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Archive for the ‘Beatificación’ Category

Autorizado por la Virgen… ¡para «robar» el cepillo!

10 noviembre 2017 Deja un comentario

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“A menudo no era fácil robar al párroco“, escribe Marcelo Van: “Por eso normalmente solía recurrir a la Virgen. Después de presentarme ante ella y exponerle todas las desgracias de mi vida, me acercaba al cepillo de las limosnas e intentaba extraer algunas monedas. De sorprenderme alguien, me habría acusado de robo; pero ante la Virgen era inocente, ya que con su permiso me atrevía a tomar ese dinero. Siempre me fue fácil extraer el dinero del cepillo de la Virgen, siempre ocurría todo según mis deseos”.

¿La Virgen María, justificando un robo? A primera vista puede parecer escandaloso, incluso blasfemo. Pero hay que conocer la historia al completo.

Sufrimientos por comulgar, sufrimientos por la Virgen

El autor del texto autobiográfico, Marcelo Van (1928-1959), religioso redentorista vietnamita, tiene abierta su causa de beatificación. Cuando sucedieron los hechos que relata, tenía ocho años: si hemos de imaginar la escena, se parecería mucho a algunas travesuras parecidas de Marcelino Pan y Vino en la película que rodó Ladislao Vajda en 1955.

Y, lo más importante: cuando el pequeño hablaba de las “desgracias” de su vida, no exageraba ni se justificaba. Era, efectivamente, pobre, y estaba solo en terreno hostil… que no debía haberlo sido, donde le dejaban sin comer y apenas gozaba de ropa y calzado que ponerse.

Ya había sentido la vocación sacerdotal, y había acudido desde su localidad natal de Ngam Giao a la vecina de Huu Bang, para irse preparando en casa de un sacerdote que tenía una especie de seminario menor. Era un hombre negligente que delegaba el gobierno del día a día en un catequista odioso que, celoso de la santidad de Marcelo, le hacía la vida imposible, dándole palizas continuas con una vara de bambú. Para impedirle comulgar, le ponía como condición recibir tres varazos la noche anterior. El niño aceptaba el castigo con tal de recibir al Señor.

Se refugiaba para consolarse en el rezo del rosario, así que le quitaron el rosario; contaba entonces las avemarías con garbanzos, así que le quitaron los garbanzos; se fabricó un rosario con nudos en una cuerda que escondía en el cinturón, pero también se lo encontraron. Hasta las manos estaba dispuesto a perder con tal de no abandonar esa práctica de amor a María. Así lo explica también en su Autobiografía: “Aunque tenga que sacrificar hasta la punta de mis diez dedos, nunca dejará mi corazón de expresar su amor a la Virgen con el rezo del Rosario. En efecto, es gracias a esta práctica por lo que María mi Madre ha acudido siempre a socorrerme, obligando al demonio a temerme, de tal modo que nunca consiguió vencerme”.

Una relación especial con María

La historia de Marcelo Van es la historia de esa relación especial con la Madre de Dios. Nunca la vio, pero sí escuchó su voz. La suya, y la de Jesucristo y Santa Teresita del Niño Jesús, los tres guías de su vida. Una vida que está transformando muchas otras, y que se resume en una perfecta obediencia a la voluntad de Dios, conocida con una cercanía mística de la que no duda quien fuera su director espiritual, el padre Antonio Boucher: “Su vida ejemplar, la pureza de su alma, su obediencia perfecta a su director espiritual y su generosidad frente al sacrificio me dan un prejuicio favorable con relación a la veracidad y a la autenticidad de aquellas comunicaciones”. Lo mismo debió pensar el cardenal  François-Xavier Nguyen Van Thuan (1928-2002), pues fue el primer postulador de su causa.

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La gran prueba de esa fidelidad al designio de Dios la dio Marcelo Van al rechazar ser sacerdote. Había sido su sueño desde niño, desde que jugaba de pequeño con sus hermanos a decir misa y hacer procesiones. Por ser sacerdote soportó todas aquellas penalidades infantiles y muchas otras que vinieron después, recogidas en la Pequeña historia de Van del padre Boucher recientemente publicada en español.

