¡SPOILER ALERT! PELÍCULA PELIGROSA PARA NIÑOS

Yo también tengo derecho a elegir por No creer ni Apoyar algo que no me parece correcto a la luz de mi Fe en Jesús y en Su Palabra.

Les quería comentar que acabo de ver en una proyección para prensa la película “Disney and Pixar’s Lightyear” y veo necesario compartirles tal cual se muestra el contenido LGBTI. Antes de verla lo único que había leído es que se incluyó una escena de un beso entre dos mujeres, así es que estaba atento de ver qué tan explicita era la escena para decidir si la veríamos o no en familia. Realmente no es una escena, es todo el contexto que presentan en torno a la compañera de #BuzzLightyear (no sentimental, su partner de aventuras).

En resumen… Buzz en cada intento por lograr cierto objetivo viaja al espacio y según su perspectiva tarda 4 minutos… realmente tarda 4 años o más… así es que cada que regresa la compañera está en una etapa diferente… la primera vez que regresa y se da cuenta que pasaron 4 años, y no 4 minutos. Ella trae anillo de compromiso y ahí él la cuestiona y las respuestas de ella son todas en femenino… la conocí… ella es… etc se vuelve a ir y regresa y ya está embarazada …. Se va, regresa y ya nació la hija (en imagen se ven las dos mamás y la hija), se va regresa y ya están celebrando 40 años de casadas y es ahí donde se da el beso… esto es en un lapso breve, 3 a 4 minutos, la verdad no lo conté porque no esperaba que fuera tan detallada la evolución de la pareja, en literal, todas las etapas… en fin, de eso no trata la película, pero no pasa desapercibido para nadie, de hecho es la forma que utilizan para que se entienda que el personaje cada que se va no envejece pero si la gente y el mundo sigue avanzando, envejeciendo, etc.

Consideren seriamente si sus hijos por su edad y sensibilidad pueden entenderlo o digerirlo, o si bien nosotros estamos preparados para explicarles porque están viendo lo que están viendo… a diferencia de otras películas de #Disney en las que había escenas breves, los niños no siempre cachaban el mensaje ideologizado. Aquí sí, está detallado y no es una escena de beso y ya, es una completa relación lésbica hasta envejecer porque el personaje así termina.

Lamentablemente, sé que muchos niños están muy emocionados por el estreno, incluso padres también, pero es más importante evaluar si este tipo de adoctrinamiento disfrazado de entretenimiento que reciben por medio de las películas “infantiles” y que Disney busca normalizar, es apto y conveniente para un infante; será una cuestión a considerar por parte de cada padre de familia, si sus hijos están listos para ser expuestos a este contenido ideológico sin causarles confusiones innecesarias.

Créditos a quien correspondan.

Ms. Marvel

Una superheroína que da esperanza en un mundo secularizado

La nueva serie de Disney+, ‘Ms. Marvel’, presenta a los jóvenes a una heroína que lucha con muchas de las mismas cosas que ellos, incluida la religión

Crecer nunca ha sido fácil. En cierto modo, es más difícil hoy que nunca. Las presiones que enfrentan los adolescentes modernos son grandes y abrumadoras; desde el terreno cambiante de la moralidad hasta la exposición continua creada por las redes sociales.

Pero con Ms. Marvel finalmente se abre paso, de las páginas de Marvel Comics a las pantallas de televisión y cine, una heroína con la que los jóvenes pueden idenficarse.

En cierto modo, eso puede parecer exagerado. Después de todo, ¿no se supone que todos los héroes de los cómics son icónicos para los jóvenes? Además, ¿Spider-Man ya no nos está dando una idea del héroe adolescente moderno?

Sin embargo, en el personaje de Kamala Khan, interpretada por la actriz revelación Iman Vellani, vemos cosas importantes que no habíamos visto antes.

Chicas adolescentes y chicos adolescentes

Por un lado, la experiencia de las chicas adolescentes es muy diferente a la de los chicos adolescentes; especialmente cuando se trata de la imagen corporal, las relaciones e incluso el cumplimiento de las expectativas académicas.

Además, vemos en Kamala cómo es crecer en una familia inmigrante «morena» en una sociedad que no siempre valora esas experiencias. «En realidad, no son las chicas morenas de Jersey City las que salvan el mundo», le dice Kamala a su amigo Bruno en el primer episodio del nuevo programa de Disney+.

Pero Bruno la conoce. «Eres Kamala Khan», dice, «si quieres salvar el mundo, entonces vas a salvar el mundo». Y si la serie se parece en algo al libro del que surgió, Kamala aprenderá a encontrar en sí misma lo que Bruno ya ve allí: fuerza y compasión que van mucho más allá de los superpoderes.

La fe de Ms. Marvel

Quizás lo más notable de Ms. Marvel como personaje, es su fe. Aparte del catolicismo excesivamente melancólico de Daredevil, la religión no es algo que hayamos visto mucho el Universo Marvel, a pesar de la presencia de dioses nórdicos y egipcios.

Kamala Khan es musulmana y es una parte importante de su identidad. Si bien el Islam y el catolicismo no son lo mismo, es alentador ver a un personaje con superpoderes para quien la fe es real, incluso aunque sea una lucha.

