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Miles de espectadores y salas llenas en el primer fin de semana de la película de Garabandal

Imagen del estreno de la película de Garabandal en Valencia

El pasado 2 de febrero se estrenó en los cines españoles la película Garabandal, solo Dios lo sabe, que trata sobre las supuestas apariciones de la Virgen a cuatro niñas en la aldea cántabra de San Sebastián de Garabandal.

Este primer estreno se realizó en seis ciudades españolas, concretamente en las ciudades de Madrid, Valencia, Santander, Cuenca, Las Palmas y Tenerife. La respuesta en el estreno fue espectacular para tratarse de una producción de tan bajo coste y con actores aficionados.

Más de 5.000 espectadores en su primer fin de semana

Sólo en estas seis ciudades se alcanzaron los 5.000 espectadores. Según informan desde la productora Mater Spei, muchas salas estaban llenas a rebosar y en algunos de estos cines se tuvieron que hacer pases extras para atender la demanda de entradas del público pues las colas invadían la propia calle.

“El propietario de uno de los cines llegó a decirnos –afirman desde la productora-: ‘Pero, ¿qué tiene esta película? No hemos tenido tanta preventa en la vida, ni siquiera con la Guerra de las Galaxias”.

El próximo viernes 9 de febrero, la película Garabandal, solo Dios lo sabe se estrena en Barcelona (donde prácticamente no quedan ya entradas), Huesca y Torrijos (Toledo). El 16 de febrero llegará a Alcalá de Henares, Segovia, Cádiz, Punta Umbría (Huelva), Ontinyent (Valenci).

Otras diez ciudades podrían proyectarla en breve

Esto hasta el momento, porque otras diez ciudades están a punto de cerrar acuerdos para  estrenar la película el mismo 16 de febrero o para el siguiente fin de semana, el del 23 de febrero.

Todo ello sin apenas dinero. De hecho, recuerdan que el presupuesto para publicidad se agotó con imprimir carteles para que los pegaran nuestros voluntarios. No ha habido posibilidad de contratar publicidad sobre autobuses, vallas publicitarias…

La recomendación de Cotelo

Uno de los espectadores que acudió al estreno de la película sobre Garabandal fue el director de cine católico Juan Manuel Cotelo, director de La última cimaFootprints o Tierra de María, entre otras. “Acabo de salir del cine y no quiero esperar ni un minuto más para escribir mis primeras impresiones sobre la película Garabandal. Uff… siempre me cuesta escribir sobre las películas que me han gustado mucho, mucho, mucho, mucho… No es sencillo ordenar un volcán de emociones. Garabandal va de conversión y, por eso —sobre todo, por eso— es una película importante y necesaria. La recomiendo y pido que, quien desee verla, lo haga cuanto antes. En el cine, en pantalla grande, en silencio, sin distracciones. Merece la pena. Mi agradecimiento más profundo a sus productores”.

Si quiere saber más sobre la película pinche AQUÍ

Si desea conocer más sobre la historia de Garabandal y algunos hechos llamativos pinche AQUÍ y AQUÍ

Vea AQUÍ las ciudades y cine en los que se proyecta la película

 

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La Virgen de la Candelaria

La advocación mariana de la Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de la Candelaria tuvo su origen en Tenerife (España). Según la tradición, la Virgen se apareció en 1392 a dos aborígenes “guanches” que pastoreaban su rebaño.

La expectación ante el estreno de la película sobre Garabandal

Provoca que llegue a varias ciudades más

 

Garabandal, Sólo Dios lo sabe, la película que trata las supuestas apariciones de la Virgen en una pequeña aldea de Cantabria, llega a los cines españoles este próximo viernes día 2 de febrero.

La expectación que está levantando el filme en distintos ambientes marianos ha provocado que se haya ampliado el número de ciudades en los que se proyectará la película ya sea este viernes o la siguiente semana.

Se estrenará en 14 ciudades

Hasta en 14 ciudades de distintas comunidades autónomas españolas está ya previsto el estreno, a la que se podrían sumar más en los próximos días.

Así, este viernes día 2 se estrena en Valencia, Tenerife, Santander, Madrid (en dos cines), Las Palmas y Cuenca. El viernes 9 lo hará en Barcelona, Huesca y Torrijos (Toledo) mientras que el 16 se proyectará ya en Segovia, Huelva, Cádiz, Alcalá de Henares y Ontinyent (Valencia).

