El consejo de San Francisco de Sales para un buen matrimonio

Tres hermosas metáforas sobre cómo debe ser el amor entre los esposos

El matrimonio, dice San Francisco de Sales, es un tejido de dos corazones. Es una alegría disponible tanto para los ricos como para los pobres y una de las formas más seguras de encontrar la felicidad.

Francisco fue obispo de Ginebra a principios del siglo XVII, y como obispo nunca se casó, pero a lo largo de los años, al participar en las vidas de sus feligreses, pudo conocer los desafíos y las necesidades de las personas casadas. Entonces, aunque habla del matrimonio desde fuera, su sabiduría sobre cómo mantener un matrimonio fuerte es profundamente perspicaz.

En su libro Introducción a la vida devota Francisco dedica un capítulo completo a dar consejos a las personas casadas. Cuando lo leí, me impresionaron sus metáforas. Escribe sobre cómo una esposa es como una perla preciosa, y cómo una pareja está unida como hueso a hueso y carne a carne. Él aconseja que un esposo y una esposa estén juntos en todo, y o ganamos como equipo o perdemos como equipo.

Cuando los cónyuges se olvidan de sí mismos y viven el uno para el otro, ambos se hacen más felices y cada sacrificio amoroso se convierte en una fuente de satisfacción.

Llevo casado durante casi 22 años. El mayor desafío en todos estos años ha sido no darlo por sentado. Francisco subraya que los esposos deben atesorarse mutuamente, y debo preguntarme cuándo fue la última vez que realmente miré a mi esposa, la vi de verdad y consideré cuán rico soy como hombre.

Aquí está ella, mi mayor tesoro, sentada en el sofá amamantando al bebé, la niña pequeña aferrada a su brazo y nuestra hija mayor bordando en silencio junto a ella.

Mi esposa es una criatura mágica que está cuidando a seis hijos y aún así, de alguna manera, todavía encuentra la manera de prepararme un chocolate caliente cuando vuelvo de ir en trineo con los niños.

Tal vez esa sea la primera lección que Francisco enseña sobre el matrimonio: simplemente a tomarse el tiempo para vernos como si fuera la primera vez, y apreciar todas las pequeñas maneras en que hemos crecido juntos a lo largo de los años.

Una simple mirada es suficiente para revelar que los sentimientos genéricos de amor no son suficientes para un matrimonio fuerte.

Ella es la persona a quien doy mi corazón. Esta es la mujer que amo incluso cuando no tengo ganas, incluso cuando estamos enfadados el uno con el otro, incluso cuando estamos enterrados en el estrés laboral y las obligaciones de la crianza de los hijos.

Al hablar del matrimonio, san Francisco de Sales usa tres metáforas cuando aconseja a las parejas sobre el amor conyugal y sus efectos…


UNAN SUS CORAZONES

Francisco señala que, en la carpintería, dos tablas que están bien pegadas juntas nunca se romperán, y la tabla misma se romperá antes de que lo haga la costura pegada. Él compara esto con la forma en que una persona está «pegada» a su cónyuge, y se separará de su propia alma y cuerpo antes de separarse de su cónyuge.

El vínculo entre marido y mujer puede ser la cosa más fuerte en el universo y sobrevive incluso a la muerte misma.

Francisco tiene cuidado de señalar que este vínculo es físico, pero también se extiende a nuestros pensamientos y afectos. El cónyuge es lo primero, y ninguna otra relación, amistad u obligación laboral debe tener prioridad.

MARRIAGE

GRABEN EN EL CORAZÓN LA IMAGEN DEL OTRO

Francisco habla de una costumbre ya en desuso en las bodas: «En los tiempos antiguos», escribe, «los anillos de los dedos solían ser grabados como sellos«. El anillo de bodas representa un sello que se encuentra en el corazón. Es una imagen de que los corazones de los cónyuges se pertenecen entre sí.