En los cómics, Kamala a menudo lucha con lo que cree. Incluso en los primeros dos episodios de la serie, ya hay indicios de que este aspecto del personaje se mantendrá constante.

Soy sacerdote y capellán a tiempo completo en una escuela secundaria, paso mucho tiempo caminando junto a los adolescentes mientras intentan descubrir en qué creen y por qué.

El estereotipo es que los jóvenes de hoy han rechazado la religión por completo. Y ciertamente muchos de ellos lo han hecho: la presión primordial para aceptar una versión completamente secularizada del mundo es difícil de escapar para cualquiera hoy en día; pero especialmente para aquellos que todavía están tratando de averiguar dónde encajan en el mundo.

Pero a menudo, en sus intentos por dar sentido a su fe, los adolescentes no están tratando de rechazar la religión, y mucho menos los lazos profundos de cultura y familia que la acompañan, sino de entender cómo puede tener sentido en el mundo real. Están creciendo y quieren saber si su religión puede crecer con ellos.

Los poderes

Como gran fan del cómic de Ms. Marvel, mi única decepción hasta ahora en la nueva serie ha sido el cambio en los poderes de Kamala. En los cómics, su mayor poder es la capacidad de estirarse y alterar su forma y tamaño, a lo que se refiere en broma como «embiggening». Es una metáfora adecuada para la experiencia adolescente.

A medida que aprende a controlar sus poderes, se enfrenta a muchas incomodidades y a muchos intentos fallidos de hacer las cosas bien. Tiene que aprender a estirarse de una manera que la empodere en lugar de simplemente agotarla.

En la serie, sin embargo, no tiene poderes de estiramiento y cambio de forma, sino que se le ha otorgado a través de un brazalete misterioso el poder de manipular la energía.

Los creadores dicen que el cambio es necesario para conectar a Ms. Marvel con otras próximas historias importantes en el Universo Marvel, y espero que tengan razón; pero temo que se pierda algo valioso con este cambio.

La brillantez del personaje de Kamala Khan es que aprende a doblarse sin romperse; a ser constante en su interior sin importar lo que venga de afuera. En ninguna parte esta metáfora es más evidente que cuando se trata de religión.

A medida que los jóvenes buscan formas de ampliar su fe para adaptarse a sus propias experiencias, los adultos a menudo temen que estén tratando de diluir la fe. Es un miedo comprensible. A lo largo de la historia, las religiones que se alinean demasiado con un momento cultural pasajero tienden a desaparecer con el tiempo.

Como católico, creo en una fe que es universal y atemporal, y eso a menudo significa que va en contra de la corriente no solo de mi propia cultura sino de todas las culturas. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos como dice Hebreos 13, 8. El mundo necesita estirarse para encontrarse en el Credo de Nicea, no al revés.

Los jóvenes necesitan poner la fe a prueba

Aún así, las palabras del Papa San Juan XXIII, el santo patrono de la escuela en la que sirvo, siguen siendo verdaderas.

Al inaugurar el Concilio Vaticano II, dijo: «La Iglesia nunca debe apartarse del sagrado tesoro de la verdad heredada de los Padres, pero al mismo tiempo debe mirar siempre hacia el presente, hacia las nuevas condiciones y las nuevas formas de vida introducidas en el mundo moderno».

El punto es que una fe que se basa en la verdad y el amor universales nunca debe tener miedo de enfrentar los desafíos particulares de un momento dado.

Los jóvenes que quieren descubrir si pueden hacer suya la fe que les dieron sus padres, que luchan por encajar en un mundo moderno que a menudo se ve y se siente en desacuerdo con la forma en que fueron criados, necesitan libertad para poder poner a prueba la verdad y verla en todo su esplendor.

Quedará por verse con el tiempo si la relación de Kamala Khan con Dios se extiende para llenar todos los rincones de su mundo o se ve eclipsada por otras preocupaciones.

Lo cierto es que Dios ama a todos los jóvenes incluso en medio de sus dudas y dolores de crecimiento. Y representar incluso una pequeña porción de ese amor en la pantalla nos da algo de esperanza de que nuestras propias luchas no son en vano.

Lo que debes saber antes de llevar a tu hijo a ver Lightyear de Disney

La nueva película de Pixar introduce en la trama la ideología de género de forma visible en una historia dirigida principalmente a niños. Alertados por un WhatsApp, muchos padres deciden no llevar a sus hijos al cine a verla

Lucas tiene 4 años recién cumplidos. Buzz Lightyear es su personaje favorito. Tiene el muñeco, los Reyes Magos le han traído el disfraz intergaláctico y no duerme igual si no lleva el pijama del compañero de Woody.

Cuando su padre le dice “hasta el infinito y más allá”, Lucas siempre sonríe. Su plan favorito del viernes es sentarse con su padre y sus hermanos y ver alguna de las cuatro entregas de Toy Story, que ya se sabe de memoria. Pero no se cansa.

Desde que supo que se iba a estrenar la película en solitario de Buzz, espera ansioso a que su padre cumpla su promesa de llevarle a disfrutar de lo que más ilusión le hace.