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En efecto, guiado por la Santísima Virgen, a quien había acudido pidiendo ayuda en un momento de desolación espiritual, conoció la Historia de un alma de Santa Teresita del Niño Jesús, y vio en ella a un alma gemela que pronto comenzó a guiar su vida también mediante locuciones interiores. Fue la carmelita de Lisieux quien le anunció que Dios no le quería como sacerdote, sino como religioso. Y Van, todo docilidad, luchó contra la frustración de los planes de su vida para hacer realidad los de Dios. Cuando le propusieron ser sacerdote, dijo que no, porque no eran los planes de Dios. También a través de la Virgen supo que Dios le quería en los redentoristas, la congregación fundada por San Alfonso María de Ligorio, uno de los grandes apóstoles de la devoción a María, a pesar de que había comenzado su formación en los dominicos.

En la Congregación del Santísimo Redentor ingresó y allí estuvo hasta que en 1954 fue detenido por el naciente régimen comunista de Vietnam del Norte. Murió en un campo de concentración cinco años después. Fue a consecuencia de las enfermedades contraídas en reclusión, un tiempo durante el cual terminó de germinar su fama de santidad, pues se convirtió en consejero y consuelo de sus compañeros de desgracia siempre con una sonrisa en los labios.

Un apóstol de María para el siglo XXI

Marcelo Van está llamado ser una de las grandes figuras espirituales de la devoción mariana en el siglo XXI, a medida que se va extendiendo el conocimiento de su figura. Se ha publicado en español una serie de libros sobre él, de los cuales uno en particular se centra en la importancia que tuvo para él la Madre de Dios.

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Oh María, eres mi verdadera madre es un breve texto de Eric de Kermadec, sacerdote de la diócesis de Lyon (Francia) y antiguo profesor de Mariología en el seminario de Ars, que permite rastrear la huella de esa guía mariana en la vida de Marcelo Van a través de su autobiografía (escrita por orden de su confesor, el padre Boucher), de su epistolario, de sus coloquios con Jesús, María y Santa Teresita.

La idea de la Virgen como Madre es esencial en la vida interior de Van, tan próxima a la infancia espiritual de la santa de Lisieux. En una de sus reflexiones, él mismo explica por qué: “Ya en el cielo, siempre te llamaré con el nombre de Madre, como suele llamarte mi hermana Teresita… Sí, este nombre, ‘Madre’, es el único que me gusta darte. No me gusta llamarte ‘Reina’ ni darte otro nombre. ¡Oh, María! Tú eres Madre, solo Madre y nada más. Para mí, eres Madre, la única que es verdaderamente mi Madre”.

Lo cual no decía porque la suya natural hubiese sido mala. Al contrario, se quisieron y ella siempre le apoyó en su vocación sacerdotal primero y religiosa después. Pero aquellos coloquios interiores con Nuestra Señora le habían transformado: “Eres, ¡oh madre! mi baluarte de protección, el remedio a mis heridas y la enfermera cuyas manos están siempre disponibles para curar las llagas de mi corazón y secar sus lágrimas. ¡Oh, María! No puedo sino mantener siempre la mirada fija en ti y confiarme a tu protección”.

Pincha aquí para adquirir Oh, María, eres mi verdadera Madre, de Eric de Kermadec, sobre la devoción mariana de Marcelo Van.

María, Reina de las Familias, ruega por nosotros

El exorcista que está en proceso de beatificación

Formó al Padre Gabriele Amorth, y conoció al Padre Pío de Pietrelcina

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El Padre Cándido Amantini, pasionista, está más cerca de recibir el honor de los altares. El sacerdote fue el único exorcista de Roma por 30 años, formó al Padre Gabriele Amorth, y conoció al Padre Pío de Pietrelcina, quien lo definía como “un sacerdote según el corazón de Dios”.

Su muerte, acaecida el 22 de septiembre de 1992 en olor de santidad, fue recordada hace poco en el Santuario de la Sacala Santa en Roma de los Pasionistas, donde el sacerdote vivió por mucho tiempo. En este santuario hay un lugar dedicado al Siervo de Dios, donde están sus restos mortales y los devotos acuden en oración, pidiendo su mediación.

