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Cautivada por Fátima dio una charla improvisada y acabó dedicando toda su vida

250.000 niños la han escuchado

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Natalie Martha Loya ha dedicado su vida a difundir el mensaje de Fátima

El 13 de mayo se cumplen 100 años de la primera aparición de la Virgen María en Fátima. Una fecha muy especial, motivo por el cual el Papa Francisco visitará el santuario ese día. Pero si hay también una persona que espera con ilusión poder conmemorar esta jornada histórica esa es Natalie Martha Loya, una mujer de 91 años que sin pretenderlo ha dedicado su vida a llevar el mensaje de Fátima por todo Estados Unidos haciendo crecer esta devoción a cientos de miles de personas.

Y aunque ahora necesite un andador para llegar a la catedral de San Juan Bautista en Ohio, perteneciente al Eparquía Católica de rito bizantino, durante décadas fue un auténtico ciclón compartiendo a tiempo y a destiempo la importancia del mensaje de Fátima. Ahora, sirve a la Virgen de otra manera, desde la oración, aunque no con menos ímpetu que en su juventud.

Charlas a más de 250.000 niños

Echando la vista atrás, Natalie no puede contar el ingente número de personas a las que ha podido hablar de la Virgen pero “debo de haber hablado con al menos 250.000 niños de edad escolar”, confiesa. Y a eso habría que sumar un número mucho mayor tras sus conferencias en parroquias, residencias o bibliotecas…

Incluso recuerda con emoción cuando pudo entrar en la cárcel de máxima seguridad de Ossining (Nueva York) en 1977 donde habló a asesinos y violadores sobre la conversión, el Rosario y el resto de mensajes que dejó María en Fátima.

Pero este apostolado mariano surgió sin pretenderlo. Su padre era sacerdote católico de rito oriental, motivo por el cual estaba casado, por lo que se mudó varias veces dependiendo de la parroquia que tuviera que atender por su condición de religioso.

Tenía un futuro laboral prometedor

Natalie tenía un futuro prometedor pues era una avanzada para su época. En 1948 se había licenciado en Química, un campo dominado entonces casi exclusivamente por hombres, y empezó a trabajar en industrias de este sector.

Sin embargo, dejó su trabajo para seguir a su familia, destinada a una parroquia en Indiana, para así ayudar en casa puesto que su madre estaba enferma. Tres meses después fallecía y para que su padre se pudiera dedicar por completo a su ministerio sacerdotal Natalie dejó definitivamente el mundo laboral. Así fue como llegó a Nueva York en 1953. “Fue allí donde toda mi vida cambió”, recuerda esta mujer.

La peregrinación que cambió su vida

Aún recuerda como si fuera ayer cómo le llamó la atención una revista del Ejército Azul de Fátima que le había llegado a su padre así como un anuncio de una peregrinación por distintos santuarios marianos de Europa para conmemorar el centenario del dogma de la Inmaculada Concepción que se cumplía en 1954.

Ella y su padre realizaron esa peregrinación que duró seis semanas y así fue como pudo visitar Fátima por primera vez. En ese viaje llevaba una pequeña cámara fotográfica por lo que pudo hacer algunas fotos en el santuario portugués.

Al regresar y revelar las fotos, de manera espontánea surgió la posibilidad de dar una pequeña conferencia sobre Fátima y su mensaje en la parroquia de su padre y en otras de rito bizantino de la zona. El mensaje de María era entonces muy poco conocido y el boca a boca provocó que la fueran llamando de una parroquia a otra para que les hablará de la Virgen, especialmente de lo que dijo en Fátima.

Miles y miles de rosarios y escapularios

A los 28 años empezó un apostolado que mantuvo durante décadas y que abrió camino a María en Estados Unidos. “Yo iba donde quiera que alguien me llamara y pudiera incluir en mi calendario y eso incluía parroquias, residencias, escuelas…”, cuenta Natalie, tal y como recoge The Catholic Register.

Parte de su apostolado era promover también la oración así que “yo distribuía rosarios y escapularios en cada charla. Los mandaba hacer por miles”. Y asegura que “algunas veces alguien me daba un billete de 20 dólares y eso cubría todos mis gastos y mis viajes. Nunca me preocupé por eso. Tenía un techo sobre mi cabeza y mi padre cuidaba de mí y no tenía que preocuparme por comidas o cualquier cosa”.