La película explica a lo largo de la hora y media que dura la historia de las apariciones de Garabandal, que se remontan a 1961 y que actualmente son prácticamente desconocidas en España.  Todo empezó una tarde de domingo del 18 de junio de 1961. Cuatro niñas —Conchita, Mari Loli, Mari Cruz y Jacinta— de la pequeña aldea de San Sebastián de Garabandal estaban realizando una pequeña travesura robando algunas manzanas del árbol del maestro del pueblo cuando de pronto, ante ellas supuestamente se apareció el Arcángel San Miguel. Durante los días siguientes se repitieron anunciándolas que se les aparecería la Virgen. Y así sucedió.

Las apariciones y la reacción ante ellas

La trama muestra el inicio de estas supuestas apariciones, su desarrollo y la reacción que produjo en el pueblo y en el seno de la propia Iglesia. Pronto miles de personas se presentaron en el lugar y la curia diocesana empezó a investigar los hechos.

Además de las cuatro videntes, cobran gran protagonismo el párroco del pueblo y el brigada de la Guardia Civil, como ejemplo de personas que vivieron los hechos desde el principio y que pasaron por momentos de incredulidad, duda y finalmente de certeza ante lo que ellos consideraban que era cierto. Por otro lado, en la película aparece el padre Vergara o el doctor Morales, convencidos de la falsedad de lo que allí ocurre.

De este modo, los responsables de la película ponen cara a las distintas reacciones que estos hechos provocaron en su momento. En el filme se suceden curaciones, milagros  y también la investigación de una comisión que asegura que allí no hay nada sobrenatural. Hace, por tanto, un recorrido bastante fiel, a unos hechos hoy muy desconocidos.

Realizada por aficionados con un resultado profesional

Más de 300 intérpretes y otras 40 dedicadas al aspecto técnico participaron en el rodaje. Todas ellas voluntarias y ningún actor profesional. Aún así, el resultado es bueno con  gran calidad de imagen, una trama que no aburre al espectador y sólo pequeños aspectos mejorables.

El director, el sacerdote estadounidense Brian Jackson, asegura en una entrevista que estar “muy satisfecho con los resultados de la película. Insisto una vez más, es una bendición enorme haber trabajado en esto. Veo lo bien que han actuado los intérpretes, lo bien que se trabajó para preparar el vestuario, lo bien que está hecho todo lo que se refiere a la iluminación… Doy gracias a Dios por lo bien que ha resultado todo. Claro que hay fallos técnicos, y estoy seguro de que cualquier “director artístico” podría haberlo hecho mucho mejor nosotros, pero siento que ha quedado como la Virgen ha querido”.

La opinión de la Iglesia al respecto

Garabandal, sólo Dios lo sabe presenta también los supuestos mensajes que la Virgen habría dejado a las niñas y que se hicieron públicos en su momento en los que se hacía una clara llamada a la conversión.

En todo momento, los productores muestran la posición oficial de la Iglesia Católica con respecto a Garabandal, manteniendo el “no consta” la sobrenaturalidad de las apariciones. Es decir, no son apariciones aprobadas pero tampoco existe una condena ni se impide a los católicos acudir a este lugar. Con su proyección se pretende mostrar al mundo este mensaje y que se vuelva a reabrir una investigación sobre la situación de Garabandal.

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Breve guía para conocer las apariciones en Garabandal

Y saber cuál es la posición de la Iglesia al respecto

 

Son muchos católicos los que nunca han oído hablar de Garabandal, otros apenas de oídas y sin saber muy bien qué es. El estreno de “Garabandal, sólo Dios lo sabe” ha vuelto a poner en el mapa las supuestas apariciones de la Virgen en esta pequeña aldea cántabra, más conocidas en el extranjero que en la propia España.

¿Qué pasó? ¿Qué dice la Iglesia? Para aquellos que no conozcan este fenómeno Cari Filii ofrece un esbozo de los hechos centrales que han rodeado a las apariciones de Garabandal así como de la opinión del obispado de Santander desde que sucedieran los hechos en los años 60 del pasado siglo.