Alerta por WhatsApp

Al padre de Lucas, como a miles de personas, les está llegando en los grupos del esta red de mensajería por móvil el siguiente mensaje:

“Hola familia. He ido esta mañana al preestreno de Lightyear, la película de Disney de Toy Story. Durante la primera media hora es una mujer que se casa con otra, se besan, se queda embarazada… así. Para que lo difundáis y no vayáis a verla”

La duda de un padre católico

La duda ya está planteada. Por un lado se dice que tiene ganas de ver la película y cumplir el deseo de su hijo para no desilusionarle.

Por otro, se dice que tiene un deber como padre, y no le parece bien que Disney decida por él ‘educar’ a su hijo en una cuestión que considera que – como tema moralmente delicado – debe afrontar desde su visión cristiana de la vida. 

Disney y la ideología de género

Jerónimo José Martín, crítico de cine de la Cadena Cope, advierte que “la boda entre las dos mujeres no se ve, aunque se dice que se van a casar, y luego aparece una de ellas embarazada y besando a la otra”.

Comenta para Aleteia que desde 2018, Pixar “ha ido introduciendo en sus películas la ideología de género y otros detalles políticamente correctos; así como un psicologismo mas centrado en la introspección de sus héroes y heroínas que su anterior despliegue de virtudes morales en pos del bien común. Esas tendencias se consolidan en Lightyear

José Luis Panero, crítico de cine del blog Palomitas de Maíz y colaborador de Aleteia, lamenta “todo el popurrí que mete”; y remarca la pena que le produce “que sea una película al servicio del colectivo LGTBI”.

Recuerda que todo arranca con la película Frozen, donde colectivos homosexuales presionaron para que la reina de esa película fuera lesbiana. Advierte que Disney “irá a más” con esta línea editorial por un error de concepción de lo que es “progresía, la modernidad y la vanguardia”. 

Primeras imágenes de la película: «Gemma Galgani»

Oscar Parra de Carrizosa dirige ‘Gemma Galgani’, primer largometraje sobre la santa italiana

El estreno de la película está previsto para el 11 de abril de 2023, precisamente cuando se conmemora el 120 aniversario de su fallecimiento. Producida por ‘DEHON cinema PC’ y ‘El rosario de las 11 PM’, hoy se presenta oficialmente el cartel del filme y el primer tráiler. El rodaje arrancará en verano-otoño de 2022.

Tráiler Gemma Galgani

Por insólito que parezca, la primera santa del siglo XX no tenía su hagiografía fílmica. Una incógnita que ya ha sido despejada gracias al empeño del reconocido, premiado y polifacético cineasta español, Oscar Parra de Carrizosa -guionista, productor o escritor, entre otros hallazgos- que tan buen sabor de boca ha dejado al respetable tras sus excelentes largos ‘Uno de vosotros me traicionará’ (2006), ‘Bajo un manto de estrellas’ (2014) o ‘La espina de Dios’ (2015). 

Primeros fotogramas (Galería)

Santa Gema GalganiGalería fotográfica

Cartel Gemma Galgani

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De profesión ingeniero informático y a punto de licenciarse en Medicina, a sus 48 años el joven cineasta se encuentra en uno de sus mejores momentos cinematográficos y creativos. Por cierto, fue el último director en dirigir a Sara Montiel para su película Abrázame (2011).

Tráiler La espina de Dios

‘Gemma Galgani’ se ambienta en Italia, a finales del siglo XIX. Gemma exprime su vida, como millones de jóvenes en todo el mundo. Desde niña, anhelaba ingresar en una orden religiosa, pero el Destino le tenía reservado algo mucho más intenso… Fue, en palabras del Papa Pío XII, “la flor más hermosa de nuestro pontificado”. Joven, mística, SANTA.

Tráiler Bajo un manto de estrellas

Créditos:

Una producción ‘El rosario de las 11PM’ & ‘DEHON Cinema PC’, una película de Óscar Parra de Carrizosa “Gemma Galgani”.

Ficha artística:

Ruth Núñez – Valentín Paredes – José Antonio Ortas – Víctor Octavio Elena – Pablo Pinedo – Ramón san Román – Zack Molina – Laura de la Vega – Fedra Lorente – Álvaro Palomo – Myriam Ortas – Míriam Torres – Luis Fernández de Eribe – Isabel Gómez Escalonilla – José Luis Panero – Alberto Ramos – Alba Gallego.

Ficha técnica: 

Música de Raúl Grillo. Sonido directo: Sergio Hidalgo. Dirección de fotografía: Óscar Parra de Carrizosa. Vestuario: Mitita & Mode. Vestuario cinematográfico: Laly Gómez. Jefe eléctricos: Sergio Martínez. Ayudante de fotografía: Soraya López. Jefa de producción: Gema G. Regal. Producción ejecutiva: Belén Perales.  

Agradecimientos P. José Luis Quintero C.P. – P. Douglas Pinheiro – Jesús Cano – Igor Guideli – Renan Augusto Pedroso Ribeiro (Embajador de la película en Brasil) – Mikaela Isabel.

Asesores histórico-religiosos: Congregación de La Pasión (Pasionistas). Guion: Óscar Parra de Carrizosa – Gema G. Regal – José Luis Panero. Dirección: Óscar Parra de Carrizosa.

