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Apóstoles del Rosario y beneficiarios de sus gracias

Así es la relación de los Postigo Pich con la Virgen

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La familia Postigo Pich siempre ha tenido una gran devoción a la Virgen

¿Cómo llevar adelante una familia con 18 hijos? ¿Cómo soportar la muerte de tres de ellos? ¿Cómo se puede sonreír tras perder al padre y esposo quedándose viuda y 15 hijos? Estas preguntas seguramente se las han hecho muchas personas tras conocer a la familia Postigo Pich y la muerte del padre, José María, en lo que se ha convertido en un auténtico testimonio de fe que ha sobrepasado fronteras.

Y ha sido precisamente la fe la que ha sostenido a esta familia durante todos estos años en los que Chema y Rosa han dicho siempre sí a la vida. En esta familia la Virgen María ha tenido un papel protagonista, que durante estos días les ha consolado y que ahora les permite estar felices y llevar esta situación con paz.

Desde el comienzo de su vida matrimonial la Virgen ha sido parte esencial. José María y Rosa se casaron en el santuario mariano de Torreciudad, donde ofrecieron su matrimonio. Y a este mismo lugar volvió Rosa junto con sus quince hijos tras el entierro de su marido en Barcelona.

La Virgen, verdaderamente como madre

Dos días después del entierro, contaba Rosa, “a la salida del colegio nos escapamos a Torreciudad, santuario donde nos casamos hace 27 años. Hemos venido a pedir ayuda a Nuestra Madre, a dejarle nuestras lágrimas y a suplicarle que no nos abandone. Todos juntos de romería a pedirle fuerza para lo que viene. Todos juntos podemos superarlo”.

Y luego volvía a escribir: “Nos hemos ido a despedir de la Virgen. Madre mía no nos dejes. Cógenos fuerte de la mano. Ayúdanos a sonreír. Cúbrenos con tu manto. Gracias, gracias, gracias”.

La relación de los Postigo Pich con la Virgen va mucho más allá de los momentos de sufrimiento sino que es una relación diaria forjada durante años. Todos los días, toda la familia pide la protección de la Madre y rezan a ella.

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Tras enterrar a Chema, toda la familia acudió al santuario de Torreciudad

En uno de los capítulos de Cómo ser feliz con 1,2,3…hijos? libro que Rosa escribió y que ya se ha traducido a 10 idiomas responde a una pregunta que le han hecho cientos de veces: ¿cuál es su secreto para criar tantos hijos y encima hacer más cosas? Su respuesta hace entender cómo toda la familia ha podido vivir este acontecimiento de muerte con tanta serenidad.

“En nuestra casa rezar no es algo obligatorio, porque respetamos la libertad de nuestros hijos, pero les explicamos que nos ayuda a ser mejores personas, más humanos, más buenos, hace que nos ayudemos unos a otros y que no nos peleemos por tonterías. Cuando de buena mañana empiezan ya a discutir y a pelearse durante el desayuno, yo les digo: ‘chicos, ¿no habéis rezado hoy?’. Y empiezo a cantar el ofrecimiento de obras, por el cual ofrecemos el día a la Virgen María y le pedimos ayuda. Así sacamos el ‘demoniete’ que todos tenemos dentro”.

Y ella particularmente tiene otro secreto para lograr sacar adelante el día como madre y trabajadora. “Mi secreto no es nada caro, resulta accesible para todos los bolsillos del planeta”, bromea Rosa en el libro. Y no es otro que “madrugar por la mañana y asistir a Misa cada día. Luego intento quedarme media hora delante del Santísimo expuesto, es allí donde cojo fuerzas, donde veo las posibles soluciones a los problemas a los que me voy a enfrentar ese día, donde pienso nominalmente en cada uno de mis hijos, y veo qué pequeña mejora puedo trabajar con cada uno de ellos, y en mi marido”.

