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El agente 007 Pierce Brosnan

“La oración me ayuda a ser padre, actor y hombre”

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Su esposa y una hija de esta fallecieron de cáncer de ovarios. Uno de sus hijos pasó por una época difícil. Mientras Hollywood le sigue mimando, mirar y hablar con Dios le ha servido para seguir adelante

Pierce Brosnan, que alcanzó la fama por su personaje de Remington Steele en los años 80 y luego interpretó al mismísimo James Bond en 2001, afirmó que “La oración me ayudó con la pérdida de mi esposa por el cáncer, y con un hijo que cayó en una época dura. Ahora la fe me ayuda a ser un padre, un actor y un hombre”.

Brosnan no solo tuvo que superar el fallecimiento de su mujer Cassandra sino que más de diez años después, el 1 de julio de 2013, murió Charlotte Emily (hija del primer matrimonio de Cassandra) a causa de un cáncer de ovarios, la misma enfermedad que segó la vida de su primera esposa.

“Siempre ayuda tener un poco de oración en tu bolsillo. Al final, has de tener algo, y para mí eso es Dios, Jesús, mi educación católica, mi fe“, añade. “En cierto modo, todo lleva de nuevo a Navan, mi pueblo natal en la rivera del Boyne. A veces se ha pintado en tonos melodramáticos pero fue una gran forma de criarse. El catolicismo y los Hermanos Cristianos, esas son imágenes de raíces profundas y el cimiento para una persona con habilidad de actor”.

Dios ha sido bueno conmigo. Mi fe ha sido buena para mí, en momentos de profundo sufrimiento, duda y fe. Es una constante, el lenguaje de la oración. Quizá no hice bien las sumas con los Hermanos Cristianos, o no tuve la mejor enseñanza literaria, pero sí una cantidad firme de fe”, añadió.

Vacaciones en Hawai

Recientemente, al actor se le ha visto ejerciendo de papá incluso ante los paparazzi. En Instagram colgó una fotografía de sus vacaciones en Hawai con el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y su hijo.

Infancia dura, conflicto con la Iglesia

Pierce Brosnan nació en 1953. Cuando tenía apenas un año, su padre abandonó a la familia, y cuando tenía cuatro su madre se fue a trabajar de enfermera a Londres, dejándole en Navan con unos parientes hasta los 12 años. Él ha declarado muchas veces que en esos años de infancia estudió en los “Christian Brothers”, la gran orden irlandesa fundada por Edmund Rice para la educación, ahora hundida por los informes de violencia y abusos desde los años 40 a los 80.

En 2002, Brosnan protagonizó una película canadiense, llamada Evelyn, sobre un padre de los años 50 que queda viudo y no puede recuperar a su hija, entregada a un orfanato de la Iglesia. En esos años, habló muy mal de su educación recibida en Navan, en los “Christian Brothers”… pero la orden respondió una y otra vez (en Internet y con cartas a The Times) que ellos nunca tuvieron una escuela en ese pueblo, donde sí la tenían los Hermanos de La Salle.

Nunca ha dejado de ir a misa

Sin embargo, pese a tener una relación conflictiva con la Iglesia, Brosnan ha asegurado en varias ocasiones que nunca ha dejado de ir a misa ni de rezar.

A los 12 años, como inmigrante pobre en Londres en una escuela pública, aprendió a plantar cara y defender su identidad: “Había que tener pelotas para ser un católico irlandés en South London; la mayor parte del tiempo lo pasé peleando”.

En 1977, en Londres, conoció a su primera esposa, Cassandra, una actriz que trabajaba con Franco Zeffirelli, con dos hijos pequeños y recién divorciada del hermano del actor Richard Harris. Se casaron y tuvieron un hijo. En 1987, justo cuando se canceló Remington Steeldiagnosticaron cáncer de ovarios a su esposa, que durante cuatro años y ocho operaciones combatió la enfermedad. Murió en 1991, con 50 años, en brazos de su esposo.

“Ella era una luchadora y con su fuerza, optimismo y pasión por la vida, siempre parecía que todo estuviese bien. Cuando tratas con la muerte, aprecias la vida de una forma realmente dulce. Esas tardes y mañanas y días en que ella no tenía dolores, nos dábamos cuenta de lo hermoso que es todo“, afirmó el actor.