“Todos somos pecadores”

En sus conferencias siempre hablaba de la necesidad de la conversión personal y la consagración al Inmaculado Corazón de María, así como las peticiones de la Virgen para obtener la promesa de la paz en el mundo.

Y lo hacía igual tanto en la escuela como en la cárcel de máxima seguridad. En la prisión, recuerda que no sabía cómo empezar y para ello recurrió a unas palabras pronunciadas por el obispo Fulton Sheen, ahora en proceso de beatificación y dijo a los presos para empezar: “Todos somos pecadores”. Cuando acabó los presos le pidieron volver y todos los escapularios y rosarios se los habían llevado los reclusos a sus celdas.

Además, Natalie y su padre iniciaron la rama bizantina del Ejército Azul tras recibir la aprobación del obispo del exarcado católico bizantino de Estados Unidos.  Y así fue como sin pretenderlo dedicó todo su tiempo y su energía a llevar Fátima a los hogares de miles de estadounidenses. Ahora que las fuerzas físicas flaquean lo hace siguiendo las enseñanzas de María a través del Rosario.

Una estrella de beisbol fiel a Dios y a su familia

Cuando emigraba de su Cuba natal, el jugador pensó en dejar la lancha libre para que pudieran salvarse sus padres y su hermana

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En la pretemporada de las grandes ligas de beisbol, las historias de los jugadores del llamado en Estados Unidos “el rey de los deportes” suelen ocupar más titulares que los resultados de los partidos amistosos entre los equipos de las dos conferencias (la nacional y la americana).
 
El año pasado, muy poca gente conocía al cubano José Abreu, pero este año los reflectores han ido sobre él pues fue nombrado “Novato del Año” en la temporada pasada, con un lugar importantísimo en los Medias Blancas de Chicago, su equipo, y en los promedios generales de un deporte que tiene mucho de estadística.
 
Una batalla contra las olas
 
José Dariel Abreu Correa nació en las Cruces, en Cuba. Fue jugador de la selección nacional cubana de beisbol y emigró, en un pequeño bote, junto con sus padres y su hermana en 2013, llegando, milagrosamente, sorteando olas de 6 metros de altura en una noche terrible, a las costas de Haití.  Y ya en 2014, el jugador de 28 años y 1.90 de estatura, saltó a la fama.
 
El tema de Abreu es la fe en Dios, la capacidad para enfrentar la adversidad y el valor de la familia. Las olas –según la historia contada por Chicago Magazine—fueron vencidas por los Abreurezando, y en un momento determinado el jugador cubano pensó en dejar la lancha libre para que pudieran salvarse sus padres y su hermana.
 
Abreu prefiere no hablar mucho del tema. Solamente da gracias a Dios de haber salvado a su familia y, ahora, de darle la oportunidad de estar en las grandes ligas, con un salario de 7 millones de dólares para el 2014, seguramente doblado para el 2015, aunque el contrato original con Medias Blancas fue de 6 años y 68 millones de dólares.
 
Quien aporta más detalles es su compañero de equipo, el también cubano Adrián Nieto. “José temía por su vida en ese pequeño bote”, dijo Nieto al Chicago Magazine. “Todo el mundo estaba asustado. En momentos, dudaba de sí mismo. Tenía que animarse diciendo: “Vamos, tú tienes que ser el que se haga cargo aquí y esté mentalmente fuerte para que esto tenga éxito'”.
 
Con la ayuda de Dios y de las oraciones, llegaron a las costas haitianas y después a República Dominicana, donde muchos equipos se interesaron en sus servicios pues había habido “buscadores” que lo vieron jugar en varios campos de entrenamiento de equipos de Estados Unidos en ese país y lo querían de inmediato hacer debutar en el máximo circuito profesional de béisbol del mundo.
 
“Eso hay que preguntárselo al Señor”

José estuvo triste, sin embargo, porque su familia permanecía en República Dominicana hasta que a mediados del año pasado, justamente en el Juego de las Estrellas que parte la temporada de beisbol en dos mitades, la familia Abreu ya pudo estar en las tribunas y vivir en Estados Unidos, al lado de la gran estrella.
 
