Dejaba morir a los pacientes por deshidratación

y ahora es anti-eutanasia: un caso le abrió los ojos

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Esta enfermera canadiense pasó de dejar morir a los pacientes por deshidratación a ser una firme opositora de la eutanasia y el suicidio asistido

Lozano / ReL 8 junio 2017

Italia está abriendo la puerta a la eutanasia aunque de manera encubierta. El Congreso aprobó una ley de “testamento vital” que en realidad consiste en matar a los pacientes retirándoles la comida y la hidratación. Pero en la época de los eufemismos suena mejor “testamento vital” que “eutanasia”.

El caso de DJ Fabo, el músico que quedó tetrapléjico y ciego tras un accidente y que pidió al presidente de Italia que le permitiera morir, dio alas a los movimientos proeutanasia. Finalmente, este joven italiano murió en Suiza.

Los testimonios de personas en los que la eutanasia es legal
Sin embargo, estos grupos ocultan todo lo que se esconde detrás de la eutanasia y del suicidio asistido y del que hay numerosos testimonios en otros países en las que ya se aplica desde hace años como Bélgica, Holanda o  más recientemente Canadá.

Por ello, este martes la asociación Provita Onlus organizó un congreso en el que quería mostrar el verdadero rostro de estas leyes. Y para ello contó con el testimonio de la enfermera canadiense Kristina Hodggets, que durante 20 años provocó la muerte a pacientes mediante la deshidratación para que supuestamente tuvieran una “muerte digna”.

«He matado a personas»
«He matado a personas», aseguraba en una pasada entrevista Kristina Hodgetts, que trabajó en un gran hospital de Ontario y en un hogar de ancianos de una zona rural. El modo como los trabajadores sanitarios intentaban agilizar injustamente la muerte de determinados pacientes hizo que se planteara: «¿Estamos ayudando a la gente a morir o estamos haciendo que la gente muera?».

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Hoddgets participó en una conferencia en Italia.

«Estábamos haciendo que muriera porque era lo que nos convenía», declara Hodgetts. «Dejé mi trabajo porque no podía formar parte de esta cultura eutanásica». «Hay algo que está mal, fundamentalmente, en la eliminación de la vida de otro ser humano», dice. «Te han confiado su vida y tú se la quitas», aseguraba.

Ahora es una activista provida
Ahora ella es vicepresidente de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia pero tardó años en darse cuenta del engaño en el que vivían y el mal que realmente estaban infringiendo.

Hodggets se hizo enfermera con el propósito de salvar todas las vidas que pudiera pero en el hogar de ancianos donde también había muchos enfermos crónicos experimentó el horror. Con la “excusa de reducir el dolor” empezaron de manera gradual a dejar morir a estos enfermos provocando su muerte por hambre y sed hasta que estas prácticas se convirtieron en una rutina.

El caso que le hizo abrir los ojos
Esta enfermera recordó en su conferencia en Italia el caso que la marcó especialmente y que hizo que se diera cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Era el de una anciana hospitalizada y con una salud especialmente débil pero ella seguía viviendo. Sin embargo, el médico ordenó que se le retirara el agua y la alimentación y se le suministrara morfina para que muriera y así dejara de sufrir.

Sin embargo, esta anciana luchaba por su vida y tres días después seguía viva. Los enfermeros se dieron cuenta que la mujer se afanaba en chupar las gotas de agua de la esponja con que la limpiaban la cara. No quería morir. 

“¿Qué estamos haciendo?”, se preguntó un compañero de Hoddgets, y esta pregunta le traspasó también a ella el alma. Finalmente, la mujer tardó nueve días en morir cuando el supuesto objetivo era evitarle el sufrimiento.

Despedida por cuestionar que se acabara así con la vida de los pacientes
Con este caso se le abrieron los ojos y pronto observó que se le presentaba otro en el que el paciente era la víctima de los que deberían ser sus cuidadores. Le tocó asistir a la lenta y dolorosa agonía de una mujer a la que le había dado un derrame cerebral y al que los médicos decidieron igualmente retirarle toda alimentación pese a la oposición de su hija ya que su hermano, único fiduciario, así lo quería.

Ante esta situación, Kristina Hodggets acudió a una reunión de la dirección de la clínica y cuestionó la obligatoriedad de tener que cumplir órdenes que supongan matar a un paciente. Salió de esa reunión con el despido bajo el brazo y la paciente a la que defendió moriría poco después, ante una destrozada hija, de una manera agónica y con los pulmones inundados de morfina.

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Hodggets afirma que ante situaciones extremas «se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir»

De enfermera a paciente
Tras su despido, esta enfermera canadiense pasó de enfermera a paciente y tras un derrame cerebral quedó en coma. Experimentaba lo mismo que la mujer a la que vio morir. Estuvo once días en estado crítico y sólo la fuerte oposición de su marido impidió que ella misma fuera víctima más a la que retiraran la alimentación para dejarla morir.

