Misa en Roma por la vaticanista española Paloma Gómez Borrero

En la Iglesia de los Españoles se reunieron diplomáticos, compatriotas y colegas periodistas

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(ZENIT – Roma, 2017).- Una misa en la iglesia de los Españoles en Roma ha sido celebrada este miércoles 19 de abril, en sufragio de la periodista madrileña Paloma Gómez Borrero, fallecida el pasado 14 de marzo.

Presidida por el cardenal Santos Abril y Castelló, la eucaristía fue concelebrada por varios sacerdotes entre los cuales el nuncio apostólico Javier Lozano. La celebración contó con la presencia de autoridades diplomáticas, de compatriotas y de muchos colegas periodistas.

La misa solemne fue celebrada en español, e incluyó incienso, órgano, canto gregoriano y algunos motetes polifónicos.

El cardenal Abril y Castelló en su homilía recordó que Paloma transmitía noticias del Vaticano y del Papa para la radio y televisión de España y de varios otros países de América Latina. Comentó que coincidió con ella en 25 viajes pontificios y destacó su “actitud permanente de profesional bien informada y de mujer de fe, respetuosa de la verdad” así como “su segura cercanía al Papa”. Señaló que si bien ella sabía mirar con ojos críticos, tenía siempre una sonrisa y quería llevar a la verdad. “Paloma descansa en Paz” concluyó el purpurado. Y añadió: “Dios te ha comprendido, y si nosotros te comprendimos, Él te comprendió mucho más”.

Al concluir la misa, después de un agradecimiento del ex director de la Asociación de Prensa Extranjera en Italia, el sacerdote Antonio Pelayo, tomó la palabra el hijo mayor de Paloma, Raniero, quien delante del templo repleto agradeció el cariño que percibió hacia ella. Recordó así el refrán que dice, “quien siembra, cosecha” y concluyó señalando: “Ella ha sembrado mucho”.

Los dos bolsos de Paloma

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Llevaba siempre dos bolsos. Un día la pregunté porqué. Se río y me dijo: «no lo se, nunca lo había pensado». Había una razón: en uno llevaba sus cosas personales, en el otro las cosas de trabajo, sus cuadernos, sus recortes de prensa, sus libros… Cuando fui su jefe en COPE (la gustaba llamarme así, y yo la decía que su jefe era Nacho Villa, director de informativos, y entonces decía… «bueno, los dos. Así me va, no me basta con uno. Tengo dos jefes»), me pidió una mochila con algunos instrumentos técnicos (la grabadora profesional, un micrófono con la espuma de la radio, etc…), pero luego nunca la llevaba. Siempre llevaba sus bolsos, sus dos bolsos.

Mi primer encuentro más prolongado con Paloma Gómez Borrero y con sus bolsos fue mucho antes de mi etapa en la radio, aunque ya había cursado la carrera de periodismo, cuando estaba estudiando en Roma (1999) y vivía en el Colegio Español, al que Paloma venía con mucha frecuencia. Un día la pregunté si sabía de esos taxis no oficiales más económicos para ir al aeropuerto. Me dijo: «¿Cuándo tienes que ir?»… Tal día, la contesté. «Te llevo». ¿Pero tienes que ir tú también?, la pregunté sorprendido. «No, pero te llevo de todos modos». Ella era así. Generosa del género «generosidad espontánea» (como en Luanda, viaje de Benedicto XVI, 2009: Quedamos en la recepción del hotel donde se alojaba. Yo venía de dos semanas de penurias, con proyectos de Ayuda a la Iglesia Necesitada en la Angola profunda. Nada más verme me dio las llaves de su habitación: «a que te apetece una ducha. Sube, nadie se entera»). Volvemos a Roma: Nada más recogerme en su viejo y destartalado utilitario para llevarme al aeropuerto me dijo: “tienes un trabajo que hacer en el camino. Busca en mi bolso (el pequeño) el móvil, y también un aparatito con manivela. Ale… enchúfalo al móvil, y a darle a la manivela con paciencia, para cargarlo. Jamás había visto ese artilugio, pero le pegaba todo a Paloma.