La terapia no funcionó, la oración y el trabajo sí

Brosnan ha explicado en varias ocasiones que la terapia no le ayudó a superar el dolor… “al final, tú eres tu propio psicólogo”. Pero la oración era un consuelo fuerte. “Tenía las oraciones católicas tradicionales, pero también mi diálogo personal con El De Arriba“.

Era un padre solo, un viudo con un hijo y dos hijastros. En 1994 conoció a una periodista del programa Today, de la NBC, Keely Shaye. Se enamoraron, se casaron en 2001, tuvieron dos hijos, y precisamente en 2001 Brosnan interpretó al agente Bond, James Bond, 007, al servicio secreto de Su Majestad.

Información actualizada por Aleteia. 

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Roger Moore. Adiós al santo que trabajó al servicio de Su Majestad

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Muere el actor que generaciones enteras recordarán como “El santo”, otras en cambio, como James Bond, el resto no dejará de preguntarse, ¿quién diantres es Roger Moore?

Yo descubrí a James Bond con Roger Moore. Es cierto que no era el menú que más me apetecía, porque yo siempre fui más de Indiana Jones o de Schwarzenegger. Canela fina. Pero cuando ya lo había visto todo (o eso creía yo) y no sabía qué sacar en el videoclub (cuando había videoclubs), un 007 siempre suponía una garantía mínima. Puede que por esta razón siempre me haya costado entender por qué Sean Connery es el mejor Bond de la historia.

Cuando yo conocí a Bond, el agente secreto al servicio de Su Majestad era un hombre tirando a mayor, pero desconcertantemente guapo e inesperadamente divertido. A mí me marcó especialmente Panorama para matar (1985) y esa persecución inicial en la torre Eiffel que terminaba con un coche al que le levantaban el techo y partido en dos persiguiendo a los malos. Aquella escena supuso el sentido mismo del Bond personificado por Roger Moore. Seguir adelante a toda costa aunque fuera ridículo, sobre todo porque se hacía con estilo.

Yo no lo sabía entonces, pero por aquellos años James Bond andaba flirteando con lo paródico y se estaba situando en la antesala de la decadencia. Sin darme cuenta, Moore me enseñó lo que era parodiar a un héroe al mismo tiempo que lo conocía.

Siempre he mantenido una extraña relación con 007 y creo que la culpa la tuvo Roger Moore. Recuerdo que mi madre decía que ese Bond era “el santo”, y yo creía que lo decía porque era especialmente bueno. Algo me hizo suponer que Connery debió de ser un asesino sanguinario y aunque algo de verdad había en todo esto, la cosa no iba por ahí. Antes de que yo lo descubriera como un agente secreto Roger Moore se hizo famoso en todo el mundo gracias a la serie El santo.

En 1997 Val Kilmer llevó a la pantalla un largometraje realmente malo sobre el personaje interpretado por Moore. No vale la pena. Si quieren ver de qué va eso de El santo vayan a ver la serie original, aunque eso sí, advertidos están, no tiene nada de religiosa la cuestión. Se trata de un hombre rico que decide ayudar a los débiles, aunque para ello tengo que poner en apuros a la policía. En el fondo, un bosquejo de lo que vendría a ser James Bond por su forma, y también, en cierto sentido, por sus intenciones. Solo hace falta ver la intro de la serie.

Roger Moore tenía un rostro tan singular, y sus facciones estaban tan marcadas, que casi resultaba paródico en sí mismo. Al final su cara resultó ser realmente complicada. Uno no podía ser tan guapo sin pagar un peaje, y Roger Moore nunca se distanció lo suficiente de James Bond, como sí lo hizo Sean Connery. Pero es que tampoco intervino en ninguna película particularmente memorable después. Roger Moore fue, primero “el santo” y para mí, especialmente, James Bond.

Descanse en paz.

 

 

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¿Una historia de venganza?

No, una historia de castigo, de culpa y también de perdón

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Arnold Schwarzenegger demuestra que es mucho más que una montaña de músculos en declive

Está claro que Arnold Schwarzenegger ya no es lo que era. Quizás porque no quiere, pero también porque siendo sinceros, tampoco le quedan demasiadas opciones. Su último trabajo, sin embargo, da a entender que Schwarzenegger es un tipo más listo de lo que muchos pudieron atisbar bajo tan ingente masa de músculo.

El parón que supuso su entrada en la primera fila de la política americana como gobernador del Estado de California bien pudo haberse interpretado como una retirada a tiempo. Hacía ya unos años que Schwarzenegger había dejado de ser la estrella elemental que fue durante la década de los 80 y buena parte de los 90. El fin de los días (1999), El 6º día (2000) y Daño colateral (2002) fueron una lánguida evidencia de la decadencia de un actor que, a ese ritmo, bien podría haber llevado camino de convertirse, como Bruce Willis, en una caricatura de lo que fue.