“Es completamente diferente porque mi familia está aquí”, dijo Abreu el lunes pasado por la noche. “Para mí, mi familia es todo. Ser capaz de traerlos aquí es grandioso para mí. Hace todo más fácil para mí en el equipo y en mi vida porque tengo su apoyo”, concluyó diciendo este cubano de fe, que lleva en el dorsal el número 79, un número inusualmente alto (los equipos de beisbol tienen 9 jugadores cuando están a la defensiva) que escogió su madre “para que todo el mundo lo recuerde”.
 
Abreu creció en Cuba admirando a otros beisbolistas; ahora hay niños que se inician en el béisbol y lo ven a él como un ejemplo a seguir. Para ellos el jugador de los Medias Blancas tiene un consejo importante: “Primero que todo, estudiar. Que estudien, que respeten a sus padres y se comporten correctamente en la vida”.
 
En alguna ocasión, la temporada pasada, Abreu tuvo una pequeña baja en su forma de batear la pelota, y lejos de atribuirla a cuestiones personales o del nuevo país, contestó a la pregunta de los reporteros sobre qué estaba pasando: “Eso habría que preguntárselo al Señor”, dijo Abreu.

“Esas son cosas del béisbol que no pueden explicarse -explicó-. Dios te quita por un lado, pero te da por otro. Me quitó los Home Runs (el máximo batazo del beisbol), pero me dio el average (el promedio de bateo). Eso es así de simple”.

Dallas, Texas, EE. UU.

 

Educación de los hijos(as)

Nina y Eddy

Nina y Eddy llevaban varios años viviendo en los Estados Unidos pero sus problemas de adaptación no habían terminado. Eddy le echaba la culpa a “este país” y a que su mujer “se le quería salir del corral”. Nina culpaba la tozudez de su esposo y continuamente le decía “tú no acabas de pasar la frontera”. Las dificultades eran de todo tipo pero se agudizaban alrededor del deseo de su esposa de aprender ingles, estudiar computadoras y educar a los hijos “como si fueran americanos”.

Eddy continuamente le recordaba a Nina que ellos no habían venido a los Estados Unidos a hacerse americanos sino a “juntar unos pesos y regresar”. Nina le hacía ver que  “mientras estés aquí tienes que aprovechar lo que este país ofrece”. Cuando se trataba de la educación de los hijos las diferencias entre ellos eran aún mayor. Eddy se resistía a que sus hijos hablaran inglés entre ellos “porque yo no entiendo lo que se están diciendo”; peleaba cuando los muchachos iban después de la escuela a hacer actividades deportivas, o culturales, o sencillamente de entretenimiento con sus compañeros de la escuela. Cuando alguno de los hijos tenía el valor de traer un compañero o compañera de escuela a la casa él se esforzaba más en hablarle en español a los hijos.

Nina asistía a las clases de inglés de la parroquia, iba a la escuela a actividades para los padres, y se sentaba con ellos a hacer las tareas escolares para aprender con ellos, más que para supervisar. Los niños y ella se llevaban muy bien pero le tenían miedo al papa por sus actitudes tan extremas.

Cuando el mayor de los hijos se iba a graduar de Octavo Grado la consejera de la escuela llamó a ambos padres  para explicarles las posibilidades que su hijo tenía, gracias a su buen promedio académico. Nina insistió para que Eddy estuviera presente. Cuando llegaron él se llevo tremenda sorpresa al ser saludado en español y oír los elogios que la consejera hacía de todos sus hijos. “Necesito felicitarles a ustedes, porque no siempre nos encontramos con padres que apoyen la educación de sus hijos y se mantengan al tanto de sus progresos”. Eddy bajó los ojos y el resto de la tarde estuvo pensando.

