Dejaba morir a los pacientes por deshidratación

y ahora es anti-eutanasia: un caso le abrió los ojos

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Esta enfermera canadiense pasó de dejar morir a los pacientes por deshidratación a ser una firme opositora de la eutanasia y el suicidio asistido

Lozano / ReL 8 junio 2017

Italia está abriendo la puerta a la eutanasia aunque de manera encubierta. El Congreso aprobó una ley de “testamento vital” que en realidad consiste en matar a los pacientes retirándoles la comida y la hidratación. Pero en la época de los eufemismos suena mejor “testamento vital” que “eutanasia”.

El caso de DJ Fabo, el músico que quedó tetrapléjico y ciego tras un accidente y que pidió al presidente de Italia que le permitiera morir, dio alas a los movimientos proeutanasia. Finalmente, este joven italiano murió en Suiza.

Los testimonios de personas en los que la eutanasia es legal
Sin embargo, estos grupos ocultan todo lo que se esconde detrás de la eutanasia y del suicidio asistido y del que hay numerosos testimonios en otros países en las que ya se aplica desde hace años como Bélgica, Holanda o  más recientemente Canadá.

Por ello, este martes la asociación Provita Onlus organizó un congreso en el que quería mostrar el verdadero rostro de estas leyes. Y para ello contó con el testimonio de la enfermera canadiense Kristina Hodggets, que durante 20 años provocó la muerte a pacientes mediante la deshidratación para que supuestamente tuvieran una “muerte digna”.

«He matado a personas»
«He matado a personas», aseguraba en una pasada entrevista Kristina Hodgetts, que trabajó en un gran hospital de Ontario y en un hogar de ancianos de una zona rural. El modo como los trabajadores sanitarios intentaban agilizar injustamente la muerte de determinados pacientes hizo que se planteara: «¿Estamos ayudando a la gente a morir o estamos haciendo que la gente muera?».

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Hoddgets participó en una conferencia en Italia.

«Estábamos haciendo que muriera porque era lo que nos convenía», declara Hodgetts. «Dejé mi trabajo porque no podía formar parte de esta cultura eutanásica». «Hay algo que está mal, fundamentalmente, en la eliminación de la vida de otro ser humano», dice. «Te han confiado su vida y tú se la quitas», aseguraba.

Ahora es una activista provida
Ahora ella es vicepresidente de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia pero tardó años en darse cuenta del engaño en el que vivían y el mal que realmente estaban infringiendo.

Hodggets se hizo enfermera con el propósito de salvar todas las vidas que pudiera pero en el hogar de ancianos donde también había muchos enfermos crónicos experimentó el horror. Con la “excusa de reducir el dolor” empezaron de manera gradual a dejar morir a estos enfermos provocando su muerte por hambre y sed hasta que estas prácticas se convirtieron en una rutina.

El caso que le hizo abrir los ojos
Esta enfermera recordó en su conferencia en Italia el caso que la marcó especialmente y que hizo que se diera cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Era el de una anciana hospitalizada y con una salud especialmente débil pero ella seguía viviendo. Sin embargo, el médico ordenó que se le retirara el agua y la alimentación y se le suministrara morfina para que muriera y así dejara de sufrir.

Sin embargo, esta anciana luchaba por su vida y tres días después seguía viva. Los enfermeros se dieron cuenta que la mujer se afanaba en chupar las gotas de agua de la esponja con que la limpiaban la cara. No quería morir. 

“¿Qué estamos haciendo?”, se preguntó un compañero de Hoddgets, y esta pregunta le traspasó también a ella el alma. Finalmente, la mujer tardó nueve días en morir cuando el supuesto objetivo era evitarle el sufrimiento.

Despedida por cuestionar que se acabara así con la vida de los pacientes
Con este caso se le abrieron los ojos y pronto observó que se le presentaba otro en el que el paciente era la víctima de los que deberían ser sus cuidadores. Le tocó asistir a la lenta y dolorosa agonía de una mujer a la que le había dado un derrame cerebral y al que los médicos decidieron igualmente retirarle toda alimentación pese a la oposición de su hija ya que su hermano, único fiduciario, así lo quería.

Ante esta situación, Kristina Hodggets acudió a una reunión de la dirección de la clínica y cuestionó la obligatoriedad de tener que cumplir órdenes que supongan matar a un paciente. Salió de esa reunión con el despido bajo el brazo y la paciente a la que defendió moriría poco después, ante una destrozada hija, de una manera agónica y con los pulmones inundados de morfina.

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Hodggets afirma que ante situaciones extremas «se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir»

De enfermera a paciente
Tras su despido, esta enfermera canadiense pasó de enfermera a paciente y tras un derrame cerebral quedó en coma. Experimentaba lo mismo que la mujer a la que vio morir. Estuvo once días en estado crítico y sólo la fuerte oposición de su marido impidió que ella misma fuera víctima más a la que retiraran la alimentación para dejarla morir.

Finalmente despertó y aunque le han quedado secuelas se ha convertido en una importante activista a favor de la vida y por ello decidió a ir a Italia, donde el Senado tiene que refrendar una ley que aprueba lo que ella mismo realizó durante años y que no era otra cosa que matar personas.

La eutanasia, en ningún caso
“La paradoja de esta ley –aseguraba Hodggets en Roma- se revela frente a un concepto tan simple como irrefutable: nadie tiene una bola de cristal para saber de antemano cómo reaccionar ante una enfermedad o discapacidad. Muy a menudo, cuando uno se encuentra en estas situaciones extremas, la perspectiva cambia y se manifiesta un fuerte deseo natural de vivir. ¿Cómo se puede confiar a un trozo de papel el futuro a largo plazo?”.

