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Archive for the ‘Testimonio’ Category

Consuela a Jesús visitándolo en el sagrario

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Cada vez que visito a Jesús en el sagrario ocurre algo que me sacude el alma. Es como si tuviese la oportunidad de ver las veces que he ofendido a Dios. Eventos de mi vida que he dejado de confesar por haberlos olvidado. Pero allí, ante Él, que es la Verdad todo sale a la luz.

No ha forma que

le diga a Jesús:
“Yo no fui”.

Él sonríe y me responde:

“Vamos Claudio”.

No me queda más que reconocer:

“Es verdad, fui yo. Lo lamento tanto”.

Tan pronto puedo me confieso. Estando en la fila del confesionario me gusta pensar:

“Atento Claudio, Jesús te va a hablar”.

Me sonrío imaginando al buen Jesús diciéndome en broma y muy en serio:

“Vaya que me cuestas Claudio”.

Y yo le imploro:

“Limpia todos los rincones de mi alma buen Jesús”.

Él responde:

“Lo hago, pero encuentro cada cosa. Tu alma es como una casa llena de cuartos. En cada uno encuentro basura escondida bajo la alfombra, en el armario, o debajo de la escalera.  Paso barriendo, limpiando. Y nunca termino. Pero lo hago por ti Claudio”.

Al salir suelo ir al sagrario a verlo. Me encanta visitarlo con el alma limpia. Pedirle que habite en mí. Que me haga un sagrario vivo para Él.

Visitar a Jesús recién confesado es una maravilla. Sabes que tienes el alma limpia por tanto de alguna manera tu relación con Jesús es diferente. Transparente. Pura.

Una vez me preguntaron por qué escribía tanto sobre el sagrario.

Te explicó. Tengo la certeza absoluta que allí está Jesús, “MI MEJOR AMIGO” y me encanta visitarlo, saber que con algo tan sencillo podemos consolarlo.   

He conocido cientos de personas que se me acercan con aflicciones, rencores y sufrimientos terribles. Por algún motivo que no comprendo me compartieron sus vidas. Los envié ante Aquél que tiene el PODER de cambiarlo todo.  

Les aseguro:

Una hora diaria visitando a Jesús en el Sagrario “cambiará tu vida”.

He visto sorprendido cómo Él los ha transformado y renovado sus vidas de formas impresionantes.

Soy un simple escritor que busca a Dios. Escribo mis vivencias. Y no tengo mejores formas de explicarlo. Por eso siempre los invito a ustedes que vayan y visiten a Jesús.

Tengan la experiencia.

Una de esta maravillosas vivencias es visitar a Jesús recién confesado,con el alma limpia, sabiendo que no lo estoy ofendiendo con mis pecados, sino que, por el contrario,  estoy “consolando” su Sacratísimo Corazón.

Esos son los momentos inolvidables en que le digo, una mil veces:

“Te quiero Jesús”.

Categorías:Mundo, Testimonio

El agente 007 Pierce Brosnan

“La oración me ayuda a ser padre, actor y hombre”

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Su esposa y una hija de esta fallecieron de cáncer de ovarios. Uno de sus hijos pasó por una época difícil. Mientras Hollywood le sigue mimando, mirar y hablar con Dios le ha servido para seguir adelante

Pierce Brosnan, que alcanzó la fama por su personaje de Remington Steele en los años 80 y luego interpretó al mismísimo James Bond en 2001, afirmó que “La oración me ayudó con la pérdida de mi esposa por el cáncer, y con un hijo que cayó en una época dura. Ahora la fe me ayuda a ser un padre, un actor y un hombre”.

Brosnan no solo tuvo que superar el fallecimiento de su mujer Cassandra sino que más de diez años después, el 1 de julio de 2013, murió Charlotte Emily (hija del primer matrimonio de Cassandra) a causa de un cáncer de ovarios, la misma enfermedad que segó la vida de su primera esposa.

“Siempre ayuda tener un poco de oración en tu bolsillo. Al final, has de tener algo, y para mí eso es Dios, Jesús, mi educación católica, mi fe“, añade. “En cierto modo, todo lleva de nuevo a Navan, mi pueblo natal en la rivera del Boyne. A veces se ha pintado en tonos melodramáticos pero fue una gran forma de criarse. El catolicismo y los Hermanos Cristianos, esas son imágenes de raíces profundas y el cimiento para una persona con habilidad de actor”.