El Rosario, siempre en familia

Si los Postigo Pich han tenido un arma para mantenerse unidos ante tanto sufrimiento ha sido el Rosario en familia. En una reciente entrevista para Religión en Libertad tras el entierro de su madiro, Rosa afirmaba que durante todos estos años “hemos intentado vivir cada día, como con el rezo del Rosario en familia”.

“La Virgen siempre que se ha aparecido habla de rezar el Rosario en familia. Ya sea en Fátima, en Guadalupe, en Lourdes, o ahora en Medjugorje. Siempre la Virgen está diciendo lo mismo: ‘rezad el Rosario’”, relataba.

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La familia Postigo-Pich repartió 10.000 rosarios durante los funerales en Madrid y Barcelona

Además, recordaba que justo tras diagnosticar el cáncer con metástasis a Chema, “lo primero que dijimos era que teníamos que rezar el Rosario en familia. Ella está contenta y feliz cuando rezamos”.

Y así ha sido durante todo su matrimonio: “Siempre rezábamos en familia aunque los bebés fueran recién nacidos, y aprovechábamos cuando les tocaba dar el pecho y allí estábamos todos juntos. A lo mejor uno llegaba tarde, otro estaba haciendo un trabajo, otro se cansaba pero tienen el recuerdo de rezar el Rosario en familia todos juntos”.

Evangelizar también durante el entierro de Chema

De hecho, es tan importante la Virgen y el Rosario que incluso la muerte de Chema se ha convertido en una ocasión de evangelizar y de extender el rezo de esta oración mariana. Hasta 10.000 rosarios ha repartido la familia Postigo Pich durante los funerales que se han celebrado en Madrid y Barcelona y que fueron multitudinarios. Recordatorios que fueron montados como no podía ser de otro modo, en familia.

 

 

3 experiencias de premuerte que te harán plantearte la existencia del Paraíso

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Son los casos de los que habla el doctor Theillier, médico que ha estudiado los milagros de Lourdes

El doctor Patrick Theillier conoce bien los fenómenos sobrenaturales. Católico convencido y comprometido, ha trabajado durante 10 años como médico de la Oficina de Constataciones Médicas del Santuario de Lourdes. Junto a otros médicos, no necesariamente creyentes, se ha esforzado por verificar científicamente el carácter humanamente inexplicable de las curaciones obtenidas por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes.

Y es precisamente a partir de las conclusiones elaboradas por esta oficina que le fue posible a la Iglesia llegar al reconocimiento de algunos milagros. Una curación inexplicable se declara milagro cuando la autoridad eclesiástica competente reconoce un signo del poder y el amor de Dios presente en la vida de los hombres, capaz de fortalecer la fe del pueblo cristiano.

En “Quando la mia anima uscì dal corpo” (ediciones San Pablo) – Cuando mi alma salió del cuerpo – el doctor Theillier estudia las experiencias de premuerte, o acaecidas “en los límites de la muerte” (conocidas con la sigla inglesa NDE, Near-Death Experience).

1 – “Hice un viaje al Cielo”

En 2010 Todd Burpo, un pastor de la iglesia metodista de Nebraska, en Estados Unidos, escribió un pequeño libro, Heaven Is for Real, (El Paraíso es real) en donde contó la NDE de su hijo Colton: “Hizo un viaje al Cielo” durante una operación de peritonitis en la que sobrevivió. La historia es particular porque Colton tenía sólo 4 años cuando sucedió, y les contó su experiencia a sus padres, quienes quedaron impactados, pues lo hizo de forma casual y fragmentada. La NDE de los niños son las más conmovedoras porque son las menos contaminadas, las más verdaderas; se podría decir: las más vírgenes.

Premuerte más auténtica en los niños

El pediatra Melvin Morse, director de un grupo de investigación de las experiencias de premuerte en la Universidad de Washington, dice:

“Las experiencias de premuerte de los niños son sencillas y puras, no están contaminadas por ningún elemento de carácter cultural o religioso. Los niños no quitan experiencias como hacen a menudo los adultos, y no tienen dificultad en integrar las implicaciones espirituales de la visión de Dios”.