Y no dejéis de consultar la web de la película: https://dehonproducciones.com/

«Corazón de Padre», recomendada por un experto

El padre Donald Calloway, autor de un libro sobre la consagración a San José, tuvo una juventud muy agitada antes de su conversión, que hemos contado en Cari Filii. En este vídeo recomienda con entusiasmo la película Corazón de Padre, dirigida por Andrés Garrigó, como un instrumento eficaz para difundir esta devoción y vivir su poderosa intercesión.

Habla la actriz mexicana Teresa Ruiz

protagonista de ‘El milagro del padre Stu’

“He aprendido a confiar mucho en que la vida está llena de personas bondadosas”

Asus 33 años, la actriz mexicana Teresa Ruiz tiene tras de sí una amplia carrera artística, donde ha trabajado con éxito en todas las áreas: televisión, teatro y cine.

Tal ha sido su compromiso con el arte como acto de redención, que se ha sumado al proyecto del productor y coprotagonista de ‘El milagro del padre Stu’, Mark Wahlberg, con quien comparte la mayoría de las réplicas.

Como se sabe, la historia está basada en hechos reales y contiene aristas muy interesantes. Dirigida por la joven debutante Rosalind Ross, y distribuida en cines por Sony con el apoyo promocional de Bosco Films, la cinta se estrenó en salas el pasado 13 de mayo. Por fortuna, ALETEIA ha podido conversar con la simpática intérprete.

– ¿Por qué decidió participar en una producción como ésta?

Porque la historia es muy bonita y creo que ya no se hacen películas con este tono. Ahora hay muchísimas con grandes dosis de acción o cuyas historias son un poco más oscuras, ¿no?

Siento que hay muy pocos guiones que hablan sobre la vocación humana, sobre la grandeza del ser humano, y yo quería ser parte de una historia como las que veía con mis padres cuando era niña.

Esta película me recuerda, por momentos, a filmes como ‘¿Conoces a Joe Black?’ o ‘Cadena de favores’. Siento que son películas inspiradoras y que no se olvidan al paso de los años.

– ¿Qué conocía de la historia de ‘El milagro del padre Stu’?

Nada, la verdad. Tras finalizar la lectura del guion comprobé que estaba basado en una vida real. Y me sorprendió gratísimamente. Además, la narración es bastante fiel a la historia original. Tan solo la película se ha visto salpicada de algún momento más cómico o dramático para potenciar escenas muy concretas.

– ¿Qué le ha llamado la atención de su personaje?

Carmen me gustó mucho. Es una chica honesta y con un corazón muy puro que tiene la capacidad de transformarse, de perdonar, de cambiar lo que ella cree. Me gustan mucho esos personajes. Yo venía de hacer cosas como ‘Narcos’, es decir, un trabajo donde se hablaba de otro aspecto del ser humano. Sin embargo, en ‘El milagro del padre Stu’ pude explorar esa luz y esa bondad con la que a veces nos es tan difícil conectar.

– ¿Tiene referencia de algunos otros casos de conversión como se da en esta película?

No, creo que no. Al final de la película hay un texto que siempre me emociona mucho. Es ese que tiene que ver con el auténtico padre Stu, quien dice: “Todos pasamos por estos procesos de transformación pero que en el caso de Él fue un ejemplo extremo”.

Se me hacen muy bellas esas palabras, porque en efecto sí hay ejemplos de situaciones límite que vale la pena acentuar y darles valor en el cine. No en vano es el camino de todos ¿no? Todos tenemos que transformarnos y todos tenemos que convertirnos en mejores seres humanos para ser felices nosotros y para ser parte de una comunidad que esté en armonía.

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Karen Ballard | Sony Pictures

– ¿Se puso en contacto con usted, o usted con ella, la persona a la que da vida?

No, nunca la encontramos. Pregunté al respecto y Mark Wahlberg me pasó un pequeño audio en el que Stuart habla de que él tenía una novia, y esta novia era una mexicana muy dulce, muy bonita, muy familiar y que él no quería dejarla. Fue uno de sus obstáculos más grandes, como el hecho de haber podido fundar una familia. Pero bueno, Stuart encontró su vocación en otro lado. Así que a partir de esa descripción empezamos a crear al personaje.

– ¿Cómo cree que reaccionará el espectador cuando vea el filme?

He visto la película con mucha gente que no conocía y la risa y el llanto afloraban a partes iguales. Después he ido con mis amigos -no quieren ir sin mí- y a todos les ha tocado la película, les ha dejado pensando: “Ya no se hacen películas que hablen sobre la fe, sobre el amor a la familia”, me dicen. Y es que ‘El milagro del padre Stu’, de marcado tono comercial, sabe combinar muy bien todas las emociones. Es una gran película inspiradora.

– ¿Y qué representa para usted la familia?

He recibido todo el apoyo posible para convertirme en actriz gracias a ella. Cada 10 de mayo viajo a ver a mi madre. Al final del día es lo único que me importa, que mi familia esté bien, que estén sanos, que estén orgullosos de mí. Y creo que muchos mexicanos, latinoamericanos e iberoamericanos tenemos esa conexión tan fuerte con nuestras familias, porque allí es donde empieza todo.

– ¿Qué ha aprendido en todo este proceso?

