El Derecho debe servir al hombre, no a la ideología

Los juristas católicos dicen Basta:

«Ganar unas elecciones no da derecho a cambiar el código moral de una sociedad».

El catedrático de la Universidad Complutense y antiguo diputado don Andrés Ollero resumía así una de las principales preocupaciones de los juristas católicos reunidos, el pasado fin de semana, en la Universidad CEU San Pablo, de Madrid. Políticos, magistrados, catedráticos o abogados expertos en las diversas ramas del Derecho coincidieron en advertir acerca de la peligrosa deriva impuesta por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, empeñado en sustituir los fundamentos morales del Derecho por los postulados de la ideología de género. El antídoto -dice don Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia- pasa por recuperar «una mirada cariñosa hacia la realidad» (hacia el niño, el enfermo, la naturaleza…), que nos permita redescubrir el sentido de la moral.

La Asociación Católica de Propagandistas ha puesto en marcha los Congresos de Juristas Católicos, con vocación de permanencia. Su Presidente, don Alfredo Dagnino, explica que deben servir no sólo para promover la unidad de acción de estos profesionales, sino para que liderar en la sociedad un amplio movimiento de regeneración del Derecho. «Se necesitan hombres con valentía que se opongan a las innumerables violaciones de los derechos de las personas, también en nuestras modernas democracias», dijo. La potestad que quiere otorgar el Gobierno a la madre de terminar impunemente con la vida del hijo que lleva en su seno es uno de los ejemplos más dramáticos y visibles, además de una seria advertencia de que no es posible confiar hoy en que el sentido más elemental de la lógica inspire la acción del legislador: matar será un derecho.
Junto al Presidente de la ACdP, en la inauguración del Congreso, el director del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal Española, don Silverio Nieto, aplaudía «esta iniciativa, especialmente oportuna», ante la urgencia que tiene hoy ante sí el jurista católico de «responder a la exigencia de reencontrar el fundamento auténtico del Derecho, sustrayéndolo a la arbitrariedad de un uso político». Para ello, debe «desempeñar el papel de conciencia crítica en la comunidad más amplia de juristas españoles», con razones y argumentos sólidos, frente a la tendencia actual de «confundir derechos auténticos con reivindicaciones subjetivas». La brújula es clara: «Para los juristas católicos, el Derecho no sólo es un sistema normativo para articular la convivencia o para garantizar la paz social, que también. Es, ante todo y primero, un instrumento para defender la dignidad de la persona, de cada persona».

La condición de católico no puede ser algo de lo que avergonzarse. La herencia cristiana, recordó el padre Nieto, propició «la evolución del Derecho hacia la protección de la dignidad de la persona y de los derechos del hombre». De hecho, si «se ha producido hoy una minusvaloración de la dignidad de la persona», esto se debe al «olvido de Dios».

Más alto aún apuntó el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid, él mismo reconocido jurista, durante la Eucaristía que celebró con los participantes en el Congreso, y en la que partió de una visión integradora de todas las dimensiones del ser humano: «Entre la santificación personal y la santificación de las realidades temporales hay una estrecha y decisiva vinculación». Si el apostolado del seglar en la vida pública es fundamental para que «el Evangelio fructifique», de particular relevancia resulta la misión del jurista católico, a quien concierne especialmente la pregunta sobre «la buena ordenación de las relaciones sociales y del Derecho conforme a las exigencias de la ley natural y de la Ley de Dios».

La ex Miss California demandará a Miss EEUU

POR OPONERSE AL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

La ex Miss California demandará a Miss EEUU por despido improcedente


La modelo destronada, Carrie Prejean, ex Miss California, demandará al certamen de maniquíes Miss EEUU por despedirla de manera injusta por sus opiniones. Prejean se mostró contraria a la equiparación de la unión homosexual al matrimonio.

Carrie Prejean no se da por vencida y ahora ha demandado a dos de los responsables del certamen de belleza Miss EEUU, por haberla destronado de manera injusta tras haber declarado su oposición a la equiparación de las uniones homosexuales y el matrimonio. Lo hizo ante el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, alegando que los organizadores Shanna Moakler y Ketty Lewis la discriminaron. Sin embargo, éstos consideran que la demanda responde a una estrategia comercial para promocionar el reciente libro de la modelo.

Durante la ronda de preguntas en la final del concurso de maniquíes celebrado el pasado mes de abril, Prejean aseguró que «en mi país y en mi famila, los matrimonios deben ser entre un hombre y una mujer, sin ánimo de ofender». Según se informó entonces, esta respuesta le valió no alzarse con la corona de guapa oficial de los Estados Unidos, quedando en segundo lugar. Posteriormente, los responsables del certamen decidieron despojarla también de su título de Miss California, alegando que no había cumplido con una larga lista de compromisos relativos a su condición de Miss California.

Prejean en medio de la polémica surgida a raíz de sus declaraciones, manifestó que no se retractaba de sus opiniones, porque  «no se trata de ser políticamente correcta, sino bíblicamente correcta».