Sin embargo, como decíamos líneas arriba, Arnold Schwarzenegger es un hombre bastante más listo de lo que parece. Cuando colgó su traje de gobernator y recuperó la pila de ofertas que había estado acumulando durante ocho años, solo tuvo que levantar el teléfono. Estaba claro que trabajo no le iba a faltar.

Sin embargo las cosas habían cambiado. La leyenda de Schwazenegger se había trasformado en el mito de Schwarzenegger, y el actor de origen austriaco pronto advirtió que su presencia en este nuevo Hollywood era algo así como un jarrón puesto en un mal sitio. No terminaba de encajar.

De hecho, las películas de Arnold Schwarzenegger solo han funcionado cuando se ha comportado como lo que es, una reliquia de tiempos mejores, menos abyectos y más físicos, más viscerales y también más inocentes (Los mercenarios). Es más, su mera presencia en una saga como Terminator que se pretendió reinventar en su última aventura, Terminator. Genesis (2015), solo evidenciaba que Schwarzenegger ya no era de allí, que en aquella película fallaban muchas cosas pero que, es cierto, una de ellas era él.

No obstante, Arnold Schwarzenegger también parece haberse percatado que a sus 69 es más que probable que no pueda pasarse el resto de su carrera matando gente con sus propias manos, de modo que tal vez estaría bien empezar a labrarse una carrera como actor de prestigio, ahora que su nombre todavía puede sacar proyectos adelante.

Una historia de venganza es, a buen seguro, una de esas películas. Que nadie se engañe, no estamos ante un largometraje de acción. El film dirigido por Elliott Lester es un angustioso drama sobre la perdida de seres queridos y sobre el sentimiento de culpa. Schwarzenegger interpreta a un hombre que un día pierde a toda su familia en un accidente de avión. Paralelamente, Jake Bonaos (Scoot McNairy) es el controlador aéreo que provocó el choque de dos aviones en pleno vuelo por un estúpido despiste.

Contra todo pronóstico el film, basado en una historia real, está rodado con una templanza envidiable. El guion del español Javier Gullón es sólido como una roca, y la aproximación a las dos caras de una misma tragedia es ciertamente desconsoladora. Por una lado está Roman (Schwarzenegger) un hombre que cada día al levantarse siente un hondo dolor en lo más profundo de su alma que le impide seguir adelante. Por otro está Jake, un hombre que sencillamente no puede cargar con la responsabilidad de haber matado a más de 150 personas sin apenas haberse dado cuenta.

Una historia de venganza creo, honestamente, que es un título falso. La película de Lester es más bien una historia de castigo, de culpa y en última instancia de perdón. El dolor que sus personajes sienten se puede palpar casi en cada fotograma gracias a las interpretaciones de McNairy y, todo hay que admitirlo, de Schwarzenegger, un actor reconocidamente católico que sin embargo decidió involucrarse en una historia en la que Dios no aparece por ningún sitio. Nadie en su profunda angustia existencial recurre a él en ningún momento y sin embargo, al final, en ese plano cenital, como si alguien observara desde las alturas, yo creo que Dios estaba allí.

Ficha Técnica

Título original: Aftermath (2017)

País: Estados Unidos

Director: Elliott Lester

Guión: Javier Gullón

Música: Mark D. Todd

Género: Drama

Duración: 92 minutos

Reparto: Arnold Schwarzenegger, Scoot McNairy, Maggie Grace, Kevin Zegers,Hannah Ware, Glenn Morshower, Mariana Klaveno, Mo McRae, Theresa Cook,Debra Herzog, Ted Williams, Larry Sullivan, Kim Evans, Christopher Darga,Michael Lowry, Danny Mooney

Categorías:Audiovisual, Mundo

Guardianes de la fe, contra la sumisión al Islam

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Un documental que llama a la movilización por los cristianos de Irak

En agosto de 2015 siete jóvenes españoles de entre 23 y 27 años estuvieron en Irak para rodar un documental sobre la situación de los cristianos. Contaban con financiación de dos universidades católicas catalanas, de Ayuda a la Iglesia Necesitada y de algún que otro patrocinador. Dos años después lo estrenan en diferentes salas de España y, según afirman, están dispuestos a llevarlo allí donde tengan un público de un mínimo de 100 personas.