Preguntada en la conferencia si como profesional del ámbito de la salud hay al menos un caso en el que ella estuviera a favor de la eutanasia o el suicidio asistido, su respuesta fue clara: No. “No a cualquier ley que permita a los médicos retirar la comida y el agua a los pacientes. Si se abre una puerta, la muerte se extenderá; no deben haber leyes que pisoteen el sagrado derecho a vivir y morir de muerte natural: el dolor físico, social y espiritual pueden calmarse y superarse”.

Declaración de derrota social

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Una sociedad avanzada es la que logra evitar la soledad de los ancianos, la que cuenta con médicos que saben cuidar cuando ya no pueden curar, la que ofrece los cuidados para dominar el dolor. En cambio, legalizar la eutanasia es una declaración de derrota social.

          Se dice que la eutanasia es una muerte dulce porque se parte de un error: si cabe la posibilidad de sufrir, cabe la posibilidad de saltarme esa etapa de la vida porque “no me gusta y no la quiero”. Eso es signo de materialismo. El dolor y el esfuerzo son dimensiones de la vida, no son un obstáculo para la vida. La persona que acepta el sufrimiento llega a vivir más humanamente que la que no acepta esas dimensiones, porque el dolor hace madurar a la persona. Es imposible evitar el dolor, además, quien lo evita tampoco será feliz.

TIPOS DE EUTANASIA

Eutanasia activa es la acción tomada con el propósito de causar o acelerar la muerte.

Eutanasia pasiva (negativa, indirecta) es una acción oculta que tiene el propósito de acelerar o causar la muerte. Incluye la negación u ocultamiento o el retiro de medidas ordinarias, incluyendo la comida y la bebida y la oxigenación. Ejemplos de este tipo de eutanasia son los millones de niños recién nacidos discapacitados en China, a quienes les es retirada la alimentación (eutanasia neonatal).

El Dr. Richard Stith sugiere 3 argumentos a favor de la eutanasia, y sus respuestas: 1)Que muera porque no es viable: la inviolabilidad del ser humano no depende de su viabilidad, sigue siendo “alguien”. No cambiamos de especie si perdemos una de las facultades humanas. La estrategia que siguen los pro eutanasia es que no atacan a la persona misma sino a su vida. Los que promueven la eutanasia alegan que les tienen mucha simpatía y que los beneficiarán. Argumentan con un dualismo: la vida como mala y la voluntad como buena. 2) Se pueden omitir medios para sostener una vida.La desconexión de una inyección intravenosa en realidad no es una omisión sino unaacción. La inyección mortífera es una acción. La realidad es que no hay una diferencia absoluta entre omisión y acción. 3) La gente sana tiene el derecho a suicidarse. Los que están enfermos no siempre pueden ejercer su derecho a morir. Se busca su fundamento en el derecho a morir, derecho que no existe. No es un derecho aprobado por la ley. Al perder facultades, el ser humano no cambia de especie.

Lo más esencial es muy simple: Destruir una vida humana siempre es destruir a “alguien“. Está en juego la inviolabilidad de la vida humana y de la igualdad. Se habla de “derecho a morir” cuando en realidad es derecho a que te maten.

En términos legales hay derechos que son irrenunciables por razón de interés y de orden público, de no ser así, la sociedad sufriría un menoscabo. La vida es un bien jurídico primario. En Colombia se debatió y se decía que la libertad era el primer derecho. ¿De qué sirve la libertad sin la vida?

La eutanasia ¿es un acto de piedad o un delito? muchos dicen que es un acto de piedad pero mal entendido. Se evalúa la muerte únicamente desde el punto de vista utilitario. En realidad, el rechazo a la vida es ajeno a la cultura mexicana donde siempre se ha tenido un gran cariño a los enfermos, y se ha descubierto el valor de los ancianos. En África se les valora más que en otros continentes, allí se dice que la muerte de un anciano es como la desaparición de una biblioteca.

La muerte «digna» de Andrea

lazo-negroAndrea va a morir en breve. Tras padecer una terrible enfermendad neurológica degenerativa, sus padres, sin duda desesperados ante sus sufrimientos, han pedido que se le retire la alimentación para acelerar su muerte. Los médicos del hospital donde está ingresada, se opusieron en un primer momento a tal medida. Es lógico. Alimentar a un enfermo no tiene nada de encarnizamiento terapéutico. Es, simplemente, hacer lo que cualquier ser humano haría con otro.

Sin embargo, la presión mediática y judicial sobre los galenos les ha hecho cambiar de opinión. Andrea ha empezado ya a morir de desnutrición. No pasará hambre porque la van a sedar para que no sienta nada. Pero lo cierto es que su muerte se va a producir no tanto por la enfermedad que padece -aunque la misma habría provocado su fallecimiento- como por el hecho de que su cuerpo va a dejar de recibir el pan nuestro de cada día.

La Iglesia ya se ha pronunciado sobre este tipo de medias. Mons. Reig Pla, el único obispo español que, aunque se enfrente a críticas y desprecios del mundo y de parte de sus colegas de episcopado, siempre habla claro sobre estas cosas, recordó hace unos días el dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Muchos dirán que la Iglesia puede opinar lo que le venga en gana pero sin imponer sus tesis a la sociedad. La realidad es que la Iglesia no puede imponer sus tesis, fruto de su conocimiento de la ley natural y su análisis de la Revelación, ni siquiera entre sus fieles. Primero, porque no tiene capacidad real de hacerlo. No verán ustedes a un guardia suizo poniendo grilletes a los fieles que vayan por libre. Segundo, porque siempre habrá algún obispo, sacerdote, teólogo, etc, que se dedique a contradecir públicamente lo que el Magisterio diga, sin que se mueva una simple briza de aire para impedir tal cosa. Es decir, en la Iglesia la defensa de la vida llega solo a la literalidad de ciertos textos y declaraciones. Cuando se trata dedefenderla de verdad, expulsando de la comunión eclesial a quienes hacen la obra sucia de la cultura de la muerte dentro de la propia Iglesia, ésta mira para otro lado. Y no hace falta que dé ejemplos de eso, porque todos los conocemos.