Agresiones sexuales entre adolescentes

Agresiones sexuales entre adolescentes: a los 13 son impunes ante la ley, pero pueden tener sexo con adultos

¿Qué está pasando para que las agresiones sexuales a niñas provengan de jóvenes de su misma edad y sean cada vez más numerosas, brutales y en grupo?

La violencia sexual entre menores no es un hecho aislado. Además del incremento de violaciones que existe, las agresiones tienen un carácter brutal y a menudo se producen en grupo. ¿Qué pasa con las agresiones entre adolescentes? ¿Cómo es posible que pase más que nunca y de forma tan premeditada?

La organización y alevosía con que suceden estas prácticas agresivas obligan a hacer una reflexión sobre la premeditación con la que se ejecutan estos actos delictivos y la dudosa respuesta que ofrece la ley.
En este sentido, después de cinco años de propaganda intensiva del Gobierno sobre la ideología de género, cabe preguntarse cómo es posible que se intensifique el número de episodios de este tipo.
Los datos muestran el fracaso de la política desarrollada por el Gobierno socialista que a través de las campañas que fomentan el uso del preservativo y políticas a favor del aborto han conseguido incitar a los jóvenes a mantener un mayor número de relaciones sexuales.
En este sentido cabe destacar el desorden legislativo que existe en España: mientras que con 13 años se pueden tener relaciones sexuales con quien se quiera, hasta los 14 años son irresponsables penalmente a los ojos de la justicia y hasta los 18 es la fiscalía de menores quien los juzga con penas que nunca pueden exceder de los 5 años aunque se sea autor de asesinatos brutales. Según la niña y el entorno familiar cabe la posibilidad de que la libertad sexual de la menor se ejerza con normalidad formando parte de su vida cotidiana sin que sean hábitos potencialmente secretos.
Se produce en la sociedad una hipersexualización en los adolescentes y hasta los 14 años sus responsabilidades penales son prácticamente nulas. Se trata de un sistema desordenado, incongruente y sin sentido.
Los casos más recientes
Una niña de 13 años fue chantajeada y violada en la calle de la localidad de Baena (Córdoba) a plena luz del día por seis menores, uno de ellos deficiente y otro, un hombre de 22 años de edad. Los delincuentes amenazaron a la menor con difundir las imágenes grabadas con un móvil en las que mantenía relaciones con uno de ellos, ex novio suyo.
Otro caso es el de Cristina, la niña que sufre una discapacidad psíquica, que fue agredida sexualmente por siete menores en la playa durante las fiestas del Carmen. En ambos casos el denominador común es el mismo: menores y delincuentes muy jóvenes que no cumplirán la pena que le correspondería a un hombre ‘adulto’ por realizar crímenes de tamaña brutalidad.
Recientemente la sevillana Marta del Castillo –cuyo cuerpo sin vida sigue sin aparecer- fue presuntamente violada y asesinada por dos jóvenes: su ex novio Miguel Carcaño, mayor de edad, y un joven de 15 años apodado “el Cuco”, al que Carcaño acusa de terminar con la vida de la joven. Esta última versión no se puede saber si obedece a la verdad o al hecho de que conoce perfectamente que el menor no pagará con la cárcel por este delito.
En Ripollet dos menores asesinaron a una compañera que murió desangrada por una cuchillada en el cuello. Ahora se tendrán que enfrentar a cinco años de cárcel tras sesgarle la vida a la María Dolores que al parecer estaba enamorada de uno de ellos. Las familias tendrán además que hacerse cargo conjuntamente de una indemnización de 525.000 euros por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.
Tras la última reforma de la Ley del Menor realizada el 2006, se dejó establecido que la medida de internamiento en régimen cerrado puede alcanzar una duración máxima de 10 años para los delincuentes de entre 16 y 17 años y de seis años para los menores de 15 y 14 años.
El defensor del Pueblo y el Menor de Andalucía ha pedido una “reflexión” al poder judicial y al político para que los menores que por ley son ininputables reciban algún castigo.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) considera urgente que los menores de 14 años puedan ser imputables ya que “hay muchos jóvenes que se están aprovechando de esta circunstancia y son auténticos delincuentes”. La Confederación Española de la Policía (CEP) también ha exigido un tratamiento legal “más riguroso” para los menores.

La lógica del don

martes, 21 de julio de 2009
Alejandro Llano


Gaceta de los Negocios

El trasfondo de la crisis no es económico, sino cultural y ético. La imagen menguada del ser humano lleva consigo una comprensión equivocada de su conducta. La parte se toma por el todo. Si se adopta una visión materialista del hombre, a cuyo comportamiento se accede sólo con parámetros cuantitativos, el modelo de sus relaciones con los demás es el intercambio. La moral, en el mejor de los casos, se reduce entonces a la justicia Almudi.org - Alejandro Llanoconmutativa. Pero más radical que intercambiar es compartir. La justicia distributiva tiene primacía sobre la meramente conmutativa.

