«¡NO MÁS CATÓLICO-FOBIA!».

Doscientos jóvenes católicos defienden la catedral de Lyon ante una provocadora manifestación gay

No pudieron realizar el «kiss-in», en el que parejas del mismo sexo iban a besarse para «celebrar» el «Día Mundial contra la Homofobia».

Actualizado 17 junio 2010

R.R./ReL

Unos 200 jóvenes católicos reunidos en el atrio de la catedral de Lyon, en Francia, se congregaron pacíficamente en el atrio de este templo para defenderlo de una manifestación anti-católica organizada por algunos representantes del lobby homosexual que querían realizar un evento denominado «kiss-in», en el que diversas parejas del mismo sexo se iban a besar para «celebrar» el «Día Mundial contra la Homofobia».

Los hechos sucedieron el pasado 18 de mayo en la Plaza de Saint Jean. En medio de un cordón policial, los católicos respondieron a las blasfemias e insultos de manera pacífica y rezando de rodillas.

Según informa ACI, entre las pancartas de los católicos que se apostaron en el lugar se podía leer uno más grande que los otros: «¡No más católico-fobia!». Otros de los lemas que se oyeron, mientras sostenían una bandera del Vaticano, fueron: «¡Saint Jean (la Catedral) es nuestra!», «¡Europa, Juventud, Cristianismo!».

Durante la defensa los jóvenes católicos también le cantaron a María, de rodillas: «Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores».

Finalmente, y tras tres horas de la defensa de la catedral por parte de los católicos, la policía dispersó a los homosexuales y también agredió y arrestó a algunos de los católicos. Para algunos bloggers, este hecho culminó con una victoria moral de los jóvenes defensores de Saint Jean, al no haberse producido el polémico «kiss-in».

En declaraciones a Télé Lyon Métropole, uno de los jóvenes defensores de la catedral señaló que «se pudo haber hecho la manifestación ayer, pero no se hizo ¿por qué no? y delante de la catedral… eso es un gesto de provocación. Creo que la homosexualidad, concretamente los actos homosexuales, carecen de pureza y de algunos ideales».

¡¡Cárcel!! por oponerse a la Educación Homosexual

Un padre estadounidense acaba en la cárcel por pedir que no se adoctrine a su hijo en la homosexualidad

“La profesora nos dijo que según Educación no tenían la obligación de avisar a los padres y que cualquier adulto en la escuela podría hablar de homosexualidad a nuestro hijo”, explica la esposa

Un episodio sucedido recientemente en Estados Unidos ha dado que pensar. El matrimonio formado por David y Tonia Parker pidieron a la escuela que les avisaran cuando enseñaran a ver como moralmente buenas las relaciones homosexuales. La profesora se negó porque en el Estado de Massachussets el matrimonio gay es legal. David fue esposado y llevado a comisaría por no querer irse sin ver reconocidos sus derechos como padre. Finalmente perdió el juicio contra este Estado.

Tony Perkins, presidente de la Family Research Council, afirma que “los hechos demuestran que todo cambia cuando el matrimonio homosexual se hace legal”, ya que “si se legaliza entonces debe ser enseñado como normal, aceptable y moral en cada escuela pública”. “En las escuelas públicas, incluso infantil, deben enseñar a sus hijos a aceptar que el matrimonio homosexual es una opción moral más. Y esto confunde a los niños”, concluye.


Al parecer, el pequeño Tony, de cinco años vino de su clase en Jardín de Infancia con una bolsa de libros “sobre la diversidad” que, según explican los padres “introduce a los niños a las parejas del mismo sexo”. Tonia Parker, explica que le molestó “que sin avisarme fueran a hablar a mi hijo de cinco años de relaciones homosexuales”.

El padre del pequeño, David Parker fue al colegio a pedir “que nos informaran cuando se fueran a tratar esas cuestiones para tener opción de que nuestros hijos no asistieran a este adoctrinamiento”, sin embargo, “la profesora nos dijo que según Educación no había deber de avisar a los padres y que cualquier adulto en la escuela podría hablar de homosexualidad a nuestro hijo”. “Dijo –prosigue- que como el matrimonio homosexual es legal en Massachussets se puede abordar ese tema en cualquier momento con mi hijo de 5 años”.

David Parker afirma que “inculcan en la mente de nuestros hijos cuestiones morales que las relaciones homosexuales son moralmente aceptables”. Por ello “como la profesora no quiso reconocer nuestros derechos como padres en la educación de nuestros hijos” plantearon la cuestión “desde nuestra libertad religiosa exigiendo el respeto a nuestro derecho a formarle en nuestra fe”. Pero fue infructuoso: “la profesora insistió en que no nos notificarían nada”.