Con los años cuantas veces la he encontrado con sus dos bolsos, tanto en Madrid como en Roma, y sus camisas de colores, y su peinado elegante y desenfadado, y su sonrisa, su permanente e inagotable sonrisa. Y cuantas veces la he llevado el segundo bolso, el de los papeles, el más pesado, por miedo a que se lo dejase en algún sitio. Pero nunca lo perdía. Ella era muy seria con las cosas del trabajo. Y muy humilde. En varias ocasiones estando a su lado cuando tenía que entrar en directo en la radio (recuerdo muy bien dos: Madrid, Nunciatura, 2003, Viaje de Juan Pablo II; Roma, San Pablo Extramuros, Funeral por Chiara Lubich, 2008), apenas un minuto antes me leía sus notas en una hojita pequeña. «¿Esta bien así?» Me preguntaba. «Paloma… esta muy bien». Pero si la maestra en estas lides eres tú… Y de repente relacionaba el traje de la mujer de Aznar con las palabras del Santo Wojtyla, o contaba una anécdota de la fundadora de los Focolares que ni yo conocía.

¿Y las visitas a las parroquias? ¿O los embolaos en los que le metía con la Fundación Crónica Blanca a la que tanto apreciaba y apoyaba? Recuerdo la última vez, en la inauguración de la Capilla, con nuestro arzobispo Carlos Osoro. Se lo llevó a un rincón a contarle sus inquietudes, sus preocupaciones, siempre pensando en el bien de la Iglesia. En el camino a las parroquias a las que la llevaba a hablar siempre la misma discusión: «¿De qué quieren que hable?», «Pues de que va a ser, como siempre, de Juan Pablo II… ya sabes, lo que les gusta son las anécdotas». «¿Cuáles quieres que cuente?». «Pues ya sabes: no dejes de contar la del día que te hizo buscar para sentarte a tu lado en una cena sólo de hombres para decir que la Iglesia no excluía a la mujer, o esa tan divertida del día que le llevaste a Jesulín de Ubrique a la audiencia de los miércoles a conocer al Papa, o cuando le dijiste a solas en un viaje que debía descansar y te contestó que ya descansaría en el cielo…» «Son fantásticas. Pero siempre me recuerdas las mismas». «Pues cuenta otras Paloma… así yo también las aprendo». Y al final contaba las que yo le había dicho, y muchas más. Porque además tenía el don de hacer parar los relojes. ¡Cuanta comunicación en tan poco tiempo! Llevaba el tempus de la radio en la vida.

Pero también sabía parar el tiempo. De un plumazo. Un día nos encontramos en el aeropuerto de Roma. En el embarque de equipajes. Quedaban más de dos horas para el despegue. Como ese aeropuerto es caótico a mi siempre me gustaba ir con mucha antelación. Igual que Paloma. Terminamos de embarcar las maletas. «¿Qué, pasamos la seguridad y nos tomamos un café?». «Genial, Manuel, me responde. Pero eso lo podemos hacer en la segunda hora. La primera –si quieres me acompañas- yo suelo ir a la capilla… ¡esta siempre tan vacía!». Claro está, la acompañe. No me iba a quedar yo siendo sacerdote viendo las tiendas. Ni se movía. Arrodillada un buen rato, luego sentada. La mirada fija. Leía un rato de un pequeño libro… Y a la hora: «Venga Manuel, vamos a por ese café, que tenemos muchas cosas que contarnos».

Se sabía la vida de la Iglesia como nadie. Era como esas personas maravillosas, casi siempre mujeres, que hay en todas las familias que saben del paraderos de todos los tíos y sobrinos, que conocen todos los ancestros, y que están pendientes de todos para que nade se sienta desunido al resto. Así era Paloma para la Iglesia. La conocía como el dedillo porque la amaba, y porque la amaba sabía informar de ella. Con hondura, con precisión, con prudencia, y lo más meritorio, con entusiasmado asombro. Cada testimonio, cada experiencia, cada país… en ella siempre había algo sorprendente que contar y que era noticia, porque sabía ver en ello siempre la «Buena Noticia».

¿Te acuerdas, Paloma? ¿Te acuerdas de las transmisiones radiofónicas de las Misas del Gallo y en las de la mañana de Navidad. Éramos los únicos en antena. Yo solito, con el técnico, casi siempre Paco el Largo, y tu en Roma. Cuando el Papa (Juan Pablo o Benedicto) recorría con su oración de la bendición urbi et orbi todos los rincones donde «Dios llora en la tierra». Y a tí te faltaba tiempo para glosarlos. No contabas lo que dicen los periódicos. Contabas como los miraba el Papa, como sufría con sus sufrimientos, como compartía con ellos sus angustias y sus esperanzas. Tu le ponías voz a su alma, porque tu conocías bien su alma.