Los bienes cuantificables son excluyentes, no pueden ser compartidos: tú no puedes estar donde yo estoy. En cambio, los bienes cualitativos son inclusivos: yo sólo puedo estar donde tú estás. La consideración de que la economía se despliega sólo sobre la base de factores cuantitativos es una abstracción engañosa. En las relaciones económicas, hay otros elementos previos y más fundamentales, sin los cuales es imposible cualquier acuerdo. No hay posibilidad de contratos si no hay confianza entre las partes. Y la confianza no se puede estipular, la confianza se inspira: se ofrece y se acepta.

La reciente encíclica de Benedicto XVI, Caritas in veritate, amplía con realismo el esquemático panorama en el que se han movido durante décadas la economía y la política. Se tiende a contar, casi exclusivamente, con el Estado y el mercado; sin advertir que en la base se encuentra la sociedad civil o, más radicalmente, el mundo de la vida, es decir, el ámbito de las relaciones interpersonales de las que procede toda fuerza y todo significado.

A la lógica del mercado y a la lógica del Estado hay que añadir otro modo decisivo de razonar y conducirse: la lógica del don. Los medios simbólicos de intercambio no pueden quedar reducidos al dinero y al poder, porque entonces se produce una deriva entrópica y la relación entre ambas magnitudes no funciona. Más acá del poder y del dinero se halla la solidaridad, que es el decisivo medio de intercambio, en el que ya no rige el simplismo del doy para que me des.

La lógica del don impele a la gratuidad, que rige la mayor parte de nuestras relaciones recíprocas. Si prescindiéramos de la generosidad —del aportar sin esperar algo a cambio— el mundo se pararía. Y en la medida en que así lo estamos haciendo y enseñando, nuestro mundo ha entrado en pérdida y no se va a recuperar del todo mientras no cambiemos nuestro modo de pensar y nuestro estilo de vida.

El avance de la globalización ha sido lo que ha puesto en el disparadero todo un modelo artificioso que, en buena parte, se basaba en ficciones. La mundialización ha mostrado que el poder político orientado hacia el puro interés nacional resulta inane cuando los intercambios se producen a escala transcontinental. Y el propio funcionamiento del mercado se hace ingobernable y produce efectos perversos cuando se persiguen beneficios egoístas, a través de operaciones en las que intervienen multitud de instancias, muchas veces anónimas.

En lugar de este crispado especialismo, la propia globalización impone planteamientos interdisciplinares, enfoques sintéticos, cuya concertación no puede provenir de visiones en las que lo ajeno equivale a lo contrario, y en las que uno sólo puede ganar si el otro pierde. La lógica del don posibilita estrategias en las que los factores distintos se potencian mutuamente, de modo que lo presuntamente inconciliable se revela como compatible.

Se impone superar el dualismo que hoy se establece entre empresas públicas y privadas. El sector de la mutualidad y la benevolencia ocupa ya de hecho amplias superficies de la producción y los servicios. El voluntariado y las organizaciones no oficiales sin ánimo de lucro llevan décadas mostrando su viabilidad económica y su imprescindible eficacia.

¿Por qué los políticos y los empresarios españoles tienen una tendencia tan marcada para cerrar los ojos a estas realidades emergentes? Mejor nos iría si, en lugar de pelearnos por un adarme de riqueza o de influencia, concertáramos nuestros esfuerzos para remontar la crisis y ayudar, en primer lugar, a quienes se están quedando sin nada.

La sexualidad no fue nunca un tema tabú en la Iglesia

Pedro Beteta
Doctor en Bioquímica y en Teología

Al hombre le atrae Dios, y por Él, también le interesa el hombre mismo. Es una atracción connatural. Su origen está en el designio del Creador que, en la pareja inicial –hombre y mujer–, ha querido dejar su impronta de unidad eterna trinitaria.

Se ha acusado a veces a la Iglesia de que consideraba el sexo como un tema “tabú”. Pero la verdad es muy diferente. A lo largo de la historia, en contraste con las tendencias maniqueas para las cuales el espíritu poseía bondad y la carne maldad, el pensamiento cristiano desarrolló siempre una visión armónica y positiva del ser humano, reconociendo el papel significativo y precioso que la masculinidad y la femineidad desempeñan en la vida del hombre.

A la Iglesia, en realidad, nunca le dio grima la sexualidad. El fundamento de la familia es el amor entre un hombre y una mujer: amor intenso como entrega recíproca y profunda, manifestada también en la unión sexual conyugal. Pero, ¿por dónde hay que encauzar las conversaciones para dar una razón antropológica que sea incontestable cuando, con tanta frivolidad, se habla de amor libre, de la contracepción, de la homosexualidad, etc.? La sexualidad pertenece al designio originario del Creador, y la Iglesia no puede menos de sentir gran estima por ella. Al mismo tiempo, tampoco puede dejar de pedir a cada uno que la respete en su naturaleza profunda.

Como dimensión inscrita en la totalidad de la persona, la sexualidad constituye un “lenguaje” al servicio del amor y, por consiguiente, no se la puede vivir como pura actividad instintiva. El hombre, como ser inteligente y libre, debe gobernarla. Esta verdad, perceptible también a la luz de la razón, hace moralmente inaceptables el llamado “amor libre”, la homosexualidad y la anticoncepción, etc., ya que son comportamientos que falsean el significado profundo de la sexualidad e impiden que ésta se ponga al servicio de la persona, de la comunión y de la vida.

