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Archive for the ‘Testimonios’ Category

Rezando por el Papa desde 1959

Actualizado 23 abril 2010

La hermana Emmanuel Hofbauer se tomó muy en serio la instrucción de Santa Teresa de Ávila de rezar por los sacerdotes. A la edad de 11 años, le mostraron una foto de la ordenación del Padre Joseph Ratzinger y su hermano Georg. Ella cuenta que esta experiencia le confirmó misteriosamente su deseo de convertirse en monja y rezar de forma especial por los sacerdotes.

Ahora, uno de ellos celebra su quinto aniversario como Papa.

El entonces Padre Georg Ratzinger trabajó en su parroquia en una pequeña villa bávara al pie de los Alpes, cerca del pueblo de Oberammergau, famoso por sus piadosas representaciones de la Pasión. El Padre Joseph Ratzinger se convertiría eventualmente en el arzobispo de Munich, la arquidiócesis en la que ella vivió.

Después de trasladarse a los Estados Unidos en 1955 y asistir a la Academia de los Santos Nombres en Seattle, ella ingresó en el monasterio carmelitano de Seattle en 1959, cuando tenía 19 años de edad. El año siguiente recibió formalmente su nuevo nombre y el hábito carmelitano distintivo. La hermana Emmanuel permaneció en Seattle hasta el 2009, cuando se trasladó al Carmelo de la Madre de Dios en San Rafael, California.

Su correspondencia con el Cardenal Ratzinger comenzó en 1986, con la ocasión de las bodas de plata de su primera profesión en 1961. La hermana Emmanuel recibió una carta del Cardenal Ratzinger en la que le agradecía por todos sus años dedicados al servicio del Señor y de Su Iglesia. Luego, continuaron enviándose correspondencia unas pocas veces cada año.

La hermana Emmanuel se encontró personalmente con el Cardenal Ratzinger cuando estuvo en Roma para la canonización de la hermana carmelita Edith Stein, en octubre de 1998.

La hermana Emmanuel habló recientemente con el corresponsal de “Register”, Trent Beattie.*

-¿Cuáles son algunos de sus recuerdos de la niñez acerca de los hermanos Ratzinger?

-Cuando los hermanos Ratzinger fueron ordenados en 1951, yo tenía sólo 11 años. Uno de mis profesores me mostró un recorte de diario de la ordenación. Esta foto de los hermanos Ratzinger me impresionó profundamente.

Yo esperaba realmente convertirme en una hermana como las hermanas de Santa Isabel que vivían cerca de nuestra casa. Una de las hermanas me dijo que había querido ingresar en el Carmelo de Colonia pero que no se lo permitieron debido a su asma. Me dijo que el apostolado del Carmelo era principalmente rezar por la Iglesia y por los sacerdotes. Decidí allí y entonces que eso era lo que estaba llamada a hacer. Quería rezar por sacerdotes santos, tales como los hermanos Ratzinger.

Mons. Georg Ratzinger se convirtió en el vicario de mi párroco entre 1951 y 1952. Joseph Ratzinger nunca fue mi pastor, pero se convirtió en el arzobispo de Munich en mayo de 1977. En junio de 1977 fue nombrado cardenal, y en noviembre de 1981 se convirtió en el cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

-¿Cuándo comenzó a escribirse con el Cardenal Ratzinger?

-Recibía noticias, especialmente sobre el entonces Arzobispo Ratzinger, por medio de mi familia, profesores y amigos. Cualquier cosa que tuviera que ver con él o con Mons. Georg me interesaba. Por alguna misteriosa razón, Dios me unió a ellos. Encontré mi vocación por medio de ellos, y ésta era rezar y sacrificar mi vida por ellos y por todos los sacerdotes.

Mi correspondencia directa con el entonces Cardenal Joseph Ratzinger comenzó en torno al año 1986. Era el año de mis bodas de plata, y él me escribió una hermosa carta que conservaré mientras viva.

Leí algunos de sus libros y artículos, y a menudo rezaba diciendo: “Señor, éste hombre debiera ser más visto y oído”. Cuando lo encontré cara a cara en 1998, sabía que sería el próximo Papa. Su elección fue un momento gozoso, emotivo.