La madre de dos pequeños denuncia: “se estaban inmiscuyendo en nuestro derecho a formar a nuestros hijos” y visiblemente triste, afirma: “no podía creer que arrestaran a mi esposo porque solicitamos el derecho de eximir a nuestro hijo de ese adoctrinamiento moral”.   El homosexualismo político adoctrina a los más pequeños Lo sucedido en Estados Unidos no es un hecho aislado. En España las bajas cifras del matrimonio homosexual demuestran que a este colectivo no le interesa ese tipo de unión a pesar de la gran propaganda que se destina a ello. Esa es la forma de introducirlo en la educación obligatoria. Esa estrategia utiliza al matrimonio no como fin sino como medio para promover la homosexualidad entre los adolescentes.   Es evidente que todo esto ha traído un conflicto legal con el derecho de los padres a regir la educación moral y religiosa de los hijos ¿Tienen derecho los padres españoles a declararse objetores de conciencia en asignaturas como Educación para la Ciudadanía? Esta situación abre interrogantes a los que no se intenta dar respuesta por parte de los que promueven sus doctrinas en la escuela.

Arremeten contra una iniciativa pro-familia en México

UNO + UNA = MATRIMONIO

«Defensores de los derechos humanos» arremeten contra una iniciativa pro-familia en México

Diversos «defensores de los derechos humanos» en México, solicitaron al Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (CONAPRED) investigar a la organización civil «Uno más Una=Matrimonio» por los spots radiales en los que defiende el verdadero matrimonio constituido por un hombre y una mujer.

Actualizado 7 mayo 2010

R.R./ReL

El diputado David Razú, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de México D.F., envío un oficio al titular del CONAPRED, Ricardo Antonio Bucio, para que investigue a esta organización. 

El sitio web de «Uno + Una = Matrimonio» explica que este proyecto busca la firma de «50 mil mexicanos más para poder presentar en la ALDF una Iniciativa Popular Ciudadana que regrese la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer y que proteja a todo niño adoptado para que tenga lo que perdió, un papá y una mamá», tras la aprobación en el distrito federal de las uniones homosexuales en diciembre del año pasado, informa ACI.

Esta organización civil explica que en diciembre de 2009 los «diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentaron y aprobaron, ellos solos, una reforma de ley en la ALDF para modificar el concepto de matrimonio del Código Civil, permitiendo la adopción de niños por parte de parejas formadas por personas del mismo sexo».

«Al dar acceso al matrimonio a parejas formadas por personas del mismo sexo, les permite adoptar a un niño sin protección jurídica alguna. La adopción fue aprobada sin consenso y de ultimo minuto en la ALDF por diputados del PRD», explican. 

Riesgos de alentar la homosexualidad en jóvenes

DENUNCIAN QUE A MENUDO SE CONFUNDE A LOS MENORES

Pediatras de EEUU alertan de los riesgos de alentar la homosexualidad en jóvenes

El Colegio de Pediatras de Estados Unidos (ACP), presidido por el Dr. Thomas Benton, envió una carta y una hoja de datos a las 14.800 escuelas de todo el país en la que explica que es dañino reforzar la inseguridad sexual en los jóvenes.

Actualizado 19 abril 2010

R./R.ReL

Entre las conclusiones que los pediatras de Estados Unidos han trasladado a casi 15.000 escuelas también se encuentra que «la atracción homosexual está determinada por una combinación de influencias familiares, ambientales, sociales y biológicas», «la mayoría de alumnos (más del 85%) con atracción del mismo sexo adoptarán finalmente una orientación heterosexual si es que no se alienta lo contrario» y «el estilo de vida homosexual, especialmente para los hombres, genera graves riesgos de salud».

Otra consideración importante que hacen, en medio de las presiones para imponer la ideología de género en las escuelas de Estados Unidos es que «declarar y validar la atracción por el mismo sexo en los años adolescentes es prematuro y personalmente dañino»,informa ACI.

Sobre estas medidas, explica el Dr. Den Trumbull, Vicepresidente del ACP, «como pediatras, nuestro primer interés es la salud y el bienestar de los niños y jóvenes. Estamos muy preocupados porque cada vez en más lugares, la desinformación y la forma incorrecta de asumir cosas están guiando a educadores bien intencionados a adoptar políticas que son en realidad dañinas para los jóvenes que lidian con la confusión sexual».

