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“La Iglesia está en deterioro”.

13 septiembre 2017 Deja un comentario

Así le dijo Jesucristo a Luisa Piccarreta

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Las presuntas visiones están al centro de la causa de beatificación de la mística italiana. Y anticipan, en diversos casos, las amonestaciones de Bergoglio a los sacerdotes

¿Recuerdas las vibrantes y continuas advertencias del papa Francisco al clero? Citamos algunas.

Por el ejemplo, la advertencia a los sacerdotes para que sean mediadores del amor de Dios, no intermediarios que piensan en su propio interés (Santa Marta, 9 diciembre de 2016). Y también: “Nuestro pueblo perdona a los curas muchos defectos, salvo el de estar apegados al dinero” (Jubileo de los Sacerdotes, 2 junio 2016). Y la insistencia en la “doble vida de los sacerdotes”, es una “enfermedad fea” (homilía de la misa en el Vaticano para la ordenación de 10 nuevos sacerdotes, domingo 7 mayo 2017).

Hace más de un siglo una mística italiana recogía en sus memorias advertencias aún más duras, fruto de visiones en que ella misma observaba junto a Jesús los vicios del clero romano.

Luisa Piccarreta hoy está camino de ser beatificada. El 20 de noviembre de 1994, la Santa Sede dio el “Nulla Osta” a la arquidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie, para la apertura oficial de la Causa de Canonización.

El 29 de noviembre de 2005, el arzobispo Giovan Battista Pichierri cerró la fase diocesana, dando inicio a la romana de la Causa de Beatificación (Bel tempo si speraTv 2000, 24 marzo 2017).

A 9 años ya rezaba durante horas

Luisa Piccarreta nació en Corato (Bari) el 23 de abril de 1865, y fue la cuarta de las cinco hijas de Vito Nicola Piccarreta y Rosa Tarantini. Vivió su infancia y adolescencia en una granja agrícola, cuyo padre era el granjero, situada en el centro del Murge, en la localidad Torre Disperata.

Recibió la Primera Comunión y Confirmación a los nueve años y desde ese momento aprendió a estar en oración durante horas enteras; a los once años se inscribió a la Asociación de las Hijas de María.

La primera visión de Jesús

A los trece años, mientras meditaba sobre la Pasión de Jesús, al sentir el corazón oprimido y la falta de respiración, salió al balcón de la casa y ahí tuvo una visión: la calle estaba llena de personas que empujaban a Jesús, sufriente y ensangrentado, mientras llevaba la pesada cruz sobre los hombros. Entonces, Cristo levantó los ojos, la miró como pidiéndole ayuda y Luisa tuvo compasión y se ofreció víctima expiatoria por los pecados que aplastaban al Redentor.

Desde ese momento en adelante, se encendió en ella un deseo insaciable de consolar a Jesús, tomando sobre sí sus sufrimientos para salvar las almas y reparar así las ofensas que recibía. Comenzaron para ella los sufrimientos físicos debidos a los estigmas invisibles y a las duras y continuas vejaciones de demonios.

La segunda visión de Jesús

A los dieciséis años, un día, después de ser vejada por el demonio, tuvo una segunda visión de Jesús que penaba y la Virgen de los Dolores que la invitaba a ofrecerse víctima por amor a su Hijo. Entonces pronunció su Fiat Voluntas tua a Dios, haciendo voto de víctima de expiación por los pecados. Enseguida, comenzó a manifestarse un misterioso estado de sufrimiento que la obligaba a estar inmóvil en la cama y a vomitar cualquier comida y bebida, nutriéndose sólo del Santísimo Sacramento, durante setenta años (santiebeati.it).

Rigidez cadavérica

Se trataba de una inexplicable rigidez cadavérica, aunque daba señales de vida y no existían curas que pudieran resolver esta pena indecible.

La familia se dirigió a la ciencia médica, considerando estos fenómenos una enfermedad, pero no tuvo éxito.

La liberación con la cruz

Y entonces llamaron a un sacerdote, el agustino Cosma Loiodice, el cual acercándose a la enferma, le hizo el signo de la cruz en el cuerpo inmóvil, que para maravilla de los presentes, hizo que la enferma adquiriera sus funciones normales. Habiéndose ido el sacerdote agustino, cada día se llamaba a cualquier sacerdote, que con el signo de la cruz la conducía a la normalidad.