Los hechos comienzan en junio de 1961

Tarde de domingo del 18 de junio de 1961. Cuatro niñas —Conchita, Mari Loli, Mari Cruz y Jacinta— de la pequeña aldea de San Sebastián de Garabandal estaban realizando una pequeña travesura robando algunas manzanas del árbol del maestro del pueblo. Estaba a la salida del pueblo, al comienzo de un empinado y pedregoso camino conocido como La Calleja. De pronto, ante ellas supuestamente se apareció el Arcángel San Miguel. Durante los días siguientes se repitieron las visitas del Ángel.

De día en día se multiplican los visitantes, provenientes cada vez de más lejos. Por fin, el 2 de julio, fiesta de la Visitación en aquel entonces, vieron por primera vez a la Virgen. Antes de desaparecer, María les prometió volver al día siguiente. Así sucedió, y no solo al día siguiente, sino en centenares de encuentros, hasta el 13 de noviembre de 1965 que terminaron los éxtasis.

Miles de personas se sintieron atraídas hasta este lugar desde el principio. Y no solo llegadas de la zona sino de toda España y de otros países. Estos hechos trastocaban la tranquilidad de la aldea pero también alertaba a las autoridades ante un fenómeno inexplicable, lo que en plena dictadura hizo que se estuviera alerta desde el principio.

Curaciones, conversiones y hasta un milagro

Muchos sacerdotes, médicos, y testigos en general, querían comprobar in situ los asombrosos fenómenos físicos de los que se decía que acompañaban a los éxtasis de las cuatro niñas. Curaciones, conversiones y hasta milagros como el de comunión visible de Conchita, a quien San Miguel depositó en su lengua la sagrada forma, apareciendo de repente en ella.

Momento del milagro de la comunión visible que captó una cámara en Garabandal

Las apariciones de Garabandal provocaron reacciones diversas, desde personas que creyeron a las niñas, otras que se fueron sumando y detractores que consideraban todo un fraude y que acusaban a las niñas de querer llamar la atención.

Los dos mensajes de la Virgen

A lo largo de los cuatro años que duraron los hechos de Garabandal, la Virgen comunicó dos mensajes muy concretos que las niñas debían hacer públicos.

El primero se produjo el 18 de octubre de 1961 y decía: “Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande”.

El segundo fue años más tarde, el 18 de junio de 1965, y fue mucho más polémico debido a que el contenido hacía referencia a los sacerdotes y a la propia jerarquía.

Decía lo siguiente: “Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que este es el último. Antes, la copa se estaba llenando, ahora, está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira del buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. ¡Ya estáis en los últimos avisos! Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús”.

Las profecías

Muy comentadas en su momento fueron también las profecías que la Virgen habría comunicado a las jóvenes videntes. Se trataba del aviso, el milagro y el castigo. El resumen de ellos es básicamente una llamada a la conversión, tal y como pedía la Virgen en el primer mensaje.

El aviso, según las videntes, se produciría antes del milagro. En él se daría un toque de atención a la humanidad y cada uno podrá ver su alma como Dios la ve, un pequeño avance del juicio.

El Milagro sería anunciado por Conchita ocho días antes de que sucediera por mandato de la Virgen. Conchita escribía que “lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.”

Después del milagro, y si el mundo no se convirtiese, Dios enviaría un castigo sobre la humanidad salvo a los que serán preservados gracias a su fe.

La opinión de la Iglesia

¿Qué opina la Iglesia de las apariciones? ¿Cómo reaccionó desde el principio?

Don Valentín Marichalar Torres, párroco de San Sebastián de Garabandal, fue el primero en valorar lo que allí sucedía. Conocía a las niñas y las interrogaba tras los éxtasis. Al sacerdote le impresionaba que las pequeñas no se contradecían en sus respuestas. Tres días después de que todo comenzara, don Valentín tenía ya datos suficientes como para hacer una comunicación oficial al Obispado, donde comenzó a enviar regularmente crónicas en las que recogía con detalle todo lo que estaba sucediendo en su parroquia.

Desde el obispado se reaccionó creando una comisión de investigación, que fue encabezada por el psiquiatra Luis Morales. Apenas dos meses después de la primera aparición y cuando todavía se seguían produciendo, esta comisión concluyó que no había nada sobrenatural y se produjo así la primera nota del obispado: “Nada, hasta el presente, nos obliga a afirmar la sobrenaturalidad de los hechos allí ocurridos”.

