La fe todo lo puede

La fe no es creer que yo puedo, la fe es creer que Dios puede.

La fe no la establece la razón, sino la Sagrada Escritura y la Tradición.

La fe es la respuesta amorosa al amor de Dios manifestado en Jesucristo: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna” (Ioh 3, 16).

La fe tiene capacidad para iluminar toda la existencia del hombre; cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. No se trata de razonar mucho sino ver las cosas desde las causas altísimas.

El Señor le dijo a una mujer que está en proceso de beatificación (Josefa Menéndez): El mundo está lleno de odio y vive en continuas luchas: un pueblo contra otro, unas naciones contra otras, y los individuos entre sí, porque el fundamento sólido de la fe ha desaparecido de la tierra casi por completo. Si la fe se reanima, el mundo recobrará la paz y reinará la caridad… Déjate convencer por la fe y serás grande, déjate dominar por la fe y serás libre. Vive según la fe y no morirás eternamente (18 junio 1923).

La fe no se opone a la civilización. Cuanto más arraigada está en los hombres y en los pueblos, más se acrecienta en ellos la ciencia y el saber, porque Dios es la sabiduría infinita. Y donde no hay fe, desaparece la paz, y con ella la civilización y el progreso, introduciéndose en su lugar la confusión de ideas, la división de partidos, la lucha de clases y, en los individuos, la rebeldía de las pasiones contra el deber, y así el hombre pierde su deidad, que es su verdadera nobleza.

Lo que distingue al cristiano es la fe, y, concretamente, la fe en que el Hijo de Dios se ha hecho hombre para salvarnos.

Existe un vínculo entre la pureza de corazón, la del cuerpo y la de la fe (CEC 2518). Los fieles deben creer los artículos del Símbolo “para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciendo, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen” (San Agustín, fidet symb. 10, 25).

Hace unos años, el Cardenal Ratzinger decía que la fe cristiana brilla con dos grandes testimonios. El primero es la santidad, la caridad heroica de los santos. Y el segundo es la belleza del arte cristiano que rodea la liturgia. Los dos son signos de Dios y llevan a Dios.

Benedicto XVI dijo: «La escuela de la fe no es una marcha triunfal, sino un camino salpicado de sufrimientos y de amor, de pruebas y fidelidad que hay que renovar todos los días». «Pedro, que había prometido fe absoluta, experimenta la amargura y la humillación del que reniega: el orgulloso aprende, a costa suya, la humildad», indicó, mostrando la clave que hizo de Pedro un apóstol. (Audiencia miércoles, 24 mayo 2006).

No se quiere comprender que la presencia del hombre en la tierra está en orden a la vida eterna, que la tierra es exilio y campo de una lucha, no querida por Dios sino por el odio, por la envidia y la rivalidad de Satanás y de sus diabólicas legiones.

Cristiano es quien vive de fe, de esperanza y de caridad; dones derramados por el Padre celestial en nosotros. Son estas virtudes las que hacen posible el despliegue del germen de vida sobrenatural recibido en el Bautismo. En la vida cristiana, la fe proporciona sobre todo un pleno conocimiento de la voluntad de Dos, de modo que se siga una conducta digna de Dios, agradándole en todo, produciendo frutos de toda especie de obras buenas y adelantando en conocimiento de Dios (cfr.Gaudium et spes, n. 11).

Cuando la fe se ha perdido también se pierde la verdadera comprensión de los acontecimientos humanos.

Esto dice el profeta Jeremías: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón. Será como un cardo en la estepa, que no disfruta del agua cuando llueve; vivirá en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable” (Jeremías 17,5-8).

Defendamos a la Eucaristía

¿Qué hay en el Corazón de Jesús? Nostalgia por los que nunca van a verle a los Sagrarios y agradecimiento por los que van a hablar con Él. Deseamos ardientemente ser amados, pero no se nos ocurre buscar ese Amor verdadero en las Iglesias, donde una lamparilla indica que está el Santísimo Sacramento.