La “divina voluntad”

Se volvió terciaria dominica con el nombre de Magdalena, pero Jesús le encomendó una misión particular y única: en la “pequeña prisión” de su cama, Jesús le hizo conocer su deseo de conducir a la humanidad al orden y al objetivo para el cual fue creada, es decir su “Divina Voluntad”, como vivió Adán antes del pecado original.

No fue comprendida por todos, es más los mismos sacerdotes la consideraban un muchacha exaltada, una neurótica que quería llamar la atención de los demás sobre sí. Una vez la dejaron en ese estado cadavérico por más de veinte días.

La orden del director espiritual

No tenía un director espiritual, porque Jesús le hablaba interiormente, corrigiéndola y conduciéndola hacia la cumbre más alta de la perfección cristiana. Pero el arzobispo de Trani, monseñor Giuseppe Bianche Dottula (1848-1892), abrió el caso de Luisa, delegando un confesor especial para Luisa Piccarreta, en la persona de don Michele de Benedictis, el cual con su prudencia y sabiduría, impuso a la chica del Corato, límites por los cuales no podía hacer nada sin su consentimiento; le ordenó comer al menos una vez al día, aunque enseguida vomitara lo que comiera.

El sacerdote Michele desde el 1º de enero de 1889 le dio el permiso de permanecer en cama, donde permaneció sentada durante 59 años, hasta su muerte, ininterrumpidamente.

Semi analfabeta y “escritora”

El 28 de febrero de 1899, el segundo confesor don Gennaro De Gennaro, le dijo que escribiera lo que sucedía entre Jesús y ella y las gracias que recibía continuamente. Así, desde el 28 de febrero de 1899 al 28 de diciembre de 1938, escribió importantes revelaciones en un manuscrito que contenía alrededor de 10 mil páginas, recogidas en treinta y seis volúmenes, sobre “santificación” en la Divina Voluntad.

El viaje con Jesús

En una visión, escribió Luisa:

…El bendito Jesús me ha transportado a una ciudad, donde las culpas que se cometían eran tantas que, salía como una neblina densísima, apestosa, que se elevaba al cielo. Del cielo bajaba otra neblina espesa y dentro estaban condensados tantos castigos, que parecía que fueran bastantes para exterminar a esta ciudad, y yo dije: “Señor, ¿en dónde estamos? ¿Qué lugar es este?”.

En un instante vi el desastre que se llevaba a cabo, y parecía que el Vaticano recibía parte de la sacudida. Ni siquiera estaban perdonados los sacerdotes. Por eso toda consternada dije: “Señor mío, perdona a tu ciudad predilecta, tantos ministros tuyos, el Papa. Oh, con cuánto gusto me ofrezco a ti para sufrir sus tormentos, para que se los perdones”. (Vol. 4°, 10-10-1900)

“Sacerdotes son tinieblas”

En otra visión habla de la degradación de los sacerdotes:

…En un cerrar de ojos he visto tantas miserias humanas, el abatimiento y el despojo de la Iglesia, el mismo degrado de los sacerdotes, que en lugar de ser luz para los pueblos, son tinieblas. Con gran amargura por esta visión dijo: “Santísimo Dios, dale la paz a la Iglesia, hazle restituir lo que le han quitado, no permitas que los malos se rían a espaldas de los buenos”. Y mientras decía eso las Divinas Personas dijeron: “Son misterios incomprensibles de Dios”. (Vol. 4°, 13-11-1900)

Los enemigos de la Iglesia

…Esta mañana mi adorable Jesús vino y me transportó fuera de mí misma. Me parecía que era Roma. Cuántos espectáculos se veían en todas las clases de personas. Hasta en el Vaticano se veían cosas que daban asco. ¿Qué decir de los enemigos de la Iglesia?

Cómo se enfurecen contra ella, cuántas calumnias maquinan, pero no pueden realizarlas porque Nuestro Señor los tiene atados. Pero lo que más me ha asustado es que veía a mi amor Jesús a punto de liberarlos.

Los castigos

¿Quién puede decir cuán consternada estaba? Entonces, viendo Jesús mi consternación me dijo: “Hija, son absolutamente necesarios los castigos. En todas las clases ha entrado la podredumbre y la gangrena, por lo tanto, es necesario el hierro y el fuego para hacer que no mueran todos; por eso esta es la última vez que te digo que te conformes con mi Voluntad, y te prometo que perdonaré una parte”. (Vol. 4°, 22-03-1901)».