Paloma. No me hago a la idea. No nos hacemos a la idea. Tu si que eres -porque estas en otra dimensión, pero estas, como que hay Dios que estas con él, y con tus santos Juan Pablo y Teresa de Calcuta-…..; Tu si que eres como decía tu buen amigo Juan Pablo II, una joven de ochenta y pocos años. Joven, por jovial, por no perder nunca la ilusión, por decir siempre la palabra, o brindar siempre el gesto…, la palabra y el gesto llenos de esperanza.

Se ha ido contigo una parte de nosotros. He oído estos días una definición de ti que me ha encantado: ¡La Periodista de Dios! Es como si todas las fotos de Roma y del mundo hubiesen quedado desfiguradas porque ya no estas ahí para enseñárnoslas. ¿Qué llevarás en los bolsos? ¡Que hermoso será tu rostro en el cielo! ¡Qué hermosa tu sonrisa! ¡Y cuantas crónicas por hacer! Y ya nadie te dirá que tienes sólo veinte segundos para contarlas…

Manuel Mª Bru

Fecha de Publicación: 31 de Marzo de 2017

Un periodista escéptico se hace cristiano investigando contra el cristianismo

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Decidido a argumentar contra el mensaje cristiano, el periodista Lee Strobel se convirtió gracias a sus investigaciones. Su bestseller El caso de Cristo, ha sido recientemente adaptado a película en los Estados Unidos, como informa la revista Pro.

Lee Strobel fue periodista durante muchos años. Trabajó 14 años en los juzgados para la Chicago Tribune y ha recibido muchos premios por sus reportajes. Cuando su mujer se hizo cristiana, buscó contradecir con fuerza el cristianismo usando contra ella las herramientas del periodismo y de la investigación propias de la justicia americana.

Así, en 1980 empezó a entrevistar a numerosos teólogos con la idea de rebatirles. Pero lo que se produjo fue lo contrario: fueron ellos los que le convencieron con tal fuerza que decidió hacer de su libro una obra de testimonio.

Escribió entonces libros que buscan defender el cristianismo y mostrar su credibilidad. Es un género muy antiguo que se llama “apologética” y que es indispensable para mostrar, a los que están lejos de la enseñanza de Cristo, lo que tiene, para toda época, una validez integral.

Entre fe y razón

Como explica Lee Strobel, este libro muestra la increíble masa de informaciones exactas sobre las que el cristiano puede reposar para afirmar su fe pero también asegurar su inteligencia, que no tiene nada de contradictoria con las exigencias más fuertes de la racionalidad y la fe cristiana.

Es lo que Juan Pablo II afirmaba en su encíclica Fides et Ratio: “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo”.

En este espíritu, el libro escrito por el filósofo católico francés demuestra que la fe cristiana más católica y más fiel a la enseñanza de la Iglesia es también la más respetuosa de la razón humana universal.

Titulado Catholix Reloaded y subtitulado Ensayo sobre la verdad del cristianismo, muestra hasta qué punto son falsas concepciones que permanecen en la superficie (lo políticamente correcto) las que nos persuaden de que la fe cristiana sería contraria a la razón. No hay que temer por tanto a la razón: esta nos lleva a Cristo si uno hace el esfuerzo de abrir integralmente el corazón a la contemplación de la verdad.

Santa Teresa me ayudó a dejar a mi novio

Colleen Carroll Campbell es una periodista americana con una ya larga carrera en medios como el New York Times, Washington Post, CNN o Fox news. Es también la autora de Mis hermanas las santas (editorial Rialp), donde cuenta su particular búsqueda de Dios, un camino de quince años en el que le ayudaron las vidas y obras de varias santas de la Iglesia católica

En la Universidad Colleen se consideraba «una católica mejor que la mayoría». Iba a Misa cada domingo, colaboraba con organizaciones benéficas, pero era «una chica buena los domingos por la mañana, y una chica mala los sábados por la noche». Sin embargo, «caí en la cuenta de que no entendía el abismo entre el ambiente fiestero que me cautivaba y el vacío aterrador que me consumía en los momentos más tranquilos», reconoce en Mis amigas las santas (Rialp).

Un día, después de una noche de fiesta salvaje, con el malestar de la resaca, viendo a sus amigas tiradas en el sofá, soñolientas y apáticas tras una larga noche de borrachera, cayó en la cuenta: «Ya no me llenaba vivir como mis compañeras». Y tampoco le llenaba su relación más bien superficial con un chico del campus más obsesionado por el fútbol americano que por construir con ella una relación estable y con futuro.