Su causa de beatificación en su fase de investigación diocesana sobre su vida, virtudes y fama de santidad fue abierta oficialmente el 13 de julio de 2012 en el Vicariato de la Diócesis de Roma, y clausurada el 25 de noviembre de 2016, durante un evento que ocurrió en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en Roma.

La fase de investigación consistió en probar la heroicidad de las virtudes del sacerdote italiano, colectando pruebas testimoniales y documentos que demuestren su santidad. Elementos que son necesario dentro del proceso de beatifican. Queda a la espera un milagro atribuido a la mediación del pasionista y su aprobación para que sea reconocido pronto como beato.

El Padre Amantini nació en Bagnolo, provincia de Grisetto, Italia, el 31 de enero de 1914, siendo bautizado el 7 de febrero con el nombre de Eraldo; y confirmado el 8 de septiembre de 1920. Su encuentro con la comunidad de los Pasionistas fue desde pequeño cuando sirvió como acólito en la parroquia de su ciudad natal.

En 1926, el 26 de octubre, ingresa al Seminario Menor de los Pasionistas en Nettuno, Roma, comenzando un par de años después su tiempo del noviciado. En esta oportunidad recibió el hábito religioso tomando por nombre Cándido de la Inmaculada. El 31 de enero de 1933, tras un periodo en el convento de Tavernuzze en Florencia, profesó sus votos perpetuos.

Regresó a Roma en 1936 donde es enviado al Santuario de la Scala Santa. En la Ciudad Eterna obtuvo su licenciatura de Teología en la Pontificia Universidad Angelicum, y fue ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1937. Se destacó por sus conocimientos de lenguas como el griego, el hebreo, el sánscrito y alemán. Por varios años se dedicó a la enseñanza del hebreo y de las Sagradas Escrituras, pero en 1961, por su delicado estado de salud, debió abandonar la docencia.

A partir de ese momento hubo un gran cambio en su ministerio sacerdotal dedicándose al exorcismo, al que llegó gracias a su hermano y alumno el Padre Alessandro Coletti, quien era exorcista en la diócesis de Arezzo. Con él empezó sus primero exorcismos, convirtiéndose entre 1962 y 1963 el exorcista oficial de la Diócesis de Roma.

Fue la oración, sobre todo el Rosario, así como la Adoración Eucarística, lo que más le daba fuerza para poder realizar este ministerio. Según relatan sus hermanos pasionistas, el Padre Cándido solía levantarse en la noche para acompañar al Santísimo durante una hora. El sacerdote también tenía una profunda devoción a la Virgen, no en vano a Ella dedicó su único libro con el título: “El misterio de María”. Allí habla del gran papel que tiene Nuestra Señora en la salvación de las almas, por eso recomendaba invocar constantemente su especial protección.

Según el ya fallecido Padre Gabriele Amorth, uno de sus discípulos -quien acompañó al Padre Amantini en este en el ministerio exorcista desde 1986- , “el padre Cándido no se enfadaba nunca, tampoco con el diablo. Satanás le temía, ¡pues vaya si le temía, temblaba ante él!”.

Con información de la Nuova Bussola, Religión en Libertad y postulazionecausesanti.it.

Contenido originalmente publicado por Gaudium Press

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¿Pablo VI será santo?

En estudio posible segundo milagro pro-vida

 

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La Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano está estudiando el segundo milagro para la canonización de papa Montini

“Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti.  Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas”, rezaba Pablo VI el 30 de octubre de 1968 en una audiencia general en la plaza San Pedro.

La fe llevó a una futura madre a pedir la intercesión ante Dios por un milagro al Papa de la encíclica Humanae Vitae, texto que defiende la transmisión de la vida. El pequeño y gran milagro se llama Amanda, una niña bella y risueña que nació el 25 de diciembre con apenas 24 semanas y 4 días de gestación.

La niña nació prematuramente tras un parto complicado, el rompimiento de la placenta y la incompatibilidad con la vida sin el liquido amniótico. Los médicos aconsejaban el aborto.