Apelar a la humanidad y a la caridad para justificar que se deje de alimentar a un enfermo es un ejemplo más de la depravación de la conciencia del hombre caído en este momento de la historia. Hay mucha diferencia entre medicar a un enfermo para que no sufra dolor físico y provocar su muerte retirándole la alimentación.

En todo caso, lo que está en juego es si en este país se da vía libre a la eutanasia. Doy por hecho que así será. No hay apenas barrera alguna que impida que la cultura de la muerte imponga también el suicidio asistido. En una sociedad donde Dios no juega ningún papel, es normal que la gente que no quiere vivir, por las razones que sean, encuentren facilidad para poner fin a sus vidas. Y donde Cristo no reina, reina la muerte.

Volviendo al caso de Andrea, no hay muerte digna que consista en dejar de recibir alimento. Eso no se le hace ni a los perros ciegos. Ni a los caballos cojos. Ya que se han empeñado en que muera antes de lo que el transcurrir natural de su enfermedad determine, sería mejor que la mataran directamente por medio de una inyección letal, como si fuera un gatito en una clínica veterinaria. Sí, moralmente sería un crimen. Pero se dejaría al menos la hipocresía a un lado. 

Vayamos preparándonos. Los siervos del mal siempre buscan casos extremos para justificar leyes indignas. Y en este país sabemos de casos en que han aplicado sedaciones para acabar con la vida de pacientes, tanto si lo pedían como si no. No daré nombres para que no me caiga una demanda. Pero tengan ustedes muy claro que una vez que se introduce la eutanasia, no habrá nada que impida que se aplique a quien ni siquiera la ha pedido. Otros decidirán por nosotros lo que es una vida digna y cómo alcanzar la “muerte digna”. Veremos si, pasado un tiempo, a los cristianos nos permiten al menos dejar por escrito que no queremos recibir la muerte que ellos proponen. Lo dudo.

Solo una cosa más. Los padres de Andrea son fruto de la sociedad española que ha apostatado del cristianismo. Aunque lo que piden es inaceptable para un católico fiel a la Iglesia, no tiene demasiado sentido cargar contra ellos. Son el síntoma, no la raíz del problema.

Luis Fernando Pérez Bustamante

Eutanasia Infantil

Eutanasia infantil: si olvida de pedirla, se le recuerda

La palabra «sufrimiento»: el coladero para matar legalmente a niños de cualquier edad en Bélgica 

Cualquier gesto de dolor podrá ser interpretado como una petición de eutanasia... es la cultura de la muerte y el descarte
Cualquier gesto de dolor podrá ser interpretado como una petición de eutanasia… es la cultura de la muerte y el descarte

Actualizado 3 diciembre 2013

Tommaso Scandroglio / La Nuova Bussola Quotidiana

Bélgica ha batido un récord fúnebre: se ha convertido en el primer país del mundo que permite la práctica de la eutanasia también en niños, sin límites de edad.

Así, la vida en Bélgica puede ser eliminada sin solución de continuidad desde la concepción a los 99 años.

La extensión también a los menores y (así se está intentando) a las personas afectas de demencia de la ley del 2002 sobre la eutanasia fue decidida el miércoles por la Comisión Justicia y Asuntos Sociales,con 13 votos a favor y 4 en contra (los cristiano-demócratas francófonos y flamencos y los miembros del partido de extrema derecha flamenco).

Antes de finales de mayo de 2014 el Senado deberá expresar su opinión, pero se da por descontado el resultado y la ley casi ciertamente pasará.

Una ley socialista para matar (más) niños enfermos
La propuesta de ley, nacida en el seno del partido socialista, prevé que los médicos, una vez obtenido el consentimiento de ambos progenitores o de los representantes legales del menor, puedan poner «fin a la vida de un niño cuando éste se encuentre en una situación médica sin salida, en un estado de sufrimiento físico constante e insoportable y que presente una petición de eutanasia».

Además de esto, se pide que esté en un “estadio terminal” de la enfermedad.

El coladero es la palabra «sufrimiento»
En principio el texto preveía que el estado de sufrimiento no fuera sólo físico sino también psíquico, pero esta última circunstancia ha sido omitida.

En realidad se trata de una hoja de parra: porque el sufrimiento, también el generado por un malestar físico, es un estado psíquico y, por tanto, experimentable y mensurable sólo por el sujeto mismo.

Es decir, cualquier patología, aunque leve, podrá ser percibida por el pequeño paciente como “insoportable” y, por tanto, ser motivo suficiente para que los padres pidan la eutanasia.

Además, respecto al requisito que prevé que sea el menor quien solicite morir – menor que no puede comprar un coche, pero que puede decidir acabar con su vida – un equipo de psicólogos y psiquiatras deberán valorar la «capacidad de discernimiento» del menor con la «garantía que lo que exprese sea lo que entiende».

Es obvio que los hermeneutas de la inquietud infantil verán en cualquier inocua mueca de dolor una declarada voluntad de muerte.

Si no pide la muerte…¡se le sugiere!
Sin contar además con el hecho de que a ningún niño le viene a la mente pedir la muerte.

Pero los legisladores belgas han pensado también en esto: el menor deberá ser informado también sobre esta posibilidad. Es evidente que la acción de sugestión sobre un niño es de fácil realización.

