Sintonizando con la ciencia y la fe

Durante este último año, he estado involucrado en la producción de una serie de programas de Ciencia y Fe para Radio María Inglaterra. Radio Maria England es una estación de radio católica con sede en Cambridge y es parte de la Familia Mundial de Radio María que tiene 86 sucursales en todo el mundo. Una cosa que hemos notado hasta ahora en nuestra serie Ciencia y Fe es lo bien que nuestros oyentes responden a las historias sobre las vidas de los grandes científicos católicos. Por ejemplo, poco después de emitir nuestro episodio sobre cosmología y el sacerdote católico belga P. Georges Lemaître, alguien de una organización llamada Equipping Christian Leadership in an Age of Science (ECLAS) se puso en contacto con nosotros diciendo que quería ayudarnos a encontrar al próximo Georges Lemaître. Como resultado de esta conversación, solicitamos y recibimos una generosa subvención de ECLAS para financiar nuestra próxima serie de Radio Maria Science and Faith. Ya sea que tengamos éxito o no en encontrar al próximo Georges Lemaître, esperamos que al menos podamos inspirar a las personas a interesarse activamente tanto en su fe católica como en la ciencia. Uno puede presentar buenas razones filosóficas y teológicas de por qué la ciencia y la fe católica pueden coexistir felizmente, pero nada es tan convincente como el testimonio de alguien que está muy dotado en la ciencia y que también tiene el don de la fe.

El P. Lemaître fue muy bendecido con estos dos dones. Desde una edad temprana, Georges sobresalió en matemáticas, pero también expresó interés en la teología. Tenía nueve años cuando le dijo por primera vez a su padre que quería ser sacerdote. En una ocasión, el joven Lemaître se entusiasmó particularmente con un pasaje del Libro del Génesis que parecía presagiar algunos de los desarrollos en la ciencia. Sin embargo, uno de sus maestros de ciencias y mentores, el P. Ernest Verreux, trató de someter el entusiasmo de Lemaître, diciendo que era solo una coincidencia y que lo más que podemos decir es que ocasionalmente uno de los profetas hizo una suposición científica correcta. Lemaître tomó en serio el consejo de su mentor, y se cree que, muchos años después, Lemaître pudo haber ofrecido en privado al Papa Pío XII consejos similares después de que el Papa pronunciara un discurso que sugería que la teoría cosmológica de Lemaître dio testimonio del Fiat lux del Génesis.

Después de la escuela secundaria, Lemaître comenzó a estudiar ingeniería civil en la Universidad de Lovaina, pero no pasó mucho tiempo antes de que estallara la Primera Guerra Mundial. Durante los años siguientes, Lemaître se vio atrapado en los horrores de la guerra de trincheras. Esta experiencia profundizó aún más el sentido de Lemaître de una vocación sacerdotal, pero también fue mientras estaba en las trincheras que leyó el libro de Henri Poincaré sobre electricidad y óptica. Esto inspiró a Lemaître a cambiar de ingeniería civil a estudiar matemáticas y física una vez que regresó a la universidad. En 1920 completó un doctorado en matemáticas, y comenzó a formarse para el sacerdocio diocesano, siendo ordenado en 1923.

Al año siguiente, ganó una beca para estudiar la teoría general de la relatividad de Einstein con Sir Arthur Eddington en el St Edmund’s College, Cambridge. No pasó mucho tiempo antes de que Lemaître comenzara a comprender algunas de las fascinantes consecuencias de la teoría de Einstein, consecuencias que incluso el propio Einstein encontró difíciles de aceptar. Lemaître fue capaz de demostrar que la teoría de Einstein predecía que todo el universo debería estar expandiéndose. Cuando Lemaître explicó su resultado a Einstein en la Conferencia Solvay de 1927, Einstein respondió: «Tus cálculos son correctos, pero tu física es abominable». Einstein, como muchos físicos de la época, estaba casado con la idea de un universo eternamente estático.

El mismo año, Lemaître publicó su resultado, pero fue ignorado en gran medida por la comunidad física. Eso fue hasta 1929 cuando Edwin Hubble publicó sus hallazgos astronómicos de que el universo se estaba expandiendo como Lemaître había predicho.

En 1932, Lemaître publicó una sugerencia aún más radical: según la teoría de Einstein, el universo no puede haber existido infinitamente lejos en el pasado, sino que debe haberse expandido desde un punto infinitamente denso. Esta teoría ahora se conoce como el Big Bang. En 1933, Einstein se había impresionado mucho más con Lemaître, describiendo su teoría como una interpretación hermosa y satisfactoria de los rayos cósmicos como reliquias del origen del universo. Fue durante este tiempo que la prensa comenzó a tratar a Lemaître con el mismo tipo de asombro de celebridades que siguió a Einstein. Cuando Einstein y el padre Lemaître, en su collar de perro, fueron vistos en una conversación profunda, la broma era que estaban discutiendo el «corderrito», una referencia al término Lambda en las ecuaciones de campo de Einstein.

Puedes leer más sobre la inspiradora vida de Lemaître en el libro de John Farrell The Day without Yesterday. Si está interesado en escuchar a los científicos católicos de hoy, puede averiguar sobre la próxima serie de Ciencia y Fe de Radio María buscando en Google «Viajes de fe en la ciencia». Los católicos han contribuido mucho a los desarrollos científicos, y es justo que dejemos que sus voces sean escuchadas.

Este artículo apareció por primera vez en la edición de marzo de 2022 de la Heraldo CatólicoSuscríbete hoy.

El centro del universo

English Version

El otro día, por pura curiosidad, decidí investigar por dónde está el centro del universo. Todos conocemos de los monumentos que se construyen en varios lugares – el centro de Norteamérica, el centro de Canadá o los estados unidos o México (o cualquier otro país), etc. Por alguna razón, hay una fascinación con encontrar y identificar el centro de un lugar. Entonces imagínate mi sorpresa cuando descubrí que, a pesar del consenso científico sobre el principio del mundo (el Big Bang) y su expansión continua, no existe un “centro” del universo! Aparentemente tiene que ver con la curvatura del espacio, y la creación simultánea del espacio y el tiempo y otros conceptos locos. Sea que sea la razón, nunca vamos a poder volar en un nave espacial y encontrar una rótula flotante que dice que hemos llegado al centro del universo. A todos que son adictos a los selfies: Lo siento!

Pero está bien. De veras la pregunta que me estaba motivando no era el centro del universo, sino el centro de nuestra existencia. He llegado a reconocer cuán importante es esta pregunta por nuestra perspectiva de la vida y cómo la vivimos.

Esta pregunta surgió en mi mente mientras que he tratado de entender el concepto del infierno y el juicio de Dios hacia la humanidad. Para ser franco, esto me parece muy injusto a veces, y casi cruel. He luchado para entender cómo Dios puede ser un Dios de amor cuando veo varios pasajes hablando de su ira y juicio. Admito que Dios parece muy enojado a veces. ¿Cómo podemos entender eso?

