Una irlandesa víctima de abusos contra la pederastia

En la Pontificia Universidad Gregoriana

Una irlandesa víctima de abusos estará en el simposio vaticano contra la pederastia

Obispos, teólogos y psicólogos participarán en el evento cuyo lema es «Hacia la curación y la renovación».

Actualizado 4 febrero 2012

ReL

Una mujer irlandesa que sufrió abusos sexuales por parte un clérigo de su país cuando era niña hablará en nombre de las víctimas de esos casos durante el simposio contra la pederastia que se celebrará en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma del 6 al 9 de febrero próximos.

Se trata de Marie Collins, según informó este sábado el diario vespertino vaticano «L´Osservatore Romano», que precisó que la mujer se dirigirá directamente al más del centenar de asistentes, entre obispos, teólogos o psicólogos que participarán en el simposio, que tiene como lema «Hacia la curación y la renovación».

Scicluna, explicó a Radio Vaticano que con este simposio la Iglesia Católica quiere dar una respuesta global a los abusos contra menores cometidos por clérigos en diferentes partes del mundo y «asegurar la mejor protección y tutela a los menores», informó Efe.

«Lo primero que hay que hacer es comprender bien el problema, el triste fenómeno de esos abusos sexuales, para actuar con determinación», señaló Scicluna, que subrayó que el simposio podrá en primer lugar a las víctimas.

Scicluna dijo también que los abusos sexuales contra menores cometidos por eclesiásticos «no sólo son un pecado, sino un delito» y que la Iglesia tiene «el deber» de colaborar con el estado para atajarlos.

Levada, entre los asistentes

El arzobispo maltés destacó, durante la presentación del simposio, el «liderazgo» de Benedicto XVI en la lucha contra los abusos a menores por parte del clero. Scicluna recordó la carta que el Papa envió a los fieles irlandeses en marzo de 2010 tras conocerse los numerosos casos de abusos a menores durante décadas en la que pedía perdón a las víctimas de los curas pederastas, expresaba su «vergüenza» por lo sucedido y advertía a los culpables de que tendrían que responder ante Dios y ante los tribunales.

En el simposio participará el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal William Levada, que se referirá a la carta enviada el 16 de mayo de pasado años a todas las conferencias episcopales del planeta para preparar la línea guía con la que dar una respuesta adecuada a estos casos.

En el texto se afirma que la atención a las víctimas, la cooperación con las autoridades civiles, los programas de prevención y la formación permanente de los seminaristas y del clero son los puntos prioritarios para luchar contra los abusos de menores por parte de clérigos.

También asistirán delegados de 110 conferencias episcopales católicas de todo el mundo y los superiores de una treintena de órdenes religiosas.

En su lucha contra los casos de abusos sexuales a menores por parte de clérigos, Benedicto XVI aprobó en mayo de 2010 la puesta al día del documento «De Delicta Graviora», de 2001, anexo al motu propio «Sacramentorum santictatis tutela» sobre los delitos más graves contra la moral y los sacramentos.

Con esa actualización, el Vaticano dio una vuelta de tuerca en su lucha contra los curas pederastas, aprobando normas entre las que destaca la ampliación de 10 a 20 años del tiempo para denunciar los abusos e introdujo el delito de adquisición, posesión y difusión de pornografía infantil.

La “cohesión familiar” limita los efectos negativos de Internet

martes, 13 de julio de 2010
Norberto González Gaitano


FamilyAndMedia.eu

Cuando los padres comparten actividades habitualmente en la red, tiende a disminuir la exposicióAlmudi.org - Norberto González  Gaitanon de los niños a contenidos perjudiciales (violencia, pornografía, sitios que promueven odio, estafas y acoso de predadores). Así lo probó ya el estudio de Cho (Universidad de Austin, Tejas) y CheonJournal of Broadcasting Electronic Media en 2005. (Universidad de Florida) publicado en el

En análoga dirección se mostraban los resultados del estudio de Mesch, de la Universidad de Haifa, sobre el uso de Internet por parte de adolescentes israelíes: el tiempo de uso de Internet está negativamente relacionado con la dedicación de tiempo a actividades familiares y, más específicamente, el «uso social» de la red (chatear, jugar on line y participar en grupos de discusión) porta al aumento de conflictos entre padres hijos, a diferencia de lo que sucede cuando la red se usa para fines instructivos o educativos (The Journal of Family Communication, 6, (2), 2006).

En definitiva, la cohesión familiar limita los efectos negativos de la red y, a su vez, ésta se ve limitada, si bien indirectamente, por el tiempo invertido en la red y por el uso social predominante de Internet. El concepto de cohesión familiar es un concepto acuñado por la sociología que mide la «intensidad de los lazos emotivos que los miembros de una familia desarrollan entre sí», medidos en términos de relaciones más frecuentes y estrechas entre ellos, y que se expresa generalmente en actitudes de apoyo mutuo, realización de actividades juntos y afecto recíproco.

Pues bien, está ampliamente probado por los estudios de sociología de la familia que la cohesión familiar afecta positivamente el desarrollo de los hijos y favorece el juicio moral de los niños. En ese tipo de familias los padres son la fuente principal de influencia moral y ejercen un mayor control en los estándares morales de los hijos.

Los dos estudios citados confirman esos hallazgos para el caso de este nuevo medio que ha entrado de lleno en el contexto de la vida familiar, y de cuyos efectos aún sabemos poco, como afirma Mesch. Lo que sí sabemos es que los niños usan la red y se exponen a contenidos negativos mucho más de lo que sus padres imaginan, como el primero de los estudios prueba. O sea, los padres tienen  una percepción equivocada sobre su control de uso de la red por parte de sus hijos.

Si a estas conclusiones añadimos algunos datos sobre los contenidos de la red, de acuerdo con el reciente estudio de Optenet, hecho a partir de una muestra de 4 millones de URLs se ve que hay motivos para mejorar en una educación a los medios y con los medios en el ámbito familiar.