“Ahí me cantaron los ángeles”

Este es el resumen de la historia de Colton como aparece en el libro Heaven Is for Real. Cuatro meses después de su operación, al pasar en coche cerca del hospital donde fue operado, su mamá le preguntó si se acordaba, Colton respondió con una voz neutra y sin excitación: “Sí, mamá, me acuerdo. Ahí me cantaron los ángeles”. Y con un tono serio añadió: “Jesús les dijo que cantaran porque yo tenía mucho miedo. Y luego estuve mejor”. Impresionado, su padre le preguntó: “¿Quieres decir que estaba también Jesús?” El niño haciendo ademán afirmativo con la cabeza, como si confirmara algo muy normal, dijo: “Sí, también estaba él”. El papá le preguntó: “Dime, ¿dónde estaba Jesús?”. El niño le respondió: “Yo estaba sentado en sus piernas”.

La descripción de Dios

Es fácil imaginarse a los padres preguntarse si todo esto es verdad. Ahora, el pequeño Colton cuenta que dejó su cuerpo durante la operación, y lo demuestra describiendo con precisión lo que cada uno de los padres estaba haciendo en ese momento en otra parte del hospital.

Impactó a sus padres al describir el Cielo con particularidades inéditas, correspondientes a la Biblia. Describió a Dios como realmente grande y dijo que nos ama. Dijo que es Jesús quien nos recibe en el Cielo.

Ya no tiene miedo de la muerte. Lo dijo a su papá una vez que le dijo que corría el riesgo de morir si atravesaba la calle corriendo: “Que hermoso. Quiere decir que volveré al Cielo”.

El encuentro con la Virgen María

Después, respondió con la misma sencillez a las preguntas que le hicieron. Sí, vio animales en el Cielo. Vio a la Virgen María arrodillada frente al trono de Dios, y muchas veces cerca de Jesús, y que ama como lo hace una madre.

2 – El “túnel” del neurocirujano

El doctor Eben Alexander, neurocirujano estadounidense, especialista del cerebro, no creía absolutamente en una vida después de la muerte. Era escéptico: para él, todas las historias de NDE eran delirios y estupideces. En 2008 tuvo una meningitis fulminante que le hizo cambiar de idea. Contó su experiencia de premuerte primero en un artículo del semanario estadounidense Newsweek, y luego en un libro. Un viaje que lo convenció de la existencia de una vida después de la muerte.

“Estaba en una dimensión más amplia del universo”

Hace cuatro años los médicos del hospital general de Lynchburg, en Virginia, donde él trabajaba, le diagnosticaron una rara forma de meningitis bacteriana, que normalmente ataca a los recién nacidos. Las probabilidades de salir sin entrar en un estado vegetal eran pocas, y se volvieron casi nulas en las urgencias.

“Pero mientras las neuronas de mi corteza se reducían a la inactividad completa, mi consciencia, liberada del cerebro, recorrió una dimensión más amplia del universo, una dimensión que no había soñado y que habría sido feliz de poder explicar científicamente antes de hundirme en el coma. Hice un viaje a un ambiente lleno de grandes nubes rosas y blancas… Muy por encima de estas nubes, en el cielo, giraban en círculo seres cambiantes que dejaban tras de sí largas estelas. ¿Pájaros? ¿Ángeles? Ninguno de estos términos describe bien a estos seres que eran distintos de todo lo que he visto en la Tierra. Eran más evolucionados que nosotros. Eran seres superiores”.

Un canto celestial

El doctor Eben Alexander se acuerda de haber oído un sonido en pleno desarrollo, como un canto celestial, que venía de arriba, y que le dio gran alegría, y de ser acompañado en su aventura por una joven mujer.