A confiar mucho. He aprendido a confiar mucho en que la vida está llena de personas bondadosas, a pesar de algunos sinsabores como el hecho de que la película se rodó en tiempos de pandemia. Sin embargo, el equipo al completo a mi alrededor me aseguró que todo iba a estar bien. Y he de reconocer que así fue, me han dado mucho cariño y me han tratado con gran respeto. Todo ello me reconfirma que en la industria del cine hay muchísima bondad.

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Karen Ballard | Sony Pictures

– ¿Cómo fue trabajar con Mark Wahlberg?

Es el mejor en lo que hace. Y una persona tan dulce como generosa. Todo el equipo es parte de su familia. A menudo lo comparo con un buen equipo de fútbol, donde todos saben hacer goles. Así me sentí en ‘El milagro del padre Stu’, donde los pases con el balón son perfectos y donde la experiencia en el cine se hace muy fácil.

– ¿La directora le marcó alguna instrucción concreta para hacer su personaje?

Nos daba muchísima libertad de hacer lo que quisiéramos, de proponer ideas… Tan solo hacía algún ajuste si era muy necesario para mejorar lo que ya llevas preparado. Es una persona inteligente, observadora, que escucha y que sabe muy bien qué tipo de historia quiere contar.

– ¿Cómo se puede transmitir la fe?

Eso lo aprendí también en esta película. Mi personaje tiene una fe inquebrantable. Mientras leía el guion me preguntaba: “¿cómo se llega a esa fe?”. Por eso, para mí hacer este papel supuso un gran reto. Así que lo primero que hice fue indagar en el proceso de entender mi propia fe para poder transmitírsela a Stu y que no resultara un acto violento, teniendo en cuenta que él era ateo.

– ¿Cuál es su opinión sobre los milagros del siglo XX, a tenor de los dos que se aprecian en el filme?

El gran milagro es estar aquí después de una pandemia horrible, donde por fortuna no he perdido a ningún familiar. Y también que, tras año y medio, hayamos podido estrenar ‘El milagro del padre Stu’.

“Discrepar es un acto heroico que te convierte en un paria universal”

María Elvira Roca Barea

María Elvira Roca Barea (El Borge, Málaga, 1966) escribió en 2016 Imperiofobia y leyenda negra, un éxito editorial, una catarsis, un desfibrilador, un nuevo rumbo y un viejo revuelo entre las cortes que marcan la pauta de cómo se debe pensar para no salirse por la tangente sin pedir permiso.

Filóloga clásica e hispánica. Maestra y divulgadora. Punto de inflexión. Del hito de su valentía suenan hoy relatos paralelos a los enquistados por los intereses de la desinformación. Su ensayo fue un acierto de Siruela y los lectores lo convirtieron en el más leído de la última década, porque hay personas que buscan con sed la verdad sorteando los dogmas del prejuicio. Aunque nadie sea el Oráculo de Delfos.

Ensayista, escritora, profesora. Una sonrisa desestabilizante que lidia con la agresividad de los emperadores del relato. En 2018 sacó 6 relatos ejemplares 6, y en 2019 volvió a remover el cocotero con Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días.

Imperiofobia ha sido madre de España: La primera globalización, un documental de José Luis López-Linares que ha pasado con méritos por los cines del país y que ha llevado a la gran pantalla los agujeros de los mitos interesados, los postulados acomodados por la mediocridad, los trampantojos de las ideologías y las mentiras de una Historia que parece periodismo de clic. Antes, discrepar era cool. Ahora puede ser un billete hacia el patíbulo de la cancelación masiva.

Hay sol en Málaga y se otean aquí mares sin cerrazones por donde se navega a vela suelta.

— ¿Qué ideas sobre la historia le rondan en este momento histórico?

— No es una cuestión puramente de actualidad, pero cada vez tengo más claro que la historia necesita nuevos enfoques para que sea más comprensible. Urge incorporar elementos mayoritariamente marginados hasta ahora, como el clima, los fenómenos naturales como la pandemia, y el estudio razonado, no prejuicioso, de los imperios. Miro hacia una concepción de la historia menos limitada y más verdadera, porque la superespecialización fomenta unos localismos temáticos que la desenfocan. La historia siempre ha sido un campo abonado para toda clase de colonizaciones ideológicas, y entre los localismos mentales, los geográficos, las historias nacionalistas, que son una enfermedad grave y eterna, y tantos condicionantes deshonestos, queda claro que los estudios históricos requieren una renovación.

— ¿Esa renovación implica honestidad, una disposición sincera a enfrentarse a los hechos en una disciplina que debe ser aséptica, o mirar el pasado sin prejuicios es imposible?

— Yo abordo la historia con la máxima objetividad posible, no tanto por ser honesta con los demás, sino por mí. Intento que lo que he visto, voy a ver y veo no me lastre y no me limite más. La vida es una cosa que dura cinco minutos. Puesto que estamos vivos, intentemos comprender el mundo que vivimos lo mejor que podamos. Y si llego a una ligera conclusión, quizá me decida a compartirla con mis semejantes, pero, egoístamente, divulgar esos descubrimientos es secundario para mí.

