The King, el próximo documental del rey del rock’n’roll

Por Shoshana Hernández

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El rey del rock’n’roll, Elvis Presley, tendrá un nuevo documental que llegará mundialmente a cines el 22 de junio de este año. El tráiler apenas salió a la luz, sin embargo, la cinta ya se proyectó antes en el Festival de cine de Sundance y en Cannes, recibiendo en ambas ocasiones muy buenas críticas.

The King narrará la vida y obra del músico desde su clásico Roll-Royce de 1963, así que a través de un viaje por Estados Unidos podremos visualizar a Elvis en sus momentos íntimos (como su problema relacionado a las drogas) y a él mismo como figura e ícono dentro de la cultura musical norteamericana.

Además, a través de una serie de entrevistas a famosos como Lana Del Rey, Emmylou Harris, Mike Kyers, John Hiatt, Ashton Kutcher y Rosanne Cash, entre otras figuras del mundo Hollywoodense, se hablará de cómo El Rey ha logrado trastocar a diferentes generaciones y se ha identificado como símbolo del rock’n’roll.

Se ha dicho que más que plasmar la biografía de Elvis PresleyThe King pretende exponer a través de la música un retrato de Norteamérica e incluso, hablar sobre la influencia afroamericana que en algún momento se señaló estar presente dentro de las melodías de Elvis.

Y es que, hablar de Elvis Presley es también remitirse a la época de la revolución cultural, donde no solo se vio un cambio en la moda, música y arte, sino también una fuerte presencia de los nuevos pensamientos y la rebeldía que caracterizó a los jóvenes. Presley ha sido uno de los mejores personajes que pueden definir aquellos años en la vida estadounidense. Su imagen permitió que los cuadros tejanos, chaquetas, gafas y botas tuvieran una fuerte tendencia entre la gente.

El tráiler del documental-road movie dirigido por Egene Jarecki en colaboración con Oscilloscope Laboratories ha tenido hasta ahora 36 mil visitas en el canal de Youtube de la producción cinematográfica independiente. Si dos minutos y 38 segundos han vuelto locos a los fanáticos de Elvis Presley, la película espera cumplir con altas expectativas.

 A continuación, el tráiler de The King:

El complejo legado cristiano de Elvis Presley

Con vistas al próximo estreno de una obra de teatro sobre las últimas horas del Rey, aquí tenéis una ojeada a sus alegrías y dificultades vitales con la fe

El rey ha muerto. Larga vida al rey.

Más de 40 años después de su muerte, millones de personas todavía veneran al Rey del Rock and Roll. Tocan su música, cantan sus canciones, se entregan a malas imitaciones del hombre.

Los millennials nacidos décadas después de su muerte (16 de agosto de 1977 a la edad de 42 años) quizás no conozcan Heartbreak Hotel o Hound Dog, pero sí conocen su nombre. Incluso después de todo este tiempo, la cultura sigue tuteándose con Elvis.

Pero aun con todos sus singles número 1 en ventas (18, incluyendo 11 ininterrumpidos), todos sus álbumes de éxito (14 recibieron un disco de oro o de platino) y toda su evidente influencia sobre la música popular, la vida y el legado de Elvis Presley siguen siendo complejos, en especial en lo referente a su fe cristiana, a la que aseguraba ser devoto pero que no siempre seguía del todo bien.

“He leído muchas biografías de personas cercanas a él que decían que Elvis siempre estaba en conflicto con Dios”, dice Mark Macias, quien escribió The King: The Final Hours, una obra para teatro de inminente estreno y que especula sobre cómo podrían haber sido los últimos momentos de Elvis en la tierra. “Quería dar su talento a Dios, pero el mundo era demasiado tentador como para resistirse”.

La relación de Elvis con Dios comenzó temprano. Él y su familia asistían a la Iglesia de la Primera Asamblea de Dios en el este de Tupelo, Mississippi.

Fue bautizado dos veces cuando era niño, una vez en Tupelo y otra vez cuando era adolescente por un pastor pentecostalista unicitario en Memphis (fue bautizado una tercera vez, esta vez póstumamente, por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).

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Los tres bautismos de Elvis

Según todos los relatos, Elvis era profundamente religioso.

“Creo en la Biblia”, dijo en una ocasión. “Creo que todo lo bueno proviene de Dios. No creo que yo cantara como canto si Dios no hubiera querido que lo hiciera”.

Para Elvis, el cristianismo y la música estuvieron íntimamente entrelazados desde el principio de su vida.

Su madre, Gladys, dice (en una historia reproducida por Beliefnet.com) que incluso cuando era pequeño Elvis se sacudía de su regazo durante los servicios y corría al frente de la iglesia para ver cantar al coro, a veces imitando también sus movimientos.

Lisa Marie Presley, la hija de Elvis, dice que el góspel era “sin duda” su género musical favorito. “Parecía estar más apasionado y en paz cuando cantaba góspel”, escribió en el libreto de Where No One Stands Alone, un álbum de grabaciones de góspel de Elvis publicado a principios de este mes de agosto.

Y en el documental de 1972 Elvis On Tour, Elvis dice que incluso entonces —en las últimas etapas de su carrera— el góspel era una fuente constante de consuelo.

“Hacemos dos shows por noche durante cinco semanas [en Las Vegas]”, dijo. “Muchas veces subimos y cantamos hasta el amanecer, canciones de góspel. Crecimos con [el góspel]. Más o menos te tranquiliza la mente”.

Macias afirma que se crió amando a Elvis y que sus canciones góspel formaban parte de la banda sonora de su infancia.

“Hay una historia famosa sobre Elvis grabando un álbum de góspel”, cuenta Macias. “Cuando terminó, estaba llorando y todos en la habitación se emocionaron. Elvis luego dijo a todo el mundo que podía sentir a Dios directamente cuando interpretaba esas canciones góspel para Dios”.

Sin embargo, aunque la música góspel (cuyo nombre viene de gospel, ‘Evangelio’ en inglés) era una parte enorme e imperecedera de la vida de Elvis, el mensaje del Evangelio a veces se perdía entre el alboroto.

Cheryl Thurber, escribiendo para The Gospel Music Magazine, describió a Elvis como un “buscador espiritual”.

Y es que, aunque Elvis llevaba la Biblia consigo a todas partes, también leyó Autobiografía de un yogui y El profeta.

En el libro de Peter Guralnick Careless Love: The Unmaking of Elvis Presley, un relato de sus últimas dos décadas de vida, se cuenta que sus últimos meses los pasó en gran parte en reclusión, a solas, con la única compañía de una serie de libros de espiritualidad.