Después de esta NDE, el doctor Alexander no tuvo más dudas: la consciencia no es ni producida ni limitada por el cerebro, como el pensamiento científico dominante sigue considerando, y se extiende más allá del cuerpo.

Nueva idea de consciencia

“Ahora, para mí es – dice Alexander – cierto que la idea materialista del cuerpo y el cerebro como productores, más que como vehículos, de la conciencia humana, ha sido superada. En su lugar ya está naciendo una nueva visión del cuerpo y del espíritu. Esta visión, a su vez científica y espiritual, dará lugar a la verdad, que es el valor que los más grandes científicos de la historia siempre han buscado”.

3 – El fusilamiento

He aquí una carta de don Jean Derobert. Es un testimonio certificado con ocasión de la canonización de Padre Pío.

“En aquel tiempo – explica don Jean – trabajaba en el Servicio Sanitario del ejército. El Padre Pío, que en 1955 me había aceptado como hijo espiritual, en los momentos cruciales de mi vida siempre me había hecho llegar una nota en donde me aseguraba su oración y su apoyo. Así fue antes de mi primer examen en la Universidad Gregoriana de Roma, así fue cuando entré en el ejército, así fue también cuando tuve que ir a combatir a Argelia”.

Una nota de Padre Pío

“Una noche, un comando F.L.N. (Frente de Liberación Nacional Argelino) atacó nuestra ciudad. Fui arrestado, me pusieron frente a una puerta junto a otros cinco militares, fuimos fusilados (…). Esa mañana había recibido una nota del Padre Pío con dos líneas escritas a mano: “La vida es una lucha pero conduce a la luz” (subrayando lucha y luz)”.

La subida al cielo

Inmediatamente don Jean vivió la experiencia de salir del cuerpo. “Vi mi cuerpo a mi lado, acostado y ensangrentado, en medio a mis compañeros asesinados también. Comencé una curiosa ascensión hacia lo alto dentro de una especie de túnel. De la nube que me rodeaba distinguía rostros conocidos y desconocidos. Al principio estos rostros eran tétricos: se trataba de gente poco recomendable, pecadores, poco virtuosos. Poco a poco, mientras subía los rostros que encontraba se volvían más luminosos”.

El encuentro con los padres

“De repente mi pensamiento se dirigió a mis padres. Me encontré cerca de ellos en mi casa, en Annecy, en su habitación, y vi que dormían. Intenté hablar con ellos sin éxito. Vi el departamento y observé que habían cambiado un mueble. Muchos días después, al escribir a mi mamá, le pregunté por qué había cambiado ese mueble. Ella me respondió: “¿Cómo lo sabes?”. Luego pensé en el papa Pio XII, que conocía bien porque fui estudiante en Roma, y enseguida me encontré en su habitación. Se había apenas acostado. Nos comunicamos intercambiando pensamientos: era un gran espiritual”.

“Chispa de luz”

De repente don Jean se encontró en un paisaje maravilloso, invadido por una luz azul y dulce. Habían cientos de personas, todas con treinta años aproximadamente. “Encontré a gente conocida (…). Dejé este “paraíso” lleno de flores extraordinarias y desconocidas para mí, y ascendí un poco más alto… Allá perdí mi naturaleza de hombre y me volví una “chispa de luz”. Vi muchas otras “chispas de luz” y sabía que eran san Pedro, san Pablo, san Juan, un apóstol, tal santo tal otro”.

La Virgen y Jesús

“Luego vi a santa María, bella más allá de lo increíble con su manto de luz. Me acogió con una sonrisa increíble. Detrás de ella estaba Jesús maravillosamente bello, y todavía más atrás había una zona de luz que sabía que era el Padre, y reconocí ahí la felicidad perfecta, como una cierta experiencia de la eternidad”.

La primera vez que vi al Padre Pío después de esta experiencia, el fraile le dijo: “¡Oh, el trabajo que me diste tú, pero lo que viste fue muy bello!”.