Cuando llegaron a la casa, Eddy invitó a Nina a dar una vuelta para conversar. Y hablaron, discutieron, conversaron y finalmente fueron capaces de ponerse de acuerdo en algo: la familia estaba por encima de todo. Ellos eran los responsables de mantener la familia en sus países de origen o en los Estados Unidos. La vida y el crecimiento de todos y de cada uno de ellos no podía detenerse. Juntos debían  rehacer la unidad familiar adaptándose a nuevos parámetros para responder a las necesidades de crecimiento de cada uno de ellos. Día a día la comunicación que había entre ellos, antes de la migración, volvió a restablecerse y las discusiones fueron disminuyéndose. Todos crecían teniendo en cuenta una realidad: su aquí y su ahora.

Si desea profundizar en las enseñanzas que este testimonio de la vida real nos ha dejado, vea “Retos de la vida” y “Altibajos en el camino”.

Vendió 3 parroquias para tener sólo una

Orador principal en el ENE 2014 en Valladolid

El cura que vendió 3 parroquias para tener sólo una pero potente de verdad: James Mallon en España 

Actualizado 25 junio 2014

J.A.B. / ReL

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El padre James Malllon es el párroco de Saint Benedict, en Halifax, Canadá (www.saintbenedict.ca) una parroquia de nueva construcción que se ha puesto la Nueva Evangelización como meta y ADN de todo lo que se hace en la misma.

Mallon es un punto de referencia para la Nueva Evangelización en Canadá y los Estados Unidos. Es asesor de la Renovación Carismática en Estados Unidos, maestro de ceremonias de su diócesis canadiense, miembro del consejo presbiteral y director de la pastoral vocacional… e incluso fue asesor de la asociación cristiana del pastor evangélico Billy Graham, con quien aconsejaban cuatro presidentes de los Estados Unidos.

Cuando el obispo de Halifax encargó a este sacerdote escocés la creación de una nueva parroquia sabía muy bien lo que hacía. En vez de tener a un sacerdote administrando tres parroquias y todo el día en el coche corriendo para dar la siguiente misa, el obispo decidió vender las tres y construir una sola para encargársela a su sacerdote más preparado.

Con apenas 40 años, en lo mejor de sus fuerzas, el padre Mallon comenzó en 2010 una andadura en la parroquia con una estructura absolutamente distinta a lo que se acostumbra en otros lares: él dice orgulloso que su parroquia desarrolla 52 programas, pero que él solamente dirige 4. 

¿La clave para esto? Tiene un equipo de laicos, diáconos y colaboradores o empleados, capaces y formados para sacar adelante toda esa actividad. 

Un teólogo y un experto práctico a la vez
Quizás lo que ha hecho que sea más conocido mundialmente ha sido su participación como difusor de los Cursos Alpha de evangelización (Spain.alpha.org), partiendo de su experiencia en Alpha Canadá. Es uno de los oradores habituales en los multitudinarios encuentros de líderes de evangelización en Holy Trinity Brompton, la “central” de Alpha en Londres.

Mallon se ha lanzado también al mundo del vídeo y la televisión hablando de teología dogmática… y él, jugando con la palabra “dog” y su cariño por su perro difunde vídeos de “DogMatic Theology”. 

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Recientemente la cadena de TV que fundó la Madre Angélica, la EWTN, le ha confiado un programa semanal llamado Cross Training en un juego de palabras cuyo título combina“entrenamiento en la cruz” con la disciplina del cross-training (un tipo de entrenamiento deportivo).

Pero, antes que nada, ¡ser párroco!
Toda esta labor mediática e internacional no hace de él una figura alejada de la práctica, sino más bien es un experto en pastoral que ejerce de párroco y utiliza su tiempo libre compartiendo sus capacidades con otras comunidades a través de televisión, internet y viajes.

En su nueva parroquia ha introducido nuevas tecnologías y una música contemporánea que no se contradicen con lo clásico de su mensaje y su teología y su estética de párroco asiduo al peto romano.

Como se dice de uno de sus programas es “claro y relevante para la actualidad, sin comprometer la integridad teológica”.

Intenta responder a la necesidad de sacerdotes de buena doctrina con la capacidad de transmitir el evangelio sin miedo a los medios que pone a disposición la sociedad actual.

Próxima visita a España
El padre James Mallon participará como ponente principal en el Encuentro de Nueva Evangelización 2014 que tendrá lugar en Valladolid los próximos días 10 al 13 de julio (www.encuentroene.com)

En su ponencia desarrollará en exclusiva el contenido de su nuevo libro que saldrá publicado en septiembre:
Divine renovation: from a maintenance to a missional parish” (Divina renovación: cómo pasar de una parroquia de mantenimiento a una parroquia misional).