Cuando se sella una letra, se presiona una gota de cera caliente con un sello hasta que la cera toma la imagen grabada en el sello. Esto es lo que sucede con nuestros corazones en el matrimonio, cambian de forma.

Solo hay una llave que desbloquea mi corazón, y solo mi esposa la posee. En su forma más simple, el sello representa la fidelidad y cómo dos corazones ahora se apegan entre sí.

COUPLE

HAZ TU CORAZÓN MÁS GRANDE

San Francisco de Sales dice que los niños entran en el amor de la familia y lo amplían.

El amor hace crecer nuestros corazones, y en la expansión de una familia también hay una expansión del amor entre el esposo y la esposa.

Por supuesto, no todos pueden tener hijos, pero el principio en sí no se limita a la descendencia biológica. La adopción es un hermoso acto de amor que expande los corazones de una pareja.

Las sobrinas y los sobrinos son una cosa hermosa. Incluso los pequeños que viven al lado pueden ofrecer a una pareja la oportunidad de abrazar a los niños de alguna manera.

Recientemente estuve en un funeral de un hombre que no tenía hijos, pero cada pariente allí dijo que era como un segundo padre para ellos.

En cualquier situación en que se encuentren las parejas casadas, pueden encontrar una manera de agrandar sus corazones amando a quienes los rodean. Al final, este regalo para otros hace que un matrimonio sea más fuerte.

El matrimonio está destinado a ser dulce, dice san Francisco de Sales, solo se vuelve amargo si no lo mantenemos.

Así que respira, haz una pausa, mírate con nuevos ojos. Renueva el afecto y el amor sacrificial que prometiste el día de tu boda. Dite a ti mismo: este/a es mi amado/a, el corazón de mi corazón.

Pastoral familiar ante la ideología de género, anticonceptivos y aborto

Miguel Yáñez, S.J. presentó recientemente al papa Francisco el libro: «Il Poliedro della Pastorale Familiare» (El poliedro de la pastoral familiar), Ed. Studium 2022 [Entrevista, segunda parte de dos]

Miguel Yáñez, S.J. presentó recientemente al papa Francisco el libro editado junto a Giuseppe Bonfrate Il Poliedro della Pastorale Familiare (El poliedro de la pastoral familiar), Ed. Studium 2022.  

Aleteia conversó con el también profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana (P.U.G) sobre la teoría de género, los anticonceptivos, el aborto, la sustitución de los hijos por mascotas en Occidente, el invierno demográfico

El grupo de investigación del «Diploma de Teología Práctica con especialización en Pastoral Familiar» de la PUG ha compuesto el libro, antes citado, subrayando el momento actual de «la oscuridad de una pandemia» con la invitación a descubrir «la vulnerabilidad de las relaciones familiares«. 

El reto de repensar la pastoral familiar hoy –según los autores– tiene forma de poliedro, concepto ofrecido por el Papa. «El poliedro puede representar también la realidad matrimonial y familiar, que no debe ser pensada según modelos de perfección, así como la defensa de la vida en la perspectiva evangélica y que expresa la historia de una gracia que no deja a nadie atrás». 

Y la acción pastoral, afirman, «puede habitar espacios en los que la imperfección es la epifanía de un límite constitutivo de la existencia, pero no una barrera que impida la acción providencial y misericordiosa de Dios, mediada por la Iglesia, rostro humano y humanizador de su amor».

Humanae Vitae

– Recientemente se han presentado una serie de polémicas alrededor del tema de la revisión de Humanae Vitae, sobre la anticoncepción…

Es tarea del Magisterio de la Iglesia el ir iluminando la experiencia histórica, cultural de la comunidad cristiana y por lo tanto, ir adaptando esa doctrina a las diferentes situaciones que se van presentando; en el caso de la Humanae Vitae, es normal que después de 50 años un documento sea repensado. 

No porque estaba equivocado o estaba mal, sino porque hoy día, 50 años es mucho tiempo. Una de las características de nuestra cultura es la rapidez con la cual van cambiando al menos algunos aspectos de la vida. 

