El varón siempre busca a la “Eva inicial”

Cuando Adán vio a Eva exclamó: “¡Ésta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos!” (Génesis 2,23). Ella le recordaba la imagen divina. En ella podía ver a Dios, era un reflejo de Dios. Fue su compañera, su sustento, su alegría. La plenitud de Eva consistió en hacer pleno a Adán. Así, en forma de la pareja humana, quedaba mejor plasmado el amor de Dios por el hombre y la esencia del amor de Dios.

Adán fue llamado para amar a Eva, para hacerla feliz. Y su dicha consistió precisamente en hacerla feliz. Forma parte de la esencia masculina los cuidados y las atenciones a su esposa. Es haciéndola feliz y viéndola sonreír como Adán es dichoso. Pero quisieron excluir a Dios de su vida esponsal. No quisieron dar a Dios ese poder sobre sus vidas. Dios les había hecho libres, y podían decir que no. El demonio habló con Eva en su alma y ella accedió a dialogar con él. Y no superaron la caída. Podía haber muchas fases en esa caída. Eva las rebasó todas.

El hombre busca siempre, en todas las mujeres a esa “Eva” que no está, por eso es más frecuente la infidelidad masculina que la femenina. Añora a Eva, pero aun si tuviera a todas las mujeres de la tierra, no la podría encontrar, tan grande era nuestra madre, la madre de la humanidad.

El hombre ha de saber que su sed de Bondad no quedará nunca saciada en una criatura, sino en Dios. Eva reflejaba la luz de Dios, antes del pecado original. Es el amor del hombre por Dios lo que le hará ser pleno, y así no confundirse tratando de encontrar en la tierra su plenitud por medio de una mujer. Una mujer conduce a Dios pero no es Dios.

La mujer tiende a ponerse como centro y mira la necesidad de atraer a los hombres y a dejarlos en sí misma. Éste fue el pecado de Eva. Dejó a los hombres en sí, sin remitirlos a Dios. Quiso ser dios para ellos, y el hombre la odió por eso.

La Serpiente les dijo a Adán y Eva: “Serán como dioses”. Este es el pecado del matrimonio: Endiosar al otro, y hacerse dios cada uno para el otro.

Dios creó el alma de la mujer para darle su amor infinito, para ser una ayuda, para que llevara al hombre al bien, para que pudiera elevarle, no rebajarle. Para que le diera su amor, no su odio, no su venganza por el mal recibido. El Señor la creó para que fuera la alegría de Dios y del varón. ¡Cómo se ha pervertido esto!

Por medio de la mujer el hombre alcanza la paz. Las mujeres son depositarias de todos los hombres de la tierra, a ellas se les están confiados. Por eso el alma de los hombres se encuentra tan perdida, porque no hay verdaderas mujeres en su camino.

La mujer ha de recuperar su vocación de esposa y de madre. La madre tiene el poder de volver el corazón del hombre hacia ella. El nivel de una civilización depende del nivel de sus mujeres en el sentido cultural, espiritual, etc.

Adán fue fiel a Eva, pero siempre añoró a la Eva inicial. En las generaciones posteriores, se olvidó la primera pareja y vinieron las infidelidades.

Antes que carne somos espíritu. La mujer no se debe dejar desdeñar ni pisar, debe conservar su dignidad. No ha de caer en la tentación de atar a los hombres con lazos carnales, esos pronto se pudren. La atracción sexual que una persona puede sentir, en la mayoría de los casos, no es amor, es buscar la satisfacción de un instinto.

El cuerpo de la mujer está llamado a ser descanso del marido, pero a veces su alma es la que causa el hastío. A veces el marido ya no sabe ver a su mujer con ojos limpios, con ojos de niño, porque la mujer se ha dejado pervertir.

El alma de la mujer se hallaba al nivel de los ángeles, con más poder que el varón para comprender lo espiritual, lo alto, con más unión con su Creador. La mujer debía de ser así porque ella albergaría la vida y sería quien custodiara a las nuevas generaciones; pero se dejó engañar por la Serpiente. Y ahora, ¡cómo arrastra a los hombres al mal! ¡Cómo destroza la vida de sus hijos! Es antinatural que la mujer abandone a su familia, a sus hijos a sus tendencias desordenadas.