Según el Informe del 2010 de esta empresa pionera en ofrecer seguridad sobre los contenidos a empresas comerciales y a familias (100 millones de usuarios terminales), la pornografía supone aún el contenido predominante de la red (37%); los websites para jugar on-line (RPGs), tales como World of Warcraft, Final Fantasy and Grand Theft Auto 4, han crecido un 212%; los sitios que contienen violencia han aumentado un 11%; los que incitan al terrorismo, un 8% y los que venden drogas ilegales, un 7%. En definitiva, no hay motivos para bajar la guardia.

Autoestima, personalidad y uso de Internet

Lo que no sabemos, o al menos es pronto para afirmarlo con los pocos estudios disponibles, es cuánto incide la personalidad de los sujetos en la frecuencia y en el tipo de uso de Internet. Presumiblemente, determinados rasgos caracteriales y de personalidad estarían asociados a un uso intenso de Internet, especialmente de carácter social.

Se ha visto que los jóvenes con baja autoestima, debida principalmente a falta de apoyo paterno y a sentimientos de minusvaloración por parte de los compañeros, son más adictos a Internet. De modo que la variable «autoestima» debería afectar al modo en que el uso de Internet incide en la cohesión familiar a través del aumento de conflictos entre padres e hijos y del mayor tiempo restado a las relaciones familiares.

Sin embargo, el estudio de Mesch que controla el peso de esa variable, no observa alteraciones. En definitiva, el uso social de la red y el tiempo dedicado a Internet disminuyen la cohesión familiar con independencia del carácter del sujeto.

Metodología de los estudios

El estudio de Mesch ha sido efectuado a partir de una muestra representativa nacional total de 1.000 adolescentes israelíes de entre 13 y 18 años conducida por el Minerva Center for Youth Studies de la Universidad de Haifa. Los entrevistados finales, usuarios habituales de Internet, son el 42%, que se ajustan al 44% de hogares con conexión a la red.

La muestra y el sofisticado estudio estadístico con los parámetros que miden la cohesión familiar, conflictos padres-hijos, el tiempo de actividades en familia, uso de Internet y la variable de control «autoestima», avalan la calidad del estudio. Sin embargo, como el propio autor reconoce, el estudio tiene una limitación fundamental: la de medir sólo la percepción subjetiva de los jóvenes y no la de los padres.

A diferencia del precedente, el estudio de los profesores de la Universidad de Austin (Texas) y Florida, sobre un total de 190 familias de las 390 seleccionadas, acopla las respuestas de los cuestionarios a los hijos (entre 11 y 16 años) con los de sus respectivos padres. Esto ha posibilitado medir y comparar las percepciones de padres e hijos. Los cuestionarios han sido suministrados a través de los colegios donde los niños estudian.

Norberto González Gaitano. Universidad de la Santa Cruz, Roma

El origen de una aflicción

sábado, 24 de abril de 2010

Pedro López


Levante–Emv

Lo que está pasando es una aflicción para los católicos que, lógicamente, no pueden más que deplorar, tal y como está haciendo Benedicto XVI, con toda entereza. Lo que está saltando a la luz pública, siendo como es muy minoritario, no deja por eso de ser desolador: un solo caso, ya es demasiado.

El imperativo amenazante de Jesucristo es especialmente crudo para quienes tienen encomendada la custodia de los niños: «Al que escandalice a uno de estos pequeñuelos, más le valiera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo hundan en el mar». Son Almudi.org - comportamientos pérfidos que contradicen, y de forma gravísima, su ministerio que es siempre servicio al más débil.

Sin embargo, me gustaría referirme en general al origen de este bochorno, pues no hay semana que no se destape una triste noticia en este campo, en todos los estratos de la sociedad: red de pedófilos, turismo sexual infantil o juvenil, pornografía infantil, etcétera.

Y por el camino que vamos, de instruir precozmente a la juventud en una sexualidad descarnada, estamos abocados a una generalizada corrupción de menores. Porque de lo que se siembra, se cosecha. Las teorías freudianas, de la mano de Marcuse, inundaron la juventud del mayo del 68: hagamos el amor y no la guerra. Bonito compendio, si no fuera porque subyace una subversión moral.

Estas ideas empaparon como lluvia fina. No sólo entre intelectuales de izquierdas o de derechas, sino que llegaron a calar incluso entre moralistas protestantes y católicos que, sembrando la confusión, se posicionaron en contra de la antropología cristiana católica, especialmente en lo que a la sexualidad humana se refiere, aunque no solo. Autores como Charles Curran, Bernhard Häring, Josef Fuchs, en el ámbito anglosajón y germánico introdujeron categorías morales difusas, con suma ingenuidad, llevados por un optimismo irracional antropológico.

Se puede estar de acuerdo o no con la imagen que, conforme a la revelación bíblica, predica la Iglesia Católica desde hace 21 siglos; pero en sí misma considerada es sumamente coherente. Luego, es cuestión de tiempo, una exigua minoría de personas anormales, cegadas por el humo de la espita abierta, se han sumido en el abismo de lo aberrante, a despecho de una autoridad quizá falta de prudencia y liderazgo. Y ahora nos encontramos con esta vergüenza.

San Juan afirma, de los desalmados de su época, que ellos salieron de entre nosotros, aunque no eran de los nuestros. El Papa Benedicto XVI ha tomado con fuerza las riendas de esta miseria moral y ha afirmado con contundencia la «tolerancia cero» para este tipo de salvajes; y el sentido penitencial para reparar estos desaguisados.

Pero no podemos olvidar, al mismo tiempo, que junto a esta exigencia de justicia, conviene tener presente, como afirmaba Ratzinger, que «en el centro mismo del nuevo misterio, que priva de energías a las fuerzas de la destrucción, está la gracia del perdón…. La Iglesia, en su esencia íntima, es el lugar del perdón, en el que queda desterrado el caos. Ella se mantiene unida por el perdón… Ella no es la comunidad de los perfectos, sino la comunidad de los pecadores que sienten la necesidad del perdón… Donde el orgullo priva de este conocimiento, no encuentra el camino que lleva a Jesús» (Joseph Ratzinger, «La Iglesia, una comunidad siempre en camino»).

