La verdadera «brujería»

por Mark Mallett

Recientemente, un sacerdote católico ha estado difundiendo acusaciones falsas de que este sitio web y algunos de los videntes que se encuentran aquí están promoviendo la «brujería». La razón, supone, es porque algunos de ellos han recomendado el uso de aceites esenciales conocidos para combatir infecciones virales y otras enfermedades. Pero sugerir que el uso de la creación de Dios es de alguna manera «brujería» es una blasfemia limítrofe, sin mencionar la completa ignorancia del apoyo bíblico y científico para tales remedios. Según la base PubMed del Instituto Nacional de Salud, hay más de 17,000 estudios médicos documentados sobre aceites esenciales y sus beneficios.[1]Y las Escrituras mismas declaran:

El Señor creó medicinas de la tierra, y un hombre sensato no las despreciará. (Eclesiástico 38:4)

Su fruto se utiliza para la alimentación, y sus hojas para la curación. (Ezequiel 47:12)

… Las hojas de los árboles sirven como medicina para las naciones. (Apocalipsis 22:2)

Tesoros preciosos y aceite están en la casa de los sabios… (Proverbios 21:20)

Dios hace que la tierra produzca hierbas curativas que los prudentes no deben descuidar… (Eclesiástico 38:4 NAB)

Aplique la hiel de pescado en sus ojos, y la medicina hará que las escamas blancas se encojan y se desprendan de sus ojos; entonces su padre volverá a tener la vista y verá la luz del día. (Tobías 11:8)

Incluso Jesús cuenta una parábola que utiliza el poder curativo del aceite esencial, común en su día, en la historia del buen samaritano:

Se acercó a la víctima, vertió aceite y vino sobre sus heridas y las vendó. (Lucas 10:34)

Y de nuevo,

Porque todo lo creado por Dios es bueno, y nada debe ser rechazado cuando se recibe con acción de gracias… (1 Timoteo 4:4)

Como tal, místicos católicos como Marie-Julie Jahenny,[2] St. André Bessette,[3]Sierva de Dios María Esperanza,[4] Luz de María de Bonilla,[5]Agustín del Divino Corazón,[6]Santa Hildegarda de Bingen,[7]etc. también dio remedios celestiales que incluían hierbas o aceites esenciales y mezclas.[8] 

Las intervenciones medicinales no son un signo de falta de fe en Dios, sino una operación del don humano de la razón. La sabiduría y la experiencia humana nos dicen que cuando bebemos agua, comemos alimentos saludables y tomamos el sol, todas estas cosas son buenas y necesarias para el cuerpo.

¿No sabes que tu cuerpo es un templo del Espíritu Santo dentro de ti, a quien tienes de Dios, y que no eres tuyo? (1 Corintios 6:19)

Así también, la humanidad ha aprendido durante milenios que ciertos dones en la creación pueden ayudar a nuestros cuerpos en la curación, como lo testifican las Escrituras mismas. En otras palabras, los aceites de la creación son un remedio para el cuerpo, no para el alma. Para estos últimos, tenemos principalmente los sacramentos eficaces e insustituibles.[9]y el poder de la oración. Esta noción de que los aceites esenciales son categóricamente malos es una especie de mentalidad secular medieval nacida de la superstición misma, no el fomento de la buena ciencia que ha sido un sello distintivo de la Iglesia Católica durante siglos.

El apostolado Catholic Answers, escuchado en la radio EWTN, afirma en su sitio web:

Un católico es libre de usar aceites esenciales para cosas tales como limpieza o con fines terapéuticos. Incluso el Vaticano está utilizando aceites esenciales para limpiar y restaurar obras de arte en exhibición fuera de los museos del Vaticano. Los aceites esenciales provienen de plantas. Estas plantas contienen aceites aromáticos que, cuando se extraen adecuadamente a través de la destilación (vapor o agua) o prensado en frío, contienen la «esencia» de las plantas, que se han utilizado durante siglos para una variedad de propósitos (por ejemplo, aceite de unción e incienso, medicinal, antiséptico). —catholic.com