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¿Por qué Jesús murió a los 33 años?

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No es una casualidad…

Muchos se han preguntado por qué tan joven murió Jesús. La edad de 33 años ha sido la referencia obligatoria de su crucifixión, muerte y resurrección. Pero muy pocos se preguntan lo que monseñor Charles Pope pregunta en su artículo del portal Community in Mission. En efecto: ¿cuál fue la razón de que muriera en sus treinta años y no con más edad, lo cual le habría dado más tiempo para enseñar y consolidar la doctrina de su Iglesia?

Pope recuerda la triple respuesta de santo Tomás de Aquino: Jesús murió a esa edad para mostrar su amor por nosotros en la edad perfecta de la vida; porque estaba completamente sano y porque al resucitar tan joven nos enseña la condición futura de los que resucitarán en el día final.

Desde luego, dice Pope, no es una casualidad que Cristo haya muerto, justamente, a la edad en que murió. “Dios no hace nada arbitrariamente” y los detalles del Evangelio –por ejemplo, la hora de la muerte de Jesús— nos enseñan mucho más que las especulaciones.

Un modelo a imitar

Además, está el tema de la perfección (Cristo era perfectamente Dios y perfectamente hombre). La perfección puede dañarse por exceso o por defecto. “Consideremos -dice Pope- el caso de la edad: una persona joven puede carecer de madurez física o espiritual, mientras que a una persona mayor, el tiempo le cobra su peaje y la mente se hace menos nítida”.

Por lo demás, en el tiempo en que vivió santo Tomás de Aquino (en el siglo XIII D. C.), los treinta años eran considerados como la época de la perfección humana. “Esto es sin duda aún así, a pesar de que parece que toma mucho más tiempo para alcanzar la madurez intelectual y emocional en estos días”, subraya Pope.

Santo Tomás señala que debido a que Jesús murió mientras que estaba en el mejor momento de su vida, es muestra de que su sacrificio fue mayor. Su aparente falta de cualquier enfermedad o imperfecciones físicas también aumentó su sacrificio.

“Este es un modelo para nosotros”, dice, finalmente Pope en su artículo, “porque hemos de dar lo mejor de lo que tenemos a Dios en sacrificio”, tal y como lo enseñó Jesús en la perfección de su propia vida.

“Y por lo tanto lo que podría parecer a algunos como un detalle sin complicaciones (la edad de Jesús), en realidad ofrece enseñanzas importantes para el alma sensible. Cristo dio todo, dio lo mejor y lo hizo cuando estaba en la flor de su vida. También nosotros estamos llamados a una perfección cada vez mayor”, termina diciendo el sacerdote estadounidense quien sirve en la arquidiócesis de Washington.

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Se convirtió tras los atentados del 11-S

24 diciembre 2012 Deja un comentario

Stephen Baldwin confiesa que ser cristiano le ha destrozado su carrera en Hollywood

El actor estadounidense asegura que los cristianos son incómodos en Hollywood, lo que provoca que se les aparte a la hora de elegirlos para las películas.

Actualizado 21 diciembre 2012

Javier Lozano /ReL

12183_stephen_baldwinSer cristiano en Hollywood más que abrir puertas te las cierra porque es vivir de una manera muy diferente al pensamiento dominante que se vive en este ambiente. Si no que se lo digan a actores como Jim Caviezel (representó a Jesús en La Pasión de Cristo) o a Eduardo Verástegui. Esto mismo le ha ocurrido a Stephen Baldwin, que aseguró en un conocido programa de televisión que confesar ser un cristiano devoto le ha destrozado su carrera cinematográfica.

Este estadounidense, miembro de una familia de actores de la que cuatro hermanos son actores y/o directores, aseguró en “Good Morning America” de la NBC que su fe no encaja con la mayoría de ejecutivos en Hollywood y que su fuertes convicciones, dice, generan “controversia” por lo que los directores prefieren pasar por alto a este actor y elegir a otro. Así Baldwin cuenta cómo un director de casting le decía que barajaba su nombre para algunas películas pero que el resto “sólo le miran como si estuviera loco”. Por ello, preguntado por si se podía tener éxito en Hollywood y ser cristiano dijo con franqueza: “No lo parece ahora, ¿verdad?”.