Dos Cosmovisiones

Como cristiano, creo que el centro de nuestra existencia es Dios. Sin explicar profundamente esta creencia, me parece que un Dios personal y inteligente es la explicación más lógica por un mundo complejo, consciente y moral. Creo que cualquier cosa aparte de Dios (como una fuerza impersonal o nada) es insuficiente para explicar la realidad que nos enfrenta. La mayoría de los cristianos dirían que están de acuerdo con esta idea, pero creo que una mirada más cercana muestra algo diferente.

Hoy en día, vivimos en una sociedad que pone la humanidad o los individuos en el centro de nuestra existencia, y creo que muchos cristianos en Norte América (y aun aquí en México) han incorporado esta perspectiva a sus vidas. Todavía creemos que Dios es soberano, pero ha habido un cambio sutil pero importante en esta perspectiva. Mientras que en tiempos previos la enseñanza de la iglesia era que Dios está sobre todo y la gente existe para servirlo a Él, esto no es lo que veo y escucho ahora. Lo que veo es lo siguiente: La humanidad es la creación más importante de Dios y Dios existe para servirnos a nosotros.

La humanidad en el centro

Anticipo muchos cristianos negando que crean esta idea. Después de todo, no somos Dios y la mayoría de las personas está muy consciente de sus deficiencias. Ni es esta idea sin aspectos de la verdad (sobre todo, nuestro valor). Pero la actitud de muchos cristianos muestra que la fe de muchos está centrada en la humanidad:

  • ¿Cómo puede Dios hacer esto a mí? ¿Por qué me está pasando esto?
  • No es justo que Dios condene a la gente
  • ¿Cómo puede Dios declarar que esto (cualquier cosa) es malo?
  • Jesús amaba a la gente, no importa su vida, y nosotros debemos hacerlo también
  • la humanidad es increíble y y la gente maravillosa
  • Dios solamente quiere que estemos contentos y satisfechos

Como dije, hay mucha verdad en el concepto que mencioné anteriormente (y los comentarios que enumeré), pero también hay decepción. Para verlo, tenemos que mirar cuidadosamente a todo lo que dice la Biblia.

Dios en el centro

Muy pocos cristianos disputarían con el concepto que Dios creó el mundo y la humanidad (a pesar de muchos desacuerdos sobre cómo lo hizo). Y la verdad que se encuentra en la declaración de arriba (tenemos mucho valor y Dios existe para servirnos) es que las personas son la creación más importante de Dios. Él nos creó en su imagen. Este tiene mucho significado y nos confiere mucho valor, seamos cristianos o no. Sin embargo… esto no significa que somos el centro del universo. Aunque Dios creó este universo y mundo con nosotros en mente, eso no significa que nos creó para ser el punto principal del mundo. ÉL es todavía es centro, no nosotros.

Si reflexionamos sobre esta idea, es muy obvio. Individuos no son lo suficientemente importantes para ser el centro de la existencia de todos los demás. Cada persona es muy delicada y lleno de problemas. Pero tampoco es la humanidad lo suficiente importante para ser el centro del universo. Como raza, también somos muy delicados. Aparte de algún tipo de fe, no sabemos de dónde venimos o por qué existimos. Ciertamente no nos creamos a nosotros mismos, y tampoco somos capaces de asegurar nuestra existencia (solo hay que reflexionar sobre todas las películas de desastres que matan a la raza humana). La humanidad, tanto individuos como la raza entera, es muy transitoria.

En las Escrituras, vemos que somos representantes de Dios, no seres divinos. Dios nos creó en su imagen, y luego Él nos dio este mundo para dominar y gobernar. Pero no hay evidencia que abdicó su rol como rey de este mundo – todo lo contrario, de hecho. La Biblia es muy consistente en declarar que Dios es el rey. Nosotros, criaturas delicadas que somos, hemos recibido la posición distinguida de ser sus representantes, participando con Él en gobernar este mundo, pero nunca con la intención de ser el centro de todo.

Pero con el crecimiento del humanismo, este es el error en que muchos hemos caído. Hemos adoptado el valor de la vida humana (que es cierto), pero hemos olvidado que todavía somos subordinados al rey. Hemos llamado a Dios nuestro Padre y aceptado su amor, pero dejado a un lado su rol válido como creador y juez que tiene un plan por este mundo y pautas muy claras por lo que es correcto y incorrecto. Hemos olvidado que Dios no se enfoca solamente en nuestra felicidad, sino que también en formarnos en su imagen (Él es el alfarero, nosotros la barra, una imagen utilizada varias veces en las Escrituras).

Una mirada más cercana

Esta perspectiva centrada en la humanidad afecta a varias esferas de la vida.