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Unidad de los líderes religiosos: todos con la vida
A principios de noviembre un comunicado conjunto de los principales líderes religiosos había atacado la propuesta de ley: «La eutanasia de personas vulnerables, niños o personas con demencia es una contradicción radical de su estatus de seres humanos».

La denominada “dulce muerte” es legal en Bélgica desde 2002. El pasado año se ha verificado un aumento notable de las muertes por eutanasia, el 25% respecto al año precedente.

Se ha pasado de las 235 muertes provocadas del primer año de introducción de la ley a los 1.432 del 2012.

Han tenido libre acceso a ella también los detenidos, casi una decena (por otra parte, la cárcel ¿no es un castigo?), y los minusválidos.

Incluso se intenta vender la práctica eutanásica no como si fuera la extrema ratio frente a una situación intolerable, sino como un acto rico de humanidad, propio del buen samaritano.

De hecho, en mayo de este año, algunos médicos belgas presentes en el 21° Congreso de Cirugía Torácica en Birmingham propusieron que se difundiera la eutanasia como práctica útil para conseguir órganos humanos.

No hace falta ni el médico: basta una enfermera
En los trabajos preparatorios de la Comisión parlamentaria han intervenido el Dr. Jan Barnheim, el cual ha informado que también las enfermeras practican ya la eutanasia a los pacientes, Alex Schandeberg de la Euthanasia Prevention Coalition y el prof. Etienne Veermersch, el padre de las leyes sobre el aborto y la eutanasia en Bélgica.

Veermersch – ex seminarista jesuita que apoya una ley sobre la pedofilia – ha dicho que es necesario modificar la ley existente «para permitir la práctica de la eutanasia a los minusválidos» y que «la parálisis da derecho a la eutanasia».

Pide que se abrogue el juramento hipocrático. Y que todos los hospitales, también los católicos, presten servicios abortivos.

Tener hijos es «inmoral»
En un viejo “malthusiano” convencido del beneficio del decrecimiento de la población: «Es absolutamente inmoral que cualquiera pueda tener hijos si quiere».

Propone también un incentivo para quien no tiene hijos: «Premios a las mujeres que se someten a la esterilización»: la llama “coerción leve”. 

Está claro que Veermersch ha visto en la propuesta de ampliar la eutanasia a los menoresuna apetitosa oportunidad de disminuir el número de bocas, aunque sean pequeñas, que este exhausto planeta debe alimentar.

¿Intervención armada? ¡Al menos, de conciencias!
El cardenal Elio Sgreccia, presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida, entrevistado por la Radio Vaticana ha comentado así la aprobación del texto de la comisión parlamentaria: «Es un salto. Un salto abismal, por debajo del nivel de la civilización, de humanidad. […] Si se justifica una intervención humanitaria, también armada, para detener la violación de los derechos humanos, aquí hay que movilizar, al menos, las consciencias».

Y en relación a la verificación por parte de un psicólogo de que el niño sea consciente de lo que está solicitando, el cardenal puntualiza que «quien sea que lo certifique, no puede certificar el derecho a la vida. No he visto nunca que a una persona que está a punto de suicidarse tirándose desde un puente se llame al psicólogo».

El precedente de Holanda: matar hasta los 12
Es comprensible que el desconcierto, no sólo en el ámbito católico, sea grande; pero en el fondo no nos debería asombrar esta decisión de Bélgica, en cierto modo anticipada por Holanda, donde es posible suprimir a los niños hasta los 12 años de edad.

No asombra porque si el único criterio es la calidad de la vida y no el de la intrínseca preciosidad de la persona humana, entonces, por lógica, el criterio de la edad es meramente accesorio.

Si las puertas de la eutanasia para los adultos se pueden abrir siempre que la propia existencia sea percibida como un peso, ¿por qué no ampliar este criterio también a los niños? ¿No sufren estos tanto como los adultos, incluso de manera más aguda que ellos?

Si el dolor promete acompañar a una pequeña criatura toda su vida, ¿no es mejor intervenir lo antes posible para quitarle esa molesta compañía?

(Traducción de Helena Faccia Serrano)

«no se cambiaría por nadie»

DISCAPACITADOS

¿Por qué este tetrapléjico dice que «no se cambiaría por nadie»?

Juan Bosco Martín Algarra

jueves, 28/03/13 – 19:00

Don Luis de Moya, médico y sacerdote, quedó tetrapléjico por un accidente de tráfico en 1991
Don Luis de Moya, médico y sacerdote, quedó tetrapléjico por un accidente de tráfico en 1991
  • «Para un enfermo grave como yo, lo razonable es dejarse cuidar, no pedir la eutanasia«, afirma Luis de Moya, médico y sacerdote tetrapléjico.
  • ¿Se puede vivir y ser feliz con una desgracia inmensa? Millones de personas se hacen esta pregunta en estos días que conmemoran la tortura y muerte de Jesús.

Se siente como «un millonario que ha perdido mil pesetas» (o seis euros, para los más jóvenes). En esas metafóricas “mil pesetas” se encuentran su movimiento, sus piernas, sus manos y todo su cuerpo del mentón hacia abajo.

Con la barbilla maneja su silla de ruedas desde aquel día de 1991, cuando un accidente de tráfico le dejó tetrapléjico en plena juventud. Gracias a esta silla y a sus amigos íntimos del Opus Dei -”hermanos”, los llama él- puede desplazarse para celebrar misa, confesar, predicar, tomar el aire y visitar a los amigos. Entre ellos se encontraba Ramón Sampedro, el paralítico gallego que decidió suicidarse y que el director de cine Alejandro Abenámar catapultó a la fama con a la película “Mar adentro”.