Sobre esta valiosa información, Christine Vollmer, Presidenta de Alliance for the Family y la Alianza Latinoamericana para la Familia (ALAFA) y directora del equipo creador del programa «Aprendiendo a Querer»), comenta que «es maravilloso tener todo esto perfectamente claro, para proceder correctamente ante la “bien intencionada” pero mal colocada “aceptación”. Nuestro currículum de 12 años tiene claras líneas para entender y acompañar a los niños y adolescentes en las distintas etapas de la madurez», incluyendo la confusión sexual.

«En palabras del Dr. Benton, “los adolescentes experimentan confusión sobre muchas cosas, incluyendo la orientación sexual y la identidad de género, y son particularmente vulnerables a las influencias del ambiente”. Lo que se necesita es un currículum sólido que pueda alentar el crecimiento del carácter a través del autoconocimiento a la luz de los valores universales», asegura.

Prisión y multa por predicar que el sexo gay es pecado

Noche en prisión y mil libras de multa por predicar que el sexo gay es pecado

Unos homosexuales preguntaron al predicador para luego denunciarle a la policía

Activistas homosexualistas boicotean una predicación callejera de Shawn Holes en EEUU
El pasado 18 de marzo, Shawn Holes, un predicador protestante norteamericano, recorría las calles de Glasgow, en Escocia, acompañado de otros misioneros, animando a los ciudadanos a arrepentirse de sus pecados y a vivir la fe cristiana. Un grupo de homosexuales se le acercó a preguntarle qué pensaba de las relaciones homosexuales.

«Cuando me preguntaron directamente sobre la homosexualidad, les dije que los homosexuales se arriesgan a la ira de Dios a menos que acepten a Jesucristo«, explica Holes.

Los gays acudieron a la policía, que le detuvo, le mantuvo la noche en prisión y le multó con mil libras esterlinas, al considerarle culpable de «declaraciones homófobas agravadas por prejuicios religiosos«, según una ley escocesa de 2003. Las comunidades cristianas que habían invitado al predicador realizaron una colecta y reunieron el dinero para pagar la sanción.

Incluso el activista homosexual Peter Tatchell consideró la multa «desproporcionada» declaró al «Daily Mail»: «así como la gente debería tener derecho a criticar la religión, también la gente de fe debería tener el derecho a criticar la homosexualidad; sólo la incitación a la violencia debería ser ilegal».

Holes explicó así lo sucedido:

«Yo estaba hablando en general sobre el cristianismo y el pecado. Sólo hablé de este tema [la homosexualidad] porque me preguntaron específicamente. Había homosexuales escuchando, unos seis o ocho, que se besaban y acariciaban, y me preguntaban «¿qué te parece esto?» Un grupo de homosexuales fue a la policía con una queja.»

Según Holes, dos hombres que le habían estado escuchando le dijeron a los policías que se acercaron: «esta gente dice que los homos se van a ir al infierno». «Yo les expliqué que nunca habría dicho eso, porque no uso el término homo. Pero me arrestaron.»

Peter Kearney, un portavoz de la Iglesia Católica en Glasgow, declaró al diario «Scotsman«: los hechos de este caso muestran que las afirmaciones eran de una creencia religiosa, sí, usando un lenguaje fuerte, pero es obvo que expresa una convicción religiosa, no una forma de discriminación«.

Un reciente estudio del think-tank religioso Theos, a cargo de Roger Trigg, mostró que casi un tercio de los británicos considera que los cristianos están siendo marginalizados en el país y que la libertad está siendo seriamente restringida en el Reino Unido.

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=16101

La conversión de un ex gay

«SOY FRUTO DE MI BIOGRAFÍA Y DEL AMOR DE DIOS»

La conversión de un ex gay: «La primera vez que sentí a Dios como Padre me sobrecogió»


Una vez descrito el «submundo gay» con toda su crudeza, la segunda parte del relato de Pablo es un recorrido por el proceso «largo y doloroso» que le ha llevado a recuperarse «de las heridas de la experiencia gay». Pablo, de haberlo sabido, «nunca hubiera elegido este camino de espinas», pero, reconoce, «soy fruto de mi biografía y del amor de Dios por mí».

Actualizado 24 marzo 2010

Nicolás de Cárdenas/ReL

La publicación de la primera parte del testimonio de Pablo, un hombre que vivió largos años como homosexual, ha supuesto un reguero de especulaciones entre los lectores de ReL sobre la autenticidad de sus opiniones, e, incluso, de su misma existencia a tenor de la foto utilizada. La importancia de esta experiencia vital y nuestra intención de compartirla cuanto antes con nuestros lectores, nos llevó a utilizar una imagen alegórica al no disponer en ese momento de la propia de Pablo. Pues ya está aquí su imagen real, aunque con su identidad protegida.