Notas
↑1Aceites esenciales, medicina antiguapor el Dr. Josh Axe, Jordan Rubin y Ty Bolinger
↑2Marie-Julie Jahenny.blogspot.com
↑3«Sucede que los visitantes confían su enfermedad a las oraciones del hermano André. Otros lo invitan a su casa. Reza con ellos, les da una medalla de San José, les sugiere que se froten con unas gotas de aceite de oliva que está ardiendo frente a la estatua del santo, en la capilla del colegio». cf.diocesemontreal.org
↑4spiritdaily.com
↑5countdowntothekingdom.com
↑6Mensaje dictado por San José al Hermano Agustín del Divino Corazón el 26 de marzo de 2009 (con Imprimátur): «Les daré un regalo esta noche, hijos amados de mi Hijo Jesús: EL ACEITE DE SAN JOSÉ. Aceite que será una ayuda Divina para este fin de los tiempos; aceite que te servirá para tu salud física y tu salud espiritual; aceite que te liberará y te protegerá de las trampas del enemigo. Yo soy el terror de los demonios y, por lo tanto, hoy pongo mi bendito aceite en tus manos». (uncioncatolica-blogspot-com)
↑7aleteia.org
↑8En el caso del hermano Agustín y San Andrés, el uso de los aceites está en conjunción con la fe como una especie de sacramental.
↑9El Sacramento de los Enfermos, que irónicamente emplea una mezcla de aceite bendito en la unción de los enfermos, es también una oración por la curación del cuerpo y el alma. Sin embargo, la forma en que Dios elige sanar está dentro de la Divina Providencia.

ÉL HACE CAMINO DONDE NO LO HAY

unidoscontralaapostasia

Rony Alberto Moncada Midence

“Las tribus de Rubén y Gad poseían una enorme cantidad de animales. Así que cuando vieron que las tierras de Jazer y Galaad eran ideales para sus rebaños y manadas… dijeron: Si contamos con su favor, permítannos ocupar esta tierra como nuestra propiedad en lugar de darnos tierra al otro lado del río Jordán.” Números 32:1,5.

Esta petición de las tribus de Rubén y Gad (posteriormente se les unió media tribu de Manasés) irritó tremendamente a Moisés. El hombre más manso de la tierra exhortó duramente a estas dos tribus y media por olvidar lo que Dios les había prometido y conformarse con menos.

Del otro lado del Jordán había protección contra los enemigos, provisión, estaban cerca del tabernáculo y gozarían de muchos otros beneficios. Pero se conformaron con esas tierras y olvidaron que el cumplimiento de la promesa estaba del otro lado del Jordán.

Dice la historia que los primeros que fueron atacados, conquistados y llevados en cautiverio por los enemigos de Israel fueron estas dos tribus y media. 1 Crónicas 5:26: “Por eso el Dios de Israel hizo que el rey Pul de Asiria (también conocido como Tiglat-pileser) invadiera la tierra y se llevara cautivos a la tribu de Rubén, a la tribu de Gad y a la media tribu de Manasés. Los asirios los desterraron y los llevaron a Halah, a Habor, a Hara y al río Gozán, donde se encuentran hasta el día de hoy.” En la Biblia recién se vuelve a hablar de ellos en Apocalipsis 7:5, cuando Dios trate con Israel en el tiempo de la tribulación.

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” dice Romanos 15:4. Es decir, que cada historia bíblica no es solo la descripción de acontecimientos, sino que tiene enseñanzas espirituales para nuestras vidas. La historia de estas dos tribus y media nos habla de no conformarnos cuando Dios nos habla de avanzar con fe.

Hoy es tiempo de evaluar si hemos obtenido lo que Dios nos prometió o nos quedamos a mitad de camino. ¿Qué te ha prometido Dios? ¿Tienes proyectos que has abandonado porque miraste solo a tus recursos y olvidaste a Dios?

Avanza. No temas a los desafíos, porque si la dirección que recibiste fue de Dios, Él abrirá camino donde no lo hay, Créelo.

HALLOWEEN

ESCENARIO DE LA BATALLA DEL BIEN vs MAL

Por José Ramón

Cuando muchos cristianos piensan en el último fin de semana de Octubre, es innegable no pensar en la batalla del bien contra el mal. Pensamos en el demonio como un dragón feo y en los ángeles como seres hermosos. Aún hay mucha ingenuidad en los creyentes. Pero, esta historia se remonta antes de la creación, cuando en el mismo cielo hubo una batalla donde Luzbel, el ángel más bello creado por Dios, se opuso al plan de Dios Padre y le dijo Non serviam que traduce “no serviré”. En ese instante, el más pequeño de los ángeles se levantó y dijo “¿Quién como Dios?”, y así fue que el ángel San Miguel llega a convertirse en arcángel, en el líder de los nueve coros angélicos.