-¿Cuál fue su reacción inmediata ante el hecho de que el Cardenal Ratzinger fuese elegido Papa?

-Me hizo muy feliz el hecho de que la celebración de su inauguración festiva cayese el 24 de abril, que es también el día de mi cumpleaños. Fue el mejor regalo de cumpleaños que pudiese haber recibido.

-¿Cree que el Cardenal Ratzinger, eligiendo el nombre Benedicto (por el Papa Benedicto XV, pero también por San Benito, el “Padre del monacato occidental”) mostró así su gran respeto por la vida religiosa?

No sé por qué eligió el nombre Benedicto. Creo que lo eligió más por seguir al Papa Benedicto XV, conocido como el “Papa de la Paz” – él se convirtió en Papa tan sólo unos pocos meses después del inicio de la Primera Guerra Mundial. Trabajó incansablemente por la paz y escribió la encíclica Pacem Dei Munus. Estoy segura que ama a San Benito, el padre del monacato, y que tiene un gran amor y respeto por la vida religiosa.

-¿Qué piensa de los últimos ataques de los medios contra Mons. Ratzinger y el Papa Benedicto?

-El ataque de los medios contra nuestro Santo Padre y contra Mons. Ratzinger es tan injusto, tan injustificado. Durante años he conocido a muchos de los Regensburger Domspatzen(miembros del famoso grupo de canto guiado una vez por Mons. Ratzinger), y ellos tienen la más alta estima por Mons. Ratzinger.

En los casos de abuso sexual cometidos por algunos miembros del clero, el demonio usa a los sacerdotes en orden a culpar a toda la Iglesia, porque odia a la Iglesia y quiere destruirla. Pero conocemos las palabras de Cristo: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Algunos han acusado a nuestro Santo Padre por no seguir el Evangelio, cuando en realidad él es un evangelio viviente. Él vive la fe, la esperanza, el amor, la reconciliación, la paz y la justicia – verdaderamente como Cristo.

-¿Qué piensa de las críticas al Papa provenientes de personas que nunca se han encontrado con él o leído ninguno de sus escritos?

-Las personas que criticaron a nuestro Santo Padre no conocen mucho de él o de sus escritos. Sólo lo conocieron como el partidario de la disciplina cuando era prefecto. No saben que en realidad él es un hombre profundamente piadoso, espiritual, humilde y discreto. Lo mismo es verdad de su hermano, Mons. Georg Ratzinger.*¿Aún se escribe con el Papa Benedicto, o eso no es posible?

Sí, aún me escribo con su Santidad por medio de su secretario privado, que permite que mis cartas lleguen a su Santidad, y recibo unas pocas líneas y estampas por medio de su secretario. Le cuento de lo más destacado de nuestra vida aquí en el monasterio y le aseguro mis oraciones.*¿Podría contarnos acerca de su encuentro personal con el Papa Benedicto?

En el 2006, nuestro Santo Padre visitó Alemania. Una de sus visitas fue en Pentling, cerca de Ratisbona. Mis primos cuidan su casa en Pentling. Es la casa donde él y su hermano iban a retirarse, pero Dios tenía otro plan. Mis primos me invitaron a visitarlos durante ese tiempo, y a ayudarlos a preparar la venida de nuestro Santo Padre a su casa por última vez.

Fue una experiencia inolvidable, como una reunión de familia. La policía y los guardias nos permitieron acercarnos a él. Recuerdo que él tomó mis manos y me pidió que por favor no lo olvidase en mis oraciones. Siendo que estoy celebrando mis bodas de oro el 22 de mayo de este año (tomado desde el “día del hábito”, o el “día del nombre”, que tuvo lugar en 1960), ¡espero ver a nuestro Santo Padre una vez más dentro del próximo par de años, si Dios lo permite!

-En este Año Sacerdotal, ¿cuáles son sus pensamientos acerca de rezar por los sacerdotes?

-Santa Teresita de Lisieux, como todas las hermanas carmelitas, tenía un gran amor por los sacerdotes y por el sacerdocio, pero su amor no era ingenuo. Ella sabía que los sacerdotes son frágiles seres humanos como todos nosotros. Ella quería apoyarlos en toda forma posible.