Los asistentes al ENE 2014 de Valladolid este verano contarán con su presencia en un taller exclusivamente dirigido a sacerdotes titulado “Conversión pastoral para parroquias” y dos para laicos y equipos titulado “desarrollando programas de discipulado en una parroquia católica“. 

En plena clase desvela su embarazo

Ya lo han visto veinte millones de internautas

Una llamada al móvil en plena clase desvela su embarazo: divertido vídeo viral con mensaje provida

Actualizado 9 abril 2014

ReL

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Los grupos que apoyan a la mujer embarazada en riesgo de abortar han recibido este viral, ya visto por veinte millones de internautas, como una bendición. ¿Por qué? Porque supone una publicidad masiva, y además simpática, de su labor, que salva cada año en todo el mundo miles de vidas humanas. (Ver abajo el vídeo.)

Sucedió el pasado 1 de abril en el Aquinas College de Grand Rapids (Michigan, Estados Unidos). Stephen Barrows, profesor de Economía, tiene una política para que los alumnos no se olviden de apagar sus móviles: el infractor cuyo aparato suene en clase tiene que responder y ponerlo en manos libres para que todo el mundo escuche eso tan importante que interrumpe la explicación.

¿Qué le pasó a la joven Taylor Nefcy? Que al otro lado de la línea se oyó esto: “Soy Kevin, del Pregnancy Resource Center [Centro de Investigación del Embarazo]. Según nos pediste, te llamo para informarte de que los resultados son positivos. Enhorabuena“.

Tremendo shock en clase, aunque todos se lo toman bien. En ese momento el profesor ofrece a Taylor la posibilidad de quitar el manos libres, pero ya es tarde y la voz sigue: “Sé que nos dijiste que el padre ha desaparecido del mapa, pero estaremos en contacto contigo durante todo el proceso, así que no te preocupes de nada. Te ofreceremos sin coste alguno asesoramiento y otros servicios de maternidad“.

La joven despide la llamada, y el profesor, apesadumbrado y al mismo tiempo con una risa nerviosa, quiere pedir perdón ante las imprevistas consecuencias de su lucha contra los móvles: “Quisiera disculparme públicamente…”

Pero la chica le interrumpe: “No hay problema, estaba esperando esta llamada. Y ya sé cómo llamaré al niño: April de primero, y Fools de segundo“. Y es que el 1 de abril se celebra en Estados Unidos el llamado April Fools, algo parecido al Día de los Inocentes.

La carcajada que sigue a la ocurrencia terminó de relajar el ambiente. Y los grupos de apoyo a la mujer embarazada, felices de que millones de jóvenes hayan comprobado que existen alternativas al aborto ante un embarazo imprevisto, que hay personas y asociaciones que acompañan a las madres de principio a fin y sin gasto alguno para que tengan a su hijo y, sobre todo, que una nueva vida es algo que celebrar. Con risas incluso, como en este caso.

El primer cura negro de EEUU nació esclavo

Augustine Tolton podría llegar a los altares

El primer cura negro de EEUU nació esclavo, se ordenó en Roma y volvió como misionero

Actualizado 5 noviembre 2013

C.L. / ReL

Augustine Tolton.

Augustine Tolton.

Augustine Tolton (1854-1897) se ordenó sacerdote en 1886 y figura como el primer negro nacido en Estados Unidos que recibió las órdenes sagradas y ejerció luego el ministerio en su país.

Los hermanos James y Patrick Healy le habían precedido (1854 y 1864, respectivamente), pero eranhijos de irlandés y mulata, y por tanto medio-mulatos también y considerados irlandeses.

Tolton, por el contrario, nació en una granja de Missouri fruto del matrimonio en 1851 de dos esclavos nacidos también en Estados Unidos, Peter Paul y Marthe Jane, cuyos respectivos dueños eran dos familias católicas que instruían y bautizaban a los esclavos que compraban. Ambos eran, pues, católicos, como lo fueron su boda y sus hijos, el segundo de los cuales, Augustine, nació en 1854.