Una vez expulsado Luzbel, a quien conocemos hoy día como Lucifer, convence a Eva para que logre seducir a Adán de desobedecer a Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica menciona claramente que Dios se complació en crear al ser humano, pero también al ver cómo éste se dejó arrastrar por el enemigo de Dios, llegó a cometer muchas aberraciones, tanto que Dios se arrepintió de haberlo creado, dice la Sagrada Escritura. Pero ¿cómo? Dios lo había creado perfecto. Sí, pero lo dotó de libertad. Entonces el uso irracional de la libertad abrió paso a que el germen del mal entrara en el corazón del hombre.

Ante esto, Dios mismo trazó un plan: LA REDENCIÓN. El hombre tenía necesidad de ser sacado, pues al experimentar la oscuridad de la aberración y desobediencia se había desfigurado esa perfección primera, que era imagen y semejanza de Dios. Así podemos ver claramente que el propósito principal del enemigo es evitar la comunión del hombre con su Creador. 

Cuando leamos la Sagrada Escritura, nos daremos cuenta de que todos los pecados de la humanidad están allí plasmados, pero también las proezas de Dios para restaurar su imagen en nosotros sus hijos. Hasta Jesús, Dios hecho hombre permitió ser tentado. Dios mismo tomando en sí la naturaleza humana, purifica, transforma y redime. Cambia nuestro destino, nos abre el cielo y nos da a Su Madre Santísima en esta lucha contra potestades infernales.

Así como Dios ha asumido nuestra propia naturaleza y a ayudarnos a recobrar nuestra propia libertad, también el demonio quiere poseer las almas, siempre retando a Dios, así como lo hizo con Job “Permíteme tentarlo para que reniegue de ti”. 

Piensen siempre que de todo lo creado por Dios, el enemigo siempre busca imitar lo paralelo. Como Él no es Dios, lo único que puede hacer es imitar. Hace un poco más de mil años atrás, en culturas europeas el demonio se infiltró haciendo que se hicieran sacrificios en su honor, de allí nace la llamada ‘misa negra’. Tratando de imitar el Sacrificio de Jesús que es la Santa Misa. 

El enemigo ha querido secuestrar fechas y horas, por ejemplo, como la víspera de la Solemnidad de todos los Santos, en que los cristianos celebramos la santidad de tantos que han dado su vida. Como también la hora de las 3 am para los actos ocultistas en oposición a la Hora de la Misericordia. El objetivo del enemigo no es dar vida sino cobrarla, raparla, secuestrar las almas para hacerlas condenar. Pues haciéndoles parte de sus abominaciones, así mismo ha logrado separar de la eterna felicidad que Dios nos tiene preparada, queriendo condenar al hombre a estar eternamente privado de Dios.

El propósito de Halloween es provocar la invocación masiva del mal. Aunque el diablo y los espíritus malignos no tienen ninguna autoridad más allá de lo que un alma o muchas le permiten. El diablo actúa por lo que la gente hace, no porque este pueda hacer algo por sí mismo. El enemigo celebra la entrada de nuevos miembros que se inician en el ocultismo, celebra a modo de venganza que el mal entra en las vidas de unos cuantos.

El peligro no radica en que los niños se disfracen de profesiones: carpinteros, médicos, sino que radica en vestirse de aquellos trajes que glorifican el mal deliberadamente e infunden miedo, y más aún cuando las personas pretenden “obtener poderes especiales” a través de la magia y brujería, consciente e inconscientemente, por diversión o con propósito.

En el libro de Deuteronomio, en el capítulo 18, se habla de no intentar consultar a los espíritus de los muertos, tampoco a los que practican magia, brujería o actividades afines. Aquello sería una violación de un mandamiento de la Iglesia, al colocar otras cosas por delante de la relación con Dios.

La Virgen dijo en Fátima “Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará”. Al final siempre triunfa Dios. Ya triunfó desde el inicio, triunfó en la Cruz, triunfa en cada Misa que se celebra, ahora nos corresponde escoger de qué lado queremos estar. Pero ¿Cómo puedo elegir estar del lado de Dios? Buscando de corazón al Señor, entrando en comunión con él. Convirtiéndonos de todo aquello que es contrario al Querer de Dios, con la voluntad y la mirada puesta en ver el Rostro de Dios, donde nos alumbrará por los siglos de los siglos y nos dice “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Bienaventurados los que lavan sus túnicas para tener derecho al Árbol de la Vida”. Unámonos a todos los justos de todos los tiempos aclamando “Ven Señor, Jesús” (Ap 22,5.14.20).

