¡ÁNGELES EN EL FRENTE DE BATALLA!

«En los momentos de graves peligros, de guerras y de masacres bélicas, frecuentemente olvidamos que tenemos amigos muy poderosos en el Cielo que nos han sido personalmente asignados por Dios desde el momento de nuestra concepción, en calidad de ángeles custodios. “Satanás quiere la guerra” nos dice María, pero ¿quién es él frente a toda la Armada Celestial que incesantemente adora a Dios y lleva a cabo sus misiones especiales en la Tierra en nuestro favor? Hemos rezado mucho por la paz del mundo el 25 de marzo, cuando el Papa Francisco consagró la humanidad al Corazón Inmaculado de María, particularmente a Ucrania y a Rusia. Pero podemos continuar rezando e invocando la poderosa ayuda de los ángeles. ¡Enviémoslos a las primeras filas en Ucrania, así como en los demás lugares del mundo donde estén en pleno combate! Lo que no podemos hacer a causa de nuestros límites humanos, ellos lo pueden. El ángel custodio es el amigo ideal porque goza de dones específicos muy preciosos para nosotros. Formar un equipo con él nos abre hacia horizontes magníficos y nos cambia la vida.

En el combate espiritual, los ángeles son aquellos amigos íntimos que nos anticipan las astucias del enemigo y nos ayudan a superarlas con la gracia de Dios. Nos llaman al orden cuando nos desviamos en nuestra manera de seguir a Jesús. Nos vuelven a poner sobre el buen camino porque conocen el plan de Dios para nosotros y cuál es nuestra vocación única en la Tierra.

Podemos además encomendarles misiones, pedirles su poderosa intervención en Ucrania, que cuiden de las víctimas en los combates, que protejan a los refugiados y que inspiren las decisiones de los jefes de estado. Estamos muy limitados en cuanto al socorro que quisiéramos brindar, pero los ángeles no lo están si nos encomendamos a ellos con confianza y fervor.»

© Children of Medjugorje – 15 de abril de 2022

Sor Emmanuel

Biden está irritando a Moscú y dañando a Europa

Biden ha hecho demasiadas afirmaciones inapropiadas con respecto a Putin como para atribuirlas exclusivamente a su falta de diplomacia: parece que su objetivo es irritar deliberadamente a Moscú, distanciando el momento de posibles negociaciones y, por lo tanto, arriesgándose a la aceleración de un conflicto potencial que amenaza con involucrar a Europa. Una vez más, está surgiendo la divergencia de intereses que separa a los Estados Unidos de Europa, junto con la revelación de la mediocridad de la clase gobernante de la UE, aparentemente dispuesta a permitirse ser colocada bajo gestión externa.

En los últimos días, durante las diversas reuniones de la Cumbre de la OTAN y del Consejo Europeo en Bruselas, han sido los numerosos pasos en falso (o presuntos pasos en falso) del presidente estadounidense Joe Biden los que han llevado a la amenaza de establecer una unidad de intenciones entre los Estados Unidos y Europa con respecto a la guerra en Ucrania, y la posición correcta a asumir con Rusia. «Por amor a Dios, este hombre no puede permanecer en el poder», dijo Joe Biden en Polonia, apenas unas horas después de haber acusado al presidente ruso de ser un «carnicero«.

Es posible que Biden se inspirara en cierto ministro italiano que había definido a Putin como «el más atroz de los animales», pero a fin de cuentas, las frases de Biden han tenido mucha más publicidad, obligando a muchos a ambos lados del Atlántico a aclarar sus posiciones, y/o distanciarse de la Casa Blanca. Un miembro de la administración Biden especificó que el presidente no se refería al poder de Putin en Rusia, sino más bien al poder que Putin quisiera ejercer sobre los países vecinos, y el secretario de Estado Anthony Blinken especificó que Washington no tiene un plan para ningún cambio de régimen en Moscú. Estas rectificaciones ineficientes que intentan excusar las declaraciones en cuestión no pueden ocultar la evidente insuficiencia de un Presidente de los Estados Unidos que habla de su homólogo ruso como si fuera un Hussein, Gheddafi o Assad, para ser sustituido o eliminado.

Citando a ex funcionarios y analistas del gobierno, el Washington Post subrayó las graves implicaciones de las palabras de Biden, ya que ponen en duda la capacidad de Estados Unidos para impedir la escalada y contribuir al final de la guerra. Samuel Charap, un experto en Rusia de la Rand Corporation, afirma que las declaraciones de Biden están despertando dentro de Rusia: «La percepción de las amenazas existentes en relación con las intenciones estadounidenses. Los rusos podrían estar más inclinados a responder en especie a las amenazas hostiles, incluso más que en el momento actual».