Ante esta situación, Stephen Baldwin, que se convirtió tras los atentados del 11-S en Nueva York, ha optado por dirigir sus propias películas en las que la fe tiene un protagonismo fundamental.

Su turbia juventud
Baldwin vivió una juventud llena de excesos y fueron los brutales atentados los que le hicieron reflexionar realmente sobre la vida. Además, poco antes de estos sucesos su esposa también había abrazado la fe, lo que supuso un cúmulo de circunstancias que llevaron a Stephen a seguir a Jesucristo.

La niñera que cambió la familia
Un hecho culminante se produjo tras su matrimonio con Kenia, una mujer brasileña. Pronto se quedó embarazada y en Brasil es costumbre contratar una niñera cuando el bebé está en camino. Así lo hicieron. En la primera semana de trabajo con la familia Baldwin, esta chica cantaba en portugués canciones de Jesús. Unos días después su esposa le dijo: “¿Oyes lo que está cantando? Está cantando acerca de Jesús”. Poco a poco Kenia se fue acercando a la niñera, que le dijo que no estaba allí sólo para limpiar su casa sino para anunciar a la familia la palabra de Dios.

Mientras su mujer se iba convirtiendo, Stephen seguía inmerso en su vida en Hollywood, en un estilo de vida muy diferente. Pero dos momentos cambiaron su vida.

El 11-S, un punto clave
El primero llegó cuando Kenia le dijo: “cariño, siéntate. Tengo que hablar contigo. He aceptado esta noche a Cristo como mi Señor y Salvador”. Asegura Baldwin que entonces vio una “metamorfosis radical hermosa, algo increíble”. Desde ese momento, su esposa entró en un grupo de oración evangélico y leía la Biblia durante largos ratos. Además, rezaba mucho. Esto comenzó a interrogar a su marido.

Estas preguntas que le surgieron se unieron al segundo momento clave: los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.  “Me asusté mucho”, confiesa y tras el ejemplo de su mujer se planteó que “tal vez era hora de pensar en la fe”. Así comenzó su camino hacia Jesús. Un mes después de los atentados ya comenzó su camino. Años después de esto tiene una fe convencida a pesar de las consecuencias que esto ha tenido en su trabajo.  “Creo que estamos en un momento particular de la historia en el que es la hora de que la gente vuelva a Jesús”.

Su vida en un reality
Millones de personas han podido observar el cambio de este actor. De hecho participó en un reality show, un Gran Hermano para famosos, en el que sorprendió a todos tras hablar todo el tiempo de Dios al resto de compañeros.

De su participación en aquel programa destaca cómo se quedó hasta bien entrada la noche con el ex futbolista y actor, Vinnie Jones, al que le explicó la Biblia y junto al que rezó de rodillas al final de la noche, lo que generó gran controversia entre el resto de concursantes.

Su faceta de padre
La fe que ha alimentado durante años a Stephen Baldwin también se ha manifestado en la educación de sus dos hijos. Asegura que es importante hablar a los niños del día a día y no rehuir temas incómodos como el sexo o las drogas. “Una o dos veces por semana, mi esposa y yo nos sentamos con los niños para tener una reunión familiar. Hablamos de la vida y las cosas que sucedieron durante la semana”, asegura.

Tras sus excesos en la juventud considera importante estar cerca de sus hijos ahora que están en plena adolescencia. “Mis dos niñas son personas muy, muy fuertes de fe, lo que les ha permitido ser lo que son y tomar mejores decisiones”. Pero esto no quita que “vivamos en un mundo con demasiados elementos que pueden afectar a los niños, a través de internet, los medios de comunicación o las revistas. Por eso para mí es importante estar allí, y con respeto y cuidado, orientarlas y guiarlas en la dirección correcta”.

“Mary, Mother of Christ”

Ben Kingsley como Herodes, en “Mary, Mother of Christ” (2013)

Escrito por Alfonso Méndiz en jesucristoenelcine.blogspot.com.es

Tras dos años de silencio, el filme Mary Mother of Christ, vuelve a ser comidilla en Hollywood. Antes del verano se supo que la producción había conseguido nuevos recursos y que ya había contratado al director definitivo: Alister Grierson (KokodaEl santuario). Se ha dado a conocer que la película está concebida como una precuela de La Pasión de Cristio, de Mel Gibson. Ahora que la producción está sobre la marcha, se anuncia que los productores están interesados en Ben Kingsley para el rol del Rey Herodes.