Una unión homosexual sólo conduce a la derrota y al hastío. No manifiesta nada de la verdad sobre el hombre mismo y le incapacita para encontrarse consigo mismo y con Dios.

Nunca como ahora la mujer se ha visto inmersa en más esclavitud, y ha creído que se encuentra liberada. Es la esclavitud del sexo, de las modas, de las pasiones, del estatus social, de la belleza y la juventud.

Hay mujeres que preservan los valores espirituales de la civilización. Es difícil enseñar qué hay que hacer por el mundo. Pero debe haber alguien que preserve los ideales, para que los hombres puedan ver esos ideales cuando aman a una mujer. Hay mujeres que son militantes de los ideales de una nación, que son capaces de morir por esos valores, que reconoce que hay valores necesarios y otros de menor importancia. La mujer hace por amor lo que el soldado hace por patriotismo. La mujer con principios hace todo lo que puede por preservar sus ideales y sus valores.

Hay mujeres que aman a Dios y no fallan, aunque la batalla arrecie. Dios le pide a la mujer que cuide a su esposo, que lo ame, que lo aleje de los peligros de una seducción. La mujer tiene en contra la libertad mal usada del marido, pero puede poner de su parte, con medios sobrenaturales y humanos, para rescatar al marido, y perdonar y restañar heridas.

Importancia de los Sacramentos – Matrimonio y Primera Comunión

Miércoles, 6 de Julio de 2011 @ 15:30

Mi muy querida y amada hija, observa ahora cómo la fe de Mis hijos comienza a crecer y florecer. Mientras hay mucha oscuridad en el mundo, la luz de Mis seguidores se vuelve más brillante cada día debido a la Llama del Espíritu Santo, que ha descendido sobre el mundo entero.

Hoy, hija Mía, deseo recordar a todos Mis seguidores la importancia de la oración para aliviar el sufrimiento en el mundo. Sus oraciones ahora están ayudando a evitar muchos desastres globales predichos. La oración es la mitigación más poderosa y cuando se dice en nombre de los demás, serán respondidos.

Si bien soy feliz con aquellos de fe fuerte; Todavía temo por aquellos que son adversos a Mi Luz Divina, la Verdad. Muchas personas ahora deambulan por el mundo como si estuvieran en un estupor. Nada les trae paz. Nada les trae alegría. Ninguna cantidad de comodidad material alivia su dolor. Sus almas vacías están perdidas. Por favor, oren por ellos.

Hija Mía, por favor ora por Mi Vicario, el Papa Benedicto, porque él está rodeado de fuerzas masónicas que ahora están haciendo todo lo posible para destronarlo, estas fuerzas malignas se han estado infiltrando en Mi Iglesia desde el Vaticano II y han diluido Mis Enseñanzas. Se aprobaron muchas leyes que me ofenden, especialmente la presentación de Mi Sagrada Eucaristía por laicos. La falta de respeto mostrada a Mí y a Mi Padre Eterno, a través de nuevas leyes introducidas para facilitar la sociedad moderna, me ha hecho llorar de tristeza.

La Santísima Eucaristía debe ser recibida en la lengua y no ensuciada por manos humanas. Sin embargo, esto es precisamente lo que Mis siervos sagrados han hecho. Estas leyes no fueron aprobadas por Mí en Espíritu. Mis siervos sagrados han sido guiados por un camino que no está en línea con las Enseñanzas de Mis apóstoles. Hoy Mis Sacramentos no son tomados muy en serio, especialmente aquellos que buscan los Sacramentos del Matrimonio y la Primera Comunión.

El Voto de Matrimonio es muy serio, porque recuerde que es un Sacramento y se hace en la Presencia de Dios padre, sin embargo, para muchos todo se trata de materialismo y las trampas exteriores. Muchos de los que reciben el Sacramento del Matrimonio no reconocen su importancia a partir de entonces. Muchos rompen sus votos tan fácilmente. ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué hablar de boquilla a esta santísima unión solo para separarse poco después? Esta es una burla de una de las uniones más importantes bendecidas por la Mano de Mi Padre Eterno. Muchas personas no prestan atención a la Voluntad de Mi Padre de que ningún hombre se deshaga de tal unión a partir de entonces, sin embargo, muchas personas se divorcian, lo cual es una ley no reconocida por Mi Padre. El divorcio es una manera fácil de huir de sus responsabilidades. Todos los matrimonios se hacen en el Cielo. Ningún hombre puede destruir un matrimonio sin ofender a Mi Padre.