Finalmente despertó y aunque le han quedado secuelas se ha convertido en una importante activista a favor de la vida y por ello decidió a ir a Italia, donde el Senado tiene que refrendar una ley que aprueba lo que ella mismo realizó durante años y que no era otra cosa que matar personas.

La eutanasia, en ningún caso
“La paradoja de esta ley –aseguraba Hodggets en Roma- se revela frente a un concepto tan simple como irrefutable: nadie tiene una bola de cristal para saber de antemano cómo reaccionar ante una enfermedad o discapacidad. Muy a menudo, cuando uno se encuentra en estas situaciones extremas, la perspectiva cambia y se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir. ¿Cómo se puede confiar a un trozo de papel el futuro a largo plazo?”.

Preguntada en la conferencia si como profesional del ámbito de la salud hay al menos un caso en el que ella estuviera a favor de la eutanasia o el suicidio asistido, su respuesta fue clara: No. “No a cualquier ley que permita a los médicos retirar la comida y el agua a los pacientes. Si se abre una puerta, la muerte se extenderá; no deben haber leyes que pisoteen el sagrado derecho a vivir y morir de muerte natural: el dolor físico, social y espiritual pueden calmarse y superarse”.

Embarazada de un hombre casado y padre de 6 hijos

esperaba su turno en el abortorio: no la llamaron

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Lori fue adoptada y supo años después la historia de su nacimiento, que ahora transmite para ayudar a madres que estén pensando abortar.

ReL 2 mayo 2017

Lori Sealy vive en Carolina del Norte con su esposo, pastor presbiteriano, y sus dos hijos, uno de los cuales padece autismo. Es pianista, guitarrista, cantautora y oradora, y bloguera provida en Salvar el 1, donde recientemente compartió el testimonio de sus orígenes. Pudo morir abortada, pero su madre decidió en el último momento salvar su vida:

Hold my hand [Toma mi mano], canción que Lori Sealy dedica a una amiga, madre de cuatro hijos, fallecida por cáncer. (La canción empieza en el minuto 1:10.)

Testimonio de Lory Sealy
Soy adoptada y hace unos cuantos años tuve la dicha de conocer la historia de mi madre biológica.

Llegué a este mundo con unas circunstancias que eran todo menos ‘ideales’. Mi madre biológica tocaba instrumentos musicales y tuvo una relación sentimental con un hombre casado que tenía seis hijos.

No habían planeado que mi mamá quedara embarazada, pero ocurrió y se asustaron mucho. Pensaron que la mejor decisión para todos era que ella abortara. Para ellos terminar con el embarazo era mejor opción que terminar con el matrimonio de mi padre biológico y era preferible romper el corazón de un niño que aún no había nacido y al que no conocían que los corazones de seis niños.

Un error providencial… y otras providencias
Juntos fueron a la clínica abortista, entraron, se registraron, se sentaron, y esperaron… y esperaron… y esperaron. Esperaron durante una hora, pero nadie apareció.

Lo que ocurrió fue que, por un error de la recepcionista, se saltaron en la lista el nombre de mi madre biológica así que, en vez de llamarla a ella, llamaron a la siguiente en la lista.

El error de la secretaria fue sólo una de las piezas de un rompecabezas providencial que ayudó a asegurar que seguiera existiendo fuera del vientre de mi madre. Otra de las piezas de esa providencia fue que, durante su embarazo, se acordó de una lección que un día escuchó en una escuela dominical en la que había estado. El recuerdo tenía más de dos décadas. Era la lección sobre los Diez Mandamientos, una lección que ella había oído por casualidad cuando visitó a una tía que vivía en otro pueblo. Otra casualidad fue que su tía la llevase a la iglesia, algo que su familia raramente hacía.

Mientra ella se sentaba en una silla fría de metal en ese oscuro y sucio cuarto de espera, las palabras “No matarás” le pasaron por la conciencia como un trueno y advirtió que lo que iba a hacer era matar. Se volvió hacia mi padre biológico y le dijo que aunque dar a luz a ese hijo fuera difícil y traumático, ella no podía abortar, y encontraría una manera de llevarme en su vientre hasta que diera a luz.

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Embarazo en soledad
Llegaron juntos a esa clínica pero mi madre salió sola.

Pasó los siguientes siete meses sola, escondida en una cabaña de cacería que tenía un solo cuarto. Esta cabaña estaba en un bosque en Sumter (Carolina del Sur). Ella se aisló de todas las personas que la conocían para no tener que lidiar con la vergüenza y los comentarios por seguir adelante con ese embarazo a pesar de las circunstancias de su concepción. Su sacrificio enorme hizo posible que ahora yo esté aquí.