Guardianes de la fe (2017) está al servicio de la denuncia. La expansión del Estado Islámico ha coincidido con una creciente persecución sistemática de las minorías cristianas de aquellos países. Cosa que no ha encontrado su eco proporcional en los medios de comunicación occidentales y que tampoco ha generado una respuesta militar para proteger a los inocentes del exterminio.

La historia que se nos cuenta es la de la entrada del Daesh en Irak y la conquista de Mosul, una ciudad con una numerosa población cristiana, que, en su gran mayoría, huyó a diferentes poblaciones de la llanura de Nínive.

En el montaje se intercalan abundantes y escalofriantes testimonios de víctimas de la región, que relatan crímenes repugnantes cometidos tanto sobre los cristianos como sobre los yazidíes.

Apenas 400 ó 500 soldados del Estado Islámico entraron en Mosul. Cuesta creer, nos dice uno de los curas entrevistados, que solo ese contingente fuese capaz de tomar una ciudad de tantos habitantes. Al parecer no lo hubiesen conseguido sin el apoyo de toda la población musulmana del lugar, que respaldó las operaciones de las tropas del presunto califa y su persecución de los seguidores del nazareno.

Paso a paso y de un modo inadvertido, el metraje va guiando al espectador hacia una tesis contraria al pensamiento dominante y políticamente correcto. Hilvanando afirmaciones de obispos, sacerdotes e incluso de representantes de la Ayuda a la Iglesia Necesitada, llegamos a pensar que el Daesh es la mismísima esencia del “islam”, que, como nos ha recordado recientemente Houellebecq en su última novela, significa literalmente “sumisión”.

Tras alcanzar este objetivo expresivo, las imágenes que uno ha estado viendo empiezan a cobrar relieve y uno entiende el creciente tono épico del filme. La queja por la falta de intervención bélica internacional ante el martirio masivo, la imposibilidad de los cristianos de la zona de seguir viviendo entre unos vecinos que se han convertido en sus verdugos, la presencia constante ante la cámara de la milicia cristiana debidamente armada con sus AK-47 y vestida de camuflaje, el sonsonete de la banda sonora subiendo de volumen en un final que muestra la reconquista real y simbólica de la ciudad de Mosul, etc.

Todo parece confabulado –incluso la página web del documental- para dejar al espectador al borde del alistamiento en una nueva cruzada, especialmente si se identifica con los agredidos.

Si lo que buscan los directores es ese efecto movilizador, lo consiguen sin discusión, por lo menos entre el público católico. Lo que uno no sabe es si abonar esa concepción del Islam es lo mejor en la creciente complejidad del mundo, asistiendo, como estamos, a los primeros intentos, en la Universidad de El Cairo, de una eventual Ilustración de la religión musulmana, orientada a desmontar su teología política.

Pero eso ya lo dejo a criterio del consumidor que se va a encontrar con una historia verídica, valiente y muy bien contada, que, sin duda, merece la pena ver.

Ficha técnica

Directores: Javier Carreras y Jaume Vives

Género: Documental

País: España

Música: Mireia Béjar

Año: 2017

Categorías:Audiovisual, Mundo Etiquetas: ,

Su gran «superpoder» es ser madre y presume de ello en Hollywood

35333_gal_gadot_ha_presumido_en_instagram_de_la_maternidad_y_de_la_alegria_de_ser_madreLa actriz israelí Gal Gadot ha sido una de las protagonistas de la serie de películas Fast and Furious y es también la actriz que da vida a Wonder Woman en Batman vs Superman. El amanecer de la Justicia y La Liga de la Justicia, además de Wonder Woman, que se estrena en España en junio.

Fue Miss Israel en 2004 y a sus 31 años acaba de ser madre por segunda vez y en un mundo como el de Hollywood ella ha hecho una defensa de la vida y de la familia a través de las redes sociales mostrando al mundo la belleza de tener un hijo.

De hecho, a través de Instagram publicó un dibujo en el que aparecía ella como Wonder Woman embarazada y en el que revelaba su verdadero “supoder” que no era otro que la maternidad.  Esto acompañaba a la imagen: “Yo creo humanos. ¿Cuál es tu superpoder?”.

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Bromeando sobre el personaje que le ha hecho famosa, Gal Gadot cuenta su orgullo de ser madre

Tras dar a luz a Maya compartió su alegría con sus 4 millones de seguidores en Instagram: “Y entonces ya somos cuatro. Maya ya está aquí”. El bebé se une así a su hermana Alma, de cinco años.