«Te necesito Señor. Quiero conocerte. Sé que la vida no es solamente esto. Tiene que haber algo más, pero tienes que mostrármelo. Por fin abro los ojos, pero tú te tienes que mostrar ante mí», dijo Colleen ante el sagrario en una capilla de su Facultad, reavivando los rescoldos de la fe que le quedaba de su infancia.

Las mismas tentaciones que Teresa

1443450066MisHermanasLasSantas_300Hasta que un día su padre le regaló por Navidad un libro acerca de santa Teresa de Jesús, que Colleen abrió «por puro aburrimiento navideño». Pero «una vez lo abrí, ya no tuve escapatoria». En aquel libro, Colleen descubrió algunos paralelismos entre el itinerario vital de aquella joven que vivió hace cinco siglos y ella: «el punzante anhelo de encontrarle sentido a las cosas, el hastío de los placeres y éxitos mundanos, una personalidad apasionada y a veces soberbia que podía servir para el mayor bien o para la mayor estupidez». En definitiva, «en Teresa vi a la clase de mujer en quien podrías convertirme si me tomaba a Dios en serio», y una intercesora «para cuando me hiciera falta un poco de ayuda para vencer la sensualidad y la superficialidad, tentaciones que Teresa conoció bien».

Después de su encuentro con la Santa de Ávila, Colleen decidió romper con su novio, «renunciar a la relación y apostar con Dios». Así, «el ejemplo de Teresa me convenció de que mi peregrinación para comprender quién era yo estaba íntimamente ligada a mi peregrinación hacia Dios. La transformación de Teresa, de chica fiestera a la busca del placer y del prestigio a santa que puso a disposición de Dios su energía me dio esperanza de que mi propia personalidad apasionada pudiera encontrar mejor expresión que las fiestas y el currículum. La juventud desperdiciada y sus tropiezos por el camino de la santidad me recordaban que no importa cuánto tiempo hubiera tardado en emprender mi camino interior: nunca es tarde para dar el primer paso».

Y en este camino de quince años en busca del Señor, Collen –hoy casada y con tres hijos– contó también con la ayuda de otras ciudadanas del cielo: Teresa de Lisieux, Faustina Kowalska, Edith Stein, Teresa de Calcuta y María de Nazaret. Ha contado su historia en Mis hermanas las santas (Rialp).

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario

Una congregación que mantiene adoración perpetua

De vigilar a los políticos a contemplar el Sagrario: la corresponsal de BBC en Belfast, al convento

Actualizado 17 octubre 2014

ReL

 

La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral
La ya ex-periodista Martina Purdy con las Hermanas de la Adoración y Reparación cuando iban a misa a la catedral

Martina Purdy, la veterana corresponsal política de la BBC en Irlanda del Norte (25 años en el periodismo, 15 navegando en las complicadas aguas de la política norirlandesa) ha dejado la prestigiosa cadena televisiva, donde era un rostro bien conocido, para ingresar como novicia en el convento de las Hermanas de la Adoración y la Reparación en Belfast.

Tanto los compañeros periodistas como los políticos cuya actividad trataba de acercar a la ciudadanía como los espectadores han mostrado a la vez sorpresa y curiosidad y le han deseado lo mejor en su nueva etapa dedicada a Dios en la oración.

En Twitter, declarándose “abrumada” por la reacción de cariño de la gente (y avisando de que no va a “retransmitir” su nueva vida) escribió un mensaje que decía: «Gracias a todos por su generosidad. A los de mi fe, a los de otras religiones, a los que tratan de hallar a Dios, a los que tratan de ignorarlo. Que Dios les bendiga».

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Ella sólo había anunciado que se retiraba, sin decir que iba a entrar ne religión. En un comunicado de despedida había dicho: «Quiero desear a mis colegas lo mejor aquí y en Stormont, especialmente a mis amigos en la sección de política. Les echaré mucho de menos. También quiero desearles suerte a los políticos en sus futuros proyectos«.

Fue cuando alguien la avistó acudiendo a misa en compañía de varias hermanas de la congregación de la calle Falls Road de Belfast, hacia la catedral de San Pedro, cuando admitió su nuevo “destino”.

Kathleen Carragher, directora de informativos en BBC Irlanda del Norte, describe a su ex compañera como una de las reporteras con «mayor talento». Antes de 1999, Martina se había dedicado al periodismo escrito en un diario.