En la Eucaristía “sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”, como diría Antoine de Saint-Exupéry (El Principito, cap. 21). Significa que el verdadero valor de las cosas no siempre es evidente

En la Eucaristía, Jesús nos da un amor desbordante. Jesús es luz del amor, todo lo que dice o hace lo hace por Amor. La Eucaristía es el Corazón de la fe, es el prodigio del Amor. Él nos llama con su Amor, para que luego lo difundamos.

La Virgen nos dice palabras de amor y de esperanza y pide rezar por los no creyentes. ¿Y quiénes son ellos? Los que no tienen a la Iglesia como Madre y a Dios como Padre. Los que dicen que no tienen pecados son no creyentes. No existe ningún hombre que no necesite acudir al Sacramento de la Reconciliación.  La confesión es muy importante. Los no creyentes son hermanos nuestros que tienen necesidad de nosotros. Debemos abrir nuestro corazón a ellos. La Virgen María llora lágrimas de sangre por ellos, porque son sus hijos también.

Tuvimos mártires en nuestra historia, de la que somos herederos. Somos lo que ha fructificado de esa semilla puesta por los mártires; por ello, hemos de entronizar la Eucaristía en nuestro corazón, en nuestra parroquia, en nuestros pueblos.

María desea reclutar almas fieles para esta defensa de la Eucaristía. La abominación de la desolación sería la abolición de la Eucaristía. Tenemos que defender la Eucaristía en nuestra propia vida. Dios nos pide llevar una vida limpia y, si no lo está, confesar nuestros pecados en el Sacramento de la Reconciliación. Vistiendo con indumentaria indecente podemos profanar la Eucaristía. El “ejército de los profanadores” ya está preparado, nos advierte nuestra Madre Santa María.

La Agenda 2030, preparada por la ONU, pretende destruir la civilización cristiana y construir una nueva sin Jesucristo. Como dijo el hombre que sabía más del Nuevo Orden Mundial, el Padre argentino, Juan Claudio Sanahuja, fallecido hace 5 años: “Quieren destruir cinco mil años de civilización”. Por eso hay que tener el corazón trabajando, amando. Hay que ser creativos para ayudar a que la gente encuentre al Señor.

Jesús se ha quedado de manera física entre nosotros. No nos puede dar igual comulgar que no comulgar, adorar que no hacerlo. No dejemos solo a Jesús en las capillas de adoración, para amarlo más y para evitar las profanaciones.

Cuando se cerraron las iglesias, en Polonia los fieles se pusieron a rezar fuera de ellas, entonces las abrieron y las iglesias estaban llenas.

Jesús le dijo a una vidente de Madrid: “Si no se hace la suficiente adoración, quizás no se lleguen a cumplir todas mis promesas”.

Estamos en tiempos difíciles, por eso lo mejor es ir a participar en la Santa Misa a diario, y sino, al menos hacer las comuniones reparadoras de los primeros viernes. Otro modo de reparar es rezando el Rosario en familia, y también, que haya la mayor pulcritud en el altar donde se celebra la Misa y en el alma de los participantes en ella.

Estamos en una hora gloriosa que lleva a la resurrección de la Iglesia, para ello, Dios quiere la eucaristización de la Iglesia. Los sacerdotes deben de tener mucha fe en Jesús sacramentado, y de allí sacarán fuerza y energía para su ministerio. Los fieles hemos de poner de nuestra parte para aumentar las Visitas al Santísimo, aunque sean visitas muy cortas, porque la realidad es que la Eucaristía es el centro del mundo. Podemos decir a Jesús: “Vengo con mucha ilusión a verte” o “Jesús, te acompaño. Señor, te amo”. Porque es cierto que, un acto de Amor a Dios borra mil ingratitudes.

El triunfo del Corazón de la Virgen se dará en lo escondido, es decir, se dará en los corazones; en cambio, el triunfo del Corazón de Jesús, no. La fe y la confianza en Dios es la llave que abre el Corazón de Jesús.