¿Eutanasia? No gracias, responde él: “Está comprobado que jamás la pide aquel enfermo que ha recibido el tratamiento paliativo y psiquiátrico adecuado”.

Quien así habla fue médico antes que cura. El testimonio de Luis de Moya (Ciudad Real, 1953) cobra más sentido que nunca en estos días en que millones de personas en el mundo se hacen la pregunta del millón: ¿qué sentido tienen el dolor y el sufrimiento? Visto de otro modo: ¿Qué secreto guarda este tetrapléjico que afirma, sin presunción pero con seguridad: “Soy tremendamente feliz y no me cambiaría por nadie del mundo”?

Flagelación, tortura, crucifixión… ¿La Iglesia glorifica el dolor?
En absoluto: la Iglesia quiere que quitemos el dolor en la medida de lo posible. Pero cuando el dolor resulta inevitable, nos recuerda que contamos con la ayuda de Dios para afrontarlo. El dolor se puede llevar si no olvidamos que somos hijos suyos. Esa esa mi experiencia personal, desde una discapacidad grande.

¿Entiende que mucha gente pida la eutanasia para evitar el dolor?
Cuando un enfermo incurable recibe el tratamiento paliativo y psicológico adecuado no pide la eutanasia. Eso está estadísticamente comprobado y publicado. Una persona se quiere morir cuando no encuentra sentido para seguir viviendo. Pero para superar esas dificultades existe una ciencia llamada psiquiatría.

«NEGARSE A SER AYUDADO NO ES UN ACTO DE LIBERTAD, SINO DE SOBERBIA»

No todo el mundo quiere que le ayuden…
Cierto, hay gente que se niega a ser ayudada, porque le humilla tremendamente sentirse cuidada. Bueno, somos libres, pero hay que reconocer que quien actúa así no ejerce su libertad, sino su soberbia. Negarse a recibir ayuda cuando es evidente que la necesitas no tiene nada de virtud.

Seamos claros: en mayor o menor medida, el hombre es un ser dependiente de otros siempre. Y así seguirá siendo. Yo sé que soy muy dependiente. ¿Qué es lo razonable, en mi caso? Pues aceptarlo y dejarse cuidar.

Quizá hay gente que no es cuidada igual que usted.
Sí, y ése es un problema mucho más grave que mi lesión medular: no tener cerca a personas maravillosas como las que me rodean a mí en todo momento.

Pero no me ha contestado. ¿Por qué cree que hay gente que pide la eutanasia?
Porque dan una importancia excesiva al problema que padecen. Se pasan el día repasando la lista de lo mucho que podían hacer y ahora no pueden. Yo les diría: “¡mira todas cosas que todavía puedes hacer!”. Los avances científicos han mejorado nuestra calidad de vida con mucha rapidez.

¿Cómo ha mejorado en su caso? Póngame un ejemplo.
Cuando me accidenté no existían programas de ordenador controlados por la voz. Ahora sí: hablas y el programa pone por escrito lo que dices. Eso permite hacer muchas cosas.

A una persona que se encuentre en mi situación yo le diría: “no tienes derecho a quejarte… ¡aprovecha las cosas maravillosas que tienes delante!”. Todos estos adelantos serán mejores y más numerosos en el futuro, ¡seguro!

«LA PELÍCULA ‘MAR ADENTRO’ NO CONTÓ LA VERDAD DE MI VISITA A RAMÓN SAMPEDRO»

¿Ha visto la película «Mar Adentro»?
Me hablaron tanto de ella que al final pedí que me la alquilasen y la vi.

Muchos dieron por hecho que el cura que aparece en la película tratando de convencer a Sampedro de que no se suicide, y que al final sale escaldado, es usted.
Una película no tiene por qué ceñirse exactamente a la verdad de los hechos. Su director tiene libertad para contar la historia que quiera. Si la escena que usted menciona se inspiró en mi visita a Ramón Sampedro, la cual efectivamente sucedió, desde luego desfiguró expresamente los hechos.

Mi conclusión tras ver “Mar adentro” es que esa película se corresponde para nada con la realidad. Dibuja a un Ramón Sampedro que no tal como lo muestran. Tampoco mi visita a Ramón se corresponde con lo que aparece en esa escena de cinco minutos. (A continuación, el momento de la película referido).

¿Por qué le visitó y qué sucedió realmente?
Yo había acudido a Galicia a dar una conferencia y aproveché para llamarle; quedamos en vernos. Nos conocíamos por cartas y por teléfono. Le llevaba unos regalos, pero cuando llegué a su casa comprobé que me sería imposible hablar con él. Su habitación estaba en un primer piso, al que se accedía por una escalera estrecha en curva por donde no cabía mi silla. Así que ni siquiera conseguí comunicarme. Ni siquiera salí de mi coche. Tampoco pude transmitirle mis saludos, porque no había nadie en la casa. Él estaba solo. En la película aparece acompañado siempre por otras personas. Pero en verdad no fue así.

¿Qué impresión le produjo ver dicha escena?
Parece evidente que trata de ridiculizar el mensaje que defiende la Iglesia Católica. El único momento que la película provoca una carcajada del público está protagonizado por un cura. Podía haber sido un psiquiatra, un fisioterapeuta, un enfermero… pero no: fue un cura.

«CONOZCO A TETRAPLÉJICOS QUE HAN CONSEGUIDO MONTAR MULTINACIONALES»

¿Cuál es la verdad que usted conoció de Ramón Sampedro?
La que luego se ha sabido. La que él mismo escribió en su libro “Cartas desde el infierno” (para leer el libro, hacer clic aquí). Se trata de una relación de quejas, de un Ramón Sampedro que sólo piensa en su desgracia, en lo mucho que ha sufrido, en lo que ya no puede hacer… Es un libro para argumentar por qué nadie tiene que decirle lo que debe hacer. Conclusión: como estaba convencido que no podía mejorar, quería morirse. Eso es todo.