«Sé que mucha gente no va a entender esta decisión. Es una decisión que no he tomado a la ligera, sino una que he tomado con amor y gran alegría. Pido que recen mientras me embarco en este camino con humildad, fe y confianza», comunicó Martina Purdy ante el revuelo por su opción.

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Los fotógrafos la descubrieron cuando iba a misa con sus nuevas hermanas (aún con traje civil)… se la ve contenta

Las Hermanas de la Adoración son religiosas contemplativas, no de clausura, quefabrican el pan que se usa para la Eucaristía. Desde su llegada en 1980 mantienen abierta la adoración perpetua en la ciudad, con la ayuda de unos 50 voluntarios estables y con unos 200 fieles que participan con ellas en el rezo del Rosario y otras actividades espirituales.

La congregación fue fundada en 1848 por la francesa Maria Teresa del Corazón de Jesús (en el mundo, Théodelinde Bourcin-Dubouché).

 

«Falta un poco para concluir las investigaciones sobre Medjugorje»

Cardenal Camillo Ruini: «Falta un poco para concluir las investigaciones sobre Medjugorje»

Cardenal Camillo Ruini
Cardenal Camillo Ruini

Uno de los asuntos que ocupa actualmente al Vaticano es comprobar la veracidad o no de las supuestas apariciones de la Virgen María en el pueblo de Medjugorje, allí desde hace 31 años un grupo de siete videntes asegura que ven periódicamente a María, un fenómeno que atrae a miles de personas, por eso en 2010 el Papa instituyó una Comisión de Investigación compuesta por 17 expertos para intentar dar una explicación oficial.

El presidente es el cardenal italiano Camillo Ruini quien asegura que espera que las conclusiones llegan pronto: “ Todavía falta un poco de tiempo, no mucho espero, no muchísimo pero no será una cosa inminente, además nosotros somos una comisión consultiva ofrecemos nuestra opinión un parecer que pasamos a la Congregación para la Doctrina de la Fe y después será ésta la que decida si hacer o no un pronunciamiento público”.

El periodista Saverio Gaeta ha escrito el libro “La última profecía, la verdadera historia de Medjugorje” como experto en estas apariciones asegura estamos ante una situación única: “Es la primera vez en la historia que una comisión instituida por la Santa Sede estudia una aparición, por eso no tiene precedentes y no podemos compararla ni unirla a otras situaciones”.

Gaeta afirma que la comisión de investigación todavía está en fase de estudio, y en su opinión es muy poco probable que aun salgan a la luz las conclusiones de esta investigación. “Aún queda tiempo para que concluya pero no habrá una declaración pública porque la comisión no tiene la misión de decir nada al público, el deber de la comisión es dar un parecer razonado a la congregación para la doctrina de la fe que no será publicado oficialmente aunque seguro que se conocerá por alguna indiscreción”.

Hasta ahora la única declaración oficial de la iglesia la hicieron los obispos de la antigua Yugoslavia en 1991, en ella aseguran que no consta la sobrenaturalidad de las apariciones, se trata de una vía de medio porque tampoco dicen que no sean sobrenaturales, sin embargo, la actual Comisión de Investigación se enfrenta a un problema mayor porque debe decir si son verdaderas o no estas supuestas apariciones de la Virgen.

“Ahora se les pide una mayor precisión por lo que sienten la carga de la petición que el Papa les ha hecho en primera persona y por eso deben profundizar y comprender tanto como les sea posible la esencia de estas presuntas apariciones para encontrar un modo de valorar desde el punto de vista pastoral todo lo que allí ocurre”, según informa Gaeta.

Cada año miles de personas pasan por ese pequeño pueblo de Bosnia-Herzegovina para asistir a las apariciones de la Gospa, como llaman a la Virgen en Medjugorje, y por lo que parece todavía habrá que esperar un poco para determinar si estas apariciones son reales o no.

El misterio de los Reyes Magos

Prensa, radio y televisión 

El misterio de los Reyes Magos, en tres documentos de investigación apasionantes 

¿Quiénes fueron Melchor, Gaspar y Baltasar? ¿Qué sabe la historia sobre ellos? ¿Qué sentido religioso tuvo su adoración del Niño en su Epifanía? 

Actualizado 4 enero 2013 

ReL

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Son elementos entrañables e insustituibles en cualquier portal de Belén, y forman parte de nuestra vida desde muy pequeños vinculando a su figura las mayores alegrías de la Navidad: el momento de los regalos.