Queremos gente joven en las iglesias, parroquias y catequesis. La renovación de las parroquias se hace a través de la adoración eucarística. Los verdaderos cristianos no son normales, ¡son extraordinarios!

Arrepiéntanse y perseveren en la fe

San Miguel ArcángelLuz de María de Bonilla el 12 de abril de 2022

Pueblo de nuestro Rey y Señor Jesucristo, reciban la bendición enviada por la Santísima Trinidad para cada uno de ustedes, bendición que será tangible en la vida de cada uno de ustedes, si reciben este llamado con fe y con un corazón contrito y humilde. Pueblo de nuestro Rey y Señor Jesucristo, las obras y obras de cada uno de ustedes no son una sorpresa: la Santísima Trinidad conoce todo su trabajo y acciones, sus intenciones y lo que lleva en su corazón. Continúen siendo fieles como dignos hijos de nuestro Rey y Señor y de nuestra Madre y Reina del Fin de los Tiempos. Permanecer en la fe, sin dudar, siendo personas firmes y ansiosas por hacer el bien [1]. Las calamidades caen con mayor severidad cuando los seres humanos desprecian a nuestro Rey. Somos tus protectores y compañeros de viaje; como príncipe de las legiones celestiales, debo decirles: los flagelos serán mayores para la humanidad debido a la desobediencia de la raza humana.

Los desastres naturales aumentarán en fuerza. Algunos desastres son causados por la naturaleza, otros son causados por el hombre que usa la ciencia para el mal. El sol aumentará sus erupciones, asfixiando al hombre y a la tierra misma, que responderá temblando. [2] La guerra se presenta como una lucha por los territorios, manteniendo oculta la realidad de que ha sido programada como parte de la llegada del Anticristo. [3] La sangre de una persona poderosa será derramada; la guerra se extenderá. Cuántos «aflicciones» [4] son y serán escuchados en toda la tierra, siendo el tiempo presente uno de lamentación. Las potencias se enfrentarán entre sí con armas desconocidas y la humanidad quedará asombrada. Gente en movimiento, ¡este es el momento crucial! Por eso he insistido en que seas prudente y no juzgues. [5]. Aquellos que se han librado del juicio de Dios hasta ahora no podrán escapar de su propio juicio en la Advertencia. [6]

Oren, pueblo de Dios, oren: arrepiéntanse y perseveren en la fe. La oración es necesaria.

Oren, pueblo de Dios, la encrucijada de la humanidad se ha vuelto más difícil, y llegarán a conocer el dolor.

Oren, pueblo de Dios: la oración es urgente por los países fuertemente sacudidos.

Alimenta el espíritu con la Sagrada Eucaristía; estar unidos. Los que caminan solos son presa de los lobos. Amado pueblo de nuestro Rey y Señor Jesucristo, mantén la comida en reserva. ¿Desean salvar sus almas? Ir contra la corriente del mundo. En este momento, los hijos de nuestra Madre y Reina del Fin de los Tiempos deben orar con sus corazones. Los protejo, mis amados, los bendigo.

Ave María más pura, concebida sin pecado
Ave María más pura, concebida sin pecado
Ave María más pura, concebida sin pecado

Comentario de Luz de María

Hermanos y hermanas: Siendo San Miguel Arcángel nuestro protector, confiemos en Él para que nos guíe a dar pasos seguros. La humanidad está caminando sobre arenas movedizas, por lo que necesitamos aprender a caminar sobre tierra firme para no caer.

SAN MIGUEL ARCÁNGEL
12 DE MAYO DE 2020

Oren, pueblo de Dios, oren. Muchas fallas tectónicas se han activado debido a la influencia del sol y los cuerpos celestes que se acercan a la tierra, haciendo que los volcanes submarinos se levanten con un gran rugido.

LA SANTÍSIMA VIRGEN
12 DE JUNIO DE 2018

La humanidad seguirá sufriendo a causa de la naturaleza; en una de sus tormentas solares, el sol derribará las comunicaciones y la desesperación del hombre será inmensa.