A lo que no da la espalda Pablo es a su futuro, a la esperanza que llena su vida en la actualidad, tras un camino de conversión que fue madurando con el tiempo y que se vió reforzado por la ayuda de especialistas.

«Soy un afortunado»
Quejoso, Pablo reconoce que «si de adolescente hubiera tenido la ayuda oportuna (de mis padres, educadores, amigos, profesionales) me hubiera evitado una historia de sufrimiento y degradación y hubiera salido adelante en poco tiempo y con facilidad». Sin embargo, asegura, «no fue mi caso y veo que a pesar de eso soy un afortunado, pues la mayoría de las personas con tendencia homosexual, sin esta ayuda, están condenados a vivir una vida con un estilo insano que no respeta a la persona».

El padre como modelo
Durante su infancia, Pablo «lograba mucha empatía con las niñas», mientras que no se terminaba de sentir integrado en el mundo varonil, sin llegar a ser nunca un niño con usos o dejes afeminados, hasta el punto de que «tampoco sufrí exclusiones por parte de nadie», dice. Sin embargo, tiene asumido que «me faltó un impulso externo que me sacara del mundo femenino y me introdujera en el masculino. Mi padre, enfermo y de carácter reservado, no fue un modelo que yo aceptara como digno de imitar, ni me apoyaba en mis proyectos o en mi día a día».

Doble vida
Pese a esas circunstancias, que identifica como raíz de las carencias afectivas que desembocaron en el comportamiento homosexual, Pablo tuvo algunas novias tras algún contacto homosexual en su primera juventud, aunque no mantuvo relaciones sexuales con ellas. De esta manera, asegura, «llevaba dos vidas: una donde honradamente intentaba llevar una relación seria, y otra, en la que intentaba curar mis heridas afectivas, de identificación, a través del contacto con hombres». Y añade: «en cada encuentro, ya fuera por encontrarme con hombres más experimentados que yo, ya fuera por mi curiosidad, iba un paso más allá en las experiencias que adquiría». Pablo ya había entrado en una espiral de la que le ha costado mucho salir.

Dios a la medida
A pesar de todo, «intenté compaginar mis creencias religiosas con mi situación y hasta estuve en asociaciones gay que se autodenominaban cristianas», asegura Pablo. «Duré poco: a la queja continua contra la sociedad por supuestas discriminaciones y homofobias hacia el sector gay, se unía la rebelión contra la Iglesia. (…) Del odio a la Iglesia se pasaba automáticamente a una desfiguración de Dios, que acababa siendo un ser a nuestra medida».

Madre Teresa y Juan Pablo II
En esa circunstancia, estuvo acudiendo a misa durante 15 años «por costumbre» pero «alejado de los sacramentos». La «profunda admiración» por las figuras de la santa Teresa de Calcuta y del venerable Juan Pablo II, hicieron que no cortara radicalmente con su fe: «Aunque para los gays fuera éste el enemigo número uno, yo veía en ambos una coherencia en palabras y obras que me producía un gran respeto».

Saunas, bares, parques, baños: insaciable
Pero, reconoce, «como quien no actúa como piensa acaba pensando como actúa, me fui metiendo más y más en el mundo gay». Así, primero frecuentó «saunas -por el anonimato-; más tarde pasé por bares, parques, baños de grandes almacenes, discotecas, cuartos oscuros…». En todo ese periplo iba experimentando nuevas cosas, pero algo fallaba: «Nunca estaba satisfecho».

Aún más, asegura: «Era un círculo vicioso, necesitaba más: identificarme con un hombre, conocer el hombre de mis sueños; a la vez esa relación nunca podría existir porque es un pensamiento absolutamente neurótico. No podía buscar fuera de mí lo que estaba dentro de mí: mi masculinidad. Nunca nadie jamás me iba a poder saciar».

Preguntas
El vertiginoso mundo ausente de afectos, valga la paradoja, llenaba a Pablo de vacío e insatisfacción. En esa circunstancia «es muy fácil dejarse llevar y no hacerse preguntas. Pero en mi caso se me empezaron a agolpar. Y esa fue mi salvación». Su salvación, y el comienzo de un proceso que reconoce como «durísimo» pero que «no cambiaría por nada del mundo».

Algunas de las preguntas que se le acumulaban eran: «¿Por qué no hay sinceridad en el submundo gay? ¿Por qué una pareja no sacia? ¿Por qué la gente arriesga su salud por un polvo? ¿Por qué esa continua amargura, ese sarcasmo, esa intolerancia? ¿Por qué si charlas y te lo pasas bien ante una copa no vuelves a ver a la persona, aunque te dé el teléfono? ¿Y por qué tampoco lo ves si tras la conversación el sexo es satisfactorio? ¿por qué esa superficialidad y esa hipocresía?».