Ella no escogió el camino más cómodo y fácil sino que invirtió radicalmente el rumbo de su vida y se persuadió de que la niña que llevaba en su vientre no debía morir a consecuencia de sus ‘acrobacias’ en un adulterio.

El peso de mi nacimiento
Cuando reflexiono sobre la historia de mi vida y las circunstancias en las que fui concebida me doy cuenta de cuán cerca de la muerte estuve en la clínica de abortos. Allí otra persona, una niñita o un niñito, murió ese día en mi lugar cuando llamaron a su madre en el lugar de a la mía.

Pienso en el matrimonio que fue destrozado por mi nacimiento; mis hermanos, que sufrieron por la infidelidad de mi padre; el temor que mi madre sentía cuando se refugió en la pequeña cabaña y las consecuencias que, a largo plazo, sufrió mi madre por el sacrificio de dejarme nacer. Cuando pienso en todas estas cosas, me sorprende mucho. A mi madre le costó mucho llevar hasta el final el embarazo y muchos de sus sueños murieron. Pero ella sacrificó sus sueños para darle vida los míos

El plan de Dios
Con frecuencia me pregunto: ¿Por qué estoy aquí? ¿Debería estar aquí? Podría mirar mi vida y decir: “Sólo soy un accidente. Ni siquiera debería existir. No soy más que un error«…

En esos momentos en los que la duda y la culpa surgen sobre los oscuros detalles de la historia de mi concepción, es cuando siento el peso de la carga de mi nacimiento puesto sobre las espaldas de otros; ahí es cuando emergen mis pensamientos más profundos y escondidos y la verdad de Dios me es revelada y me dice porqué estoy aquí. Estoy aquí por la Voluntad de Dios aunque pueda parecer que surgiera del caos.

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Portada de uno de los álbumes de Lori Sealy, que relaciona los dos ámbitos de su vida: la fe y la música.

La palabra de Dios me enseña que no estoy aquí por accidente sino que estoy aquí -independientemente de las circunstancias que me trajeron a este mundo- porque Dios me quería aquí. La palabra de Dios me dice que a pesar del pecado sexual de mis padres biológicos, Dios soberanamente “formó mis partes interiores y me unió en el vientre de mi madre». Él me dice que yo estoy “formada maravillosamente”.

Algunos años atrás, recibí una carta de mi madre biológica, la mujer que sacrificó tanto por mí. Ella me escribió para contarme que piensa que no estoy viva por accidente sino que yo existo por voluntad divina y que a pesar de todo lo que sufrió, no cambiaría nada si pudiera echar marcha atrás.

La carta
Decía en su carta:

“Lori, Dios te hizo con un propósito. Tú no eres un accidente o una idea tardía, tu no estás en la tierra ‘solo porque sí’ y tampoco eres simplemente un acto de creatividad de Dios sin orden ni concierto. Tu fuiste planeada por el Creador del Universo, aunque no fuiste planeada por mí. A ti, Dios te tenía en su mente mucho antes de que nacieras y te esperaba con alegría. ¡Yo también lo hice!»

A quien esté esperando un hijo imprevisto
Yo ahora me dirijo a todas esas mujeres que esperan un hijo y no disfrutan de las mejores circunstancias o a todas las que sufren como consecuencia de una gestación no planeada.

Amigos y amigas, no conozco sus historias, pero lo que sí sé es que no importa tu situación de hoy, afrontando un embarazo no planeado, luchando contra las consecuencias de un aborto, tratando de descifrar los detalles de un nacimiento que llegó de un adulterio, o de una violación, o de otro hecho horrendo. Toda vida tiene valor y propósito desde el vientre hasta la tumba.

Yo no soy un accidente, y tú no lo eres tampoco. Seguramente la pequeña vida que se está creando dentro de ti tampoco es accidente. No importa cómo sean tus circunstancias en este momento. Quiero que tú sepas que hay un Salvador que te perdona todos tus pecados en este mismo momento. Hay un gran Dios que es bueno y un Salvador que coge las cosas malas y las hace hermosas; hay un Dios que toma las situaciones más horrorosas y los hace maravillosas; un Dios que coge las historias más tristes y crea las canciones más dulces.

Él ha hecho eso por mi mamá biológica y por mí, y yo rezo para que a través de mi historia puedas encontrar un poco de esperanza y ayuda en Él.

Así premia una empresa a los empleados que deciden tener hijos

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Generosa respuesta de un empresario italiano, preocupado porque a nadie le importa el descenso de la natalidad

Hay una empresa en el noroeste de Italia que ha decidido otorgar a quien decida tener un hijo una paga de 1.500 euros más que a cualquier otro empleado.

Esto sucede en Brazzale de Roberto Brazzale, 54 años y tres hijos. Él es el administrador de la empresa más antigua de lácteos del país. En Zanè, en el Vicentino, su familia produce y comercializa con quesos desde 1784: los abuelos, en el altiplano de Asiago, comenzaron en el siglo diecisiete.