Una huida infernal
Su vida no se diferenció mucho de la de tantos otros esclavos, hasta que estalló la Guerra de Secesión en 1861. El padre de familia, Peter Paul, decidió unirse al ejército de la Unión, como hicieron unos 180.000 negros, y escapó de la granja de sus dueños. Murió poco después de disentería, prácticamente sin haber entrado en combate.

Aunque su mujer ignoraba ese hecho, decidió huir también, porque había sabido que algunos propietarios de esclavos de la zona le habían echado el ojo a sus tres hijos, los dos hijos mayores y la pequeña de veinte meses.

La escapada se convirtió en una difícil odisea de una madre arrastrando a tres niños, viajando sobre todo de noche, a punto de ser capturados, siendo objeto de fuego cruzado entre unionistas y confederados, y cruzando el río Mississippi en un bote viejo y sin experiencia en su manejo, hasta llegar a Hanibal primero y a Quincy después, ya en Illinois, en zona bajo control de los “azules”.

Problemas raciales… no sólo blancos
Allí empezó a trabajar y a sacar adelante a los suyos. Al finalizar la guerra, en 1865, supo que su marido había muerto cuatro años antes. También lo hizo su hijo mayor, de una neumonía. Martha Jane era una asidua fiel de la iglesia de San Bonifacio, a la que asistían básicamente alemanes, cuyo idioma aprendió bien Augustine en esos años.

Cuando su madre quiso inscribirle en la escuela parroquial, sufrió el rechazo y el acoso del resto de alumnos y de sus padres, todos blancos, y a pesar del apoyo del párroco, el padre Schäffermeyer, y de la profesora, la Hermana Chrysologus, tuvo que abandonar en su empeño.

El camino de espinas de la formación
Pero el racismo no era sólo blanco. Augustine fue inscrito poco después en una escuela pública para negros… donde también era mirado con desprecio por sus compañeros mulatos.

Finalmente el padre Peter McGirr le acogió en otra escuela católica, la de San Lorenzo, y aunque también sufrió rechazo de sus compañeros blancos, los persistentes sermones del sacerdote consiguieron vencer esa falta de caridad, y Augustine empezó a aprender y formarse de verdad en 1868.

A pesar de ser prácticamente analfabeto, aprendió rápidamente a seguir la misa en latín, requisito para ser monaguillo en ella, como era su deseo. No se sabe cuándo hizo la primera comunión, pero sí que se confirmó en 1870 y que cada mañana, antes de acudir a su trabajo en una fábrica de tabaco, asistía a misa y comulgaba.

En busca de seminario

En algún momento manifestó al padre McGirr su deseo de ser sacerdote. No había en aquel entonces ningún sacerdote negro en Estados Unidos. El obispo de Alton, Joseph Baltes, se ofreció a sufragar sus gastos como seminarista si encontraba seminario, pero las gestiones resultaron en que todos afirmaban “no estar preparados” para recibir a un alumno negro. Así que en 1873 todos los sacerdotes de Quincy decidieron darle clases, y hasta 1875 continuó así su educación, al tiempo que trabajaba.

En 1878 se hicieron cargo de su formación los franciscanos, en particular el padre Richard Richardt, pero las dificultades para encontrar seminario eran las mismas, y eran por lo mismo: era negro.

Richardt, quien consideraba a Augustine “un monaguillo reverente, un hijo ejemplar, un trabajador concienzudo, un buen estudiante y un celoso apóstol laico”, y el obispo Baltes, quien deseaba su educación y ordenación, acudieron entonces a Roma, y por medio del superior general franciscano y del cardenal prefecto de la congregación de Propaganda Fide, Giovanni Simeoni, lograron por fin plaza para él en el colegio Urbaniano de Roma, un seminario especializado en formar para las misiones.

La gran sorpresa, en Roma

El 15 de febrero de 1880 su madre y su hermana y los padres McGirr y Richardt le despidieron en la estación de tren de Quincy, rumbo a Chicago primero, al puerto de Hoboken en Nueva Jersey después, y luego en barco hasta Le Havre, en Francia, y luego París y Roma por tren. Llegó a la Ciudad Eterna el 10 de marzo. Empezaba una nueva vida en la que el color de su piel no era obstáculo para nadie.