Por encima de estas preguntas, Pablo también observaba «que ese no era solo mi caso: era y es el caso de todos los gays que he conocido y que conozco. De todos. No podía ser casualidad que todas esas vidas fueran una vida con pequeñas variaciones. Había algo que no me cuadraba».

Sin fórmulas mágicas
Pablo aún se lo pregunta pero la respuesta puede estar en el dicho: «el que tuvo, retuvo». A pesar de que «mi relación con Dios estaba rota», Pablo decidió entrar a formar parte de un grupo en una parroquia. Allí, recuerda, «encontré gente que me escuchaba y rezaba por mí». Y las contradicciones, como las preguntas, se amontonaban. Por una parte, «no podía dejar la vida gay» y «la cosa iba a más: estimulantes, sexo en grupo…». Por la otra, «veía que «eso » no era lo que yo quería».

A esto se sumaba cierta incomprensión, incluso de la gente de bien, que «no comprende el hecho homosexual» y a la que lo desconocido, le produce rechazo. «Ese fue un punto de lucha importante», recuerda Pablo: «Dar a entender a los demás que nadie tenía que darme fórmulas mágicas (las mujeres) ni desconfiar (los hombres). Lo que realmente podían hacer por mí era estar allí, conmigo, rezar mucho por mí», explica.

Perdonar y perdonarse, ayuda
Aquél distanciamiento afectivo de su padre, referido al inicio de este testimonio era más importante de lo que podía haber sospechado. «Había estado emocionalmente ausente de mi vida y yo lo había juzgado y rechazado» como modelo, recuerda Pablo. Pero un amigo, le recomendó que hablara con él y le pidiera perdón. «¿Perdón yo a él? ¡Si acaso debería ser al revés!» espetó Pablo a su consejero, aunque admite que tenía razón. «Yo no tenía ningún derecho a construirme mi padre a mi medida, a exigirle que fuera diferente, como yo lo deseaba, como lo hubiera necesitado», asegura, al tiempo que explica con alegría que su relación ha evolucionado desde la indiferencia a «que hoy sea mi padre, la persona más importante de mi vida».

«Sentí a Dios como Padre»
Ese distanciamiento de su padre, están en la base de toda la experiencia vital de Pablo y él lo expresa con total claridad: «El rechazo a mi padre de la tierra tuvo una consecuencia inmediata: el rechazo al Padre, a Dios-Padre. Un día, harto de todo, me metí en el primer lugar gay que pillé. No lo conocía y resultó ser un local de sadomasoquismo. Después de ver lo que había, salí casi vomitando. Poco antes de llegar a casa, llorando y asqueado, me enfrenté por desesperación a Dios. Y fue allí, en mitad de la calle y de la noche, la primera vez en mi vida en que sentí a Dios como Padre. Fue algo que me sobrecogió».

«Sanar como hombre»
Esa experiencia fue definitiva. Tal como la revelación a Saulo de Tarso en el camino de Damasco. El mismo que adoptó el nombre de Pablo y extendió la fe en Cristo hasta la muerte.

Nuestro Pablo, que explica que «no era ni es mi objetivo salir de la homosexualidad para entrar en una heterosexualidad herida, sino sanar como hombre en todas las facetas de mi persona: cuerpo, mente y espíritu», comenzó a leer títulos como « Homosexualidad y esperanza», «Comprender y sanar la homosexualidad», «Quiero dejar de ser homosexual: casos reales de terapia reparativa» y «Cómo prevenir la homosexualidad: los hijos y la confusión de género». Además, empezó a trabajar «a fondo, y me están ayudando muchísimo, cada día más» a través de las webs Es posible la esperanza, Narth y Courage Latino.

Sin embargo, ese deseo de «sanar como hombre» no es trabajo de un día. «Mi vida estaba tan enraizada en las prácticas homosexuales, que me era muy difícil, tan difícil como que me ha constado tres años de análisis y trabajo de mis heridas, de llorar, de gritar pidiendo ayuda, de, a veces, desesperarme y querer tirar la toalla». Pero ese trabajo, ha sido tan «exhaustivo» como «imprescindible» para ayudar a Pablo «no sólo a conocerme a mí, sino a conocer, comprender y amar a los demás».