Primera Comunión

Recibir Mi Cuerpo en el Sacramento de la Eucaristía por primera vez es otro ejemplo de cómo se burlan de Mí. Muchos padres no prestan atención a la importancia de que sus hijos reciban el Pan de Vida. Están más preocupados por lo bien vestidos que están sus hijos, en lugar del maravilloso regalo que están recibiendo. Este Don los llevará a la salvación. Sin embargo, el materialismo, que rodea el evento, no tiene nada que ver con sus almas. Para Mí, la parte más triste es que a estos niños pequeños no se les está hablando de Mí. El amor que tengo por los niños pequeños lo abarca todo. Cuando reciben la Sagrada Eucaristía, con pleno conocimiento de lo que están recibiendo, entonces sus almas se vuelven puras. Cuanto más me reciban de esta manera, más fuerte será su fe.

Recuerda, sin los Sacramentos, tu fe se debilita. Después de un tiempo, si tu alma está desprovista de Mis bendiciones especiales, se vuelve latente. Toda fe en Mí y en Mi Padre Eterno desaparece con el tiempo con sólo un pequeño destello de reconocimiento que se enciende de vez en cuando. Regresa a Mí a través de los Sacramentos. Muestren respeto por los Sacramentos de la manera en que se supone que deben hacerlo y realmente sentirán Mi Presencia nuevamente.

Recuerda, los Sacramentos están ahí por una razón, porque son los nutrientes que necesitas para la vida eterna del alma. Sin ellos tu alma morirá.

Los amo a todos. Por favor, abrázame apropiadamente, respetando los Sacramentos que se te han dado como un regalo de Dios el Padre Todopoderoso.

¡Me quitaste a mi novia! Llevo años planeando esta venganza ;)

Se le pidió al padre David Moses que bendijera la unión matrimonial. Resultó que conocía bien al novio.

El padre David Moses y Zachary Harvey se conocen desde la infancia. “La hermana de Zachary, Maegan, y su esposo, Tyler, fueron el primer matrimonio que bendije. Maegan también fue la primera chica de la que me enamoré. Era segundo grado. Pero no te preocupes, Tyler, ya terminé con ella”, se rió el padre David Michael Moses, de 28 años, en la ceremonia de la boda.

Esta vez se le pidió que bendijera el matrimonio de su colega.

“Zachary y yo estábamos juntos en el mismo grupo de jóvenes de secundaria. Salí con una chica de este grupo de jóvenes durante un mes. Rompió conmigo para salir con Zachary. Zach me robó a mi novia. Está bien. Desde entonces, he estado planeando mi venganza. Me hice sacerdote y ahora, 13 años después, voy a sabotear su boda.” El padre Moisés no pudo evitar reírse.

De todos modos, ¡compruébalo tú mismo!

Espiritualidad matrimonial

Hay maridos y mujeres que sienten celos de Dios, en lugar de verle como lazo de unión entre ellos, lo ven como factor de separación, como si hubiera una vil competencia entre Dios y un ser humano, pues Dios nunca es un rival.

No caen en la cuenta de que, evitando que el cónyuge frecuente a Dios, va en detrimento de su propio matrimonio. Si el cónyuge accede a quitar a Dios de su corazón y poner al otro en ese lugar, no alcanzarán nunca la felicidad, y se corre el peligro de que desaparezca el mismo matrimonio.

Eso le lleva al hombre a ser un déspota contra el otro ser humano. Si el cónyuge accede, el otro irá adquiriendo cada vez más dominio sobre él. Porque si Dios no es Dios para ti, irás en busca de otros dioses, y el déspota se tiene a sí mismo como dios.

Exigiendo al otro que deje su camino de unión con Dios, lo llevas a ser cada vez más infeliz. Nosotros nunca podemos dar lo que Jesús da. Si cada uno ocupa su lugar de criatura, llegará a la felicidad.