Allí estudió seis años, convencido de que tras su ordenación sería enviado a África. Pero llegó el día en que se convirtió en sacerdote, el 24 de abril de 1886 en la basílica de San Juan de Letrán, y el cardenal Simeoni le dio la gran sorpresa. Volvería a Estados Unidos, y a su diócesis, Alton, le dijo el purpurado al estupefacto misacantano, que lo había pasado muy mal allí y no deseaba volver: “Se la considera la nación más ilustrada del mundo. Veremos si merece ese título. Si Estados Unidos nunca ha visto un sacerdote negro, deberá verlo ahora“.

Al día siguiente de su ordenación dijo misa en la basílica de San Pedro, con el cardenal Simeoni como acólito. Un tiempo después conoció al Papa León XIII, quien recibía a todos los sacerdotes de Propaganda Fide antes de partir a sus respectivas misiones.

El 11 de julio, el padre Tolton celebró en Nueva York la primera misa dicha en Estados Unidos por un sacerdote negro, y fue una misa solemne en una parroquia mayoritariamente de negros. Aquel día, Augustine volvió a ver a su madre seis años después, la bendijo y le dio la comunión.

Seis conversiones

Luego, ya en Illinois, fue destinado a la parroquia de San José en Quincy, donde sus primeros meses fueron poco fructíferos: sólo seis conversiones. El apostolado católico era muy difícil entre los negros allí, pero poco a poco empezó a notarse la presencia del padre Tolton.

El padre Brüner, de la parroquia de San Bonifacio, informó de que llenaba la iglesia cada domingo: “Es muy querido por todos y sus sermones gustan mucho”. Y en la cola de su confesionario se entremezclaban blancos y negros. Aquellos, mejor situados económicamente, ayudaban al sostenimiento de la parroquia y de la escuela, donde empezaban a dejar de pasar las cosas que vivió el padre Tolton en su infancia.

Más cuestión de dinero que de piel

Pero algo las revivió. En 1887 llegó a San Bonifacio el padre Michael Weiss, quien a la postre sería el único miembro de la Iglesia de quien Tolton recibió desprecio por su raza. Le llamaba “el cura negro”, y pretendió que limitase su apostolado a las personas con su mismo color de piel.

Había en realidad tras esa actitud racista una motivación económica: muchos blancos -que eran quienes podían contribuir a la Iglesia- preferían San José a San Bonifacio. Weiss emprendió una campaña contra él, que tuvo a su favor el prejuicio, pero en contra a las autoridades de la Iglesia.

Así, el cardenal James Gibbons, arzobispo de Baltimore, invitó a Tolton a intervenir en congresos en Baltimore, Nueva York, Boston…

“La Iglesia católica deplora la doble esclavitud, la del alma y la del cuerpo, y nos desafía a liberarnos de ambas“, dijo en 1889 en Washington, según recoge la página web de su proceso a los altares: “Yo fui un esclavo pobre, pero los sacerdotes de la Iglesia no me despreciaron. Por influencia de uno de ellos me convertí en lo que soy. Fueron los sacerdotes de la Iglesia quienes me enseñaron a rezar y a perdonar a mis enemigos. En esta Iglesia no tenemos que luchar por nuestros derechos por ser negros. La Iglesia tiene santos negros (San Agustín, Santa Mónica, San Benito el Africano), la Iglesia es abierta y acogedora. Es la Iglesia para nuestro pueblo”.

De Quincy a Chicago

Pero el padre Weiss, pese a todo, ganó la partida porque la limitación de fondos económicos era real, y su campaña contra el exceso de recursos en el apostolado de los negros surtió efecto. Aunque el obispo James Ryan, que había sucedido a Baltes, consideraba a Tolton “un buen sacerdote”, no supo encauzar el problema, y el mismo Augustine pidió el traslado de diócesis.