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Chema Postigo

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Me resistía a este momento. No quería escribir sobre Chema. Me parecía que no había papel ni teclado capaces de resistir la energía del trazo que una vida como la de Chema reclama. Siempre por delante, junto con Rosa. Por delante en el amor. Por delante en la entrega. Por delante en la generosidad. Por delante en el dolor. Por delante en la amistad. Por delante en la actividad. Por delante en la contemplación. Por delante… en el Cielo.

img_0415Hace más de 25 años, un grupo de matrimonios jóvenes iniciamos con Rosa y Chema la que su suegro, Rafael Pich, llamaba la nueva era de la orientación Familiar, la nueva era de la felicidad para miles y miles de familias. El curso de Primeros Pasos, y el de Primeras Letras y Decisiones y Adolescencia y Amor Matrimonial… Y Chema, con su muñeca, como en la foto, a todas partes, enseñando lo grande y lo pequeño. Enseñando el amor. Lo que quieras aprender, enséñalo, decía Rafael, y a él le resultaba fácil, muy fácil, porque se limitaba a enseñar lo que él era, un corazón inabarcable, sin afán de protagonismo alguno. Hacer y desaparecer, pero desaparecer estando ahí, en la sombra, al servicio de todos.

Nunca un no. Una llamada de Mari Carmen Navarro, desde el Fert: “Chema, nos ha fallado un moderador. Su sesión es dentro de dos horas… en Lleida”. Y Chema cogía su petate, su muñeca, apretaba el corazón entre sus dedos y salía hacia Lérida.

Y, después, los países. Desde la IFFD, federación que coordina los cursos de orientación familiar en todo el mundo, ni siquiera teníamos que llamarle. Brasil, Hong Kong, Corea, Chequia, Eslovaquia, Croacia, Eslovenia, Costa de Marfil, Ucrania y tantos otros. Era él quien llamaba. ¡A la vuelta! Con todo hecho… y muchas veces, nosotros sin saberlo, y todo en marcha. Los lugares más comprometidos. Siempre dispuesto. Con Rosa, la mejor embajadora de la familia, llevando su libro, “¿Como ser feliz con 1,2,3… hijos?” y, con él, la verdadera vida de familia por todo el mundo.

Su última locura fue el Family Enrichment Holidays en Torreciudad. Quince días de vacaciones para los demás. Y Rosa y él sirviendo a las familias que venían de lugares lejanos para formarse como directivos de las actividades de Orientación Familiar en sus países. Recogidas en aeropuertos, viajes arriba y abajo, organización de actividades, sesiones de formación… Y la sonrisa permanente. Nunca pasa nada. Nada te turbe, nada te espante…

Chema tenía un sueño. Y lo vivió con Rosa. Un sueño que -hoy lo está comprobando- es un pensamiento divino: el sueño del amor sin límites. Amor a Rosa, a sus 18 hijos -tres, con él, en el Cielo- y también, en lo que a mí más me ha tocado vivir, a todas las familias del mundo. Quien no ha conocido a alguien como Rosa y Chema difícilmente puede entender la capacidad de expansión del corazón humano, que crece y crece y crece cuando se olvida de sí y se da sin reservas.

Estos días, rezando por la curación de Chema, pensaba que, con diez como Rosa y Chema, daríamos la vuelta a esta ciudad de Barcelona y, desde ella, al mundo entero, para hacer de él la Familia que nunca debió dejar de ser. Chema se sabía miembro de esa familia humana y luchó toda su vida por mantenerla unida y acercarla, uno a uno, corazón a corazón, como han de ser tratadas las personas, al Padre común.

Les confieso una pequeña intimidad: tengo la costumbre de pedir a Dios que me conceda un cachito, aunque sea pequeño, de la virtud más destacada de las personas próximas a mí que nos dejan, en la certeza de que ellas las tienen ya en grado sumo.