¿Amamos y apoyamos a nuestros sacerdotes como deberíamos, y como ellos lo necesitan de nosotros? Puede ser algo fácil enojarse y ver las faltas de nuestros sacerdotes, algunas veces sólo vemos su debilidad. Sin embargo, Jesús nos ha dado un tesoro invaluable en el sacerdocio. A través de Sus sacerdotes, recibimos toda la munificencia de Sus gracias por medio de los Sacramentos – y a Él Mismo en la Eucaristía.

Seguramente que debemos a nuestros sacerdotes una gratitud inmensa por el don de sí mismos a Dios en nuestro beneficio. En este Año Sacerdotal, renovemos nuestro compromiso de rezar por nuestros sacerdotes, de confirmar a nuestros sacerdotes, de amar y apoyar a nuestros sacerdotes. Ellos nos necesitan más que nunca al tiempo que tratan de seguir mostrándonos la Presencia de Dios en un mundo que cada vez más lo niega e ignora sus caminos.***__._,_.___

Se postra ante sus padres muertos

Actualizado 22 abril 2010

Impresionante testimonio de una hija que se postra ante sus padres muertos

Lo escribe Inés Robledo Aguirre en www.forumlibertas.com, comentando la tierna estampa de una hija, Marta Kaczynski, postrada en actitud de oración ante los féretros de sus padres muertos. Los buenos hijos saben valorar a sus padres por lo que son, y cuando mueren sienten el dolor de la pérdida y la necesidad de agradecerles lo que han hecho por ellos. Una buena lección para recordar y vivir los valores de la familia cristiana, de cualquier familia que se precie como institución al servicio del amor humano y de la sociedad entera.

Así lo comenta Inés Robledo:

No es demasiado cierto que hoy se piense poco, es que vivimos demasiado distraídos, son tantos los acontecimientos que nos invaden, que el tema actual de hoy queda en el olvido; mañana surgen otros avances de noticias que acumulan temas importantes que no dan lugar a madurarlos. Por eso, la imagen de Marta, la hija de Lech Kaczynski, ante los féretros de sus padres, que la prensa ha dejado plasmada hace unos días, no debería quedar en el olvido.

Una hija hincada de rodillas, ante sus padres ¡habrá quien se sonría, porque llamó la atención, ante esta estampa! Creo que habrá quedado impreso también en otras muchas personas. Es un acto de respeto y adoración hacia ellos, una joven que ha perdido cuanto tenía, pero con una sensibilidad de reverenciarlos, porque tiene la seguridad (feliz ella) que sus padres gozan de Dios, vivieron en la fe de Cristo, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, seguramente la que ella profesa. Y, ante tanto dolor, su figura es de entrega y aceptación. Es una bonita lección que ha dado la vuelta al mundo.

Ofrendas de un pueblo en honor de sus autoridades muertas

No tenemos más que añadir. Solo hacer una llamada a los hijos del mundo para que miren a sus padres con cariño y respeto, y valoren una vida gastada por servir a lo que más quieren: Dios, sus hijos, su pueblo, el mundo entero que tiene derecho a vivir en paz y libertad.

Juan García Inza

juan.garciainza@gmail.com

Demanda contra el Papa Benedicto XVI en EEUU

Demanda contra el Papa Benedicto XVI en EEUU no tiene ningún fundamento

VATICANO, 23 Abr. 10 / 09:32 am (ACI)

Tras la presentación de la demanda en Estados Unidos, contra el Papa Benedicto XVI, que presentó una víctima de abuso sexual en los años 70’s ante en Tribunal Federal de Milwaukee, la Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer una declaración del abogado Jeffrey Lena, encargado de defender a la Santa Sede en Estados Unidos, quien explica que la medida legal “no tiene ningún fundamento“.

La declaración de Lena explica al comienzo que “en primer lugar, hay que manifestar compasión a las víctimas de los actos delictivos cometidos por el padre Lawrence Murphy. Por haber abusado sexualmente de niños, Murphy ha violado tanto la ley como la confianza que sus víctimas habían depositado en él”.