Joseph Goebbels y la pederastia del Tercer Reich

EN RESPUESTA A «MIT BRENNENDER SORGE»

Joseph Goebbels ya utilizó la pederastia en sus campañas anticatólicas del Tercer Reich

En 1937 el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbles, organizó una detallada campaña para desacreditar a la Iglesia católica en respuesta a la encíclica «Mit brennender Sorge» de Pío XI, escrita en 1937. El jefe de contraespionaje militar alemán, Whilelm Canaris, hizo llegar los documentos del plan a Pío XII. Un caso típico de lo que los sociólogos llaman «pánico moral».

Actualizado 21 abril 2010

Mar Velasco/La Razón

«Hay casos de abusos sexuales que salen a la luz cada día contra un gran número de miembros del clero católico. Por desgracia ya no se puede hablar de casos individuales, sino de una crisis moral colectiva que quizá la historia cultural de la humanidad no ha conocido jamás en una dimensión tan aterradora y desconcertante. Numerosos sacerdotes y religiosos son reos confesos. No hay duda de que los miles de casos conocidos por la justicia representan sólo una pequeña fracción del número total y auténtico, desde el momento en que muchos abusadores han sido ocultados por la propia jerarquía».

¿Un editorial de un gran periódico laicista del 2010? No. Es un discurso del 28 de mayo de 1937 de Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich. Este discurso, de gran resonancia internacional, se sitúa en el cúlmen de la campaña lanzada por el régimen nazi para desacreditar a la Iglesia católica, implicándola en un escándalo de curas pedófilos. 276 religiosos y 49 sacerdotes fueron arrestados en 1937. Los arrestos se sucedieron en todas las diócesis alemanas, para poder tener escándalos siempre a mano en la primera página de los diarios.


En respuesta a la condena del nazismo

El 10 de marzo de 1937, con la encíclica Mit brennender Sorge («Con ardiernte preocupación», en alemán) del Papa Pío XI, condena la ideología nazi. Al final de ese mismo mes, el Ministerio de la Propaganda, guiado por Goebbels, lanza la campaña contra los abusos sexuales de sacerdotes. La programación y la gestión de esta campaña salió a la luz gracias a unos documentos cuya historia está a la altura de las mejores novelas de espionaje.

En 1937 el jefe del servicio de contraespionaje militar alemán es el almirante Wilhelm Canaris (1887-1945). Se convirtió poco a poco en antinazi y fue madurando en unas convicciones que lo llevaron a organizar el fallido atentado contra Hitler de 1944, por el cual sería colgado en 1945. Canaris desaprobaba las maniobras de Goebbels contra la Iglesia y encargó al abogado católico Josef Müller (1878-1979) llevar a Roma una serie de documentos secretísimos sobre el tema. Según diferentes testimonios, Müller -antes de ser arrestado e internado en el campo de exterminio de Dachau, al cual sobrevivirá convirtiéndose en la posguerra ministro de Justicia de Baviera- lleva los documentos secretos a Pío XII (1876-1958) que pide a la Compañía de Jesús que los estudie.

700 páginas denunciando el complot

Con la aprobación de la Secretaría de Estado, las investigaciones sobre el complot nazi contra la Iglesia fueron confiados al jesuita alemán Walter Mariaux (1894-1963) que después de haber animado en Alemania la organización antinazi Pauluskreis fue prudentemente enviado como misionero a Brasil y Argentina. Como dirigente de la Congregación Mariana ejerce toda su influencia en toda una generación de laicos católicos, entre los cuales estaría el pensador católico brasileño Plinio Correia de Oliveira, que frecuenta su grupo en San Pablo. Mariaux publica en 1940 en Londres en inglés y en Buenos Aries en español, con el seudónimo «Testis Fidelis», dos volúmenes sobre la persecución anticatólica en el Tercer Reich: más de 700 páginas de documentos comentados, que suscitaron una gran emoción en todo el mundo.

Pánico moral

La expresión «pánico moral» ha sido acuñada por parte de sociólogos en los años 70 para identificar una alarma social creada amplificando hechos reales y exagerando su numero a través de estadísticas folclóricas, «descubriendo» y presentando como «nuevos» unos hechos ya conocidos y pasados. En la base hay sucesos reales, pero es el número el que ha sido distorsionado. Aún sin saber nada de sociología moderna, Goebbels respondió a la encíclica Mit Brenndender Sorge con una operación de manual de creación de un pánico moral.

Como siempre ocurre con los pánicos morales, los hechos no son totalmente inventados. Antes de la encíclica, se dieron en Alemania algunos casos de abusos a menores. El propio Mariaux considera culpables a un religioso, un profesor laico, un jardinero y un bedel condenados en 1936, relevando en cabmio la sanción del Ministerio de Instrucción Pública de Baviera -la desautorización para gestionar institutos escolares a cuatro órdenes religiosas- es totalmente desproporcionada y se une a la volntad del régimen de descabezar las escuelas católicas. También en el caso de algunos franciscanos de Waldbreitbach, en Renania, Mariaux sigue abierto a la hipótesis de una culpabilidad de los acusados, aunque historiadores posteriores no excluyen un montaje nazi.

Los casos -pocos, aunque reales- habían determinado una firme reacción en el episcopado. El 2 de junio de 1936, el obispo de Münster, el beato Clemens August Von Galen, alma de la resistencia católica del nazismo, beatificado en 2005 por Benedicto XVI- hace leer en las mismas dominicales una declaración en la que expresa «el dolor y la tristeza» por los «abominables delitos» que «cubren de ignominia nuestra Santa Madre Iglesia». En Agosto del 36, después de los hechos de Waldbreitbach, el episcopado alemán publica una carta pastoral colectiva en la cual «condena severamente» a los responsables y subraya la colaboración de la Iglesia con los tribunales de Estado. A finales de 1936 las severas medidas tomadas -frente a los poquísimos casos, algunos de los cuales son dudosos.- los obispos alemanes parecen haber resuelto los problemas reales. Sumisamente, los obispos destacan que entre los maestros de las Escuelas de Estado y de lla propia organizacioón juvenil del régimen, la Hitlerjugend, los casos de condenas por abusos sexuales son mucho más numerosos que en el clero católico.