Encontrar diez Chemas es un imposible metafísico, pero nos queda Rosa… Con tu permiso, Rosa, me atrevo a pedir a todos cuantos lean estas palabras que hagan como yo y pidan al Señor que les conceda algo, por poco que sea, de Chema. Y quizás entre todos podremos ir colmando poco a poco ese gran vacío que ahora sentimos… y que Chema, irrumpiendo desde su nuevo hogar silenciosa y discretamente, como siempre hacía, sabrá llenar y desbordar con sobreabundancia de todas las cosas buenas que pidamos por su medio.

De una depresión profunda a Medjugorje

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Giacomo Celentano se convirtió tras una fuerte depresión

Giacomo Celentano (1966) es hijo de Adriano Celentano, uno de los grandes de la música en Italia de los años 70 y cuyas canciones como Azzurro se cantaron por todo el mundo. Siguiendo los pasos de su padre, Giacomo también empezó en el mundo de la música y apuntaba lejos pero pronto ocurrió algo que le cambió la vida para siempre aunque Dios luego le dio el ciento por uno.

Ahora  este cantautor cristiano acaba de publicar el libro I tempi di Maria, un libro en el que hace un recorrido por su vida y su familia a través de los ojos de la fe. El texto es un canto de alabanza a Dios pero especialmente a la Virgen María, con el que Celentano tuvo un fuerte encuentro a los 30 años.

La Virgen supuso para él el culmen de su conversión iniciada varios años antes tras una enfermedad que le dejó sPopup Themesolo. Esta travesía le llevó a la Iglesia, donde descubrió a María y de la cual ahora ya no puede separarse.

Un joven “niño de papá” que tenía todo

Todo comenzó en 1990 cuando Giacomo empezaba su carrera musical como cantante y compositor.

En el libro Giacomo él mismo relata cómo en ese momento lo tenía todo, “dinero, juventud, novia, amigos, mi familia, coche, iba de noche a las discoteca. En resumen, yo era el clásico niño de papá… Una cosa me faltaba pero no lo tenía porque estaba demasiado envuelto en mi mismo, Dios”.

La depresión que no le dejaba respirar

Giacomo continua su relato afirmando que “el hecho es que una noche de septiembre, cuando estaba a punto de irme a dormir, de repente me sentí enfermo” y no podía respirar. “En el corazón de la noche me di cuenta de que algo grave había sucedido dentro de mí pero no sabía qué”.

De repente su capacidad torácica se había recudido a la mitad y respiraba como un anciano de 90 años. “De un tipo deportivo, lleno de vida, de aficiones, en pocos días me convertí en un vegetal que no salía de casa, no quedaba con los amigos…”.

Le llevaron a varios médicos y todos le decían que estaba bien de salud pero él seguía sin poder respirar y se fue encerrando en sí mismo al sentirse incomprendido. “En pocos meses perdí casi todo: amigos, novia, el trabajo pues la primera consecuencia de esta enfermedad era que no podía cantar”, cuenta. Se encontró solo con una enfermedad que tenía nombre: depresión profunda.

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Giacomo Celentano escribe ahora canciones de inspiración cristiana

El fuerte encuentro con Dios

Él habla de “tierra quemada” a su alrededor, de un desierto en el que Dios quiso encontrarse con él para que le reconociera como su Padre y él se supiese su hijo.

“Dios había permitido la enfermedad porque sabía que sólo de esta manera, habiendo hecho tierra quemada alrededor de mí, yo, como su hijo pródigo, podía regresar a él. Y así sucedió”.

Su amor a la Virgen

Así fue como descubrió la fe. Se aferró a la fe así como los sacramentos.  Y casi a la vez que conoció a Katia, la que hoy es su esposa y madre de su hijo Samuel, también Giacomo descubrió a la Virgen María.