— Usted se salió del bucle con razonamientos y enfoques diferentes sobre historia con Imperiofobia y leyenda negra. Y le han llovido palos. ¿Qué ha pensado desde entonces sobre la sociedad de los datos, el peso de los argumentos y la batalla emocional?

— Que no existe relación… La batalla emocional mezcla asuntos distintos y enfanga la objetividad, a veces, en busca de adeptos para la causa que sea. Una intenta exponer argumentos lo más racionales posible con honestidad, y la pelea emocional lo enreda todo sin escuchar, con juicios previos. A la verdad nos acercamos trabajosamente con unas limitaciones enormes, pero el ser humano no es solo un ser racional. Tiene unos componentes de racionalidad, pero son muy escasos, y debe defenderlos con muchísimo esfuerzo. La batalla emocional funciona casi sola. Basta dejarse llevar por la pendiente y, automáticamente, lo que le sale al ser humano es avenirse a esto o a aquello emocionalmente y defenderlo con la fe del carbonero hasta morir, literalmente.

“En esta sociedad-hormiguero se tacha de indeseables a quienes pronuncien una verdad que no se convierta en dogma asumido por toda la manada”

— Ante los datos y los argumentos –usted lo ha vivido en sus carnes–, ¿la sociedad líquida responde con un tsunami emocional que ahoga el diálogo?

— Todo lo que parte del insulto, la difamación o la calumnia debe ser expelido de nuestras vidas, porque nos conviene no pastar en esa ciénaga deconstructiva. La confrontación a mis datos y mis argumentos se planteó siempre en esos términos. Nunca ha existido la voluntad de mantener un debate entre estudios serios, voces con prestigio, ideas sólidas y conversación respetuosa. La pugna contra Imperiofobia se dirigió desde el arranque a lo exclusivamente emocional, recurriendo a las descalificaciones ideológicas, algo que es muy significativo de las sociedades que comienzan a padecer un déficit democrático importante. En ese caldo de cultivo siempre reluce el comisario ideológico que establece las idoneidades y te coloca el brazalete amarillo con la estrella de David para situar los argumentos en posiciones débiles.

Yo soy un pájaro absolutamente solitario, no pertenezco a la pomada de los grandes popes de la cultura, ni del mundo académico. Un éxito como Imperiofobia ofendió a muchísima gente que llevaba tiempo en el camino hacia la visibilidad y, de pronto, fueron adelantados por una maestra de pueblo. Las críticas estomacales a este ensayo también tienen que ver con la enorme virulencia política que padece España en los últimos años. Los argumentarios de la leyenda negra no son solamente parte de la historia de muchas naciones; son parte, también, de los nacionalismos cantonales, y ellos siempre quieren sangre.

— Si el fango emocional e ideológico imposibilita el diálogo, ¿buscar la verdad de la historia y de la sociedad será cada vez más difícil?

— El ser humano camina hacia un tipo de sociedad en la que cada vez hay más individuos aglomerados. Las colmenas y los hormigueros ahora son más grandes. Se observa a simple vista que nos amontonamos, y este crecimiento de las ciudades es una realidad sin precedentes. Para que los seres humanos puedan vivir en tal grado de aglomeración, es necesario que se limen las características de la individualidad. Vamos hacia una sociedad de hombres y mujeres tipo, donde cunden los individuos mucho más aborregados y mucho menos desafiantes con respecto al grupo. Ese contexto hace que toda verdad que no se convierta en un dogma colectivo asumido por todos y todo planteamiento que no vaya a favor de la manada, vuelva indeseables a sus sujetos.

Como los límites de los márgenes son muy estrechos, las vidas de esas personas se hacen muy difíciles. La discrepancia se transforma en una dificultad enorme, casi insalvable, y en miedo a ser apartado del rebaño. Los medios y las redes sociales cuentan con una gran capacidad para ocupar todos los espacios posibles, y ya casi no hay lugares donde refugiarse. Eso asfixia la contestación, porque discrepar te convierte en un paria universal. Discrepar es un acto cada vez más heroico, porque al individuo que se sale del parámetro se le condena a muerte en vida. Los linchamientos mundiales a los que asistimos no son físicos, pero eso no quiere decir que no afecten al derecho a vivir de manera respetable. No es fácil salir de esas campañas masivas de cancelación, que muchas veces pivotan sobre mentiras de diseño.

— ¿Dónde están los intelectuales honestos influyendo en la opinión pública?

— Nunca he tenido vocación clerical. No me entretengo en buscar la honestidad o la deshonestidad de nadie. Hago como Sócrates: tengo mi daimon e intento hacer lo que considero decente, en función de mis parámetros de decencia. No juzgo a mis semejantes. Cada uno sabrá qué hace y por qué lo hace. Me repugna esa clerecía que corona al sexador de pollos ideológicos para que diga quiénes son los buenos y los malos señalando a quién hay que cortarle la cabeza.

— ¿El mundo de la cultura no tiene arrestos para enfrentarse a este fango?

— Cuando estudias la historia entiendes perfectamente que el mundo de la cultura siempre ha estado en los aledaños del poder. Tal y como lo entendemos, lo forman poetas, escultores, pensadores, que son gente que no produce nada y debe vivir de otros. Ahí están los filósofos griegos yéndose a las cortes de los tiranos para convertirse en adornos de mesa, incluido Platón. No hay nada nuevo bajo el sol. Es que hace mucho frío cuando uno está solo ante el peligro.