Hasta el momento, el reparto incluye a la actriz israelí, Odeya Rush como la Virgen María (anteriormente se barajó a Camila Belle), a Peter O’Toole como Simeón, y a Julia Ormond en el papel de Santa Isabel, la prima de María. Parece que hay una clara apuesta por un reparto británico, pues los productores no sólo se han interesado por Kingsley, sino también por Judi Dench como la profetisa Ana y Hugh Bonneville como Satanás (inicialmente asignado al actor Jonathan Rhys Meyers).

En palabras de Mary Aloe, una de las productoras, “el filme cuenta la historia de la juventud de la Virgen, su amor a José, su inesperada maternidad y el triunfo sobre el terror sembrado por Herodes el Grande”. Como se ve, el argumento tiene notables semejanzas con el de The Nativity (2006), pero será contado desde una sensibilidad más católica. El guión es de Barbara Nicolosi y Benedict Fitzgerald (quien escribió La Pasión de Cristo para Gibson), y tendrá como secuencias principales la Anunciación y el Nacimiento de Jesús.

Escrito por Alfonso Méndiz en jesucristoenelcine.blogspot.com.es

Nuevos films religiosos, tras el éxito de La Pasión

Noah, la siguiente película bíblica a estrenar 

Hollywood, con Spielberg a la cabeza, produce nuevos films religiosos, tras el éxito de La Pasión 

Ridley Scott, Spielberg y Darren Aronofsky son los directores que quieren reeditar el éxito de Mel Gibson con La Pasión.

Actualizado 29 junio 2012 

Marcelo Stiletano/La Nación/ReL 

Todo comenzó en 2003, cuando Mel Gibson resolvió a su propia cuenta y riesgo encarar el proyecto más arriesgado de su carrera. Al comprobar que ningún estudio grande habría de respaldarlo, sacó 30 millones de dólares del bolsillo de su propia empresa productora y rodó una versión a su imagen y semejanza la famosísima La Pasión, todo un éxito mundila de taquilla.

La respuesta del público a La pasión de Cristo , estrenada a comienzos de 2004, fue sorprendente. El film fue recibido con curiosidad, interés y -sobre todo- con elogios inocultables desde una mirada más religiosa que cinematográfica. La temeraria apuesta de Gibson resultó extraordinariamente rentable: 611 millones de dólares recaudados por el film en todo el mundo, suficientes para convencer a Hollywood de que se abría un nuevo filón con resultados garantizados: los temas bíblicos, religiosos y evangélicos, populares en los años 50, tenían todo para reverdecer.

No fue así. Ese público adicional desinteresado por el cine convencional que el film de Gibson había logrado congregar volvió a retraerse y el cine específicamente dedicado a las comunidades cristianas (activo y permanente más allá de las modas) regresó a sus fronteras.

Hasta ahora. Una sucesión de proyectos -bien diferenciados entre sí por perfiles, enfoques y miradas, pero de nuevo unidos por un común denominador- indica que en estos días asistimos a una suerte de resurrección del cine de temática bíblica y evangélica, de la mano de realizadores tan diferentes como Steven Spielberg, Ridley Scott y Darren Aronofsky.

Ya está confirmada la ambiciosa Noah , recreación del relato bíblico de Noé y su arca, que llevará al cine Darren Aronofsky ( El cisne negro ), con protagonista (Russell Crowe) y fecha de estreno (el 28 de marzo de 2014) completamente aseguradas.

Al mismo tiempo, Hollywood también apuesta a recuperar el aliento clásico de Los diez mandamientos con un nuevo film sobre la marcha del Pueblo Elegido hacia la Tierra Prometida liderada por Moisés. En enero cobró fuerza un acuerdo entre Warner Bros. y Steven Spielberg para llevar adelante el proyecto, pero con el reciente estreno de Prometeo renació el interés de Ridley Scott por Moisés y “los extraordinarios detalles de su vida”, según propia confesión el director, en un film que tentativamente se llamaría Gods and Kings ( Dioses y reyes ).