Instrucciones detalladas de Goebbles

Es la encíclica contra el nazismo de Pío XI la que determina la gran campaña de 1937. Mariaux lo prueba publicando unas instrucciones detalladísimas enviadas por Goebbels pocos días después de la publicación de la Mit brennender a la Gestapo, la policía política del Tercer Reich y sobre todo a los periodistas, invitados a «reabrir» los casos juzgados en el 36 y también episodios más antiguos, reproponiéndolos constantemente a la opinión pública. A la Gestapo, Goebbels le manda encontrar testimonios que acusen a un cierto número de sacerdotes, amenazándolos con arresto inmediato si no colaboran, aún cuando se trate de niños. La frase proverbial «hay un juez en Berlín» y que en la tradición alemana indica una confianza en la independencia de la magistratura de los poderosos de turno, vale, también -dentro de unos límites- con el Tercer Reich. De los 325 sacerdotes y religiosas arrestados tras la encíclica, sólo 21 fueron condenados.

Y con testimonios claros de que entre estos había varios inocentes calumniados. Casi todos terminaron en los campos de exterminio. El intento de descalificar a la Iglesia católica a escala internacional a través de acusaciones de inmoralidad y pedofilia a los sacerdotes, no saldrá adelante. Gracias a la valentía de Canaris y de sus amigos y a la persistencia del jesuita detective Mariaux, la verdad salió a la luz ya durante la guerra. La perfidia de la campaña de Goebbels suscitará más indignación que la culpabilidad de algunos religiosos. El padre de todos los pánicos morales en materia de sacerdotes pedófilos, le explotará en las manos a los propios propagandistas del nazismo que habían intentado organizarlo.

Esclarecedora homilía sobre cómo afrontar la pederastia

ESCRITA EN EEUU EN 2002, MANTIENE SU VIGENCIA

Casi una década de éxito en la Red de una esclarecedora homilía sobre cómo afrontar la pederastia

Desde que estallaron los escándalos de los abusos cometidos por algunos sacerdotes no han sido pocos los intentos para determinar cómo responder a tal situación. Muchos no aciertan: eliminar el celibato. Otros proponen mejorar la formación en los seminarios. No es suficiente. Son cada vez más los convencidos de que «la única respuesta a este escándalo es la santidad».

Actualizado 20 abril 2010

Enrique Rivera/ReL

Las homilías, lamentablemente, son olvidadas por los fieles ni bien concluir la misa. Sin embargo, hay otras que son recordadas por años. Esto es lo que viene sucediendo con una de un sacerdote que ensaya la «única respuesta» para la crisis generada por los casos de pederastia en la Iglesia. Pronunciada en ocho minutos, lleva ya ocho años dando vueltas a través del correo electrónico entre miles de feligreses. «La única respuesta adecuada a este terrible escándalo es la santidad», sentencia.
En su homilía pronunciada en 2002, el padre Roger J. Landry de la diócesis norteamericana de Fall River (Massachusetts), señala que ante este escándalo, uno que muchos «que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia a causa de algunas de sus enseñanzas morales o doctrinales lo están usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo», los católicos deben asumir el hecho de que «a veces los elegidos de Dios lo traicionan (a Jesús)».
El  padre Landry, ordenado por el hoy arzobispo de Boston, cardenal Sean O´Malley, entonces obispo de Fall River, prelado de reconocida trayectoria por su lucha contra los casos de abusos sexuales en el clero en los Estados Unidos, señala que no basta asegurarse, por ejemplo, que nadie con predisposición a la pedofilia sea ordenado o que se apoye a las víctimas, medidas por demás necesarias pero que aún son insuficientes: «¡La única respuesta adecuada a este terrible escándalo, la única respuesta auténticamente católica a este escándalo es la santidad!», asevera.
Para el párroco de la parroquia de San Antonio de Padua, «¡toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro auténtico de la Iglesia».
En otro momento Landry lamenta que «este escándalo es como un perchero enorme donde algunos trataran de colgar su justificación para no practicar la fe». Por ello asegura que «la santidad es tan importante».
«Mientras que todos nosotros quizá tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, -reconoce Landry- de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar su verdadero rostro».
«Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos», concluye.

«La invasión de erotismo dificulta respetar a niños»

Felipe Arizmendi, cree que el problema es Internet y la existencia de «tanta pornografía»

«Toda la sociedad tiene que revisarse»

Redacción, 17 de abril de 2010 a las 09:51

El obispo de la localidad mexicana de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, afirmó que «ante la actual invasión de erotismo no es fácil mantenerse fiel en el celibato ni en el respeto a los niños», informó hoy la prensa local.

«En Internet hay tanta pornografía que difícilmente alguien se puede mantener casto y puro, no sólo el sacerdote, también en el matrimonio es difícil», insistió Arizmendi.

Durante la LXXXIX Asamblea de la Conferencia del Episcopado mexicano (CEM), que terminó el jueves, el prelado de la localidad situada en el estado de Chiapas agregó que «el problema de pederastia clerical debe ser una llamada de atención para toda la sociedad«.

«Es muy difícil para un sacerdote mantenerse casto y célibe cuando hay tanto incentivo en sentido contrario. No queremos rehuir nuestra responsabilidad, pero toda la sociedad tiene que revisarse«, dijo el obispo.

Cuando hay un «libertinaje sexual generalizado», afirmó Arizmendi, «es más común que haya casos de pederastia, no sólo clerical». El obispo explicó que «hay muchos casos en la propia familia, en las escuelas y otros ambientes«.

(Rd/Efe)

Carta de Benedicto XVI a los católicos irlandeses

Resumen de la carta de Benedicto XVI a los católicos irlandeses

Por SIC el 20 de Marzo de 2010


El Papa ha enviado una carta pastoral a todos los católicos de Irlanda para expresar su consternación ante los abusos sexuales de jóvenes por parte de representantes de la Iglesia y por la forma en que fueron afrontados por los obispos y superiores religiosos de Irlanda. Pide que la carta se lea con atención en su totalidad. El Santo Padre habla de su cercanía en la oración a toda la comunidad católica irlandesa en este momento doloroso y sugiere un camino de curación, renovación y reparación.