Pero los informes de la Comisión nunca se hicieron públicos, por lo que no pudo saberse en base a qué se hacía esta negativa valoración. En 1983, el presidente de la Comisión comunicaba públicamente que se retractaba de lo que dijo en 1961, que todo era falso y que creía en las apariciones de Garabandal.

Garabandal se mantiene prácticamente igual que cuando se produjeron las supuestas apariciones

“No consta sobrenaturalidad”

En un primer momento, los obispos de Santander tomaron algunas medidas disciplinares —de acuerdo con el Código de Derecho Canónico de la época— como la prohibición de acudir al lugar a sacerdotes y religiosos. Pero esas prohibiciones fueron removidas años después por monseñor Juan Antonio del Val Gallo, que había conocido en primera persona los fenómenos de Garabandal puesto que formó parte de la primera Comisión de estudios de las apariciones muchos años antes de ser nombrado obispo de Santander. Ninguna prohibición pesa en la actualidad sobre Garabandal

Juan Antonio del Val nombró en 1989 una segunda comisión, de la que tampoco se conocen sus conclusiones, y que volvió a afirmar que “no consta” la sobrenaturalidad de las apariciones, que es en estos momentos la posición oficial de la Iglesia.

¿Qué significa esta expresión: «No consta sobrenaturalidad»? Frente a una presunta aparición, tras un correcto discernimiento, la Iglesia puede pronunciarse en una de estas maneras:

1.- «Consta el origen sobrenatural». Es decir, ha habido una aparición del Señor, de la Virgen, de un santo… Es el caso de Fátima o Lourdes, por ejemplo.

2.- «Consta el origen no sobrenatural». Es decir, no ha habido aparición y nos encontramos ante un fraude, un fenómeno de autosugestión o, en el peor de los casos, ante una intervención diabólica.

Pero cuando faltan datos y no sabe con certeza cuál es el origen de su suceso declara que «no consta el origen sobrenatural». No hay pruebas de la aparición aunque en un futuro sí se puedan dar.

Por otro lado, cabe destacar que el mensaje de Garabandal no va contra la fe y así lo han manifestado los sucesivos obispos del lugar, como monseñor Eugenio Beitia, que en 1965 aseguraba que “no hemos encontrado en materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina, ni en las recomendaciones espirituales”.

El «milagruco» de la comunión visible

La desconcertante polvera o la conversión del doctor Morales: los curiosos sucesos de Garabandal

Los sucesos de Garabandal y las supuestas apariciones de la Virgen en este pequeño pueblo cántabro en los años 60 del pasado siglo están de nuevo de actualidad. El próximo 2 de febrero se estrena la película “Sólo Dios lo sabe”, que cuenta los éxtasis de las cuatro niñas –Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz- los mensajes que le dio la Virgen, la reacción de la gente y de la jerarquía y otros sucesos extraordinarios que rodearon a este fenómeno.

En la película se da relevancia, entre otras cosas, a tres sucesos concretos basado en hechos que ocurrieron durante y después las apariciones, que comprendieron entre 1961 y 1965. El principal y el que supuso el punto de inflexión fue el conocido como “milagruco” o “comunión visible” de Conchita. Otro hecho curioso fue el de la bendición de la polvera por parte de la Virgen y que sorprendió a todos los presentes en aquel momento. Y en un plano más personal destaca la conversión del doctor Morales, director de la comisión de investigación que negó los hechos sobrenaturales y que dos décadas más tarde se retractó públicamente y dijo que creía en lo que pasó en Garabandal.

El “milagruco” o la comunión visible

La primera visita del arcángel San Miguel que anticipaba la de la Virgen se produjo en junio de 1961. Un año después y pese a que estos éxtasis se extendieron hasta 1965 había muchos creyentes pero también muchos escépticos e incluso contrarios a lo que sucedía en Garabandal. Incluso la comisión de investigación aseguraba que no veía nada sobrenatural.