El círculo, por ahora, se cierra con el propio Gibson, que desde hace años sueña con una película sobre otro tema bíblico, la epopeya de la revuelta de los Macabeos. En abril último, Warner resolvió archivar por el momento el proyecto, que desde allí no hizo más que abrir discusiones encendidas entre el director y el guionista Joe Eszterhas, casualmente autor de los films más exitosos de Paul Verhoeven.

Beata Ana Catalina Emmerich

Ana Catalina Emmerich nació en Alemania en 1774 de familia muy pobre. A los 28 años de edad, entró a un convento agustino. Cuando las autoridades civiles cerraron el convento en 1812, se refugió en casa de una viuda, hermana de su confesor. Allí los enfermos y los pobres llegaban a ella en busca de ayuda. Ella sabía cuáles eran sus enfermedades y daba alivio a los necesitados.

En 1813 estando ella enferma en cama, los estigmas aparecen en su cuerpo. Desde ese mismo año no tuvo más alimento que la Comunión. Llegó a ser encarcelada y sometida a vigilancia día y noche con el objeto de averiguar el origen de esas heridas.

En los últimos años de su vida recibió las visiones de la vida de Cristo, de la Virgen María y de la vida después de la muerte, así como otras videncias de sucesos que acontecerían tiempo después como el Muro de Berlín, el Concilio Vaticano II…

Un notable escritor alemán, Clemens Brentano, al tener noticia de ello, acudió a visitarla. Se convirtió y permaneció al pié de la cama de la enferma copiando los relatos de la vidente desde 1818 a 1824.

El lunes 9 de febrero de 1824 Ana Catalina Emmerich murió en Dulmen consumada por las enfermedades y las penitencias. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.

Otras visiones suyas fueron recogidas en el libro “La amarga Pasión de Cristo” que fue la fuente de inspiración de película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson.

Ana Catalina Emmerich logró indicar con precisión en Éfeso la casa donde residió la Virgen María… los arqueólogos, sin más que sus indicaciones, la encontraron reforzando así la credibilidad de las visiones… leer más

Entrevista al traductor de La Vida oculta de la Virgen María

«María no quería que la casaran, pero al final lo aceptó fiándose de la Providencia» 

José María Sánchez de Toca concede una entrevista en exclusiva a ReL en la que repasa los aspectos fundamentales de la obra. 

Actualizado 30 abril 2012 

Enrique Rivera/ReL 

Promete ser un todo un bestseller entre los libros religiosos de los últimos tiempos. Al menos es lo que se concluye de la repercusión mediática y las numerosas ventas que en sus escasos días de comercialización se vienen realizando del libro “La vida oculta de la Virgen María” de la beata Ana Catalina Emmerich (Voz de Papel).

José María Sánchez de Toca Catalá es el traductor al español de esta obra de la religiosa estigmatizada del siglo XIX y el protagonista de que sus revelaciones hayan sido conocidas entre el público hispano hablante pues también es el traductor de “La amarga Pasión de Cristo”, que recoge las “visiones” de la mística sobre aquel episodio de la vida de Jesús y que sirvieron a Mel Gibson en la realización de la película “La Pasión”.

– ¿Pueden ser fiables unas revelaciones (“visiones”) de una monja inválida del siglo XIX, casi sin formación académica (había sido granjera, costurera y sirvienta) y teológica (no había leído la Biblia jamás), encarcelada, duramente investigada y vigilada día y noche para averiguar el origen de sus estigmas?

-Como Vd sabe, la fiabilidad se refiere a la persona y la credibilidad al contenido. Ana Catalina era totalmente de fiar porque era extremadamente sincera y carecía de intención de engañar; una mujer sin doblez que contaba lo que veía.

Ahora bien, en cuanto al relato de sus visiones, es preciso matizar más, porque no sabemos qué es lo que Brentano entendió de lo que oyó en bajoalemán a Ana Catalina, ni cómo lo anotó. Tengo la impresión que a veces resumió mucho. Tenga en cuenta que escribía de noche a la luz de una vela y mojando en el tintero una pluma de ganso.

Tampoco sabemos si hubo pérdidas en las sucesivas ediciones alemanas; yo he encontrado bastantes erratas en la edición de Christiana Verlag, y a todo ello habrá que añadir mis errores, que sin duda habrá a pesar de todas mis revisiones.