La Revolución Sexual y la homosexualidad

Toda persona humana por el hecho de existir merece respeto y posee una dignidad humana.

En la Biblia se relata la destrucción de dos ciudades, Sodoma y Gomorra, porque sus habitantes eran homosexuales (Génesis capítulos 18 y 19). La Ley de Moisés castigaba este pecado con la muerte. El libro del Levítico dice:

“Si uno yace con varón como se yace con mujer, ambos cometen abominación; morirán sin remedio, caiga su sangre sobre ellos” (19,13).

San Pablo explica que Dios abandona a sus malos deseos a algunos hombres porque habiendo conocido a Dios no le dieron gracias sino que se envanecieron en sus razonamientos,

“por lo tanto, Dios los entregó a pasiones deshonrosas, pues sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contrario a la naturaleza, y del mismo modo los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos de unos por otros, cometiendo torpezas varones con varones y recibiendo en sí mismos el pago merecido por sus extravíos. Y como demostraron no tener un verdadero conocimiento de Dios, Dios los entregó a un perverso sentir que los lleva a realizar acciones indignas” (Romanos 1, 26-29).

El mismo San Pablo escribe a los corintios:

“No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los injuriosos, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios” (1 Corintios 6, 9-11).

Pero podemos ser lavados de esto a través de la Confesión y el arrepentimiento. Estamos hechos para gozar en el Cielo, el único fracaso real es no llegar a nuestra meta.

De modo que los actos homosexuales no pueden recibir aprobación en ningún caso. Si una persona es homosexual puede ser agradable a Dios si vive la castidad, la abstinencia.

Todos hemos de evitar todo signo de discriminación injusta. Estas personas –como todas-, están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí pueden educar su libertad interior, y a veces les ayuda mucho el apoyo de una amistad desinteresada.

La homosexualidad designa a las personas que experimentan una atracción sexual hacia personas del mismo sexo. Su origen psíquico permanece inexplicado.

La Sagrada Escritura dice que es una grave depravación porque sus actos son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual a la vida y no hay complementariedad afectiva y sexual.

El matrimonio ha existido siempre, antes de que existiera el Estado. Los romanos crean la institución jurídica del matrimonio, y Jesucristo lo hace sacramento grande, camino de santidad.

No existe un solo tratado internacional de derechos humanos que proclame el derecho al “matrimonio homosexual”.

La decisión de quitar la homosexualidad del catálogo de trastornos mentales no fue por estudios profundos, sino que fue por votación. El 58% de los psiquiatras presentes votaron para que se quitara del elenco, pero no hubo un estudio previo.

Si las leyes de un país aceptan el “matrimonio homosexual” eso implica que a los niños, desde el Jardín de Niños, se les va a enseñar que hay diferentes tipos de familias, y se les va a dar una educación sexual que les va a quitar la inocencia.

El entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio dijo en Argentina, en 2010: 

No seamos ingenuos, no se trata de una simple lucha política, hay una intención para destruir el plan de Dios. No es un mero proyecto político (es un mero instrumento), es un movimiento del padre de la mentira que desea confundir y engañar a los hijos de Dios.

Puede ocurrir que dos personas del mismo sexo sean amigos y convivan en una unión de convivencia civil. ¿Pero acaso la amistad se legisla? No. Y si tienen atracción hacia el mismo sexo, esa convivencia es ocasión próxima de pecado, y se debe luchar porque es un sentimiento contra natura. Ese desarreglo afectivo no es amor, son los afectos descontrolados. No se puede legalizar. Legislar es aprobar una tendencia contra natura. Se están destruyendo como personas.

Habla Dios Padre a Santa Catalina de Siena: Sobre la homosexualidad.

Desgraciados los que caen en impureza, es decir, están perdiendo lo mejor: la gracia. Dios Padre dice: La razón puede vencer esta tendencia. Todos pueden decir que no a las malas tendencias. El pecado contra naturaleza es maldito. Se ofusca la ley de su entendimiento. El pecado de impureza ciega el intelecto. ¿Y qué hace la cultura de hoy? Lo justifica. Hay hábitos que arruinan a la persona por eso Dios abomina esos hábitos. Ese pecado desagrada a los mismos demonios. Cuando el pecador llega al acto de ese pecado, el demonio se marcha, no lo soporta. Revelación dicha hace 700 años.

