Del heavy metal a sacerdote católico

Hoy predica y reza contra la brujería y las sectas

Del heavy metal, las bandas violentas, la brujería y el ocultismo, a sacerdote católico

Algunos de sus amigos eran pistoleros, otros traficaban con drogas, él tenía 5 novias al mismo tiempo, bebía mucho alcohol y leía libros de rituales y magia. En tres ocasiones vio la muerte de cerca y empezó a reflexionar. Pero fue un grupo de oración lo que cambió su vida.

Actualizado 12 noviembre 2011

Pablo Ginés/ReL

Juan Gonzalo Calleja nació y se crió en Medellín, Colombia. A los 14 años empezó a escuchar heavy metal, vestir de negro, llevar cadenas, pelo de punta y una estética oscura. Mataba conejos o murciélagos y los clavaba en el armario de su habitación, como parte de su decoración, entre carteles de temática heavy. 

Con el tiempo, se interesó también por la brujería y se hizo con libros de temática oculta. Pasaban los años y su situación se agravaba. En la calle formaba parte de una pandilla con los que bebía mucho y se iba de fiesta. Algunos de ellos estaban implicados en temas de drogas. 

Un amigo en el infierno

Pero vivió una serie de «encuentros» con la muerte, que lo hicieron reflexionar algo. Mataron a uno de sus camaradas, y en el funeral su grupo de amigos insistió en que se levantase la tapa del féretro para despedirse de su compañero. «Estaba todo deformado, con moretones, labios cosidos… y pensé: Juango, el infierno existe y tu amigo está en él«.

Después, hablando con sus amigos, fue descubriendo que eran más peligrosos de lo que pensaba. Uno le comentó que había matado a varias personas y que no le molestaba, pero que «el único muerto que no me quito de la mente fue el primero; recuerdo los pedazos de sesos en la acera«. Juango le escuchaba y pensó por un momento: «¿Con qué gente estoy?»

En una discoteca, Juango se peleó con un tipo. Quedaron para continuar la pelea, Juango con un cuchillo, el otro con una gran pistola. Por suerte para él, su pandilla le protegió y habló con su adversario para que desistiese. 

Un accidente para pensar en la muerte

Pero lo que de verdad le hizo reflexionar fue un accidente de circulación en que creyó que iba a morir: «vi mi vida en fotografías, en imágenes, tal como está ante los ojos de Dios. Y me hizo pensar. Y entendí que todo el mundo estaba organizado para que no me parase a pensar».

Fue entonces cuando él, que había estado alejado de Dios desde su infancia, se acercó al capellán de su universidad y le pidió permiso para fotocopiar el Credo, para rezarlo. Pero aún se mantenía en una vida confusa cuando un grupo de oración de la Renovación Carismática Católica, de amigos de sus padres, vinieron a su casa. Los carismáticos estaban hablando de temas relacionados con el demonio, algunos participaban como ayudantes en oraciones de liberación y exorcismos, y al joven Juango le pareció interesante. Les escuchó y les invitó a visitar su habitación.

Obsesión demoníaca por la música oscura

Allí entró Roberto Vega, con experiencia en temas de actividad demoníaca. Consultado en el documental de Juan Manuel Cotelo de la serie «Te puede pasar a ti«, Vega explica que «hay cuatro niveles de acción del Maligno: la tentación, la obsesión, la opresión y la posesión, que es muy poco usual; este chico tenía obsesión por esa música, esa estética…»

Roberto le planteó: «¿por qué no tiras todo esto?» Juango sintió que «mi alma quería pero mi cuerpo no; sería dejar todo lo que yo había sido». ¡Era un salto al vacío… hacia Dios! Pero aceptó, y Roberto fue arrancando carteles con motivos satánicos y malignos. Y dijo: «en ese cajón hay algo». Y efectivamente, allí estaban los libros de magia. Destruido todo este material, los miembros del grupo oraron por Juango con el gesto de la imposición de manos, «y sentí como un calor que quemaba, pero que ardía de amor, una paz, Dios dentro de mí». Se integró en un grupo de 200 jóvenes carismáticos de la ciudad.

Más miedo al confesionario que a una pistola

El siguiente reto fue ir a confesarse. «A mí me habían metido un revólver en la boca y no me habían asustado, pero me daba miedo enfrentarme a un cura en el confesionario», explica Juango con humor en «Te puede pasar a ti«. Al final, dio el paso: «mire padre, me pasa esto, esto y esto…» Y afirma que «sentí aún más paz que con la oración de la imposición de manos».