La criatura encuentra su Plenitud sólo en Quien la puede dar. Estanos en amistad con Dios, están más completos, más plenos y más íntegros para poder darse el uno al otro. Son más dueños de sí m ismos, se conocen más y se van perfeccionando para hacer que ese amor sea más maduro y auténtico. Cuanto más separados estén los cónyuges de Dios habrá más infelicidad y más vacío.

La sexualidad no puede dar lo que promete, vivida fuera de la castidad. Si uno acude al matrimonio con ideas sacadas de la pornografía sobre lo que es la sexualidad, no amará, usará al otro para el propio beneficio y no en beneficio del amor.

Si una persona usa su sexualidad como un fin en sí mismo, de proporcionar placer y no lo ve como un don, nunca amará. Un amor infecundo nunca es un amor oblativo, no es don, es egoísmo puro. Un amor cerrado a la vida nunca será real.

La castidad es el freno para que la sexualidad no se convierta en animalidad. Poner las relaciones sexuales en un lugar que no le corresponden dentro del matrimonio, da lugar a muchas decepciones y a muchas rupturas.

La plenitud del hombre nunca se puede alcanzar en la sexualidad. La sexualidad no es en sí plenitud de don o plenitud de gozo. El hombre no alcanza su plenitud en la unión sexual. La sexualidad humana sólo alcanza su redención dentro de la vida de la Gracia, es decir, dentro de la armonía con la voluntad de Dios. Sin la vida de la gracia, el hombre tiende a dominar, y la mujer, a dejarse dominar. Sin Vida de la Gracia, la sexualidad es una esclavitud. Hay que vivir en gracia y perseverar en ella. Las desviaciones y perversiones nos esclavizan más. ¡No nos dejemos engañar! Nos manchan la vista, el pensamiento, la imaginación, el alma. Nos incapacitan para amar de verdad. El otro es sólo un “objeto para el uso”, un objeto de placer, que se abandona o se cambia por otro cuando está gastado, o se abandona ante la vista de algo más apetitoso. El matrimonio no es para usarse, es para darse, para donarse. Así se alcanza el verdadero amor y la plenitud y eso supone esfuerzo. En la vida de la gracia no se puede avanzar sin esfuerzo.

Encontrar el amor verdadero

El verdadero amor humano, que también es divino, se encuentra en el matrimonio y en la amistad desinteresada. El verdadero amor divino, que también es humano, se encuentra en la Eucaristía, donde está Jesús realmente presente por amor a sus hijos, los hombres.

El amor no es un tema más; es el tema más importante para la vida humana. La aspiración más profunda y la experiencia más gozosa es la de amar y ser amado. También es lo que más se echa en falta y lo que más duele cuando no sale bien.

El amor humano posee una gran belleza y guarda promesas grandes. Lo más grande, el amor, es gratuito, pero a veces se echa a perder. El amor no es un tema más; es el tema más importante para la vida humana. La aspiración más profunda y la experiencia más gozosa es la de amar y ser amado. También es lo que más se echa en falta y lo que más duele cuando no sale bien.

El amor humano posee una gran belleza y guarda promesas grandes. Lo más grande, el amor, es gratuito, pero a veces se echa a perder, porque hay amores falsos, amoríos, interés o suciedad. Es decir, no se juega limpio.

El ambiente actual no acepta que amor y obligación sean compatibles, pero no puede haber obligación de más valor que la de amar. “No me casé contigo porque te quiera sino para amarte toda la vida”, fue la respuesta del Canciller Bismarck a su esposa cuando ella le manifestó sus celos. 

La soberbia y el orgullo, no son necesariamente unos gigantes, pueden ser pigmeos, pero con dardos envenenados. El auténtico amor no se queda sólo en el arrebato pasional, que es pasajero, sino que llega a descubrir a la persona, y ese amor se convierte en dar y darse.

Francis Joseph Sheed, escritor australiano, decía que el sexo parecía como un animalito con el que se puede jugar, pero cuando crece puede convertirse en un tigre que juega con nosotros. Y así es, pues los reclamos sexuales tienen repercusiones en los resortes psicológicos de los individuos y en el comportamiento de la sociedad.

 El corazón es la sede de la personalidad moral, por eso se ha de tener en mucho la pureza de cuerpo y de alma.