Su adoración al Niño fue la primera llamada del Salvador a la gentilidad, y señal de que la redención de los hombres había llegado y no conocía fronteras ni pueblos. Estánenterrados en la catedral de Colonia (Alemania) y responden al nombre tradicional de Melchor, Gaspar y Baltasar, pero ¿quiénes fueron realmente? ¿Cómo deslindar en su historia los datos ciertos de las hermosas recreaciones infantiles?

Este fin de semana todo lo que uno pueda querer saber sobre los Reyes Magos va a tener cumplida respuesta en los medios de comunicación españoles, en particular con tres iniciativas de lujo.

La Gaceta
El sábado 5 por la mañana, en el quiosco de prensa, imprescindible La Gaceta: el suplemento Docs incluye un reportaje de Gonzalo Altozano, bajo el título De Oriente a Judea y vuelta, donde recoge las visiones de la Beata Ana Catalina Emmerich (1774-1824) sobre el pasaje bíblico de la Adoración de los Magos. La monja alemana estigmatizada vio cosas que no están en las Sagradas Escrituras, así que habrá datos muy relevantes.

Radio María
Ese mismo día, a las 18.00 horas, antes de ir a la cabalgata, imprescindible sintonizar Radio María. El programa Historia en vivo, que dirige en dicha emisora el escritor Luis Español Bouché, tiene un invitado estrella para hablar de Sus Majestades de Oriente: Federico Fernández de Buján, autor de dos libros al respecto, La historia de los Reyes Magos El viaje de los Reyes Magos.

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Y el domingo a las 16.00, ya tras la emoción de haber abierto los obsequios que nos hayan dejado estos enviados celestiales, imprescindible reposar la comida de Reyes viendo, con un buen trozo de roscón al lado, la película que nos tiene preparada Juan Manuel de Prada en Lágrimas en la lluvia(Intereconomía TV): Mensajeros de paz, dirigida en 1957 por José María Elorrieta e interpretada por Félix Dafauce, Rafael Luis Calvo y Antonio Almorós encarnando, respectivamente, a Melchor, Gaspar y Baltasar. 

El coloquio posterior lo conforman: Tomás de la Torre, sacerdote; Santiago Castelo, periodista y poeta, subdirector de ABC durante décadas; Javier Paredes, catedrático de Historia contemporánea; yMaría Dolores Pérez Guzmán, doctora en Teología y licenciada en Filología Hispánica. Todos ellos debatirán no sólo sobre los conocimientos históricos sobre los Reyes Magos, sino sobre la honda significación de la festividad de la Epifanía.

A quien rechace tantas oportunidades de conocer un poco más sobre los tres primeros sabios que adoraron a Cristo… el año que viene le traerán carbón.

Insiste en llamar monstruos a la gente sin brazos

Su miedo a la talidomina en 1962, origen de su postura

Rosa Regás insiste en llamar monstruos a la gente sin brazos escudándose en el diccionario 

Ante la indignación social, Rosa Regás se reafirma: «monstruo, ser que tiene anormalidad notable y fea», cita. ¿Se lo diría a la cara al guitarrista Tony Meléndez o la bailarina Simona Atzori, ambos sin brazos? 

Actualizado 8 agosto 2012 

Pablo J. Ginés/ReL 

La escritora Rosa Regás, que indignó a muchas personas al llamar en un artículo «monstruos» a los niños con malformaciones prenatales, se ha reafirmado en esta palabra y la justifica aludiendo al diccionario María Moliner: «Monstruo, ser que tiene alguna anormalidad muy notable y fea». 

(Cabría señalar a la escritora que el diccionario no especifica que la anormalidad sea física: también hay anormalidades morales «muy notables y feas»; los monstruos morales existen).

Regás llamó dos veces «monstruos» a los niños que nacen con malformaciones, criticando el cambio a la Ley del Aborto anunciado por el ministro español de justicia, Alberto Ruiz Gallardón. 

«Que sea el señor Ruiz Gallardón el que tenga que decidir si una mujer ha de dar a luz un monstruo todavía me parece más aberrante», escribía Regás. Y también: «Señor Ministro, ¿no le parece que antes de dar vida a los monstruos debería ocuparse de que no se resquebrajara la dignidad de los vivos, y defender para ellos trabajo, vivienda, educación y sanidad?».

El pasado lunes,en su blog en elmundo.es Regás insistió en defender su postura eugenésica y se remitió a una experiencia personal. 

