Un viaje al corazón del Opus Dei en México

El prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz Braña, realizó un viaje pastoral a México para visitar a los fieles de la Prelatura, del 26 de octubre al 12 de noviembre. La visita tenía como objetivo principal acompañar y escuchar a sus hijos espirituales de México

Más que una agenda de temas, la visita consistió en recibir a numerosas personas que le contaron a monseñor Ocáriz sus experiencias recientes de la pandemia del COVID-19, su situaciones familiares y sus ilusiones humanas y apostólicas.

El padre Luis Fernando Valdez, miembro del Opus Dei y capellán de la Residencia Universitaria Panamericana en Ciudad de México, fue testigo en primera línea de esta visita y estas son las respuestas a la entrevista que le ha hecho Aleteia una vez que el Prelado ha dejado territorio mexicano.

¿Fue un viaje muy planeado?

Más que un viaje muy elaborado, se trató de una visita largamente esperada. Desde que fue nombrado Prelado en enero de 2017, don Fernando no había visitado México. Teníamos la ilusión de que viniera en junio de 2020, pues se cumplían 50 años de la visita de San Josemaría a la Virgen de Guadalupe, en 1970. Pero era uno de los momentos más álgidos de la pandemia y ese sueño se postergó.

¿Cuáles fueron las líneas que marcó el Prelado en las reuniones con los fieles de la Obra?

En realidad, hubo sólo una vivencia de fondo, que es el sentido de familia del Opus Dei. Así como la Iglesia es la Familia de Dios, la Obra es también familia y el Prelado simboliza y encarna la paternidad que guía todo el sentido de familia y de fraternidad que se procura vivir en los centros y los apostolados del Opus Dei.

Don Fernando quiso tener la oportunidad de saludar a los fieles de la Obra y escuchar sus inquietudes e ilusiones, más que indicar unas líneas pastorales. Por eso, el viaje consistió esencialmente en que monseñor Ocáriz se reuniera con pequeños grupos de personas cada día desde que llegó a México.

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¿Fue para que el Prelado pudiera reunirse con tantos fieles, cooperadores y amigos del Opus Dei que se organizaron eventos masivos?

En realidad, el viaje consistió en visitar cuatro ciudades: Ciudad de México, Aguascalientes, Guadalajara y Monterrey, de modo que se facilitara más que pudieran acudir las personas que quisieran saludarlo, casi siempre en grupos pequeños. Aunque en esas ciudades hubo reuniones masivas de personas en centros de convenciones, este tipo de eventos fueron la excepción, porque el viaje estuvo marcado por reuniones poco numerosas del Prelado con familias, con grupos promotores de algunos apostolados, con profesores de la Universidad Panamericana, etcétera.

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Diego M. | Opus dei

¿Qué consideras que fue lo más importante de este viaje?

Para mí, lo más entrañable es que el Padre, como le llamamos los fieles de la Prelatura para subrayar este aspecto de familia, fue que muchos recibimos la invitación a compartir la mesa con él. Tres veces al día, el Padre departió con sus hijos espirituales y al calor de la buena conversación, le fuimos contando de nuestras vidas, nuestras preocupaciones o nuestros gustos. En mi caso, cuando comí con él –junto con los que vivimos en la misma casa de la Obra– le platiqué desde mi gusto por el fútbol americano, de mi labor pastoral, hasta un proyecto editorial en el que participo.

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Pero, ¿de qué temas les habló?

Fue muy notorio que el Prelado no traía una agenda predeterminada de temas o asuntos. Monseñor Ocáriz se limitaba a dar respuestas a las inquietudes que las personas le manifestaban. Sólo puedo hablar de las tres veces que pude estar con él y de lo que en esos momentos sentí que subrayó más.

Quizá el tema común de sus respuestas fue recordarnos que somos hijos de Dios, y que aprovechemos para ser otros Cristos en las circunstancias que nos tocaba vivir. En varios momentos nos invitó a que buscáramos pensar como Jesús, amar como Él ama y sentir como Él siente, basados en la lectura y meditación frecuente del Evangelio. Y, junto con este sentido de la filiación divina, en esos eventos en los que participé fue notorio cómo nos habló de vivir la caridad con los demás; una caridad manifestada en escuchar y tener un gran sentido de comprensión.

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¿Con qué te quedarías de este viaje?

Este viaje personalmente me hizo sentirme muy feliz con mi llamada al Opus Dei y valorar más la vida contemplativa a través de mi ministerio sacerdotal, y ayudar a los fieles laicos a ser constantes en su vida espiritual. Y el momento más hermoso que deseo conservar siempre en mi memoria y en mi corazón es la Misa que pudimos concelebrar con nuestro Prelado en la Basílica de Guadalupe, a la que acudieron muchos fieles de la Obra para acompañar al Padre. Junto con la impresionante cercanía de la imagen bendita de la Guadalupana, el rememorar que hace 52 años San Josemaría vino a rezar a nuestra Madre del Cielo, me hizo sentirme parte de esa historia.