También tenía que reordenar su vida sentimental: había llegado a tener 5 novias al mismo tiempo. Se quedó con la más seria, católica, pero finalmente sintió el llamado a la vida sacerdotal. Cuando se lo dijo a ella, supo por la familia que la joven había intentado suicidarse, pero después, con oración, la chica cambió su enfoque: «El Señor me ha dicho que no soy nadie para interponerme», le admitió ella, serena.

Sacerdote contra el ocultismo

Juango fue ordenado sacerdote en 2002. Pasó un tiempo como misionero en una zona pobre de Argentina, y después volvió a Colombia. Hoy forma parte de la asociación «Victoria de la Cruz»  (www.victoriadelacruz.com), especializada en temas de liberación, sectas y actividad demoniaca. Publicó un libro sobre el tema: «Contra la Brujería«, y predica en retiros y encuentros carismáticos, muy populares en Colombia. 

Su testimonio, dramatizado con agilidad, humor y contextualizado por expertos, es el primero de la serie de reportajes «Te puede pasar a ti«, de Juan Manuel Cotelo, el cineasta de «La Última Cima«.

Asesinato de una bebé por una secta

Un episodio espeluznante

La policía investiga el asesinato de una bebé por una secta hace 30 años

Un miembro del grupo ha denunciado que la enterraron en un caserío de Navarra.

Actualizado 8 noviembre 2011

Cruz Morcillo/ABC

Se llamaba Ainara, y poco más se sabe de los escasos catorce meses que duró su vida. Con esa edad desapareció, hace casi treinta años, y su huella quedó sepultada en el olvido. Pero no todos los que conocieron al bebé y las extrañas circunstancias que le tocó vivir la borraron de su mente. Según ha podido saber ABC, hace un tiempo alguien decidió que ya era hora de hablar y denunció un episodio espeluznante, una confabulación de fanatismo y miedo de la que la pequeña Ainara fue la víctima.

Esta persona contó que los padres de esa niña pertenecían a una secta, un grupo de sumisos que habían establecido su base en un caserío de Lesaka (Navarra). Allí debió de criarse la niña, en ese ambiente de anulación, hasta el día de su muerte. Según el denunciante, los propios padres ofrecieron a la hija en sacrificio a su comunidad como los adeptos que entregan su patrimonio, su voluntad y su dinero. Y el sacrificio se consumó: Ainara —explicó— fue asesinada y enterrada cerca de la casona en la que vivía el grupo.

A raíz de esta información, el Juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona abrió una investigación, que está en marcha, para intentar aclarar este oscuro episodio. La «operación Ainara», de la Comandancia de la Guardia Civil de Navarra, busca poner luz a un delito de asesinato y encubrimiento. Los agentes han buscado y encontrado a casi una decena de supuestos miembros de la secta, que según el informante se disolvió al cabo de unos años.

Esta misma semana han sido imputados y llamados a declarar ex adeptos en Elda (Alicante), L´ Escala (Gerona), Rota (Cádiz) y Hoyo de Manzanares (Madrid), además de llevarse a cabo numerosas gestiones en Navarra. La investigación es secreta, por el delicado asunto y el tiempo transcurrido. Según ha podido saber ABC, el pacto de silencio se ha mantenido inquebrantable y los que en su día fueron partícipes, autores o encubridores del asesinato de Ainara han retomado una vida normal, con una perfecta integración que lava su pasado de miedo y adhesión. En Gerona viven tres de los ex miembros de la secta, y otros dos en Madrid. Uno de los imputados es médico.

Cuando Ainara desapareció, hubo quien preguntó por ella. Sus padres confirmaron a algunos allegados que había muerto. Inventaron un viaje al Reino Unido, donde, según explicaron, la pequeña sufrió un ictus del que no se recuperó, y decidieron enterrarla allí. Con esa farsa justificaron que no hubiera partida de defunción de la niña. La Guardia Civil no ha confirmado si entre los imputados están los progenitores. El denunciante marcó una zona donde supuestamente enterraron a la niña, pero ahora hay que encontrarla. Han pasado treinta años y era un bebé. La tarea no será sencilla.