Seguidamente señala que “aunque las víctimas de abusos han presentado denuncias legítimas, en este caso no se trata de una de ellas. Al contrario, la denuncia supone un intento de utilizar los trágicos acontecimientos como una plataforma para realizar un ataque más amplio. Este último ataque pretende representar a la Iglesia Católica como si fuera una empresa multinacional“.

Lena describe luego que “el caso contra la Santa Sede y sus representantes no tiene fundamento. La mayor parte del contenido de esta denuncia es una mezcla de viejas teorías ya rechazadas por tribunales de los EE.UU. En cuanto a Murphy, la Santa Sede y sus representantes no sabían nada de sus crímenes hasta unas décadas después de que cometiera los abusos, y no tenían nada que ver con los daños sufridos por el demandante“.

“Dado que no tiene ningún fundamento, la denuncia –con su rueda de prensa y los comunicados de rigor– es simplemente el intento más reciente de algunos abogados de EE.UU. de utilizar el proceso judicial como una herramienta para relacionarse con los medios de comunicación”.

El abogado de la víctima de abusos sexuales en esta demanda es Jeff Anderson, quien ya ha ganado unos 60 millones de dólares en demandas contra la Iglesia y quien en 2002 le dijo a Associated Press que demandaba para sacarle “todo lo que tiene”. Anderson también está detrás de la reciente demanda presentada en Estados Unidos contra el Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera.

“Si es necesario –concluye la declaración del abogado Jeffrey Lena– responderemos más claramente a esta denuncia en el tribunal y en el momento oportuno”.

Categorías:Mundo, Religión, Testimonios

Nunca pensé en aborto tras violación a los 13 años

Sí a la vida

Si tuviera que volver a vivir lo mismo, lo haría con tal de conocer a mi hija que ahora tiene 20 años, relata

MÉXICO D.F., 23 Abr. 10 / 06:15 am (ACI)



Lianna Rebolledo es una mujer mexicana de 33 años de edad. En una reciente entrevista televisiva relató que tras haber sido víctima de una violación a los 13 años, nunca pensó el aborto para su hija, que ahora tiene 20 años. La muchacha le agradece haberla conservado pese a las presiones de su entorno para acabar con su vida.

Rebolledo, en entrevista concedida a Telestai, canal 159 de Cablevisión, contó lo difícil que fue haber pasado por el trauma de la violación. “Yo tuve mi niña a los 13 años producto de una violación. Me salvó la vida mi hija, haberla tenido en circunstancias tan difíciles. En mi caso nunca fue una opción el aborto, nunca fue considerado. Fue una situación difícil pero ella fue lo que me motivó a seguir viviendo“, contó.

Lianna Rebolledo explicó luego que superar la violación fue “un proceso muy difícil porque nunca te imaginas. Siempre piensas que le puede pasar a cualquier persona pero que no te puede pasar a ti. Cuando tú lo vives sientes que es el peor momento de tu vida. Fue bastante agresivo, la situación fue muy violenta. Y no entendía, a esa edad tú no entiendes por qué estás viviendo una situación así”.

Luego de contar que intentó suicidarse por haber sido víctima de una violación, y no por el embarazo, Lianna contó que “el médico me dijo no te preocupes, no se te va a lograr, tu matriz está muy infantil, estás muy débil, has bajado mucho de peso, va a ser un embarazo de alto riesgo, corre tu vida peligro así que voy a conversar con tu mamá. Las enfermeras me decían puede ser un embarazo ectópico, no te preocupes, no entendía por qué me decían no te preocupes“.

Rebolledo relató entonces que fue fundamental para ella escuchar los latidos del corazón de su pequeña: “cuando yo escuché la palabra corazón pensé tengo algo conmigo, que es mío, me pertenece y no voy a estar sola”.

Había algo que me decía: ‘ya tengo por quien vivir’“.

En estas circunstancias, dijo, muchas personas le sugerían el aborto y le aseguraban que la bebé le iba a recordar el trauma de la violación “toda la vida, siempre le vas a tener resentimiento. Nunca. Inclusive pese a que fue muy difícil porque fue embarazo de alto riesgo. No me podía parar porque lo podía perder”.