La placenta se rompe a las 13 semanas y 3 días. La madre desesperada, Vanna Pironato, no se resigna. Ella reza por un milagro en el Santuario de la Virgen de las Gracias ubicado en Brescia, ciudad natal de Giovanni Battista Montini que nace en Concesio (Brescia) el 26 de septiembre de 1897, el papa Pablo VI (1963-1978).

El aborto era una opción inminente. “Si la membrana de la placenta no se reponía, el corazón del feto dejaría de latir”, dicen los médicos que hacen lo posible para salvarle la vida.

La joven madre pidió la intercesión del beato. Lo hizo en un lugar muy especial para Pablo VI, el santuario donde maduró su juvenil vocación sacerdotal y donde iba a rezar con su familia todos los domingos.

Se trata de un Santuario dedicado a la Virgen, cuya iglesia mayor (hoy basílica) se encuentra adyacente a la casa paterna de Montini y está dedicada a la festividad mariana que se celebra cada 8 de septiembre.

El doctor Giuseppe Noia, especialista en obstetricia del Policlínico Gemelli de Roma, realiza una amnioinfusión, es decir introduce liquido fisiológico en la placenta en el lugar del liquido amniótico natural para que los pulmones de la niña puedan desarrollarse.

La mamá se traslada desde Roma al hospital de Monza para acercarla a la familia bajo los cuidados de la doctora Patrizia Vergani. Vanna recibe en su cuerpo dos amnioinfusiones, pero la segunda presenta grandes pérdidas. Amanda sorprende a la ciencia y continúa creciendo. Finalmente nace en Navidad.

Amanda viene al mundo frágil, con el peso de las 26 semanas de gestación, apenas 865 gramos, ante la incredulidad de los médicos que dudaban de su supervivencia. Su pequeñísimo cuerpo fue entubado, llevado a terapia intensiva y puesto en incubadora.

De hecho, la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano está verificando desde hace un año este caso, que de comprobarse, constituiría el segundo milagro necesario para la canonización de Papa Montini. Vanna Pironato ha vuelto al santuario mariano para agradecer. 

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El primer milagro de Montini para ser beato

¿Cuál es el itinerario para ser declarado santo en la Iglesia católica? En primer lugar, el reconocimiento de las “virtudes heroicas”; luego, se le declara “siervo de Dios”; después beato y, finalmente, santo.

De esta forma, volviendo al caso Montini, luego de pasar la evaluación de una rígida comisión médica estadounidense, se certificó el primer milagro para la beatificación relacionado también con un embarazo difícil.

En el primer caso, una mujer de California se había negado a abortar. Los médicos le insistían que lo hiciera debido a la malformación del feto y las pocas esperanzas de vida. La mujer confía su dolor a la fe. El niño se salva y nace sano.

El papa Francisco sucesivamente, el 19 de octubre de 2014, declaró beato a Pablo VI en el contexto del primer Sínodo sobre la Familia. Ya Benedicto XVI lo había declarado Siervo de Dios el 20 diciembre 2012.

De hecho, durante su reciente visita a Bozzolo, Italia, el Pontífice latinoamericano manifestó su deseo de canonizar al papa Pablo VI, reveló el director de la revista diocesana, La Voce del Popolo, Adriano Bianchi, según Il Corriere della Sera de Brescia, indicó la agencia I-media. 


Oración para obtener gracias por intercesión
del beato Papa Pablo VI

Señor, nuestra pobreza nos lleva a pedir Tu ayuda. Lo hacemos seguros de que Tu corazón de Padre está siempre dispuesto a escuchar los pedidos de Sus hijos. Se vuelve voz intérprete de nuestras necesidades el papa Pablo VI, el papa del diálogo, el papa peregrino, el Papa de la civilización del amor. Es con él, Tu siervo bueno y fiel que descansa en Tu bienaventuranza, que te elevamos nuestra súplica. Oh Señor, por intercesión del papa Pablo VI, concede Tu ayuda para obtener la gracia de ……………………………………………… Hágase, Señor, tu voluntad. Padre, Ave María, Gloria.