“Estamos en riesgo de extinción”

Desde este año ha ideado una iniciativa única en su género. Su historia la cuenta La Repubblica (15 de marzo). “Me ha impactado – dice Brazzale – que las impresionantes cifras del descenso de la natalidad no mueven ni al Estado, ni a los privados. Millones de trabajadores también en Occidente ganan lo suficiente para sí mismos, pero no para realizar proyectos familiares. Una sociedad así se extingue. El retraso de nuestro parlamento en regular el derecho de morir con dignidad es un escándalo. Pero es más inaceptable aún la ausencia de un apoyo real a la vida”.

Las cifras

Las cifras a las que hace referencia Brazzale son elocuentes: entre el 2008 y el 2015 los nacimientos se precipitaron del 20%, una quinta parte de niños menos. De cada mil habitantes los recién nacidos ahora son 7,9, respecto a los 10,1 de hace ocho años y a los 10 de la media de la UE.

El primer cheque

Y así Brazzale decidió realizar un gesto simbólico pero importantísimo: dar un cheque con una mensualidad más a los empleados que se tomen “la responsabilidad de procrear”. En la empresa de Zanè el primer cheque se acaba de dar. La responsable de los análisis químicos fue madre la semana pasada. La próxima será la economista que lleva la oficina de gastos.

Bonos a madres y padres

Este salario mensual también se pagará a padres, o a quien adopte un niño. Hay un único requisito: ser empleados desde al menos dos años y asegurar la colaboración por dos años sucesivos a ese acontecimiento feliz. “Nos damos cuenta – dice Brazzale – que 1.500 euros más no bastan para inducir a una pareja a tener un hijo. El mensaje cultural prevalece sobre el material y es la confianza en el futuro: queremos que los jóvenes que invierten en la vida se sientan a gusto y que no tengan que preocuparse del trabajo”.

“Procedimiento” sencillo

Es verdad que no hay procedimientos burocráticos a seguir o autorizaciones que pedir para recibir el bono-bebé: los empleados sólo necesitan comunicar el nacimiento o la adopción, para pasar a la caja aún antes de empezar el permiso parental.

“Cuando era niño – recuerda Brazzale – veía alrededor mamás y carritos. Hoy veo sólo cuidadores de ancianos y sillas de ruedas. Para los jóvenes, pensar en un hijo es un problema enorme. Y aún no hemos dado un peso adecuado a lo que es una tragedia trascendental”.

The Drop Box

This is testimony of South Korean pastor Lee Jong-rak (founder of «Baby Box»)

During his testimony he said, «Since human beings are not trash, they must not be thrown out. Instead of throwing away, leave the babies safely in the ‘Baby Box.’ Then they too can have a happy life. It’s a life box that protects life.»

We all hope that some day there is no need for «Baby Box»

Su gran «superpoder» es ser madre y presume de ello en Hollywood

35333_gal_gadot_ha_presumido_en_instagram_de_la_maternidad_y_de_la_alegria_de_ser_madreLa actriz israelí Gal Gadot ha sido una de las protagonistas de la serie de películas Fast and Furious y es también la actriz que da vida a Wonder Woman en Batman vs Superman. El amanecer de la Justicia y La Liga de la Justicia, además de Wonder Woman, que se estrena en España en junio.

Fue Miss Israel en 2004 y a sus 31 años acaba de ser madre por segunda vez y en un mundo como el de Hollywood ella ha hecho una defensa de la vida y de la familia a través de las redes sociales mostrando al mundo la belleza de tener un hijo.

De hecho, a través de Instagram publicó un dibujo en el que aparecía ella como Wonder Woman embarazada y en el que revelaba su verdadero “supoder” que no era otro que la maternidad.  Esto acompañaba a la imagen: “Yo creo humanos. ¿Cuál es tu superpoder?”.

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Bromeando sobre el personaje que le ha hecho famosa, Gal Gadot cuenta su orgullo de ser madre

Tras dar a luz a Maya compartió su alegría con sus 4 millones de seguidores en Instagram: “Y entonces ya somos cuatro. Maya ya está aquí”. El bebé se une así a su hermana Alma, de cinco años.

Y además de compartir la imagen afirmaba: “Me siento completamente bendecida y agradecida por todas las maravillas de mi vida”.

En noviembre, Gadot anunciaba por primera vez su segundo embarazo con una foto de ella junto a su marido formando un corazón sobre su estómago con las manos. «Tan emocionada de compartir esta maravilla con ustedes», escribió en el título, «#mamá por segunda vez».

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En un ambiente como el de Hollywood, con numerosas actrices dando su apoyo público a la multinacional abortista Planned Parenthood, que vendía tejidos y órganos de bebés abortados, se agradece el testimonio natural de una de sus estrellas hablando del don de la maternidad, de su belleza y de ser algo importante en su vida porque ser madre es ser una heroína.