Esto es mío, yo lo tengo que cuidar“, aseguró Lianna.

La mujer afirmó luego que a veces le “dicen tú le diste la vida a un ser tan especial. Yo les digo, ella me la dio a mí porque después de lo que yo viví hubiese terminado con el daño psicológico hubiese terminado no sé donde pero no estaría dando hoy dando a conocer que fue la vida de mi hija para mí”.

“Vengo de un hogar disfuncional donde hubo mucha violencia doméstica. No hubo bases ni se inculcaron esos valores ni una cuestión religiosa“, relató y explicó que lo que le daba fuerzas cuando estuvo embarazada fue “el hecho de saber que tenía que luchar por esa vida y tenia que protegerla y cuidarla para que no le pasara lo que me había pasado y que yo no quería que viviera el abandono emocional que sufrí”.

Ahora con 20 años, su hija, dijo “va a llegar a ser algo grande, sé que su vida tiene un propósito“.

Cuando estuvo embarazada, señaló Rebolledo, “mucha gente se burló de mí, muchos me decían ya nadie te va a querer, ya te echaron la vida a perder”.

No se amilanó ante las dificultades y destacó que su hija: “es lo más gratificante que he tenido“.

Tras indicar que su joven hija sabe toda la historia, Lianna resaltó “no me arrepiento de nada. Ella es la única que me consuela. La que está conmigo. La que ha estado conmigo en los momentos más difíciles”.

“Hoy me pongo a pensar ¿cómo es posible que piensen que estos seres (los no nacidos) no tienen derecho a vivir? Cuando te traen tantas alegrías, llenan de vida, cuando en los momentos difíciles están ahí contigo”.

Al hablar nuevamente sobre el aborto, Rebolledo dijo que “no creo que sea una opción. Si no lo quieren, pueden darlo en adopción. El embarazo no es el problema. El problema es ¿qué está pasando para que niñas tan pequeñitas queden embarazadas a temprana edad?”, cuestionó.

Al ser preguntada sobre su “secreto” para salir adelante, Liana Rebolledo comentó que eso es darse cuenta de que “no importa las circunstancias en que se dé, y que todo tiene un motivo, una razón en la vida. Amor, mucho amor a la vida“.

Refiriéndose luego a su activismo pro-vida voluntario, la mujer indicó que va “a las clínicas abortivas los sábados y tratas de platicar con ellas haciéndoles saber que hay solución, que hay esperanzas, que sí se puede. En todo el tiempo que he ido sólo vi un caso de violación“.

A las muchachas que se encuentran en su situación, Liana las exhortó a creer “mucho en su capacidad. Sí se puede, tú puede salir adelante. Ten fe y esperanza para poder lograrlo. Visualiza tu meta. Cuando tienes estos seres a tu lado, puede hacerlo, ellos te apoyan. Al final del día te das cuenta que todo valió la pena”.

Para concluir la entrevista y refiriéndose a su hija, Rebolledo aseguró: “si tuviera que volver a vivir lo mismo, lo haría con tal de conocerla a ella“.

Para ver la entrevista ingrese a: http://www.youtube.com/watch?v=_UQMoDQEByM y a http://www.youtube.com/user/manosalavida#p/a/u/0/h1AvFuX0MpQ

Se bautizó católico dos años antes de morir

MANTUVO UN ENCUENTRO CON PÍO XII

Gary Cooper se bautizó católico dos años antes de morir, abrazando la fe de su mujer y su hija

En la historia de cada conversión, junto a la insondable intervención divina, se da también la mediación humana: un amigo, un familiar, un compañero de fatigas… que sabe orientar, sin violencia, en el momento oportuno. Es el caso del oscarizado actor de Hollywood Gary Cooper, bautizado en la Iglesia católica dos años antes de morir, tras un curioso proceso de conversión.

Actualizado 23 abril 2010

Alfonso Méndiz/Jesucristo en el Cine

Frank James Cooper nació en Montana (Estados Unidos) el 7 de mayo de 1901. Era hijo de unos inmigrantes ingleses, que poseían de un inmenso rancho. El futuro actor aprendió allí a montar a caballo, habilidad que demostraría después en numerosos westerns.