“La comodidad, la sobrealimentación y la seguridad no generan gente feliz. El ser humano está hecho para la dificultad, y superando dificultades es mejor”

— The Economist dice que España pierde calidad democrática.

— Es una cuestión que avanza en los últimos años. Hemos perdido una educación en democracia, en libertad, pero no creo que sea algo solo de España. Es un problema que afecta a todas las democracias occidentales por diversas causas. La primera es que ya son mayores de edad demasiadas personas que no son conscientes de lo trabajoso que ha sido estabilizar las democracias, no solo en España, insisto. Las democracias son muy difíciles de sostener, y perderles el respeto es un peligro. Antes de la caída del muro de Berlín, Occidente sabía de primera mano que existía un mundo sin libertades democráticas. El paso del tiempo hace que se difumine esa experiencia por la que muchas personas han dado su vida.

A eso se suma el peso social de las generaciones criadas en la sociedad del bienestar, habituadas a existir en una adolescencia perpetua, en la medida en que no reconocen gratitud. No son conscientes del enorme esfuerzo de lo que han hecho las generaciones anteriores. Para muchos, el sacrificio de sus antecesores era solo un paisaje. La sobrealimentación, el narcisismo, la sed de ideologías o la necesidad de integrarse en un grupo a cualquier precio son circunstancias que han llevado a estas generaciones que no valoran la democracia a no saber vivir en democracia. Son los mismos que viven en una sociedad del bienestar sin saber vivir en una sociedad del bienestar y los que, siendo auténticos privilegiados de la historia, han sobrepasado los récords de depresión. Es una estupidez pensar que la comodidad, la sobrealimentación y la seguridad generan gente feliz. El ser humano está hecho para la dificultad, y es más virtuoso y más feliz superando dificultades.

— Como filóloga, cree que “el mundo clásico nos hace adultos”. Pero los clásicos están cada vez más lejos de las aulas, de los medios, de las tribunas…

— Los clásicos estorban muchísimo.

— ¿Por qué?

— Los clásicos están cada vez más olvidados en las aulas, en los medios y en las tribunas porque molestan: te enfrentan a realidades humanas que son eternas y muy incómodas. El mundo clásico no tolera la canción protesta. El mundo clásico engendra la tragedia y la épica. Esos textos están escritos en una época en la que no existía la adolescencia. Después de la infancia venía la edad adulta, y en seguida te hacías cargo de tus obligaciones en una sociedad en la que, si todo te iba mal, lo razonable era el suicidio. El mundo clásico expone una ciudadanía con unos niveles de soberanía personal, de autodisciplina y de moral propia que ahora son completamente inconcebibles. El mundo clásico es la antivictimización y nosotros hemos engendrado un mundo en el que la promoción y gestión de la víctima forman parte de la educación. Es así: hoy somos incompatibles con el modelo humano que proponen los clásicos.

— En este contexto y en estas circunstancias, ¿cómo se cultiva el pensamiento crítico?

— El pensamiento crítico se cultiva poniendo en peligro la vida. La libertad individual ha sido siempre un riesgo. Ahora es peor porque, al menos, antes uno podía huir. ¿Qué hacía un griego cuando se veía obligado a exiliarse de la polis? Irse a otra polis y empezar una vida nueva. Solo tenía que atravesar la frontera para pasar página. Ahora no hay fronteras que traspasar y la asfixia es el clima del ambiente. Esta es una de las razones por las que el pensamiento crítico se reduce en la misma proporción en que menguan las libertades personales. Al ser humano, sobre todo al que estamos educando en las últimas generaciones, no hay que pedirle heroísmos, porque no tiene capacidad para afrontar riesgos. Es la pescadilla que se muerde la cola…

— El éxito de ensayos como Imperiofobia o El infinito en un junco, de Irene Vallejo, demuestra que hay mucha gente que sigue teniendo hambre de verdad y salta por encima de las listas oficiales de los más vendidos.

— Es posible, porque hay de todo en todas partes, pero en cualquier sociedad existen unas mayorías que imponen su estilo y marcan la pauta. Nunca faltarán francotiradores. Después de muchos años como profesora, constato que hay un tipo de alumno que, aunque lo metas en un saco y le tapes los ojos, va a aprender. No importa el desastroso sistema educativo en el que se forme. Esa clase de estudiantes aparecen todos los años y los ves ahí, sobrevolando la ola, en medio del caos más absoluto. Cuando los miras a los ojos sabes que van a sobrevivir y que va a ser muy difícil que se conviertan en un ladrillo más en el mundo. La persona que impone su ley ahora mismo es una criatura pseudoanalfabeta, muy infantil, narcisista a tope, a quien no puedes contradecir, porque se ofende. Este es nuestro módulo social.

“Los clásicos están cada vez más olvidados en las aulas, en los medios y en las tribunas porque molestan: te enfrentan a realidades humanas que son eternas y muy incómodas”

 ¿Ve riesgos de sostenibilidad en las democracias europeas?