El Santo Padre pide a los fieles que se acuerden de la roca de la que fueron tallados (cf. Is 51, 1) y, en particular, de la válida contribución que los misioneros irlandeses aportaron a la civilización de Europa y a la propagación del cristianismo en todos los continentes. En los últimos años ha habido muchos desafíos a la fe en Irlanda, debido a un rápido cambio social y a una menor fidelidad a las tradicionales prácticas devotas y sacramentales. Este es el contexto en el que hay que comprender la forma con que la Iglesia ha afrontado el problema de los abusos sexuales de menores.

El problema es consecuencia de muchos factores: una formación moral y espiritual insuficiente en los seminarios y noviciados, una tendencia en la sociedad a privilegiar el clero y otras figuras de autoridad, una preocupación desmedida por el buen nombre de la Iglesia y para evitar escándalos han llevado a la falta de aplicación, cuando era necesario, de las penas canónicas existentes. Sólo examinando cuidadosamente los numerosos elementos que dieron origen a la crisis es posible identificar con precisión sus causas y encontrar los remedios eficaces.

Durante su visita “ad limina” a Roma en 2006, el Papa exhortó a los obispos irlandeses a “establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, a tomar todas las medidas necesarias para evitar que se repita otra vez, a garantizar que los principios de justicia son plenamente respetados y, sobre todo, a curar a las víctimas y a todos aquellos que están afectados por estos crímenes atroces”. A partir de entonces, el Papa se encontró con algunas víctimas en más de una ocasión, escuchó sus historias personales, rezó con ellos y por ellos, y está dispuesto a hacerlo de nuevo en el futuro. En febrero de 2010 llamó a los obispos irlandeses para que vinieran a Roma con el fin de examinar con ellos las medidas que estaban adoptando para solucionar el problema, con especial referencia a los procedimientos y protocolos actualmente en vigor dirigidos a garantizar la protección de los niños en los ambientes eclesiales y responder con prontitud y justamente a las denuncias de abusos. En esta carta pastoral, se dirige directamente a una serie de grupos dentro de la comunidad católica de Irlanda, a la luz de la situación que se ha creado.

Dirigiéndose en primer lugar a las víctimas de abusos, el Papa reconoce la terrible traición que han sufrido y les asegura que siente mucho lo que han tenido que soportar. Reconoce que en muchos casos nadie estaba dispuesto a escucharles cuando encontraron el coraje para contar lo que les había sucedido. Comprende cómo se debían sentir los que vivían en internados al no poder escapar de su sufrimiento. Si bien reconoce lo difícil que debe resultar para muchos de ellos perdonar o reconciliarse con la Iglesia, les exhorta a no perder la esperanza. Jesucristo, que fue víctima de sufrimientos injustos, comprende la profundidad de su dolor y la persistente secuela en sus vidas y sus relaciones. A pesar de todo, precisamente las heridas de Cristo, transformadas por su sufrimiento redentor, son los medios por los cuales se destruye el poder del mal y renacemos a la vida y a la esperanza. El Papa insta a las víctimas a buscar en la Iglesia la oportunidad de encontrar a Jesucristo y de hallar la curación y la reconciliación, redescubriendo el infinito amor de Cristo por cada uno de ellos.

En sus palabras a los sacerdotes y religiosos que han abusado de los jóvenes, el Papa recuerda que deben responder ante Dios y ante los tribunales legítimamente constituidos de las acciones pecaminosas y criminales que han cometido. Han traicionado una confianza sagrada y han provocado vergüenza y deshonra a sus hermanos. Se ha causado un gran daño no sólo a las víctimas, sino también a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa en Irlanda. Mientras les pide que se sometan a las exigencias de la justicia, les recuerda que no deben desesperar de la misericordia que Dios ofrece incluso a los pecadores más grandes, si se arrepienten de sus acciones, hacen penitencia y piden perdón humildemente.

El Papa anima a los padres a que perseveren en la difícil tarea de educar a los hijos a reconocer que son amados y apreciados y a desarrollar una sana autoestima. Los padres tienen la responsabilidad primordial de educar a las nuevas generaciones en los principios morales que son esenciales para una sociedad civil. El Papa invita a los niños y jóvenes a hallar en la Iglesia una oportunidad para un encuentro vivificante con Cristo, y a no desanimarse por las faltas de algunos sacerdotes y religiosos. Tiene confianza en la contribución de los jóvenes para la renovación de la Iglesia. Exhorta también a los sacerdotes y religiosos a no desanimarse, sino más bien a renovar su dedicación a los respectivos apostolados, trabajando en armonía con sus superiores. De esta manera aportarán nueva vida y dinamismo a la Iglesia en Irlanda a través de sus testimonios vivos de la obra redentora del Señor.

Dirigiéndose a los obispos de Irlanda, el Papa señala los graves errores de juicio y el fracaso de la acción de gobierno de muchos de ellos, porque no aplicaron correctamente los procedimientos canónicos en respuesta a las denuncias de abusos. Aunque a menudo resultara difícil saber cómo hacer frente a situaciones tan complejas, sin embargo hay que resaltar que se cometieron errores graves con la consiguiente pérdida de credibilidad. El Papa les anima a seguir luchando con determinación para poner remedio a los errores del pasado y evitar que se repitan, aplicando plenamente el derecho canónico y cooperando con las autoridades civiles en sus áreas de competencia. También pide a los obispos que se comprometan a ser santos, a dar ejemplo, estimulando a los sacerdotes y a los fieles a cumplir con su papel en la vida y en la misión de la Iglesia.