Uno de esos temas es la relación entre la técnica y la persona humana. Por ende creo que son aspectos que necesitan ser repensados, no necesariamente para cambiar, pero, por lo menos, afrontarlos para repensarlos

Más que nada para que esos valores que propone la encíclica puedan seguir siendo comprendidos por el hombre de hoy.

Si nosotros no hacemos una reformulación de los valores que propone la doctrina de la Iglesia, se corre el riesgo de que, como ha sido formulada en otro contexto cultural, queden incomprendidos

En el fondo, esa íntima relación entre la unidad de la pareja y la fecundidad es de lo que estábamos hablando antes, son valores e inalienables los cuales caracterizan al matrimonio, no sólo porque eso crea la Iglesia, sino porque es el camino de plenitud del amor conyugal, la fecundidad.

Fecundidad

 La fecundidad es un punto clave…

Eso es lo que la encíclica (Humanae Vitae) ha puesto sobre la mesa, proclamado de una manera profética, en un contexto difícil que era la revolución del 68, en la cual Pablo V se movió con mucha prudencia y sabemos que también la doctrina de la Iglesia se fue adaptando en la aceptación de los llamados métodos naturales, en un contexto en el cual cuando nacieron había mucha resistencia, también por parte de una parte de los teólogos. 

El Magisterio de la Iglesia ha ido dando pasos de adaptación y de comprensión de lo que es el amor conyugal.

Anticonceptivos

– Hablar de anticonceptivos es casi un tabú, incluso en el caso de graves problemas para la vida y la salud…

Claro, quedaron como un tabú. Hasta que Benedicto XVI ha dado el ejemplo de aquel prostituto para quien usar un profiláctico puede ser un acto de responsabilidad para no contagiar.

En consecuencia, tan absolutos no son. Hay situaciones donde no queda más remedio que usarlo, porque no es el sentido de lo que pretendía la encíclica condenar. 

Es decir, lo que pretendía (el texto de Pablo VI) era condenar una especie de uso masivo que podía ser utilizado por los Estados para controlar el crecimiento de la población, sin tener en cuenta la libertad de los cónyuges de tener hijos o no tenerlos. 

En Latinoamérica hoy día asistimos a esta realidad, o sea, sobre todo entre los pobres, donde muchas veces la promoción de este tipo de control de natalidad va de la mano de ciertas ayudas económicas o de ciertos planes económicos que están condicionados a este tipo de ayuda.

Colonización ideológica

– El Papa habla de los daños contra la familia procurados por la ‘colonización ideológica’ y de los efectos nocivos de la ‘teoría de género’ contra el modelo tradicional…

Claro, porque confunden a los jóvenes. Es normal que los adolescentes estén en una edad de indecisión, de imprecisión respecto a su identidad de género.

O sea, les hacen creer que uno puede cambiarse de género como se puede cambiar de peinado, de corte de pelo o ponerse un tatuaje.

Se les está empujando a actos, digamos irresponsables, que pueden acarrear consecuencias dramáticas. 

Cierto, una cosa es que haya casos, con algunos síndromes ciertos que están muy bien estudiados y se sabe que existen, donde por motivos digamos genéticos o hormonales, existe una indefinición.

Por consiguiente, la pregunta desde la moral es cómo afrontarlo. Es cierto que hay algunos casos. No significa que todos puedan tomar el género como si fuera, digamos, un calzado o una ropa que uno se pone y cambia.

Yo creo que hoy la ideología de género está haciendo mucho daño, confundiendo a los jóvenes.

– En este sentido, la «ley trans» en España…

Sí, incluso en Argentina está prohibido influir en un joven adolescente en su búsqueda de cambio de género.

Bueno, una cosa es que uno lo manipule, lo prohíba. Y otra cosa es negarle la posibilidad de un acompañamiento para objetivar su situación. 