“Todo lo que quiero es saber la verdad, conocer y experimentar a Dios”, declaró una vez, según afirma Christian Today. “Soy un buscador, esa es mi esencia”.

No obstante, incluso las búsquedas más sinceras pueden desviarse. La fama y la fortuna pueden ser un detrimento para la fe.

Elvis, que nació en una casa de dos habitaciones en Tupelo, llegó a tener acceso a innumerables tentaciones durante su descomunal carrera.

Sabemos, tristemente, a dónde llevaron esas tentaciones: cuando murió, tenía un grave sobrepeso y abusaba de un surtido de drogas.

“El aislamiento suscita el abuso de drogas”, aseveró el difunto músico Tom Petty en el documental biográfico de dos partes de HBO, Elvis Presley: The Searcher.

“Debió de sentirse muy solo, eso lo sabemos. Hay un punto en el que tienes éxito y te vuelves muy rico, y llega un día en el que te das cuenta que nada de eso te hará feliz. Él sabía que tenía que encontrar algo, pero creo que se rindió”.

Sin embargo, Macias especula que, en sus últimas horas, Elvis regresó a la fe, un regreso que se relata en su obra de teatro (que tendrá un preestreno limitado en el teatro The Producers Club el 17 de octubre, en Nueva York).

“Creo que en sus últimas horas, Elvis Presley le pidió a Dios que le perdonara”, afirma. “Sabía que cometió errores en la vida y se arrepintió de algunas de las decisiones que tomó. Durante sus horas finales, sí sabemos que Elvis fue a su piano y tocó canciones de góspel. Dudo que tocara canciones góspel en su piano todas las noches, así que ¿quizás ese acto nos da alguna indicación de que Elvis estaba llamando a Dios? Yo creo que sí”.

“La mayoría de los artistas son sensibles”, continúa Macias. “Así es como creamos. Nos adentramos en lo profundo de nosotros mismos y sentimos. Elvis fue un gran artista y cantante porque sabía cómo profundizar en su espíritu y conectar con un poder superior. Personalmente, creo que aprendió eso en la iglesia cuando era niño y que nunca le abandonó”.

Fallece María Dolores Pradera, la gran señora de la canción

«Devuélveme el rosario de mi madre», «La flor de la canela» o «Amarraditos», entre los éxitos que la hicieron tan querida y respetada en España y América Latina

La cantante y actriz María Dolores Pradera falleció ayer a los 93 años en su casa, en Madrid (España), donde había nacido. Tras ella quedan un sinfín de canciones con las que ha acompañado al público durante más de 60 años en registros muy diversos: baladas, boleros, tangos, coplas, rancheras, fados…

María Dolores Pradera era apreciada en España y Latinoamérica. Su voz grave y elegante fue acompañada durante décadas por Los Gemelos, los hermanos guitarristas Santiago y Julián López Hernández.

Convirtió en éxitos canciones de un lado y otro del charco, de compositores como el mexicano José Alfredo Jiménez, la peruana Chabuca Granda, el cubano Miguel Matamoros, el uruguayo Alfredo Zitarrosa, el argentino Atahualpa Yupanqui, la chilena Violeta Parra y el poeta español Federico Garcia Lorca.

En el siguiente vídeo, “Toda una vida”, del compositor cubano Osvaldo Farrés:

La cantante llenó los grandes auditorios y logró ser la primera española en pisar el escenario del Royal Albert Hall de Londres. No solo eso: contribuyó al abrazo de hermanos entre los pueblos latinos gracias a colaboraciones en disco y en directo con cantantes como Alberto Cortez, Chavela Vargas, Mercedes Sosa, Lola Beltrán o Helenita Vargas,entre otros.

Entre los españoles que también trabajaron con ella, se cuentan Rocío Jurado, Lola Flores, Carlos Cano o Joaquín Sabina.

Rosana, Miguel Bosé, Cachao y Víctor Manuel son algunos de los intérpretes que también han querido unir sus voces a las de esta dama de la canción en recopilatorios, todos ellos superventas.

Devuélveme el rosario de mi madre…

En 1961 le llegó el éxito mundial por “El rosario de mi madre”, estrenada por el grupo peruano Los Troveros Criollos. Le seguirían, ya imparable su voz, “La flor de la canela”, “Fina estampa”, “Amarraditos”, “Del puente a la alameda”…

María Dolores Pradera estuvo casada con el gran actor Fernando Fernán Gómez, con quien tuvo dos hijos, Fernando y Helena. Con él compartió carrera teatral (y cinematográfica) sobre todo en los años 40, aunque ella se inclinó muy pronto por el canto.

El público siempre fue muy agradecido con María Dolores Pradera, la gran señora de la canción, como se le llegó a llamar. Le concedieron numerosos premios, entre ellos un Grammy latino y el Nacional de España de Teatro así como la Medalla de las Bellas Artes.

El 21 de junio de 2013, después de haber suspendido algunos conciertos por una afección respiratoria, María Dolores Pradera se despedía de los escenarios en un concierto con el cantante Miguel Poveda, en Las Ventas de Madrid.

Antes, en 2012, un gran número de cantantes le rindieron tributo en el disco “Gracias a vosotros”: RaphaelJoan Manuel SerratJoaquín SabinaPablo AlboránAna Belén, Víctor Manuel, Miguel Bosé, Miguel Poveda, Sergio DalmaPasión VegaLuis Eduardo AuteManolo GarcíaDiana Navarro y Diego el Cigala

“Let it Be”: la verdad detrás de la visita de la Virgen María a Paul McCartney

“Cuando me encuentro en tiempos difíciles, la Madre María viene a mí / Diciendo palabras de sabiduría: Déjalo estar”

Los sueños siempre le han venido bien a Paul McCartney. Una mañana de 1965, se despertó con la melodía de Yesterday completamente formada, con su música melancólica confirmando su alegre reputación de “el Beatle guapo”.

Sus problemas parecían muy lejanos durante estos días embriagadores de obsesión de pelo largo, pero tres años más tarde el sueño compartido con sus compañeros de grupo se había transformado en una pesadilla de desacuerdos creativos, riñas empresariales y choques de carácter.

“Estaba pasando por un momento realmente difícil en torno al otoño de 1968”, recordaría más tarde McCartney en el libro de Marlo Thomas Las palabras precisas en el momento oportuno.

“Ya estaba muy avanzada la carrera de The Beatles y habíamos empezado a hacer un álbum nuevo, una continuación del White Album. Como grupo, empezábamos a tener problemas. Creo que tenía la sensación de que The Beatles iba a disolverse, así que me quedaba despierto de madrugada, bebiendo, tomando drogas, yendo de bares, como era común entre mucha gente de entonces. Sin duda, vivía y jugaba fuerte”.