  • La naturaleza de la humanidad – este concepto es difícil de explicar, porque el valor de los humanos es una de las mejores cosas que la sociedad occidental ha agarrado del cristianismo (siempre que uno no hable de los abortos o, con más y más frecuencia, los viejos y enfermos). Los humanos son especiales y la gente tiene valor. Pero hay una divergencia entre la perspectiva centrada en la humanidad y la centrada en Dios en cuanto a la fuente de ese valor y el destino de la humanidad. Desde la perspectiva centrada en la humanidad, los humanos se ve como la cúspide de la evolución, pero es un poco confuso por qué tenemos tanto valor. Lo más cerca que puedo averiguar es que somos únicos, diversos y superiores a los “otros animales”. Pero no hay nada ni en nuestra origen ni nuestro destino que implica ningún valor especial. Pero por alguna razón, esta es la perspectiva de nuestra sociedad. Y más, ha habido una brinca de lógica desde la belleza y valor de la humanidad hasta una creencia que la humanidad es bueno de corazón y va mejorando, a pesar de la falta de evidencia por esta idea (sí, en algunos aspectos la situaciones de muchos están mejorando, pero es difícil mostrar que la naturaleza integral de la humanidad ha mejorado). Por otro lado, desde la perspectiva Dios-céntrica la humanidad tiene su valor por ser creados en la imagen de Dios y su destino potencial es la eternidad. Qué impresionante! Sí, somos conscientes de cuán lejos hemos caído de nuestro origen, pero somos especiales de todos modos.
    Hay tensión en cualquier de estas perspectivas, sin duda. La primera (centrada en las personas) lucha para mostrar por qué existe tanta maldad en el mundo se la humanidad es intrínsecamente bueno, o por qué tenemos valor si no somos más que solamente animales inteligentes. La segunda requiere que reconozcamos nuestra imperfección y duda, pero esto es solamente negativo si no logramos de entender que Dios libremente nos extiende brazos de perdón y bienvenido.Pregunta clave: ¿Qué es la fuente y destino de la humanidad? ¿Confiere eso un valor individual y corporativo? La respuesta a esta pregunta guiará la mayoría de nuestras creencias sobre la humanidad.
  • El juicio de Dios – uno de los problemas más grandes para mi, como mencioné arriba, es nuestra reacción al rol de Dios como el juez. Cuando vemos a la humanidad como el centro del universo, empezamos a pensar en Dios como alguien enojado y crítico y aun malvado. Nosotros somos humanos pobres y inocentes, tratando lo mejor posible para ser bueno y hacer lo correcto (aunque esto me parece una perspectiva demasiada positiva de la humanidad). Desde esta perspectiva, aun los que no quieren nada que ver con Dios son “buena gente” que merecen el amor y gracia de Dios. Porque Dios solamente existe para servirnos a nosotros, ¿verdad?Pero si recordamos que Dios es el centro del universo y vemos cosas desde su perspectiva, la historia es un poco diferente. Esas mismas personas no están tratando de ser mayordomos fieles de Dios y hacer lo correcto – muchos han abandonado por completo a Dios, y la mayoría seguramente no lo está buscando. Muchos no están buscando hacer lo bueno, sino lo que es deseable y cómodo. Él los llama a una cierta manera de vivir, pero ellos deciden escoger lo que ellos quieren obedecer y lo que no. El enfoque de muchos es su propia felicidad, facilidad y comodidad, no el desarrollo de este mundo de acuerdo con las leyes de Dios (leyes que traen vida). Es verdad que muchos de los valores están de acuerdo con las enseñanzas de Dios (después de todo, nuestra cultura se base principalmente por enseñanzas judeocristianas), pero eso no significa que los corazones de personas desean a Dios o sus caminos. Tampoco podemos decir que estos valores son intrínsecos a la humanidad, ya que muchos de ellos no han surgido en otros contextos (o solamente están entrando otras culturas mientras que esas culturas están influenciadas por nuestros valores judeocristianos).Cuando entendemos a Dios como el dador de vida quien está buscando guiar a la gente, ayudarnos a navegar esta vida y desarrollar este mundo, entonces el rechazo de Dios a parte de la humanidad parece muy diferente, y su juicio eventual tiene mucho más sentido. Pero aunque Dios constantemente amenaza el juicio (y a veces hace lo que amenaza), siempre es con el deseo de ver a las personas cambiar sus caminos y hacer lo correcto. Es como si dijera, “Esto es lo que podría pasar, pero por favor no me hagas hacerlo!” Constantemente se presenta a Dios buscando a la humanidad, llamándonos y deseando restauración con nosotros. Son los humanos que se presentan como tercos y obstinados.Pregunta clave: ¿Cuántos, cuando alguien los lleva a Dios o Jesús, van a responder, y cuántos van a ignorarlo y seguir viviendo como quieren? Si no quieren nada que ver con Dios, ¿por qué declaramos que Dios es injusto juzgarlos en algún momento? Aunque tengo much simpatía por los que están buscando a Dios y tratando de hacer lo correcto (y oro que Dios tenga misericordia de ellos), muchos ni siquiera entran en esa categoría.
  • Nuestra vida – Es muy común ver, sentir y escuchar desesperación sobre las dificultades de la vida. Pero esto es solamente un problema si creemos que Dios existe para servirnos a nosotros. Si entendemos que el deseo de Dios es salvación de un mundo quebrantado y rebelde (ante todo) y formarnos en su imagen (segundo), entonces ni es sorprendente ni incapacitante encontrarse con dificultades. Aunque este mundo puede ser fantástico y divertido, es también temporal y lleno de problemas. Aunque estamos en la imagen de Dios, estamos también muy lejos de lo que Dios nos creó ser. Entonces no debe sorprendernos que pasamos por dificultades. Mientras que no es divertido, cuando tenemos a Dios y sus propósitos en el centro de nuestra vida, las enfrentamos con una actitud completamente diferente. Tal vez no entendemos las razones por las cuales estamos pasando por dificultades o cómo Dios las va a utilizar, pero reconocemos que Dios puede (y va a ) usarlas. La Biblia revela que Dios es completamente por nosotros – Él desea lo que es bueno por nosotros como individuales y como una raza. Pero eso significa que Él quiere que crezcamos y seamos transformados, no estancados, un hecho que automáticamente implica dificultades y desafíos. También significa que Él está dispuesto a darnos nuestra libertad, que incluye tomar malas decisiones que afectan a nosotros o otros, y enfrentarnos con las consecuencias que resultan. Dios siendo “por nosotros” no significa una vide libre de problemas de ninguna manera! Pregunta clave: Si el mundo es imperfecto y los humanos no son todo lo que deberíamos ser ¿por qué nos sorprende el sufrimiento? Cuando Jesús y todos sus discípulos aceptaron el sufrimiento como una parte de la voluntad de Dios para su bien y para avanzar su reino, ¿es justo que nosotros esperemos algo diferente?
  • lo correcto y lo incorrecto – con nosotros como el centro, escogemos lo que definimos como correcto y incorrecto. Sin embargo, creo que una valoración justa mostrará que a menudo es la cultura y nuestros sentimientos que dictan nuestras decisiones sobre lo bueno y lo malo. Pero cuando ponemos a Dios en el centro, hay un análisis consistente de lo correcto y lo incorrecto. Seguramente hay algunos pasajes difíciles en la Biblia, pero por lo general es muy claro. Y todos tienen que mantener ese estándar.Pero, ¿no deberíamos amar a todos, sin importar su conducta? Sí, pero eso no es la historia completa. Jesús amaba a la gente, es verdad, pero Marcos declara que su mensaje principal era el arrepentimiento (Marcos 1:15) y el mensaje que Jesús entregó a sus discípulos centraba en el mismo mensaje de arrepentimiento y la promesa de perdón (Lucas 24:47). Entonces me parece probable que muchas de las conversaciones que tenía Jesús con los pecadores – con quién comía sin problema – giraran en torno de ese concepto del arrepentimiento. Eso explicaría la reacción de Zaqueo después de conversar con Jesús (Lucas 19) – ¡él arrepintió! Con Dios en el centro, siempre estamos desafiados arrepentirnos de lo malo y agarrar lo bueno, con instrucciones claras sobre qué cabe en cada categoría.Pregunta Clave: ¿Son nuestros estándares alternantes de lo bueno y lo malo adecuados para desarrollar y mantener una vida y sociedad saludable? Y de otra linea, ¿cómo podemos juntar el amor que Cristo tenía por la gente con su mensaje de arrepentimiento?

Conclusión

Yo soy el primero confesar que poner a Dios en el centro de nuestra vida es difícil. Quiero estar cómodo. Quiere tener cosas buenas. Quiero que Dios resuelva mis problemas y que Él me bendiga. Quiero que Dios me sirve a mí. La buena noticia es que Dios está a nuestro favor. Él nos quiere y nos trata como sus hijos. La “mala” noticia (que no es mala, solamente difícil) es que Él quiere que estemos a su favor también. Él quiere que lo amemos y que centremos nuestras vidas en Él, y no en nosotros mismos. Él quiere que agarremos nuestro papel divino como sus mayordomos – construyendo, gobernando y restaurando este mundo. Y eso significa poniéndole a Él en el centro, y no a nosotros, y aceptando todo lo que viene junto con eso.

Por el que no cree en Dios, esta idea es una tontería. La humanidad está al pico de la cadena alimentaria y creamos nuestro propio destino. Pero por el cristiano, es completamente diferente. Si Dios (Cristo) es el centro del universo, entonces todo gira en torno a Él. Vivimos esta vida no para nuestra propia satisfacción, sino para participar en su mandato de crear y conservar la vida. Nos levantamos en la mañana buscando entender cómo gobernar y vivir en este mundo de una manera que lo glorifica a Él. Nos enfrentamos a la adversidad con el conocimiento que Dios la está utilizando para formarnos en su imagen. Vemos a nuestra pecaminosidad y la pecaminosidad del mundo como un desvío de lo que Dios quiere, y luchamos contra ella con su ayuda.