La última oportunidad
Porque la tarea titánica no sólo se trataba de reorganizar su interior, sus afectos y sus deseos, sino de aprender de nuevo a tener una vida social en un contexto alejado de lo que Pablo ha definido reiteradamente como el submundo gay. Además, y pese al reconocido beneficio de esas lecturas y páginas de Internet, Pablo se enfrentaba a una avalancha de información que era incapaz de procesar: «Fui cayendo en la autodestrucción psíquica y física» y pensaba: «Dios no me quiere. Sí que me quiere pero yo no Le correspondo. yo no Le quiero. No me merezco Su amor». Era, asegura, «un proceso lógico dentro de mi estado».

En esa situación casi insostenible, un amigo le recomendó acudir a a un profesional especialista en terapia reparadora «y que apostara mi vida a dos cartas: a dios y a ese psicólogo». «Me entró un miedo atroz», reconoce, «¡Pero no me quedaba otra! Era una lucha a vida o muerte, quizá mi última oportunidad. Lo recé y decidí hacerlo».

«Ser el patrón de mi barco»
Pablo tiene un objetivo desde que comenzó la terapia: «Ser feliz, ser el patrón de mi barco, no ir a la deriva de mis impulsos y mis heridas» y su castidad actual es fruto de ello. Ha reorganizado su vida, desde las cosas más básicas como respetar las horas necesarias de sueño. «Tras sólo seis meses, veo que estoy redescubriéndome como persona, en mis aspectos positivos y negativos. Pero ambos aspectos forman parte de mi ser: ese soy yo. Y estoy aprendiendo a quererme como Dios me quiere: como soy», asegura Pablo.

«Castidad gozosa»
Así, Pablo mira al futuro con gran esperanza: «Tengo un mundo nuevo ante mis ojos. Y como resultado de todo ello estoy viviendo una castidad gozosa, positiva, afirmativa». «La atracción por los hombres se ha reducido hasta casi desaparecer», asegura Pablo, que concluye: «Todo este proceso largo, doloroso, ha valido toda la pena». Eso, a pesar de que «de haberlo sabido al principio, jamás hubiera elegido este camino de espinas». Pero no reniega de sí mismo: «Soy el fruto de mi biografía y del amor de Dios por mí, de su misericordia infinita».

Cuatro lecciones
De toda su experiencia, Pablo extrae cuatro lecciones muy significativas:

  1. «Salir de nosotros mismos, dejar atrás nuestro egoísmo, nuestro narcisismo, es algo que nos puede hacer mucho bien».
  2. «La homosexualidad es una de las consecuencias de heridas afectivas concretas; otra persona con las mismas heridas puede no sufrir consecuencias o que estas sean de otro cariz.»
  3. «Las heridas afectivas no son un coto privado de nadie. Soy un privilegiado por poderlas haber visto y haber podido hacer algo con ellas, en lugar de pensar que «eso» es lo máximo que tiene preparada la vida para mí».
  4. «Que a veces necesitamos maestros y guías que nos enseñen a amar y perdonar».

Y una conclusión
Dice Pablo: «Si yo he salido adelante, cualquiera puede hacerlo. Cualquiera que lo quiera de verdad, que busque los medios, que confíe en Dios y que se deje ayudar. Está en tu mano tu felicidad: ¡no la dejes escapar!». Y presta su ayuda, para quien quiera tomar la mano que ofrece, a través de este correo electrónico: un.testimonio@hotmail.com

Porque, como dice una canción de la cantante Rosana, que le causó un gran impacto a Pablo: «Tengo miedo de que el miedo, te eche un pulso y pueda más, No te rindas, no te sientes a esperar…»

La denuncia de un ex gay

«ESTAS RELACIONES SE BASAN EN LA INFIDELIDAD»

La denuncia de un ex gay: «La intolerancia ha comenzado desde que no soy homosexual»


Esta es la primera parte de un testimonio cargado de crudeza, realismo y esperanza. Pablo es un hombre que ha luchado durante años para controlar su tendencia homosexual y vivir, tras años de desenfreno, castamente. Ahora que lo ha logrado, detalla la miseria moral en la que vivió y denuncia la sordidez de un mundo en el que «no hay nada gratis y el precio es el sexo».

Actualizado 22 marzo 2010

Nicolás de Cárdenas/ReL

El relato estremecedor que nos hace llegar Pablo -le llamaremos así, para mantener su anonimato-, comienza con una denuncia, cuando menos, intrigante: «En estos momentos me gustaría poder hablar con vosotros sin tener que recurrir al anonimato para protegerme. La situación político social me impode hablaros con más libertad, pero no me impide abrir mi corazón».