Por otro lado, las declaraciones inapropiadas de Biden con respecto a Putin han sido demasiado excesivas, tanto en número como en especie (en las últimas semanas Biden ha llamado a Putin «un asesino», «un criminal de guerra»), para ser consideradas atribuibles a la falta de diplomacia de Biden: inoportuna pero no intencional. Es imposible no señalar que tales declaraciones parecen tener como objetivo la intención de irritar deliberadamente a Moscú, distanciando el inicio de negociaciones concretas y, por lo tanto, arriesgándose a la aceleración de un conflicto potencial que amenaza con involucrar a Europa.

Sería una guerra prolongada al servicio de los intereses de Washington, que provocaría el rápido debilitamiento y deterioro de Europa, el eterno rival económico y comercial de los Estados Unidos, y la mayor acumulación de riqueza del mundo. Ciertos individuos ahora están hablando abiertamente sobre un duelo en la Administración, con la Casa Blanca y el Departamento de Estado por un lado, decididos a provocar una respuesta militar rusa, y por otro lado el Pentágono, tratando de suavizar los tonos belicosos, impidiendo la adición de aviones de combate, artillería y tanques a la larga lista de armamento antiaéreo y antitanque proporcionado a las tropas de Kiev.

Cabe señalar que la guerra en Ucrania ha causado que la popularidad de Biden caiga aún más bajo, con menos del 40% de los estadounidenses registrando la aprobación de su administración, y más del 55% de los estadounidenses desaprobando por completo. Una encuesta de NBC News publicada recientemente indicó que siete de cada diez estadounidenses tienen poca fe en la capacidad del presidente para manejar el conflicto. Y un número aún mayor, ocho de cada diez estadounidenses, temen que la guerra aumente los costos de la energía y que el conflicto pueda plantear el riesgo de amenazas nucleares. Esta encuesta se realizó entre el 18 y el 22 de marzo, antes del viaje europeo de Biden y sus recientes e inapropiadas declaraciones que han sido motivo de innumerables discusiones.

En Europa, el primero en hablar en contra de las diatribas de Biden ha sido Emmanuel Macron, quien declaró que no cree que Putin sea un carnicero, y aparentemente se siente incómodo con las declaraciones agresivas presentadas públicamente por Washington, cada vez que parece que puede haber una oportunidad para negociaciones genuinas entre las facciones en guerra. «Este no es el momento de provocar una escalada, ni de palabras ni de acciones», advirtió Macron, y parece estar orientado hacia otro encuentro con Putin con el fin de restablecer las bases de un acuerdo. «No estamos tratando de cambiar un régimen. Correspondería a los ciudadanos rusos decidir si todavía lo quieren o no«, declaró Josep Borrell, alto representante para Relaciones Exteriores de la UE. «Lo que queremos es impedir la continuación de la agresión y detener la guerra de Putin contra Ucrania».

Incluso el aliado más fiel de la OTAN, Gran Bretaña, se ha distanciado de Biden con declaraciones del ministro de Educación Nadhim Zahawi, mientras que el locuaz Boris Johnson ha evitado cualquier mención a las declaraciones del presidente estadounidense. Incluso el gobierno turco, encabezado por Recep Tayyp Erdogan, tuvo que dar una lección de diplomacia a Washington, en una comunicación oficial de su Ministerio de Asuntos Exteriores: «Si todos queman puentes con Rusia, ¿quién se quedará para negociar al final?»

Este episodio revela una vez más la divergencia de intereses que separa a los Estados Unidos de Europa, junto con la revelación de la mediocridad de la clase gobernante de la UE que, en lugar de emprender iniciativas en los últimos años para resolver la guerra en Ucrania (que comenzó en 2014), aparentemente está dispuesta a permitirse ser colocada bajo gestión externa por los Estados Unidos. cuyo primer objetivo es secundar sus propios intereses estratégicos.