LE ACUSA DE COLONIZACIÓN IDEOLÓGICA

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El cardenal Collins condena y califica de arrogante al gobierno canadiense por financiar abortos en el mundo

El cardenal Thomas Collins, arzobispo de Toronto, ha condenado al gobierno liberal canadiense por financiar con 650 millones de dólares un programa para «tratar las lagunas en salud y derechos sexuales y reproductivos» en los países en desarrollo.

14/03/17 8:56 AM

(InfoCatólica) El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dio a conocer el programa de financiación de los anticonceptivos y el aborto durante el pasado Día Internacional de la Mujer.

Trudeau, que dice ser católico, justificó la medida con el argumento de que «a las mujeres del mundo se les niega el control legal sobre sus cuerpos y la salud reproductiva»

El cardenal Collins ha escrito una carta al jefe de gobierno en la que «simplemente le recuerdo a usted y sus colegas que no tenemos ningún derecho a menos que exista el derecho a la vida»

El purpurado critica a Trudeau por sugerir la idea de que una mujer no puede desarrollar todo su potencial si no se le facilita el acceso a la anticoncepción y el aborto.

El arzobispo de Toronto acusa también al gobierno canadiense de colonización ideológica de los países a los que va destinada la ayuda económica:

«Es arrogante que las naciones poderosas y ricas dicten qué prioridades deben adoptar los países en desarrollo»

El purpurado sugiere otro destino para ese dinero, si lo que realmente se quiere es promocionar a la mujer en los países más necesitados:

«El dinero para la promoción del aborto y la anticoncepción podría ser gastado en la vacunación de millones de mujeres y niñas contra la malaria u otras enfermedades. 650 millones de dólares podrían ayudar a construir muchas escuelas o universidades, instrumentos para el conocimiento y la formación de futuras líderes femeninas de nuestro mundo».

Años ’60: cuando lo “pro life” era una causa progresista

defenders-of-the-unborn2No pocos ven la expresión “derecho a la vida” como algo opuesto a una causa progresista o feminista. Sorprende por eso que, según una investigación histórica publicada por la Oxford University Press, se descubra que el movimiento pro life nació en Estados Unidos vinculado a los grupos progresistas demócratas. El no nacido estaba junto al pobre y el débil.

Defenders of the Unborn es el titulo del libro donde el historiador Daniel K. William desmiente la creencia de que el activismo pro life fuera una reacción conservadora, tras la sentencia del Tribunal Supremo de 1973 que de hecho abrió las puertas al aborto. En realidad, antes de esa sentencia, en los años ’60 y principios de los ’70,  existía en USA un activismo pro life vibrante, vigoroso entre la comunidad afro-americana y unido a otras batallas de justicia social. La legalización del aborto se entendió, según se relata en la reseña del libro publicada por The New York Times, como “la victoria final de la filosofía Playboy”. Después de 1973, el Partido Republicano dio entrada a ideales pro vida (mezclados con causas conservadoras) mientras que el Partido Demócrata –hasta entonces la sede natural- arrinconó esos valores.

En una entrevista realizada por Crux, Williams argumenta que es precisamente ese origen liberal lo que explica que todavía hoy no exista consenso social sobre el aborto, al contrario del paulatino permisivismo demostrado ante otras cuestiones polémicas. Añade que muchos expertos no han entendido el movimiento pro vida porque lo han catalogado como una batalla conservadora. Una explicación de su fuerza entre los jóvenes hoy es precisamente porque se trata de una causa basada en la justicia social. Un estudio, en definitiva, que rompe algunos esquemas. De ahí que, comentado este libro, The Atlantic se sorprenda de que hasta ahora no se hubiera publicado un estudio de este tipo.

“El Poder de Uno”

«La excitación este año es palpable con muchas oportunidades pro-vida»

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Una semana después de la inauguración presidencial en Washington, este viernes 27 de enero se llevará a cabo la Marcha por la Vida, con una concentración de miles de personas provenientes de los estados cercanos a Washington D.C. e incluso de entidades alejadas al centro del poder político de Estados Unidos.

Los organizadores de la Marcha prevén una asistencia multitudinaria, sobre todo por la imposibilidad que tuvieron grupos de mujeres pro-vida de participar en la Marcha de las Mujeres en contra de las políticas contra el aborto que enarbola el nuevo presidente de ese país, Donald J. Trump.

Así lo confirmó a Our Sunday Visitor Jeanne Mancini, presidenta de la Marcha por la Vida: “La excitación este año es palpable, con muchas oportunidades pro-vida encarándonos en la cultura y en las políticas públicas”. Desde luego, estas oportunidades se abren nuevamente, tras los ocho años de presidencia del Partido Demócrata con Barack Obama a la cabeza.