Beatificación de fraile amado por los pobres en Estados Unidos

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VATICANO, 04 May. 17 / 05:02 pm (ACI).- Sesenta años después de su muerte, el venerable P. Francisco Solano Casey, conocido como el “Campeón de los más necesitados de Detroit” en Estados Unidos, ha dado un paso más en su camino hacia la santidad.

Este 4 de mayo el Papa Francisco aprobó un milagro atribuido a la intercesión del fraile capuchino, que será la segunda persona nacida en Estados Unidos en ser beatificada y la primera del estado de Michigan.

Como detalla la Arquidiócesis de Detroit en un comunicado, el P. Solano Casey nació en 1870 en Wisconsin, sin embargo, pasó la mayor parte de su vida adulta y su ministerio en Detroit, cuidando enfermos, pobres y oprimidos.

“La beatificación del P. Francisco Solano Casey es una gracia incomparable para la Iglesia en la Arquidiócesis de Detroit y para toda la comunidad del sureste de Michigan. Es una inspiración para todos los católicos del poder de la gracia para transformar nuestra vida”, expresó el Arzobispo de Detroit, Mons. Allen Vigneron.

Entre los cientos de sanaciones atribuidas al P. Solano Casey, el Papa Francisco reconoció la autenticidad del milagro que involucró a una mujer con una enfermedad genética de la piel considerada incurable.

La mujer estaba visitando a amigos en Detroit y se detuvo ante la tumba del fraile capuchino para orar por las intenciones de los demás. Después de sus oraciones, sintió el fuerte impulso de pedir la intercesión del fraile para sí misma y ??recibió una cura instantánea y visible.

Un detalle que se resalta es que el P. Solano falleció por una enfermedad a la piel en 1957.

El P. Michael Sullivan, ministro provincial de la Provincia Franciscana Capuchina de San José, dijo que los frailes están “eufóricos ante la noticia, al igual que el resto de la ciudad”.

“Mucho antes de conocer y amar al Papa Francisco, tuvimos el ejemplo del P. Solano que vivió el Evangelio de la Misericordia. Era conocido por su compasión y sencillez, atrajo muchos miles a Dios. En vez de llamar la atención sobre sí mismo, enseñó a la gente a dar gracias a Dios por sus bendiciones. Estamos muy contentos con la noticia”, dijo el P. Sullivan.

Biografía

Nacido como Bernard Francis Casey el 25 de noviembre de 1870, el P. Solano fue el sexto de 16 hijos de los inmigrantes irlandeses Bernard James Casey y Ellen Elizabeth Murphy.

Se inscribió en el St. Francis High School Seminary cerca de Milwaukee en 1891, pero debido a las limitaciones académicas se le aconsejó que considerara unirse a una orden religiosa en su lugar.

Después de reflexionar ante una estatua de la Virgen María, sintió el impulso de “ir a Detroit”. Atendió ese consejo y se unió a la orden de los capuchinos en 1897, recibiendo el nombre religioso de Solano.

Aunque continuó luchando contra su bajo nivel académico, el P. Solano fue ordenado en 1904 como sacerdote “simplex”, es decir, que el Arzobispo no le concedió facultades para oír confesiones y predicar.

Después de servir por 20 años en los conventos e iglesias de Nueva York, el P. Solano fue transferido de nuevo a Detroit en 1924, donde comenzó a trabajar como portero del monasterio de San Buenaventura.

Fue allí que el fraile cimentó su reputación de santidad y compasión: atendía a los enfermos y se hizo conocido para su consejo sabio y la preocupación genuina para los que lo buscaron.

También ayudó a establecer una cocina capuchina en 1929 para alimentar a los hambrientos durante la Gran Depresión, una obra que continúa hoy en Detroit.

Al momento de su muerte el 31 de julio de 1957, la devoción al P. Solano creció hasta el punto de que más de 8.000 personas asistieron a su funeral.

«General, no puedo jurar fidelidad a Hitler, mi fe y conciencia lo impiden»

El Santo Padre puso como ejemplo para los padres en el reciente día de San José al italo-alemán Josef Mayr-Nusser, beatificado el sábado 18 de marzo en Bolzano, en el Tirol italiano, de donde era natural.