En pocas palabras, vivimos para servirle a Él, en vez de demandar que Él nos sirva a nosotros.

La mujer que rastrea a las pioneras monjas científicas de EEUU

… algo que casi nadie más hace

Peggy M. Delmas quiere hacer un libro con hasta 76 monjas científicas norteamericanas

Peggy Delmas estudia a las religiosas científicas pioneras en EEUU… mujeres de ciencia y fe a los que pocos han prestado atención

Peggy M. Delmas es una profesora de educación en la University of South Alabama con una pasión: estudiar a las religiosas que han sido pioneras en la ciencia en EEUU.

En septiembre publicó un primer artículo sobre 3 religiosas del país pioneras en ciencias y tecnología. Ahora pretende llegar a escribir un libro sobre el tema, que recoja las historias de 76 religiosas científicas de EEUU de nivel relevante, de las que 29 aún viven pero 47 ya han fallecido.

Delmas recuerda que ya en un libro de 1995 titulado «Women Scientists in America», Margaret W Rossiter localizó 21 “monjas notables en la ciencia» del periodo comprendido entre 1950 y 1970 en Estados Unidos, una época en que había ya mujeres científicas pero, a menudo, «camufladas» o «no a la vista».

Pero no es fácil investigar las cifras antiguas ni las modernas. Por ejemplo, Delmas dice en otro estudio que «no hay estadísticas sobre el número de religiosas católicas que son profesoras en universidades públicas. Si consultas a la Conferencia de Líderes de Religiosas o a la Congregación de Superioras de Religiosas -consultas en persona en 2016- así como a un archivo sobre mujeres y liderazgo, no te dan resultados sobre religiosas católicas que enseñaron o estén enseñando en universidades públicas».

La religiosa y científica Monica Asman, en 1966

Monica Asman, religiosa y científica, investigadora de genética en los años 60

Cuatro religiosas que resultan emblemáticas

Delmas -que se educó como baptista pero se hizo católica en 1998- llama la atención sobre 4 religiosas que le parecen emblemáticas:

– Sor Mary Kenneth Keller (1914​- 1985), la primera mujer de EEUU que obtuvo un título en ciencia de computadores… fue en 1965; fue una de las creadoras del lenguaje BASIC de programación; como profesora universitaria, permitía a las estudiantes con hijos pequeños traerlos a sus clases.

– Sor Monica Asman (1920-2016), investigadora en genética, famosa a nivel mundial por su trabajo con mosquitos, que de 1968 a 1987 trabajó en la muy izquierdista y revolucionaria universidad de California en Berkeley; Delmas ha constatado que sufrió bromas y problemas, no por su condición de mujer en la ciencia, sino por su condición de religiosa, algo bastante frecuente, según señalan otros estudios que conoce.

– Sor Veronica Mary Maher (1931-2017), que trabajó en la Michigan State University de 1971 a 2009, centrándose en la investigación contra el cáncer; fue la cofundadora y codirectora del laboratorio de carcinogénesis de la universidad

– Sor Miriam Michael Stimson (1913-2002), experta en química orgánica, que trabajó sobre todo en el Siena Heights College (hoy Siena Heights University), de 1939 a 1968 y de 1978 a 1998 (50 años de investigación).

Veronica Mary Maher, religiosa e investigadora contra el cáncer
Miriam Michael Stimson, religiosa experta en química orgánica

Sor Veronica y sor Miriam, una investigadora contra el cáncer y una experta en química orgánica

Mujeres discretas 

«Por supuesto, las religiosas tienden a ser personas muy humildes que no suelen llamar la atención sobre sí mismas. Tienen una historia fascinante, esperando que alguien la dibuje», explica Delmas en una entrevista para Global Sisters Report.

Muchas son de edad avanzada, y se asombran cuando Delmas les localiza por teléfono o Zoom para entrevistarlas y preguntarles por su relación con la ciencia y la fe. «Conmigo todas han sido agradables, amables y cooperativas», dice. Una de ellas que tenía cita para ser entrevistada murió justo antes, lo que dio a la investigadora una sensación de urgencia -y tristeza- en su voluntad de contactar con las mayores.

Delmas señala que varias de estas religiosas fueron consideradas para recibir algún premio Nobel. Recibieron muy buena formación en ciencias, financiada por sus congregaciones, que consideraban muy valioso formarlas en ciencias. A su vez, cuando trabajaban en centros públicos, muchas de ellas entregaban su sueldo o la mayor parte de él a sus congregaciones y vivían con gran austeridad.

La investigación, como otra forma de culto

Justin McCormick, que trabajó 40 años como colega de investigación con Sor Veronica Mary Maher, declaró: «Para Veronica, el laboratorio era un espacio sagrado, una especie de capilla donde averiguar los misterios de cómo el mundo se estructura».

Los que conocieron a Sor Miriam Michael describen que para ella investigar «era su forma de adorar, a través de la cual expresarse como hermana dominica adriana en búsqueda de la verdad».

«Estas hermanas veían la ciencia como una forma de profundizar su relación con Dios. No veían una división entre su vida espiritual y su vida laboral», señala Delmas. También ella ha aprendido que fe y trabajo son aspectos «que se unen en la vida; ellas fueron un modelo en eso».

Torres Quevedo, el genial inventor español precursor de la informática

que siempre se guió por su fe

Leonardo Torres Quevedo con uno de sus exitosos diseños de dirigible flexible

De arraigada fe católica, Leonardo Torres Quevedo (1852-1936) desarrolló hace 100 años el aritmómetro, el antecesor del ordenador moderno.  Hay nueve aspectos esenciales de su vida y obra, que van desde sus inventos a su fe católica, por los que conviene recordarle.

1. Pionero del campo de la robótica y la automática

Su obra titulada Ensayos sobre Automática dejaba constancia de que una nueva ciencia, la Automática, iba a revolucionar la sociedad en las siguientes décadas. En aquel trabajo describía los autómatas tal y como lo hacemos en la actualidad, con unos sentidos que hoy llamamos sensores, con unos miembros que se conocen como actuadores, con energía para ejecutar las tareas y con capacidad de discernimiento.

 Como demostración práctica del potencial de esta nueva ciencia, desarrolló el autómata ajedrecista, es decir, un robot capaz de jugar una partida de ajedrez contra una persona. La partida se disputaba, por parte del autómata, con una torre y un rey, mientras que el humano disponía de un rey. Sea cual fuera la posición de las piezas del autómata, este ganaba la partida tarde o temprano. El sistema también incluía la opción de que si la persona efectuaba un movimiento ilegal se encendía una luz roja.

torresquevedo

Leonardo Torres Quevedo fue el gran inventor de su tiempo. Este científico, que no tiene en España el reconocimiento social que se merece, patentó los teleféricos o los dirigibles flexibles, y es considerado además como el inventor del mando a distancia. Sus creaciones se consideran precursoras de la cibernética, del cálculo analógico y de la informática. Pero además, Torres Quevedo era un devoto católico, que vivió y murió amando al Señor.