Ante esta situación, las niñas videntes habían pedido a la Virgen varias veces que realizase un milagro para que la gente creyera. Según contaron ellas, un día el ángel comunicó a Conchita que en una fecha que le indicaría la Virgen, cuando San Miguel le llevase la comunión, que hasta ese momento era invisible para cualquier persona, esa Hostia consagrada se haría visible en su lengua.

Este hecho se produjo el 18 de julio de 1962, y al saberse con quince días de antelación acudieron a esta pequeña aldea miles de personas.  Ocurrió de madrugada cuando Conchita entró en éxtasis, salió de su casa y en una calle contigua cayó de rodillas. Allí se arremolinaban cientos de personas. Entonces Conchita abrió la boca y sacó la lengua. Estuvo así varios minutos y de repente una hostia blanca y que los testigos aseguran que brillaba apareció en su lengua durante casi un minuto hasta que finalmente cerró su lengua.

El momento fue captado por una cámara de 8 milímetros aunque los críticos aseguraron que ella había colocado esa forma en su boca.

Momento de la comunión visible captado por la cámara

Uno de los testigos allí presentes explicó en el libro Se fue con prisas a la montaña lo que vio en aquel momento. “Eran exactamente las dos menos cuarto de la madrugada”, afirmaba Etelvino González, que recordaba que “había luna llena y además, muchas linternas en torno a la niña, aún antes de aparecer en su lengua el objeto de pronóstico. Yo mismo, que estaba de espaldas a ella (a distancia como de un metro), al oír gritar: ¡La Forma!, me volví, enfocando con mi linterna su boca abierta, de frente”.

“Con toda certeza”. Esto es lo que respondió cuando le preguntaron si lo que había en la lengua de Conchita era una forma para comulgar.  “El objeto era un cuerpo blanco, del mismo tamaño y figura que las formas utilizadas para la comunión. Tal vez más grueso; daba la impresión de ser algo esponjoso, y estaba perfectamente adherido a la lengua”.

Otro testigo situado en primera fila, Miguel Díez aseguró: “Yo lo vi. Vi perfectamente cómo sacó la lengua limpia, sin nada; y sin meterla para adentro, le brotó de pronto una hostia blanca”.

La famosa polvera

En la película sobre Garabandal se destaca igualmente otro hecho que llamó la atención de todos los que estaban presentes y que tuvo un gran simbolismo: se trata de la polvera que una mujer ofreció a la Virgen para que la besara.

Desde el inicio de los éxtasis las niñas aseguraban que jugaban con la Virgen María, a la que llamaban “Nuestra Madre” y a veces ofrecían piedras para hacer reír al Niño Jesús, que en ocasiones le acompañaba. La Virgen cogía estas piedras, las besaba y decía a las pequeñas que se le dieran a personas concretas.

Una de las videntes ofrece a la Virgen un rosario para que lo bese

Rápidamente, la gente empezó a dar a las niñas rosarios, anillos y otros objetos religiosos para que los besara María. Eran tantos que al final directamente los interesados los colocaban en una mesa, por lo que las videntes no podrían saber de quién eran. Sin embargo, los testigos aseguraban que con su mirada puesta en el cielo devolvían siempre cada objeto a su dueño aunque no le mirasen.

Un día, entre los objetos apareció una polvera. Los presentes e incluso las niñas se extrañaron enormemente al tratarse de un objeto no religioso. Sin embargo, cuando se le presentaron todos la Virgen, lo primero que pidió fue la polvera asegurando que era “algo de su hijo”.

Al terminar el éxtasis, la dueña de la polvera desveló que este objeto se había utilizado durante la Guerra Civil española para llevar a escondidas la Eucaristía a personas encarceladas y que iban a ser ejecutadas.

La conversión del doctor Morales

La película concluye con la retractación pública del doctor Luis Morales, director de la primera comisión de investigación que se produjo en plenas apariciones. En su informe aseguró que no había nada sobrenatural en Garabandal y su documentación fue clave para las decisiones futuras. En 1983 en el Ateneo de Santander, y con permiso del entonces obispo, afirmó que había puesto trabas a las investigaciones y retractándose de su opinión negativa dijo que sí creía en las apariciones de la Virgen.

El doctor Morales analizando a una de las videntes en pleno éxtasis

Este cambio se produjo tras haberse convertido durante la enfermedad que acabó con la vida de su esposa, que murió en paz gracias a un crucifijo que habría besado la Virgen en Garabandal.