Los dos únicos pueblos que han resistido muchos milenios a la homosexualidad son el judaísmo y el cristianismo. ¿Dónde están los asirios hoy en día?, ¿dónde los babilonios? ¿Dónde Sodoma y Gomorra? Han desaparecido.

Además, la práctica homosexual es de alto riesgo por las diversas enfermedades corporales y mentales que se contraen, y porque la tasa de suicidios y depresiones es más alta en ellos que en la población general.

¡¡VIDA MÁS ALLÁ DE LA MUERTE!!

unidoscontralaapostasia

Héctor Hernández

El 4 de octubre del año 1922, es decir, hace exactamente un siglo, el arqueólogo británico Howard Carter descubrió la tumba del Faraón Tutankamón en el Valle de los Reyes, en Egipto. Tal descubrimiento fue uno de los más grandes hallazgos de la historia de esa civilización.

La tumba, llena de grandes tesoros, estaba casi intacta. ¿Por qué los egipcios embalsamaban y momificaban los cadáveres de sus reyes?

La egiptóloga Marta Saura Sanjaume, lo explica así: «Recién coronado, el rey-dios se ocupaba de un asunto de enorme trascendencia: la construcción de su propia tumba, que deberá garantizar su existencia eterna en el más allá.»

Según la antigua cosmovisión egipcia, el cuerpo debía conservarse para hacer posible el futuro reencuentro entre el cuerpo y el alma. Como mudos y legendarios testigos de esa creencia sobreviven hasta hoy las imponentes pirámides egipcias. Preservar el cuerpo para una futura reencarnación era su forma de prepararse para la eternidad.

Es que hay algo innato en el ser humano que le dice que su existencia trasciende más allá de la muerte y a lo largo de la historia ha adoptado diversas creencias para prepararse y asegurar la vida en el más allá.

¿Existen documentos absolutamente dignos de confianza sobre el tema? ¿Hay alguien con la autoridad y el conocimiento para que nos hable con propiedad del tema? 

¡Sí! es la respuesta enfática. La Biblia es ese documento originado en Dios mismo (2 Timoteo 3:16,17; 2 Pedro 1:21) y Jesucristo es la única Persona con tal autoridad y conocimiento, puesto que Él es el Dios eterno y el hombre perfecto a la vez.

Cuando Marta y María lloraban por la muerte de su hermano Lázaro, según el relato bíblico, Jesucristo confortó sus corazones. La Biblia nos lo dice así: «Le dijo Jesús: Yo Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?» (Juan 11:25,26.) Jesucristo no nos habla de reencarnación, pero si de la realidad de la RESURRECCIÓN. Al fin, todos resucitaremos, todos viviremos eternamente, pero cada uno lo hará en el lugar que elige en vida (Daniel 12:2; Juan 3:18,36.)

El Evangelio de Jesucristo es nuestra única opción: «Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús; y ahora todo esto Él nos lo ha hecho evidente mediante la venida de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Destruyó el poder de la muerte e iluminó el camino A LA VIDA Y A LA INMORTALIDAD por medio de la buena noticia.» (2 Timoteo 1:9,10; NTV.)

¡La Persona y Obra de Jesucristo anunciada en Su Evangelio es nuestra única opción de una vida eterna feliz junto a Dios! Sólo al confiar en Cristo, Usted y yo podemos unirnos a los salmistas y decir: «Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; ÉL NOS GUIARÁ AÚN MÁS ALLÁ DE LA MUERTE.» (Salmo 48:14.). «Me has guiado según tu consejo, Y DESPUÉS ME RECIBIRÁS EN GLORIA.» (Salmo 73:24.)

¡Sólo en Jesucristo tenemos garantía de eterna salvación! ¿Ya Usted se arrepintió de sus pecados y le recibió por fe como su único Salvador?

LA ESTAFA DEL `CÓDIGO REAL´

César Vidal Manzanares

En los últimos tiempos circula por medios evangélicos una versión del Nuevo Testamento que se titula “El Código Real” y que se presenta como “Traducción realizada de los manuscritos hebreos y arameos más antiguos a la luz del pensamiento hebraico del primer siglo”. La obra tiene la pretensión de poner al alcance de los lectores el texto verdadero del Nuevo Testamento. En realidad, es una verdadera estafa científica, intelectual y espiritual que sirve de cobertura para algunas de las herejías más