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
1 DE MAYO DE 2016

Oren– sí, deben orar, pero luego deben alertar a aquellos que ignoran lo que está sucediendo en este instante, porque cuando haya una guerra abierta, tales actos se extenderán por toda la tierra, como con la guerra, la barbarie invadirá el mundo.

Amén.

Notas

↑1cf. Gálatas 6:9-10
↑2El sol afectará a la tierra – profecías:
↑3Revelaciones concernientes a la aparición del Anticristo:
↑4Apocalipsis 8:13
↑5Lc 6,37
↑6Profecías acerca de la gran Advertencia de Dios:

Schneider: Nada bueno viene de agarrar la comunión

Agarrar la comunión, en lugar de recibirla, fomenta los sacrilegios porque las partículas consagradas caen al suelo y «Nuestro Señor es pisoteado», explicó el obispo Schneider durante una entrevista reciente en Eslovenia (video a continuación).

Critica que casi todos los obispos del mundo hayan estado obligando a los fieles «bajo el pretexto» de las reglas del Covid a tomar la Comunión, y menciona Tanzania, un país fuertemente católico donde los obispos impusieron tomar la Comunión con la mano mientras «prohibían» recibirla en la lengua.

Schneider llama a esto «una de las heridas más profundas» en la Iglesia porque agarrar la Comunión ha contribuido poderosamente a un dramático declive de la Fe en la Presencia Real ya en [más de] dos generaciones.

Así, el Covid aumentó la desacralización de la Sagrada Comunión. Schneider explica que Dios nunca puede bendecir el tomar la comunión y de ella «no puede venir ningún bien, ni siquiera para la salud».

es.noticias

El rechazo de Dios en el mundo

Dirumpamus víncula eorum…. Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos lejos de nosotros su yugo,7 parece repetir un grito general. «Rompen el suave yugo, echan de sí mismos su carga, maravillosa carga de santidad y justicia, de gracia, de amor y paz. Se enfurecen por el amor, se ríen de la bondad impotente de un Dios que renuncia al uso de sus legiones de ángeles para defenderse (cf. Jn 18, 36). Pero el que mora en los cielos se reirá de ellos, el Señor se burlará de ellos. Entonces les hablará en su indignación, y los llenará de terror en su ira9. El castigo divino no sólo se realiza en la vida terrenal. A pesar de los aparentes triunfos de muchos que se declaran o se comportan como enemigos de Dios, su mayor fracaso, si no se arrepienten, consistirá en nunca comprender o alcanzar lo que es la verdadera felicidad. Sus satisfacciones humanas o subhumanas pueden ser la triste recompensa por el bien que pueden haber logrado en el mundo. Sin embargo, algunos santos han afirmado que «el camino al infierno ya es un infierno». A pesar de todo, el Señor siempre está dispuesto a perdonar, a darles verdadera paz y alegría.

San Agustín, comentando estos versículos del salmo, señala que la ira de Dios también puede entenderse como la ceguera de la mente que se apodera de aquellos que fallan de esta manera en observar la ley divina. No hay desgracia comparable a no conocer a Dios, a vivir de espaldas a Él, a la afirmación de la propia vida en el error y el mal.

Sin embargo, a pesar de tanta infamia, Dios es paciente y quiere que todos los hombres sean salvos. La ira de Dios, de la que habla el salmo, «no es tanto furia como corrección necesaria, como lo hace un padre a su hijo, un médico a los enfermos, un maestro a su discípulo». Sin embargo, el tiempo para disponer de la misericordia divina es limitado: luego viene la noche, en la que ya no podemos trabajar. Con la muerte viene el fin de la posibilidad del arrepentimiento.