— No veo peligros inminentes severos, pero sí síntomas de lenta putrefacción. Las ideas democráticas están firmemente arraigadas, pero una democracia no es solo que la gente pueda votar de vez en cuando. Es fácil mantener la fachada de la democracia y dejarla completamente vacía de contenido.

— ¿Cómo ve a la izquierda política occidental?

La izquierda nacional e internacional se ha transformado en aliada del gran capital y ha abandono a los trabajadores. El populismo ha marginado ese ámbito, donde vemos que se cuece una enorme insatisfacción. El 80% del sostenimiento del Estado sale de las rentas del trabajo, y eso es un disparate. Estamos subsidiando la pobreza, sin pensar cómo dejar de sobrecargar a las clases trabajadoras, lo cual sería infinitamente más justo. La izquierda ha caído en un severo papanatismo y se ha olvidado de la gente. Nos hemos quedado sin una izquierda que vaya a lo mollar de las desigualdades sociales.

— Después del brexit, de la pandemia, y de las ineficacias prácticas, ¿hay peligro de europofobia?

— En España, no. La adoración española por Europa lo sobrepasa todo. Sí veo peligros para el futuro de la Unión Europea (UE), porque creo que ha quedado muy tocada después del brexit. Por eso ahora está parada: ni para atrás, ni para adelante. En la crisis ruso-ucraniana, que viene de lejos, la UE ha demostrado ser inoperante en cuestión de política exterior. Eso no es nuevo, pero la cuestión es que no mejoramos. La UE tiene un poder tan frágil que, si no avanza, retrocede. En el ámbito de la política interior, ahí está, en medio de un conglomerado en el que la moneda única no ha sido capaz de desarrollar líneas hacia una hacienda común que unifique el sistema de tributación, lo cual es un disparate. La UE debe demostrar que la unidad es la mejor opción, especialmente frente a Gran Bretaña. Si no lo consigue en diez años, se hundirá, languideciendo hasta morir.

 ¿España tiene alguna relevancia mundial?

— ¡Ninguna! Otra cosa es que, en el pasado, existiera el imperio español o monarquía hispánica, como usted quiera llamarlo, que fue la potencia hegemónica que duró tres siglos y que ha sido el imperio occidental más influyente desde el Imperio Romano. Pero eso no es la España europea de ahora… Hay gente que no ha salido mentalmente de ahí, como el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Hace doscientos años que ese imperio implosionó y se fragmentó, y generó un montón de realidades políticas, ninguna de las cuales ha demostrado capacidad ni para estabilizarse, ni para tener la más mínima influencia, no ya en el mundo, sino ni siquiera en su continente. La vida de aquel imperio dejó una lengua colosal y millones de hablantes sin cabeza. Su fuerza cultural es innegable –la música, la literatura…–, pero nada más. Desde el punto de vista político y económico todo es una catástrofe, porque hemos conseguido ser los últimos de la compañía: los que estamos en Europa, en Europa, y los que están en América, también.

 ¿Cómo son las relaciones entre España e Iberoamérica?

— No creo que España sea una realidad distinta desde el punto de vista hispanoamericano. Las relaciones en el interior del mundo hispano las veo muy mal. Todos los países hispanos sufren por dentro un trastorno bipolar por no haber sabido entender y aceptar el final del imperio. Dos siglos después, siguen con cantinelas que son cortinas de humo de procrastinación inoperante.

 ¿A qué pueden aspirar las próximas generaciones de españoles?

— Las nuevas generaciones de españoles tienen delante una tostada muy difícil, porque viven en un país en plena balcanización. Va a ser muy arduo intentar que no se produzca una fragmentación política. Además, están en medio del futuro incierto de la Europa occidental. Habrá que ver si es capaz de unificarse de manera que esté en condiciones de defender sus intereses, porque ya no puede vivir más tiempo bajo el paraguas de Estados Unidos, una potencia en plena decadencia.

 ¿Somos conscientes de la relevancia de Oriente?

— No. Lo estamos viendo ahora: si China apoya a Rusia, la cosa es tremendamente difícil. Pero los europeos estamos muy perdidos y seguimos viviendo de las viejas glorias. No asumimos que viene un mundo nuevo en el que Occidente retrocede frente a una hegemonía asiática evidente. A lo mejor la jugada inteligente era haber atraído a Rusia hacia Occidente…

Álvaro Sánchez León
@asanleo

Cambio de agujas Juan Manuel Cotelo (director de cine)

La Virgen María es un regalo que Dios nos da, y como regalo, podemos recibirlo o no. Ella está interesada en cada uno de nosotros. No sé medir su importancia en mi vida. Si queremos gozar de sus servicios, los tenemos.

Algunas personas cuentan lo que experimentaron al salir de alguna de las películas que hemos hecho. Una persona escribió desde México: Salí a la calle para suicidarme, al pasar por el cine, entré… Su película salvó mi vida.

Jesús nos dice: “Sin Mí no pueden hacer nada”. Y es verdad: Tú no tienes fuerza para convertir tu alma ni a nadie. Pedro dijo: “YO voy a dar la vida por Cristo”. Y luego dice: “No lo conozco”. A Dios le dejas actuar en ti, o no lo dejas hacer en ti.

Si cuando hay fruto, no le robas la gloria a Dios, vamos adelante.