Una familia encantadora (Rosa Pich)

UN TESTIMONIO IMPRESIONANTE

Una familia conmovedora

Rosa Pich-Aguilera Roca, de Barcelona, dio una conferencia en el Club de niñas Mirabel (SLP), a la que asistieron una veintena de madres de familia. Rosa narró unas pinceladas de su vida. Sus tres primeros hijos nacieron con cardiopatías congénitas, por tanto, un médico aconsejó: “No tengan más hijos”. Ella lo pensó junto con su marido y decidieron una cosa:

– “Nadie se mete en nuestra cama”.

Decidieron decir que sí a un nuevo hijo porque es un hijo para siempre, para la eternidad. Sus dos hijos mayores, con cardiopatías, han salido adelante, y actualmente tienen más de 20 años. Pasó el tiempo y ya tenían 10 hijos. Fueron a la canonización de San Josemaría y pidieron tener gemelos. Al año siguiente nacieron Pepe y Pepa. Rosa comenta con buen humor: “Tengo 18 hijos con el mismo hombre y trabajo media jornada en estampado de telas o en alguna otra cosa”.

La BBC de Londres les invitó a participar en un programa: The Biggest Family of the World. Su esposo no quería, pero finalmente accedió ante la petición de Rosa de dar testimonio. Llegan y ven una mesa redonda, así, en un golpe de ojo ves lo que pasa. A la mesa no está invitada la TV ni los celulares o móviles. En una habitación duermes seis chicos en literas, y debajo hay una cama de invitados, pues les gusta invitar de vez en cuando a algún amigo. Les preguntaron: “¿Qué hacéis con la compra?”. Respondió Rosa: “Se hace una compra on-line al mes: 10 docenas de huevos, 96 rollos de papel higiénico, etc. Si antes del mes se acaba la mantequilla no pasa nada, se toma pan con pan”. Los hijos son muy deportistas, y esto ayuda a que desfoguen fuerzas y no sean violentos.

La tercera hija, Carmineta, no iba a vivir más de 3 años y llegó a los 18. A esa edad le tuvieron que cambiar el marcapaso. Nadie se muere en el cambio de un marcapaso. A ella explotaron las venas. Comenta Rosa: “No entendemos los planes del Señor pero tiramos para adelante”. En las familias numerosas las alegrías se multiplican y las penas se comparten.

En uno de los viajes de trabajo de su marido se fueron a Croacia. Allí Rosa decide escribir un libro del día a día en su casa y de cómo se organiza. Nace “el hijo n. 19”: ¡El libro! Se titula: Cómo ser feliz con 1,2,3… hijos.

Sólo nos habló del tercer capítulo que trata de las “mejoras”. Una de las hijas ayuda a hace una lista con el nombre de sus hermanos y anota las mejoras que todos sugieren para su superación, una lista de encargos. En verano hace una lista de mejoras y en invierno otra. Además, hacen asamblea: ¿Qué mejora quieren poner a mamá? Y eligen alguna. Hacen un couching. Así, Tomás lloraba mañana, tarde y noche, el tercero de los hijos de abajo para arriba. La mejora sugerida fue: “Llorar una sola vez al día”; él necesita llorar así que sólo se lo moderaron ya que llora si pierde los zapatos, si se le cae el vaso de leche… Pepa, desde que nació era una chica seria. Le dijeron que su mejora era sonreír. A base de irla trabajando ha adquirido una hermosa sonrisa. Cuqui es compradora compulsiva. Entre todos han decidido que ella puede comprar una vez al mes. Al paso de unos años, fue de compras y encontró unos zapatos de la talla de su mamá. No compró nada para ella y le trajo zapatos a su mamá, La mejora de la mamá la sugirió el papá: “No mandar al marido”. Cuando llegan a las 5 de la tarde del colegio, Rosa deja el celular hasta las 8 pm.

Rezan juntos el Rosario porque la familia que reza unida permanece unida. Les llega la adolescencia a los hijos y dejan de rezar, pero tienen un examen difícil y dicen: “Reza por mi examen”.

Una vez Rosa encontró a una chica en la vía pública y le dijo: “He leído tu libro, soy hija única, pero hemos hecho lista de mejoras y, hasta el día de hoy, los tres vivimos bajo el mismo techo”.

Anita es la hija cocinera. Da clases en el club de niñas y se la pasa bien. Una amiga le dijo a Rosa: “Mi hija tiene quince años y todos los viernes se va a callejear o a un bar”. Hay que encontrarle actividades más constructivas.

En cierta ocasión Rosa y su marido viajaban para dar cursos de orientación familiar por cuatro meses, estuvieron en Bielorrusia, Corea, etc. Su esposo se sintió mal y suspendieron el viaje. Empezó a adelgazar y no le encontraban lo que tenía. Finalmente le diagnostican cáncer con metástasis. Veían que era el final. Una amiga que tiene una panadería les trajo pan, cuernos con chocolate. Tienen una mortificación en cuaresma en familia que es no tomar chocolate. Lo recordó uno. La mamá dijo: “Hoy es un día especial y tomaremos chocolate”. A los doce días fallece el marido. Unas amigas dijeron: ¡Qué suerte que Rosa está arropada con tantos hijos!