Soy bastante escéptico con la profusión de traducciones de los textos bíblicos. Lo soy, en parte, porque habitualmente para el estudio utilizo los textos en hebreo y griego; lo soy porque no pocas de las nuevas versiones no son sino operaciones comerciales de dudosa solvencia científica y lo soy porque no suelo ver mejoras sobre las versiones ya existentes que justifiquen la inversión, la publicidad y el esfuerzo de esas nuevas “biblias”.
Sin embargo, el juicio no puede ser igual en todos los casos y el texto del que ahora me voy a ocupar constituye uno de los episodios más bochornosos de alteración y adulteración de la Palabra de Dios con que me he encontrado a lo largo de tres décadas. El texto –que pretende presentarse como una traducción veraz que parte de fuentes hebraicas– es aún peor si cabe que la traducción del Nuevo Mundo difundida por la secta de los Testigos de Jehová.
Lo es por varias razones que voy a intentar ir desgranando brevemente en sucesivas entregas. La primera es porque el Cristo que presenta no es el de la Biblia sino otro “cristo” desprovisto de su Deidad y reducido a simple rabino ben Josef o hijo de José; la segunda porque el Evangelio que encontramos en sus páginas no es el Evangelio de la gracia de Dios que aparece en la Biblia sino otro Evangelio muy diferente de salvación por obras; la tercera porque la esperanza cristiana es sustituida por el punto de vista psicopaniquista del adventismo divulgado posteriormente por los Testigos de Jehová entre otras sectas y la cuarta, porque, para remate, todos los supuestos argumentos en favor de la traducción esgrimidos por el autor son una absoluta falsedad cubierta de ignorancia verborreica.
EL CRISTO DEL “CÓDIGO REAL” NO ES EL CRISTO DE LA BIBLIA
El apóstol Juan inicia su Evangelio con una identificación clara acerca del Jesús que se hizo carne y habitó entre nosotros. Era la Palabra (o el Verbo o el Logos) que era Dios (Juan 1, 1). Esa afirmación de la plena deidad de Cristo es sustituida en el Código real por una afirmación delirante sin base en un solo manuscrito del Nuevo Testamento: “Desde un principio era dabar de Elohim y aquel dabar estaba siempre ante Elohim y el dabar que ya existía era la expresión misma de Elohim”.
Ni siquiera los testigos de Jehová se han atrevido a tanto. Cristo, la Palabra, no sólo no era Dios sino simplemente una expresión de Dios. Por supuesto, semejante disparate plantea problemas muy serios como, por ejemplo, el hecho de que Tomás llama a Cristo “Mi Señor y mi Dios” (Juan 20, 28) . Sin embargo, ahí el Código real ha ido aún más lejos que la Versión de los TJ y “traduce”: “Respondió Tomah: “Mi Adón y mi Juez”.
De nuevo, no existe un solo texto del NT que justifique esa traducción, pero eso al autor del Código real no le importa lo más mínimo conseguido el objetivo de privar a Cristo de su divinidad. Semejante comportamiento se repite – no podemos citar todos los casos – en otros textos.
Por ejemplo, Hebreos 1, 8, donde se llama Dios al Hijo, afirma el Código real:
“Pero del Hijo dice: “Tu trono divino…”
Tito 2, 13 donde se nos habla de “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”, aparece en el Código real: “de nuestro gran Di-os y de nuestro libertador, Yeshua el Mashiaj” , o 2 Pedro 1, 1 donde se hace una clara referencia a “por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo” es vertido en el Código real como: “a los que por la justicia de nuestro Di-os a través de nuestro libertador, Yeshua el Mashiaj”.
Seguramente, a nadie le sorprenderá a estas alturas saber que Cristo NO es adorado en el Código real sino que “ le rindieron honores reales ” (Mateo 28, 17) o, simplemente, le sirven (Hebreos 1, 6).
Deseo insistir en ello. No soy exhaustivo en la exposición. Por el contrario, me limito a dar algunos botones de muestra porque no hay texto sobre la divinidad de Cristo que no haya sido identificado y pervertido por la Versión llamada el Código real. Cristo es llamado una y otra vez “el Rábi” (sic) o ben Yosef. El primer tratamiento apenas tiene repercusión en las Escrituras y, desde luego, es mucho menos importante que títulos como los de Señor, mesías, Hijo de Dios o Dios; el segundo, de manera significativa, sólo fue usado por incrédulos, pero nunca por los creyentes. Con todo, si deplorable es su “cristo”, no menos degenerado es su “evangelio” como tendremos ocasión de ver en la siguiente entrega.
Continuará

Referencia:
http://www.protestantedigital.com/ES/Blogs/articulo/583/La-estafa-del-codigo-real

LA ESTAFA DEL `CÓDIGO REAL´ (II)

¿QUÉ SEÑAL BÍBLICA INDICA EL COLAPSO FINAL DE LA SOCIEDAD?

unidoscontralaapostasia

Por Dr. David Reagan. Fundador y Director, Lamb & Lion Ministries

Jack Hibbs, el dinámico y franco pastor de Calvary Chapel en Chino Hill, California, quizá haya resumido mejor la situación espiritual que enfrentamos hoy en día en nuestra nación: “Es una cosa triste ver una morir una nación que estaba a nuestro cuidado”.