Por último, el Papa propone algunas medidas concretas para estimular la renovación espiritual de la Iglesia en Irlanda. Pide a todos que ofrezcan su penitencia de los viernes, durante un año, en reparación por los pecados de los abusos que se produjeron. Recomienda recurrir con frecuencia al sacramento de la reconciliación y a la práctica de la adoración eucarística. Anuncia su intención de que se realice una visita apostólica en algunas diócesis, congregaciones religiosas y seminarios, con la participación de la Curia Romana, y propone una misión nacional de los obispos, sacerdotes y religiosos en Irlanda. En este Año Sacerdotal, presenta a la figura de San Juan María Vianney como modelo e intercesor para un ministerio sacerdotal revitalizado en Irlanda. Después de agradecer a todos los que han trabajado duramente para afrontar con firmeza el problema, concluye proponiendo una oración por la Iglesia en Irlanda, para que la usen todos los fieles para invocar la gracia de la curación y de la renovación en este momento de dificultad.

Teólogos y religiosos condenan la pederastia

Ponen sobre la mesa la revisión del celibato obligatorio

Denuncian que muchos de los que han hecho carrera eclesial han tapado o mirado hacia otro lado

Redacción, 21 de marzo de 2010 a las 13:09

Calleja: «La Iglesia va a tener que entrar a saco a investigar la trayectoria de todos los implicados y a explicar por qué se ha consentido o se ha callado y por qué se ha castigado de forma tan queda»

El rosario de abusos a menores por parte del clero ha dejado caer una de sus cuentas en Euskadi. Ahora el cordón está suelto y muchos temen que se deslicen más. Expectantes, reconocidos teólogos y religiosos condenan enérgicamente estos hechos y ponen sobre la mesa de debate la revisión del celibato. Lo cuenta Aratnza Rodríguez en Deia.

«La noticia de esta semana es sólo una ola del tsunami de abusos que creo está por llegar a Euskadi». Con estas catastrofistas palabras, José Ignacio Calleja, profesor de Moral Social Cristiana en la Facultad de Teología de Gasteiz, vaticina que la Iglesia católica seguirá destapando nuevos episodios de abusos sexuales cometidos por sus integrantes a niños.

Los casos de pederastia en el ámbito religioso que han alcanzado ya a Euskadi son para él, sólo la punta del iceberg. «Es un oleaje que no ha alcanzado todavía su destino. Después de todo lo que ha trascendido, suponíamos que iba a llegar». «La Iglesia va a tener que entrar a saco a investigar la trayectoria de todos los implicados y a explicar por qué se ha consentido o se ha callado y por qué se ha castigado de forma tan queda. Yo entiendo que hay que facilitar al máximo las investigaciones, ser transparente y, por supuesto, asumir responsabilidades», afirma rotundo.

A su juicio, lo peor es la existencia de una amplia trastienda de consentidores. «Hay que ser justo, pero severo y la verdad es que mucha gente ha llegado muy arriba ocultando eso», asegura. Considera que va a costar mucho reponerse de un escándalo que el Vaticano ha cifrado en 3.000 casos sobre 400.000 eclesiásticos en todo el mundo. «Con estos datos no se pueden hacer interpretaciones blandas o alambicadas del asunto», sentencia.

Sin embargo, este sacerdote que imparte catequesis en Gasteiz confirma que «de cerca no he detectado nunca ningún comportamiento inmoral en la Iglesia vasca». «En mi entorno no he constatado esa doble moral ni esas conductas, otra cosa es la homosexualidad, que es algo personal que cada uno vive como quiere. Es más, lo que he detectado es que los padres nos entregan a sus hijos con confianza».

Aboga por una intervención rigurosa ya que, a su juicio, muchos de los que han hecho carrera eclesial han tapado o mirado hacia otro lado. Señala así directamente al primado irlandés, el cardenal Sean Brady, que se ha negado a dimitir a pesar de ser sacerdote y maestro en Kilmore cuando, en 1975, sus superiores le encargaron que entrevistara a un niño y a una niña, víctimas de los abusos del padre Brendan Smyth.

Calleja alude también al escándalo que ha salpicado al hermano de Benedicto XVI, Georg Ratzinger, en la época en la que dirigía el coro de la catedral de Ratisbona. En este sentido, resalta la tibieza en abordar el escándalo por parte de la jerarquía y pone sobre la mesa el hecho de que en el Derecho Canónico este delito prescriba a los diez años.

Tampoco le vale otro socorrido argumento como el del celibato. «Eso es simplificar la cuestión, lo que es necesario es discutir cómo se aborda la sexualidad de las personas consagradas a la Iglesia porque cuando la sexualidad es algo prohibido, se presta a que salga lo peor del ser humano. Si a la inmoralidad del pedófilo unimos el celibato esto no facilita encarar el problema».

Aunque Calleja plantea otra espinosa cuestión. «Puede ocurrir que muchas personas encuentren en la Iglesia un refugio para encubrir su problema porque la situación de poder y confianza les facilita la relación con los pequeños».

Las condenas son unánimes y Rafael Aguirre, catedrático de Teología de la Universidad de Deusto, no duda en calificarlo como «una aberración que no se puede encubrir», por lo que asegura que con estos asuntos es necesaria «tolerancia cero».

A su juicio, «el Vaticano ha llevado a cabo una política desgraciada con esa práctica de traslado de parroquias. Todos nos preguntábamos si habría aquí casos tras conocer las denuncias de Estados Unidos, Irlanda o Alemania», reconoce. «Para mí habría que analizar el tema desde un punto de vista psicológico, al tiempo que convendría analizar hasta qué punto el celibato puede favorecer los abusos».

El teólogo José María Castillo, a quien Ratzinger retiró el plácet de la jerarquía como catedrático de Teología en Granada por sus opiniones, abunda en la misma idea. Asegura que «la única religión que queda en el mundo exigiendo a sus ministros la obligación de renunciar al matrimonio es la católica. Además, también es la única religión que se ve en la penosa situación de soportar tantas denuncias de curas que cometen abusos. No puede ser mera coincidencia», concluía.

Julio Pérez Pinillos, un cura obrero de Vallecas, que admite conocer casos de curas heterosexuales que mantienen relaciones consentidas con adultos, considera que «tenemos una jerarquía endogámica sin contacto con sus bases y la sociedad no entiende qué intereses hay para no sacar a la luz casos que todo el mundo conoce».