Una participante en su conferencia le pregunta: “¿Cómo empezar a rezar en familia?”. Rosa contesta: “El Papa quiere que recemos el Rosario en familia. Cada uno reza un misterio y pone la intención que quiera. Los niños aguantan eso y más. Así el demonio está menos cerca. Es arma tan poderosa. Trabajo, soy consejera en varias empresas, voy a la compra y rezo el Rosario, y no me vuelvo loca porque la Virgen me ayuda”. Otra madre de familia pregunta: “¿Cómo le hacen con la cuestión económica?”. Rosa responde: “Dios nos ha creado para ser felices aquí en la tierra. Gasto menos que en una familia de tres porque no compramos caprichos. En casa no hay celular hasta los 18 años. Cuando uno reza ve las cosas de otro modo, si hay más problemas, rezo más. Muchas veces me voy delante del Santísimo y suplico: hazme ver porque me he ofuscado.”

Una de las participantes le preguntó:

-Pero ¿cómo le haces para tener tanta serenidad?

A lo que contesta:

– Cuando veo que voy a perder la paciencia, comienzo a Rezar el Rosario y me tranquilizo enseguida.

El libro de Rosa está publicado por Ed. Palabra y está traducido a 15 idiomas: Cómo ser feliz con 1,2,3… hijos.

El Opus Dei visto por un vecino

Ahora que Francisco está impulsando una reforma del Opus Dei, demostraron algo que siempre han tenido

«¿Qué trabajo es mejor: el intelectual o el manual? Aquel que se haga con más amor de Dios». San Josemaría Escrivá

Recuerdo aquella tarde de 1996 cuando el Opus Dei llegó a mi país, Panamá. Alquilaron una antigua casona justo enfrente de donde yo vivía. Los tuve de vecinos 10 años.

En esos días era toda una novedad. Había un hermoso oratorio que invitaba a la oración, con el Santísimo en el Sagrario.

Solía pensar: «Eres mi vecino Jesú

Escribo estas palabras con gratitud. Mi esposa Vida suele decir: «Es de bien nacidos ser agradecidos». Y yo estoy agradecido por tanto que aprendí con mis amigos de Opus Dei.

¿Qué es el Opus Dei?

Si buscas en internet lo que es el Opus Dei te aparece enseguida:

«El Opus Dei (del latín Obra de Dios) fue fundado el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer.

La misión del Opus Dei consiste en ayudar a los cristianos a vivir de acuerdo a la fe y contribuir a la evangelización de la sociedad, especialmente mediante el trabajo cotidiano que comprende tanto el trabajo profesional como los deberes ordinarios del cristiano».  

En pocas palabras, te enseñan a santificarte en medio de tu trabajo como un profesional y con tus actividades más sencillas en lo cotidiano.

SANTUARIO DE TORRECIUDAD: Desde el siglo XI se venera una imagen de la Virgen de Torreciudad en un pequeño santuario en la ribera oriental del río Cinca. Durante nueve siglos, este pequeño santuario fue un alto lugar de peregrinación. Los fieles venían a confiar sus alegrías y sus desgracias. El santuario actual fue construido mucho más tarde, en los años 1970, por san Josemaría Escrivá de Balaguer ─fundador del Opus Dei─ cerca de la pequeña ermita que dio origen a la devoción. En el interior de este santuario, de formas modernas, se conserva una Virgen negra de época románica.

Santuario Torreciudad I CC BY 2.0

«¿Quieres ser santo? Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces».San Josemaría Escrivá

Una vez leí sobre un médico al que san Josemaría le pidió que lo ayudara a crear la facultad de medicina en una nueva universidad.

Al terminar de fundarla el santo le dijo: «Te pedí que te santificaras, fundando la facultad de medicina».

Amor a la Misa y a Jesús sacramentado

Solía pedir: «Amad la misa. Amad la Misa».

Uno de los pensamientos de san Josemaría que más me gusta tiene que ver con la sagrada comunión. A menudo lo recuerdo y pienso en ello, sobre todo en misa, minutos antes de la comunión:

«Vamos a recibir al Señor. Para acoger en la tierra a personas constituidas en dignidad hay luces, música, trajes de gala. Para albergar a Cristo en nuestra alma, ¿cómo debemos prepararnos? ¿Hemos pensado alguna vez en cómo nos conduciríamos si sólo se pudiera comulgar una vez en la vida?»

¡Cuánto amor a Jesús Sacramentado!

Me hace pensar en un vídeo que vi de un sacerdote en la santa Misa, en medio de la consagración se estremece.

«Dios nos espera cada día»

Mientras fuimos vecinos, me gustaba mucho cruzar la calle y pasar ratos allí acompañando a Jesús.