Dios ha sido bueno conmigo. Mi fe ha sido buena para mí, en momentos de profundo sufrimiento, duda y fe. Es una constante, el lenguaje de la oración. Quizá no hice bien las sumas con los Hermanos Cristianos, o no tuve la mejor enseñanza literaria, pero sí una cantidad firme de fe”, añadió.

Vacaciones en Hawai

Recientemente, al actor se le ha visto ejerciendo de papá incluso ante los paparazzi. En Instagram colgó una fotografía de sus vacaciones en Hawai con el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y su hijo.

Infancia dura, conflicto con la Iglesia

Pierce Brosnan nació en 1953. Cuando tenía apenas un año, su padre abandonó a la familia, y cuando tenía cuatro su madre se fue a trabajar de enfermera a Londres, dejándole en Navan con unos parientes hasta los 12 años. Él ha declarado muchas veces que en esos años de infancia estudió en los “Christian Brothers”, la gran orden irlandesa fundada por Edmund Rice para la educación, ahora hundida por los informes de violencia y abusos desde los años 40 a los 80.

En 2002, Brosnan protagonizó una película canadiense, llamada Evelyn, sobre un padre de los años 50 que queda viudo y no puede recuperar a su hija, entregada a un orfanato de la Iglesia. En esos años, habló muy mal de su educación recibida en Navan, en los “Christian Brothers”… pero la orden respondió una y otra vez (en Internet y con cartas a The Times) que ellos nunca tuvieron una escuela en ese pueblo, donde sí la tenían los Hermanos de La Salle.

Nunca ha dejado de ir a misa

Sin embargo, pese a tener una relación conflictiva con la Iglesia, Brosnan ha asegurado en varias ocasiones que nunca ha dejado de ir a misa ni de rezar.

A los 12 años, como inmigrante pobre en Londres en una escuela pública, aprendió a plantar cara y defender su identidad: “Había que tener pelotas para ser un católico irlandés en South London; la mayor parte del tiempo lo pasé peleando”.

En 1977, en Londres, conoció a su primera esposa, Cassandra, una actriz que trabajaba con Franco Zeffirelli, con dos hijos pequeños y recién divorciada del hermano del actor Richard Harris. Se casaron y tuvieron un hijo. En 1987, justo cuando se canceló Remington Steeldiagnosticaron cáncer de ovarios a su esposa, que durante cuatro años y ocho operaciones combatió la enfermedad. Murió en 1991, con 50 años, en brazos de su esposo.

“Ella era una luchadora y con su fuerza, optimismo y pasión por la vida, siempre parecía que todo estuviese bien. Cuando tratas con la muerte, aprecias la vida de una forma realmente dulce. Esas tardes y mañanas y días en que ella no tenía dolores, nos dábamos cuenta de lo hermoso que es todo“, afirmó el actor.

La terapia no funcionó, la oración y el trabajo sí

Brosnan ha explicado en varias ocasiones que la terapia no le ayudó a superar el dolor… “al final, tú eres tu propio psicólogo”. Pero la oración era un consuelo fuerte. “Tenía las oraciones católicas tradicionales, pero también mi diálogo personal con El De Arriba“.

Era un padre solo, un viudo con un hijo y dos hijastros. En 1994 conoció a una periodista del programa Today, de la NBC, Keely Shaye. Se enamoraron, se casaron en 2001, tuvieron dos hijos, y precisamente en 2001 Brosnan interpretó al agente Bond, James Bond, 007, al servicio secreto de Su Majestad.

Información actualizada por Aleteia. 

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Dioko, una historia con final feliz

Hace un año, cuando estábamos en Kinkwemi descubrimos a Dioko: un niño de unos 4 años que tenía pie zambo, como ves en estas fotos:

Dioko iba con su hermana hacia sua casa, a unos 500 metros de Kinkwemi. Les paramos, con un poco de susto para ellos, e intentamos explicarles que en Monkole podíamos curarle. Al rato vinieron sus padres; se veía que era una de las familias más pobres y humildes de la zona. Le volvimos a explicar que podíamos curar a su hijo en el hospital. Me sorprendieron dos cosas:

1º No sabían que el pie zambo de su hijo se podía curar, y cuando se enteraron, se emocionaron.