Pérez Pinillos -que está casado- afirma que «el celibato cierra el camino normal de vivir la sexualidad y la Biblia no apoya el celibato impuesto«, subraya. De la misma opinión es Emi Robles, presidenta de la Fundación Proconcil, quien incide en que ya no se sostiene el argumento de que ministerio sacerdotal y celibato van unidos. «Si se revisase eso, combatiríamos la escasez de sacerdotes y conseguiríamos disminuir los abusos a menores».

Excusas y Silencio

Las excusas de quienes mantienen los labios sellados han sido variadas. Primero no querían pronunciarse porque los casos de pederastia salpicaban lejos, en Irlanda o Alemania, y ahora que se ha destapado uno en Euskadi tampoco parecen tener nada que decir. Mientras el Obispado de Bilbao guarda silencio e insta a los medios a llamar a la Congregación San Viator, a la que pertenece el presunto pedófilo, la Conferencia Episcopal se limita a remitirse a las declaraciones del Papa, quien el pasado febrero condenó duramente la pederastia en el clero, afirmando que «los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar».

Más apegados a los feligreses de a pie, otros miembros de la Iglesia vasca, como el rector del santuario de Begoña, Jesús Garitaonandia, no dudan en rechazar sin paliativos «estas barbaridades». Entre dolido e indignado -«estos casos me afectan mucho porque soy cristiano»-, este cura asegura que es incapaz de leer «la letra pequeña» de estas noticias. «Me dan hasta náuseas porque no se trata sólo de la debilidad que hayan podido tener, que ya es muy condenable, sino que además se están regodeando en el mal, tomando vídeos. Me parece de los más deshonroso y deshumanizante», censura.

La reprobación del agresor deja paso a la solidaridad.

«A las personas que han sido abusadas, que pueden ser niños, adolescentes o jovencitos, les queda un lastre, una carga para el día de mañana psicológica y moralmente, que es algo terrible. Eso no se arregla con pagarles tanto dinero, eso tiene unas consecuencias gravísimas, con lo cual me deja una pena horrorosa», confiesa Garitaonandia. Sin temor a decir lo que piensa, este popular sacerdote no rehuye explicar por qué a veces las altas instancias optan por el silencio. «Por una parte, puede ser que os tengan miedo a los periodistas, que a veces tergiversáis nuestras palabras, y por otra, no quieren mojarse», comenta.

En algunas ocasiones la omisión se antoja encubrimiento. De hecho, han trascendido casos en los que, al parecer, los superiores jerárquicos optaban por trasladar de destino a los presuntos pederastas en vez de denunciarlos. «Puede que en algún tiempo algún obispo, con la mejor voluntad, haya creído que echándole una mano y poniéndolo en otro cargo, sin tratar con niños, la cosa se iba a arreglar, pero como esta inclinación sigue, eso ya no se puede borrar, porque estos son delitos no sólo religiosos y morales, sino de tipo civil», subraya el rector de Begoña, quien considera que «hoy en día difícilmente se puede actuar tapando, por todas las consecuencias gravísimas que recaen en esos jovencitos y en las familias que han sufrido».

«FALSEA LA PERSPECTIVA»

«FALSEA LA PERSPECTIVA» DE UNA CUESTIÓN MÁS AMPLIA

El Vaticano reprueba que el foco de los abusos sexuales se ponga en exclusiva en la Iglesia


El Vaticano ha dado a conocer un comunicado a través del director de la Sala stampa, el jesuita Federico Lombardi, en el que aborda los pasos dados por la Iglesia sobre los que reconoce como gravísimos episodios de abusos sexuales, al tiempo que critica que el foco sólo se ponga sobre la Iglesia, cuando se trata de un problema más amplio.

Actualizado 9 marzo 2010

Nicolás de Cárdenas/ReL

El mensaje hecho público hoy por el Vaticano sobre la cuestión de los abusos sexuales no esconde que «los errores cometidos en las instituciones y poor responsables eclesiales son particularmente reprobables, dada la responsabilidad educativa y moral de la Iglesia». Sin embargo, pone el acento en que hay que contextualizar al considerar que «todas las personas objetivas e informadas saben que la cuestión es mucho más amplia, y que concretar las acusaciones solo sobre la Iglesia lleva a falsear la perspectiva».

En ese sentido y a modo de ejemplo, el padre Federico Lombardi señala en dicho mensaje que en Austria se han denunciado 17 casos relacionados con la Iglesia y 510 en otros ambientes, de los que asegura también «es bueno preocuparse».

Buena respuesta
Según señala el comunicado, las principales instituciones eclesiásticas implicadas «han afrontado la manifestación de lproblema con oportunidad y  con decisión. Han dado prueba de voluntad de transparencia, en un cierto sentido han acelerado la manifestación del problema  invitando a las víctimas a hablar, aún cuando se trataba de casos de hace mucho tiempo».

Derecho penal y derecho canónico
El comunicado también recuerda que «la Iglesia vive inserta en la sociedad civil y asume en ella sus responsabilidades, pero tiene también un ordenamiento específico distinto, el canónico, que responde a su naturaleza espiritual y sacramental, en la que por tanto, también los procedimientos  judiciales y penales son de naturaleza diversa» a las posibles condenas en el campo del derecho penal.

En todo caso, señala, «en el ámbito canónico el delito de abuso sexual ha sido siempre considerado uno de los más graves de todos, y las normas canónicas lo han reafirmado constantemente, en particular la carta De delictis gravioribus de 2001, a veces citada inoportunamente como causa de una «cultura del silencio»», cuando se trata, según subraya la nota vaticana, de «una señal determinante para llamar la atención al episcopado sobre la gravedad del problema y un impulso concreto para la elaboración de directrices operativas para afrontarlo».

El «caso irlandés»

viernes, 19 de febrero de 2010
Diego Contreras


LaIglesiaEnLaPrensa.com

Me han llamado la atención varios aspectos de la reunión que el Papa mantuvo en Roma, el 15 y 16 de febrero, con los obispos de Irlanda para tratar de la dolorosa cuestión del abuso de menores cometido por algunos sacerdotes en los pasados decenios. Los sintetizo en estos Almudi.org - Diego Contrerastres: 1) la radicalidad con la que el Papa ha abordado el tema: no hay paños calientes ni consideraciones que puedan llevar a ocultar el dato objetivo de que se trata de crímenes; 2) el sentido de responsabilidad de los obispos irlandeses, que se asumen la culpa del fracaso para atajar eficazmente esos abusos (aunque en muchos casos, se trate de episodios lejanos en el tiempo); 3) la abundante cobertura informativa que se ha ofrecido de la reunión y la plena apertura a colaborar con la justicia civil.