Alejandro Cortés relata que un hombre fue a visitar a un sabio para decirle que ya no quería a su esposa y que, por lo tanto, pensaba separarse de ella. El sabio lo escuchó y solamente le dijo una palabra: “Ámela”. Luego guardó silencio. Aquel esposo repuso: Pero es que ya no siento nada por ella. “Ámela”, insistió el sabio. Y ante el desconcierto agregó lo siguiente: “Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo, y el fruto de esa acción es el amor. El amor es un ejercicio de jardinería: arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia, mas no por eso abandone su jardín. Ame a su pareja, es decir, valórela, acéptela, respétela, dele afecto y ternura, admírela y compréndala. En una palabra: Ámela”. 

Sobre el tema, un personaje de Chesterton dice: Hay que convencer a los casados que tengan aventuras amorosas con sus mujeres legítimas. 

Desafortunadamente no se imparten clases de la materia del amor en las universidades, pero sí en muchas familias. Esta asignatura se cursa en 32 semestres. El programa comprende, entre otros temas: Valoración de la persona: El yo, el tú y el nosotros (15 semestres). Aprender a amar. A quiénes se debe amar. Aprender a dejarse amar. Aprender a perdonar (4 semestres). El matrimonio como vocación de servicio (Ésta se lleva en talleres de convivencia entre hijos, padres y hermanos durante toda la carrera). Las verdaderas y falsas amistades, etc. (Alejandro Cortés González-Báez).

El Amor libre

La persona que defiende el amor libre dice: “El amor no es amor si no es libre”. Aparentemente, esa persona pone al amor por encima de todo, pero no lo pone. Sitúa la libertad individual por encima del amor. Su posición equivale a decir: “Te doy todo menos mi libertad, que es lo que más aprecio. La aprecio por encima de ti”. No comprometerse ¿es amor?…

Si alquilas una casa, ¿comprometes todo tu dinero en mejorarla? no, ¿por qué? porque es provisional. Así, no puede haber totalidad en el experimento. La persona que sostiene el amor libre dice: “Voy a experimentar contigo, si me conviene, sigo…”.

Quien ama, pone la libertad individual al servicio del amor. Los que aceptan el amor libre o el matrimonio a prueba, son personas inseguras. Generalmente son así porque han visto infidelidades en sus padres o han tenido una experiencia negativa del amor. La persona que defiende esta postura dice: “Como hay fracasos en el amor conyugal, no me caso”. En vez de decir: “Me hago adulto para contraer, como adulto, el compromiso de entrega del amor, sin el cual el amor no es amor”.

El amor libre toma a los seres humanos como objeto de prueba, pero el ser humano se destruye para siempre en esa prueba, en el aspecto biológico, psicológico y moral.

El amor libre equivale al matrimonio a prueba para conocerse bien; pero esa observación es artificial, impide la espontaneidad, porque se pretenderá cuidar la imagen. La experiencia ha demostrado que el matrimonio a prueba no garantiza un pleno conocimiento de la persona, ya que el ser humano siempre está en proceso de evolución; es inconstante por naturaleza; no obstante, puede superar esa deficiencia con virtudes y con la fuerte atracción hacia el bien que anida en su corazón.

El varón desea ser admirado por la mujer, pero predomina en él la tendencia a dejarse atraer por la mujer; predomina lo sexual sobre lo sentimental. Si el varón no llega a dominarse, se creerá un gran enamorado porque se prenda de la última belleza que ve, cuando en realidad está siendo esclavo de una sensualidad superficial.

Se hace un pésimo servicio a la grandeza del hombre cuando fidelidad se considera equivalente a estabilidad, fijeza o inmovilismo. Aceptar esto es hacerle el juego a la infidelidad, que se presentará como lo dinámico, inventivo y espontáneo. Fidelidad es crecimiento en el amor, es constancia en el cariño, es calidad de vida. El enamorado tiende al sí total, perpetuo y exclusivo, al sí sin reservas. Quien no experimenta el sentimiento de que se entrega de una vez para siempre, sin posible retorno, no ama verdaderamente.

El matrimonio a prueba es una situación irregular que muchos quieren hoy justificar, atribuyéndole un cierto valor. La misma razón humana insinúa que no se puede aceptar, que es poco convincente que se haga un “experimento” tratándose de personas, cuya dignidad exige que sean únicamente término de un amor de donación, sin límite alguno de tiempo; pide que sean fin y no medio.