Este acompañamiento tiene que ser profesional, obviamente. Pero bueno, se deja solo al joven en una decisión tan importante, por cierto.

Aborto

– Otro tema es el aborto, legislaciones que permiten que chicas adolescentes puedan abortar sin consentimiento de sus padres…

Exactamente, sí. En el fondo es como dejar a los adolescentes sin la referencia o el acompañamiento de los mayores.

Entonces, lo que en el fondo los deja más a merced de las ideologías y de la manipulación de estos grupos de poder. Eso es lo perverso que hay detrás, para manipularlos mejor.

– En estos temas, ¿no será que al final estamos hablando de un catecismo no vivido?

El tema de la familia debería atravesar todo el catecismo. Necesitamos una catequesis que forme parte de la realidad de la familia, porque el problema es que la teología ha sido hecha hasta ahora por célibes.

Por tanto, claro, hablamos de Dios, hablamos del prójimo, hablamos en general; nos falta una teología más encarnada, como la Biblia. 

¿Cómo enseña la Biblia? Bueno, nos habla de José que fue vendido por los hermanos y después cuando tuvo poder, en lugar de vengarse de sus hermanos, perdonó.

¿Quién no se peleó con un hermano? Recuerdo que me peleaba siempre con mi hermano mayor y hoy es mi mejor amigo. Pero son cosas de la experiencia familiar. 

Por eso también es bueno que los padres se animen a tener hijos, porque un hijo solo no tiene esta experiencia, o sea, afrontando los conflictos y de ahí surge la belleza de la vida familiar.

Leer aquí la primera parte de la entrevista a Miguel Yáñez, S.J. Profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Gregoriana.

Cómo evitar discusiones que hacen daño al matrimonio

El matrimonio es mirar y entender al otro, pero ¿cómo?. La experta Mercedes Honrubia, del Instituto Coincidir, da pautas para no caer en discusiones que hieren y acaban minando el amor

Muchas de las discusiones que se generan en los matrimonios, vienen provocadas por una interpretación errónea de la intención de la otra persona.

Si, por ejemplo, por una cuestión que afecta a uno de los hijos de la pareja, la mujer comparte con su marido en forma de pregunta algo que no sabe muy bien cómo resolver, pero en un tono tenso y no le especifica al marido que es sólo una pregunta, éste puede sentirse interpelado por algo de esa frase y reaccionar de manera que pueda generar tensión en la pareja.

Esta tensión puede derivar en una discusión que, si va a más, irá escalando en forma de reproches, tono de voz alto e incluso faltas de respeto, llegando a decirse cosas que no querrían haberse dicho. Y la esposa sólo estaba compartiendo algo que le preocupaba, pero ni el qué dijo, ni el cómo lo dijo, ni quizás cuándo lo dijo, eran acertados.

El matrimonio es saber mirar al otro en plenitud, es entender a la otra persona sin interpretar lo que dice o cómo lo dice, quedándonos sólo en la forma, porque nos perderíamos parte de su plenitud.

Su convivencia y encuentro es el acontecimiento por excelencia para las personas que conviven en esa unión matrimonial, donde uno se da al otro a través de su esencia, el amor.

Respeto

Tener esto presente nos permite cambiar la mirada hacia el otro, descubrir qué hay en su corazón y tras acogerlo en el nuestro, intentar entenderlo, respetándolo, sin juzgar.

Este ejercicio, sencillo en apariencia, nos ayudaría a simplificar muchos de los conflictos que hoy en día tienen los matrimonios y donde una simple palabra o frase puede encender la mecha de un torrente de desencuentros, con la consiguiente repercusión que esto tiene no sólo en el matrimonio, sino también en los hijos.

Saber que habrá dificultades

Hoy en día parece que el matrimonio pesa, que si las cosas van mal, corto y me separo, pero… ¿si a uno le duele la cabeza, se la cortaría? No, ¿verdad? Seguramente se tomaría un paracetamol que le permitiera mitigar ese dolor y malestar que está sintiendo.