En cuanto a los criterios externos, las noticias sobre hicsos, medos, esenios, egipcios y antiguas costumbres judías, unas confirman lo que creemos saber, y otras arrojan luz sobre posibilidades insospechadas, y en conjunto confieren mucha verosimilitud y credibilidad al texto. La casita de Éfeso es una buena confirmación arqueológica, pero ya sabe Vd que a su vez plantea otro problema.

– Las revelaciones de la beata no son “revelación pública”, no forman parte del depósito de la fe que contiene las verdades necesarias para la salvación. ¿Qué valor otorga Catalina a sus visiones? ¿Qué valor tienen este tipo de revelaciones privadas en la vida de la Iglesia, del creyente? ¿Para qué sirven al creyente de hoy? ¿Y al no creyente?
-Son muchas preguntas a la vez:

Ana Catalina veía sus visiones como un niño que ojea una Biblia ilustrada, y no les daba el mismo valor que al Evangelio.

Para los demás creyentes, hoy como ayer y como en el futuro estas revelaciones iluminan la fe, encienden la caridad y robustecen la esperanza.

Para el no creyente que sienta interés por el mundo antiguo, Ana Catalina ofrece un panorama fascinante de la vida en la Antigüedad en el Próximo Oriente.

– ¿Qué parte atribuyen los expertos a Clemente Brentano en los contenidos de las revelaciones?

– Brentano fue realmente un traductor de Ana Catalina, con todos los problemas, dudas y complejidades que ello implica. Brentano, que era un hombre inteligente y cultísimo, traducía el dialecto germánico de Ana Catalina -una lengua cercana a la holandesa- al artificioso alemán culto de Lutero que se ha convertido en la lengua oficial alemana. Brentano fue muy consciente de su responsabilidad y como todo traductor, pulió y anotó su trabajo una y otra vez pues toda traducción es infinitamente perfectible. Pero las diferencias de estilo de Ana Catalina y de Brentano se ponen de manifiesto si se compara la narración de Ana Catalina con las eruditas notas de Brentano.

– ¿Por qué publicar en español un libro con las revelaciones de la beata Catalina Emmerick sobre la Virgen María?

Porque a todos los que amamos nos gusta saber del ser amado, y Ana Catalina nos cuenta de María y de su entorno un montón de cosas que unas veces ni siquiera sospechábamos y otras confirman la tradición, vea por ejemplo lo que dice de los esenios casados, o de las otras hijas de Santa Ana y de dos de sus tres maridos sucesivos. Habrá a quien le moleste la amorosa descripción que hace Ana Catalina de las galas con que la Niña María ingresó en el Templo (olvidando quizá lo que es la primera comunión de la pequeña en cualquier hogar cristiano), pero a muchos nos gusta saber hasta el último detalle de su vida. 

– ¿Sobre qué aspectos o pasajes de la Virgen María tratan estas revelaciones? ¿Están éstas ya contenidas en la Sagrada Escritura o la Tradición?
Los Evangelios son muy parcos en hablar de la Virgen, la Cristiandad primitiva quizá temía que los neófitos la tomaran como diosa. Estas revelaciones completan mucho la imagen, con los antepasados de la Virgen, la Inmaculada Concepción, el nacimiento y estancia en el Templo, la boda con José, Nazaret, la Visitación, la Anunciación, el Nacimiento, la adoración de pastores y reyes, la huída a Egipto y el regreso. No narra el papel de la Virgen en la vida publica de Jesús ni en la Pasión, que están en otros libros, y las visiones se reanudan con la estancia en Éfeso, los viajes a Jerusalén, y el Tránsito de la Virgen.

– ¿Qué dicen las revelaciones sobre el Tránsito o Dormición de María? ¿Qué diferencias hay con lo que señala la Tradición?

-El texto de la Marienleben afirma sin ambages que María pasó la mayor parte del resto de su vida en Éfeso y que murió allí rodeada de los apóstoles, menos Tomás que llegó tarde. Que la Virgen pasara años en Éfeso encaja bien con lo que suponemos de sus últimos años, pero desde tiempos muy antiguos, la Tradición ha situado el Tránsito de la Virgen en Jerusalén y más concretamente en Getsemaní.
 