Tras cursar estudios primarios en Inglaterra, regresó a montana y trabajó como dibujante de tiras cómicas en diversas publicaciones. Después decidió probar fortuna en el cine, y en los años veinte logró pequeños papeles en películas del Oeste, en las que ya se acreditaba como Gary Cooper. A mitad de los treinta es una de las máximas estrellas de Hollywood: rueda grandes filmes como «Adios a las armas» (1932), «Tres lanceros bengalíes» (1935) o «Beau Geste» (1939). En 1941 logra su primer Óscar por «El sargento Cork», y en 1952, el segundo por «Sólo ante el peligro».

Por los suelos ante Pío XII
Precisamente en esos años es cuando tiene lugar su encuentro con el Papa Pío XII. Su esposa y su hija eran católicas, y él accedió a acompañarlas cuando consiguieron ser recibidas por el Santo Padre. En el libro que escribió sobre su padre, su hija Mary recordaba aquel momento: «El entusiasmo nos embargó a todos a medida que se aproximaba la audiencia con el Papa. (…) Estábamos todos en una sala dorada del Vaticano con una veintena de invitados más. Habíamos comprado rosarios, anillos y medallas para que los bendijera Su Santidad, y papá tenía un buen puñado de esos objetos en sus manos. Cuando el Papa llegó a su lado, quiso arrodillarse para besarle la mano, y perdió un poco el equilibrio. Se le cayeron entonces todas las medallas, perlas y rosarios, que rodaron con estrépito por toda la habitación. Algunas quedaron bajo el manto del Pontífice, que supo sacar a mi padre de su monumental vergüenza con una sonrisa y un gesto de comprensión».

A mitad de los cincuenta –sigue recordado su hija- «comenzó a pensar en su posible conversión. No hablaba mucho de ello, simplemente nos acompañaba a Misa casi todos los domingos. La excusa que daba era que deseaba oír los fantásticos sermones del padre Harold Ford».

La dedicación de un sacerdote
Este joven y celoso sacerdote correspondió al interés de Gary Cooper con una dedicación entusiasta: “No le sermoneó con el azufre y el fuego del infierno –escribe Mary en su libro- sino que supo hacerse amigo suyo. (…). Mi madre le invitó un día a merendar para que pudiera charlar con mi padre. Y, nada más entrar en la sala de armas, se ganó a mi padre manifestando un gran deseo de practicar la caza y la pesca. En los meses siguientes fue su compañero inseparable en el buceo, la caza y todo tipo de excursiones”.

Durante aquellas salidas, el padre Ford fue explicando a Gary Cooper la riqueza insondable de la Fe católica. Y, cuando ya casi estaba decidido, le dio a leer «La montaña de los siete círculos», una autobiografía del monje Thomas Merton en el que narra su conversión. Aquello fue el empujón definitivo. El ya veterano actor se bautizó en la Iglesia católica en mayo de 1959, apadrinado por su amigo Shirley Burden, que era también converso.

A las pocas semanas de su conversión, empezaron a manifestarse los primeros síntomas del cáncer que le llevaría a la tumba. Luchó en silencio con su enfermedad, mientras rodaba sus últimas películas: «El árbol del ahorcado» (1959), «Misterio en el barco perdido» (1960) y «Sombras de sospecha» (1961). Con la salud ya deteriorada, en 1960 recibió un Óscar especial de la Academia «por su larga y extraordinaria carrera». Durante 35 años, había intervenido en más de cien películas, la mayoría como protagonista. Murió el 13 de mayo de 1961 y fue enterrado en el cementerio católico de Santa Mónica.

En octubre de ese año, Thomas Merton escribió una carta a su hija Mary en la que le decía: «Como todo el mundo, yo también adoro las películas de Gary Cooper. Aunque sea monje, me encanta verlas. Incluso tuve la secreta esperanza de que, si algún día “La montaña de los siete círculos” se llevaba a la pantalla, tu padre sería el protagonista del filme. Por muchos motivos, me hubiera gustado mucho que hiciera ese papel».