2º Estaban dispuestos a venirse con nosotros para empezar el proceso en el hospital.

Desde Amigos de Monkole nos empeñamos desde ese momento en curar a Dioko: no era fácil, pues su casa está a 30km del hospital, la familia no tiene ningún medio de transporte, no tenían teléfono…. pero con la buena voluntad de mucha gente, y tras empeñarnos un poco más, se consiguió.

Primero se le curó de alguna otra enfermedad intestinal que tenía, y posteriormente se le operó su pie.

Aquí te dejo un vídeo de este final feliz:

Este verano, pronto, volveremos a verle y esta vez podremos jugar al fútbol con él y regalarle el balón

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El médico venezolano que ofreció su vida por la paz mundial

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…y Dios la tomó

Hoy es un día en que los venezolanos recordamos un hecho insólito: uno de los pocos automóviles que circulaban por Caracas impactó en la humanidad del más querido médicos de todos los tiempos, José Gregorio Hernández, Siervo de Dios, tenido por santo por todos como médico de los pobres y cristiano ejemplar. Producto de ese accidente, el doctor Hernández falleció un 29 de junio de 1919, día de san Pedro y san Pablo.

Era domingo y el doctor Hernández se había levantado temprano y contento. Asistió a misa, comulgó, visitó a algunos enfermos y a las siete y treinta ya estaba en su casa desayunando. Vivía con su hermana quien le extiende la prensa del día. Así fue como se enteró de la firma del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Ese mismo día  cumplía 31 años de haberse graduado como médico. En su consultorio atendió algunos enfermos, visitó el Asilo de Huérfanos de la Divina Providencia y a los enfermos del Hospital Vargas de Caracas.

Años antes había intentado ingresar a una cartuja en Italia pero su frágil salud se lo impidió. Vivió como un laico entregado a Dios desde su apostolado, haciendo de su profesión un acto diario de entrega y alabanza al Creador. Formaba parte de esa Iglesia que hoy habría gustado mucho al Papa Francisco, siempre “en salida”, para la que no existe la palabra “descarte”.  El doctor José Gregorio Hernández veía a Cristo en cada semejante que buscaba alivio por sus manos.

Era, además, un reconocido profesor universitario, pionero de muchas iniciativas científicas novedosas en Venezuela para actualizar y mejorar el ejercicio de la medicina. Había estudiado en París y regresó para servir en su tierra y dedicarse, primordialmente, a los más necesitados. Y es que un médico se debe a la vida, y la paz le da dignidad.

Ese día, un amigo fue a saludarlo por el aniversario de su graduación y al verlo tan contento le preguntó  las razones. “¡Cómo no voy a estar contento!”, respondió Hernández. “¡Se ha firmado el Tratado de Paz! ¡El mundo en paz! ¿Tiene usted idea de lo que esto significa para mí?”

Entonces el médico acercándose le dijo en voz baja: “Voy a confesarle algo: Yo ofrecí mi vida en holocausto por la paz del mundo… Ésta ya se dio, así que ahora solo falta…”.

A las 2 de la tarde se encamina a visitar a una pobre anciana que requería de sus servicios para la cual, previamente, había adquirido algunos medicamentos. Caminaba con rapidez para llegar a su destino y atender la urgencia. Al tratar de cruzar una calle, un auto se le vino encima y lo golpeó lanzándolo contra la acera.

“Ni él pudo ver el carro, ni yo lo pude ver a él”, relataría 30 años después el atribulado chofer Fernando Bustamante, cuya hija era también paciente del doctor Hernández. “Traumatismo de cráneo en región parietal izquierda con fatal irradiación hacia la base”, dice el parte del  Dr. Luis Razetti.

Fue justamente Razetti, otro gran médico, su colega pero no creyente, quien expresó ante la tumba: “Cuando Hernández muere no deja tras de sí ni una sola mancha, ni siquiera una sombra en el armiño eucarístico de su obra que fue excelsa, fecunda, honorable y patriótica, toda llena del más puro candor y de la inquebrantable fe”.

Una conmoción inmediata sacude a la ciudad y luego al país entero. Lo velan en el paraninfo de la Universidad Central y una adolorida multitud le rinde su admiración y cariño. Pocos funerales tan sentidos se recuerdan en Caracas.