Leonardo incluso se preocupó de llevar la cuenta del número de infracciones; si el humano ejecutaba tres movimientos falsos el autómata apagaba sus lámparas y colocaba sus piezas en posición de inicio. Fue la primera manifestación de inteligencia artificial en una máquina; también el antecesor de los videojuegos. Leonardo se adelantó varias décadas al futuro.

2. Diseñó el precursor del ordenador moderno

En línea con los autómatas, Leonardo desarrolló en el año 1920 su obra cumbre, el aritmómetro. Se trata de la primera calculadora digital, el antecesor del ordenador moderno. Este equipo constaba de memoria, unidad aritmética-lógica que incluía totalizador, multiplicador y comparador, y unidad de control con la que elegir el tipo de operación. Por último, una máquina de escribir hacía las veces de interfaz gráfica, ya que los datos para las operaciones se introducían mediante su teclado y los resultados se imprimían en un papel.

¿Qué tenía por dentro esta prodigiosa máquina? Pues circuitos lógicos basados en relés, es decir, elementos que combinaban la mecánica con la electricidad. Esta máquina fue la joya que coronó la carrera profesional de Leonardo.

3. Inventó el mando a distancia.

Otra de sus creaciones fue el telekino, un aparato con el que logró mover en cualquier dirección y hasta una distancia de dos kilómetros una embarcación en Bilbao, ante los atónitos ojos de una multitud de personas entre las que se encontraba el mismísimo rey de España. La prestigiosa Institution of Electrical and Electronic Engineerings (IEEE) ha reconocido que Leonardo es el inventor del mando a distancia porque, si bien existían en su época otros dispositivos para dar órdenes de forma remota, ninguno era capaz de transmitir más de un solo mandato, con lo que se conseguía un solo efecto. Leonardo podía enviar una amplia variedad de órdenes, un hito que también demostró con un triciclo que movía mediante control remoto por el frontón de Bilbao.

telekino

El telekino de Torres Quevedo abrió el camino a lo que hoy conocemos como mando a distancia

4. Revolucionó el diseño de dirigibles

Los dirigibles flexibles, tipo Zeppelin, estaban previstos de una armadura rígida de la que suspendía la barquilla y sobre la que se colocaba la cobertura para encerrar el aire. Esta armadura no permitía su plegado una vez desinflado el vehículo, lo que dificultaba la ejecución de un aterrizaje forzado en caso de romperse la cobertura. La alternativa eran los dirigibles flexibles, que se pueden plegar y transportar, pero la suspensión de la barquilla tendía a doblar el globo por el centro.

Leonardo ideó una solución intermedia que generó tal revolución tecnológica que prácticamente todos los modelos construidos a lo largo del siglo XX y XXI se basan en la patente que publicó en 1902, que posteriormente mejoró para dar lugar a una versión final. Esta consistió en suspender la barquilla con una viga interior compuesta solamente de cuerdas, con una sección triangular que determina la forma trilobulada de la envolvente cuando ésta se autorigidiza por la sobrepresión del gas en el interior.

 5. Inventó el teleférico

En 1907 Leonardo logró poner en marcha el primer teleférico de la historia en la localidad de San Sebastián, con un recorrido de 280 metros que permitía ascender el monte Ulía y que incluía un sistema de protección por el que, en caso de romperse alguno de los cables que sostenían la barca, la tensión de los restantes cables no aumentaba, evitando así el colapso del sistema. Posteriormente la empresa norteamericana Whirpool decidió contratar los servicios del ingeniero español para implantar en las cataratas del Niágara otro teleférico que todavía sigue funcionando en pleno siglo XXI, sin que haya habido un solo accidente en toda su historia.

teleferico-niagara

El conocido como Spanish Aerocar es el teleférico o aerotransbordador más antiguo en funcionamiento del mundo ubicado en las cataratas del Niágara, Ontario, que transporta pasajeros a una zona del río Niágara.

 6. Las máquinas analógicas

En 1893 publicó su Memoria sobre las Máquinas Algebraicas, en la que demostraba cómo resolver de forma mecánica ecuaciones de cualquier grado, un hecho sin precedentes. A los anteriores científicos, entre ellos el célebre Lagrange, se les había escapado la idea de que era preciso utilizar mecanismos sin fin como los discos giratorios o husillos. Estos hacían posible que las variables aumentaran o disminuyeran de forma ilimitada en ambos sentidos. Así, Leonardo consiguió incluso hacer cálculos de números complejos, resolver ecuaciones de segundo grado y también algunos tipos especiales de ecuaciones diferenciales de primer orden.

7. Destacó en el campo de las letras

Llegó a ocupar la silla de Benito Pérez Galdós en la Real Academia Española de la Lengua. Desde esta posición impulsó la compilación de un diccionario de español tecnológico, con el objetivo de unificar los términos en el campo de la ciencia en este idioma. Le motivaba su anhelo por que los pueblos de habla hispánica, a los que les une la raza y la espiritualidad, recuperaran el puesto internacional que les corresponde.

Monumento a Leonardo Torres Quevedo en Iguña - TorresQuevedo

8. Sus valores humanos

Ante los elogios de un amigo suyo por los éxitos que había cosechado, Leonardo se limitó a contestar: “Yo solo he aprendido a estudiar”. Humilde, sencillo y con una sonrisa en el rostro; así lo describen quienes le conocieron. Como anécdota, cuando le tocó presentar el autómata ajedrecista en la ciudad de Valladolid, en el púlpito dijo que lo que tenía que decir era árido y difícil y “no me perdonaría molestar a ustedes con su exposición. No obstante, quien esté verdaderamente interesado por esta máquina, puede venir esta tarde por esta misma sala y le daré cuantas explicaciones desee y solicite”.

Por otro lado, el escritor José María Cossio destaca “que participaba en las conversaciones de sus hijos y de nosotros, muchachos todos, como si le importaran verdaderamente. Jamás aludía a sus preocupaciones de inventor, ni hablaba de nada relacionado con sus inventos”. Asimismo, tenía capacidad para el disfrute de la vida. Le gustaba conversar, participar en juegos, deportes y contemplar las corridas de toros.

9. Católico hasta la médula

El auténtico motor de su vida fue su honda espiritualidad. Su hija, Valentina, le encontró una vez leyendo el catecismo con tanto interés que le dijo: “Papá, a lo mejor no comprendes del todo los misterios que la fe nos ofrece, como yo tampoco entiendo tus inventos”. Don Leonardo se quedó mirándola y respondió cariñosamente, con voz en la que vibraban la convicción y la veneración hacia las sublimes realidades con que se enfrentaba:

«¡Ay, hija, es que de Dios a mí hay una distancia infinita!»

 Valentina confesaba, años después de la muerte de su padre, que este murió como un buen cristiano, tal y como había vivido. Por ejemplo, tenía por costumbre comulgar todos los Primeros Viernes de mes, una tradición que encuentra su origen en las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita de Alacoque. En ellas prometió una serie de gracias y bendiciones para quienes siguieran esta costumbre.

Alfonso Carrascosa, otro biógrafo suyo, también destaca la profunda fe del inventor español. Supo, a través de una entrevista a una de sus nietas, que Leonardo era “católico, apostólico y romano hasta la médula”.