Juan Pablo II decía a los alemanes: “La unión corporal y sexual es algo grande y hermoso. Pero solamente es digna del hombre si ella es integrada en una vinculación personal, reconocida por la sociedad civil y eclesiástica. Toda unión carnal entre hombre y mujer tiene, por tanto, su legítimo lugar sólo dentro del recinto de fidelidad personal, exclusiva y definitiva, en el matrimonio. (…). No se puede vivir solamente de prueba; no se puede morir solamente de prueba. No se puede amar sólo de prueba, aceptar a una persona sólo de prueba y por un tiempo determinado (Alemania, 15 de noviembre 1989, n. 5).

El don del cuerpo en la relación sexual es el símbolo de la donación total de la persona. Esto no se consigue sin una educación en el amor auténtico y en el recto uso de la sexualidad.

Ana Catalina Emmerick escribe: “Todo cuanto el hombre piensa, dice y hace tiene alguna vida y continúa viviendo como obra buena o mala. Lo malo hay que remediarlo con la confesión y la penitencia; de otro modo continuarán las consecuencias del pecado sin término” (tomo X, 478, n. 45).

A los recién casados

Hay cosas que puede obstaculizar la buena marcha de un matrimonio, como la falta de comunicación y la ignorancia de qué es el matrimonio y la sexualidad, pero para empezar el primer consejo sería: saquen la televisión de su recámara. El televisor aísla, recorta la comunicación.

Uno de los grandes retos de la familia actual es tratar de comer juntos y tener momentos de conversación. Al menos se ha de procurar hacer una comida al día juntos, ya que vivimos bombardeados por trabajos y entretenimientos que puede quitar estos preciosos momentos del arte de convivir en familia y con los hijos. Hay que planear los temas de conversación (temas actuales, trabajo, estudio, amistades, historia, lecturas, deportes, exámenes, etc.) y saber preguntar a cada uno cómo le fue durante el día e interesarse por los detalles más pequeños.

Madre Teresa de Calcuta dijo: “Hoy el aborto es el peor mal y un enemigo de la paz. Los que nos hemos reunido hoy hemos sido deseados por nuestros padres, sino, no estaríamos aquí. Muchos niños mueren de forma intencionada, por la voluntad de la madre. Esto es lo que hoy destruye la paz, porque si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué le impide matar a cualquiera? Nada.

Muy pobre es el país donde se tolera privar de la vida a un niño no nacido: un niño creado a imagen y semejanza de Dios, creado para vivir y para amar. Su vida no está para ser destruida, sino para que viva…

Cada uno de nosotros tiene que llevar su propia cruz: esa es la señal de que pertenecemos a Cristo”.

Hay matrimonios jóvenes que quieren esperar a tener un hijo porque viven en pobreza extrema o por otro motivo serio En este caso sería conveniente que estudien qué medios van a poner para evitar los hijos, pues tendría que ser un método natural, ya que la mayor parte de las pastillas anticonceptivas son abortivas, y si no lo creen, acudan al laboratorio que las hace y estudien los componentes de las mismas.

La píldora no siempre impide la fertilización, y cuando ésta ocurre, la píldora impide que el óvulo fecundado se implante en la membrana del útero. En estos casos la píldora actúa como un abortivo directo. El dispositivo intrauterino DIU, el Depo Provera, el Preven también pueden ser abortivos.

El aborto químico producido por fármacos se está constituyendo en el asesino número uno de embriones y fetos humanos en todo el mundo.

La primera reacción psicológica de la mujer que ha practicado un aborto es la negación. Luego vienen cuadros depresivos acompañados de un sentimiento de culpa. Para curarse hay que pedir y recibir el perdón de Dios. Para los católicos es imprescindible recibir el sacramento de la confesión para recibir el perdón y la curación de Dios de los pecados graves. Dios es misericordioso ante quien se arrepiente del mal hecho. Orar por un bebé que ha fallecido puede curar a los hijos que viven y a familias enteras.

Muchos desconocen que es intrínsecamente mala toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación. (Cfr. CEC 2730).

Es imposible creer en la santidad de la vida humana y a la vez creer en el derecho a la contracepción. Con certeza se ha demostrado que la mentalidad anticonceptiva siempre conduce al aborto. Un matrimonio que usa métodos anticonceptivos no naturales no debe acercarse a comulgar.