No hay duda de que nuestra nación se retuerce en su agonía. Estados Unidos está atrapado en una espiral descendente hacia un hoyo negro de inmoralidad y violencia. Estamos cosechando lo que hemos sembrado desde la década de 1960, cuando le dimos la espalda a Dios y decidimos hacer lo nuestro. Desde entonces nos hemos vuelto obsesionados con el materialismo y la búsqueda del placer. En el proceso, el Dios que nos bendijo tan ricamente ha sido empujado a un lado y tratado con desprecio como una molestia.

La rápida deriva de nuestra nación hacia el paganismo secular. Es un ensayo que escribí en el año 2000 en relación con la decadencia de la sociedad. Miro hacia atrás y veo que es aún más relevante hoy que cuando fue escrito.

Usted podría preguntarse por qué me centro cuando hablo de la caída de nuestra sociedad en el pecado de la homosexualidad, cuando nuestra sociedad se ve sacudida por tantos pecados. Hay varias razones por las que destaco este tema.

La primera es el hecho de que nuestra nación se encuentra actualmente en el proceso de convertir este pecado en una virtud. Es un ejemplo clásico de llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo (Isaías 5:20).

En segundo lugar, la homosexualidad es un pecado que la sociedad está tratando de justificar al igualarlo con la raza y al argumentar que es una violación de los derechos civiles poner alguna restricción sobre el mismo.

En tercer lugar, es el primer pecado en ser abiertamente abrazado y respaldado por las iglesias, en oposición directa a la Palabra de Dios.

En cuarto lugar, es un pecado que la comunidad homosexual afirma que es un estilo de vida que es ineludible porque es “natural”.

En quinto lugar, la comunidad homosexual, al exigir el matrimonio de personas del mismo sexo y derechos de adopción, está determinada a socavar el concepto tradicional de la familia, la cual es el componente básico de la sociedad.

En sexto lugar, la Biblia identifica una epidemia de homosexualidad y su aprobación por la sociedad como una señal del colapso de una sociedad.

La conclusión es que la homosexualidad es un pecado y, como tal, representa rebelión contra Dios. No hay excusas ni explicaciones que puedan convertirlo en algo bueno y aceptable, como tampoco puede ser el caso con el adulterio, la pedofilia o la zoofilia.

Las buenas noticias es que hay esperanza para los homosexuales, y esa esperanza es el poder interior del Espíritu Santo que viene cuando una persona pone su fe en Jesús como Señor y Salvador. Y, como ejemplo, personalmente conozco a varias personas que han superado el estilo de vida homosexual por medio del poder de Dios.

LA SUPER FE DE LOS ATEOS

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El ateísmo se ha puesto de moda, y todo debido a que cristianismo está en decadencia, pues los malos ejemplos que han dado algunos líderes religiosos ha sido el medio para conducir a muchos a una frustración religiosa debido a la hipocresía y dualidad de conducta de los supuestos cristianos, por lo cual, decepcionados de los pastores y sacerdote, toman el camino del escepticismo para terminar fundando la religión de los ateos.

¿Por qué digo que el ateísmo es una religión? Porque una religión está vinculada estrechamente a ciertas creencias, y todos los seres humanos tienen necesidad de creer en algo. La única diferencia entre un cristiano, musulmán o budista de un ateo es que estos fundamentan su fe en algo concreto, donde hay un punto de partida para su fe, pero para los ateos, no hay nada en concreto, porque ellos parten de una idea abstracta, en donde su dios es la casualidad, de manera que su fe radica en el principio de creer que de la nada puede salir algo, y para ello necesitamos una super fe.