Los últimos días de vida del genio coincidieron con la Guerra Civil Española. El hijo cuenta que a pesar de que caían bombas, se evacuaban barrios y los asesinatos eran frecuentes, se le administraron los sacramentos y, en varias ocasiones, repitió estas palabras: “Memento homo, quia pulvis eris et inpuvereme reverteris”. “Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás”.

Es una cita bíblica que se recita muy habitualmente en la Cuaresma, tiempo especial de preparación para la vida eterna del cristiano. Por muchos logros que hubiera obtenido, Leonardo sabía bien que nada material nos vamos a llevar de este mundo para el otro. Su principal tesoro era ese corazón sencillo, en comunión con Cristo, que había pulido y trabajado a lo largo de tantos años, y por supuesto todas las amistades que había cosechado fuera y dentro del laboratorio, en especial su familia, el otro gran motor de su vida.

Ignacio Del Villar es Doctor Ingeniero de Telecomunicación y profesor en la Universidad Pública de Navarra. Es autor del libro Sacerdotes y científicos.

[1] Rodríguez Alcalde, L.: «Biografía de D. Leonardo Torres Quevedo», Institución Cultural de Cantabria, 1974.

[2] González Redondo, F. A.: “Leonardo Torres Quevedo (1852-1936). El más prodigioso inventor de su tiempo”

http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/patrimonio/personajes/biografia.asp?id=37

[3] Puig Adam, P. (1953): “Torres Quevedo.- El cálculo mecánico y la automática”. Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid XLVII, 11-47.

[4] González Redondo, F. A.: “Leonardo Torres Quevedo (1852-1936): Su contribución a la historia de la aeronáutica”, Divulgamat, 2015.

[5] González de Posada, F.; González Redondo, F. A.; Gavilán Pimentel, E.; González Cascón, A.; Trujillo. D.; Del Castillo, J.: “Leonardo Torres Quevedo y la conquista del aire, Centenario de la botadura del dirigible “Torres Quevedo”, 1907 – Guadalajara 2007”, Exposiciones.

[6] Torres-Quevedo, L.: “Ensayos sobre Automática. Su definición. Extensión teórica de sus aplicaciones”, Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (XII), 1914, pp. 391-419.

[7] Perez-Yuste A.: “Early Developments of Wireless Remote Control: The Telekino of Torres-Quevedo”, Proceedings of the IEEE, 96(1), 2008, pp. 186-190.

[8] Torres-Quevedo, G.: “Torres Quevedo y la Automática”, Real Academia de Ciencias Físicas y Naturales de Madrid, Tomo 45, Cuaderno 1.

[9] “Torres and His Remarkable Automatic Devices”, Scientific American, 2079, 1915, pp. 296-298.

[10] Barceló, M.: “Una historia de la informática”, Barcelona, Editorial UOC, 2008.

[11] Carrascosa, A.: “Iglesia Católica y ciencia en la España del Siglo XX”, Editorial Bendita María, 2019.

Cómo actuar ante el coronavirus

Microbiólogo y virólogo 29 años en los CDC, el diácono Lanciotti sabe mucho de virus

El coronavirus llega a distintas partes del mundo con distinta intensidad y ritmo, y en cada país (y en la Iglesia cada diócesis) se van tomando medidas según las circunstancias y los consejos de las autoridades médicas y civiles. Escuchar al médico y contar con él -sin abandonar la oración y confianza en Dios- forma parte de la cultura católica y bíblica, como atestigua el libro de Eclesiástico, 38 (del que carecen las Biblias protestantes):

1.Da al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Señor.
2.Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.
3.La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.
4.El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña. […]
7.Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace mixturas. […]
9.Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te curará.
10. Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.
11.Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios.
12.Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester.
13.Hay momentos en que en su mano está la solución,
14.pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.»

La Iglesia desde su inicio ha contado con la ciencia médica: el evangelista Lucas era médico, y los hermanos Cosme y Damián, mártires hacia el año 300 y patronos de la profesión médica.

En nuestros días, abundan las personas de fe y ciencia que pueden dar consejos equilibrados. Una de ellas es el diácono Rob Lanciotti de la iglesia St. Elizabeth Ann Seton en Fort Collins (diócesis de Denver, Colorado), que tiene un doctorado en microbiología y trabajó durante 29 años como virólogo para los CDC (la mayor autoridad sanitaria de EEUU, los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades). Lanciotti respondió a las preguntas de El Pueblo Católico (revista de la diócesis de Denver) acerca del coronavirus. (La diócesis de Denver da más datos actualizados en español aquí en su web). [Esta información fue actualizada por última vez el 28 de febrero, 2020]

– ¿Debería preocuparme por el coronavirus (COVID-19)?

– Debemos estar preparados para una posible epidemia. Algunas prácticas de prevención que funcionan son lo que todos deberíamos estar haciendo todos los días, ya que estamos en medio de la temporada anual de la gripe. También debemos prepararnos mentalmente para cualquier cambio en nuestro estilo de vida que pueda ocurrir en caso de una epidemia. Por ejemplo, podría haber cierre de escuelas, o algunas iglesias pueden optar por descontinuar la distribución del signo de la paz y/o el cáliz en las misas.

– Mencionó el virus de la gripe. ¿Qué diferencia tiene del coronavirus?

– Los dos virus son genéticamente de familias completamente diferentes, sin embargo, su modo de transmisión de una persona a otra es muy similar, por lo que los buenos métodos de prevención de la gripe (y los 200 virus diferentes del resfriado común) también funcionarán con el nuevo coronavirus. Estos virus pueden transmitirse cuando una persona infectada (generalmente con síntomas, pero no siempre) expulsa partículas de virus al toser, estornudar o incluso respirar. Estas gotitas en aerosol pueden entrar directamente en el tracto respiratorio de otra persona adyacente al inhalarlas directamente o al aterrizar en la nariz o la boca, seguido de la ingestión.

» Alternativamente, estas gotas pueden caer sobre superficies ambientales, donde es posible que otra persona adquiera el virus por tacto. Cuando esta persona posteriormente se toca la boca, la nariz o los ojos, se puede ingerir el virus y provocar una infección. Bajo temperatura y humedad típicas, estos virus pueden permanecer viables durante 5-10 días en una superficie sin limpiar. De nuevo, muchos factores influyen en esto.

– ¿Puede el coronavirus provocar enfermedades más serias y la muerte?

– En general, es muy pronto para saber con seguridad. Sin embargo, hay datos preliminares que sugieren que el coronavirus esta asociado con enfermedades más graves y la muerte que la cepa de gripe típica. Para ponerlo en perspectiva, cada año hay aproximadamente 30 millones de casos de gripe en los Estados Unidos y aproximadamente 30,000 muertes; por lo tanto, la tasa de mortalidad es de 0.1 por ciento. Por supuesto que estos números varían cada año, pero los números que seleccioné hacen la matemática fácil. Estimaciones tempranas sugieren una tasa de mortalidad del 1 al 2 por ciento para el nuevo coronavirus, sin embargo, es demasiado pronto para saberlo con certeza.