“Padre de familia y exponente de la Acción Católica, murió mártir porque se negó a adherirse al nazismo y decidió ser fiel al Evangelio. Por su gran sentido moral y espiritual constituye un modelo para los fieles laicos, en especial para los que son padres”.

Una zona de Italia de población germanohablante
Josef Mayr-Nusser (www.josef-mayr-nusser.it) nació el 27 de diciembre de 1910 en Maso Nusser (Nusserhof) en Piani di Bolzano. En esa época, la inmensa mayoría de los habitantes de esta zona del norte de Italia eran germanohablantes y aún hoy lo son un 25%.

Desde muy pequeño, sus padres le inculcaron a él y a su hermano una profunda fe católica. Tras terminar sus estudios en la escuela de negocios, trabajó como contable en Bolzano, y de forma autodidacta estudiaba también teología y astronomía, dos temas que le apasionaban.

Interés por los más desfavorecidos
Durante sus estudios, se interesó profundamente por los trabajos de Frédéric Ozanam, escritor laico francés y fundador de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Se unió como laico a ellas a los 22 años, y sería el presidente de su sección en Bolzano en 1937

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La localidad del Bolzano se encuentra en la región sur del Tirol

En esta etapa de su vida, Josef prestó un gran servicio a los pobres, no solo humano, sino espiritual. Se afanó de forma constante en alimentar a los pobres, remarcando la importancia de acompañarlos  “durante al menos 10-15 minutos”, como dice en una carta enviada a los miembros de la asociación.

En 1934 asumió el liderazgo de la  Acción Católica de la diócesis de Trento, aceptando la invitación del Papa Pío XII a acrecentar sus actividades pastorales. Ya antes había sido el responsable de la sección de jóvenes de lengua alemana de Acción Católica en la zona.

Se casó con Hildegard Straub en 1942 y un año después, en 1943 tuvieron a su único hijo, Alberto.

Los alemanes reclutan a la fuerza en el Tirol
Cuando la Italia fascista se rindió septiembre de 1943, el ejército alemán asumió el control completo del Sur de Tirol y reclutó a la fuerza a sus habitantes jóvenes de lengua alemana. Josef Mayr-Nusser fue llamado a filas y enviado a Prusia, en Alemania, contra su voluntad, para ingresar en las SS.

Sin embargo,  a un día de la ceremonia oficial de ingreso, se negó a jurar fidelidad a Hitler, y menos en un juramento que usaba el nombre de Dios. La fórmula que le exigían decía:  «Juro a ti, Adolf Hitler, Führer y canciller del Reich, fidelidad y valor; prometo solemnemente a ti y a los superiores designados por ti fidelidad hasta la muerte; que Dios me asista».

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Tras la ocupación alemana, el ejército nazi comenzó a reclutar soldados italianos

Franz Treibenreif, uno de sus compañeros, cuenta que Josef levantó la mano y gritó: “ General, no puedo prestar juramento a Hitler en nombre de Dios. No puedo hacerlo porque mi fe y mi conciencia me lo impiden”. Era el 4 de octubre de 1944.

Josef Mayr-Nusser había crecido en la fe leyendo las cartas de Santo Tomás Moro, el mártir que dijo al morir “muero buen servidor del Rey, pero antes, de Dios”.  Consideraba que el nazismo y el servicio a Hitler era completamente incompatible con su conciencia como católico. 

Josef fue inmediatamente arrestado y acusado de traición y derrotismo.

Valor frente a la adversidad
Desde su lugar de instrucción, en Prusia, escribió varias cartas a su familia. “La urgencia de dar testimonio es ya inevitable; son dos mundos que chocan entre sí. Mis superiores me han demostrado con toda claridad que rechazar y odiar son posturas que un católico jamás debería adoptar”, afirmaba en una de ellas. “Es mejor perder la vida que abandonar el camino del deber”.