La conversión del doctor Morales se produjo en el hospital de Valdecilla en Santander. Su mujer sufría un cáncer muy doloroso y además estaba muy intranquila pero tras besar dicho crucifijno recuperó la paz interior y vivió su último mes de vida de una manera que conmovió a su marido. Ella murió tras recibir los sacramentos.

Pero a la vez sucedió otro hecho en este hospital y con esta cruz que convenció definitivamente a Luis Morales. Se trató de la curación de Antonio Francisco Bonin, enfermo terminal de cáncer, y que también besó el crucifijo.

Un día, Morales escuchó al médico exclamar que lo que había pasado con Antonio era un milagro. Se había curado del cáncer cuando ya estaba desahuciado.  Así se inició el proceso de este médico, lo que le llevó a convocar una conferencia para revocar su juicio negativo sobre Garabandal.

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¿Qué pasó en Garabandal hace medio siglo?

La historia de las apariciones de la Virgen llega al cine

 

extasis-garabandal

Para la inmensa mayoría de los católicos la palabra Garabandal no significa nada, no saben qué es. Sin embargo, en junio de 1961 en una pequeña aldea cántabra llamada San Sebastián de Garabandal se produjeron una serie de acontecimientos que atrajeron hasta este pueblo de difícil acceso en la montaña a miles de personas provenientes no sólo de España sino de todo el mundo.

Durante aquellos días y en cientos de ocasiones más hasta 1965, la Virgen se habría aparecido a cuatro niñas del pueblo, Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz, llamando al mundo a la conversión. Antes de que María les hablase habían recibido la visita del Arcángel San Miguel.

Las niñas caen de rodillas

Cuando jugaban en la calle y tras coger manzanas de un árbol ocurrió algo inesperado. Conchita cayó de rodillas, inmóvil. Las compañeras se asustaron pensando que algo malo le estaba pasando. Querían correr a pedir ayuda, pero cayeron también junto a Conchita. Ante ellas se había aparecido un Ángel.

Foto tomada en Garabandal en pleno éxtasis y ante la presencia de varios sacerdotes

Los hechos transformaron la tranquilidad del pueblo en un lugar de peregrinación e investigación por parte de médicos y sacerdotes. Actualmente, la Diócesis de Santander asegura que “no consta” sobrenaturalidad en los hechos que allí acaecieron, no existen datos suficientes y la Iglesia ni aprueba ni condena lo que sucedió en esta aldea.

Un proyecto para contar un hecho poco conocido hoy en día

Lo ocurrido en Garabandal es incluso más desconocido para los católicos españoles que para los de otros países, donde estas supuestas apariciones siguen teniendo más eco. Y así fue como un grupo de personas unidas en su amor a la Virgen y todas ellas creyentes de los sucesos acaecidos en tierras cántabras decidieron embarcarse en el proyecto de producir una película que cuente todo lo que pasó: las apariciones, las reacciones, las investigaciones, el mensaje de la Virgen…

El resultado es el filme “Garabandal, solo Dios basta”, que se estrena en los cines españoles el próximo 2 de febrero, y que es dirigida por el sacerdote converso Brian Jackson. (Puede ver las salas y las ciudades aquí).

Gran resultado para los escasos medios

Tanto los actores, más de 300 intérpretes, como los 40 miembros del equipo técnico son todos ellos voluntarios. No hay actores profesionales y en el reparto hay desde catedráticos a amas de casa, informáticos, maestros, madres de familia numerosa y hasta sacerdotes… Así por ejemplo, el catedrático de Historia Javier Paredes interpreta al obispo de Santander mientras que el profesor y experto en Masonería Alberto Bárcena interpreta de manera notable al padre Vergara, el sacerdote que más se opone a lo que están viviendo las niñas en Garabandal.

Pero el bajo presupuesto y la escasez de medios queda compensado con la ilusión y buen hacer de los intérpretes, que disfrazan especialmente bien el hecho de ser actores aficionados. Por otro lado, la calidad de la imagen y los planos de cámara son de gran calidad, el ritmo de la película es adecuado y la trama consigue mantener el interés del espectador intercalando momentos emotivos, con otros de gran seriedad e incluso con ciertas dosis de humor.