Entre los numerosas crónicas y artículos publicados, me ha interesado lo que dice hoy Filippo di Giacomo en L’Unità, antiguo órgano del Partido Comunista Italiano. Se refiere a los prejuicios con que a veces se ha abordado el tema Iglesia y pedofilia, como si la culpa de los crímenes la tuviera el celibato. “En realidad, afirma, fuentes no confesionales fijan en el 0,3 por ciento el porcentaje de infamia para el clero católico, una cifra mucho más baja de la que afecta a otras categorías profesionales y a los ministros de otras religiones, los cuales al no ser católicos y al trabajar en tierras anglosajonas acaban –con toda justicia– ante los tribunales, pero son ignorados por la prensa, incluida la prensa católica”.

El veterano periodista Luigi Accattoli comentaba ayer en Liberal el dato positivo de que la Iglesia estuviera reaccionando, y enumeraba los pasos llevados a cabo por Benedicto XVI en estos casi cinco años de Pontificado. Anota Accattoli que ante el desolador panorama moral, la única institución que hace autocrítica es la Iglesia católica. Sin quitar nada a la gravedad de los casos, es significativo que “nuestra sociedad civil y política parece no advertir la corrupción omnipresente, el tráfico indecente y el prostíbulo que la están arrasando”.

Pienso que este episodio es una buena muestra práctica de una de las funciones del papado en la Iglesia, para aquellos que defienden a ultranza “la autonomía local frente a Roma”: si no hubiera sido por la reacción del Papa, la situación «local» estaría cada vez más empantanada, hubieran sido incapaces de salir del hoyo…

[A la espera de la publicación de la carta que el Papa ha escrito a la Iglesia de Irlanda, reproduzco en la segunda parte del post el comunicado con el que la Santa Sede informaba del final de la reunión].

* * *

“El 15 y el 16 de febrero el Santo Padre se encontró con los obispos irlandeses y con altos representantes de la Curia Romana para discutir de la grave situación surgida en la Iglesia en Irlanda. Juntos examinaron el fracaso durante muchos años de las autoridades de la Iglesia irlandesa para atajar eficazmente los casos de abusos sexuales de jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos irlandeses. Todos los presentes han reconocido que esa grave crisis ha desembocado en el desmoronamiento de la confianza en la jerarquía eclesiástica y ha perjudicado su testimonio del Evangelio y sus enseñanzas morales”.

“La reunión se ha desarrollado con un espíritu de oración y fraternidad colegial y su atmósfera, franca y abierta, ha aportado directrices y ayuda a los obispos en sus esfuerzos para hacer frente a la situación en sus respectivas diócesis”.

“El 15 de febrero, por la mañana, tras una breve introducción del Santo Padre, cada uno de los obispos irlandeses presentó sus observaciones y sugerencias. Los obispos hablaron con franqueza del sentimiento de dolor y rabia, de traición, escándalo y vergüenza que les han manifestado en numerosas ocasiones las personas que han sufrido abusos. Un sentimiento similar de ultraje reflejaban también los laicos, sacerdotes y religiosos”.

“Los obispos han hablado también de la ayuda y la dedicación prestada en este momento por miles de voluntarios, laicos y preparados, para garantizar la seguridad de los niños en todas las actividades de la Iglesia y han subrayado que, si es indudable que los errores de juicio y las omisiones están a la base de la crisis, en la actualidad se han tomado medidas para garantizar la seguridad de los niños y jóvenes. Los obispos han recalcado asimismo su compromiso en la colaboración con los autoridades legales en Irlanda –del Norte y del Sur– y con The National Board for Safeguarding Children in Catholic Church in Ireland (Consejo Nacional para la Salvaguardia de los Niños en la Iglesia Católica en Irlanda) para garantizar que las normas, actividades y procedimientos de la Iglesia correspondan a las mejores prácticas en esta materia”.

“Por su parte, el Santo Padre observó que los abusos sexuales de niños y jóvenes no son solo un crimen atroz, sino también un pecado grave que ofende a Dios y que hiere la dignidad de la persona creada a su imagen. Conscientes de que la dolorosa situación actual no se resolverá rápidamente, el Papa exhortó a los obispos a afrontar los problemas del pasado con determinación y a hacer frente a las crisis con honradez y valentía. También expresó la esperanza de que este encuentro ayude a la unidad de los obispos y a capacitarles para que hablen con una sola voz a la hora de identificar los pasos concretos para curar las heridas de los que han padecido abusos, alentando a una renovación de la fe en Cristo y a restaurar la credibilidad espiritual y moral de la Iglesia”.

“El Santo Padre también se refirió a la crisis generalizada de fe que afecta a la Iglesia, que está unida a la falta de respeto a la persona humana y a cómo la debilitación de la fe ha sido un factor que ha contribuido de manera significativa al fenómeno de los abusos sexuales de menores. También subrayó la necesidad de una reflexión teológica más profunda sobre toda la cuestión, y dijo que es necesaria una mejor preparación humana, espiritual, académica y pastoral de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, así como de los que ya han sido ordenados y consagrados”.

“Los obispos tuvieron la oportunidad de examinar y discutir el borrador de la Carta Pastoral del Santo Padre a los Católicos de Irlanda. Teniendo en cuenta los comentarios de los obispos irlandeses, Su Santidad completará ahora la carta, que se publicará durante la próxima Cuaresma”.

“Las discusiones concluyeron al final de la mañana del martes, 16 de febrero de 2010. Mientras los obispos regresan a sus diócesis, el Santo Padre ha pedido que esta Cuaresma se viva como un tiempo para implorar una efusión de la misericordia de Dios y de los dones del Espíritu Santo de santidad y fortaleza para la Iglesia en Irlanda”.