la salvación.

Cree en el poder de Dios que puede regenerar el corazón de tu novio, de tu novia y lo hace virginal de nuevo para ti. Aprende la lección para que una vez restaurado no peques más.

Hay un libro que amplía este tema, escrito por Jesús María Silva Castigniani. Se llama Virginidad 2.0. Recuperar la inocencia, Freshbook.

JESÚS HIGUERAS: PREPARAR A LOS NOVIOS

Jueves, 28 de noviembre de 2019

Jesús Higueras, párroco de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), participó el 17 y 18 de septiembre en unas jornadas de actualización pastoral celebradas en la Universidad de Navarra, donde ofreció su experiencia sobre la ocasión evangelizadora que supone la organización de una boda.

Guardar la vista es guardar el corazón

Una mujer decía: Quiero ser siempre leal a mi marido y que él también lo sea conmigo. Y recordó un viejo consejo: Quien guarda la vista, guarda el corazón. Efectivamente, por los ojos entran las cosas deseables, sean convenientes o inconvenientes. Educar la mirada es una lucha importante, que influye en la calidad de nuestro mundo interior.

No podemos ver todo, mirar todo, no podemos oír todo. Lo que miramos influye en nuestro mundo interior. Aprender a mirar es también aprender a no mirar. Todo lo que penetra a nuestros sentidos, penetra en nuestra conciencia. La mirada limpia es importante porque, si no hay castidad y pureza no se da el amor.

La mirada no es solamente un acto físico; es una acción humana, que expresa las disposiciones del corazón. Hay miradas de amor y de indiferencia: miradas que muestran apertura y disponibilidad para comprender, y miradas cegadas por el egoísmo.

En los siglos III, IV y V de nuestra era tenía un gran prestigio ser Padre del desierto. Una sentencia de los Padres del desierto era: «La guarda del corazón, el examen de sí mismo y el discernimiento, son las tres virtudes que guían al alma».

El corazón se guarda para el novio o la novia y para el futuro cónyuge, o bien para Dios. Guardar el corazón es, sobre todo, cultivar un amor tierno a Jesucristo.

La lucha tiene un frente dentro de nosotros mismos, el frente de las pasiones. Se trata de guardar el corazón de lo malo, pero no se trata de guardarlo por guardarlo. Podemos experimentar la rebelión del cuerpo, pero para eso están la inteligencia y la voluntad. Al tratar a Dios no prescindimos de los afectos del corazón; más aún, procuramos centrarlos en Él. Hay que procurar una oración cálida, huir de la frialdad de corazón y del sentimentalismo.

Salvador Canals dice: Guardar el corazón quiere decir conservarlo para Dios, vivir de modo que nuestro corazón sea su reino… Guardar el corazón quiere decir también amar con pureza y con pasión a quienes debamos amar, y excluir al mismo tiempo los celos, las envidias y las inquietudes, que son causas ciertas de desorden en el amar. Si imaginamos al corazón como un campo de batalla, podemos decir que esa ciencia enseña a vivir continuamente como los centinelas en las avanzadas.

Verdad es que el camino no es fácil, pero cuando el corazón ha alcanzado la purificación completa, Dios nuestro Señor, con su presencia y con su amor, ocupa el alma y todas sus potencias: memoria, inteligencia, voluntad. Y de este modo la pureza del corazón conduce al hombre a la unión con Dios.

En la escuela del corazón podemos aprender, en un instante, más cosas de cuantas nos puedan enseñar en un siglo los maestros de la tierra. Sin la guarda del corazón, por más que queramos empeñarnos, no llegaremos nunca a la santidad (Salvador Canals, Ascética meditada, Ediciones Rialp, 1962).

La gente suele decir que el amor es ciego. El ciego no es el amor sino el odio, que muchas veces no permite ver las grandes virtudes de los demás.

¿De qué les hablaría San Juan Pablo II a los franceses? Ellos presumen de ser fuertes en el amor. Pues de eso les habló en su viaje a Francia: Toda la historia de la humanidad es la historia de la necesidad de amar y de ser amados… El corazón es la apertura de todo el ser a la existencia de los demás, la capacidad de adivinarlos, de comprenderlos. Una sensibilidad así, auténtica y profunda, hace vulnerable. Por eso, algunos se sienten tentados a deshacerse de ella, encerrándose en sí mismos… Jóvenes de Francia: ¡Alzad más frecuentemente los ojos hacia Jesucristo! El es el Hombre que más ha amado, del modo más consciente, más voluntario, más gratuito… ¡Contemplad al Hombre-Dios, al hombre del corazón traspasado! ¡No tengáis miedo! “Jesús no vino a condenar el amor, sino a liberar el amor de sus equívocos y de sus falsificaciones. Fue él quien transformó el corazón de Zaqueo, de la Samaritana y quien realiza, hoy todavía, por todo el mundo, parecidas conversiones. Me imagino que esta noche, Cristo murmura a cada uno y a cada una de entre vosotros: “¡Dame, hijo mío, tu corazón!”. Yo lo purificaré, yo lo fortaleceré, yo lo orientaré hacia cuantos lo necesitan: tu propia familia, tu comunidad, tu ambiente social… El amor exige ser compartido”. Sin Dios el hombre pierde la clave de sí mismo, pierde la clave de su historia. Porque, desde la creación, lleva en sí la semejanza de Dios” (nn. 5 y 6).