Tanto al inicio como al final de la película los responsables del filme aseguran que corresponde a la Iglesia hacer un juicio sobre Garabandal y con la película solo pretenden arrojar luz sobre unos hechos importantes y poco conocidos en la actualidad.

Las cuatro videntes y el padre Andreu, uno de los testigos directos de lo ocurrido en Garabandal

La película comienza con el encuentro que en 1966, una vez que ya habían terminado las apariciones, tuvo en Pamplona el obispo de Santander con Conchita sobre la veracidad o no de lo que contaba. Y con una serie de flashback se va mostrando la historia de las apariciones.

El protagonismo del párroco y del guardia civil

Desde el inicio, las cuatro niñas que reciben la visita de San Miguel y luego de la Virgen comparten protagonismo en el filme el párroco del pueblo, don Valentín, y el brigada de la Guardia Civil, Juan Álvarez Seco. Este acontecimiento les desborda a cada uno en su ámbito. Buscan la verdad mientras las dudas les acechan y van pasando poco a poco de la incredulidad a la certidumbre.

La película prosigue con las apariciones pero también muestra el apoyo y el rechazo que reciben las videntes, la popularidad de lo que ocurre en Garabandal y el papel del obispado ante los hechos. Y en este punto entra en escena la comisión de investigación encabezada por el médico y psiquiatra Luis Morales Noriega, totalmente escéptico y que no cree en los hechos sobrenaturales que se ven en la película.

Lectura por parte de Conchita del segundo mensaje de la Virgen, producido en 1965

El mensaje de la Virgen

Mientras tanto, se producen los mensajes de la Virgen, como el del 18 de octubre de 1961, que dice que “hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos vendrá un castigo muy grande”.

La película discurre en cómo estos acontecimientos van posicionando a unos y otros, a los testigos directos por un lado y a la comisión de investigación por otro, mientras crece la presión sobre las niñas.

Y entonces llega el punto de inflexión de la película, la comunión visible que el arcángel San Miguel deposita en la lengua a Conchita, apareciendo de manera repentina una sagrada forma en su boca. Para unos será la constatación de la veracidad y para otros la confirmación del montaje.

El obispo de Santander, interpretado por el profesor Javier Paredes y el padre Vergara, interpretado por Alberto Bárcena

La marcha atrás del doctor Morales

Pese a los hechos destacados que se vieron e incluso los distintos ‘milagros’ constatados por otros médicos, la comisión liderada por el doctor Morales aseguraría al obispo que en Garabandal no ocurría nada sobrenatural.

El segundo mensaje público de la Virgen se produjo en 1965 levantando una gran polvareda, pues entre otras cosas afirmaba que “antes, la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos se llevan a muchas más almas”.

La película concluye llevando al público a 1983, casi veinte años después del fin de las apariciones, donde en una conferencia el doctor Morales confirmó que puso trabas a la a las investigaciones para desacreditar lo que ocurría en Garabandal, y confesaba que fueron reales. Previamente, este psiquiatra se había convertido durante la enfermedad de su esposa, que encontró la paz al besar el crucifijo de una de las videntes.

Las supuestas apariciones se produjeron entre 1961 y 1965

Peticiones en 36 países para estrenar la película

Las peticiones para estrenar la película provienen ya de 36 países de Europa, América, Asia y Oceanía y entre las reacciones de los que ya han podido verla está la del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz.

“Mi sorpresa, mi extraordinaria sorpresa, ha sido comprobar que es una magnífica película, con una música, fotografía, dirección e interpretación que hacen difícil creer, si no supiera que es así, que está producida a coste cero, donde los actores principales y los extras se han pagado hasta sus desplazamientos, alojamiento y manutención. No tengo duda de que esta preciosa película está llamada a hacer mucho bien”, ha afirmado.

Los Archivos del Pentágono

La reciente película de Steven Spielberg The Post, sobre la publicación de los Papeles del Pentágono en 1971, ha devuelto a la actualidad una historia que pone de relieve los conflictos entre la responsabilidad ética y los imperativos de la política. La publicación de los documentos top secret por parte del New York Times y el Washington Post, avalada luego por una sentencia del Tribunal Supremo, marcó un hito en la defensa de la libertad de prensa frente al poder. Pero en el origen de la historia hay un hombre, Daniel Ellsberg, que decide romper el silencio que le imponía la ley para seguir la voz de su conciencia.