Va en aumento el número de jóvenes seducidos por el diablo

Afirma que cierta música rock es una vía al culto satánico

Un experto en satanismo explica por qué va en aumento el número de jóvenes seducidos por el diablo


«En los últimos años los jóvenes han sufrido una especie de lavado de cerebro que los empuja a no tener miedo del mundo del ocultismo».

Actualizado 11 abril 2011

ACI

El experto en satanismo, Carlo Climati, denunció que «cada día aumenta el número de jóvenes que se declaran seducidos por el diablo y la magia negra» con la ilusión de vivir una vida sin reglas siguiendo a un «ángel rebelde».

En una entrevista concedida el 5 de abril a ACI Prensa en Roma, Climati explicó que el satanismo «destruye aquellos valores universales que están escritos en el corazón de cada ser humano»; crea confusión y «una especie de sociedad al revés, donde el bien se vuelve mal y el mal se vuelve bien».

Consideró que los jóvenes confunden al diablo con un «ángel rebelde», y se dejan capturar «por la ilusión de una vida aparentemente libre, sin reglas», por una libertad engañosa que les lleva «a un estado de dependencia y de esclavitud».

La moda satánica y del esoterismo se extiende por todo el mundo, «por desgracia, la sociedad moderna está con frecuencia dominada por el relativismo moral y esto favorece la difusión del satanismo».

Climati explicó que a menudo, los jóvenes son «víctimas de una soledad terrible, de la incomunicación y de situaciones familiares difíciles», y encuentran en el esoterismo una «solución fácil e inmediata a sus problemas», lo confunden con un juego. «En los últimos años los jóvenes han sufrido una especie de lavado de cerebro que los empuja a no tener miedo del mundo del ocultismo», indicó.

El autor explicó a ACI Prensa que cierta «música rock puede considerarse ´diabólica´ o anti educativa», y puede resultar «un puente entre el adolescente y el culto al diablo».

El «rock satánico»»se reconoce fácilmente por los textos violentos y anticristianos», y por «las cubiertas de los CDs que ofrecen imágenes sanguinarias y blasfemas», dijo el experto.

Asimismo, consideró que Internet y lo medios de comunicación son a menudo peligrosos para los «jóvenes psicológicamente frágiles», que se divierten practicando «ritos que inventan después de haber navegado en Internet o después de la lectura de cualquier libro esotérico», «por desgracia, a veces, se puede llegar a cometer actos de violencia o asesinato».

Climati es responsable de la oficina de prensa del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, y recientemente participó en el curso «Exorcismo y oración de liberación», celebrado en Roma con el auspicio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y la Congregación para el Clero.

En el curso se dio a jóvenes sacerdotes herramientas para apoyar a las familias y diferenciar de un modo rigurosamente científico el exorcismo como tema espiritual y teológico, del fenómeno del satanismo, vinculado a aspectos más sociales.

Armas contra el diablo

El porqué de las posesiones: «El demonio es como un coche de lujo y nosotros somos la gasolina»

Mientras el padre Nanni, italiano, contaba su experiencia, Monseñor Mottet, norteamericano, contaba la suya: un caso grave al mes.

Actualizado 3 abril 2011

C.L./ReL

Este fin de semana se clausuró en Roma un curso sobre exorcismo y satanismo organizado por la Universidad Regina Apostolorum y con el patrocinio de las Congregaciones del Culto Divino y del Clero. Objetivo: incrementar la formación de personas ya formadas y con experiencia, en un «combate espiritual» del que, según Marvin Mottet, exorcista oficial de la diócesis de Davenport (Iowa, Estados Unidos), «hemos perdido la noción».

Monseñor Mottet tiene ochenta años y está retirado de todo menos de su lucha contra el demonio. Afirma que se encuentra con un caso «serio» de posesión al menos una vez al mes, pero que ve a diario numerosos casos de personas afectadas de una u otra forma -la mayoría, mediante casos claros de tentación- por el ataque de Satanás.

Además de profundizar en la naturaleza de la posesión y en las armas contra ella (los sacramentos y la oración, sobre todo el Santo Rosario, se señaló en el curso) con la ayuda de psiquiatras y psicólogos que colaboran con los párrocos en el discernimiento de cada caso, los sesenta participantes estudiaron el crecimiento de las sectas satánicas, su estructura y su forma de actuación.