Fue entonces cuando, durante uno de los breves episodios de sueño irregular que consiguió intercalar en su insomnio, una vez más recibió una visita en sus sueños; esta vez la de una presencia reconfortante de fe y fortaleza. McCartney, que se despertó a la mañana siguiente con las fuerzas restablecidas, tomó papel y bolígrafo para escribir una canción nueva que evocara esta emotiva experiencia.

Cuando me encuentro en tiempos difíciles, la Madre María viene a mí/Diciendo palabras de sabiduría: Déjalo estar.

En los años venideros, admiradores de todo el mundo interpretaron que esta figura era la Virgen María, Madre de Jesús, pero la verdad era mucho más literal para el compositor de la canción. Sintió el cálido confort de su propia madre, Mary Mohin McCartney, que sucumbió a un cáncer de pecho cuando él tenía solo 14 años.

“En un sueño vi a mi madre, que llevaba muerta unos 10 años”, contó al escritor Barry Miles en la biografía autorizada Many Years from Now. “Fue fantástico verla, porque eso es lo maravilloso que tienen los sueños: te reúnes de verdad con esa persona durante un segundo; está ahí y parecéis estar físicamente juntos de nuevo. Fue maravilloso para mí y ella fue muy tranquilizadora. En el sueño me dijo: ‘Todo irá bien’.  No estoy seguro de si usó las palabras ‘Déjalo estar’ [Let it be], pero esa era la esencia de su consejo. Era: ‘No te preocupes demasiado, todo va a salir bien’. Fue un sueño tan placentero que me desperté pensando ‘Oh, ha sido estupendo poder hablar con ella otra vez’. Me sentí muy bendecido por haber tenido aquel sueño. Eso me hizo escribir la canción Let It Be’”.

Las palabras salieron de la misma fuente subconsciente que hizo brotar la apenada letra de Yesterday. La muerte repentina de Mary dejó devastada a la familia McCartney, para quien era una fuente principal de fortaleza y apoyo. “Mi madre había sido enfermera, muy trabajadora, porque quería lo mejor para nosotros. No éramos una familia pudiente —no teníamos coche, apenas pudimos permitirnos una televisión—, así que mis dos padres trabajaban y Mamá contribuía con una buena mitad de los ingresos familiares. De noche, cuando volvía a casa, solía cocinar, así que no teníamos mucho tiempo para estar juntos. Pero simplemente era una presencia muy reconfortante en mi vida”. Como no sabía nada de su enfermedad, Paul McCartney quedó tan impactado por la muerte de su madre que su primera reacción automática fue: “¿Qué vamos a hacer sin su dinero?”. Fue una frase que le atormentaría durante años.

McCartney lidió con su dolor entregándose al dominio de la guitarra. El dramático hecho sirvió también como cimiento para su amistad con John Lennon, que perdería a su madre menos de dos años después en un accidente de tráfico. “Aquello se convirtió en un vínculo muy grande entre John y yo”, dijo McCartney durante el documental The Beatles Anthology. “Ambos teníamos este torbellino emocional que debíamos afrontar y, como éramos adolescentes, teníamos que manejarlo muy rápido”. Juntos, se animaron mutuamente a la creación.

Aunque sería apresurado decir que el primer trabajo compositivo de McCartney, I Lost My Little Girl, estaba directamente inspirado en el trauma familiar, Yesterday sí se vuelve especialmente emotiva cuando se piensa desde la perspectiva de un desorientado joven que reaccionó mal tras la abrupta muerte de su madre.

“Por qué tuvo que irse, no lo sé, no lo dijo/ Dije algo malo, ahora añoro el ayer”.

Mientras que Yesterday dificultaba sus despreocupados días de fama, fortuna y admiración con recuerdos de un profundo arrepentimiento, Let It Be es su imagen espejo, ofreciendo esperanza desde la profunda oscuridad de sus adentros. “Me desperté con una sensación estupenda. Era como si me hubiera visitado de verdad en este momento tan difícil de mi vida y me diera este mensaje: Sé dulce, no luches contra las cosas, simplemente intenta seguir la corriente y todo saldrá bien”.

La canción tomaría forma por primera vez en enero de 1969, durante las tortuosas sesiones de lo que entonces se conoció como Get Back, un proyecto multimedia que combinaba un especial de televisión con un álbum en directo. Las relaciones entre los Beatles estaban más tensas incluso que durante la grabación del White Album seis meses antes, y McCartney sentía que el grupo se desmoronaba sin remedio. Por fortuna, su ánimo se vio reforzado por la nueva mujer de su vida: su futura esposa Linda Eastman. “No mucho después del sueño, me casé con Linda, que fue mi salvación”, recordó. “Podría decirse que era como si mi madre la hubiera enviado”.

La experiencia Get Back fue tan desagradable que las cintas quedaron en un cajón durante un año, durante el cual The Beatles logró grabar un último álbum, Abbey Road, titulado en honor de su hogar creativo de siempre. McCartney regresaría allí el 4 de enero de 1970, con George Harrison y Ringo Starr, para dar los toques finales al Let It Be que grabaron anteriormente. Por las circunstancias correspondientes a su distanciamiento, Lennon estuvo ausente de la sesión; en su lugar, Linda permaneció al lado de McCartney para darle ánimos y, excepcionalmente, aporte creativo. “La canción es una de las primeras cosas que Linda y yo hicimos juntos musicalmente”, recordó el Beatle. “Solo pensé ‘Oh, estaría bien probar un armonía’. Aunque Linda no era una cantante profesional, la había escuchado cantar por la casa y sabía que podía mantener una nota y cantar tan agudo. Así que lo intentó y funcionó y se quedó en la grabación. Puede escucharse a día de hoy”. Harrison también contribuiría con los coros y con un nuevo solo de guitarra, concluyendo así la última sesión de The Beatles como grupo.

Let It Be sería el último single de la banda antes del anuncio de su separación en abril y también sería el tema que daría nombre a su LP canto de cisne estrenado un mes después. Desde entonces ha alcanzado el estatus de un himno moderno querido por todos que trae alegría e inspiración a millones de personas. En 1986 fue escogido para poner el broche al concierto repleto de estrellas Live Aid en Londres, transmitiendo el mensaje celestial de fe de María por todo el mundo. La canción traería consuelo a su autor una vez más en 1998, cuando una multitud de 700 personas la cantó en el funeral de Linda, que había perdido la batalla contra el cáncer de pecho. Para McCartney, fue un conmovedor eco de la tragedia que experimentó de niño, pero la música continuaba ayudándole.