– ¿Cuáles son los “buenos métodos de prevención” que menciona?

– Tenga en cuenta que estos están bien establecidos y documentados para ser efectivos después de muchos años de estudiar la gripe y otros virus con perfiles de transmisión idénticos. También se enumeran en orden de prioridad, con especial consideración sobre los servicios de la Iglesia. Finalmente, estos deben practicarse cada temporada de gripe (de septiembre a marzo) independientemente de lo que ocurra con el nuevo coronavirus.

» Si experimenta alguno de los siguientes síntomas: goteo nasal, tos, estornudos, dolores musculares, fiebre, etc., se deben aplicar los siguientes métodos con buen criterio en función de la gravedad de los síntomas:

– Evite el contacto cercano con otros. Use la buena lógica y el sentido común acerca de asistir a la Iglesia; por ejemplo, puede ser aconsejable quedarse en casa (Catecismo 2181: «excusados excusados por una razón seria, por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños, o dispensados por su pastor propio»)Si asiste a la iglesia, limite/evite el contacto con otros. Quizás pararse detrás de la Iglesia o sentarse aparte; irse inmediatamente después de la bendición final; no participe en el signo de la paz, de la comunión del cáliz, ni se desempeñe especialmente como ministro extraordinario. Nuevamente, use el sentido común.

– Lávese las manos con frecuencia usando jabón y agua caliente o desinfectante para manos. Sin embargo, esta no es una “varita mágica” que le permitirá funcionar normalmente en un entorno de la Iglesia si está enfermo. Este también es un buen método de prevención cuando está sano y viene a la iglesia donde otros pueden estar enfermos.

– Cubra su boca con un pañuelo de papel o su manga (¡no su mano!) cuando tosa y estornude. Toser o estornudar en su mano transmitirá el virus a su mano, y luego potencialmente transmitirá el virus a otra persona cuando le dé la mano. Incluso puede considerar usar una máscara quirúrgica, tanto para evitar contagiar a otros cuando está enfermo, como para prevenir su propia infección por parte de otros.

– Limpie las superficies ambientales a menudo. Este es un recordatorio para que los empleados de la Iglesia sean especialmente diligentes durante la temporada de gripe para limpiar el entorno; especialmente los lugares de cuidado infantil. Cualquier producto de limpieza típico usado adecuadamente matará estos virus.

–  ¿Puedo infectarme de cualquiera de estos virus a través del cáliz?

– Aunque parezca increíble, ha habido algunos estudios científicos controlados para determinar el potencial de infecciones de una copa de comunión compartida. La conclusión de estos estudios es que existe un riesgo muy bajo de infección en general. Curiosamente, los estudios indican que el modo de infección en esta práctica es más comúnmente al tocar la copa con las manos infectadas (o por toser, estornudar, etc.) seguido por la transmisión a otra persona, en lugar de la saliva. Aquí el mensaje es evitar recibir el cáliz cuando está enfermo. Recuerde que, teológicamente hablando, recibir cualquiera de las formas de la Eucaristía es recibir la plenitud de Jesús en el sacramento.

– Con respecto a la gripe, ¿debo vacunarme contra la gripe? ¡Conozco a alguien que recibió la vacuna y aún se enfermó!

– Esto se ha convertido en una controversia e intentaré ofrecer algunos puntos simples para su consideración; al final, debe hablar con su médico. Tenga en cuenta que no existe una vacuna perfecta; siempre hay algunas reacciones adversas no intencionadas a las vacunas que ocurren en frecuencias muy bajas, ninguna agencia de salud pública afirmaría lo contrario. Sin embargo, no hay conspiración entre el gobierno o los productores de vacunas; estos han circulado y desafortunadamente están privando al ciudadano promedio de tomar una decisión informada. 

» En primer lugar, muchos de los que han recibido la vacuna contra la gripe y aun así se enfermaron, no estaban realmente infectados por la gripe sino por una de las 200 cepas de los virus del resfriado común. Sin embargo, hay muchos casos documentados de enfermedad de la gripe entre los receptores de vacunas. De hecho, el CDC publica esta información todos los años. La efectividad de la vacuna oscila entre 40 y 60 por ciento cada año. Desde un punto de vista individualista, esto puede no parecer una buena probabilidad: “¡Si me vacuno, todavía tengo un 50 por ciento de posibilidades de contraer la gripe!”. Sin embargo, recibir la vacuna, incluso a una tasa efectiva del 50 por ciento, tendrá un beneficio de prevención en toda la comunidad; menos personas infectadas significa menos transmisiones y menos casos nuevos, etc. Se estima que esta vacuna previene más de 20,000 muertes cada año, a pesar de que muchas personas todavía se enferman.

¿Preparados para morir?

Los cuidados paliativos son un derecho humano fundamental, la eutanasia no

Unas 700.000 personas en España (el 1,5% de la población) sufren una o más enfermedades crónicas avanzadas o condiciones que pueden hacerles empeorar (coincidencia de dos o más enfermedades en personas mayores, fragilidad, dependencia), cuya expectativa de vida es de entre 2 y 3 años y que causan el 75% de las muertes (300.000 al año). Estos enfermos deben cargar con toda una sintomatología, unas consecuencias emocionales y vitales y, al mismo tiempo, provocan un fuerte impacto en sus cuidadores y en los sistemas de atención sanitaria y social, tal y como explica el periodista Joan Andreu Parra, en la revista Catalunya Cristiana.

Desgraciadamente, la atención paliativa -el cuidado especializado para aliviar el sufrimiento del enfermo y acompañarle- no está generalizada, y cubre, según las comunidades autónomas, entre el 30% y el 70% de las necesidades óptimas. Algunos expertos como Xavier Gómez-Batiste, director del Centro colaborador de Cuidados Paliativos de la Organización Mundial de la Salud, se refiere a los cuidados paliativos como un derecho humano fundamental y muestra su extrañeza de que estemos hablando “del derecho a despenalizar la eutanasia (que afectaría a una pequeña porción de personas si se aplicara bien la atención paliativa) sin garantizar el derecho fundamental a una buena atención paliativa que afecta a decenas de miles de personas” (ABC Salud, 16/02/2019).

El propio Gómez-Batiste destaca que hay colectivos que hacen poco ruido y con grandes necesidades en este sentido, como las personas mayores con enfermedades avanzadas qué viven solas o que son atendidas en residencias geriátricas con medios escasos. Más psicólogos y trabajadores sociales en los equipos, incrementar y redistribuir los recursos actuales y que todos los profesionales sanitarios cuenten con formación sobre cómo abordar el proceso de final de vida, serían algunos de los requisitos necesarios para atender el dolor y el sufrimiento ante una enfermedad avanzada.

Profesionales sanitarios ante el sufrimiento y la muerte

“La limitación más importante que tenemos los profesionales de la salud, sobre todo los médicos de hospital –las enfermeras o los médicos de primaria acompañan mejor la muerte-, es que en la facultad no nos preparan para abordar el sufrimiento y atender la muerte de las personas, por tanto, vivimos la muerte como un fracaso y como una frustración y esto provoca que muchas veces nos alejemos de estas situaciones”, sostiene Marta Vidal, doctora especialista en medicina interna y paliativos en el Hospital San Juan de Dios, de Martorell, Barcelona.