Carol Glatz, que cubrió el acto para la agencia CNS, cuenta en su despacho que con los casos que se comentaron en los descansos y en los pasillos daba para bastantes películas del género.

Pero son la excepción. Monseñor Mottet, de hecho, recomendó que no se sobrecargase de trabajo a los exorcistas para que tuviesen tiempo para los casos más difíciles. Uno de los objetivos del curso era impartir a los párrocos conocimientos suficientes para tratar aquellos otros en los que el demonio está de una u otra forma presente, sin llegar a la posesión en sentido estricto.

Una de las intervenciones más interesantes fue la del padre Gabriele Nanni, exorcista de la diócesis de Teramo (Italia), experto en la historia del rito. El cual no debe verse, subrayó, como una «fórmula mágica», porque es sólo el instrumento para que actúe quien verdaderamente lo hace: la misericordia de Dios. «El poder reside en el nombre de Jesús, no en tu voz», advirtió.

El padre Nanni aportó una explicación a uno de los grande misterios de la posesión diabólica: ¿por qué el diablo «pierde su tiempo» con nosotros, al fin y al cabo criaturas inferiores a él por naturaleza?

La razón es que «nos necesita. Es como un coche de lujo que se queda sin gasolina, o como un aparato que se queda sin pilas. A través de nuestros pecados nos utiliza como batería para recargarse».

De hecho, sostuvo, si el diablo parece tener hoy más poder que nunca, es porque hay más pecados que nunca. El franciscano John Farao, capellán de prisiones en la diócesis de Monterrey (California, Estados Unidos), muy permeable al auge de las sectas en México, dijo en este sentido que «no hay un espacio neutral entre la luz y las tinieblas: si abandonas la luz, abres la puerta a las tinieblas».

«Incluso los católicos», añadió el padre Farao, «tienen miedo de creer que el demonio pueda intervenir seriamente en sus vidas. Pocos quieren enfrentarse al hecho de que existe una batalla espiritual que librar. La gente no quiere líos».

La mayor parte de quienes le escuchaban saben, por experiencia propia y no precisamente agradable, que «los líos» existen… y a veces son bastante peores que en las películas.

Más de 50 sectas satánicas actúan en España

El mayor experto de la Iglesia española en estos temas tiene catalogados 54 grupos diabólicos. Más de 6.000 personas adoran a Lucifer en nuestro país. Las zonas de mayor implantación son el Levante y las grandes urbes como Barcelona. La Iglesia en España ha dado la voz de alarma. A través de Manuel Guerra, sacerdote de Burgos y máximo experto eclesiástico en estos temas -toda una autoridad dentro y fuera de nuestro país- ha denunciado a LA RAZÓN la existencia de más de 50 sectas satánicas operando de forma activa y peligrosa en la península. El culto al diablo se está generalizando y con ello diversos rituales satánicos. Según estos datos más de 6.000 personas estarían enganchadas a estos movimientos diabólicos. Madrid, Barcelona y, sobre todo, la Comunidad Valenciana son los lugares de mayor implantación de estos grupos. Está confirmado que tanto la secta «Toro» como «Hermanos de Changó» han practicado sacrificios humanos.

El poeta francés del siglo XIX P. Baudelaire afirmó que «la astucia más hábil del diablo es convencernos de que no existe». En el Occidente actual esa máxima parece cumplirse, pues, paradójicamente, junto al descreimiento generalizado proliferan las sectas satánicas y el culto al «Príncipe de este mundo».

Durante los últimos años la Iglesia, al tiempo que en ambientes católicos se relativiza -cuando no se niega- la existencia del demonio, ha insistido frecuentemente en la influencia de Satanás en el mundo. El propio cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dicho que «La cultura atea del Occidente moderno vive todavía gracias a la liberación del terror de los demonios que le trajo el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo se apagara, a pesar de toda su sabiduría y de toda su tecnología, el mundo volvería a caer en el terror y en la desesperación. Y ya pueden verse signos de este retorno de las fuerzas oscuras, al tiempo que rebrotan en el mundo secularizado los cultos satánicos».