Durante el juicio, fue trasladado a Danzig. Tras medio año de espera durante el cual sus amigos le intentaron convencer sin éxito para que se retractase de sus palabras, fue condenado a morir en el campo de concentración de Dachau. En su traslado a este campo, murió de disentería. En el momento de su fallecimiento solo poseía un rosario y una biblia.

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Josef acompañado de su esposa Hildegard y su hijo Alberto

En una ocasión, otro de sus compañeros llamado Hans Karl Neuhauser dijo a Josef que él no creía que Dios le pidiese no prestar juramento a Hitler. Ante esto, Josef respondió: “Si nadie tiene el valor de decir que no está de acuerdo con la visión de los nazis, nada cambiará jamás”.

En 1993 se inició su proceso de beatificación en Bolzano. 24 años después este padre de familia, querido y admirado por los habitantes de la región tirolesa del sur, es beato. Su ejemplo como laico excepcional y firme en la fe ha perdurado hasta nuestros días.

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Un momento de la ceremonia de beatificación del 18 de marzo

La asociación de Ciencias Políticas del Tirol del sur le homenajeó en 2013 nombrándole personalidad del año. Sus restos descansan tras este 18 de marzo en la catedral de Bolzano.

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Conoce al “sacerdote del Rosario”

16 marzo 2017 1 comentario

Implicó a estrellas de Hollywood en una cruzada de oración

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Las producciones del sacerdote Patrick Peyton presentan a actores como Bing Crosby, Loretta Young y Gregory Peck

En mitad de la Segunda Guerra Mundial, el padre Patrick Peyton, un sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz, sabía que solo había una cosa que las familias de toda la nación necesitaban hacer para garantizar la paz dentro y fuera de su hogar: rezar el rosario.

Sus padres le habían enseñado la importancia del rosario en su país natal, Irlanda, cuando toda la familia se arrodillaba diariamente para rezar el rosario. Además, el padre Peyton creía que la Santísima Madre le había curado milagrosamente de la tuberculosis mientras estudiaba en el seminario y por eso hizo el juramento de difundir Su amor por todo el mundo.

Pero ¿cómo podría él, un inmigrante irlandés insignificante en Estados Unidos, llegar a millones de personas para hablarles del poder del rosario?

Sin tener ninguna formación ni contactos en los medios de comunicación de masas, el padre Peyton fue a Nueva York y convenció a una mujer de la cadena de radio Mutual Broadcasting System de que la nación necesitaba un programa de radio católico. Esta mujer no cristiana decidió dar una oportunidad al padre Peyton con una condición: tenía que contar con la ayuda de estrellas de Hollywood.

El padre Peyton, nervioso, llamó al cantante y actor Bing Crosby y, de alguna manera, con la ayuda de Nuestra Señora, consiguió convencerle para que se uniera a la causa. El programa de radio se emitió por primera vez el 13 de mayo de 1945 y contó con la colaboración del “arzobispo Spellman de Nueva York, el presidente Harry Truman, Bing Crosby y los padres y hermanas de la familia Sullivan de Iowa dirigiendo el rosario (…). El padre Peyton terminó el programa con un apasionado llamamiento a que las familias rezaran juntas el rosario por la paz”.

El éxito del primer programa fue enorme y los oyentes pedían más.

El padre Peyton inició así su cruzada de oración para conseguir que su programa se emitiera de forma regular y fundó la productora Family Theater Productions en 1947 con estrellas de Hollywood dispuestas a apoyarle en su labor.

Sus diferentes producciones continuarían incluyendo a estrellas como “Grace Kelly, Gregory Peck, Rosalind Russell, Jimmy Stewart, Helen Hayes, Ronald Reagan, James Dean, Natalie Wood, Robert Young, Raymond Burr, Lucille Ball, Bob Newhart, Jack Benny, Loretta Young y Frank Sinatra”.

La radio era solo el principio para el padre Peyton, que se expandió hacia la producción televisiva y cinematográfica con la ayuda de sus amigos de Hollywood. Su nueva empresa llegaría a producir más de 800 programas de radio y 83 especiales de televisión donde participaban las mayores estrellas del momento.