El amor no es una inclinación instintiva sin más; es sobre todo, una decisión consciente de la voluntad de ir hacia los otros. Para poder amar en verdad, conviene desprenderse de todas las cosas y, sobre todo, de uno mismo, dar gratuitamente, amar hasta el fin. Esta desposesión de sí mismo es fuente de equilibrio, de armonía. Es el secreto de la felicidad. Con todo, a nadie se le oculta cómo se ha trivializado hoy el amor. Se ve como “normal” lo que no es más que frecuente. No es normal la epidemia aunque la padezcan muchos. La epidemia actual de vivir “como matrimonio” hombre y mujer que estando bautizadas no responden a un compromiso de fidelidad total tanto a la otra persona como en el tiempo crea un tremendo desconcierto.

¿Acaso han cambiado las cosas? ¿Es que ahora se puede? Cierto que es frecuente pero no eso no da carta de normalidad No. Lo que sucede es que el hombre ha perdido calidad humana al no ejercitar las virtudes humanas y esa falta de dominio que resulta determinante para la integración de la sexualidad en la vida hace que sea difícil hablar de sexualidad en la época actual, caracterizada por un enloquecimiento que no deja de tener su explicación, pero que se ve, desgraciadamente, favorecido por una verdadera explotación del instinto sexual.

Los medios de comunicación: Internet televisión, radio, músicas y sus letras, etc., han banalizado el lenguaje más fuerte con el que pueden comunicarse las personas: la unión de los cuerpos. Éste ha sido siempre el idioma que posee los más fuertes gestos con que dos seres pueden comunicarse entre sí. Afecta de tal manera al misterio sagrado del hombre y de la mujer atentan a la dignidad humana en su médula cuando se realizan tales gestos sin que queden bien aseguradas las condiciones de una posesión total y definitiva de la pareja, sin que la decisión sea tomada públicamente mediante el matrimonio (1).

La degradación moral lleva a graves injusticias de las que somos testigos. La televisión mostraba como detenían en USA a un anciano sacerdote que caminaba silenciosamente con una cruz, rezando, mientras se cruzaba una muchedumbre alborotadora e insultante de gays. La sodomía es una aberración antinatural. Las manifestaciones callejeras de homosexuales y la constante aparición esas personas no darán jamás patente de corso a lo que no es normal. Asociaciones científicas de Estados Unidos y de otras partes del mundo siguen insistiendo en que no hay uno o varios genes causantes de la homosexualidad. Son muchos los factores que explican que ahora sea más frecuente que antes, pero entre todos el principal es el pecado de impureza facilitado por la inmadurez, los traumas del destrozo familiar, el egoísmo de la soledad, la falta de trato de los padres con sus hijos y la respuesta a esto de una actitud posesiva por parte de la madre, etc.

¿Es admisible moralmente la homosexualidad? La Iglesia siempre respeta y ama a la persona pero no pacta con el pecado. Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivos con respecto a quien peca, a quien no es capaz de liberarse de esa tendencia, no equivale a disminuir las exigencias de la norma moral. Cristo, perdonó a la mujer adúltera, salvándola de la lapidación, pero, al mismo tiempo, le dijo: “Ve y de ahora en adelante no peques más” (2).

Ciertamente “todo lo que es posible… ¡ocurre!”. Se pretende dar cabida a la existencia de “matrimonios” entre personas del mismo sexo, etc…? ¡No se puede hacer lo que de suyo es imposible! Hay que volver a insistir en que el matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas, susceptible de configurarse según una pluralidad de modelos culturales. El hombre y la mujer encuentran en sí mismos la inclinación natural a unirse conyugalmente. Pero el matrimonio, como precisa muy bien santo Tomás de Aquino, es natural no por ser causado necesariamente por los principios naturales, sino por ser una realidad a la que inclina la naturaleza, pero que se realiza mediante el libre arbitrio. Por tanto, es sumamente tergiversadora toda contraposición entre naturaleza y libertad, entre naturaleza y cultura.

La consideración natural del matrimonio nos permite ver que los esposos se unen precisamente en cuanto personas entre las que existe la diversidad sexual, con toda la riqueza, también espiritual, que posee esta diversidad a nivel humano. Los esposos se unen en cuanto persona-hombre y en cuanto persona-mujer. La referencia a la dimensión natural de su masculinidad y feminidad es decisiva para comprender la esencia del matrimonio. El vínculo personal del matrimonio se establece precisamente en el nivel natural de la modalidad masculina o femenina del ser persona humana (3).