Hay matrimonios que viven la abstinencia y otros que usan el método Billings porque tienen un motivo para evitar a los hijos, método que exige cierta disciplina de parte de los dos.

Lo que se pretende es que la pareja sea feliz y se vea con amor, y no que uno al otro se vean como cómplices. Es muy importante orar porque orar es amar.

Afirmar que Dios es Creador es decir que gobierna este mundo, es decir que está presente en la Historia. Si nos quedamos en que Dios ha creado un mundo bonito, nos quedamos en un cuento de hadas. Este mundo no es Disneylandia; hay quienes aspiran a vivir en Disneylandia, entretenidos. Hay quien sólo piensa en divertirse, en pasarla bien, y piensan que estamos en el paraíso terrenal. No estamos para divertirnos. Tenemos un papel en esta historia de pecado. Si quiero Disneylandia y la vida no es así, vivo en una frustración constante. El problema de nuestros contemporáneos es que quieren hacer de este mundo Disneylandia, cuando aquí está pasando algo, estamos llamados a colaborar en esta batalla espiritual, en este campo de trigo y cizaña.

Nuestro futuro está condicionado a que tengamos dos cosas: piedad y doctrina cristiana. Tener piedad consiste en tener prácticas que acercan a Dios, como la Santa Misa, el rezo del Rosario y la oración mental. Tener doctrina es, en resumen, conocer el Catecismo de la Iglesia Católica y los rudimentos de la Teología.

Imagina tu historia de amor

Una de las cosas más importantes en la vida es tener y dar amor. El matrimonio puede ser un camino de felicidad, pero hay que ser exigentes. Si tienes novio o novia, pregúntate “¿lo conozco?”. Porque muchas veces salen y entran pero no se conocen a fondo. Hay que saber cuáles son sus creencias en el terreno espiritual, qué piensa de la libertad, cómo piensa en general, a qué aspira. Hay que pasar bastantes horas hablando. Hay parejas a las que les sobra cama y les falta sofá. El amor no resuelve los problemas psicológicos, eso se arregla con el especialista.

El rostro, la cara de una persona es programática, anuncia la vida. Las personas inteligentes se enamoran no sólo de lo de fuera –de la belleza exterior-, sino de lo de dentro –de la belleza interior de esa persona-, de sus valores.

Es un error pensar con el corazón, hay que pensar con la cabeza y educar el corazón. Un adolescente le dijo a su padre:

— Fulano vive con su novia.

Su padre respondió:

—  ¿Por qué piensas que hace mal?… ¿No estará estropeando su historia de amor?

Las preguntas ayudan a saber razonarle el porqué de sus principios.

El plan de Dios nunca incluye romper los mandamientos ni romper lo que enseña la Biblia. Nunca es voluntad de Dios el pecado. Para que Dios nos muestre su voluntad debemos de tener deseos de conocerla y Dios nos va a mostrar su voluntad. Dios no quiere el uso de anticonceptivos sino la abstinencia en los solteros y la castidad conyugal en el matrimonio; y esta castidad implica respetar el curso natural de las relaciones íntimas.El plan de Dios nunca incluye romper los mandamientos ni romper lo que enseña la Biblia. Nunca es voluntad de Dios el pecado. Para que Dios nos muestre su voluntad debemos de tener deseos de conocerla y Dios nos va a mostrar su voluntad. Dios no quiere el uso de anticonceptivos sino la abstinencia en los solteros y la castidad conyugal en el matrimonio; y esta castidad implica respetar el curso natural de las relaciones íntimas.

Una amiga que vive en Estados Unidos me dijo algo que me hizo pensar:

Lo que a ustedes los latinoamericanos los salva el hecho de que aún hay romanticismo en sus jóvenes. Acá se acabó hace años.

<p class="has-text-align-justify" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">El amor implica exclusividad —sólo esta persona— y lleva la nota del “para siempre”. El amor tiende a la eternidad, a dar ya recibir: a ser amor eterno.El amor implica exclusividad —sólo esta persona— y lleva la nota del “para siempre”. El amor tiende a la eternidad, a dar ya recibir: a ser amor eterno.