La presencia de Biden en el Consejo Europeo no parecía ser la cortés recepción que una gran Potencia concede a un distinguido invitado, sino más bien un homenaje a una entidad que ha viajado a través del océano para dictar los términos y condiciones de nuestra servidumbre. Y los resultados, a nivel político, estratégico, económico y energético, son visibles para todos.

http://lanuovabq.it/it/cosi-biden-irrita-mosca-e-danneggia-anche-leuropa

«Perdónanos la guerra, Señor»

El mundo entero está consternado por la guerra que tiene lugar en Ucrania. La seguimos paso a paso. Desde que comenzó, Francisco ha realizado varios llamamientos para que se detenga. Durante estas semanas el Papa ha condenado continuamente la guerra. El pasado domingo, tras el rezo del Ángelus, exigió que se detenga «la masacre» perpetrada en Ucrania tras la invasión de Rusia, lo que consideró «una inaceptable agresión armada«. «Ante la barbarie del asesinato de niños, de inocentes y civiles indefensos, no hay razones estratégicas que valgan. Solo se debe cesar la inaceptable agresión armada antes de que reduzcan las ciudades a cementerios«.

La guerra es siempre terrible y mortífera y pone de manifiesto la profunda crisis de sentido que vive la sociedad. Cada día contemplamos la devastación de los bombardeos, los muertos, los refugiados. Recientemente, los obispos católicos de Ucrania han pedido al Santo Padre que consagre públicamente a ambos países al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió la Virgen de Fátima en sus apariciones en 1917. De aquí que el Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania a la Virgen María el próximo 25 de marzo, para evitar una catástrofe mayor, un gesto que evoca una de las peticiones de la Virgen de Fátima a los pastorcillos, en 1917. «Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia», contaron los niños que les había dicho la Virgen en una aparición. El Papa, durante la Celebración de la Penitencia que presidirá a las 5 de la tarde en la basílica de San Pedro, consagrará Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de MaríaEl mismo acto, ese mismo día, será realizado en Fátima por el cardenal Krajewski, como enviado del Santo Padre.

Desde que Pío XI en 1930 recibió el mensaje de Fátima y los “tres secretos” se dieron a conocer poco a poco, los pontífices han secundado su petición. Años más tarde, Pío XII consagró el mundo y Rusia a la Virgen María, y diez años más tarde, en 1942. San Juan Pablo II, siguiendo las instrucciones de Sor Lucía, renovó la consagración en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984 ante una imagen de la Virgen de Fátima. «Del hambre y de la guerra, libéranos. De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable, de todo género de guerra, libéranos». Ahora Francisco será mucho más directo el día 25, pues consagrará al Inmaculado Corazón de María explícitamente tanto Rusia como Ucrania.

El Papa Francisco pronunció este miércoles, al final de la Audiencia General, una desgarradora oración para pedir la paz por la guerra en Ucrania, tras la invasión rusa, que comenzó con “Perdónanos la guerra, Señor”.  “En Ucrania corren ríos de sangre y de lágrimas”. No se trata solo de una operación militar, sino de guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria. El número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen, especialmente las madres y los niños. En ese país atormentado crece dramáticamente a cada hora la necesidad de ayuda humanitaria. Son muchas las colaboraciones que se están dando con Ucrania a través de nuestra Cáritas diocesana, y han surgido todo tipo de ayudas de multitud de instituciones privadas y una gran ola de solidaridad.  

Oremos todos al Príncipe de la Paz. Para el cristiano proclamar la paz es anunciar a Cristo que es «nuestra paz» (Ef 2,14) y anunciar su Evangelio que es «el Evangelio de la paz» (Ef 6,15), exhortando a todos a la bienaventuranza de ser «constructores de la paz» (cf. Mt 5,9). Unámonos ahora en la oración junto al Papa el día 25. Es muy valioso este acto colectivo de consagración al Inmaculado Corazón de María. En España, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, se celebra la Jornada por la Vida, con el lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios». 

Vivamos estos días de Cuaresma ofreciendo nuestra plegaria y las celebraciones comunitarias con la insistente petición al Señor para que llegue el entendimiento. Que la negociación supla la violencia de las armas y cese la guerra y los ataques armados. Que reine finalmente la paz. La paz es posible. La paz es necesaria. Que la Virgen de Fátima “vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos” e interceda ante el Señor para que cese toda guerra, todo tipo de violencia. Que Él ayude a todo hombre de buena voluntad a ser artesano de la paz procurando que en todo venza el amor.

Biden: Debemos liderar el Nuevo Orden Mundial

Aunque el mandatario no precisó en qué consistirá esta orden, mencionó a la OTAN y a los aliados de Estados Unidos en el Pacífico durante su discurso, afirmando que presentan «un frente unido».

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, predijo el lunes que el mundo experimentará un cambio en el orden internacional y dijo que Washington debe liderar el nuevo sistema.

«Sesenta millones de personas murieron entre 1900 y 1946. Y desde entonces, hemos establecido un orden mundial liberal, y eso no había sucedido en mucho tiempo. Mucha gente murió, pero en ningún lugar cerca [hubo] caos», dijo el presidente durante una reunión con empresarios en Washington.

