Encuentra tu persona vitamina

Dice Marian Rojas:

He investigado mucho sobre sexualidad, ésta no nos deja inmunes. Hay que entender cuando es una herida y cuando es algo bueno. Hay que llega a nuestro corazón. Desde pequeños adquirimos patrones que luego influyen en nuestra vida madura. Lo que vivimos en casa es lo que consideramos normal y conocido. A medida que te vas haciendo mayor, vemos que existe otro campo. Esos son los cimientos emocionales y, ante ello, hay que analizar para sanar heridas, para no repetir el mismo patrón.  Hay cosas que no vemos como “amenaza” porque hay un patrón inconsciente que repite el patrón vivido en casa, o es posible que esa persona se vaya al extremo. Por ejemplo, una persona que ha vivido con un padre alcohólico puede no ver mal que su novio lo sea.

Hay que conocer si fui amado en casa o no. Quien vive resentido no es feliz. Si miro atrás y escuece es que sigue haciendo daño ese hecho. ¿Cómo me tocaron en la infancia? ¿Me pegaron? Es fundamental que el niño reciba abrazos, besos, caricias y manifestaciones de cariño. Hay gente que se siente incómoda si los abrazan. En México la gente abraza, en Estados Unidos, no.

Si me han tocado feo o haciéndome daño, me influye cuando me tocan o me abrazan. La oxitocina es la hormona del parto y de la lactancia. Es la hormona de cuando te tocan y te quieren bien. Todos necesitamos la oxitocina, y a veces la oxitocina nos la dan las mascotas. Nos la da la persona que nos escucha con atención.

Con la pandemia bajó la oxitocina en la persona, con la sana distancia. Cuantas personas están solas y lo que les ayudan son las mascotas. No hay que nos aíslen porque nos enfermamos y no tenemos la vía de escape que nos ayuda tanto.

¿Cómo regular nuestro estrés? Esto se debería de manejar en las escuelas y universidades. Hay que tener dos o tres nociones básicas. Si nuestro organismo recibe una amenaza hay un pico de cortisol, puede haber taquicardia, por ejemplo, si te dicen que a tu hijo algo le ha pasado.

A veces se cae el pelo porque estoy con mucho cortisol. Nuestro organismo se pone en alerta por algo real o por algo imaginario. Muchas de las cosas que nos preocupan, el 90% de lo que imaginamos, no suceden pero me intoxico con cortisol. El cortisol inhibe la regeneración de células.

La sensación de opresión en el pecho me lleva a que no respirar con profundidad. Puedo llegar a tener una colitis ulcerosa. Me inflamo con la depresión, la dermatitis, la colitis, el estreñimiento, la hinchazón abdominal, se me caen mechones de pelo… Se agota mi sistema inmune. No duermo bien, me despierto con frecuencia, estoy irritable. Eso puede llevar a ataques de ansiedad o a la tristeza, por estar meses en estado de alerta.

Muchas de las crisis de pareja es una crisis donde abunda el cortisol, hay una intoxicación fuerte.

Cuando uno ve pornografía, como consecuencia, tiene irregularidades en su sexualidad. ¿Cómo buscas la satisfacción en ello? Cuando al cerebro le metes mucha dopamina con la pornografía, el cerebro siente mucho placer, pero luego no sabes regularte.

Estamos en mundo de gratificación instantánea. Hay que enseñarle a las nuevas generaciones que no todo es a golpe de clic, por ello la gente no tolerancia a la frustración.

Necesitamos una generación que busque la verdad, que sepa elevarse y posponer la recompensa. Eso fortalece mi corteza prefrontal, eso es lo que nos hace seres superiores. Pero si busco la gratificación instantánea se debilita la corteza prefrontal del cerebro.

La lectura es al cerebro lo que el ejercicio al cuerpo. Pero ese desconectar con la lectura o la oración que cada uno sepa, ayuda al ejercicio del cerebro. Vamos a tener una población con muchos problemas neurológicos porque la gente no lee, no ejercita su cerebro.

El hecho de estar quietos, ayuda a que los niños no sean demasiado activos o demasiado estimulados. Por eso es bueno que lean al menos media hora, los que han aprendido a leer, o más lectura si son más grandes.

La psiquiatría es una rama de la amistad”, dice Enrique Rojas (su papá, que es psiquiatra).

Hay personas que llegan a su consulta para temas que no han tratado o verbalizado con nadie. Se dilata tres horas porque quiere llegar al fondo. Les explica con un esquema lo que puede suceder en su cerebro. Le pregunto sobre sus cimientos emocionales. Hay que manejar factores de estrés y personalidad, y el paciente debe mejorar en conocimiento propio. Ante el estrés estás vulnerable y somatizas de alguna manera específica. ¿Qué te sube el cortisol? Hay obsesivos de tiempo, de limpieza, de enfermedad…

Hay que desactivar factores de estrés.

A veces funcionan medicinas naturales (probióticos, omega 3, etc.), y otras necesitan otra medicación, es un impermeable, pero la gente tiene que vivir la vida. Que la medicación no se prolongue toda la vida.

Hay que trabajar las heridas del pasado, gestionar el presente y quitar el miedo al futuro, que es la ansiedad. El miedo paraliza. Luego se hace un acompañamiento. Cuando uno se conoce, se siente aliviado, porque sabe por qué se dispara tal o cual síntoma.

Cuando uno tiene algo ultra doloroso, a veces hay que guardarlo, y hay que contar lo que más duele a un amigo (a), un familiar que nos ame y esté preparado para entender, al psiquiatra o al sacerdote. Necesitamos a una persona que nos escuche y no nos juzgue, que sea una persona vitamina, una terapeuta vitamina. Cuesta pedir ayuda.

Marian dice que hay que ser capaz de disfrutar lo bueno y gestionar lo malo. Cuando no disfrutes lo bueno piensa que algo me pasa y debo pedir ayuda. No tener la vergüenza de decir que lo estamos pasando mal. Ha sido una etapa difícil.

Psiquiatra Marian Rojas Estapé

Aprende a descansar

Casi nadie sabe descansar. Descansar, en parte, es salir de nuestra zona de confort. El descanso es una actividad que nos sirve para reparar nuestras fuerzas físicas y psíquicas. Uno está en estado de alerta cuando está en su trabajo ordinario. Marian Rojas Estapé nos dice que el cuerpo manda señales de que necesitas un descanso. La ira, la irritabilidad, el colon irritable, las contracturas, la tristeza, la apatía, son síntomas de que necesitamos descansar.

Para descansar hace falta conocerse para saber qué nos descansa: el deporte, la lectura, un hobbie, ver una película, etc. Los fines de semana están hechos para algo. Necesitamos un día o un día y medio para descansar cada semana.

El café bloquea la hormona del sueño. Vivimos en la era de las prisas. Llega un momento en que el cuerpo dice: “Hasta aquí”. Entonces hay que hacerle caso.

La contingencia hace que a veces finja que todo ha vuelto a la normalidad, pero no es así. Nadie es igual, pero nos cuesta aceptar lo que ha sucedido. Todo ha vivido esta circunstancia y no ha terminado; agota mentalmente estar oyendo noticias. Hay que aceptar que algo ha cambiado. Todo mundo necesita descansar porque no sabemos lo que viene. Hay que recuperar fuerzas. Sólo nos recuperamos cuando descansamos. Un buen paseo por el bosque puede descansar. Descansamos cuando no hay un horario estricto y se pueden hacer actividades como leer o contemplar el paisaje, sin el teléfono, sin hacer nada. Pero hay quien no hacer nada les causa culpa. Hay que vencer las resistencias que nos hacen estar en estado de alerta.