¿Qué situación es la que hace temer a Pablo? ¿Acaso es un inmigrante ayuno de documentación en regla? ¿Tal vez un activista por los Derechos Humanos en alguna dictadura como la cubana o la venezolana? ¿Se enfrenta Pablo acaso a los poderes de algún Estado manejado por extremistas? ¿Es un cristiano en Irak? No. Pablo ha mantenido durante décadas, relaciones homosexuales. Ahora, asegura, ha recuperado su masculinidad plena «a través de un proceso de autoayuda y sanación». Hoy, trabaja cada día por vivir en castidad, pero su experiencia de tantos años le ha dejado una profunda huella.

«He empezado otro camino»
A mitad del relato, Pablo lanza la que posiblemente es su denuncia más rompedora y la razón por la que tiene miedo. Pablo nació y vive «en dos ciudades en las que la homosexualidad es un plus. Es decir, nunca jamás me he sentido coartado, presionado, incomprendido, cuando decía que era gay. La incomprensión, el rechazo, la intolerancia han comenzado desde que ya no lo soy, desde que he empezado otro camino», deuncia.

«Vergüenza ajena en los Días del Orgullo Gay»
«Donde sí he sido discriminado ha sido en los «templos de la tolerancia»: los locales gay, el ambiente gay, donde me han insultado por viejo cuando pasé los 35; me han llamado estrecho y reprimido por no querer hacer el sexo con el primero que me lo propusiera o lo que querían que hiciera; me han insultado por medir 1,71 (demasiado «enano»); me insultaron por ser extranjero durante mis vacaciones; por sentir vergüenza ajena en los días del Orgullo Gay (sic); etc».

«En el submundo gay o hay nada gratis»
Pablo reconoce que «ya con 12 ó 13 años me sentía atraído por otros chicos, pero no de una manera carnal, sino que fantaseaba con cómo sería una amistad con este o ese chico concretos. Para mí, no eran personas reales, accesibles, sino seres alcanzables sólo en mi fantasía». Aquellos pensamientos, «nacidos de mi desorientación en el mundo masculino», con la llegada de la pubertad, se acompañaron de «estímulos sexuales», de tal forma que «acabé fijando mi sexualidad en torno a la idea del acercamiento a un hombre (inalcanzable)», asegura Pablo.

A los 18 años, tuvo su primer «contacto físico con un hombre» -desconocido, para más señas-. «Todavía recuerdo», reconoce, «esa sensación de querer vampirizar su masculiniidad, de ser como él, de ser aceptado por él, porque viera en mí a un hombre como él. Pero en el submundo gay no hay nada gratis y el precio  a pagar era el sexo».

«Sólo conocía gente muy herida, como yo»
Las relaciones que ha mantenido Pablo a lo largo de su vida han variado en cierto sentido con la edad. Cuenta que «hasta los veintipocos» era ingenuo, y buscaba más ser «recibido con ternura». Más tarde, «con más experiencia sexual se iba al grano: la gente quería sexo»; de los 30 a los 40, «uno se siente joven, pero ya no es un chaval y algunos buscaban en mí y yo en ellos una pareja». Más allá de los 40, «era ya transparente (demasiado viejo) y sólo conocía gente muy herida que era, como yo, incapaz de relacionarse con normalidad, y confundíamos el entenderse bien con el estar enamorados».

«La imposibilidad de encontrar al «hombre de mis sueños» hizo que me dedicara a, simplemente, pasarmelo bien», subraya Pablo.

Dependencia psíquica
Durante buena parte de este recorrido vital, Pablo «no era realmente consciente de la dependencia psíquica que tenía del sexo, al submundo gay y al hombre de turno en particular». Eso, hasta que «empecé a ver que consumía horas de sueño en el chat, que salía tardísimo de casa para ir a un club en busca de sexo, que descuidaba tareas urgentes, etc».

«Las relaciones se basan en la infidelidad»
Esa dependencia emocional se alternaba en sus relaciones con «rechazos por agobio», pero «nunca hubo fidelidad» y, aún así, «creía que el próximo sí que sería la pareja adecuada. Que se trataba sólo de eso. Y no he conocido en nadie nada diferente, por muchas historias bonitas que se cuenten. Las relaciones se basan en la infidelidad (consentida o no) y en una colección inacabable de amantes. Yo mismo no sé con cuántos hombres me he acostado. Ni idea».

«Me identifiqué con esa sordidez»
Pablo reconoce que «llegó un momento en que ya no sabía quién era. No me sentía heterosexual, pero tampoco me identificaba con el mundo gay: me miraba al espejo y no me reconocía. Veía a un hombre incapaz de controlar su vida, que se había inventado multitud de pretextos para hacerla llevadera, y otros aspectos secundarios (trabajo, éxito) tenían un espacio exagerado. Haberme identificado con un mundo tan sórdido destruyó mi autoimagen: me identifiqué con esa sordidez: yo era parte de ello. Y fue muy duro».