Pues lo mismo ocurre en la vida matrimonial, con sus roces. Una dificultad puede generar dolor, sufrimiento, apatía e incluso hastío, y uno llega a plantearse tirar la toalla en un momento concreto de dificultad.

Aceptar que esas dificultades forman parte de nuestra convivencia nos permite identificar qué puede estar pasando y buscar los recursos que existen para trabajar en la relación.

Abordar la dificultad y poner los medios para superarla nos permite afrontar esa circunstancia de una manera más constructiva.

Como cuando se construye una casa

Igual que cuando se construye una casa, se asientan muy bien los cimientos para poder ir construyendo poco a poco sus pilares, lo mismo ocurre en el matrimonio: se necesita solidez en la estructura (saber qué es lo importante) y esa solidez se va forjando a medida que nos hacemos responsables del compromiso adquirido (aceptar que hay situaciones que requieren mirar a lo importante para trabajar en lo que pueda surgir, sin tirar la toalla).

«Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios. La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa, que sea espacio de afecto, de ayuda, de esperanza, de apoyo. Como el amor de Dios es estable y para siempre, así también el amor que construye la familia queremos que sea estable y para siempre.»Papa Francisco, 14 de febrero de 2014, Discurso a las parejas de novios que se preparan para el matrimonio

Que la otra persona pueda expresarse

El matrimonio pasará por diferentes etapas, igual que las atravesarán las personas que lo conforman, pero es necesario aprender a mirar el interior de cada uno y reconocer a esa persona que está ahí.

Quizás en esa mirada entendamos que está atravesando por un momento que ni siquiera ella sabe cómo definir y que más que nunca necesita nuestro saber mirarla y quererla.

Será en ese momento, al no sentirse juzgada y sí aceptada en su realidad (aunque no la entendamos) cuando pueda expresar qué lleva dentro, porque sentirá ese cariño.

Esta tarea no es fácil, pues muchas veces en ese intento de diálogo nos podemos encontrar con cierto recelo por parte de la otra persona, malas formas o silencios. No pasa nada, esa actitud de nuestro esposo/a, lo que nos está queriendo decir es que ahí en su interior hay algo que necesita salir y que no sabe muy bien cómo hacerlo.

Momentos para hablar con calma

Poco a poco, con cariño, con paciencia, cuidando los momentos para poder hablar desde la calma, encontraremos el camino para acceder a ese corazón herido que interpreta erróneamente nuestro mensaje y reacciona defendiéndose.

Precisamente porque anhelamos ser amados, no queremos que nadie nos haga daño, mucho menos nuestro esposo/a.

Aprender a mirar ese corazón desde el cariño nos dará luz para acceder a él.

Sólo sabiéndonos comprometidos con nuestro cónyuge, seremos capaces de confiar en su capacidad de querernos y para ello, será necesario aprender a comunicarnos para ir consolidando esa confianza que genera esa mirada profunda, hasta el corazón.

Cómo mantenerse conectados a pesar de los altibajos

Ambos pueden mejorar en descubrir cómo mantenerse emocionalmente cerca durante los muchos años de su relación

Son las 8:30 pm y la cocina está limpia. Los niños han estado callados durante al menos 15 minutos, por lo que es probable que estén dormidos. Me siento con mi esposo y tomamos nuestros libros actuales de la biblioteca para leer juntos. Tratamos de pasar una hora por las tardes, solo nosotros dos, viendo televisión o leyendo.

Por lo general, comienza bastante bien, pero tal vez a los 10 minutos, interrumpo lo que sea que estemos haciendo con una propuesta: «¿Podríamos hablar en vez de leer? Mi esposo generosamente deja su libro o detiene el programa y dice: «Claro, ¿de qué quieres hablar?». Y yo respondo: “No sé, hablemos”. Esta petición lo vuelve loco. 