Demonismo en España

Nuestro país no es ajeno a ese rebrote. El sacerdote Manuel Guerra, catedrático en la Facultad de Teología del Norte de España, doctor en Filología Clásica y en Teología Patrística y el máximo experto en sectas de la Iglesia española, tiene catalogadas un total de 164 sectas satánicas, de las cuales más de 50 operan en el territorio español. Por su parte, José Antonio Fortea, párroco de Nuestra Señora de Zulema, en la diócesis de Alcalá de Henares, exorcista y estudioso de la Demonología, asegura que en España el número de estas sectas superaría las 100, de las cuales sólo en la Comunidad de Madrid estarían implantadas alrededor de 30.

Su número exacto, sin embargo, es muy difícil de determinar, ya que, como afirma Manuel Guerra a LA RAZÓN, «la mayoría de las sectas satánicas y sus grupos tratan de permanecer ocultas, desconocidas, a no ser para sus miembros y muy pocos más». «Prefieren dividirse y subdividirse a formar un grupo numeroso, que, aunque contaría con más fuerza, estaría más expuesto al desvelamiento de sus secretos y a las denuncias, con la consiguiente localización de los centros e identificación de sus adeptos, su represión y disolución».

Por razones tácticas el número de sus miembros suele ser muy reducido (entre 10 y 25), aunque algunas tienen varios grupos. Continuamente aparecen y desaparecen nuevas sectas demoníacas y en muchas ocasiones los miembros de unas no saben de la existencia de otras. Según Guerra el demonismo español está integrado por más de 6.000 personas. De ellas 2.000 pertenecen a sectas, algo más de 1.500 son creyentes en Lucifer, Satanás, etc., y mantienen relación con algunas de las sectas, aunque no estén incorporados a las mismas, y aproximadamente un grupo de 3.000 estaría dividido entre practicantes de magia negra, el ocultismo de signo satánico, el vampirismo o la brujería. El resto lo forman adeptos de la música heavy-metal en su vertiente satanista.

Las zonas de nuestro país donde más implantación tienen las sectas satánicas son el Levante, desde Barcelona hasta Valencia, provincias mediterráneas costeras como Murcia, Almería o Málaga, y en general todas las grandes ciudades. Madrid y Barcelona ocupan los primeros puestos por número de estas sectas, habiendo experimentado la segunda un aumento considerable en los últimos años.

Este actual auge del satanismo se debe, según Manuel Guerra, a numerosos factores, entre los que destacan «la profunda crisis de los principios y de los valores tanto religiosos como éticos. Una crisis agravada por el permisivismo, por el consumismo y por el laicismo, promovidos a veces por no pocos gobiernos occidentales». La «fascinación por lo oculto» es otro de los factores que influyen en este aumento del culto al diablo. Otros expertos como Giuseppe Ferrari, secretario general del italiano «Grupo de investigación e información sobre las sectas», indican que buena parte de las personas que llegan al satanismo lo hacen por frecuentar ambientes esotéricos, mágicos y ocultistas hasta llegar a habituarse a las ideas y prácticas de los mismos, al «deseo de ir más allá para experimentar nuevas vías de conocimiento», así como la participación en reuniones espiritistas para la evocación de seres particulares, donde no es difícil que se llegue a la «invocación de espíritus demoníacos».

Crímenes rituales y hornos crematorios

Los adeptos de las sectas satánicas celebran actos del culto demoniaco, tales como las misas negras o los robos de cálices y hostias consagradas para su profanación en misas u orgías rituales. También son frecuentes los sacrificios de animales e incluso en ocasiones humanos. El profesor Guerra dice que los relatos de crímenes rituales, sobre todo del satanismo, han disparado la imaginación popular que no conviene «exagerar ni generalizar» y que los números de muertos rituales en muchos casos aparecen hinchados. Por otro lado asegura que estas sectas utilizan «últimamente crematorios portátiles que permiten incinerar los restos en el acto mismo» y que «suelen comprar hijos de emigrantes, gitanos, etc. De esa forma nadie reclama y no puede iniciarse una investigación policial ni el proceso judicial». Testimonios de ex miembros de sectas satánicas han confirmado esta práctica. Según explican, embaucan a los padres del bebé que va a ser sacrificado, diciéndoles que éste irá a una familia que no puede tener hijos y que los padres han de renunciar a cualquier contacto posterior. Está confirmado que sectas españolas como la denominada «Toro» (única que se mantiene desde la Edad Media) o los «Hermanos de Changó» han practicado sacrificios humanos en sus rituales.

(Artículo publicado el «La Razón» de Madrid)