El origen del trauma de Regás

En 1962, embarazada de su tercer hijos, ya con siete meses y medio, leyó en una revista francesa acerca de bebés que nacían con una «anomalía congénita que consistía en la falta de las extremidades, es decir, con las manos surgiendo directamente de los hombros, sin brazos ni antebrazos». Se atribuía a la ingesta de talidomina del padre o la madre, y ella se asustó mucho porque éste era un fármaco que ella tomaba contra el insomnio. 

El artículo no era un artículo cualquiera ni neutral en ningún sentido: fue el artículo que abrió el camino al aborto en Francia, usando una y otra vez la idea del «monstruo», que merecía ser eliminado en cualquier fase del embarazo, y no solo en las primeras. «En Francia el aborto todavía tardó 13 años en ser legalizado -gracias sobre todo al impulso que dio a la ley Simone Weil- primero hasta la décima semana, luego ya en 2001 hasta la duodécima semana del embarazo, realizados todos desde 1982 por la seguridad social francesa», detalla Regás, admirativa.

En cuanto a su caso, explica que sintió una gran «angustia», pero no abortó porque su embarazo estaba ya muy avanzado y no sabía donde acudir para practicárselo. La sociedad de 1962 no estaba tan bien equipda como la nuestra para abortar bebés de 7 meses y medio: eso salvó la vida de su hijo.

En sus palabras: «Me quedaba más o menos un mes y medio para el parto así que no había forma de pensar en un aborto que por otra parte no habría sabido por donde moverme: en aquellos años la cuestión nunca me había preocupado ni a mí ni a las personas de mi conservador entorno, y menos aún se me había ocurrido pensar en él como uno de los ineludibles derechos que debía conseguir la mujer», explica.
 
Bebé sano, alma herida

El niño nació perfectamente sano («precioso, con ojos azules») y sin problemas. Pero en vez de aprender una lección de confianza en la vida y de gratitud, ella elaboró lo vivido como una ideología forjada en el miedo que había pasado. 

Lo formula así: «Su presencia [la del bebé sano] logró trasmutar la memoria de aquel parto que había temido como el mayor de los peligros que se cernía sobre mi vida, pero me ha dejado incólume la conciencia del dolor de tantas mujeres que no tuvieron la suerte que a mí me otorgó el azar en un asunto que los franceses resolvieron hace tanto tiempo [el aborto libre de niños enfermos] y que nosotros, los españoles, teníamos también resuelto pero que hoy, con el pretexto de unos principios morales que ni siquiera pueden afianzarse, como pretende el Ministro, en conocimientos científicos, amenaza con devolvernos a la edad de las cavernas», concluye.

Mírame y llámame monstruo

Pero la cuestión de fondo (más allá de si es moral matar bebés por ser distintos al estándar estadístico) es si Rosa Regás llamaría a la cara «monstruos» a las personas que no tienen brazos escudándose en el diccionario María Moliner. «Monstruo» es una palabra que pretende dar miedo… así se usó en el debate del aborto en Francia y en España: el aborto como solución al miedo y a la angustia. 

Pero ¿llamaría Regás «monstruo» a la bailarina sin brazos Simona Atzori, estrella de la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Pekín? 

O a Tony Meléndez, el famoso guitarrista que toca con los pies, sin brazos por la talidomina que tanto asustó a Regás.

¿Llamaría monstruo a Nick Vujicic, que no solo no tiene brazos sino que carece de piernas, pero es un consumado conferenciante y líder y ejemplo en temas de superación? 

O a Kyle Maynard, tambiénsin brazos y sin piernas, deportista y autor del libro «Sin excusas«. 

Es bueno que el mundo tenga niños preciosos de ojos azules como el hijo sanísimo de Regás. Pero gente como Atzori, Vujicic, Meléndez o Maynard (gente sin brazos) es quien hace del mundo un lugar increíble y asombroso, para todo aquel que tenga ojos para ver y corazón para asombrarse. Por supuesto, quien vive anclado en la «angustia» del pasado, permanece ciego a esto. 

Quizá Regás, la de 2012, no la de 1962, no se ha molestado en teclear «sin brazos superación» en Google.

Calificaba de «monstruos» a los bebés con malformaciones.

Es agnóstico y tiene un hijo con una discapacidad 

Andrés Aberasturi responde a Rosa Regás en una carta titulada «La monstruosidad de Rosa Regás» 

El pasado 30 de julio la escritora publicaba en su blog del diario El Mundo, un artículo en el que calificaba de «monstruos» a los bebés con malformaciones. 