El amor es salir del “yo”, del egoísmo. Hay amores falsos que tienden al provecho personal, hay amores brutalmente posesivos; pero el verdadero amor es benevolente aunque no deja de tener su toque de posesivo.

<p class="has-text-align-justify" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">La fe es el criterio que define nuestro estilo de vida. “Los que viven según la carne sienten las cosas de la carne, en cambio los que viven según el Espíritu sienten las cosas del Espíritu” (Rom 8,5). Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad” (1 Tes 4,7).La fe es el criterio que define nuestro estilo de vida. “Los que viven según la carne sienten las cosas de la carne, en cambio los que viven según el Espíritu sienten las cosas del Espíritu” (Rom 8,5). Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad” (1 Tes 4,7).

¿Y si me embarazo?

Matriz caída o ya transparente, mujer de 39 años, esposo sin trabajo, dos cesáreas, tres hijos, estrés, depresión, irregularidad en los ciclos menstruales, deudas con el banco que ya no esperará y amenaza con quitarles la casa… y un largo etc. Estas sí son tragedias y no las de las telenovelas.

Estamos metidos, sin duda alguna, en uno de los temas más álgidos y de mayor interés en la vida de millones de personas, quienes, vinculadas por medio del matrimonio, se cuestionan sobre el uso de los medios de control natal artificiales cuando, por otra parte se oye decir que la Iglesia no los admite como recursos lícitos desde el punto de vista moral.

Pablo VI, calificando de intrínsecamente ilícito el acto contraceptivo, ha enseñado que esa norma no admite excepciones: ninguna circunstancia personal o social ha podido, puede o podrá hacer que tal acto sea bueno en sí mismo, porque el fin no justifica los medios. Pero tal postura no significa un abandono de la Iglesia a los esposos que enfrentan tan grave dilema, pues en otro momento de la encíclica deja bien claro: “La Iglesia, al mismo tiempo que enseña las exigencias imprescindibles de la ley divina, anuncia la salvación, y abre con los sacramentos, los caminos de la gracia, la cual hace del hombre una nueva criatura capaz de corresponder en el amor y en la verdadera libertad al designio de su Creador y Salvador”. Puesto que Dios no pide imposibles.

Convendrá pensar en este tema que, si Dios no existe, el hombre es dueño de su naturaleza, pero si sí…  entonces no. Es por esto que la Iglesia no tiene el poder de cambiar las normas morales, de igual forma que ninguna autoridad civil puede cambiar el curso del sol, ni hacer que las raíces crezcan hacia arriba y el tronco, las ramas, y las flores hacia abajo.

Juan Pablo II, confirmando las enseñanzas de la encíclica sobre el control natal, decía: “Por otra parte, los esposos pueden verse seriamente obstaculizados en su empeño por vivir correctamente el amor conyugal a causa de la mentalidad hedonista ambiental, de los “mass media”, de las ideologías y praxis contrarias al Evangelio. Y esto puede suceder también, con consecuencias graves y disgregadoras, cuando la doctrina enseña en la encíclica “Humanae vitae”  se pone en discusión -como a veces ha sucedido- por parte de algunos teólogos y pastores de almas. Efectivamente, esta actitud puede suscitar dudas sobre una enseñanza que para la Iglesia es cierta, oscureciendo, de este modo, la percepción de una verdad que no puede ser discutida. Tal actitud no es signo de “comprensión pastoral”, sino de incomprensión del verdadero bien de las personas. La verdad no puede tener como medida la opinión de la mayoría”.

Si leemos los cuatro Evangelios con sentido analítico, descubriremos que en la doctrina enseñada por Jesús no aparecen promesas de una vida fácil, cómoda, sino todo lo contrario; pues se caracteriza, de principio a fin, por sus fuertes exigencias, y por el enfrentamiento a los criterios mundanos que buscan la felicidad absoluta  al precio más bajo.

En otro punto, Pablo VI insiste: “afronten, pues, los esposos, los necesarios esfuerzos apoyados por la fe y la esperanza (…) invoquen con oración perseverante la ayuda divina… y si aun así, el pecado los sorprendiese, no se desanimen, sino que recurran con humilde perseverancia a la misericordia de Dios que se concede en el sacramento de la confesión”.

Alejandro Cortés González-Báez