¿El Belén más alto del mundo?

El Teide tiene 3.700 metros… pero hay parroquias a 4.300

Unos canarios suben un belén de chocolate bendecido por el Papa al Teide: ¿el más alto del mundo?

Los montañistas dejaron este belén de chocolate y biodegrabable, bendecido por el Papa Francisco en el Teide, a 3.718 metros de altura
Los montañistas dejaron este belén de chocolate y biodegrabable, bendecido por el Papa Francisco en el Teide, a 3.718 metros de altura

P.J.G/ReL 

Este pasado fin de semana, un grupo de escaladores de las Islas Canarias coronó la cima del Teide, en la isla de Tenerife y dejaron allí un belén de chocolate italiano bendecido por el mismísimo Papa Francisco. Su objetivo era presentarlo como «el belén más elevado de Europa», y quizá incluso «del mundo», ya que el Teide tiene 3.718 metros de altura. Sin embargo, esto parece improbable ya que hay parroquias e incluso catedrales a 4.000 metros de alturay sin duda no faltarán en ellas belenes, aunque no sean de chocolate.

La expedición, organizada por el Club Universitario Tigaday,llegó a la cima este domingo: 20 de sus expedicionarios coronaron el Teide, la montaña más alta de España y de las tierras emergidas del Atlántico.

«Nuestra intención era combinar una tradición navideña, como es el Belén, con un marco incomparable, como es el Teide, uno de los lugares más bellos del mundo», comentó Francisco Ascanio, uno de los organizadores de la iniciativa.

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Los escaladores canarios rodean el pequeño belén (en el centro inferior de la foto) en la cima del Teide

Las piezas de chocolate que han quedado en la cima del Teide, probablemente congelándose, fueron transportadas a Roma por el sacerdote italiano residente en Canarias Francesco Calzone. En el Vaticano, el sacerdote estuvo en la plaza de San Pedro el pasado domingo 7 de diciembre, después del Angelus, para que las figuras fueran bendecidas por el Papa Francisco. El belén, al estar hecho de chocolate, es biodegradable  y queda en el pico del Teide como testimonio del paso de la expedición.

«Ver amanecer desde allí y poder contemplar cómo la oscuridad que cubre el cielo se abre y deja paso a la luz del día es asistir a un espectáculo de belleza incomparable, que nos puede recordar la presencia de la Divinidad en la Tierra. Hay momentos duros soportando temperaturas por debajo de los cero grados, pero vale mucho la pena», añadió Ascanio.

Los expedicionarios contactaron con el Libro Guinness de los Records para registrar la iniciativa, como el Belén más alto de Europa, pero se asombraron al ver que no había más belenes registrados en las alturas, así que tramitan que se considere como el belén más elevado del mundo.

A la organización se le ocurrió además la iniciativa de fomentar el proyecto «Pon un Belén en las cumbres» en toda España.

«Queremos que en cada comunidad autónoma un grupo de alpinistas coloque un Belén biodegradable en su punto más alto», explica José Carlos García, otro de los organizadores. La idea, sin duda, es noticiosa, y gustará a la prensa local en cada región de España.

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Parroquia de San Juan Bautista de Macusani, a 4.315 metros de altura, casi 600 metros más alta que el Teide.

¿El belén más alto? Probablemente en Ayaviri, Perú
Los 3.700 metros de altura del Teide no impresionan mucho en la altísima diócesis peruana de Ayaviri (conózcala en Prelaturaayaviri.org). En esta diócesis, las 8 parroquias de la provincia de Melgar superan los 3.800 metros de altura (4 de ellas superan los 3.900) con la de San Pedro Apóstol de Nuñoa, de trece mil habitantes, a 4.016 metros. 

En la provincia de Carabaya, en la misma diócesis, la parroquia de Nuestra Señora del Rosario (8.000 hab.) se encuentra a 4.124 metros, la de San Juan Bautista de Ajoyani a 4.250 y la de San Juan Bautista de Macusani (once mil habitantes) a 4.315 metros del altura. Teniendo en cuenta que la única parroquia católica del Tíbet está en el valle de Yanjing, que no es especialmente alto, parece probable que los parroquianos de Macusani sí sean los que tienen los belenes más altos del mundo.