El Dr. David Lobo, presidente de la Academia Nacional de Medicina expresó así su testimonio: “¿Dónde hubo dolor que no aliviara? ¿Dónde penas que no socorriera? ¿Dónde flaquezas que no perdonara? En su pecho generoso, no germinaron nunca el odio ni el rencor…”.

Pero fue el insigne escritor venezolano Rómulo Gallegos -luego presidente de la República durante el trienio 1945-48- el que pronunció las emotivas palabras que han quedado para la posteridad en la memoria agradecida del pueblo venezolano: “No era un muerto a quien se llevaban a enterrar; era un ideal humano que pasaba en triunfo, electrizándonos los corazones. Puede asegurarse que en el pos del féretro del Dr. José Gregorio Hernández todos  experimentamos el deseo de ser buenos”.  Casi cualquiera en este país puede recitarlas cual si de un poema se tratara. Merecido tributo a quien Venezuela desea ver algún día en los altares.

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En España perdió la fe de su infancia, pero retó a la Virgen con un ayuno de 40 días… y todo cambió

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Filka Mihalj explica su acercamiento a la Virgen y a la fe con un ayuno en Medjugorje

Filka Mihalj es una mujer de Bosnia que hoy trabaja en Medjugorje, como traductora de español y guía. Reza el Rosario, ama a Dios y a la Virgen y trata de ir a misa diaria siempre que puede.

Sin embargo, durante bastantes años de su juventud estuvo alejada casi por completo de la fe. Fueron unos españoles queacudían en peregrinación a Medjugorje los que la volvieron a acercar a Dios a través del amor de la Virgen María.

Padre comunista, madre con fe discreta

Filka nació en una familia de croatas de Bosnia cuando todavía existía la Yugoslavia comunista. Su padre era miembro del Partido Comunista. Su madre era creyente católica pero evitaba dar demasiada visibilidad a la fe.

Cuando Filka tenía 7 años, vio que una amiguita suya con la que siempre jugaba se ausentaba siempre una tarde a la semana: iba a catequesis de niños, en una casa particular, de forma prácticamente clandestina.

Filka quiso ir con su amiga, y la catequista le dijo que necesitaba un permiso expreso de su madre. “Bien, puedes ir, pero no se lo digas a nadie”, dijo la madre. Como tantos cristianos bajo los regímenes ateos de Europa del Este, Filka logró recibir así, en aquellas clases, una formación católica a escondidas.

En esa catequesis aprendió a amar a la Virgen: una Madre en el Cielo, algo muy comprensible para ella como niña. Entender a Dios y la Trinidad le costaba más, era más bien un concepto teórico. De niña visitó una vez Medjugorje y le hablaron de que la Virgen se había aparecido y se seguía apareciendo allí a unos videntes, pero no fue algo que le interesara mucho.

En un campo de refugiados en la Guerra de Yugoslavia

El Muro de Berlín cayó en 1989, cuando ella era una adolescente. Y enseguida llegó la cruel guerra de la ex-Yugoslavia, a tres bandas, a veces más, de serbios, croatas y bosnios. Su madre, enfermera, fue reclutada para atender heridos. Su hermano, reclutado para el frente. Ella acabó enseguida en un campo de refugiados.

En la guerra y postguerra conoció a muchas personas que perdían a su padre o a su madre, y que quedaban muy dañadas y desequilibradas. “Es duro perder a cualquier, crea heridas, pero cuando pierdes a la madre, la herida es más grave”, dice hoy. Por eso anima a todos a tomar a María como Madre, para sanar heridas espirituales y crecer de forma sana.

“En España son muy religiosos”… pero ahí perdió la fe

En cierto momento, se le abrió la posibilidad de ir a estudiar a España. “Con lo religiosa que eres te gustará, allí son todos muy cristianos”, le dijo su madre. Pero en la España de los años 90 encontró lo contrario. Acudió a misa en unas pocas ocasiones y solo veía algunas viejecitas.

No contactó con jóvenes cristianos. Había llegado al país con una beca de una asociación socialista y la gente con la que trataba era de ámbitos no cristianos. “Ya nadie joven es cristiano aquí, la Iglesia es cosa de viejecitas y de países atrasados como el tuyo“, le decían. Y eso parecía cuando iba a misa.