Por otra parte, otras místicas, por ejemplo la estigmatizada Teresa Neumann veían el Tránsito de la Virgen en Jerusalén. En otra visión, Ana Catalina ve que Santiago regresa de España, pasa por Éfeso a despedirse de la Virgen y de allí a Jerusalén donde lo decapitan; por tanto no pudo asistir al Tránsito de la Virgen.
 

Dice Ana Catalina que el Cielo no ha querido que se supiera a ciencia cierta donde se produjo la Dormición y el Tránsito de la Virgen. Si Vd cae en la cuenta, en la declaración del dogma de la Asunción ni siquiera se mencionó la palabra muerte, dice “el fin de su existencia terrena”. Por lo demás la descripción de cómo el alma de la Virgen no se aguantó más en su santísimo cuerpo, es emocionante:

“Entonces vi un cuadro maravillosamente conmovedor. Desapareció el tejado de la celda de María, la lámpara colgaba libremente en el aire, y pude mirar dentro de la Jerusalén celestial como a través del cielo abierto. Bajaron dos superficies de gloria como nubes de luz, en las que aparecían muchas caras de ángeles y entre ellas fluía una vía de luz hasta María. Por encima de María vi una montaña resplandeciente que entró en la Jerusalén celestial, hacia la cual María extendió sus brazos con infinito anhelo, y vi que su cuerpo se levantaba con todos sus envoltorios, tan alto por encima del lecho, que se podía mirar a través por debajo. Vi salir su alma de su cuerpo como una pequeña forma de luz infinitamente pura que ascendía flotando con los brazos alzados por la vía de luz que subía al cielo como una montaña de luz. Los coros de ángeles de las dos nubes se juntaron detrás de su alma y se cerraron separándola de su santo cuerpo, que en ese momento de la separación volvió a caer en el lecho con los brazos cruzados sobre el pecho”.

– ¿Qué dicen las revelaciones sobre los esponsales de María y José?

– María no quería que la casaran, pero al final lo aceptó fiándose de la Providencia. José era de la estirpe de David, sufrió la prueba y fue designado; una y otro eran las personas más puras y nobles que ha producido la especie humana.

– ¿Es cierto que estas revelaciones permitieron a los arqueólogos descubrir la casita de la Virgen María en Éfeso? ¿Cómo fue esto?

-Sí, es cierto; yo lo supe en los años 70, antes de saber de Ana Catalina. Una monja española de Istanbul, contaba con toda sencillez la historia del hallazgo según la tradición de su comunidad,  como si hubiera ocurrido la semana pasada. Parece que la estuvo buscando un sacerdote con el libro de la edición francesa en la mano. El sacerdote y su acompañante, cansados, sedientos y hartos de buscar, pidieron agua a un labrador, y el labrador le llevó a lo que llamaban en plena Turquía de los sultanes, la Fuente de la Virgen María, que era el sitio descrito por Ana Catalina. A partir de ahí se descubrió todo. 

– ¿Qué nos puede decir sobre la autora de esta Vida de María, la beata Catalina Emmerick?

-Pues que la personalidad que se revela a través de sus manifestaciones era infantil, luchadora, sincera, leal, enamoradísima de su Esposo Celestial. Fue trabajadora infatigable, una escrupulosa transmisora de la verdad con una nobleza de espíritu insobornable. Era una mujer encantadora, alegre y nada quejica a pesar de la enfermedad, la invalidez y los dolores atroces. Una mujer que seguramente nos hubiera gustado conocer y tratar.

– ¿Cuál es la relación, semejanzas y diferencias, etc. entre la presente publicación y una anterior de la misma beata, “La amarga Pasión de Cristo”, también traducida al español por Ud.?

-Mi impresión, como traductor que se ha pasado muchas horas estudiando ambos textos, es que este original es más primitivo que el de la Amarga Pasión. En la Amarga Pasión, Brentano mismo buscó y extrajo los fragmentos de sus Diarios, era relativamente fácil porque las visiones caían en Semana Santa y estaban agrupadas, y el transcribía sus propios apuntes. En este de María, las visiones están dispersas en muchos días distintos de varios años, y está claro que a Brentano no le dio tiempo a acabarlo ni revisarlo. Especialmente el final revela otro compilador; y me pregunto si no se deberá a ello lo del Tránsito en Éfeso.