La influencia de su conversión fue enorme en el mundo de los artistas. Ernest Hemingway, que fue un gran amigo suyo, recuerda que pocas semanas antes de la muerte del actor hablaron largo y tendido sobre el catolicismo. Al final, con la voz muy seria, Gary Cooper le dijo: «Tú sabes que tomé la decisión correcta». Según reconoció después, Hemingway no olvidaría nunca aquella conversación. Aquel moribundo tumbado en la cama le había parecido la persona más feliz de la tierra.

¿Cuánto estás dispuesto a luchar por tus sueños?

Esta historia escrita por Vicky Cantú de Santos y publicada en www.fluvium.org me ha gustado. Es un poco larga pero vale la pena llegar hasta el final.

Marta Angel originaria de Medellín, Colombia es una mujer que inició su vida con muchos sueños, mucha ilusión y un gran deseo de vivir lo mejor posible la vida. Uno de sus mayores anhelos era ser madre y formar una familia. Esto, a diferencia de algunas de sus compañeras que soñaban con ser destacadas profesionistas.

Marta conoció a Mauricio e inicio un noviazgo lleno de ilusiones por formar una familia. Llevaron un noviazgo sano, apegado a las reglas de la familia y de la Iglesia y, después de 3 años y medio de noviazgo, se casaron y tuvieron una hija. Parecía que finalmente sus sueños se convertían en realidad.

La niña nació y llenó la casa de alegría. Sin embargo, a partir de su primer cumpleaños, la niña presentó infecciones repetitivas de toda índole: bronquitis, gripas, virus, etc. A los tres años y medio se lleno de llagas en la boca y tuvieron que internarla en un hospital. Sospechaban que se trataba de un caso de herpes, aunque no se explicaban porque funcionaba tan mal su sistema inmunológico.

Con mucha facilidad contraía enfermedades y cada vez era más crítico su estado de salud. La abuela paterna viendo todos los síntomas sospechó que pudiera tratarse de un caso de Sida y manifestó su inquietud al médico de la niña. Esto sucedió cuando apenas se descubría la enfermedad y se publicaban los síntomas.

En ese tiempo se pensaba que el Sida únicamente se presentaba en homosexuales y éstos eran totalmente rechazados. La suegra de Marta sabía que su hijo no era homosexual pero había tenido relaciones con otras mujeres antes de su noviazgo y matrimonio.

Con el desconcierto de Marta, se autorizó y practicó la prueba “Elisa” que detecta la enfermedad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, mejor conocido como SIDA. El resultado fue positivo. A partir de ese momento la niña tuvo que abandonar la cama del hospital para dejarla a un niño con mayores posibilidades de vida. La niña estaba en una etapa terminal.

Angustiada, impotente y triste Marta llevó a la niña a su casa para tratar de darle lo mejor en sus últimos días de vida. El herpes que tenía en la boca había invadido la cara y desfigurado la boca, la nariz y un ojo. La niña sufría dolores tremendos. Los padres recurrieron a una clínica del dolor con engaños ya que los pacientes de Sida no eran bien recibidos. Finalmente cuando se encontraron frente al médico le confesaron la verdad y éste les enseñó a inyectar morfina para poder manejar el dolor.

La niña enloqueció con la morfina y murió. Marta se encontró destrozada, física y moralmente.

Ella y su esposo supieron que eran portadores del Sida. Cuando su esposo era soltero tuvo algunas relaciones sexuales con muchachas que lo portaban y sin saberlo contagió y acabó con su familia. Mauricio no lo hizo a propósito. Él nunca pensó que con tener una que otra relación sexual adquiriría el Sida. Marta lo perdonó pero desgraciadamente un año y medio después de la muerte de la niña, Mauricio murió en una balacera.

Marta sabe que su enfermedad acabará con su vida y con sus sueños porque no hay medicamento que la cure. Después de una crisis muy fuerte y gracias al apoyo de sus padres logró superar el rencor y el dolor que había en su vida. Ahora valora enormemente la vida y ayuda a las personas con este padecimiento.