Mancini ha dicho que el tema de este año es El Poder de Uno y que planean, durante la concentración del próximo viernes en los lugares emblemáticos de la capital estadounidense, concretamente frente al Capitolio, “compartir una serie de historias que muestran con verdad lo que pensaba el escritor inglés J. R. R. Tolkien: que aun la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro”.

En la defensa por la vida, no están solos

La Marcha de este año rebasará –según los organizadores—la asistencia de otras ediciones (el año pasado se efectuó bajo una fuerte nevada) con personas provenientes de más de mil escuelas y parroquias de todo el país y será liderada por estudiantes de la Universidad de María, provenientes de la ciudad de Bismarck, en el Estado de Dakota del Norte.

En muchos casos, la Marcha servirá para integrar en la vertiente pro-vida a grupos como los que pertenecen al ministerio de sordos de la diócesis de Springfield, Illinois. Christine Lansaw, coordinadora diocesana del ministerio –quien será la intérprete durante la Marcha, ha dicho: “Esta es una buena oportunidad para ellos de entender la posición de la Iglesia sobre el aborto, y así poderse involucrar políticamente” en la defensa de la vida.

La noche anterior a la Marcha miles de jóvenes de todo el país compartirán un encuentro de oración, meditación, Misa y música con el tema “La Vida es muy buena”.

“Cuando se encuentren con 8.400 jóvenes (todos los boletos están vendidos) en la Arena George Mason diciendo a la vida y a Jesucristo, estarán firmes en lo que creen y en lo que se han comprometido”, dijo a Our Sunday Visitor Kevin Bohli, director de la oficina de ministerio de jóvenes de la diócesis de Arlington.

Y agregó algo más, muy importante en esta Marcha: “Cuando ellos vean que no están solos, podrán vivir mejor su compromiso”.

Abortista es visitado por un santo católico

y lo que sucede después es increíble

Conoce la historia de Stojan Adasevic, el médico de la antigua Yugoslavia que, después de realizar más de 50 mil abortos, descubrió la verdad sobre lo que hacía

mano-y-fetoEl serbio Stojan Adasevic jamás olvidará el día en que, aún como joven estudiante de medicina, estaba organizando algunos archivos en la sala de los médicos, y algunos ginecólogos entraron a la sala.

Sin prestar atención al estudiante agachado tras una pila de papeles en el rincón de la habitación, comenzaron a contar historias de su práctica médica.

El doctor Rado Ignatovic recordó a una paciente que lo había buscado para un aborto, y el procedimiento falló porque el médico no había sido capaz de alinear el cuello del útero.

Mientras los médicos continuaron discutiendo la historia de la mujer, Stojan, que estaba escuchando, repentinamente se tensionó.

Se dio cuenta que la mujer sobre la que estaban discutiendo, una antigua dentista que trabajaba en una clínica cercana, era nada menos que su madre.

“Ella ya murió –dijo uno de los médicos-, pero yo me pregunto qué sucedió con el hijo no deseado”.

Stojan no pudo resistir. “¡Yo soy ese niño!”, dijo él, levantándose. El silencio se apoderó de la sala. Segundos después, los médicos comenzaron a retirarse.

Durante muchos años, el doctor Adasevic se acordó varias veces de ese evento. Le quedaba perfectamente claro el hecho de que debía su vida a un aborto fallido. Él, por su parte, jamás cometería ese error. Muchas mujeres eran enviadas a él por la dificultad de alinear el cuello del útero.

Ese nunca fue un problema para Stojan. Él se volvió el mayor abortista de Belgrado y, en poco tiempo, superó a su maestro en la profesión, el Dr. Ignatovic, a cuya incompetencia le debía su vida.

“El secreto está en acostumbrar la mano a través de procedimientos frecuentes”, decía él, citando el proverbio alemán, Übung macht Meister, es decir, la práctica hace al maestro.

Fiel a esa máxima, él realizó de 20 a 30 abortos al día.Su récord fue 35 abortos en un solo día. A día de hoy, ha perdido la cuenta de la cantidad de abortos que realizó en sus 26 años de práctica.

Él calcula que entre 48 y 62 mil abortos.

Durante años estuvo convencido de que el aborto –como se enseñaba en las facultades y libros de medicina– era un procedimiento quirúrgico no muy distinto a la extirpación del apéndice.

La única diferencia estaba en el órgano a extirpar: un pedazo de intestino en un caso, un tejido embrionario en el otro.

Las dudas comenzaron a surgir sólo en los años 80, cuando la tecnología del ultrasonido llegó a los hospitales de la antigua Yugoslavia.

Fue entonces cuando Adasevic vio por primera vez en el monitor del ultrasonido lo que hasta ese momento era invisible para él: el interior del vientre de una mujer, un bebé vivo, chupándose el dedo, moviendo sus bracitos y piernitas.