Conversaba a menudo con sus sacerdotes, siempre alegres, con las palabras justas. Mis hijos pequeños aprovecharon la piscina de aquella casona y se bañaron a gusto.

La invitación constante a la santidad los marcaba.

«En un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo… Dios nos espera cada día».San Josemaría Escrivá

Aprendí…

Aprendí a ver en ellos la importancia de estudiar y conocer a fondo nuestra santa religión, la necesaria fidelidad a la Iglesia y al Papa, y sus anhelos de mostrarnos la santidad en lo cotidiano haciendo lo que nos corresponde con amor.

A mí me gustaba tener largas conversaciones con sus sacerdotes, porque veía en ellos un anhelo de santidad y tenían sana doctrina.

«Ten relaciones públicas y privadas con el Señor. Búscalo para todo. Acércate al Padre del cielo, dile que lo quieres, díselo cariñosamente muchas veces al día. Mientras estás con las oraciones públicas en la tierra, relaciones públicas del cielo». San Josemaría Escrivá

Obediencia y fidelidad

Ahora que Francisco está impulsando una reforma del Opus Dei, demostraron, como siempre lo han hecho, su fidelidad a la Iglesia y al Papa, Vicario de Cristo, aceptando todas sus indicaciones con humildad.

La obediencia siempre es grata a Dios y nos trae mejores tiempos.

El que ha leído la vida de san Pío de Pieltrelcina comprobará el valor de la obediencia a nuestros superiores, aunque las ordenes sean incomprensibles. Bien decía el padre Pío:

«Donde no hay obediencia, no hay virtud; donde no hay virtud, no hay bondad; donde no hay bondad, no hay amor; donde no hay amor, no hay Dios; y sin Dios no hay Paraíso».

Recuerdo una vez que trasladaron a un sacerdote muy  estimado y fui a despedirme. Le expresé mi inconformidad por la decisión de ese traslado a otro país. Sonrió amablemente y con profunda humildad me respondió: «Dios sabe más».

¿Te parece si hoy rezamos por ellos? Pido a Dios por mis amigos del Opus Dei y por toda nuestra santa Iglesia católica. Su diversidad nos ayuda a recordar que somos hijos del Altísimo y que nuestra Patria está en el cielo.

¡Dios te bendiga!

El Papa y sus nuevas normas para salvaguardar el carisma del Opus Dei

Publicado el Motu Propio “Ad charisma tuendum” del Papa con nuevas normas para la Obra, fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928

La reforma de la Curia y de la Iglesia del papa Francisco contenida en la Nueva Constitución Apostólica «Predicate Evangelium» supone cambios para los estatutos de la Prelatura del Opus Dei. 

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado este viernes 22 de julio el Motu Propio “Ad charisma tuendum”, firmado por el Papa el 14 de julio y que contiene nuevas normas para “salvaguardar el carisma” de la Obra fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928.

En el documento se especifica que la Prelatura, única en su condición hasta el momento -no se descarta que lleguen otras-, dependerá directamente del Dicasterio para el Clero para continuar su “misión evangelizadora”. 

De ahora en adelante no dependerá más de la Congregación para los Obispos pero, según de las diversas materias, “tratará las relativas cuestiones con los otros Dicasterios de la Curia Romana”. 

Una forma de gobierno más carismática que jerárquica

En este nuevo cuadro normativo, el Prelado del Opus Dei no será ordenado obispo. Esto para preservar el carisma laical que San Josemaría (1902-1975) dio a la Obra y que San Juan Pablo II, en la Constitución Apostólica Ut sit de 28 de noviembre de 1982, erigió en prelatura personal. 

“Este Motu Proprio pretende confirmar la Prelatura del Opus Dei en el ámbito auténticamente carismático de la Iglesia, precisando su organización según el testimonio del Fundador”, se lee en el documento. 

Asimismo, se insiste en que salvaguardar el carisma del Opus Dei significa “reforzar la convicción” de que “es necesaria una forma de gobierno basada más en el carisma que en la autoridad jerárquica. Por lo tanto, el prelado no será honrado con el orden episcopal”. 

El Papa predispone que la Prelatura dependa del Dicasterio para el Clero, que, “en función de la materia, evaluará las cuestiones relativas con los demás Dicasterios de la Curia Romana”. 

El Prelado rendirá cuentas cada año 

En este sentido, “cada año el Prelado presentará al Dicasterio para el Clero un informe sobre el estado de la Prelatura y sobre el desarrollo de su labor apostólica”, se lee en el documento. 

Hasta ahora, el Prelado realizaba este informe cada cinco años y pasaba por la Congregación para los Obispos, que luego lo presentaba al Sucesor de Pedro. 

Debido a los cambios establecidos por el Papa, el Opus Dei deberá adaptar sus estatutos que serán “aprobados por los órganos competentes de la Sede Apostólica”.

El cambio no es una imposición unilateral en las relaciones de la Prelatura con la Santa Sede. Ahora, la Obra propondrá una adecuación de los Estatutos. El Motu Propio no establece más modificaciones respecto a lo ya mencionado.