Además previene a los jóvenes para que no les ocurra lo mismo. Les pide que se mantengan castos, sin tener relaciones sexuales, hasta que encuentren una pareja única (solo una y no más), estable (que sea para toda la vida) y confiable con la cual compartir su vida. Marta se cuestiona y piensa que debió profundizar más en su noviazgo y preguntar a Mauricio, antes de casarse, sí había tenido relaciones sexuales. Quizá así su vida no estaría en peligro y sus sueños se hubieran hecho realidad. Pero ya es muy tarde. Por eso Marta Angel insiste diciendo: Dios te perdona, el hombre te perdona, pero la naturaleza nunca perdona. Sé fiel a tus sueños y si quieres formar una familia y tener una vida sana, no te arriesgues. Por un momento de placer puedes acabar con tu vida.

Lo siento, ya no te quiero

Un problema social: hoy en España más del 50% de los matrimonios se rompen

Te lo cuentan de una manera que dan pocas opciones a la reconsideración. Padres, hermanos y mediadores incitan a la reflexión de las partes pero no logran contener la avalancha. En estos últimos decenios hemos empezado abordando el tema moral de las separaciones hablando de casos excepcionales, mas tarde extrapolamos la singularidad hasta consolidarla como un derecho y al final acabamos todos con un problema social. Hoy en España más del 50% de los matrimonios se rompen por motivos varios. Esta dimensión del conflicto conlleva nuevas situaciones de convivencia que debemos afrontar y que tardaremos en reconducir.

Sin olvidar los casos extremos, atípicos y complicados, que los hay y que merecen un análisis más detallado, así como la pequeña proporción de compromisos nulos, hoy me quiero referir a una gran cantidad de parejas que bajo el denominador común ‘lo siento, ya no te quiero’ rompen su matrimonio y descomponen su familia en partes que ya no volverán a juntar. Un fenómeno que a gran escala empieza a modificar poco a poco los hábitos de una sociedad que no evalúa suficientemente este declive. Parece que entre todos hemos olvidado aquello de soportar las ofensas en una sociedad donde cada vez transigimos menos pese a que la tolerancia está en boca de todos.

Decía hace poco en Barcelona M. Camdessus que la sociedad vive una crisis ética en paralelo a la crisis económica y que precisa de virtudes ejercidas a todos los niveles como condición necesaria para un resurgir social y cultural. Destacaba entre ellas el ejercicio de la “responsabilidad” frente a la consecución de nuestros objetivos. Yo la defino como el deber de asumir las consecuencias de nuestros actos y nuestro compromiso firme para llevar a cabo aquello que razonadamente hemos decidido que será nuestro futuro.

Hoy la irresponsabilidad salpica el núcleo de nuestras familias. Particularmente me manifiesto muy crítico cuando observo a niños pequeños con la maleta a cuestas y el corazón partido mientras sus padres insolventes, arrasan la unidad familiar en base a una convivencia mal llevada. Como decía al principio, sin entrar en casos especiales, a menudo uno de los cónyuges impone su proyecto hedónico personal, frente a su compromiso familiar, obligando a sus hijos a convivir con terceros, y al otro cónyuge a seguir amando desde el anonimato. Si bien el origen de todos estos conflictos permanece en la intimidad, creo que la sociedad no debería ser neutral delante de actitudes irreflexivas. Una cosa es juzgar al prójimo, Dios me libre, y otra muy distinta perder el sentido de aquello que está bien y construye, y lo que es una barbaridad y destruye. No se puede dejar la injusticia en tierra de nadie, por lo menos deberíamos denunciarla por todos los medios.

Pocas son las familias españolas donde la ruptura matrimonial no haya hecho mella en alguno de sus componentes. Lo peor sería pensar que estos casos nunca llamaran a nuestra puerta. La globalización de la insensatez puede dañar a todos aquellos que no vivan la vida matrimonial como una oportunidad de sumar, vivir en positivo, compartir valores y experiencias. Si además tenemos la suerte de vivir el don de la fe, no podemos desaprovechar  la oportunidad de vivir los caminos de salvación que siempre pasan por darnos una última oportunidad de convivencia, de perdonar hasta setenta veces siete, no dar nunca una separación por definitiva y esperar de nuestra pareja una ultima reflexión para volver a empezar dando testimonio feliz al mundo de amor y fidelidad.

Ignasi Garcia Rafanell