A pesar de su intenso significado personal, McCartney ha mantenido una actitud bondadosa en relación a las interpretaciones más piadosas de la canción. “‘Madre María’ lo convierte en algo cuasi religioso, así que puede entenderse así, no me importa”, contó a Miles. “Me alegra que la gente quiera usarla para apuntalar su fe. No tengo problemas con eso. Creo que es estupendo tener cualquier tipo de fe, sobre todo en el mundo en que vivimos”.

Fallece Fats Domino, pionero del rock’n roll, casado y padre de 8 hijos

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Huía de la fama, pero ésta lo abrazó: está considerado uno de los grandes pianistas y letristas del siglo XX. El Mississipi hoy llora por él.

Falleció este martes en Nueva Orleans (la ciudad donde nació en 1928) Fats Domino, quien durante 89 años navegó por las aguas del Mississipi para conmover al mundo con la música del rythm and blues, el country y la música cajún. Esa mezcla tan especial lo hizo pionero del rock’n roll. Y este martes nos dejó rodeado de su familia, según informó una de sus hijas a la agencia Associated Press.

Su vida no fue común entre las estrellas de la música de los años 50 y 60. Ha fallecido cuando seguía casado con su primera y única esposa, y tuvo ocho hijos que le arroparon en la vejez. Su sonrisa en las actuaciones y los carteles publicitarios así como en las portadas de los discos transmitía lucha contra la esclavitud y el racismo, así como alegría por estar aportando al mundo el don de la música.

Fats (Antoine) Domino, coetáneo de Elvis Presley, Chuck Berry y Jerry Lee Lewis, estuvo en la cima. Comenzó tocando el piano con uno de sus cuñados, pero en tan solo cinco años, entre 1955 y 1960, colocó 11 piezas en los top ten del momento, yendo a la zaga de Elvis, que ya entonces se había convertido en mito cinematográfico (su primer filme, “Love me tender”, es de 1956).

Famoso y hogareño

Se casó a los 20 años y se consideraba hogareño. Decidió que todos sus hijos tendrían nombre que empezara por la letra A y así fue. Era un tipo ajeno a la fama, a las drogas y al alcohol. Solo comía lo cocinado en su casa y no quiso tocar en el Rock and Roll Hall of Fame cuando se le otorgó la distinción en 1989. Tampoco acudió a la Casa Blanca. Pero sabía bien lo que hacía: en 2015, apareció por sorpresa en el funeral de otro de los grandes, BB King, para tocar al piano “Amazing Grace”, el himno de acción de gracias y contra la esclavitud. Fue en Indianola, Mississipi.

Fats Domino llegó a vender más de 65 millones de discos y recibió un Grammy por su trayectoria en 1987. Sus últimas apariciones públicas fueron para recaudar fondos para ayudar a las víctimas del huracán Katrina. Ayudó así a reconstruir su ciudad natal y su tierra, donde ahora descansará para siempre. Destinó los beneficios del álbum Alive and Kickin, de 2006, a ayudar a la reconstrucción de su ciudad.

Entre sus éxitos, se cuentan “I’m Walkin’,” “Blue Monday” y “Walking to New Orleans,” que según la revista Rolling Stone “sonaba como nunca nada antes”.

Sus hits fueron versionados por grandes de la música como Led Zeppelin o John Lennon, quien escogió “Ain’t That a Shame” para su álbum Rock & Roll de 1975. Lennon dijo de ella que era la primera canción que había tocado a la guitarra y que le traía recuerdos entrañables.

Está considerado uno de los mejores letristas de la música del XX, junto con el mismo Lennon y Paul McCartney.

 

Entrevista a Berenice Crudo

“Amar en los límites es donde se prueba la santidad”

En una cálida entrevista, Berenice Crudo nos concedió la oportunidad de conocer algunos detalles sobre su canción Me Amó y se Entregó por Mí, su misión como músico, y pequeños secretos de su fortaleza espiritual. Su primer disco titulado Enciende mi ser incluye once canciones llenas de sentimientos y mensajes profundos que revelan su madurez cristiana, su historia personal y su rica experiencia como catequista, comunicadora y ministra de liturgia a lo largo de muchos años.

¿Qué te motivó a componer la canción Me Amó y se Entregó por Mí?

Compuse la canción teniendo presente la última frase de San Pablo en Gal 2, 20 que correspondía a un lema de uno de los dos retiros anuales que dábamos en preparación al sacramento de confirmación en una parroquia. Estuve once años dirigiendo un grupo de catequistas con los que preparábamos entre 50 y 80 jóvenes anualmente para recibir este sacramento. El objetivo del primer retiro era hacer pasar a los jóvenes por la experiencia de la Pascua que es fundamental en la vida de cualquier cristiano. En las estrofas de la canción menciono algunos momentos de sufrimiento y de la crucifixión de Jesús y en el estribillo me pregunto que más necesito -o necesitas tú- para creerle a este Dios que se entrega en la cruz. Es una canción de Pascua que además dice que el Señor “se entregó siempre en oración” porque Jesús oró siempre en los momentos más importantes de su vida confiándose a su Padre. Mi canción busca cuestionar si dejamos todo en manos de Dios y si nos animamos a hacerlo. La idea es que las personas se pregunten: qué más espero yo (de Dios) y mirando la cruz encuentren la respuesta.

¿Existe alguna palabra que puede describirte como persona y artista?

Aunque caiga en un “cliché”, voy a decir algo de corazón: sobre todo me siento hija de Dios. Soy alguien que busco hacer su voluntad. En mi experiencia de vida nunca tuve un momento especial de conversión porque desde pequeña siempre sentí las ganas de rezar. En el colegio dominico “Guardia de Honor del Santísimo Rosario” donde hice la primaria había una capilla preciosa. En algunas ocasiones, prefería dejar a mis amigos -con los que me encantaba jugar durante el recreo- para estar sola rezando en la capilla. Son recuerdos desde cuando era muy chiquita. Siempre sentí la necesidad de contarle mis cosas a Jesús en la cruz y a María del Rosario que tenía una imagen en la capilla.

En la vida he tenido que atravesar experiencias muy difíciles. Mi papá falleció con un cáncer terrible. Mi única hermana tiene discapacidad. Y una de mis hijas sufre también una grave discapacidad que requiere mucho de mi tiempo y dedicación. Todos me preguntan cómo hago en situaciones extremas. Yo nunca le pregunté a Dios por qué me tocó vivir esto a mí. Creo que el dolor y la enfermedad son también parte de la vida en este mundo y que puedo afrontar todo lo que me ocurre mucho mejor de la mano del Señor que (si estuviese) alejada de Él. Dios me ha revelado en oración que debo ser la mamá que mi hija necesita y no la mamá que yo quisiera ser. He aprendido que amar en los límites de uno (mismo) y de los demás es donde se juega la santidad y (eso) está (para mí) clarísimo. Por eso, en los momentos difíciles le entrego mis hijas (y me entrego yo también) a Dios junto con mi esposo Pablo, mi compañero que es teólogo y un gran hombre de fe. Juntos buscamos la santidad en lo que hacemos a pesar de que no es fácil. Nos acompañamos en nuestros proyectos como en la gira de conciertos y conferencias que estamos preparando para mi álbum.