El Papa Juan Pablo II ha señalado, como característica de nuestro tiempo, la cercanía a la misericordia divina. Es una triste realidad que nos mueve constantemente a la conversión del corazón, a implorar y preguntar al Señor la razón de tanta rebelión. Ante todos nosotros aparece la imagen de muchos hombres que se cierran a la misericordia divina y a la remisión de sus pecados, que consideran «no esenciales ni sin importancia para su vida», y como una «impermeabilidad de conciencia, un estado de ánimo que podría decirse consolidado en razón de una libre elección: es lo que la Sagrada Escritura suele llamar dureza de corazón. En nuestro tiempo, esta actitud de mente y corazón tal vez corresponda a la pérdida de un sentido de pecado».

Aquellos de nosotros que queremos seguir de cerca a Cristo tenemos el deber de expiar este rechazo violento que Dios sufre en tantas personas, y debemos pedir una abundancia de gracia y misericordia. Oremos para que esta clemencia divina, que para muchos es como el último cable colgante al que puede aferrarse la persona náufraga que ya ha rechazado otros medios de salvación, nunca se agote.

https://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.aspx

Jesús le dio un mandamiento

Dolor. Verónica Cireneo escribe en MarcoTosatti.com que es «absolutamente intolerante a agarrar la Comunión con la mano. Cuando en la década de 1990, Juan Pablo II introdujo este abuso en Italia, ella estaba desconcertada y dolida, y estos sentimientos se hicieron cada vez más agudos a medida que se extendía esta costumbre bárbara.

Adoración. Sin saber a dónde acudir, dada la confusión prevaleciente, Verónica se acercó audazmente al Señor. Estaba en su habitación, por la tarde, en adoración ante el Crucifijo. Antes de comenzar el rezo del Santo Rosario, le rogó a Cristo que le hiciera saber su voluntad, sobre la forma correcta de recibir la Sagrada Comunión.

Una orden. En cierto momento, durante el Rosario, el silencio se impuso. Interrumpió las Avemarías y escuchó en su corazón las siguientes palabras del Crucifijo: «En la comunión, sé el primero en ir, arrodíllate en el suelo, con las manos unidas, recíbeme en la lengua, sigue yendo a diferentes iglesias, te envié a dar ejemplo». Verónica no le contó a nadie sobre esto hasta que recibió una confirmación. Sin embargo, no tenía dudas: esta era una orden.

Sacerdotes enojados. Verónica hizo lo que Cristo le dijo. Muchos sacerdotes estaban enojados Cita: «La práctica de este ejercicio piadoso me costó varias humillaciones de sacerdotes sin fe, pero la convicción de estar en la Verdad era tan grande que siempre me parecieron caricias». Un sacerdote la agredió físicamente y la empujó cuando falló en poner una hostia consagrada en sus manos.

Confirmación. Hace dos años, Verónica recibió la confirmación que había estado esperando. Recibió la copia de una página tomada del texto «Dios habla al alma» de la mística alemana Justine Klotz. Al leerlo, Verónica se dio cuenta de que las mismas palabras con respecto a la recepción correcta de la Sagrada Comunión habían sido reveladas a ambos en el mismo orden.

Vuelta. Verónica encontró un sacerdote, no exactamente un santo que, sin embargo, accedió a darle la Comunión de acuerdo con la voluntad del Señor. Desde entonces, casi todos los fieles de esa parroquia se arrodillan ante el altar y ya no agarran la Hostia con las manos. Las mujeres también usan un velo.

https://gloria.tv/Gloria.TV%20News

Defensa de la Eucaristía

Tuvimos la cristiada en México, de la que somos herederos. Somos lo que ha fructificado de esa semilla puesta por los mártires; por ello, hemos de entronizar la Eucaristía en nuestro corazón, en nuestra parroquia, en nuestros pueblos.

Hemos sido reclutados por María para esta defensa de la Eucaristía. La abominación de la desolación sería la abolición de la Eucaristía. Tenemos que defender la Eucaristía en nuestra propia vida. Dios nos pide llevar una vida limpia y, si no lo está, confesar nuestros pecados en el Sacramento de la Reconciliación. Vistiendo con indumentaria indecente podemos profanar la Eucaristía. El “ejército de los profanadores” ya está preparado, nos advierte nuestra Madre Santa María.