El negocio de la mentira gay
Pablo ha recorrido un largo camino y desde la experiencia, hoy es capaz de  preguntar en voz alta por algunos «dogmas» de la cultura dominante: «¿Por qué nos mienten acerca de la homosexualidad? ¿Por qué ofrecen los condones com solución a todo (y, a la vez, aumenta el porcentaje de gente que realiza prácticas de riesgo aún estando sanos)?». su respuesta es clara: «Por el gran negocio que mueve toda la gran mentira gay».

Adoctrinamiento
La convicción profunda de Pablo, desde su intensa y larga experiencia vital atrapada en lo que llama el «submundo gay» va más allá: «Estoy convencido de que este adoctrinamiento viene de gente que, en el fondo, da la razón a quien dice -como yo- que la homosexualidad es el resultado (uno de los tantos que podrían darse) de unas heridas afectivas. Y muchos activistas gay y políticos las conocen tan bien que juegan con ellas para utilizar a los gays, manipularlos para conseguir sus objetivos. Tratan a los gays de tontos y estos, encima, les dan las gracias».

«Sé del drama que viven»
Lejos de ensañarse con quienes antaño compartía el mismo planteamiento vital, Pablo expresa un gran respeto por quienes viven en la homosexualidad y defiende su recorrido vital: «¿Soy homófobo por haber seguido este camino? No. Soy una de las personas que respeta más profundamente a los homosexuales, porque sé del drama que viven, tanto los que han aceptado su estado com olos que no, tanto los que reconocen sus heridas como los que no las ven».

De cómo llegó Pablo a replantearse el discurrir de su vida, abandonó la práctica homosexual y ha logrado vivir en castidad «gozosa, positiva, afirmativa», ReL dará cuenta en un próximo reportaje, no sin antes dejar este aperitivo: «Si yo he salido adelante, cualquiera puede hacerlo. Cualquiera que lo quiera de verdad, que busque los medios, que confíe en Dios y que se deje ayudar».

Prostitución homosexual salpica al Vaticano

La Santa Sede expulsa a un miembro de Capilla Giulia como sospechoso en la trama

El escándalo sobre prostitución homosexual salpica al Vaticano

Chinedu Thiomas Ehiem facilitaba encuentros homosexuales a Angelo Balducci

El Vaticano ha expulsado a un miembro del coro de la Capilla Giulia, cuyo nombre aparece en la investigación de la trama de corrupción en las obras del G-8 como el hombre que facilitaba encuentros homosexuales a Angelo Balducci, ex presidente del Consejo Superior de Obras Públicas italiano.

Se trata del nigeriano Chinedu Thiomas Ehiem, de 40 años, quien aparece en las conversaciones telefónicas intervenidas por la Fiscalía de Florencia y que fueron publicadas por los medios locales.

Según la Fiscalía florentina, Ehiem y el italiano Lorenzo Renzi eran dos intermediarios que buscaban jóvenes para encuentros homosexuales con Angelo Balducci, el principal implicado en el escándalo del G-8.

De acuerdo con esas filtraciones publicadas por la prensa local, las conversaciones telefónicas desvelaron que Ehiem y Renzi son «dos sujetos que pueden formar parte de una red de explotadores y encubridores de la prostitución masculina que actúa en Roma«.

Chinedu Thiomas Ehiem «no es un religioso, ni un seminarista«, han señalado este miercoles fuentes vaticanas al confirmar la noticia de su expulsión del coro. La decisión la ha tomado, según los medios italianos, el arcipreste de la basílica de San Pedro, cardenal Angelo Comastri, aunque el Vaticano oficialmente no ha hecho declaración alguna.

Angelo Balducci era presidente del Consejo Superior de Obras Públicas. Fue arrestado el pasado 10 de febrero pasado por su supuesta implicación en la trama de corrupción en las obras para construir las instalaciones de la cumbre del G-8 que debía celebrarse en La Maddalena en julio de 2009 y que finalmente tuvo lugar en L’Aquila.

En este mismo escándalo de irregularidades en la concesión de contratas públicas está también presuntamente implicado el jefe de la Protección Civil italiana, Guido Bertolaso, quien supuestamente recibió favores sexuales a cambio de concesiones en la organización de la cumbre.

Según las investigaciones de la Fiscalía de Florencia, Chinedu Thiomas Ehiem era uno de los hombres que proporcionaron a Balducci jóvenes de los que facilitaba detalladamente todos sus datos físicos y prestaciones, entre otras informaciones.

(RD/Agencias)