Y además de compartir la imagen afirmaba: “Me siento completamente bendecida y agradecida por todas las maravillas de mi vida”.

En noviembre, Gadot anunciaba por primera vez su segundo embarazo con una foto de ella junto a su marido formando un corazón sobre su estómago con las manos. “Tan emocionada de compartir esta maravilla con ustedes”, escribió en el título, “#mamá por segunda vez”.

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En un ambiente como el de Hollywood, con numerosas actrices dando su apoyo público a la multinacional abortista Planned Parenthood, que vendía tejidos y órganos de bebés abortados, se agradece el testimonio natural de una de sus estrellas hablando del don de la maternidad, de su belleza y de ser algo importante en su vida porque ser madre es ser una heroína.

Se convirtió y ahora realizará un gran filme sobre Guadalupe

Fue el creador del «thriller erótico» en Hollywood

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Tras una fuerte conversión, el guionista que antes sólo escribía de sexo y violencia ahora quiere ensalzar a la Virgen

Joe Estzterhas era llamado el “animal de Hollywood” y durante años fue el guionista mejor pagado de la industria del cine de Estados Unidos. Todo lo que tocaba se convertía en oro. A mediados de los años 90 el semanario Time le definió como el “Rey del sexo y la violencia en América” y es considerado como el inventor del “thriller erótico”, un género que ha sobreabundado durante los últimos años. Como ejemplo de su obra sólo cabe decir que es el guionista de “Instinto básico”.

Tras muchos años apartado de las pantallas, Estzterhas tiene previsto volver a la primera línea para escribir el guion de una película sobre la Virgen de Guadalupe y su aparición al niño san Juan Diego. Pero entre el guionista millonario que sólo hablaba de sexo y violencia y el actual que quiere dar a conocer la historia de una de las devociones marianas más conocidas ha habido un largo proceso de conversión que le llevó a tocar fondo, para luego encontrarse con Cristo y precisamente con la Virgen de Guadalupe.

“Era el rey del sexo y la violencia”

“Me sentía atraído por personajes y temáticas oscuras y escribía desde esa experiencia… He sido un chico malo toda mi vida. Era el rey del sexo y de la violencia, el pelo salvaje, el pícaro, el hombre más bebedor, drogadicto, salvaje, un cowboy de la coca. Perdía el control de la bebida, perdía el control en la cama, y me levantaba sin saber dónde estaba, ni con quién”, recuerda Joe.

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Joe Estzterhas aparace en su casa con una imagen de la Virgen de Guadalupe

Estaba a punto de perder a su familia cuando además le diagnosticaron un cáncer de garganta. Tuvo que someterse a una delicada operación y le extirparon el 80% de su laringe y además para ello tuvo que dejar el alcohol, las drogas y el tabaco. Se volvía literalmente loco.

“Por favor, Dios, ayúdame”

Y en 2001, empezó el cambio en su vida. “Me senté en la acera, sudando, temblando, tratando de expulsar a los bichos de mi tráquea, tratando de respirar, y rompí a llorar”. En ese instante, Joe, sin experiencias previas de fe, comenzó a rezar. Dije: “Por favor, Dios, ayúdame”. Consciente que desde niño no tenía un contacto con Dios, reconoce que nunca supo por qué lo había dicho.

Sin embargo, este gesto extrañamente lo alucinó. Morando en él, un reconfortante sentimiento de paz, similar a lo que vivió Saulo camino a Damasco, señala: “Vi una luz brillante, deslumbrante, casi cegadora que me hizo cubrir mis ojos con las manos”. Y ahí su vida dio un giro, volvió  a la Iglesia, se enamoró de la Eucaristía y dejó el mundo de Hollywood para instalarse con su familia en Ohio, un lugar mucho más tranquilo.

La idea de escribir un guion sobre la Virgen de Guadalupe

La idea de escribir un guion sobre la Virgen de Guadalupe le vino a la cabeza hace 14 años durante lo que él mismo llama su “conversión cristiana” y que contaría luego en un libro titulado Crossbearer.

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Mark Burnett y Roma Downey, productores sobre la exitosa miniserie sobre la Biblia serán los productores del filme sobre Guadalupe

Tras su proceso de conversión, que se produjo a la vez que su curación del cáncer y sus problemas de adicción, Joe Eszterhas viajó a Ciudad de México para pedir a la Virgen de Guadalupe que le ayudara a ser un mensajero de Dios, tras todo el mal que había provocado con sus trabajos cinematográficos. Ahí empezó también su investigación para realizar la película que se llevará a cabo ahora.