«Y ahora es un momento en que las cosas están cambiando. Va a haber un nuevo orden mundial y tenemos que liderarlo. Y tenemos que unir al resto del mundo libre para hacerlo», continuó Biden.

Aunque el presidente no expuso explícitamente los problemas que enfrenta el orden mundial actual, dedicó gran parte de su discurso al conflicto entre Rusia y Ucrania, afirmando que Washington necesita «hacer lo que sea necesario para apoyar a Ucrania». En ese contexto, subrayó que «la OTAN nunca ha sido más fuerte o más unida en toda su historia de lo que es hoy, en gran parte debido a Vladimir Putin».

Además, el mandatario estadounidense mencionó el grupo Diálogo Cuadrilátero de Seguridad (Quad), formado por EEUU, Japón, India y Australia y criticado reiteradamente por Pekín como una herramienta antichina en el Pacífico.

«Japón ha sido extremadamente fuerte, al igual que Australia, en términos de lidiar con la agresión de Putin. Presentamos un frente unido a través de la OTAN y el Pacífico», dijo Biden.

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Obispo Schneider pide unirse a la consagración de Francisco

El obispo Athanasius Schneider anima a todos los obispos a unirse a la consagración de Francisco de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo, incluso en ausencia de una invitación formal de Francisco.

En una declaración del 16 de marzo, Schneider se refiere a la solicitud de 1917 de Nuestra Señora de Fátima a Sor Lucía de que la consagración de Rusia a la Inmaculada debe ser hecha por el Papa con todos los obispos católicos del mundo.

En preparación para la consagración, Schneider ha escrito una oración de novena para ser recitada hasta entonces:

Declaración del Obispo Athanasius Schneider

La Santa Sede ha anunciado que el Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María el viernes 25 de marzo, la Fiesta de la Anunciación, durante un servicio de penitencia a las 5 pm en la Basílica de San Pedro. Esta noticia debe llenar a todos los católicos de profunda alegría, consuelo y aliento, y esperamos que también traiga alegría y consuelo a nuestros queridos hermanos y hermanas ortodoxos en Rusia y Ucrania. Como sabemos por la petición de Nuestra Señora a Sor Lucía, el Papa debería invitar a todos los obispos a unirse a él para hacer esta consagración. Esperamos que, incluso en ausencia de una invitación formal del Papa, muchos obispos se unan a este acto de consagración. En un momento en que la Iglesia y el mundo atraviesan una crisis espiritual sin precedentes, el acto colegial común de consagración al Inmaculado Corazón, realizado por el Papa en unión con los obispos del mundo, será un poderoso instrumento para que la Divina Providencia derrame esas gracias especiales que la Iglesia y el mundo necesitan con tanta urgencia.

-Oración de la Novena Preparatoria para la Consagración de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María

Oh Inmaculado Corazón de María, Santa Madre de Dios y nuestra Madre más tierna. Mira hacia abajo la angustia en la que se encuentra la Iglesia y toda la humanidad debido a la propagación de la impiedad, el materialismo y la persecución de la fe católica, errores de los que advirtiste en Fátima.

Tú eres la Mediadora de todas las gracias. Obtén para nosotros la gracia de que todos los obispos del mundo, en unión con el Papa, consagren Rusia y Ucrania a Tu Inmaculado Corazón el 25 de marzo de 2022. Con esta consagración esperamos, como nos dijiste en Fátima, que, en un momento designado por Dios, Rusia se convierta y se conceda a la humanidad una era de paz. Esperamos que con esta consagración, el triunfo de Tu Inmaculado Corazón se acerque pronto y la Iglesia se renueve auténticamente en el esplendor de la pureza de la fe católica, la sacralidad de la liturgia y la santidad de la vida cristiana.

Oh Reina del Santo Rosario y nuestra más tierna Madre, dirige Tus ojos misericordiosos hacia el Papa, los obispos y cada uno de nosotros, y escucha con gracia nuestra ferviente y confiada oración. Amén.

“Nuestra casera no entendía por qué salíamos de Rusia”

Natalia con sus hijas en Moscú el pasado febrero (foto cedida)

Bruselas.— Natalia y su marido son colombianos, y vivían en Bruselas desde hacía más de 14 años. El pasado enero, antes de que estallara la guerra en Ucrania, él fue destinado por su empresa –una multinacional del automóvil– a Moscú, donde aterrizaron a principios de febrero. Acaban de dejar Rusia tras una salida precipitada y casi a la fuga, tras comunicarle la empresa de él que debían irse antes de que pudieran quedar atrapados.