Actualizado 7 agosto 2012 

OTR/PRESS/ ReL

Reproducimos aquí la respuesta del periodista Andrés Aberasturi al artículo de Rosa Regás en la que abogaba por la eliminación de los niños que van a nacer con malformaciones, calificados como «monstruos».

Rosa Regás publicó un artícul pastiche en su blog «ellas» de Elmundo.es en el que, para defender su posición a favor del aborto y en contra de lo anunciado por el ministro Ruiz Gallardón, mezcla en una pocas líneas la Inquisición, el capitalismo, la derecha política, los último vente siglos y no sé cuántas cosas más. Está en su derecho y es muy libre de ofrecer como verdades absolutas e irrefutables opiniones que sólo son suyas y estadísticas que se saca de la manga. Nada que decir. Como tampoco se trata de entrar en el debate sobre si el aborto es un derecho o no de la madre o cuando el nascituros adquiere la condición de persona.

Pero Rosa Regás se equivoca muy gravemente tres veces, tan gravemente que debería al menos rectificar una afirmación y retirar inmediatamente otra que repite en dos ocasiones de una forma descarnada, con una rotundidad insultante, dolorosa, injusta y excesivamente cercana a la ideología nazi. La que debería rectificar es cuando asegura que «las (mujeres) europeas ya tienen ese problema solucionado de no querer dar vida a quien no podrá disfrutarla.» ¿Qué sabe Rosa Regás de eso? ¿Qué sabe Rosa Regás de la risa abierta de mi hijo, de su paz cuando duerme, de su mirada llena de luz cada mañana, de lo que le hemos podido dar y de todo lo que él no ha dado? ¿Cómo se atreve Rosa Regás a generalizar y afirmar que mi hijo -y tantos hijos- no pueden disfrutar de la vida? ¿Con que derecho dice tales cosas? ¿Con qué base científica? ¿Con qué permiso?

Pero siendo esto ya una temeridad por parte de la escritora, no es lo peor. Insisto que, al margen de su postura a favor del aborto, que puede o no ser compartida por mas gente, doña Rosa Regás comienza su artículo/pastiche con un gravísimo desprecio hacia todos los discapacitados, incluso a los que llegaron a esa situación de una forma sobrevenida y no en el parto o la gestación porque la Regás no hace distinciones y se lamenta de «que sea el señor Ruiz Gallardón el que tenga que decidir si una mujer ha dedar a luz un monstruo».

Un monstruo, ha leído bien. De forma que si los diagnosticados por una malformación son para doña Rosa unos monstruos en caso de que nazcan, lo son también los ya nacidos: mi hijo es para la escritora un monstruo. Y por si alguien piensa que utilizar esa palabra fue un desliz, termina su articulo/pastiche con una afirmación que da escalofríos y nos recuerda -lo siento- el tiempo mas infame del Siglo XX.

Concluye Rosa Regás: «Señor Ministro, ¿no le parece que antes de dar vida a los monstruos debería ocuparse de que no se resquebrajara la dignidad de los vivos, y defender para ellos trabajo, vivienda, educación y sanidad?» Si esta no es una demanda nazi, que alguien me lo explique.

Lo rescribo entre el asombro, la perplejidad y el asco: «antes de dar vida a los monstruos» Naturalmente me faltan palabras para expresar lo que sentí al leer semejante panfleto desde mi agnosticismo y sólo entrando en el calificativo que Regás dedica a los discapacitados. No puedo creerlo. He leído en las redes sociales algunas respuestas de gente directamente afectada por esta barbaridad y a punto he estado de dejar pasar el tema. Peroporque mi hijo no tiene voz y porque muchas madres y muchos padres no tienen medios, vuelvo al lenguaje.

Porque el problema no es -lo digo por tercera vez- que defiendas el aborto en casos de malformación que puede ser algo discutible; el problema, Rosa Regás es que califiques de «monstruos» a tantos seres inocentes que, en contra de lo crees, disfrutan en la mayoría de los casos -no siempre- de la vida y del amor de quienes les rodean.

Te has equivocado Rosa y ni siquiera en esa última petición monstruosa que le haces al ministro exigiendo que «antes de dar vida a los monstruos» se preocupe del trabajo de los vivos, la vivienda, la educación etc. has tenido el mínimo detalle de exigirle también el respeto a la dignidad y las ayudas necesarias para los que según tu teoría, serían monstruos vivientes. Quiero pensar que al menos crees que también tienen derechos. No sé si me equivoco.

Puede leer aquí el post de Rosa Regás
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/07/30/siniestra-ley-del-aborto.html