De todos los años que lleva dedicándose a los cuidados paliativos, Vidal valora el enriquecimiento que le ha supuesto “acercarse a la persona en proceso de final de vida que nos muestra este yo auténtico”. Y enumera una serie de aprendizajes, el primero de los cuales es “que nacemos y que moriremos, por tanto, deberíamos prepararnos más para este proceso de la muerte que llegará”. Esta doctora también se ha dado cuenta de que “las personas somos mucho más que órganos que enferman. En primer lugar, todos los órganos están interconectados y, además, la persona tiene unas emociones y unos sentimientos, unas relaciones sociales y un proyecto de vida que a veces la enfermedad deja interrumpidos”. Vidal admite que “en los hospitales la muerte pasa de ser un hecho trascendente a ser un acto técnico” y lo cuestiona: “Recibimos mucha presión por parte de los familiares y de los propios compañeros. ¿El paciente debe morir totalmente inconsciente? Depende. Primero evaluemos qué necesita y cómo quiere morir. Se le debe preguntar, y la conversación, que es difícil, pasa por aceptar que se está muriendo.”

Como contrapartida, cree que “la medicina se puede humanizar mucho más” y esto pasaría por “simplificar el hecho de morir, que tendemos a complicar tanto los profesionales como la sociedad” y por el trabajo en equipo de los “muchos agentes que trabajan en el cuidado de una persona enferma”.

Necesidades espirituales al final de la vida

“En una sociedad tan secularizada podemos vivir muy tranquilamente sin hacernos la pregunta por el sentido, pero en el momento en el que entramos en contacto con la muerte de un hijo, con la muerte de una persona joven, de una persona mayor no esperada, con la enfermedad grave, con el deterioro cognitivo, la espiritualidad está a flor de piel”, asegura Montserrat Esquerda, doctora pediatra y psicóloga y directora general del Instituto Borja de Bioética.

De hecho, el filósofo y teólogo Francesc Torralba esbozó un cuadro de necesidades espirituales: necesidad de sentido, de reconciliación, de reconocimiento de la identidad, de orden, de verdad, de libertad, de arraigo, de rezar, simbólico-ritual, de soledad-silencio, de cumplir el deber, de gratitud (revista Labor Hospitalaria, n. 271). Así pues, un buen morir estaría relacionado con el sentido de la vida y las creencias de la persona (sea religiosa o no), la afectividad (amar y sentirse amado), la resolución del legado que se deja (varios aspectos prácticos que conviene haber previsto en el testamento vital o en la tutoría legal) y la garantía de una buena atención.

“Este proceso desde que la persona sabe que la enfermedad es incurable y que le producirá la muerte en un tiempo relativamente breve, ella debe decidir cómo quiere vivir este tiempo para que sea lo menos traumático posible”, observa Vidal. “El sufrimiento no se puede medicalizar ni tratar, cada persona debe gestionarlo. Lo que sí podemos hacer es acompañarlo como profesionales, familiares, amigos o cuidadores de las personas enfermas”, concluye Vidal.

Herramientas para acompañar el sufrimiento

Enrie Benito, médico de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), utiliza el término empatía compasiva como la actitud necesaria a la hora de acercarse al enfermo en proceso de final de vida: “Tengo empatía en tanto que exploro e intento entender qué es lo que te hace sufrir, qué es lo que te preocupa. La compasión es ponerse en marcha para ayudarte con las herramientas que tengo a mi alcance”, detalla Vidal.

Esta actitud, según Vidal, es la que se necesita a la hora de dar una mala noticia, y es muy preferible a una situación de mantener un engaño respecto a la enfermedad a un paciente. “La gran mayoría de pacientes sí quiere saber. Nuestra función es explorar hasta dónde quieren saber y darles la información que necesitan”, anota Vidal. Y es que la conspiración de silencio que a veces se produce en torno a algunos enfermos puede generar sufrimiento añadido y, de hecho, vulnera los derechos del paciente: “Si exploras con coraje qué es lo que quiere saber el paciente y se lo explicas, el proceso es mucho más sencillo, porque trabajamos todos en la misma dirección y el trabajo es mucho más llano y digno. Y cuando eres capaz de transmitir a las familias la importancia de esta verdad tolerable entonces, incluso a los familiares, les disminuye mucho la ansiedad”, asegura Vidal.

La Pastoral de la Salud, en la práctica, es una herramienta para saber acompañar a personas que están sufriendo. Montserrat Esquerda, que también es delegada de Pastoral de la Salud del obispado de Lleida y forma parte de un grupo de acompañamiento en el duelo en la diócesis, recuerda que esta pastoral nació hace unos 25 años y que “ha realizado un trabajo enorme generando textos y material, el problema es que no los hemos sabido implementar”. La pediatra reclama más atención para esta pastoral ya que “en nuestro mundo, en el que los aspectos espirituales a menudo cuestan que afloren, en contexto de enfermedad y muerte están presentes y son tierra de Evangelio”. Por eso, pone el acento en dos dinámicas: la renovación del voluntariado y “la formación específica en enfermedad, final de vida y duelo”.

Ciertamente, hasta ahora, la Pastoral de la Salud ha contado con un tipo de voluntariado muy mayor “que va a visitar a los enfermos a los domicilios, a residencias de personas mayores, a sociosanitarios, no tanto a los hospitales” y que “se formó hace muchos años y estaba preparado para lo que se ha ido haciendo, pero nos falta relevo”, opina Esquerda. Los retos, por tanto, son “saber explicar mucho más la necesidad de esta pastoral” y “desaprender mucho (actitudes, frases hechas…) para saber estar al lado del enfermo de una forma determinada”.

Capacitarse para acompañar a enfermos en los hospitales

Un ejemplo de ello es el diploma de Experto Universitario en Acompañamiento en el Proceso de Enfermedad que se dirige al público en general y a los agentes de Pastoral de la Salud, en particular, y que se impartirá en la Facultad de Filosofía de la Universidad Ramón Llull con la colaboración del Instituto Borja de Bioética, empezará a partir del mes de febrero de 2020. En él se hablará de filosofía, humanismo y teología, entre disciplinas.

Montserrat Esquerda, una de las profesoras del curso y directora del Instituto, explica el programa: “Hay una parte más general, que ayuda a entender el hecho de enfermar, que guarda mucha relación con las sociedades en las que vivimos. Nos referimos a la antropología de la persona, la sociología de lo que es la salud, la enfermedad. Hay otra parte de teología pastoral, es decir, cuál es el mensaje de Jesús en relación con los enfermos y toda la teología de la salud”.

La bioética y su deliberación también tienen un papel relevante: “En estos momentos de la vida se concentran buena parte de las decisiones éticas (hasta dónde continuar, cuándo p arar, qué deberes y trato tenemos con los enfermos en los estadios de final de vida)”, recuerda Esquerda.

“Quien haga este curso podrá entrar en un comité de ética de un hospital y dialogar con el resto de profesionales sanitarios.” Finalmente hay un módulo de habilidades de acompañamiento y una parte más práctica junto a una persona que esté en un servicio religioso de los hospitales de Cataluña.