El «santón» evangelizador del Sáhara Occidental

Musulmanes en Tagaost veneraron la tumba de un cristiano

¿Quién fue en realidad el «santón» evangelizador del Sáhara Occidental?

Actualizado 29 octubre 2013

C.L . /ReL

Durante el siglo XV, los saharauis veneraron un hombre santo en Tagaost... luego, en el s.XVI el tiempo y la arena devoraron la tumba y el recuerdo
Durante el siglo XV, los saharauis veneraron un hombre santo en Tagaost… luego, en el s.XVI el tiempo y la arena devoraron la tumba y el recuerdo

Durante mucho tiempo se ha cuestionado la misma existencia del primer evangelizador del Sáhara Occidental, cuya tumba en Tagaost era venerada incluso por los musulmanes, que le habían enterrado según sus costumbres.

Un estudio en la revista Mar Océana, que dirige el historiador Mario Hernández Sánchez Barba, contribuye decisivamente a aclarar la cuestión.

Lo escribió Luis Joaquín Gómez Jaubert bajo el título «Un misionero agustino en el Sáhara», lo cual da ya una primera pista sobre el personaje.

Misioneros que llegaron de Canarias
Las crónicas hablan de una presencia temprana en la costa africana de misioneros procedentes de las Islas Canarias, por su cercanía geográfica. En particular, frailes agustinos.

«Los restos de uno de estos misioneros, enterrados en Tagaost, eran venerados por los musulmanes que, en esta tierra dominada por la cultura nómada, mantenían su hospitalidad y espíritu de tolerancia que se ha ido perdiendo con el sedentarismo, en la degeneración fundamentalista de algunas escuelas coránicas y en las formas impuestas por el Majzen marroquí», explica Gómez Jaubert.

Testimonios espontáneos

La historia comienza en 1525. Tras destruir los moros la torre y factoría de Santa Cruz de la Mar Pequeña, se organizó una expedición desde las islas que acabó con la captura del alcalde de Tagaost, por aquel entonces una importante localidad.

Trasladado a la ciudad tinerfeña de San Cristóbal de la Laguna, el alcalde moro vio a dos frailes agustinos e hizo lo posible por verles. Les explicó entonces que había reconocido su hábito porque es el que había llevado en su enterramiento un santón al que veneraban en aquella zona los musulmanes.

Dos agustinos de La Laguna, portugueses, viajaron luego a Tagaost para verificar esta historia, que tendría una segunda parte en 1546, cuando dos capitanes moros se acercaron a saludar emocionados a unos frailes agustinos, también en Tenerife.

Treinta años después, y tan lejos como en Lisboa, otro saharaui haría lo mismo.

Son coincidentes, pues, los testimonios espontáneos de que la figura de un fraile agustino era venerada en el siglo XVI en el Sáhara Occidental, y se le atribuían diversos milagros. Diversas expediciones para localizar la tumba lograron encontrarla y verla, así como la casa en que vivió el monje y algunos libros que usó. Así figura en diversas crónicas.

Múltiples hipótesis
Su identidad no ha llegado nunca a desvelarse por completo. Gómez Jaubert recuerda que numerosos agustinos mallorquines estuvieron en Canarias ya desde el siglo XIV, y apunta la hipótesis de su origen balear, o incluso de que fuese un canario formado en religión en Baleares y que hubiese regresado luego a su tierra.

La misma veneración que le guardaban los musulmanes les llevó a impedir a los frailes que acudieron a estudiar el caso que se llevasen ningún objeto o reliquia suya que habría facilitado la identificación.

Muchos estudiosos han supuesto que fue un portugués llamado Tadeo, otros que Bartolomé o Mateo. Se ha llegado a fabular si la tumba no podría ser incluso la de San Agustín, o contener los restos de un caballero templario.

Gómez Jaubert detalla, y en su caso refuta, estas hipótesis, aunque considera totalmente probado que ese «santón» existió, que era un fraile agustino, que predicó en el Sáhara desde principios del siglo XV, que se le atribuyen milagros, y que fue venerado por su bondad en vida y después de muerto.

El caso es que la decadencia de Tagaost a lo largo del siglo XVI llevó a su desaparición, y con la del pueblo, la de la tumba, un desafiante misterio para los historiadores.