“Yo sólo fui capaz de descubrir a mi Madre Celestial más tarde, en la edad adulta, a los 30 años. Un día un amigo mío, Roberto Bignoli, cantante cristiano y compositor, me dijo: ‘Giacomo, ¿por qué no vamos a Schio, en el Veneto?; allí, en un pequeño pueblo llamado San Martino se aparece la Virgen’ (estas apariciones no han sido aprobada por la Iglesia n.d.a.). No perdí la oportunidad y fuimos de inmediato todos juntos: yo, Roberto, Katia, entonces todavía mi novia y Paolo. Es un lugar extraordinario (…) Una vez allí respiré un aire diferente de inmediato y experimente paz. Entonces recibí una señal casi de inmediato: en algunos lugares, como por ejemplo cerca de la fuente que se encuentra a medio camino en el Via Crucis, percibí un dulce aroma de rosas, que de acuerdo con la gente del lugar es una de las señales más frecuentes que la Virgen envía a los peregrinos”.

Su amor a la Virgen le ayudó a ser casto en su noviazgo durante los cinco años que duró y fue el camino para seguir enamorándose más de Cristo. La fe le ayudó a salir de sí mismo y también a salir de esa enfermedad, que en realidad fue, según él, un regalo de Dios.

Su experiencia en Medjugorje

En una entrevista, Giacomo ahondaba en su experiencia en Medjugorje. “Estuve en 2010 con un grupo de amigos. Viví un momento muy emotivo, cuando en la noche, fuimos al monte de la aparición, me arrodillé delante de la estatua de la Dama blanca, y empecé a orar fervientemente. Luego vinieron otros peregrinos, nos tomamos de la mano y comenzamos a orar juntos. Fue realmente un momento muy hermoso. (…) En Medjugorje se descubre a María como madre, y allí la Reina de la Paz es esencialmente una maestra de oración”.

Y María le ha enseñado a amar. Por ello, Giacomo Celentano afirma que da “gracias al Señor por darme esta familia que, a pesar de sus limitaciones y pecados, trata de vivir el Evangelio en la vida cotidiana. Yo, por mi parte, puedo decir que he encontrado a Jesús en los ojos de mi esposa Katia, y que mi encuentro con el Señor puede resumirse en la parábola de la oveja perdida. Es decir, Jesús en mi momento de máxima confusión y oscuridad vino a buscarme, me encontró. Me cargó sobre sus hombros. Jesús  es el verdadero médico de cuerpo y alma”.

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Pepito, el niño que ofreció su vida por la de su madre adoptiva

“Virgen mía, si mamá debe morir, por favor llévame a mí en vez de a ella” fueron sus últimas palabras

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Pronto será beatificado Giuseppe Ottone, un niño italiano que murió a los doce años ofreciendo su vida por la salud de su madre adoptiva.

Pepito nació el 8 de marzo de 1928 en Benevento. De padre desconocido, sólo se sabe que su madre quedó embarazada después de una violencia sexual. Iba a ser abortado pero una amiga hizo desistir a la mujer de esta decisión y en noviembre fue adoptado por Domenico Ottone y Maria Capria. Por temor a que la madre natural se arrepintiera, decidieron trasladarse a Nápoles.

Gracias a su madre adoptiva, Pepito creció grande en la fe y en tantas otras virtudes. Sincero, disciplinado, siempre alegre, antes de entrar en la escuela pasaba por la Iglesia para una breve visita a Jesús en el altar, era el primero en la clase.

La madre era muy buena, pía y paciente, al contrario del padre, al que le gustaba beber y tenía el carácter muy fuerte, colérico. José era un ángel de paz en familia, ayudaba a la madre a soportar la violencia del padre que se emborrachaba continuamente.

Era también muy misericordioso a escondidas ayudaba a los pobres con las moneditas que conseguía ahorrar y muchas veces donaba la merienda que le daban para la escuela. Cada mañana un anciano esperaba el almuerzo que él le traía a escondidas y de vez en cuando invitaba a un amiguito menos afortunado a comer a casa.