La Agenda 2030, preparada por la ONU, pretende destruir la civilización cristiana y construir una nueva sin Jesucristo. Como dijo el hombre que sabía más del Nuevo Orden Mundial, el Padre argentino, Juan Claudio Sanahuja, fallecido hace 5 años: “Quieren destruir cinco mil años de civilización”. Por eso hay que tener el corazón trabajando, amando. Hay que ser creativos para ayudar a que la gente encuentre al Señor.

Jesús se ha quedado de manera física entre nosotros. No nos debe dar igual comulgar que no comulgar, adorar que no hacerlo. No dejemos solo a Jesús en las capillas de adoración, para amarlo más y para evitar las profanaciones.

Cuando se cerraron las iglesias, en Polonia se pusieron a rezar fuera de ellas, entonces las abrieron y las iglesias estaban llenas.

Jesús le dijo a Marga, vidente de Madrid: “Si no se hace la suficiente adoración, quizás no se lleguen a cumplir todas mis promesas”.

Estamos en tiempos difíciles, por eso lo mejor es ir a participar en la Santa Misa a diario, y sino, al menos hacer las comuniones reparadoras de los primeros viernes. Otro modo de reparar es rezando el Rosario en familia, y también, que haya la mayor pulcritud en el altar donde se celebra la Misa y en el alma de los participantes en ella.

Estamos en una hora gloriosa que lleva a la resurrección de la Iglesia, para ello, Dios quiere la eucaristización de la Iglesia. Poner de nuestra parte para aumentar las Visitas al Santísimo, aunque sean visitas muy cortas, porque la realidad es que la Eucaristía es el centro del mundo. Decir a Jesús: “Vengo con mucha ilusión a verte” o “Jesús, te acompaño. Señor, te amo”. Porque es cierto que, un acto de Amor a Dios borra mil ingratitudes.

El triunfo del Corazón de la Virgen se dará en lo escondido, es decir, se dará en los corazones; en cambio, el triunfo del Corazón de Jesús, no. La confianza en Dios es la llave que abre el Corazón de Jesús.