Pedro Beteta López
Doctor en Teología y Bioquímica

Notas al pie:

1. CFR. JUAN PABLO II, MENSAJE A LOS JÓVENES, PARÍS (FRANCIA), 1-VI-1980
2. CFR. JUAN PABLO II, ANGELUS, 20-II-1994
3. CFR. JUAN PABLO II, DISCURSO LA ROTA ROMANA EN LA APERTURA DEL AÑO JUDICIAL, 1-II-2001

¿Se puede matar a uno para salvar a otro?

martes, 07 de julio de 2009
Robert Spaemann

Arvo.net

La clonación humana se mueve en el terreno de la Biotecnología. Esto desata una vehemente discusión acerca de la legitimidad de las intervenciones sobre seres humanos. A continuación, transcribimos una conversación con Robert Spaemann[1], uno de los más destacados Almudi.org - Robert Spaemanndefensores de la vida, conducida por Susanne Kummer, publicada en el periódico austríaco «Die Furche» y traducida del alemán por el profesor José María Barrio Maestre

En la discusión sobre la clonación terapéutica entra en juego la ponderación de los respectivos bienes. ¿Es defendible, desde el punto de vista ético, matar embriones a cuenta de la posible curación de enfermedades?

Todas nuestras acciones están sujetas a la ponderación de los bienes en juego. Pero ciertas omisiones son indispensables porque hay acciones que nunca deben ser realizadas. Si alguien me cuenta, por ejemplo, de un campo de concentración en el que se tortura, entonces ya no tengo que preguntar quién es torturado y por qué motivo, sino que puedo decir sin más que eso que ha sucedido es malo. Si afirmamos que los embriones son seres humanos, entonces está claro que no puede haber motivo alguno para intervenir sobre ellos empleándolos como objetos auxiliares para otros hombres. Sin embargo, hay quien asevera que no puede atribuirse al embrión la dignidad humana.

¿Qué autoriza a atribuir el carácter espiritual al embrión, y con ello considerarle acreedor de la dignidad humana?

La experiencia de que cada hombre ha empezado de esa manera. Si el mundo sólo estuviera compuesto, por una parte, de hombres adultos que nunca fueron embriones y, por otra, de embriones que nunca crecerán, entonces podríamos afirmar: cabe prescindir de los embriones. Salta a la vista que carecen en sí mismos de la aptitud para desarrollar un ser inteligente. Pero esto sin duda no es así. Desde nuestro comienzo biológico ya somos seres espirituales. Todo hombre dice: he nacido en tal o cual fecha. Y la madre habla al hijo de lo que le ocurría “cuando tú pataleabas en mi vientre”. Para quienes sólo reconocen el ser personal a partir del comienzo de la actividad autoconsciente, este modo de expresarse resultaría completamente equívoco. Ellos deberían decir: “en aquel momento nació un organismo que más tarde llegaría a ser el sustrato de una autoconciencia, a saber, de la mía”. La propia formulación nos muestra lo artificial que resulta la disección de cuerpo y alma. Es como si primero hubiera una máquina carente de espíritu en la que éste se introduce en un momento dado.

Vd. ha discutido duramente la tesis del ex-ministro alemán de Cultura Nida-Rümelin, para quien la dignidad de la persona humana está asociada a su capacidad de autoestima…

Si así fuera, tal como argumenta el Sr. Nida-Rümelin, habría que concluir que el hombre, aunque haya nacido, todavía no posee ningún derecho humano, ya que en el momento de nacer carece de autoconciencia y no es capaz de autoestima alguna. Cabría incluso matar a niños de un año. Algunos han propuesto tomar como límite el momento del nacimiento. Mi objeción es la siguiente: ¿qué sucede entonces con un parto prematuro? ¿No merece ser protegido en el seno materno un niño de siete meses? En ese caso, el lugar más peligroso para el ser humano sería el seno materno, y sólo cabría desear que en lo posible todos vengamos al mundo mediante un parto prematuro. Esto es perverso.

Todavía está prohibido el diagnóstico preimplantatorio, pero se está abogando por él. ¿Existe algún derecho a tener un hijo sano?

Existe el justo deseo de tener un hijo sano, pero derecho propiamente no hay. Aquí se emplea un lenguaje torticero. “Derecho a un hijo sano” es una fórmula sugestiva con la que se discurre como si existiera la posibilidad de convertir en sano a un niño enfermo. En principio esto suena fantástico, pero en realidad la cuestión es completamente otra: ¿está permitido matar a un niño enfermo para tener uno sano? Naturalmente, este derecho no existe.

Muchos argumentan que la praxis del aborto elimina de facto la protección al embrión, de suerte que ya no es necesario apelar a ella. ¿Cómo juzga Vd. esta línea argumental?

En una sentencia todavía en vigor, el derecho constitucional alemán ha establecido que la vida humana debe ser protegida desde el primer momento de la concepción. En todo caso, en lo que se refiere a lo que el Tribunal Constitucional desarrolla en torno a las disposiciones jurídicas relativas al aborto, hoy ya no puede darse una seguridad completa. Hoerster ha señalado, con razón, esta contradicción. Sin embargo, a mi juicio es inadmisible apelar a dicha contradicción para concluir que se debe renunciar a la primera premisa, es decir, la que se refiere a la protección de la vida, puesto que las disposiciones legales más recientes no están en consonancia con ella. ¿No será precisamente al revés? No es falso el principio de la protección a la vida, sino justamente las regulaciones legales posteriores.