Daniel Ellsberg, que había trabajado para el Departamento de Defensa, era consciente de que las sucesivas administraciones estaban dando al pueblo una información parcial y deformada sobre la implicación de EE.UU. en Vietnam, y la publicación de esos documentos clasificados fue su contribución para poner fin a la guerra. Aun después de que el Tribunal Supremo autorizara a la prensa la publicación, Ellsberg fue imputado en 1973 por robo y divulgación de documentos secretos. En el juicio, Ellsberg alegó: “Sentía que, como ciudadano americano, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando en ocultar al público americano esta información. Lo hice claramente a mi propio riesgo y estoy dispuesto a responder de las consecuencias de mi decisión”. Finalmente el juez anuló los cargos por irregularidades procesales.

Ellsberg no quería prestar su cooperación a algo que consideraba un mal para toda la sociedad. Y su objeción ética provocó un debate nacional que fue el principio del fin de la guerra.

Casi coincidiendo con el estreno de la película leo la noticia, en The Washington Post precisamente, de que el Departamento de Sanidad americano ha creado una nueva Oficina de derechos civiles para proteger a los profesionales sanitarios que por razones éticas o religiosas rechazan participar en ciertas intervenciones, entre las que se mencionan explícitamente el aborto, la esterilización y el suicidio asistido o eutanasia. Esta oficina estudiará las quejas de profesionales que sean obligados por sus empleadores a “realizar, intervenir o ayudar” en procedimientos que son contrarios a sus convicciones. Si la queja sobre coerción o sanción resulta ser verdadera, la institución empleadora podría perder la financiación federal.

Ya actualmente las leyes vigentes prohíben que las instituciones que reciben fondos públicos federales obliguen a sus empleados a realizar intervenciones a las que ellos objetan por motivos éticos o religiosos. Pero el clima preponderante en la Administración condiciona la aplicación de estos criterios. Bajo la Administración Obama, la autonomía del paciente estaba por encima de las convicciones de la institución; en cambio, la Administración Trump ha reconocido con más amplitud el derecho de las instituciones y de los profesionales sanitarios a actuar de acuerdo con sus convicciones.

Es curioso que la objeción de conciencia, tan alabada en casos como el de los Papeles de Pentágono, ponga en cambio nerviosos a muchos cuando se trata de las conciencias de los profesionales sanitarios. En este caso se dice que los sanitarios imponen sus propias convicciones y discriminan a los pacientes al negarse a realizar intervenciones que estos reclaman por ser legales. Pero el hecho de que una intervención sea legal no implica que un médico esté obligado a realizarla en contra de sus convicciones. Y especialmente cuando no se trata de intervenciones para recuperar y mantener la salud, sino para anular capacidades vitales, como ocurre en el caso del aborto, la esterilización o la eutanasia. Si se trata de respetar la autonomía tanto del médico como del cliente, lo lógico sería que el paciente buscara la colaboración de un médico que compartiera sus ideas.

Por otra parte, muchos de los que critican este “obstruccionismo” de los objetores sanitarios, ven con buenos ojos las objeciones con las que simpatizan. Así, aunque la ley reconozca un derecho incondicional al aborto, la defensora a ultranza de los derechos reproductivos de la mujer apoyaría a la doctora que se niega a realizar un aborto por razón del sexo cuando una pareja no desea una niña. Y aunque la pena de muerte esté reconocida en 31 estados de EE.UU., las compañías farmacéuticas que se niegan a proporcionar sus fármacos para la inyección letal son vistas con aprobación, sin que nadie les acuse de imponer sus propias convicciones. Del mismo modo, para los contrarios a la política migratoria de Trump, la objeción de las “ciudades refugio” merece aplausos aunque suponga ignorar la ley.

En último término, lo que molesta en el caso de los profesionales sanitarios no es su negativa, sino el reproche ético que supone la objeción. Y así como Nixon acusaba a los periódicos de poner en riesgo la seguridad nacional, los contrarios a los objetores de conciencia les culpan de poner en cuestión los valores que se intentan presentar como la nueva normalidad social.