Lo explicaré tomando los siguientes conceptos prácticos de forma ilustrativa. Yo tengo una computadora u ordenador. Este se compone de tres elementos para funcionar, el hardware (cascarón con la memoria) el software (los programas operativo instalado en la memoria)  y la energía (que la alimenta) . Que tal si a la hora de explicar su existencia, negara que tuvo un creador, y para responder a su creación, dijera que las piezas se formaron por casualidad. Pero después viene otra interrogante ¿y los programas instalados de dónde vinieron? Otra vez acudo a la misma respuesta, fue una evolución casual. Después viene la pregunta más compleja ¿de dónde le vino la energía para funcionar?  Al no encontrar una explicación, porque la energía surge de la nada, respondo que fue la casualidad. En conclusión: la respuesta lógica y sin menos “casualidades o teorías” es aceptar que hubo un creador de la computadora, que fue un hombre, y que el ateo le llamó “casualidad”. ¿No creen ustedes que la fe del ateo es más grande que la de un cristiano?

Si acepto a un creador, solo tengo un punto de vista para explicar todas las cosas. Así que solo tengo una casualidad, de la cual parte todo el orden existente. Puse la ilustración de una computadora por qué es lo más semejante al ser humano. Tenemos un cuerpo es el hardware, y dentro del cuerpo tenemos un cerebro, que almacena la memoria, que es el software, y la energía es la vida que emana de Dios como dice Génesis 2:7. Así que mi fe se fundamenta en un solo punto “DIOS CREADOR”, pero al descartarlo, entonces tengo que fabricar muchas “casualidades y teorías” para explicar la maravillosa creación.

Así que no cabe duda, la fe de un ateo es más grande que la de un cristiano, porque para el cristiano, la fe en Dios simplifica todo lo creado, pues la misma es “concreta”, ya que parte del hecho de que Dios hizo la gallina para que ella pusiera el huevo. Pero para el ateo su fe es abstracta, ya que, al no haber un punto de partida, a todo le tiene que dar una explicación teórica, y aparece la casualidad o la evolución, porque él no puede explicar qué vino primero, si el huevo o la gallina.

La Biblia no trata de demostrar la existencia de Dios, parte del hecho de su existencia, y él que se acerque a él, debe creer que le hay (Hebreos 11:6) y que por él todas las cosas fueron hechas. La Biblia le llama al ateo un necio (Salmo 14:1, 53:1) pero yo analizando sus teorías, le considero que tiene más fe que aquellos que predican la super fe religiosa.

LA CRISIS TIENE UN PROPÓSITO

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Rony Alberto Moncada Midence

“Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre…” Lucas 15:16-18.

Una crisis es una “situación grave y decisiva que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso”, según el diccionario.  Todos podemos atravesar crisis ya sea por malas decisiones, por culpa de otros o por circunstancias de la vida. Según la Palabra, Dios usa las crisis para transformarnos.

Muchas veces Dios permite ciertas crisis para darnos la oportunidad de corregir nuestro rumbo. En el caso del hijo pródigo, “volvió en sí” recién cuando no tenía nada para comer, ni siquiera podía tocar las algarrobas de los cerdos. ¡Qué crisis tan dura! Pero fue la única manera de que reaccionara e hiciera decisiones diferentes para salir de esa condición. ¡Cuán bajo podemos caer si no reaccionamos a tiempo!

Dios también permite crisis para que recordemos que somos vulnerables y débiles. A veces nos sentimos tan fuertes y seguros que necesitamos un sacudón para reconocer que solo la gracia de Dios es la que nos sostiene. El hijo prodigo se fue de la casa muy seguro de sí mismo, creyendo que podía vivir de la bolsa de dinero que le había dado su padre, pero estaba equivocado.

Muchos hombres de Dios pudieron reconocer su absoluta necesidad de Dios al enfrentarse a las peores crisis de sus vidas. Josafat ante un numerosísimo ejército dijo: “No sabemos qué hacer”. Jacob en Peniel: “Le tengo miedo a mi hermano”. Los apóstoles frente a la persecución: “Mira sus amenazas”. Gedeón escondido en un lagar: “Mi familia es pobre y soy el menor”. Pero a partir de esas circunstancias pusieron su confianza en Dios y experimentaron liberaciones gloriosas.

El hijo pródigo se confrontó consigo mismo y dijo: “Me levantaré, iré a mi Padre, y le diré que he pecado”. Solo al tocar fondo pudo recapacitar y dar el primer paso para ser restaurado. Al regresar a su casa arrepentido, su padre corrió hasta él para recibirlo y restituir su lugar en la familia. Lo mismo hace el Padre celestial por nosotros cuando le fallamos, porque ninguna debilidad o pecado supera la gracia de Dios.