Acólito con Síndrome de Dawn

A los 6 meses de ordenado, mi Obispo me envió a dirigir una parroquia ; tenía que suplir a un Párroco que llevaba allí más de 30 años, por lo que me encontré con la no aceptación de los habitantes de aquel lugar. La tarea fue ardua pero fecunda y no habría tenido tanta fecundidad sin la ayuda de un pequeño llamado Gabriel… El protagonista de este relato.
A la segunda semana de llegar a aquel lugar se me presentó un matrimonio joven con su pequeño hijo muy especial (con síndrome de Down). Me solicitaban que lo aceptara como monaguillo. Pensé en rechazarlo, y no por ser un niño con capacidades diferentes, sino por todos las dificultades con las que iniciaba mi ministerio en aquel lugar, pero no pude decir que no, pues al preguntarle si quería ser mi monaguillo no me respondió, sino que se me abrazó a la cintura. Menuda forma de convencerme…
Lo cité para el siguiente domingo 15 minutos antes de la Eucaristía y puntualmente allí estaba con su sotanita roja y su roquete que su abuela le había hecho a mano para la ocasión.
Tengo que agregar que su presencia me trajo más feligreses pues sus familiares querían verlo estrenarse en su papel de monaguillo. Yo tenía que preparar todo lo necesario para la Eucaristía. No tenía sacristán ni campanero así que tuve que correr de un lado para otro, y no fue sino hasta antes de iniciar la Misa cuando me percaté que Gabriel nada sabía de cómo ayudar en la Misa; por la premura del tiempo se me ocurrió decirle:
“Gabriel, tienes que hacer todo lo que yo haga ¿de acuerdo…?”
Nunca se lo hubiera dicho, un niño como Gabriel es el niño más obediente del mundo, así que iniciamos la Celebración y al besar el altar, el pequeño se quedó prendido a él; en la homilía vi que los feligreses sonreían al hablarles, lo cual alegró mi joven corazón sacerdotal, pero luego me percaté que no me miraban a mí sino a Gabriel que me seguía tratando de imitar mis movimientos. En fin, uno de los detalles de aquella primera Misa con mi novel monaguillo.
Al terminar le indiqué qué tenía que hacer y qué no y entre otras cosas le dije que el altar solo podía besarlo yo. Le expliqué cómo el sacerdote se une a Cristo en este beso. Me miraba con sus grandes ojos interrogantes sin llegar a entender del todo la explicación que le daba… Y, sin callarse lo que pensaba, me dice: “Anda, yo también quiero besarlo…”. Le volví a explicar porqué no… Al final le dije que yo lo haría por los dos. Pareció que había quedado conforme.
Pero al siguiente domingo, al iniciar la Celebración y besar el altar, ví cómo Gabriel ponía su mejilla en él y no se despegaba del altar con una gran sonrisa en su pequeño rostro.
Tuve que decirle que dejara de hacer aquello. Al terminar la Misa le recordé:
“Gabriel, te dije que yo lo besaría por los dos”.
Me respondió: “padre, yo no lo besé. Él me besó a mí…”.
Serio le dije: “Gabriel, no juegues conmigo…” Me respondió: “¡¡De verdad, me llenó de besos!!”.
La forma en que me lo dijo, me llenó de una santa envidia; al cerrar el templo y despedir a mis feligreses me acerqué al altar y puse mi mejilla en él pidiéndole: “Señor… bésame como a Gabriel”.
Aquel Niño me recordó que la obra no era mía y que ganar el corazón de aquel pueblo solo podía ser desde esa dulce intimidad con el Único Sacerdote, Cristo.

Desde entonces mi beso al altar es doble pues siempre después de besarlo pongo mi mejilla para recibir su beso. ¡Gracias, Gabriel!
Acercar a los otros al misterio de la Salvación nos llama a vivir nuestro propio encuentro. Al igual que yo, con mi querido monaguillo maestro Gabriel, aprendí que:
¡Antes de besar yo el altar de Cristo… tengo que ser besado por Él!
“Señor Jesús, haznos sentir tus besos todos los días para que nuestros corazones nunca tengan más necesidad de amor, porque Tú lo llenas todo…”

Carlo Acutis fue un millenial muy santo

Carlo Acutis nació en Londres el 3 de mayo de 1991 y murió en Monza, Italia, el 12 de octubre de 2006. Fue beatificado en Asís el 10 de octubre de 2020. Su familia era católica no practicante. Su madre cuenta que su hijo tenía una natural predisposición para lo sagrado. A tres años manifestó le pidió a su madre que lo llevara a la iglesia para saludar a Jesús o llevar flores a la Virgen, expresó su gusto por la piedad y un amor grande a Dios. El niño descubrió la fe gracias a su niñera, una polaca llamada Beata.

Desde muy joven tuvo una devoción especial por la Eucaristía y por la Virgen María, a quien luego definiría como “la única mujer de su vida”. Le gustó especialmente la historia de las apariciones de la Virgen en Lourdes, Francia y en Fátima, Portugal. También fue apasionado de la vida de los santos.

Carlo manifestó su deseo de recibir la comunión, a la que llamó “mi autopista hacia el Cielo”. A los 7 años pidió hacer su Primera Comunión, sus padres consultaron a un prelado, quien lo encontró maduro para ello, y desde entonces hasta su muerte asistió a diario a Misa. También rezo el Rosario todos los días, se confesaba una vez por semana y daba clases de catecismo en su parroquia.

Su madre se apuntó a unas clases de teología para poder responder a las preguntas de su hijo Carlo. Antonia Salzano, la madre de Carlo dice: “Gracias a él comencé un viaje de fe”. Cuenta que cuando salía de viaje preguntaba dónde estaba la Iglesia más cercana para no perderse la Santa Misa. El lema de Carlo era: “No yo, sino Dios”.