El importante papel de su mujer

A la hora de realizar este proyecto, Joe reconoce que su esposa Naomí ha tenido un papel muy importante pues ella le animó desde un primer momento y le presentó a la Virgen, de la que ella era una gran devota.

Hasta ahora se habían producido documentales, incluso uno cuyo narrador es el actor Jim Caviezel, protagonista de La Pasión de Cristo, y programas de televisión pero no una producción a este primer nivel.

Unos productores expertos en cine religioso

De hecho, la producción estará a cargo del matrimonio Mark Burnett y Roma Downey, un matrimonio de origen católico, expertos en televisión y que ya han alcanzado un gran éxito produciendo contenido audiovisual de carácter religioso.

Esta pareja fue la responasble de la miniserie de The Bible, que en Estados Unidos tuvo más de 13 millones de espectadores y en España más de tres, lo que provocó que finalmente se reciclara para hacer una película que se tituló Los hijos de Dios.

Tras llevar la vida de Cristo a la gente ahora pretenden, junto al gran guionista nacido en Hungría, seguir expandiendo por el mundo la devoción a la Virgen de Guadalupe.

¿Debo llevar a mis hijos a ver “La Bella y la Bestia”?

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Una película de Disney que viene rodeada de polémica. ¿Es feminista y fomenta la ideología de género?

Disney afronta la enésima adaptación del clásico relato de Gabrielle Bardot de Villeneuve (1740) y de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1756), aunque en realidad se trata de un remake de la película de animación de la propia Disney de 1991. Dos polémicas han rodeado el estreno de esta versión musical en imagen real de La Bella y la Bestia. Su presunto carácter feminista y su supuesta adscripción a la ideología de género. Discutible lo primero e indiscutible lo segundo.

Disney parece querer cambiar su imagen de marca. Da la impresión de que ya no quiere seguir representando a la familia clásica americana, de costumbres tradicionales y de pensamiento más bien conservador, sino que pretende sumarse a la cultura hegemónica, que incorpora la ideología de género como su pilar fundamental. Sólo así se puede entender que una película dirigida fundamentalmente a un público familiar e infantil incluya una subtrama gay, aunque ciertamente afecte a un personaje secundario, LeFou y que se resuelve en un breve plano al final del film.

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Pero no por ello pasa desapercibido, ni se puede pensar que está ahí por casualidad. Quitando eso, la actual película musical no aporta nada nuevo a la historia clásica. Es más, en un principio se habló de que esta versión iba a ser muy feminista, pero no lo es en absoluto, ya que incluso la militante de la causa Emma Watson (Bella) acaba disfrazada de princesa Disney, uno de los iconos supuestamente “machistas” de la factoría. Ciertamente, ella declara en un momento dado: “Yo no soy una princesa”, pero su posición de mujer libre que decide a quién amar y a quién no, ya la tenía el personaje en la entrega de hace 25 años.

Lo que sí es cierto es que la Bestia de esta versión anda escasa de testosterona, y es mucho más sensible y menos “bestia” que en versiones anteriores, pero no por ello se da un cambio de roles significativo. En cualquier caso, ninguno de estos guiños debe extrañarnos si tenemos en cuenta que el realizador elegido por la Disney para llevar adelante este proyecto es nada menos que Bill Condon, abiertamente gay, director de las militantes Kinsey (2004) o Dioses y monstruos (1998), entre otras muchas películas.

Al final, el mensaje esencial de La Bella y la Bestia se mantiene intacto: la necesidad de aprender a mirar en el interior del otro, donde reside su belleza, más allá de prejuicios y apariencias. La trama gay es el peaje que hasta ahora Disney no había pagado, al menos de forma tan explícita. En diversos países se ha pedido la prohibición del film o su calificación para mayores de 18 años.

La solución pasa por educar a nuestros niños y jóvenes en la lectura crítica del cine. Probablemente esa batalla sea más inteligente y eficaz que prohibir películas en una sociedad plural, algo tan absurdo como poner puertas al campo. La mejor aportación de este remake es Emma Watson, cuya luminosidad da al personaje de Bella la combinación de fuerza e inocencia necesaria. El resto, siendo correcto, no parece justificar un remake en imagen real del famoso cuento.