NOVIAZGO CRISTIANO: 5 CONSEJOS

Tras recuperar la palabra y el concepto de noviazgo como periodo de preparación para un amor auténtico y un compromiso de por vida, Marta Espíldora, de 21 años, explica en una de las Charlas GEN que organiza la Delegación de Pastoral Juvenil de la Archidiócesis de Toledo cómo vivir cristianamente esa relación para que sea realmente un buen fundamento del matrimonio.

10 puntos que disgustan a los jóvenes varones de las mujeres

Hay cosas que los jóvenes valiosos rechazan en la mujer:

 Que sea charlatana o gritona, que hable sin parar y no sepa escuchar. Quien no sabe escuchar no sabrá comprender.

  1. Que sea poco aseada, vista con descuido y ande con chanclas. Una mujer, aunque no sea muy bonita, luce bien si se presenta arreglada.
  2. Que sea pesimista y no vea el aspecto bueno de los acontecimientos; que se comporte como hombres, escupa o diga palabras groseras.
  3. Que se muestre desinhibida o aventada con todos los varones. A estas mujeres los hombres las usan para pasarla bien, pero no las toman en serio.
  4. Que sea una chica “fácil”, que le diga que sí a las peticiones de sus amigos –sea lo que sea- pues eso aburre a los varones.
  5. Que hable con albures y maldiciones al dirigirse a cualquier persona. La calidad del lenguaje muestra la calidad espiritual de una persona.
  6. Que carezca de fortaleza, que aguante poco los golpes de la vida, pues así no podrá ser sostén moral de la familia, que sea llorona, quejica y chille por todo.
  7. Que sea amante del alcohol pues un vicio conduce a otros; además de que vomitan fácilmente y dan espectáculos que producen lástima.

El alcohol desinhibe y tomado en cantidades excesivas – para cada persona el límite cuantitativo es distinto, y a veces muy pequeño- predispone a conductas violentas personales o grupales; euforias que pueden ser peligrosas en el uso de vehículos, y no cabe olvidar que los accidentes de motos y coches son la primera causa de muerte juvenil.

  1. Que trate de llamar la atención en donde quiera que vaya, a base de vestir con minifalda, tops, indumentarias extravagantes o actitudes externas, pues, como carece de una personalidad fuerte, quiere sustituir el carácter con el vestido.
  2. Que sea poco discreta: que cuente sus intimidades, por ejemplo, que “anda en sus días”; que todas sus amigas sepan lo que pasa entre ella y su novio; que cuente la vida privada de sus padres o de otras personas; que pida dinero para vestirse mejor.

¡Ya tengo novio!

Por Sheila Morataya-Fleishman

“El amor mueve al sol y a las demás estrellas”. Dante.

Una de las épocas de mi vida que recuerdo con más nostalgia, es aquella a partir de los trece años cuando empezaba a ser testigo del inicio de las relaciones de noviazgo entre mis compañeras de colegio. Me encantaba oír las historias de cada una con las declaraciones de amor que les hacían los chicos. Algunas hablaban de tener solo unos días de ser novios, otras celebraban meses, mientras yo esperaba y esperaba a que eso sucediera mágicamente en mi vida. ¡Yo también quería tener un novio!

¿Cómo podrías definir tú el noviazgo?… Yo lo definiría así: El noviazgo es un tiempo de conocimiento mutuo y de trato más profundo entre un hombre y una mujer con vistas al matrimonio. Generalmente cuando apenas se está entrando en la juventud, el matrimonio no es algo en lo que se piensa y sólo te lanzas a la aventura del amor. Por esto, se hace muy importante que aunque tengas 15, 16 ó 17 años y el primer amor toque a tu puerta te encuentre preparada, informada y con la madurez necesaria desde tus cortos años para que esta experiencia sea lo que realmente tiene que ser: el primer encuentro de tu intimidad con alguien que no es de tu mismo sexo y además te atrae . Ese encuentro, que deberá ayudarte a conocerte a tí misma y aprender a pensar con rigor para que no pases de la confianza a los celos y sea una verdadera experiencia de crecimiento como mujer, lejos de una experiencia de inestabilidad interior y tormento.

Intimidad

La palabra intimidad deberás entenderla como esa zona espiritual reservada a una persona. La intimidad siempre hace referencia a las personas, a los seres pensantes como tú y yo que somos los únicos que tenemos un “yo” y con una conciencia de ser únicos e irrepetibles. La intimidad es el núcleo oculto de cada persona, donde se toman las decisiones más propias e intransferibles. Cuando tenemos un amigo especial o una amiga con quien compartimos todo, estamos aplicando el adjetivo intimidad ya que conoce cosas nuestras que no comentaríamos con nadie más. Cuando te enamoras la relación ya no es superficial sino “íntima” y por lo mismo es importante que también conozcas el concepto del amor.