Con relativa frecuencia, fragmentos de aquellos niños luego estarían sobre la mesa que quedaba a su lado.

Yo veía sin ver –recuerda hoy-, pero todo cambió cuando comenzaron los sueños”.

Los sueños de Adasevic

Los sueños, en realidad, eran versiones diferentes de una sola escena, que lo atormentaba cada noche, día tras día, semana tras semana, mes tras mes.

Él soñaba que estaba paseando en un campo soleado, con bellas flores creciendo alrededor, y con el ambiente lleno de mariposas coloridas. Aunque parecía todo muy agradable, una sensación de ansiedad lo oprimía.

Repentinamente, el campo se llenaba de niños riendo, corriendo y jugando a la pelota. La edad de ellos variaba entre los tres o cuatro hasta alrededor de los veinte años. Todos eran increíblemente bellos.

Un niño en particular, y dos niñas, le parecían extrañamente familiares, pero él no lograba recordar dónde los había visto.

Cuando intentaba hablar con ellos, salían corriendo aterrados, gritando. Todo el cuadro estaba presidido por un hombre vestido de hábito negro que asistía atentamente a todo, en silencio.

Todas las noches Adasevic despertaba aterrado y quedaba despierto hasta la mañana. Las pastillas y medicinas de hierbas medicinales eran inútiles.

Una noche, se quedó perturbado durante el sueño y comenzó a perseguir a los niños, que huían. Agarró a uno de ellos, pero el niño lloraba de miedo: “¡Socorro! ¡Asesino!¡Sálvenme del asesino!”.

En ese momento, el hombre vestido de negro se transformó en una águila, se acercó y le quitó al niño de sus manos.

El médico se despertó con el corazón latiendo como un martillo en sus costillas. El cuarto estaba frío, pero él estaba caliente y cubierto de sudor. A la mañana siguiente, decidió buscar a un psiquiatra. Como no había espacio disponible de inmediato, reservó una cita.

La noche de ese mismo día, sin embargo, decidió quepediría al hombre de sus sueños que se identificara. Fue lo que hizo. El extraño le dijo: “Aunque te lo dijera, mi nombre no significaría nada para ti”. Como el médico insistió, el hombre finalmente respondió: “Me llamo Tomás de Aquino”.

De hecho, el nombre no significaba nada para Adasevic. Era la primera vez que él lo oía. El hombre de negro continuó:

– ¿Por qué no preguntas quiénes son los niños? ¿No los reconoces?

Cuando el médico dijo que no, él respondió:

– Mentira. Tú los conoces muy bien. Estos son los niños que mataste mientras realizabas abortos.

¿Cómo es posible? –contestó él– Esos son niños grandes. Yo nunca maté niños ya nacidos. Yo nunca maté a un chico de veinte años.

Tomás contestó:

– Tú lo mataste hace veinte años –respondió el monje-, cuando él tenía tres meses de vida.

Fue entonces cuando Adasevic reconoció los rasgos del chico de veinte años y de las dos niñas.

Ellas se parecían a personas de su círculo cercano, personas a quienes les había realizado abortos a lo largo de los años. El chico se parecía a un amigo cercano de Adasevic. Stojan había realizado un aborto a su mujer hacía veinte años. En las dos niñas el médico reconoció a sus madres, una de las cuales resultó ser su sobrina.

Después de despertar, decidió nunca más practicar un aborto en su vida.

“Sujeté un corazón latiendo en mi mano”

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Esa mañana en el hospital lo estaba esperando un sobrino suyo, acompañado de su novia. Ellos habían agendado un aborto con él.

Embarazada de cuatro meses, la mujer estaba lista para deshacerse de su noveno hijo consecutivo.

Adasevic se rehusó, pero su sobrino lo presionó tanto que él cedió, pero aquella sería, de hecho, la última vez.

En el monitor del ultrasonido él veía claramente al niño chupándose su dedo. Al abrir el útero, él introdujo los fórceps, aseguró algo y jaló. En las garras del instrumento estaba un bracito.

Él lo colocó sobre la mesa, pero una de las terminaciones nerviosas del miembro tocó una gota del yodo que estaba derramado ahí. De repente, el brazo comenzó a contraerse. La enfermera que estaba de pie a su lado casi soltó un grito.

Adasevic se estremeció, pero continuó con el aborto. Nuevamente él introdujo los fórceps, agarró algo y jaló. Esta vez, era una pierna. Él pensó para sí, “Mejor no la pondré en esa gota de alcohol”.

Una enfermera que estaba detrás de él dejó caer una bandeja de instrumentos quirúrgicos. Asustado por el ruido, el médico soltó los fórceps y el pie cayó al lado del brazo, y también comenzó a moverse.

El equipo jamás había visto algo así: miembros humanos contorsionándose en la mesa. Adasevic decidió moler lo que aún estaba en el útero y sacar todo en una masa amorfa.Comenzó a moler, aplastar, triturar.