Así que la joven Filka, que estaba lejos de casa y de su familia, que ahora tenía dinero porque trabajaba, que tenía 19 años y libertad, se volcó en hacer amigos mundanos, tratar de conocer mucha gente y llevar una vida superficial. Así dejó por completo los sacramentos la relación con Dios.

Camino de Medjugorje: “recemos el Rosario”

Pasados unos años, después de que un novio la dejase, empezó a reflexionar algo sobre el sentido de la vida y como conducirla. Vivía otra vez en Yugoslavia y la contrataron como acompañante de peregrinos españoles que acudían a Medjugorje. Ella explicaba algunas cosas de historia y cultura en el autobús, y enseguida el cura español decía: “Muy bien, y ahora recemos el Rosario”.

Yo rezaba con ellos el Rosario porque quedaba feo no rezar, te miraban mal, la gente en el autobús lo esperaba de ti”, recuerda ella.

Pero al pasar los días, estando en Medjugorje, leyendo información que encontraba ella decidió retar a la Virgen para reorientar su vida. “Virgen María, veo que hablas mucho del ayuno. Yo ayunaré 40 días a pan y agua esta cuaresma, y quiero que tú me devuelvas la fe de mi infancia“.

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El ayuno la transformó

Ni siquiera rezó mucho esos días, pero el ayuno a pan y agua durante 40 días fue su oración. Esa experiencia de austeridad la fue cambiando. Al cabo de tres semanas sintió que, después de muchos años, necesitaba confesarse, que era parte de la purificación y renovación que sentía. Acudió a un sacerdote que le confesó y le explicó que el pecado era una separación dañina del amor de Dios, que la reconciliación era un acercarse a Dios. Y María era el camino que la estaba acercando a Jesús y a Dios padre, a un trato personal que de niña no había llegado a tener.

“Cambió todo en mi vida. Perdí miedos, podía pasear sola de noche, antes no me atrevía. Cambió mi forma de vestir y de hablar. La gente me lo notaba, me lo decía, me decían que si me había enamorado…”.

Hoy Filka es una entusiasta de compartir la fe. El ayuno que la Virgen de Medjugorje propone fue su camino de retorno a la fe. La Virgen como Madre está abierta para abrazar a todo el que necesite ser abrazado. “Y siempre, junto a ella, está su Hijo Jesús”. Lo explica con alegría en el programa “Cambio de Agujas” de HM Televisión.

 

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¿Cuándo son más fuertes las tentaciones del diablo?

Una reflexión que impacta el alma

 

Reconozco que no soy el mejor amigo de Jesús. A menudo lo ofendo. Muchas veces lo hago sin pensar, soy impulsivo. Inmediatamente me doy cuenta de mi error, reflexiono y le pido que me perdone.

Cuando encuentro la ocasión acudo al confesionario para encontrarme con su Misericordia y su Amor.

Es fantástico tener la oportunidad de acercarnos al confesionario. Se lo recomiendo a todo el que puedo. Amigos míos que tenían años sin confesarse de pronto se me acercan y me comentan:

“No comprendo por qué no lo hice antes. Me siento renovado. Es como si Dios te diera una nueva oportunidad. Y yo pienso tomarla”.

Y justamente, para personas como yo, tan imperfectas, este sacramento es un regalo del cielo. Algunos santos lo han llamado el sacramento de la alegría, porque te restaura la paz.

Ayer pensaba en ello y en las veces que he sido tentado.

En esos terribles minutos en que llega la tentación, me digo: “Si pierdo la gracia, lo pierdo todo”.  Luego acudo con Jesús en el sagrario y le cuento. Saliendo del oratorio me acerco a nuestra Madre del cielo y le pido: “Guárdame bajo tu santo manto”.

¿En qué momentos ocurre con más frecuencia? Cuando paso días sin rezar como debiera o abandono la misa diaria.

Me he dado cuenta… Sin la oración estoy perdido.  

Las grandes tentaciones, las más fuertes, suelen llegarme días previos a una fiesta religiosa importante. ¿Te ocurre igual?

Supongo que el diablo desea que perdamos la gracia para que de alguna forma ofendamos más a Dios en esos días.