¿Acaso no está el médico en peligro de entrar en un dilema moral si se opone a determinadas terapias?

La cuestión de hoy es la siguiente: ¿cómo entienden los médicos su propio trabajo? ¿Continúan firmemente sujetos a la ética médica tradicional según la cual deben ayudar a promover la vida, y no a destruirla? Hablar de dilema induce a error. No se trata de si el médico puede ser culpable o no. No hay ninguna culpabilidad necesaria. Si yo no presto una ayuda que no puedo prestar, entonces no soy culpable. Si yo sólo puedo ayudar a un hombre matando a otro, desde luego no puedo ayudarle. No soy culpable si no lo hago. No soy alguien como Dios, que pueda responder de todo.

¿Existen en su opinión omisiones necesarias?

Sí. En la historia de la ética europea, ya desde los griegos existe la convicción de que al hombre no le está permitido hacer ciertas cosas; de que hay acciones que no admiten deliberación. Esto siempre nos lleva a aquella sencilla fórmula: el fin no justifica los medios. Nos hemos hecho a un concepto hipertrofiado de la responsabilidad, como si alguien pudiera ser responsable de todo lo que sucede. Esto no es cierto. Sólo somos responsables de lo malo que nosotros mismos hemos hecho, o de lo que nosotros hubiéramos podido impedir con medios lícitos.

La llamada a la ética hoy es más sonora que nunca. Sin embargo, no pocos piensan que la ética va renqueando, o en todo caso que mira siempre hacia atrás en vez de ir por delante…

Pienso que esa demanda de ética es incluso peligrosa. En realidad, se trata de una llamada a los especialistas en ética. Éstos deben decir hasta dónde se puede llegar. A mi juicio se ha producido una cierta perversión de lo que entendemos por ética. El ethos es algo que impregna y sostiene al hombre, lo que mantiene una comunidad humana. El ethos no se puede construir. Me parecen sin sentido fórmulas como, por ejemplo, la empleada por Hans Küng: “proyecto de ética mundial” (Projekt Weltethos). El ethos no puede ser un proyecto, puesto que se necesita para poder elaborar cualquier proyecto. El problema ante el que hoy nos enfrentamos estriba en que el ethos tradicional se compone de normas de actuación que, a la vista de las nuevas situaciones, no parece que se puedan sostener. En tales casos hay que volver a las intuiciones fundamentales que sirven de base a nuestra actuación. No necesitamos un nuevo ethos, sino nuevas normas de aplicación de aquel que siempre nos ha servido para saber lo que era bueno o malo. No necesitamos médicos y expertos en moral; lo que hace falta es que haya médicos con moralidad.

¿Está Vd. entonces en contra de la bioética como rama especial de la ética?

La bioética no puede ser algo diferente que la aplicación de las intuiciones éticas fundamentales a situaciones cada vez más complejas. En esto, desde luego, hace falta gente especialista. Pero es importante no equivocarnos aquí: sólo porque haya gente que se ocupa de bioética no quiere decir que puedan saberlo todo. Si parten de un supuesto falso, obtendrán conclusiones igualmente falsas.

¿Qué recomendaciones daría Vd. al legislador?

Hay reglas muy sencillas. El legislador debe atenerse al principio fundamental de que no se debe matar seres humanos al comienzo de su existencia con el fin de que otros seres humanos puedan vivir mejor. El argumento de que al fin y al cabo esto ya pasa en el extranjero está muy gastado. Del hecho de que realmente lo malo suceda no puede inferirse que nosotros también tengamos que hacerlo. La dignidad humana no constituye el mal como imposible sino como injusto. Por otra parte, el legislador debería impedir de manera estricta toda iniciativa de programar la identidad de las generaciones futuras.

* * *

[1] Robert Spaemann es profesor emérito de la Universidad de Munich. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Río de Janeiro, Salzburgo, París (La Sorbona), Berlín, Hamburgo, Zurich o Moscú. También se le ha galardonado con diversas distinciones: doctor honoris causa por las Universidades de Friburgo (Suiza), Santiago de Chile, Universidad Católica de América y Universidad de Navarra. Ha recibido también la Medalla Tomás Moro (1982) y la Cruz del Mérito de Alemania (1ª clase, 1987). Asimismo, es «Officier de L»Ordre des Palmes Academiques» (1988), miembro fundador de la Academia Europea de las Ciencias y de las Artes y miembro de la Academia Pontificia Pro Vita en Roma. Su obra está principalmente dedicada al ámbito de la filosofía práctica. Destacan sus escritos Crítica de las utopías políticas (1977, 1980), Ética: Cuestiones fundamentales (1987), Lo natural y lo racional: Ensayos de antropología (1987, 1989), Felicidad y benevolencia (1991) y Personas: Acerca de la distinción entre algo y alguien (1996, 2000).