Según Family Theater Productions, incluso “dieron al célebre productor/director George Lucas (Star Wars) su primer crédito para películas —como ayudante de cámara— a mediados de los 60 para el corto The Soldier, protagonizado por William Shatner”.

Además, el padre Peyton continuaría liderando concentraciones en torno al rosario por todo el mundo, atrayendo a nutridas multitudes allá donde iba. Pronto empezó a conocérsele como “El sacerdote del Rosario” y popularizó la frase “la familia que reza unida permanece unida”.

El padre Peyton continuó su labor de difundir el rosario hasta su fallecimiento en 1992. Su vida sigue siendo una inspiración para todos, en especial para los que quieren usar los medios de masas para la promoción del Evangelio.

El 1 de junio de 2001, el cardenal Sean Patrick O’Malley abrió oficialmente la causa para su canonización y en 2015 se presentó en el Vaticano la Positio, “un informe de 1.300 páginas que estudia su vida y ministerio por una virtud heroica y una vida de santidad”. Actualmente está en proceso de revisión y, una vez aprobado el caso, el padre Peyton sería declarado Venerable. Ya existen dos potenciales milagros sucedidos con su intercesión que podrían considerarse una vez concluida esta fase del proceso.

Pepito, el niño que ofreció su vida por la de su madre adoptiva

“Virgen mía, si mamá debe morir, por favor llévame a mí en vez de a ella” fueron sus últimas palabras

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Pronto será beatificado Giuseppe Ottone, un niño italiano que murió a los doce años ofreciendo su vida por la salud de su madre adoptiva.

Pepito nació el 8 de marzo de 1928 en Benevento. De padre desconocido, sólo se sabe que su madre quedó embarazada después de una violencia sexual. Iba a ser abortado pero una amiga hizo desistir a la mujer de esta decisión y en noviembre fue adoptado por Domenico Ottone y Maria Capria. Por temor a que la madre natural se arrepintiera, decidieron trasladarse a Nápoles.

Gracias a su madre adoptiva, Pepito creció grande en la fe y en tantas otras virtudes. Sincero, disciplinado, siempre alegre, antes de entrar en la escuela pasaba por la Iglesia para una breve visita a Jesús en el altar, era el primero en la clase.

La madre era muy buena, pía y paciente, al contrario del padre, al que le gustaba beber y tenía el carácter muy fuerte, colérico. José era un ángel de paz en familia, ayudaba a la madre a soportar la violencia del padre que se emborrachaba continuamente.

Era también muy misericordioso a escondidas ayudaba a los pobres con las moneditas que conseguía ahorrar y muchas veces donaba la merienda que le daban para la escuela. Cada mañana un anciano esperaba el almuerzo que él le traía a escondidas y de vez en cuando invitaba a un amiguito menos afortunado a comer a casa.

Con gran fervor recibió la primera comunión a los 7 años. Muchas veces se iba en bicicleta hasta Pompeya a rezarle a la Virgen del Rosario a la cual tenía una gran devoción. Como a los chicos de su edad le gustaba leer, se inventaba aventuras con sus amigos y soñaba ser militar de la marina cuando fuera mayor.

Pero llegaron tiempos más duros, era la época de la primera guerra mundial y a su madre muy enferma la tuvieron que hospitalizar para realizarle dos operaciones muy delicadas, y más para aquellos tiempos. Pepito ante tal motivo y por el gran amor que tenía por su madre adoptiva se puso muy mal y angustiado. Temiendo por la vida de ella, pensó en ofrecerse al Señor a cambio de su madre.

El día que iba a ser operada su madre, el niño encontró en la calle una estampita de la Virgen de Pompeya, la recogió y besándola dijo: “Virgen mía, si mamá debe morir, por favor llévame a mí en vez de a ella”. Fueron sus últimas palabras, en ese mismo momento empalideció y cayó a tierra sin conocimiento.

Lo llevaron de urgencia al hospital donde estaba su madre. Ella al saberlo no se operó y corrió al lado de su hijo, que murió al día siguiente. En cambio María murió a los 88 años, en 1983.

Jesús aceptó el sacrificio del pequeño Pepito llevando su alma noble al cielo eterno.