¿Es cierto que no podía mejorar?
¡Claro que sí podía! Si hubiese querido hacer rehabilitación, habría podido mover los brazos, usar un teléfono, un teclado, conducir un coche… la lesión de Ramón era menos grave que la mía o la de un joven ingeniero que conocí en San Sebastián, el cual llegó a montar una empresa multinacional, con sedes hasta en la India, dando trabajo muchas personas. Este ingeniero sabía que su lesión no le permitiría ser ser jugador de baloncesto o pianista, pero sí otras muchas cosas estupendas y útiles. Cualquier lesionado de médula espinal puede corroborar lo que digo sobre Ramón.

Sampedro decidió suicidarse. ¿Y usted cómo afronta el futuro?
De la manera más realista que puede haber: consciente de estar en las manos de Dios. Lo menos realista es vivir como si Él no existiera, o como si nadie fuera de mí mismo pudiera ayudarme. Dios no va consentir que me encuentre en una situación imposible, sobrehumana o que supere mis fuerzas, porque soy hijo suyo. Quizá me lo ponga difícil, pero nunca imposible.

«SÍ: EL MISMO DIOS QUE CONSINTIÓ MI ACCIDENTE ES ALGUIEN MARAVILLOSO»

Supongo que se habrá hecho esta pregunta: “Si Dios es bueno, ¿por qué permite que pasen cosas tan malas?
Si realmente crees que Dios es bueno, la frase termina ahí: “Dios es bueno”. Punto final. Lo que parece terrible desde nuestro punto de vista no es tan terrible desde el punto de vista de Dios. Yo no me cambiaría por nadie, porque tengo la experiencia de lo maravilloso que es Dios. Él consintió que me durmiera conduciendo, pero también me ha dado ayuda humana para sobrellevar esta situación. Dios consiente el mal, pero no nos abandona en él.

¿Y qué hace una persona que no tiene fe?
¡Pues que la pida! Tan sencillo como decir: “Señor, dame la Fe”. Verá cómo la recibe. Estamos en el año de la Fe. No estoy diciendo nada absurdo. Hay cantidad de cosas en esta vida que no entendemos y que nos resultan incomprensibles o imposibles. Quizá deberíamos empezar por caer en la cuenta de que no podemos solucionarlo todo. Esa esa la realidad de la situación. Por eso puedo decir que me siento como un millonario que ha perdido mil pesetas.

¿Una limitación como la suya ayuda o perjudica para conocer el auténtico interior de las personas?
No sé… no tengo una bola de cristal. Lo que puedo decir es que he dedicado mucho tiempo a pensar en todo lo que hemos hablado en esta entrevista.

  

Paciente en coma habla después de doce años

Una revolución médica 

Un paciente en coma habla después de doce años: «No sufro» 

La historia de Scott Routley de 39 años, está destinada a cambiar la opinión médica sobre el estado vegetativo y la eutanasia. 

Actualizado 15 noviembre 2012 

Sara Martín / ReL 

Hace doce años tuvo un grave accidente de coche que le dejó en estado vegegativo y supuestamente privado de conciencia, y de ahí la sorpresa de todos sus médicos. 

«Es la primera vez que un paciente que no puede hablar y tiene graves daños cerebrales ha sido capaz de dar respuestas clínicamente relevantes a los sanitarios», ha explicado Adrian Owen, que ha dirigido esta investigación a través del Brain and Mind Institute (Instituto del Cerebro y la Mente de la Universidad de Western Ontario), en Canadá, en una entrevista concedida al programa «Panorama» de la BBC hace apenas dos días. 

La noticia es un caso excepcional pero, según los expertos, está destinada a modificar los conocimientos médicos sobre el estado de coma vegetativo y las opiniones de mucho a favor de la eutanasia en pacientes en estado vegetativo crónico.

«Él sabe quién es y dónde está»
El protagonista de este caso clínico excepcional es Scott Routley, de 39 años. Fue capaz de responder «sí» y «no» a diversas preguntas, entre ellas imaginarse jugando al tenis o paseando cerca de su casa. 

La investigación demostró que todas estas preguntas activaban diversas partes del cerebro de Routley. La actividad cerebral provocada por estos pensamientos se detectó utilizando un escáner de resonancia magnética y es la primera vez que un paciente ha podido comunicar algo relevante sobre su estado de salud. 

Rutley no estaba en un estado vegetativo
Por lo general, los pacientes vegetativo emergen de la coma en un estado en el que tienen períodos de vigilia aparente. Sus ojos están abiertos, pero no tienen la percepción de sí mismos o el mundo exterior. Ninguno de los exámenes físicos que se le habían realizado había mostrado en él signos de conciencia o la habilidad para comunicarse. Sin embargo, según el neurocientífico, Rutley no estaba en un estado vegetativo.

Tiene conciencia…
Owen insiste: «Scott ha demostrado que tiene conciencia, una mente pensante. Le hemos realizado un escáner en varias ocasiones y su patrón de actividad cerebral muestra claramente que está eligiendo a responder a nuestras preguntas. Creemos que él sabe quién es y dónde está». 

Alrededor del 20% de los pacientes en estado vegetativo mostraron algún nivel de pensamiento consciente con este método, ha explicado el equipo del Brain and Mind Institute. «Pedirle a un paciente algo importante para ellos ha sido nuestro objetivo durante muchos años, entender lo que experimentan. En el futuro, podríamos preguntarles qué podemos hacer para mejorar su calidad de vida. Podría ser cosas simples como el entretenimiento que les proporcionamos o la frecuencia con la que asearles y alimentarles», enumera el investigador.