¿Tienes alguna misión especial como músico católico?

El músico católico tiene que ser canal de gracia divina, ya sea que pueda juntar multitudes o se encuentre en una reunión con pocas personas. Tiene que procurar que el canto trascienda los aspectos externos como el sonido, las luces, o el escenario para que quien escuche no se vaya solamente con haber tenido una linda experiencia de escuchar un concierto, una misa, una oración comunitaria o un retiro. Tiene la misión de contagiar más allá de una alegría temporal o pasajera. Al momento de cantar, el músico tiene que ayudar a que las personas transformen su corazón. El desafío es inspirar para que haya algo que se mueva y renueve en él o en ella y que lo sienta más allá de la piel y del cuerpo. Que sienta la presencia de Dios para que se vaya “ardiendo”. Lo he experimentado muchas veces y he vibrado. Eso me determinó a ser quien soy (como músico) y ahora estoy haciéndolo profesionalmente. Sentía que Dios me animaba a dar un paso adelante.

Hace muchos años que yo sirvo musicalmente en diferentes maneras y he estado también en las misas de Corpus Christi en la Plaza de Mayo como locutora ayudando a guiar la liturgia junto a quien es hoy el Papa Francisco, en ese entonces el Obispo Mario Bergoglio. He hecho muchas cosas como locutora y profesora de comunicación en colegios secundarios. Todo eso fue parte de mí y es parte de lo que soy. Sin embargo, donde yo siento que Dios me llama para hacer algo más es en la música. Es allí donde puedo servir mejor porque creo que Dios quiere utilizarme así para llegar a los demás.

El éxito de un músico es que al terminar un servicio (sin importar el número de personas que tenga en frente) sienta la certeza absoluta de haberse entregado por completo, con todas sus capacidades y que, a través de su música, esas personas puedan encontrarse con Dios. Sé que Él puso dones y talentos en mí para hacer esto (la música). Y cada vez que lo hago siento la reconfirmación que Dios me quiere en esta misión. Cantar y transmitir el mensaje del Señor es una certeza clara y firme.

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Por Fabián E. J. Aguirre Nava

La robusta fe católica de la familia Trapp

La película cumple 50 años, pero la historia real es mayor

Las 10 cosas que «Sonrisas y lágrimas» no contó sobre la robusta fe católica de la familia Trapp 

Actualizado 16 marzo 2015

María Martínez López/Alfa y Omega 

Hace 50 años se estrenó la película -en la imagen- sobre la familia Trapp, pero la historia real es aún más bella y espiritual
Hace 50 años se estrenó la película -en la imagen- sobre la familia Trapp, pero la historia real es aún más bella y espiritual

Este mes de marzo se han cumplido 50 años del estreno de la película Sonrisas y lágrimas, una película basada en el musical The sound of musicque ha cautivado a generaciones enteras.

Muchos fans saben que su argumento se basa en la historia real del matrimonio entre el barón Georg von Trapp y su segunda mujer, María,que tras huir de Austria alcanzaron la fama en Estados Unidos como los Cantores de la Familia Trapp.

Este grupo estaba formado por María, los siete hijos del capitán Von Trapp con su primera mujer –cuyos nombres y edades no coindicen con los del musical–; y, con el tiempo, también los tres hijos nacidos del matrimonio de Georg y María. Sin embargo, para muchos que han disfrutado con canciones como Do-Re-Mi o Mis cosas favoritas, será una gran sorpresa comprobar hasta qué punto la fe y la vivencia católicas hicieron posible esa historia que tanto admiran

1.- De atea a postulante benedictina
María Augusta Kutschera (su nombre de soltera) había perdido a su madre a los dos años y recibido una educación muy estricta por parte de unos familiares con los que su padre la había dejado para que se hicieran cargo de ella. Llegó a la universidad siendo atea y socialista, hasta que un día entró en una iglesia pensando que iba a escuchar un concierto de Bach. En vez de eso, se encontró el templo abarrotado escuchando al famoso predicador jesuita padre Friedrich Kronseder. Su forma de hablar «simplemente me arrastró. Estaba completamente abrumada». Mientras el sacerdote bajaba del púlpito al terminar de hablar, la joven lo agarró del codo y le preguntó: «¿Realmente cree todo eso?» Una larga conversación con él cambió totalmente su visión del mundo, hasta el punto de que no mucho después ingresó como postulante en la abadía benedictina de Nonnberg.

2.- Una abadía con historia
Fundada a principios del siglo VIII por santa Erentrudis, sobrina (o hermana) de san Rupert de Salzburgo, la abadía de Nonnberg es el monasterio femenino más antiguo al norte de los Alpes. Allí, continuó sus estudios de magisterio, que debía completar antes de ingresar al noviciado.

El motivo de que María fuera la elegida cuando el viudo capitán Georg von Trapp solicitó una maestra para una de sus hijas fueron las frecuentes jaquecas que sufría, y que el médico atribuía a que la vida monacal no le permitía hacer la cantidad de ejercicio físico a la que estaba acostumbrada. También su futuro marido era converso, y había entrado en la Iglesia católica sólo un año antes de 1926, cuando se conocieron.

3.- La música de las montañas
Antes de ingresar en el monasterio, María había pertenecido a grupos juveniles católicos, que tuvieron un gran protagonismo en los países germanos en el primer tercio del siglo XX, y en los que la música jugaba un papel muy importante.

En los libros en los que cuenta su historia –en España se ha publicado sólo Sonrisas y lágrimas (Espasa), titulado originalmente La historia de los Cantores de la Familia Trapp–, habla con entusiasmo de las largas acampadas en los Alpes, y cómo recorrían pueblos y aldeas recogiendo melodías tradicionales, copiándolas, versionándolas para voces e instrumentos modernos y antiguos, y, por supuesto, cantándolas, tocándolas y bailándolas. Así, cuando llegó a la familia Trapp, tenía en la cabeza un amplísimo repertorio de canciones folclóricas que luego contribuiría a hacerles famosos.

4.- La familia, Iglesia doméstica
Desde su matrimonio, Georg y Maria von Trapp hicieron de la vivencia de la fe el eje de su vida familiar, de forma inseparable a la música. De hecho, empezaron a cantar no sólo por amor a la música, sino como forma de oración, y los momentos familiares importantes –nacimientos (en casa), muertes, acciones de gracias– siempre se vivían en familia, cantando piezas religiosas acordes a la ocasión.