¡Se pregunta por qué querría hablar si no tengo nada específico de qué hablar! Para él, estar juntos en la misma habitación haciendo la misma actividad es muy afectivo y satisface su necesidad de sentirse cerca de mí. Para mí, si solo estamos viendo la misma película, pero no nos hablamos, no me siento particularmente unida o cercana a él.

Ha llevado tiempo, pero finalmente estamos mejorando en descubrir cómo mantenernos emocionalmente unidos durante los altibajos de nuestro matrimonio. Y hemos descubierto que el primer paso es reconocer que las formas en que nos sentimos conectados entre nosotros son diferentes. 

1RECONOCER Y ARTICULAR LAS DIFERENTES COSAS QUE OS HACEN SENTIR CERCANOS EL UNO AL OTRO.  

Adam Lane Smith, terapeuta matrimonial y autor, señala que los hombres y las mujeres quieren cosas diferentes para sentirse emocionalmente cercanos, y brinda consejos prácticos sobre cómo acercarse a su cónyuge para que se sienta amado/a.

Explica que los hombres experimentan más cercanía emocional mientras resuelven un problema. Por lo tanto, sugiere que hacer una actividad como trabajar en un rompecabezas o hacer un proyecto doméstico juntos ayudaría al esposo a sentirse más cerca de su esposa.

Por otro lado, las mujeres experimentan una mayor cercanía emocional cuando pueden ayudar a alguien a quien aman a superar una situación difícil. Entonces, un esposo podría compartir una lucha que está teniendo con su esposa y pedirle su opinión, y eso la ayudaría a sentirse cercana a él.

Esto resulta cierto en mi propio matrimonio. Me siento cerca de mi esposo cuando compartimos las luchas de nuestro día y cómo superarlas. Pero tengo que estar dispuesta a decir que eso es de lo que quiero hablar. Este libro me ha ayudado a abrir esas líneas de comunicación. Por otro lado, él se siente cercano a mí cuando jugamos juntos o cuando hacemos planes para un proyecto futuro juntos.  

2USA TUS MODALES. 

Un día noté (dolorosamente) cuán groseras se habían vuelto mis interacciones normales con mi esposo. ¡Fui una cascarrabias con él la mayor parte del tiempo! No hace falta decir que ninguno de nosotros se sentía particularmente cerca el uno del otro en esos días.

El Dr. Ray Guarendi, terapeuta matrimonial y autor, escribe sobre cómo a veces tratamos a nuestro cónyuge como si fuera un extraño o un enemigo. Lo damos por sentado y olvidamos la cortesía común. En cambio, debemos recordar el respeto básico como decir por favor y gracias. Es útil notar el tono de voz que usan regularmente entre ustedes. Salude a su cónyuge con alegría y concédale el beneficio de la duda a menudo. No asuma que él o ella está tratando activamente de lastimarlo con sus acciones o su forma de hacer las cosas. 

3¡NO OLVIDES LOS LENGUAJES DEL AMOR! 

Mi esposo se siente muy apreciado cuando le compro un refrigerio sorpresa de la tienda, o cuando compro algo para él mientras hago mandados. Me siento muy amada cuando me felicita por algo que sucede en el día, ya sea cómo manejé una situación o cómo sabe la cena. Y cuando recordamos esas pequeñas cosas del uno para el otro, nos ayuda a sentirnos más conectados sin importar cuán maravillosa o terriblemente vaya el resto de la vida. 

La belleza de construir intimidad emocional es que no requiere que dos personas cambien la forma en que interactúan de la noche a la mañana. El cambio ocurrirá lentamente con el tiempo, pero solo se necesita que una persona se comprometa a modificar su comportamiento al principio.

Si tratas a tu cónyuge con cortesía y respeto, y comienzas a mostrarle amor de una manera que resuena, acabas de sentar las bases para una fuerte conexión emocional. Luego, cuando aprendes a reconocer y pedir lo que necesitas para sentirte cerca, tienes una pareja que se siente amada por ti y, en una relación normal, es capaz de devolverte algo a cambio.