Con gran fervor recibió la primera comunión a los 7 años. Muchas veces se iba en bicicleta hasta Pompeya a rezarle a la Virgen del Rosario a la cual tenía una gran devoción. Como a los chicos de su edad le gustaba leer, se inventaba aventuras con sus amigos y soñaba ser militar de la marina cuando fuera mayor.

Pero llegaron tiempos más duros, era la época de la primera guerra mundial y a su madre muy enferma la tuvieron que hospitalizar para realizarle dos operaciones muy delicadas, y más para aquellos tiempos. Pepito ante tal motivo y por el gran amor que tenía por su madre adoptiva se puso muy mal y angustiado. Temiendo por la vida de ella, pensó en ofrecerse al Señor a cambio de su madre.

El día que iba a ser operada su madre, el niño encontró en la calle una estampita de la Virgen de Pompeya, la recogió y besándola dijo: “Virgen mía, si mamá debe morir, por favor llévame a mí en vez de a ella”. Fueron sus últimas palabras, en ese mismo momento empalideció y cayó a tierra sin conocimiento.

Lo llevaron de urgencia al hospital donde estaba su madre. Ella al saberlo no se operó y corrió al lado de su hijo, que murió al día siguiente. En cambio María murió a los 88 años, en 1983.

Jesús aceptó el sacrificio del pequeño Pepito llevando su alma noble al cielo eterno.

“Dicen que los ángeles hablan con los bebés cuando sonríen durmiendo”

Una foto que está conmoviendo las redes sociales

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La pequeña Aubrey Alvarez tiene pocas semanas de vida y está conmoviendo las redes sociales gracias a una fotografía en que aparece durmiendo y sonriendo, apoyada por los guantes de su padre, el motociclista Hector Alvarez, como si estuviese siendo asegurada y protegida por él.

Cuando faltaba un mes para que Aubrey naciera, Hector murió.

La madre de la bebé, la fotógrafa Kim Stone, publicó la foto en Facebook acompañada de este comentario:

“Su papá la motocicleta. Siempre usó equipamientos de protección. Él quería garantizar la seguridad, no podía correr ningún riesgo sabiendo que la bebé estaba de camino. Pero él nunca pudo tomar a la bebé en su regazo. Apenas un mes antes de que ella naciese, la vida de él se la llevó alguien a quien él consideraba su amigo. Dicen que hay ángeles que hablan con los bebés cuando ellos sonríen durmiendo. Pienso que tal vez sea cierto”.

¿Y quién puede decir que no?

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Imágenes de Kim Stone, via Facebook

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La familia en TV como no se había visto

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Presentarla como una serie de televisión “pro-familia” sería hacerle un flaco servicio, porque enseguida vienen a la imaginación ejemplos tal vez un poco artificiales de “películas familiares”. This is us no es solo la sorpresa de la temporada, sino sobre todo una serie bien escrita e interpretada en la que el matrimonio y la familia adquieren un sorprendente protagonismo.

Esta serie producida por la NBC e interpretada, entre otros, por Mandy Moore y Milo Ventimiglia, presenta la vida de tres hermanos nacidos el mismo día, de sus padres y de otra serie de personas que integran la familia alargada. Uno se sus atractivos, desde el punto de vista narrativo, es inteligente dosificación de la información y la mezcla de planos temporales: vemos a los chicos nacer y los vemos con treinta y siete años, en un constante ir y volver que nunca resulta confuso.

El elogio alcanza también a cómo consigue reflejar lo que de verdad es una familia, evitando la banalización o el estereotipo. Particularmente relevante es la recuperación de la figura del padre, frecuente fantoche inútil en otras representaciones. Con esto no pretendo afirmar que se trate de una serie que presente solo comportamientos ejemplares, sino que cuenta con una dosis de autenticidad que resulta en muchos momentos conmovedora. Parece que así lo ha entendido la audiencia, pues la NBC acaba de anunciar la renovación para una segunda y una tercera temporadas.

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