La primera Cuaresma, los Trapp adquirieron la costumbre de que el rato de lectura en voz alta de cada noche, mientras los hijos hacían labores y manualidades, se dedicara al Evangelio. En uno de sus libros, Ayer, hoy y siempre, María recoge, entremezcladas con anécdotas, las reflexiones que la familia iba haciendo en torno a esos ratos de lectura del Evangelio, que en ocasiones derivaban en una investigación más profunda sobre aspectos diversos de la Escritura y de Tierra Santa.

Otra de sus obras, En torno al año con la familia Trapp, explica de forma sencilla y a la vez profunda todas las costumbres católicas que iban marcando los tiempos litúrgicos de todo el año en Austria, y su significado. De hecho, este tema ya está presente en el libro sobre la historia de la familia.

5.- «¡Qué afortunados somos!» Comienzan los problemas
En 1935, el pequeño banco familiar en el que Georg von Trapp había depositados sus abundantes ahorros para intentar ayudar a la dueña, amiga suya, quebró. Fue la primera de muchas pruebas. Para mantenerse a flote, los Trapp tuvieron que despedir a seis de los ocho empleados que hasta entonces habían tenido. Las monjas benedictinas de Nonnberg les sugirieron que instalaran una capilla en su casa, de forma que pudieran alquilar habitaciones a estudiantes de la Universidad Católica –la familia se instaló en uno de los tres pisos de la mansión–. Así lo hicieron, con permiso del obispo de Salzburgo.

Desde entonces, cada mañana celebraban Misa (en la que cantaba el pequeño coro familiar) y, por la tarde, Bendición con el Santísimo. Providencialmente, uno de los sacerdotes enviados para celebrar fue el padre Franz Wasner, gran experto en música, que quedó desde entonces indisolublemente unido a la familia como su director del conjunto musical, incluso antes de que pensaran en dedicarse a la música como profesión. Fue él quien les acompañó en el proceso de transformar la afición en profesión, aunque el musical basado en la historia de la familia Trapp ignore su figura y le sustituya por el tío Max Detweiler. La generosidad con la que reaccionaron los niños ante el brusco cambio de vida, y el poder tener al Señor en su propia casa, les hacía exclamar con frecuencia «¡qué afortunados somos!»

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Miembros verdaderos de la familia Trapp: en la fila de atrás, de izquierda a derecha Hedwig von Trapp, Werner von Trapp, Maria von Trapp, Eleonore von Trapp y el sacerdote y director musical Franz Wasner; en la de delante, Johanna von Trapp, Agathe von Trapp, Johannes von Trapp y Maria Kutschera von Trapp.

6.- Hay que elegir: bienes temporales o espirituales
En Sonrisas y lágrimas, se cuenta que los Trapp deciden huir de Austria después de la Anexión a Alemania de 1938 para evitar que el capitán Trapp tenga que incorporarse al ejército del Tercer Reich. Efectivamente, el capitán recibió esta invitación y se sintió tentado a aceptarla. Había estado al mando de un submarino en la I Guerra Mundial y la nave que le ofrecían los nazis era infinitamente mejor. Pero la tentación no duró mucho: «No, no puedo hacerlo. Cuando hice el juramento sobre nuestra antigua bandera, juré: Con el Emperador [austrohúngaro], por Dios y mi país. Esto estaría contra Dios y contra mi país».

También su hijo Rupert, que acababa de terminar Medicina, rechazó un puesto en un hospital –había escasez de médicos por las detenciones de judíos– porque ya era consciente de que, bajo los nazis, ejercer la Medicina significaría «tener que consentir atodo tipo de tratamientos y manipulaciones que no puedo aceptar, como católico, y como hombre».

De hecho, ese mismo día, a María le habían recomendado abortar a su tercer hijo –el décimo de Georg– para evitar que se agravaran los problemas de riñón que sufría.

La misma semana, recibieron la tercera oferta de los nazis: cantar para Hitler en su cumpleaños. Entonces se dieron cuenta que rechazarla una vez más les pondría en serio peligro. Convocaron un consejo familiar con los siete hijos mayores, en el que Georg les preguntó: «¿Queremos conservar los bienes materiales que nos quedan (la casa con los muebles, a nuestros amigos y todas las cosas a las que tenemos cariño? Entonces tendremos que renunciar a los bienes espirituales, a nuestra fe y nuestro honor. Ya no podemos tener ambos. Ahora podríamos ganar mucho dinero, pero dudo mucho si eso podría hacernos felices. Prefiero veros pobres, pero honrados».

La decisión estaba tomada: huirían de Austria, acompañados con permiso del obispo por el padre Wasner, que también estaba en peligro por su vinculación con ellos y por algunas publicaciones en la revista católica que dirigía.

7.- Buscar primero el Reino de Dios
Con nueve hijos entre los 17 y los siete años y uno en camino en un embarazo de riesgo, los Von Trapp dejaron su casa y su país. No fue una huida épica por las montañas como en la película, pero tampoco estuvo exenta de dificultades. Sobrevivieron unos meses a base de una gira de conciertos por Europa.

Les contrataron para otra por Estados Unidos, donde llegaron con un total de cuatro dólares en el bolsillo. Después de tener que interrumpir esta primera gira de conciertos por el nacimiento del niño, el Gobierno les prohibió prolongar la estancia en el país, por lo que tuvieron que volver a Europa. Siguieron sobreviviendo gracias a la música, pero de una forma que consideraron toda una lección de confianza en la Providencia: siempre surgía un nuevo concierto, o una prolongación del permiso de estancia en un país, justo antes de que se agotaran los plazos, o el último céntimo.

Por fin, pudieron volver a Estados Unidos, donde alcanzaron la fama definitiva. Su lema durante todo ese tiempo fue: «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia», ya sea dejando tu país para no traicionar tus creencias o viviendo con alegría la incertidumbre y la pobreza, «y lo demás se os dará por añadidura».

8.- La ayuda para Austria, a través de los capellanes militares
Al terminar la II Guerra Mundial, el General al mando del ejército estadounidense de ocupación en Austria escribió a los Cantores de la Familia Trapp pidiéndoles ayuda para paliar las situación de empobrecimiento absoluto en su país de origen. Inmediatamente, la familia creó una fundación y aprovechaban todos sus conciertos para pedir donaciones económicas o en especie, que iban recogiendo en su autobús. Cuando el autobús estaba lleno, las enviaban a los capellanes del ejército americano, para evitar que acabaran en el mercado negro. Sólo mediante el esfuerzo de la familia y la ayuda puntual de algunos amigos, lograron enviar a Austria, en menos de dos años, 136.000 kilos de ayuda, y organizaron el apadrinamiento de 14.000 familias austriacas. Esta labor le supuso a María la concesión, por parte del Papa Pío XII, de la Medalla Benemerenti (1949) y de la de Dama de la Orden del Santo Sepulcro (1952).