La respuesta del Prelado del Opus Dei 

Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, escribe acerca del Motu Proprio “Ad charisma tuendum” (“Para tutelar el carisma”) del papa Francisco: “Damos gracias a Dios por los frutos de comunión eclesial que han significado los episcopados del beato Álvaro y de don Javier”. 

Al mismo tiempo, explica monseñor Ocáriz, “la ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para la guía del Opus Dei.»

«La voluntad del Papa de subrayar ahora la dimensión carismática de la Obra nos invita -prosigue- a reforzar el ambiente de familia, de cariño y confianza: el prelado ha de ser guía, pero, ante todo, padre”. 

Por último, el prelado pidió a los miembros del Opus Dei que “recéis por el trabajo que el Papa Francisco nos ha pedido que realicemos, para adecuar el derecho particular de la Prelatura a las indicaciones del Motu proprio Ad charisma tuendum, manteniéndonos -como él mismo nos dice- fieles al carisma”. 

Título honorífico

Cabe decir que el Prelado del Opus Dei tendrá derecho al título honorífico de “protonotario apostólico supernumerario”, y se le podrá llamar monseñor, a pesar de no ser un obispo, esto como consecuencia de la condición secular que es central en el carisma del Opus Dei. Se dice “supernumerario”, para distinguirlo de quienes son notarios en la Santa Sede.

Actualmente sólo existe la prelatura personal del Opus Dei y el gobierno corresponde a su prelado y a sus vicarios, que cuentan con consejos en los que colaboran otros fieles, muchos de ellos laicos, tanto hombres como mujeres.

Opus Dei anuncia un Congreso General Extraordinario

En él se llevará a cabo la adecuación de los Estatutos de la Obra según las indicaciones del Papa Francisco

Mediante una carta, el prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz anunció que “en el primer semestre del 2023 convocará un Congreso General Extraordinario, para llevar a cabo la adecuación de los estatutos de la Obra según las indicaciones del motu proprio «Ad charisma tuendum”.

Con esta Carta, Ocáriz explica que se está estudiando cómo proceder para llevar a cabo las indicaciones del Papa y muestran que “en el Dicasterio del Clero nos han aconsejado no limitarnos a considerar lo que se refiere a la dependencia de la Prelatura a este Dicasterio y al paso de quinquenal a anual del informe a la Santa Sede sobre la actividad de la Prelatura, sino que propongamos otros posibles retoques a los Estatutos, que nos parezcan convenientes a la luz del Motu proprio”

“También nos han aconsejado que dediquemos sin prisa todo el tiempo necesario”, añade el Prelado

En la carta se va explicando cómo se celebrará el congreso y sobre todo piden “la aportación de quienes deseéis enviar sugerencias concretas”.

“Tened en cuenta que se trata de cumplir lo que ha indicado la Santa Sede, no de proponer cualquier cambio que nos pudiese parecer interesante. Junto al deseo de ser fieles a la herencia de nuestro fundador, es importante considerar el bien general que supone la estabilidad jurídica de las instituciones”, añade Fernando Ocáriz. 

Finaliza su carta encomendando todo a “la intercesión de san Josemaría” y pide al Señor “que fructifique con renovada fuerza en la vida de cada uno -como nos ha urgido el Papa Francisco- el carisma que Dios confió a nuestro Padre en servicio de la Iglesia”.

18 May, Feast of Blessed Guadalupe

Some reflections on the life of Blessed Guadalupe Ortiz de Landázuri that can guide our prayer on her feast day.

  • Guadalupe and ordinary daily life
  • Every saint is one of God’s great works
  • The joy of following Christ

“LIFE IS LIKE A VOYAGE on the sea of history, often dark and stormy, a voyage in which we watch for the stars that indicate the route. The true stars in our life are the people who have lived good lives. They are lights of hope. Certainly, Jesus Christ is the true Light, the sun that has risen above all the shadows of history. But to reach Him, we also need lights close by – people who shine with his light, and so guide us along the way.”[1] On her feast day let us look with joy to Guadalupe Ortiz de Landázuri. She shows us how fully God wants to make us sharers in his holiness here on the earth in ordinary daily events. And therefore her life is a light that is especially close to us.

“Guadalupe Ortiz de Landázuri is the first layperson of Opus Dei to be set forth as a model of holiness by the Church. This had already happened with the founder of the Work, and his first successor, Blessed Alvaro. Thus we are especially reminded of the call that God makes to all of us to be holy, as Saint Josemaría preached since 1928 and which was one of the main teachings of the Second Vatican Council (see Lumen Gentium, ch. 5). The new Blessed sought to bring this conviction to the people around her, insisting that, with divine grace, union with God is within everyone’s reach in the circumstances of ordinary life.”[2]

God does not want us to walk alone on the path leading us to happiness. He “never abandons his Church … He continues to inspire examples of holiness in the Church that bring beauty to her face, fill us with hope, and show us clearly the path we are to follow.”[3] We learn from Guadalupe that “holiness means opening one’s heart to God and allowing Him to transform us with his love.”[4] Happiness is closely tied to the capacity to open ourselves to the new life God offers us. What is safer than leaving our life in his hands? This doesn’t mean being disengaged from what happens around us. Just the opposite: it means grasping more deeply the meaning of the people and events around us because that is where we find God.