Después de retirar los fórceps, seguro de que había reducido todo a una pasta, sacó un corazón humano. El órgano aún estaba latiendo, cada vez más débil, hasta que paró completamente.

Entonces se dio cuenta de que había matado a un ser humano.

Todo se oscureció a su alrededor. No logra recordar cuánto tiempo estuvo así. De repente, sintió un tirón en su brazo. La voz atemorizada de una enfermera gritaba: “¡Dr. Adasevic! ¡Dr. Adasevic!”.

La paciente sangraba. Por primera vez en años, el médico empezó a rezar de verdad: “¡Señor, no me salves a mí, sino a esta mujer!”.

Normalmente, el médico tardaba más de diez minutos en limpiar todos los restos del embrión que quedaban en el interior del útero. Esta vez, dos inserciones del instrumento por la vagina fueron suficientes para completar el servicio.

Cuando Adasevic se sacó los guantes, él sabía que aquél había sido el último aborto de su vida.

Un balde, instrumento de aborto

Cuando Stojan le informó al jefe del hospital de su decisión, hubo un tumulto considerable. Nunca antes en un hospital de Belgrado un ginecólogo se había rehusado a realizar abortos.

Comenzó, entonces, la presión. Su salario fue reducido a la mitad. Su hija fue despedida de su empleo. Su hijo fue reprobado de la selectividad. Adasevic fue atacado por la prensa y la televisión.

El estado socialista –decían– había educado a Adasevic para que él realizara abortos, y ahora él saboteaba al estado.

Dos años de persecución lo llevaron al borde de un colapso nervioso. Él estuvo a punto de pedir al administrador que lo recolocara nuevamente a hacer abortos, cuando Tomás de Aquino se le volvió a aparecer en sueños, tocando su hombro le dijo: “Tú eres mi buen amigo. Sigue luchando”.

Adasevic, entonces, comenzó a participar en el movimiento provida, viajando por toda Yugoslavia dando conferencias y charlas sobre el aborto. Logró exhibir dos veces en la emisora estatal del país el video El grito silencioso, del Dr. Bernard Nathanson:

Al inicio de los años 90, en gran parte gracias al activismo de Adasevic, el parlamento yugoslavo aprobó un decreto protegiendo los derechos del feto.

El decreto fue presentado al entonces presidente Slobodan Milosevic, que se rehusó a firmarlo. Con los conflictos en la región de los Balcanes, el decreto cayó en el olvido.

En cuanto a la guerra, Adasevic estaba convencido de que el genocidio que aconteció en la región no se debía a otra cosa sino a la alienación de Dios y a la falta de respeto por la vida humana.

Para probar su punto de vista, Adasevic describió una práctica común en la Yugoslavia socialista.

Como sus leyes protegían la vida del bebé sólo a partir del momento de su primera respiración, es decir, cuando llora por primera vez, los abortos eran legales en el séptimo, octavo y hasta en el noveno mes de gestación.

Al lado de la silla de partos había siempre un balde de agua.Antes de que el niño tuviese la oportunidad de llorar, el médico le tapaba la boca y lo sumergía en el agua. Oficialmente eso era un aborto, y era todo perfectamente legal, ya que el niño nunca respiraba por primera vez.

A ese respecto, a Adasevic le gustaba citar a Madre Teresa de Calcuta: “¿Si una madre puede matar a su propio hijo, cómo les decimos a las personas que no maten a otras?”.

Actualmente, la mayor parte de los abortos se realiza en clínicas privadas, las cuales no divulgan estadísticas sobre el procedimiento.

Incluso así, Adasevic calcula que un número muy alto de abortos sucede en la región:

“Lo que complica un análisis en esa área es el uso de abortivos como el DIU y la píldora RU-486, oficialmente clasificados como anticonceptivos. Los ancianos del Monte Athos, con los cuales hablé, clasifican los anticonceptivos entre pecaminosos y satánicos. Los primeros son los que previenen la unión del espermatozoide y el óvulo. Los segundos son los que matan al niño ya concebido – precisamente lo que el DIU y la píldora del día después hacen. El dispositivo intrauterino actúa como una espada, que separa al pequeño ser humano de su fuente de alimento en el útero. Es una muerte terrible. Un ser humano muere de hambre en un lugar lleno de nutrientes”.

Ahora que, gracias a la intervención de santo Tomás de Aquino, Adasevic es capaz de mirar la humanidad del feto, él está convencido de que existe una “guerra real” que se lleva a cabo, “trabada por los que ya nacieron contra los que no han nacido”.

“En esa guerra, ya crucé la frontera varias veces: primero, como feto condenado a la muerte, después cuando me volví abortista, y ahora como apóstol provida”.


Fuente: Os Peregrinos de São Miguel | Traducción y adaptación al portugués: Equipe Christo Nihil Praeponere