No había hecho ni un mes desde que habían puesto el pie por primera vez en territorio ruso. Él iniciaba su andadura en un nuevo puesto dentro de la misma empresa de coches; ella, dispuesta a asentarse, a aprender ruso y sacar adelante a su familia, con cuatro niñas y un varón a punto de nacer. Acaban de regresar a Bruselas, tras un periplo infernal. Nos lo cuenta Natalia.

— ¿Cómo has vivido la salida de Moscú?

— ¡Todo ha sido tan rápido! Lo peor era la incertidumbre. Pero comprendimos que teníamos que salir, sin ni siquiera haber desecho la mudanza de Bruselas, cuando recibimos el primer correo electrónico del colegio de mis hijos con un mensaje de la embajada americana. Poco después llegó el mensaje de la belga y supimos con certeza que teníamos que huir cuando la empresa de mi marido nos animó a salir y volver a Bélgica, de donde habíamos salido hacía tan solo tres semanas con toda la casa a cuestas y después de que las niñas dejaran su colegio, amigos y conocidos. El miedo era que la situación degenerará aún más y no poder coger un avión porque el espacio aéreo estuviera cerrado, como ha sido el caso posterior.

— ¿Cuál es el ambiente que habéis dejado en Rusia?

— Lo increíble es el silencio. Los rusos no pueden acceder prácticamente a la información. Todo está controlado, todo da miedo. Te sientes completamente vigilado. Notas sencillamente que saben todos tus movimientos. Por ejemplo, hay cámaras en todos los lugares, en los más inimaginables. Si quieren saber quién ha asistido a una manifestación, pueden registrar las cámaras y, si te identifican, se acabó tu libertad. Cuando llegamos a Rusia, al aeropuerto, nos midieron los rasgos faciales con una regla, totalmente surrealista, para luego aplicar las técnicas de reconocimiento facial y compararlo con nuestras fotografías en el pasaporte. Para poder acceder al permiso de trabajo, todos los extranjeros y sus familias tienen que superar un exhaustivo examen médico que tarda más de un día y que debe hacerse cada cierto tiempo.

Y los ciudadanos padecen la falta de información total. Cuando nos fuimos nuestra casera no entendía por qué salíamos de Rusia. Nos dijo: “Pero si esto se acaba en una semana y ya”. Es la idea que tenía Putin. Una operación fugaz de menos de una semana para controlar el país. Ahora todo es distinto.

— ¿Cómo habéis conseguido salir? ¿Han salido más extranjeros en el mismo vuelo o recorrido?

— Lo más importante era actuar con rapidez. El lunes pasado teníamos varias opciones de vuelo, ninguna por Europa, pero había. Tres días después cuando fuimos a comprar los billetes solo teníamos la opción de salir por Turquía, vía Estambul, donde aterrizamos cinco horas después (es un vuelo que normalmente dura tres horas) y donde pasamos una noche a la espera de coger otro vuelo al día siguiente hacia Bruselas.

Otro problema era la falta de dinero en los cajeros. Aunque nosotros pudimos conseguir rublos, muchos expatriados se desesperaban porque los bancos no les proporcionaban dinero de sus cuentas. En apenas unos días todos los extranjeros madrugaban y a horas intempestivas iban a retirar el dinero. Nuestra urbanización, muy cercana al centro de Moscú, pero llena de extranjeros, se vació. Recuerdo el silencio. De un día para otro, no quedaba nadie. Al llegar al aeropuerto de Moscú, cuando intentamos salir…, silencio. Parecía un aeropuerto fantasma. Todos habían huido los días anteriores.

Natalia y su marido vuelven a la casilla de salida. Su aventura rusa ha durado apenas tres semanas.

— Natalia, ¿y ahora qué?

— Todo esto no tiene mucho sentido para nosotros ahora. Habíamos decidido realmente asumir este riesgo y este cambio de vida, con cuatro chicas y un niño en camino [está embarazada de ocho meses], también por la oportunidad laboral para mi marido. Estábamos muy contentos. Y todo ha cambiado en menos de un mes. Tenemos que volver a integrar a nuestros hijos, mi marido igual en el trabajo. Pero entendemos que tiene que ser por “algo”… Supongo que Dios nos lo hará ver muy pronto.

Por lo que hay que preocuparse realmente es por Ucrania, evidentemente, pero también por los rusos. No se merecen esto, no lo quieren. Y van a sufrir económicamente una barbaridad.