“WHEN SHE WAS thirty-seven years old, Guadalupe wrote in a letter to the Founder of Opus Dei from Mexico, ‘I want to be faithful, I want to be useful, and I want to be holy. But the reality is that I still have a long way to go … But I’m not discouraged and with God’s help and your support and everyone’s, I hope I’ll win through in the end’ (Letter, 1 February 1954). This brief statement, ‘I want to be holy,’ is the challenge that Guadalupe accepted for her life and that filled her with happiness. And to achieve it, she didn’t have to do extraordinary things. In the eyes of the people around her, she was an ordinary person: worried about her family. going from place to place, finishing one task and starting another, trying to correct her defects little by little. Right there, in those struggles that seem small, God performs great works. And He wants to do likewise in the life of each and every one of us.”[5]

Saint Paul says to the Corinthians: Each one must do as he has made up his mind, not reluctantly or under compulsion, for God loves a cheerful giver. And God is able to provide you with every blessing in abundance, so that you may always have enough of everything and may provide in abundance for every good work (2 Cor 9:7-8). When we look at Guadalupe’s life, we see how attractive is her decision to fulfil all of God’s inspirations, her courage in giving herself to others, her supernatural optimism. The immense joy we see in her life sprang from a heart in love and constantly on the watch for God’s will.

“God’s great works have not ceased and his power continues to be made manifest in history. Saint Josemaría liked to remind people, with words of the prophet Isaiah: Non est abbreviata manus Domini (Is 59:1): Behold, the Lord’s hand is not shortened. God is no less powerful today than He was at other times. That same Lord wants to keep showing Himself to us in different ways, including through the saints. Each saint is a great work of God, a way of making Himself present in our world, and ‘the most attractive face of the Church,’”[6] which we too are called to reflect in our own life.

“GUADALUPE was always cheerful because she let Jesus guide her and be in charge of filling her heart. From the moment she understood that God was calling her to seek holiness through Opus Dei, she was aware that this mission wasn’t just a new earthly plan for her, exciting to say the least. She realised that it was something supernatural, prepared by God from all eternity for her. As she allowed herself to be led by this certitude of faith, God blessed her with a fruitfulness that she could never have imagined, and with a happiness – the hundredfold that Jesus promises his disciples – that we see described in her recently published letters…

“Another source of this supernatural joy that characterised Guadalupe was her decision to serve others. Seeking our own preferences and comfort in everything might seem to be the route to happiness. But this is not the case. Christ said that whoever wishes to be first should be the servant of all (cf. Mk 9:35), that He Himself came down to earth to serve (cf. Mt 20:28); and at another moment, that His place among men was as one who serves (cf. Lk 22:27). During the Last Supper, He knelt down before His Apostles, washing the feet of each one, and said: You also ought to wash one anothers feet … If you know these things, blessed are you if you do them (Jn 13:14-17). Guadalupe was able to keep this joy that we see in her writings and throughout her life, also because every morning upon waking up her first word addressed to God was Serviam, ‘I will serve!’ It was a resolution she wanted to keep alive every moment of her day. Guadalupe’s joy was founded on union with Christ, which led her to forget about herself and to strive to understand each person.”[7]

We too want to follow our Lord like this. Guadalupe goes resolutely from one place to another, from one job to another, as if she could hear each time, once more in the depth of her soul, that call follow me of her vocation. “When we discover, through faith, the greatness of God’s love, ‘we gain fresh vision, new eyes to see; we realise that it contains a great promise of fulfilment, and that a vision of the future opens up before us’ (Lumen Fidei, 4). Recalling the first time she met Saint Josemaria, Guadalupe wrote, ‘I clearly sensed that God was speaking to me through that priest … I felt a great faith – a clear reflection of his own’ (Mercedes Eguíbar, Guadalupe Ortiz de Landázuri, 2001, p. 271). Let us ask our Lord, through Guadalupe’s intercession, that He grant us these new eyes of faith so that we might look at our future the way He does.”[8]

[1] Benedict XVI, Spe Salvi, no. 49.

[2] Monsignor Fernando Ocáriz, Homily, 19 May 2019.

[3] Pope Francis, Letter to Monsignor Fernando Ocáriz, 12 April 2019.

[4] Ibid.

[5] Monsignor Fernando Ocáriz, Homily, 19 May 2019.

[6] Ibid. Internal quote is from Gaudete et exultate, no. 9

[7] Monsignor Fernando Ocáriz, Homily, 21 May 2019.

[8] Ibid.

30th anniversary of beatification of Josemaria

Saint Josemaria was beatified on 17 May 1992. Here is the homily given by Cardinal Joseph Ratzinger at the Mass of Thanksgiving for the Beatification of Josemaría Escrivá on 19 May 1992, in the Basilica of the Holy Apostles in Rome.