Un caso impresionante
Bryan Young, investigador del University Hospital de Londres, que ha seguido el caso de Routley desde hace diez años, reconoce: «Me impresionó mucho cuando vi que Scott estaba dando respuestas precisas».

La historia de Scott Rotley pone de nuevo en entredicho la campaña pro-eutanasia iniciada desde diferentes colectivos con relación a los pacientes en estado vegetativo persistente que no dan ningún signo evidente de conciencia de sí o del ambiente, y parecen incapaces de interaccionar con los demás o de reaccionar a estímulos adecuados.

Orientar el voto católico en Estados Unidos

Muy mal debe estar el panorama…

La libertad religiosa será el factor decisivo para orientar el voto católico en Estados Unidos

Los influyentes Caballeros de Colón sitúan ese punto incluso por encima del aborto, la protección del matrimonio o la eutanasia.

Actualizado 29 diciembre 2011

C.L./ReL

La ofensiva laicista es de tal magnitud en todo el mundo occidental, que incluso en Estados Unidos, país constitutivamente creado en torno a la libertad religiosa, ésta se halla en peligro.

Hasta tal punto, de que el caballero supremo de la influyente asociación católica Caballeros de Colón, Carl Anderson, ex consejero de Ronald Reagan, señala ese punto como decisivo a la hora de orientar el voto católico en las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.

«Si los católicos quieren saber lo que es realmente importante, deben consultar a los obispos. Y éstos están actuando en una forma que da a entender que la libertad religiosa es un asunto muy importante para ellos. Si miramos lo que está pasando en los últimos dos años, es muy significativo», dice Anderson.

Obama, detrás de la ofensiva laicista

A lo que se refiere es a lo siguiente: «Siempre ha habido organizaciones que querían expulsar a las organizaciones religiosas de la vida pública o excluir de ella la influencia religiosa. Lo que parece estar sucediendo ahora es que ese intento tiene al gobierno federal detrás en cada vez más ocasiones».

La regulación de los hospitales católicos, por ejemplo, apunta a que sólo se permitirá la cláusula de conciencia a los profesionales si el número de no-católicos que atiende es pequeño, lo que en la práctica puede conducirles a la inexistencia o a la irrelevancia.

«Es el punto más importante ahora, porque afecta a la vida de la Iglesia y a la forma católica de vivir la vida», explica Anderson en una entrevista que publica este jueves National Catholic Reporter.

«Hay otros asuntos importantes ahora para los católicos», añade: «La protección de la defensa del matrimonio, la protección del derecho a la vida, tanto en términos de la cuestión de aborto como en términos del suicidio asistido y la eutanasia. Pero, en cierto sentido, estos puntos -que no digo que sean igualmente importantes- afectan a la justicia y a la moral, mientras que la libertad religiosa afecta a la posibilidad para la Iglesia de existir y para los católicos de vivir su fe«.

Aunque Anderson reconoce que la economía será el factor decisivo para la elección entre Barack Obama y el contrincante republicano que surja de las primarias que arrancan el 3 de enero en los caucus de Iowa («todos ellos virtualmente provida«, apunta), «una elección se decide por un dos o tres por ciento del voto electoral», por lo cual hay margen para la influencia: «El número de votantes para los cuales es decisiva una posición provida es dos o tres veces mayor que el número de votantes para los cuales es decisiva una posición proaborto».

Escritores contrapuestos

Michael O´Brien, autor de «El Padre Elías», se enfrenta a Terry Pratchett por la eutanasia

El creador del Mundodisco, que padece Alzheimer, se ha mostrado partidario del suicidio asistido.

Actualizado 14 agosto 2011

C.L./ReL

Son dos grandes autores de ficción, y con dos visiones diferentes del fantástico. La novela más conocida de Michael D. O´Brien.Rigurosamente coetáneos (ambos nacieron en 1948), Terry Pratchett es inglés y Michael D. O´Brien canadiense de habla inglesa. El primero ha adquirido fama universal en el ámbito de la literatura infantil con la serie de Mundodisco. El segundo es un escritor de referencia en el mundo católico gracias sobre todo a la serie sobre Los Hijos de los Últimos Días, de la que en España se han publicado tres novelas: El Padre Elías -la más célebre-, El librero de VarsoviaLa última escapada, esta última un inquietante alegato que parece previsto para la situación creada en España con la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

La muerte, herramienta social

Hace cuatro años, Pratchett dio a conocer que tenía una rara variedad de la enfermedad de Alzheimer, y recientemente hizo unas declaraciones en favor de la «muerte digna»: «Para algunas personas, pedir una muerte asistida es algo muy razonable«. En su opinión, que en cierto modo desliza también una intención sobre su propio caso, no sólo esa petición es racional para el enfermo, sino también para sus familias, que saben que están atados a una grave enfermedad y no quieren pasar más tiempo del necesario en las fauces de la bestia».

Este posicionamiento de Pratchett, dada su popularidad, ha suscitado la reacción de otro escritor como O´Brien, quien ve las cosas de forma muy distinta.

«Se digan lo que se digan a sí mismas las personas sobre la forma injusta de arrebatar a una persona la vida por supuestas razones compasivasla conciencia del hombre no le permite vivir con esa falsedad«, dijo el autor de El Padre Elías a Catholic News Agency: «Si los legisladores autorizan otro paso adelante de la cultura de la muerte, serán responsables, directa o indirectamente, de un asesinato».

Según O´Brien, la cultura occidental está «saturada con la idea de que la muerte es una herramienta útil para solucionar los problemas sociales. Hemos sido programados para huir del sufrimiento, a ahogarlo en drogas, a evitarlo a cualquier precio, y subrayo lo de a cualquier precio«, añadió el escritor y también pintor religioso, «porque nos conducirá a la degradación de la dignidad del hombre».