9.- Evangelizar con la música, «una nobilísima vocación»
Si la familia Trapp era famosa por la música y su música era inseparable de su vida de fe, a la fuerza tenían que evangelizar. Lo hacían en sus conciertos, mediante las sencillas explicaciones a las piezas religiosas. Lo hacían también cuando, en su granja de Stowe (Vermont), comenzaron a organizar en verano campamentos musicales para gente de todas las edades. En este campamento –al igual que en la granja– la capilla era un lugar de gran importancia, y cada día terminaba con la Bendición con el Santísimo y un rato de oración mediante la música.

«Muchas de esas almas no habían rezado en mucho tiempo. Allí, la música era como una llave mágica, que abría el corazón más fuertemente cerrado. En esos momentossentíamos el centro de nuestra nobilísima vocación», recuerda María von Trapp en su libro.

10.- Misioneros en el Pacífico Sur
El apostolado cotidiano se les quedaba corto. Tras la muerte del barón Von Trapp en 1947 y la disolución del grupo en 1957, María von Trapp, su hijastra María Francisca (fallecida en 2014 a los 99 años) y su hija Rosemarie se trasladaron a Papúa Nueva Guinea durante unos años como misioneras.

«abre la Biblia al azar en busca de guía»

San Agustín y San Francisco lo hicieron… después de orar

Jennifer López, descolocada en la vida, «abre la Biblia al azar en busca de guía»: ¿es eso correcto? 

Actualizado 27 junio 2014

Pablo J. Ginés / ReL

Con 44 años y 4 rupturas sentimentales JLo busca en la Biblia abriéndola al azar... no es mala práctica si se acompaña de oración, docilidad al Espíritu y si lleva a la Iglesia
Con 44 años y 4 rupturas sentimentales JLo busca en la Biblia abriéndola al azar… no es mala práctica si se acompaña de oración, docilidad al Espíritu y si lleva a la Iglesia

Las rupturas que ha tenido la famosa cantante puertorriqueña Jennifer López con sus parejas(tres exmaridos y su expareja actual no era su marido, si parafraseamos la escena de la samaritana) parece que le han llevado a buscar “una guía” para ordenar su vida, que ya a los 44 años requiere asentarse. 

“Me encanta descubrir nuevos aspectos sobre lo más profundo del alma de las personas, por eso leo muchísimo sobre temas de autoayuda. Siempre estoy intentando buscar respuestas a todo lo que me sucede y lo hago a través de libros como la Biblia”, dijo JLo en el programa ‘The Wendy Williams Show’.

Tras su ruptura con el bailarín Casper Smart por supuestas infidelidades con dos guapas modelos, se declara “soltera” (tampoco estaba casada con él) y dice que busca “una persona que me conquiste por su interior porque el físico es algo secundario para mí”. 

Y en este proceso dice que “siempre estoy buscando respuestas: abro la Biblia al azar en busca de guía y respuestas”.

Los cristianos no van por libre
Mientras el Papa Francisco predica cada miércoles en sus catequesis que los cristianos no pueden ir por libre y que necesitan a la Iglesia, es cierto que hay gente que ignora a la Iglesia y usa la Biblia supersticiosamente como si fuese un instrumento de “adivinación”. 

Pero por otra parte, la Iglesia no prohibirá nunca que en actitud orante, humilde y sin renunciar a la razón se abra la Biblia al azar en busca de una guía de Dios porque la historia de los santos y muchos testimonios de nuestros días demuestran que el Espíritu Santo a veces usa esta forma de comunicarse y de tocar corazones. Precedentes de tan alta alcurnia como San Agustín o San Francisco de Asís lo confirman.

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Agustín, aún un abogado y cortesano mundano y vividor,
frente al obispo San Ambrosio de Milán,
en la película italiana de LuxVide

El caso de San Agustín en el siglo V, la conversión más influyente y relatada del catolicismo, sólo por detrás de la de San Pablo, casi canoniza esta práctica.

Agustín quería ser católico, pero para eso debía ser casto, y esto le costaba mucho. “Hazme puro … pero aún no”, rezaba a Dios, según cuenta en sus Confesiones. Un día, orando en un jardín, pidiendo pureza, escuchó la voz de un niño que repetía cantando: “Tolle, lege”, es decir “Toma y lee; toma y lee”. 

Se sintió inspirado a abrir su Biblia al azar y apareció la carta de San Pablo a los Romanos (13:13-14): “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos … revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias”. Supo que Dios le conduciría y se convirtió. 

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Raniero Cantalamessa predicando a la Curia en Roma

Otro caso “de primera división” es el de Francisco de Asís. El capuchino Raniero Cantalamessa, predicando a la Curia romana en cuaresma de 2008 lo explicaba así:

“De Francisco de Asís se lee, en las fuentes, que descubrió el género de vida al que Dios le llamaba abriendo tres veces al azar, «después de haber orado devotamente», el libro de los Evangelios «dispuestos a poner por obra el primer consejo que se les diera»”.

Abrir al Biblia al azar es algo delicado que hay que hacer con discreción, en un clima de fe y no antes de haber orado largamente. No se puede, en cambio, ignorar que, en estas condiciones, ello ha dado con frecuencia maravillosos frutos y lo han practicado también los santos”, concluye el padre Cantalamessa predicando ante cardenales y arzobispos curiales, por su cargo de Predicador de la Casa Pontificia. 

Un caso del padre Cantalamessa
Para mostrar que la combinación de oración y Biblia al azar sigue funcionando como guía en muchas vidas, Cantalamessa contó un ejemplo personal.

“Una vez predicaba una misión en Australia. El último día vino a verme un hombre, un inmigrante italiano que trabajaba allí. Me dijo: «Padre, tengo un grave problema: tengo un hijo de once años que aún está sin bautizar. La cuestión es que mi esposa se ha hecho testigo de Jehová y no quiere oír hablar de bautismo en la Iglesia católica. Si le bautizo, habrá una crisis; si no le bautizo, no me siento tranquilo, porque cuando nos casamos ambos éramos católicos y habíamos prometido educar en la fe a nuestros hijos. ¿Qué debo hacer?». Le dije: «Déjame reflexionar esta noche; vuelve mañana y vemos qué hacer». Al día siguiente este hombre regresó visiblemente sereno y me dijo: «Padre, encontré la solución. Ayer por tarde, en casa, oré un rato; después abrí la Biblia al azar. Salió el pasaje en el que Abrahán lleva a su hijo Isaac a la inmolación, y vi que cuando Abrahán lleva a su hijo a inmolarlo no dice nada a su esposa». Era un discernimiento exegéticamente perfecto. Bauticé yo mismo al chico y fue un momento de gran alegría para todos.”