Su adolescencia fue como la de cualquier otro joven, ya que tenía muchos amigos, amaba el futbol y los animales. Dedicaba parte de su tiempo a ayudar a personas sin hogar como voluntario en los comedores populares. Estaba particularmente interesado en las tecnologías de la información y comunicación, entre sus pasiones estaba la informática. Desde los once años, investiga en internet e hizo un estudio sobre 136 milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia y los expuso en internet. Sus padres lo apoyaron para hacer esta investigación, ya que iba a los lugares de los hechos.

Se le considera un genio de la informática, un santo eucarístico cibernético. Su intensa vida espiritual lo llevó a crear lo que algunos consideran el “kit para hacerse santo”, compuesto por la Santa Misa, el Rosario, la confesión frecuente, la lectura diaria de la Biblia y el servicio a los demás.

Carlo fue deportista, alegre y estudioso.  En su diario escribió: “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios… A veces nos amargamos por la soberbia, en vez de confiar en Dios”. A Carlo le gustaba esta frase: “Todos los hombres nacen como originales pero muchos mueren como fotocopias, ¡no dejes que eso te pase a ti!”.

Pensaba que los adolescentes se hacen ateos porque piensan que de este modo pueden parecer más inteligentes ante sus compañeros, pero a Carlo nunca le importó la opinión de la mayoría. Le agradaba ayudar a los necesitados y darles lo que estaba a su alcance.

El P. Roberto Gazzarigi recuerda a Carlo de estudiante en Milán: “Tengo el recuerdo de un joven de una amabilidad, un señorío y una delicadeza de ánimo verdaderamente notable… Carlo tenía pasión por la vida, para nuestro centro educativo fue un regalo.”

En una entrevista que concedió Antonia reveló detalles poco conocidos. Cuenta que ella no era particularmente devota. Carlo fue muy obediente, muy especial. Le dio la libertad de vivir su fe. Relata que Carlo le dijo en un sueño: “Seré beatificado pronto y poco después canonizado. Después de esto, vendrá una generación de santos”.

Continua su madre: Cuando Carlo estaba frente a la Eucaristía sentía su alma elevada. Siempre rezaba por las almas del purgatorio. Su hijo luchaba con sus defectos. Se impuso jugar sólo una vez a la semana con los juegos electrónicos. Le encantaba comer y se impuso a sí mismo más templanza, pero sabía disfrutar de la comida. Cuando hablaba era un líder, estaba lleno de Dios. Sabía cuando evangelizar. Carlo era niño estaba muy conectado a la tierra pero Jesús fue su primera prioridad.

Carlo, que era hijo único, predijo a su madre que iba a tener mellizos, a pesar de que estaba por cumplir los 40 años. En 2010, cuando Antonia tenía 43 años, dio a luz a una niña y un niño: Francesca y Michele. Ahora tienen 9 años y son también muy piadosos.

A principios de octubre de 2006 enfermó de algo que parecía gripe pero fue leucemia del tipo M3, la más agresiva. Al entrar al hospital le dijo a su madre: “De aquí ya no salgo, pero mamá, te daré muchos avisos. No te preocupes”. Antes de fallecer le dijo a su madre: “Muero feliz porque no he pasado ni siquiera un minuto desperdiciando el tiempo en las cosas que no le agradan a Dios”.

Antes de conocer su enfermedad dijo que si moría, le gustaría que lo enterraran en Asís. Y así se hizo. Su cuerpo descansa en el Santuario de la Expoliación.

Raejsh, de origen hindú, trabajaba en la casa de Carlo, en la limpieza; reveló que al conocer a Carlo, dijo tras su fallecimiento: “Un chico tan joven, tan guapo y tan rico, pudiendo hacer tantas cosas, decidió hacer una vida sencilla, me contagió con su fe profunda, caridad y pureza”. Luego de ver su fe decidió bautizarse y practicar el catolicismo.