Muggeridge y Tolkien

Citando al escritor converso Malcolm Muggeridge, O´Brien recordó que la presión para legalizar la eutanasia ha estado mitigada hasta los últimos años porque fue sobre todo una práctica nazi que fue citada como acta de acusación en los juicios de Nuremberg

Y también animó a mantener lo que el escritorJ.R.R. Tolkien, creador de El Señor de los Anillos, denominaba orden moral del universo, en el cual «la muerte deliberada de un inocente siempre está mal, y soportar con paciencia el sufrimiento es una prueba de virtud heroica«.

La cuestión de la eutanasia o del suicidio asistido no puede verse sólo como una cuestión de «derechos individuales», concluyó O´Brien, sino que «afecta a toda la humanidad: ¿merecen todas las personas amor y cuidados, o hay algunas vidas que son prescindibles?».

Ley sobre final de la vida

En España

Ley sobre final de la vida «excluye» eutanasia pero sí la permite

MADRID, 23 Jun. 11 / 10:14 am (ACI)

La plataforma Profesionales por la Ética (PPE) dio a conocer hoy una nota de prensa sobre el proyecto de ley sobre el final de la vida en España, en la que explica que si bien el texto «asegura» la exclusión de la eutanasia, en realidad sí deja abierta las puertas a esta práctica.PPE señala que el gobierno recién ha permitido se conozca el texto modificado que envió a las Cortes. El texto pasa ahora a la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de Diputados y podrá ser modificado mediante enmiendas hasta el próximo 6 de septiembre.Si bien el texto dice explícitamente que la eutanasia no puede incluirse entre los derechos de los pacientes, se mantienen dos artículos que la permiten en la práctica.El artículo 15 obliga al profesional de la salud a cumplir la voluntad del paciente hasta el punto de eximirle de responsabilidad si efectuara actuaciones inadecuadas o punibles.

El artículo 11 define la sedación paliativa como derecho sin límites y no como tratamiento sujeto a indicaciones concretas propuesto por el médico.

Además está la disposición final primera, que «anula los límites establecidos a la voluntad del paciente existentes en la legislación hasta ahora vigente», precisa PPE.PPE también explica que «en el nuevo texto también se explicita concretamente cómo puede el médico realizar la incapacitación ‘de hecho’ del paciente terminal si tiene dificultades para comprender la información que se le suministra. Esta práctica es muy común al final de la vida pero, en el proyecto de ley se ha modificado la redacción anterior».

Con la nueva redacción se sustituye la frase «se recabará la opinión de, al menos, otro profesional implicado» por «se podrá contar con la opinión de otros profesionales implicados».Además, se cambia la frase «consultará a la familia» por «se podrá consultar a la familia».Santiago Diez, portavoz de la Campaña Vida Digna de PPE, explicó que con esto «se está otorgando un poder todavía mayor al médico, pues podrá tomar decisiones al final de la vida sin tener que consultar con otros médicos ni con la familia como incluía el borrador inicial».

En definitiva, concluye, «las sucesivas modificaciones que se han ido incorporando al borrador de texto legislativo mantienen el riesgo de que exista una eutanasia encubierta que, con toda probabilidad, constituye el eje central del nuevo modelo asistencial que pretende el Gobierno».

Medicamentos para favorecer el aborto y la eutanasia

Técnicas de «disease mongering»

Así se manipula la venta de medicamentos para favorecer el aborto y la eutanasia

La literatura científica comienza a fijarse en un problema que analiza a fondo en L´Osservatore Romano el neonatólogo Carlo Bellieni.

Actualizado 19 junio 2011

C.L./ReL

Un reciente artículo publicado en el American Journal of Public Health ha llamado la atención sobre un fenómeno «poco conocido pero gravísimo», en palabras del médico neonatólogo italiano Carlo Bellieni, que lo explica en la edición dominical de L´Osservatore Romano.

Se trata del disease mongering o «mercado de las enfermedades», esto es, la utilización de técnicas de marketing para crear la necesidad de medicamentos y promover así la venta de fármacos que en realidad son innecesarios: «Se inventan una patología o tratan como tales simples condiciones personales, como la timidez o la menopausia».

Para ello, «se agigantan los datos para crear un sentido de pánico. Luego se pasa a los testimonios, que son de dos tipos: primero se presentan casos ´milagroso´ de aplicación del medicamento, y luego los mismos expertos hablan sobre su bondad».

Estas técnicas, sostiene Bellieni, se están utilizando también para la venta de la píldora abortiva o la promoción de la eutanasia o el suicidio asistido.

Hay, por ejemplo, un caso muy claro y bien estudiado: mientras los vendedores de la píldora abortiva la presentan como la forma de evitar sufrimientos a las mujeres, los estudios reales apuntan a que el aborto inducido por fármacos agrada menos a las mujeres (Health Technology Assessment, noviembre de 2009) y es más doloroso que el método quirúrgico (British Journal of Obstetrics and Ginecology, noviembre de 2010).

Del mismo modo, las campañas a favor de la eutanasia o el suicidio asistido buscan «inducir en la población la ansiedad ante la posibilidad de verse intubados, en coma o mantenidos con vida contra sus propios intereses».

Se trata, afirma Bellieni, de «vender una opción cultural sobre la muerte para que parezca algo tan banal como beber un vaso de agua, y para ´manejarla´ para eliminar su consideración». Son actitudes que parten del error de «no mirar a la muerte de frente y de llamarla de otra forma, en una operación psicológicamente muy arriesgada de cercenamiento mental».