Moral pública

domingo, 28 de junio de 2009
Ignacio Sánchez Cámara


Gaceta de los Negocios

La Conferencia Episcopal Española ha publicado un documento sobre el proyecto de nueva regulación del aborto, que lo despenaliza para convertirlo en un derecho, en el que lo critica y llega a afirmar que “ningún católico coherente con su fe podrá dar su voto a la ley”. La cosa es tan sencilla como que una institución tenga o no derecho a recordar a sus miembros Almudi.org - Ignacio Sánchez Cámaracuáles son sus obligaciones. Un católico no puede votar a favor de la ley. Queda por ver lo que harán los católicos miembros de los partidos que promueven la reforma.

Hasta aquí, todo normal. El problema ha surgido con las reacciones, especialmente del Gobierno y su partido. Con ellas, traspasamos ya la frontera de la racionalidad para adentrarnos en los terrenos del sectarismo. El portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, ha proferido el más descabellado desatino: “La Conferencia Episcopal tiene que comprender que en el ámbito de lo público la única moral posible es la de la Constitución”.

En realidad, es Alonso quien debería comprender algunas cosas. Una vez más, la falaz monserga de la distinción entre moral pública y moral privada. Podemos hablar de moral en tres sentidos distintos: la moral de los sistemas filosóficos o religiosos; la moral social; y la moral de la convicción personal.

Quizá el sentido más propio sea éste último, que no es incompatible con los otros dos, pues la conciencia rectamente formada puede derivarse de un sistema filosófico o religioso, o nutrirse de la moral vigente en la sociedad. Pero no hay nada en la vida pública que pueda imponerse a la conciencia en contra de ella. La moral en sentido genuino coincide con lo que Alonso parece calificar como moral privada.

No hay una moral pública y otra privada, sino una moral personal que actúa, también, en la vida pública. Y ni siquiera puede el Derecho decidir el contenido de la moral social, sino sólo acatarla en mayor o menor medida. Por lo demás, pretender que la Constitución entrañe la única moral pública posible, que se ha de imponer a todos, es un puro disparate totalitario.

La Constitución es una norma jurídica, no un código moral. Para continuar, puede fundamentarse en valores morales, pero entonces no es ella la que los fundamenta, sino la que se fundamenta en ellos. Ni la Constitución ni las leyes dirimen cuestiones morales.

Y, para seguir, la mayoría de los valores y principios en los que se asienta nuestra Constitución, y que ella defiende, son cristianos. Pero no acaba aquí el despropósito. Es que la propia Constitución, erigida por Alonso, en único criterio moral en la vida pública, consagra las libertades de expresión y opinión, la libertad religiosa y de conciencia, y la posibilidad (y necesidad) de criticar al Gobierno y a las leyes. Incluso, se ve a sí misma tan poco sagrada que prescinde de uno de los atributos de la divinidad: la inmutabilidad.

Ella misma es modificable; por lo tanto, criticable. Incluso, por la Conferencia Episcopal. No vaya a suceder que haya quien defienda que, por ejemplo, los masones o los socialistas puedan gobernar, pero los católicos no puedan criticar al Gobierno.

O que, por ejemplo, la Fundación Mujeres pueda legítimamente apoyar la legalización del aborto, y la Iglesia Católica no pueda oponerse a ella. O que, por ejemplo, la Federación de gays y lesbianas pueda apoyar el matrimonio entre personas del mismo sexo, y el Foro de la Familia, no pueda oponerse.

Todo parece indicar que el Gobierno y su partido, incapaces ya hasta de la más superficial relación con el pensamiento filosófico, lo que pretenden, en realidad, es sólo remover los obstáculos que aún se oponen a su hegemonía social. No les basta ya la obediencia. Aspiran al monopolio de la moral. Hay que obedecer, y, además, hacerlo por motivos morales.

Se trata de imponer el relativismo moral, para implantar el absolutismo jurídico de la mayoría política, siempre que sea de izquierdas. En cuanto gobierna la derecha, se convierten al más rancio iusnaturalismo. Y la ministra Salgado completa el cuadro: “La Iglesia no sabe, como siempre, cuál es su lugar”. En el mejor de los casos, la reclusión en el templo; en el peor, las catacumbas. Y a esto llaman democracia y libertad.

Ignacio Sánchez Cámara es catedrático de Filosofía del Derecho

Incumple la ley de la eutanasia

Bélgica: La práctica médica incumple la ley de la eutanasia

Un informe del profesor Nys denuncia irregularidades

BRUSELAS, martes, 28 abril 2009 (ZENIT.org).- Siete años después de la entrada en vigor de la ley de la eutanasia, la brecha entre la ley y la práctica médica es mayor que nunca, afirma Herman Nys, profesor de Derecho Médico en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

El profesor Nys ha publicado un estudio en el que asegura que la eutanasia se está convirtiendo en Bélgica en un «tratamiento normal» exigido por los pacientes. 

Uno de los argumentos principales de los partidarios de la legalización era que se debía acordar la ley a la práctica médica. En una crítica abierta a la ley de la eutanasia, el profesor Nys afirma en el semanario médico «De Huisarts» que la ley ha fracasado completamente en este punto y que la brecha entre la ley de la práctica médica no ha sido nunca tan grande como hoy. 