¿Qué es el amor?

Los seres humanos somos los únicos que podemos facilitar el encuentro con los otros. También somos los únicos que nos enamoramos de una forma totalmente consciente, y personal. No sucede lo mismo con los perros o los gatos ya que ellos no piensan por sí mismos, quieren, comprenden y deciden. Pero, ¿qué es el amor?

Estar enamorada es convertirse en un bien para el otro. El Dr. Pedro Juan Villadrich , Director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra , se expresa de la siguiente forma: “Amar algo o a alguien significa dar por bueno, llamar bueno a ese algo o a ese alguien. Ponerse de cara a él y decirle: Es bueno que existas, es bueno que estés en el mundo siendo precisamente lo que eres, pues en lo que eres, eres estimable, amable, y te apruebo. El amor amiga, es un movimiento de tu voluntad activo, vivo, constructor, edificador, creativo y que SIEMPRE buscará hacerse el bien en la vida de ese chico que hoy ocupa u ocupará tu corazón. Enamorarse pues, será empezar a ejercitar esa capacidad espiritual e inteligente de hacer el bien, a través de tus actos a ese otro que tu corazón ha elegido y que yace en el alma misma, en el interior de cada una. No quiere decir que perderás tu identidad y ya no serás capaz de gobernar tu voluntad; tampoco será poner a ese chico en la cúspide de tu corazón de una manera desordena. Al contrario, tu personalidad se verá enriquecida porque es alguien a quien tú ayudas a crecer y a su vez te ayuda a crecer. Tendrá un lugar especialísimo pero con la coherencia de no venir a reemplazar por ejemplo, el amor de tus padres. El amor, a tu edad es hermoso, pero también es nuestra primera prueba para aprender a ser inteligentes en las relaciones humanas.¿Podrías reflexionar pausadamente en torno a esto?

Conocerse y aprender

Tu primer noviazgo será una de las aventuras más inolvidables y memorables de tu vida. Ese primer sentir que tu corazón palpita, el percibir que a él lo miras diferente, los momentos de soledad que se buscan para “pensar” por primera vez en alguien de manera definida. Subirás por momentos como la espuma hasta tocar el cielo; otros caerás como cuando lo hace un fruto maduro. A veces todo será luz, alegría, júbilo, nerviosismo, pero en otras ocasiones sentirás las primeras punzadas que trae la indiferencia del amado o las peleas por que hay puntos de vista diferentes así como la angustia de perderle.

Es normal

Todo esto, es normal, pero sobre todo es la materia prima que necesitas (el palpitar del corazón, la inseguridad, las peleas) para conocerte y recorrer el camino sabio y misterioso del amor. Tu relación pues, deberá ayudarte a vivir de una manera creativa, a mejorarte como persona y a querer el bien para el otro. Pues el amor es hacerse siempre el bien para el amado. Es aprender a dar respuesta ante los momentos difíciles que construyen y hacen sólida una relación. Por ejemplo: Alguna vez tu novio no tendrá tiempo de dedicarte un fin de semana, ¿cuál sería la actitud correcta? ¿Será bueno empezar a darle vueltas a la imaginación y llenarse de rabia? La actitud correcta desde ti deberá ser de madurez. La persona que esta en vías de crecimiento a adulto, va madurando a medida que va ejercitando el control de sí misma, de sus emociones y de sus propios quereres. Por lo tanto, si tu novio no puede dedicarte un fin de semana y conociendo que estás en una escuela de aprendizaje a vivir un noviazgo que construye, puedes repetirte a ti misma: no pasa nada. Comprendo, ya nos veremos el próximo fin de semana. Eso sí, lo esperaré con muchas más ganas. ¿Te das cuenta como una actitud así te hace crecer como mujer y edifica tu relación? Al contrario si das vuelta a la imaginación, tu comportamiento sería algo así: si no estás este fin de semana conmigo, olvídate de mí. Esto nos da a entender que hay mucha inmadurez de tu parte y síntomas de posesión del otro demasiado marcados.

Una verdadera experiencia

Cuando se ama, no se intenta poseer o manipular al otro. Al contrario, se afirma constantemente a la persona, se hace un esfuerzo por conocerle y sobre todo se le sigue respetando su libertad. Tener novio, no significa que el, pasará a ser tu propiedad o que toda tu vida girará en torno a lo que diga y haga. Un novio es un amigo, un compañero, un alma afín a la tuya y aquel que tú has elegido para asomarte por primera vez un poco al mundo de los adultos. Amiga, pide sabiduría siempre a Dios para que tu primera experiencia romántica sea uno de los recuerdos más memorables, iluminadores y maravillosos de tu vida. Sobre todo sea la experiencia que te abrió los ojos a ejercitar por primera vez de la forma más libre, tu libertad, voluntad y los valores en tu vida.

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