The mysterious Book of Revelation by Saint John terrifyingly speaks to us about the past and the future of our history, yet continuously tears the veil that separates heaven and earth, showing us that God has not abandoned the world. However great evil may be in certain moments, in the end God’s victory is certain.

Amid earth’s tribulations, we can still hear a louder song of praise. Around God’s throne there is a growing choir of the elect, whose lives—spent in self-forgetfulness—have now been transformed into joy and glorification. This choir does not sing only in the next world; it is prepared in the middle of history, while remaining hidden from it. This is made quite clear by the voice that comes from the throne, that is, from God’s seat: “Praise our God, all you his servants, you who fear him, small and great” (Rev 19:5). This is an exhortation to do our own part in this world, thus beginning to belong to the liturgy of eternity.

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Pequeñas ofensas que ocurren en la vida diaria

Al tratar con los demás, en el trabajo, en las relaciones sociales, en la vida cotidiana, es prácticamente inevitable que se produzcan fricciones. También es posible que alguien nos ofenda, que se comporte con nosotros de manera innoble, que nos haga daño. Y esto, quizás, de una manera un tanto habitual. ¿Tengo que perdonar hasta siete veces? Es decir, ¿debo perdonar siempre? Esta es la pregunta que Pedro le hace al Señor en el Evangelio de la Misa de hoy. Es también nuestro tema de oración: ¿sabemos perdonar en todas las ocasiones, y lo hacemos con prontitud?

Conocemos la respuesta del Señor a Pedro, y a nosotros: No os digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Es decir, siempre. El Señor pide a los que lo siguen, a ti y a mí, una postura de perdón y disculpa ilimitados. De los suyos, el Señor exige un gran corazón. Él quiere que lo imitemos. «La omnipotencia de Dios», dice Santo Tomás, «se manifiesta, sobre todo, en el hecho de perdonar y usar la misericordia, porque la forma en que Dios demuestra su poder supremo es perdonar libremente…», y así para nosotros «nada se parece tanto a Dios como estar siempre dispuesto a perdonar. Es donde también mostramos nuestra mayor grandeza de alma.

«Lejos de nuestra conducta, por lo tanto, el recuerdo de las ofensas que se nos han hecho, de las humillaciones que hemos sufrido, por injustas, incívicas y groseras que hayan sido, porque es impropio de un hijo de Dios tener un registro preparado, presentar una lista de agravios». Incluso si mi vecino no mejora, incluso si recurro una y otra vez a la misma ofensa o a la que me molesta, debo renunciar a todo rencor. Mi interior debe permanecer sano y limpio de toda enemistad.

Nuestro perdón debe ser sincero, de corazón, como Dios nos perdona: Perdónanos nuestras deudas como perdonamos a nuestros deudores, decimos todos los días en el Padre Nuestro. Perdón rápido, sin dejar que el rencor o la separación corroan el corazón ni por un momento. Sin humillar a la otra parte, sin adoptar gestos teatrales ni dramatizar. La mayoría de las veces, en la convivencia ordinaria, ni siquiera será necesario decir «te perdono»: bastará con sonreír, con devolver la conversación, con tener un detalle amable; para excusar, en definitiva.

No es necesario que suframos grandes ofensas para ejercer esta muestra de caridad. Bastan esas pequeñas cosas que suceden todos los días: peleas en casa por preguntas sin importancia, malas respuestas o gestos inmoderados a menudo provocados por el cansancio de las personas, que tienen lugar en el trabajo, en el tráfico de las grandes ciudades, en el transporte público…

Sería una mala manera de vivir nuestra vida cristiana si al menor toque nuestra caridad se enfriara y nos sintiéramos separados de los demás, o si nos pusiéramos de mal humor. O si un insulto grave nos hiciera olvidar la presencia de Dios y nuestra alma perdiera su paz y alegría. O si somos susceptibles. Debemos examinarnos a nosotros mismos para ver cómo reaccionamos a las incomodidades que a veces vienen con la convivencia. Seguir de cerca al Señor es encontrar un camino hacia la santidad incluso en este punto, en pequeñas molestias y ofensas graves.

Hablar con Dios

Empezar es fácil; perseverar es santidad

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Empezar es fácil; perseverar es santidad. Que tu perseverancia no sea una consecuencia ciega del primer impulso, el trabajo de la inercia: que sea una perseverancia reflexiva.

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Dile: ¡ecce ego quia vocasti me! — ¡Aquí estoy, porque me has llamado!

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Te extraviaste y no volviste porque te daba vergüenza. Sería más lógico que te avergonzaras de no volver.

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«La verdad es que no hay necesidad de ser un héroe», confiesas, «de saber aislarse hasta donde las circunstancias lo exijan, sin llegar a extremos ridículos, y perseverar». Y añades: «Mientras cumpla con las normas que me diste, las trampas y trampas de mi entorno no me preocupan: temer tales nimiedades, eso es lo que me daría miedo».