Según la ley, el derecho a la eutanasia no existe en cuanto tal. En la práctica y en los medios, se habla a menudo de la eutanasia como de un derecho y se exige la misma. 

Según la ley, la eutanasia debe ser aplicada por un médico. En la práctica, son a menudo los enfermeros quienes deben ejecutar el «trabajo sucio». 

Según la ley, la petición de eutanasia debe ser formulada con plena conciencia por el paciente afectado. En la práctica, son a menudo los familiares, no solamente de primer grado sino incluso los nietos quienes hacen la petición y exigen la eutanasia. 

Según la ley, por último, es necesario que la petición sea formulada por escrito. En la práctica, parace que baste una petición oral. 

Según el profesor Nys, se evoluciona lenta pero seguramente hacia una situación en la que la eutanasia se sonsidera como un tratamiento médico «normal» al que el paciente tiene derecho. 

«No hay ni siquiera necesidad de cambiar la ley. Una práctica controlada estrictamente y, de vez en cuando, una campaña de medios bien orquestada basta», concluye el profesor Nys. 

Por Nieves San Martín

Cita con autoridades sobre EpC

2 mil padres de familia exigen cita con autoridades sobre EpC en España

MADRID, 02 Abr. 09 / 09:31 pm (ACI)

Los representantes de más de 2 mil familias han exigido ser recibidos por el Presidente de la Junta de Castilla y León (España) Juan Vicente Herrera, para discutir con él sobre sus cuestionamientos a la controvertida materia de «Educación para la Ciudadanía» (EpC), luego que el Consejero de Educación de la región se negara a reunirse con ellos.

El pasado 3 de marzo, las distintas plataformas que representan a las familias que han presentado objeciones de conciencia contra EpC, se dirigieron al Consejero de Educación para solicitar una reunión urgente.

Ante la falta de respuesta, reiteraron su solicitud diez días más tarde.

Los padres señalan que su intención es encontrar una solución dialogada al conflicto que opone a la patria potestad con la intención del estado de difundir una agenda ideológica.

Según Marisa Pérez Toribio, de «Soria Educa en Libertad», la primera plataforma de padres objetores, las reuniones con el Consejero de Educación a mediados de 2008 no arrojaron «una solución conjunta a este conflicto, por la negativa del Consejero a admitir ninguna de las soluciones planteadas por los padres, a diferencia de lo que están haciendo otras Comunidades gobernadas por el Partido Popular, que sí están ofreciendo alternativas y evaluando a los alumnos objetores que permanecen fuera de clase».

«Esas soluciones existen; la Consejería tiene competencias para adoptar medidas que resuelvan el conflicto. No entendemos, una vez más, esta postura del Consejero».

Ante esta negativa por parte de la Consejería, los representantes de los padres se han dirigido al presidente de la Junta de Castilla y León para explicarle a él directamente estas cuestiones.

«Nada desearíamos más los padres que ver cómo nuestros hijos se reincorporan con toda normalidad a las aulas, pero no lo harán mientras no tengamos todas las garantías de que la asignatura no va a servir para se imponga a nuestros hijos, a través de sus objetivos, contenidos y criterios de evaluación, unas concepciones concretas morales e ideológicas, algo que no puede hacer la escuela, como ha dejado claro el Tribunal Supremo en su reciente sentencia».

Según el comunicado del colectivo de padres objetores, «todos los padres siguen firmes en su decisión de ser objetores de conciencia, puesto que la asignatura no ha cambiado. El bien máximo a proteger aquí son nuestros hijos, su formación moral, y la inmensa mayoría de los padres de León, como los del resto de la Comunidad, están dispuestos a afrontar las consecuencias de su decisión y sus hijos no van a entrar en clase»

Eutanasia a niño con daño cerebral

Los padres de un niño con daño cerebral pierden la batalla legal para mantenerlo con vida

bebe-cerebro(PD/BBC Mundo).- Los padres de un niño de nueve meses con un raro trastorno metabólico que le ha afectado gravemente al cerebro han perdido en los tribunales la batalla para prolongar su vida. El matrimonio británico perdió el recurso contra el veredicto pronunciado el jueves por un juez que dictaminó que lo mejor que se podía hacer en favor de la criatura era retirarle el sistema que le mantiene artificialmente con vida.

La pareja ha señalado sus diferencias con los médicos que atienden al niño:

«Ellos creen que su vida es insoportable y que su incapacidad es tal que no tiene sentido que siga vivo, pero nosotros, y algunas de las enfermeras, creemos que es capaz de experimentar placer y que hay momentos prolongados en los que está relajado y no sufre dolor».

El hospital donde es tratado llegó a la conclusión de que el niño, que padece fallos respiratorios, sufre dolores intolerables por culpa del tratamiento al que está sometido y que no tiene posibilidad de recuperación.

«Seguiremos convencidos de que, a pesar de los gravísimos problemas que sufre, su vida es valiosa y merece la pena conservarse mientras sea posible y siempre que no le cause dolor indebido», afirmaron los padres en un comunicado.

Los médicos pondrán fin al tratamiento este sábado. No hay posibilidad de un nuevo recurso.