Es evidente que aquí se trata de un mensaje directo de Dios para un padre orante en una circunstancia concreta, y no una enseñanza general de la Iglesia de que sea siempre adecuado bautizar a los niños sin avisar a los cónyuges.

Vendía drogas y le pasó lo que a Agustín
Hay casos en los que ni siquiera hay “un clima de fe orado largamente”, por ejemplo, el deTaras Kraychuk, que hoy es sacerdote pero que en su juventud era vendedor de drogas.

Cierto día lluvioso, examinando su vida, el joven Kraychuk sentía “que no había nada por lo que vivir, quería desaparecer. Todo era absurdo. Nada tenía sentido”. Y entonces oyó una voz infantil decir «toma y lee». ¡Igual que San Agustín! 

Y lo que encontró Kraychuk era contundente: «No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, herederán el reino de Dios.» (1 Corintios 6,9). 

Él estaba en la lista. 

Aún le costó un año dar el paso a la confesión, la vida cristiana y dejar la venta de drogas, pero lo hizo. Su testimonio lo contamos con detalle aquí en ReL.

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Y sin estar bautizada
Y para esta guía no hace falta ni siquiera está bautizado, como es el caso de Etty Hillesum,una judía que creía en Cristo y leía el evangelio cada día, con fe y devoción, pero sin llegar a bautizarse. Detenida por los nazis en el lager de Drenthe, antesala de Auschwitz, rodeada por el mal y el odio, la joven mística tenía la soberana certeza de un Dios bueno. 

«Se puede creer muy bien en los milagros en el siglo veinte. Y yo creo en Dios, aunque dentro de poco los piojos me devorarán en Polonia», escribe. Y logró dejar en una postal un mensaje: «He abierto la Biblia al azar. Se ha abierto en un salmo: “El Señor es mi baluarte”». Una luz en la oscuridad.2

Canción Country «Provida»

Kenny Chesney y «There goes my life» 

Si eres provida y te gusta el «country», ésta es tu canción 

Estuvo siete semanas como número uno del género y es una de las favoritas de su autor, ex marido de la actriz Renee Zellweger. 

Actualizado 2 mayo 2013 

C.L. / ReL 

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Kenny Chesney (Tennessee, 1968), fugaz marido en 2005, durante cuatro meses, de la actriz Renée Zellweger (Bridget Jones), es una de las grandes estrellas del country en Estados Unidos, donde ha ganado todos los galardones posibles en ese particular género musical. Y como ese género musical es allí muy popular, 14 de los 15 álbumes del cantante han sido Disco de Oro o más.

El de 2005, When de sun goes down [Cuando se pone el sol], Álbum del Año de la Asociación de Música Country, contenía un tema que Chesney ha reconocido como uno de sus favoritos: There goes my life [Ahí se va mi vida], siete semanas número uno de la lista de éxitos de country. Y, además, una de las canciones emblemáticas del movimiento provida, que cuenta además con un clip potente y directo (ver abajo).

Cuenta la historia de una joven promesa del fútbol americano que deja embarazada a su novia: «Todo lo que él podía pensar era: / ´Soy demasiado joven para esto, / tengo toda la vida por delante. / Yo mismo soy sólo un niño, / ¿cómo voy a educar a otro?´. / Y veía sus sueños esfumarse, / dejar esta ciudad e irse a la costa… / Esos planes se han ido», canta Kenny mientras el videoclip nos muestra al chico recibiendo la noticia del embarazo y llorando al conocerla.

«Ahí se va mi vida, / mi futuro, mi todo», reza el estribillo.

There goes my life nos presenta luego una escena totalmente distinta a la inicial: «Un par de años / de noches sin dormir y miles de pañales después, / las fotos de ese error / que él creía que había cometido / llenan la nevera. / ¡Oh, sí, él ama a esa pequeñita! / Cuando mamá está esperando / para meterla en la cama / y ella gatea en las escaleras, / se vuelve sonriéndole, / arrastrando su peluche. / Que duermas bien, / niña de ojos azules / y tirabuzones saltarines».

«Y él sonríe»… y vuelve el estribillo, ahora dirigido no a sus sueños y planes, sino a su niña: «Ahí va mi vida, / ahí va mi futuro y mi todo. / ´Te quiero, papi, buenas noches´. / Ahí va mi vida».

Luego el videoclip de la canción nos muestra la historia de bienestar que deja atrás la chica: «Ella siempre tenía su Honda / cargado de vestidos de marca / y quince pares de zapatos / y su American Express. / Llenó el depósito, / cerró el capó / y le dijo a sus padres que se iba. / Les abrazó / y se encaminó a la costa».

Y ahora Kenny piensa en el padre de la chica: «Y él lloró. / Ahí se va mi vida, / ahí se va mi futuro y mi todo. / Te quiero, pequeña. / Adiós».

Un tema que reúne toda la sensibilidad y melancolía del country, pero con un mensaje positivo y alegre de apuesta por la vida y por los hijos por encima de todo. Antes incluso de que nazcan, ellos ya son la vida, el futuro, el todo.

Letra de «There goes my life»
All he could think about was I´m to young for this 
Got my whole life ahead 
Hell I´m just a kid myself 
How´m I gonna raise one 

All he could see were his dreams going up in smoke 
So much for ditching this town and hanging out on the coast 
Oh well, those plans are long gone 

And he said 
There goes my life 
There goes my future, my everything 
Might as well kiss it all good-bye 
There goes my life

A couple years of up all night and a few thousand diapers later 
That mistake he thought he made covers up the refrigerator 
Oh yeah…he loves that little girl. 

Momma´s waiting to tuck her in 
As she stumbles up those stairs 
She smiles back at him dragging that teddy bear 
Sleep tight, blue eyes and bouncing curls 

He smiles 
There goes my life 
There goes my future my everything 
I love you, daddy goodnight 
There goes my life 

She had that Honda loaded down 
With Abercrombie clothes and fifteen pairs of shoes and his American express 
He checked the oil and slammed the hood, said your good to go 
She hugged them both and headed off to the west coast 

He cried 
There goes my life 
There goes my future, my everything 
I love you 
Baby good-bye 

There goes my life
There goes my life

Videoclip de «There goes my life»