¡Maravilloso!

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Fomenta y preserva el más noble de los ideales que acaba de nacer dentro de ti. Considere cuántas flores florecen en la primavera y cuán pocas son las que se convierten en frutos.

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El desaliento es un enemigo de tu perseverancia. Si no luchas contra el desaliento, primero te volverás pesimista y tibio después. Sé optimista.

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Ven ahora I Después de tanto de ‘¡la Cruz, Señor, la Cruz!’ es obvio que es una cruz a tu gusto la que querías.

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Constancia, que nada puede temblar. Eso es lo que necesitas. Pídele a Dios y haz lo que puedas para obtenerlo: porque es una gran salvaguarda contra tu constante alejamiento de la forma fructífera que has elegido.

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No se puede ‘levantar’. No es de extrañar: ¡ese otoño!

Persevera y te «levantarás». Recuerda lo que ha dicho un escritor espiritual: tu pobre alma es como un pájaro cuyas alas están cubiertas de barro.

Se necesitan soles del cielo y esfuerzos personales, pequeños y constantes, para sacudirse esas inclinaciones, esas fantasías vanas, esa depresión: ese barro aferrado a tus alas.

Y te verás libre. Si perseveras, te «levantarás».

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Da gracias a Dios que te ayudó y regocíjate en tu victoria. ¡Qué profunda alegría sientes en tu alma, después de responder a la gracia!

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Tú razonas… bueno, fríamente; ¡un motivo tras otro para abandonar la tarea! Y algunos de ellos son, al parecer, concluyentes.

Sin duda tienes razones. Pero no tienes razón.

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«Mi entusiasmo se ha ido», escribes. Tienes que trabajar no por entusiasmo sino por Amor: consciente del deber, lo que significa abnegación.

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Inquebrantable: eso es lo que debes ser. Si tu perseverancia se ve perturbada por las debilidades de otras personas o por las tuyas, no puedo dejar de formar una mala opinión de tu ideal.

Toma una decisión de una vez por todas.

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Tienes una mala idea de tu camino, si la falta de entusiasmo te hace pensar que lo has perdido. ¿No puedes ver que es el momento de la prueba? Por eso os habéis visto privados de consuelos sensatos.

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Ausencia, aislamiento: pruebas para tu perseverancia. Santa Misa, oración, sacramentos, sacrificios, Comunión de los Santos: armas a conquistar en la prueba.

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¡Oh bendita perseverancia del burro que hace girar la rueda hidráulica! Siempre al mismo ritmo. Siempre los mismos círculos. Un día tras otro: todos los días lo mismo.

Sin eso, no habría madurez en la fruta, ni flor en el huerto, ni olor a flores en el jardín.

Lleva este pensamiento a tu vida interior.

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¿Y cuál es el secreto de la perseverancia? Amar. Enamórate y no lo dejarás.

https://www.escrivaworks.org/book/the_way-chapter-46.htm

Torreciudad, santuario de las familias

Varios medios de comunicación han informado sobre la reunión anual de Delegados del Patronato del Santuario de Torreciudad, que ha tenido lugar este fin de semana.

El Patronato de Torreciudad celebró este fin de semana su 46 reunión anual de Delegados, en la que 175 participantes estudiaron cómo aumentar los visitantes al santuario y al Alto Aragón, tras el final de la pandemia y la esperada recuperación de la movilidad y de los viajes de grupos.

Entre los proyectos presentados por el rector del santuario, Ángel Lasheras, figuran los de “hacer de Torreciudad un santuario para las familias”, incrementar los grupos nacionales e internacionales y la difusión de la Ruta Mariana, potenciar la presencia en redes sociales y retransmisiones; y promover el voluntariado para explicar el santuario y el entorno patrimonial de las comarcas cercanas a los visitantes.

El Diario del AltoAragón destacó la presencia de los alcaldes de Barbastro y Secastilla, Fernando Torres y Ángel Vidal, respectivamente, junto a la diputada provincial María Isabel de Pablo, el senador Antonio Cosculluela, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Huesca, Manuel Rodríguez Chesa, y el empresario Francisco Lalanne. El periódico informaba que «todos destacaron la satisfacción de volver a la normalidad presencial de estas reuniones y el compromiso por parte de las instituciones de promover viajes y peregrinaciones».

Por su parte, RondaSomontano, desgranó algunas de las actividades que tuvieron lugar durante el fin de semana: visitas, una conferencia de Javier Vidal-Quadras en calidad de secretario general de IFFD (Federación Internacional para el Desarrollo de la Familia), e intercambio de experiencias en el trabajo de promoción de peregrinaciones.

Por último, Radio Huesca, mostró interés en la preparación de los actos del 50 aniversario de la inauguración del santuario ( 1975-2025), cuyo acto central se celebrará el 7 de julio de 2025, fecha en la que en 1975 se inauguró el santuario que fue diseñado por el arquitecto Heliodoro Dols y construido entre 1970 y 1975 muy cerca de la ermita.