Hace una semana me pasó. Me rondaba la tentación. De inmediato me dije: “No deseo perder la gracia”.  Y me ocupé en otros asuntos para ocupar la mente.

El diablo no descansa. Es muy hábil para buscar tus puntos débiles y te ataca por allí sin piedad.

Lo imagino diciéndole a Dios:

“Ese Claudio, dice amarte, y mira en lo que anda”.

Suelo decir que el diablo es malo con ganas. No te dejes. No le des gusto. 

Si caes levántate lo más pronto que puedas, haz una buena confesión y vuelve a empezar. Recuerda lo que una vez me dijo un sacerdote amigo:

“Santo no es el que nunca cae, sino el que siempre se levanta”.

Dios está pendiente, no te abandona.  Te da las gracias que necesitas y te mira ilusionado.

El resto, recorrer el camino,  depende de ti.

Haz de tu vida algo grande para Dios.

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«La Virgen me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

Claudia Koll, ex actriz erótica

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La Virgen María tuvo un papel importante en su proceso de conversión

Claudia Koll fue una de las estrellas del cine erótico en Italia, muy rentable a inicios de los 90 del pasado siglo. Tenía la fama que le daban sus papeles, como en Cosí fan Tutte, del director Tinto Brassy, y conseguía mucho dinero por ellos. Sin embargo, existía en ella un vacío enorme que no lograba llenar ni con ese éxito ni con los hombres.

Fue en el 2000, año del gran jubileo, cuando esta actriz se convirtió y su vuelta a la Iglesia fue muy sonada debido a los papeles que había protagonizado en el pasado. En este cambio, la Virgen María ha sido fundamental, también antes de su conversión, pues aunque ella no lo supiera ya había una semilla en ella.

Devota de la Virgen de Medjugorje y Fátima

Koll es una devota de la Virgen de Medjugorje, donde ha peregrinado en varias ocasiones, pero Fátima y Lourdes también han sido parte importante para ella. “María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer, a expresar mejor mis cualidades femeninas: la dulzura y el espíritu materno”, aseguraba.

En la entrevista en Medjugorje que recoge AleteiaClaudia Koll contó cómo la Virgen estuvo cerca de ella durante todo su proceso de conversión y cómo lo pudo sentir así. Y habla concretamente de una experiencia que vivió en este pequeño pueblo bosnio.

Su experiencia con la Virgen

“Es uno de esos momentos en los que todo se detiene. Vi que estaba lloviendo pero no sentía caer la lluvia sobre el paraguas. Es realmente una experiencia maravillosa sentir a la Virgen en el corazón. No se me ocurrió en absoluto buscar signos ni mirar al cielo. Creo que el encuentro tiene lugar dentro de uno”, contaba esta actriz de 52 años.

 

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Claudia Koll aprovecha ahora para dar testimonio de Dios en todo momento

Claudia Koll explicaba también que la Virgen siempre estuvo con ella aunque no pudiera verla. “Siempre ha estado presente en mi vida, desde que nací. Cuando tenía ocho o diez años, no me acuerdo, vi una película sobre la Virgen de Fátima. Entonces comprendí que la Virgen no era una estatua, era una mujer”.

María, presente en su infancia

La actriz cuenta que en ese momento de su infancia quedó “realmente impresionada al ver que la Virgen había dado una tarea tan importante a los videntes”, niños como ella. “A través de la película sentí que la Virgen me habló de la belleza, la paz, la serenidad”, contaba. Al llegar a su casa hizo una oración en la que pidió a María que llevara ya con ella como hizo con Francisco y Jacinta.

“El Señor no respondió a esa oración pero creo que Él me quiere para dar testimonio de Él. Toda esta experiencia que he tenido me ha ayudado a entender la grandeza de la misericordia divina”.

Hija del Jubileo del 2000

Este proceso que se inicio en el 2000, ella se considera hija del Jubileo, un día en se encontraba desesperada y no sabía qué hacer. Y acabó entrando en una iglesia de Roma.

“Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: ‘Nada, soy una pecadora’. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar… Era la respuesta del Señor”, contaba esta mujer, tal y como recogía ReL en un reportaje.

“El Señor me invitaba a vivir sin miedo”

“Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado”, aseguraba

Ella se dio cuenta de que “el mundo del espectáculo me ha utilizado” y usa “nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas”.

“Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme.Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar”, concluía.

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