En diciembre de 1889 partió para Chicago, y pronto trabó contacto con Santa Katherine Drexler (1858-1955), quien al entrar en religión a los 33 años decidió dedicar su inmensa fortuna, heredada de su padre -un adinerado banquero- al apostolado entre los indios y los negros. La futura santa, canonizada por Juan Pablo II en 2000, ofreció su ayuda y la de su congregación y los años de Chicago, que fueron también duros para Tolton en el apostolado, le permitieron sin embargo emprender obras concretas de catequesis y enseñanza entre las gentes de color, la misión que había recibido en Roma.

Fulminado por el calor
El 9 de julio de 1897, con tan sólo 43 años de edad, cuando caminaba por una calle de Chicago camino de la rectoría a la vuelta de un retiro con otros sacerdotes, sufrió un desvanecimiento. Los médicos diagnosticaron un brutal golpe de calor y uremia, con fiebre por encima de los 40°C, y no pudieron hacer nada por salvarle. Murió ese mismo día.

Fue enterrado en Quincy, donde el diario local, The Quincy Journal, señaló que “pocas veces se había visto un funeral semejante: el cortejo fúnebre se extendió cuatro manzanas, además de los coches que trasladaron a las personas al cementerio”.

Tolton no logró llamativos éxitos en su apostolado, pero sí resplandeció por sus virtudes. El 14 de febrero de 2011 el cardenal Francis George, arzobispo de Chicago, abrió su proceso de beatificación, y el 13 de febrero de 2012 la Congregación para las Causas de los Santos le otorgó la condición de siervo de Dios. El milagro que se está investigando como parte del proceso es el restablecimiento insólito de una persona a quien se daba por desahuciada.

Pero si finalmente sube a los altares, no será por su posición singular en la historia de la Iglesia norteamericana, en razón del color de su piel y de su pasado esclavo: será, señala Anita Moore, “porque fue un hombre devoto, fiel durante toda su vida a los deberes de estado, celoso por las almas, agradecido por los beneficios recibidos, amante de su rebaño, y paciente en sus sufrimientos y en su inmenso sacrificio de sí mismo“.

Una historia real de amor

Él tenía 92 años; ella tenía 88 

Llevaban 68 años casados y murieron juntos y tomados de la mano: una historia real de amor 

Actualizado 24 octubre 2013

Aciprensa / ReL

Los poetas y el Cantar de los Cantares dicen que el amor es más fuerte que la muerte, y está prometida una tierra nueva y un cielo nuevo

Los poetas y el Cantar de los Cantares dicen que el amor es más fuerte que la muerte, y está prometida una tierra nueva y un cielo nuevo

Era una pareja de ancianos. Llevaban 68 años casados. Murieron hace unos días en un accidente de tráfico en Estados Unidos. 

Las autoridades descubrieron a la mujer, agonizante, tomada fuertemente de la mano de su esposo que ya había fallecido.

Floyd y Margaret Nordhagen, de 92 y 88 años respectivamente, fueron encontrados uno al lado del otro y sostenidos de la mano, tras sufrir un accidente vehicular en la localidad de Spokane, estado de Washington (Estados Unidos).

El accidente se produjo el 13 de octubre, cuando el vehículo en el que viajaban Floyd y Margaret fue embestido por una camioneta al intentar hacer un giro.

Cuando las autoridades llegaron a la zona del accidente, encontraron a Margaret Nordhagen aún con vida, sosteniendo fuertemente la mano de su esposo.

El policía Rob Spencer dijo a un medio local que “realmente tuvimos que pedirle que lo suelte, para que podamos sacarlo del vehículo”.  “No ves eso todos los días”, aseguró.

Margaret Nordhagen falleció algunos instantes después, en la misma zona del accidente.

Un amor fecundo
La pareja de ancianos celebró su 68 aniversario de matrimonio en julio. Tuvieron cuatro hijos, 11 nietos y 23 bisnietos.

Los amigos del matrimonio Nordhagen recuerdan a Floyd, que era dueño de una granja y criaba ganado, como un esposo cariñoso, que siempre se mostraba orgulloso de cuán bella era su esposa, y aseguraba que todos los días la besaba y abrazaba.

Un amigo de los ancianos esposos, Britches Peden, dijo que “no sé si se estaban sosteniendo las manos antes o después de que él muriera, o si ella lo agarró después, pero no importa. Ellos se habrían estado sosteniendo las manos si ellos hubieran podido, y así es como queremos recordarlos”.