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Otro día de caos, muertes y represión en Venezuela

Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela | Abr 22, 2017

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El 20 de abril fue una noche de rumores y saqueos con 11 personas muertas y 52 niños asfixiados por gas lacrimógeno en Caracas.

No existe nada claro de lo que ocurrió en su totalidad la noche del 20 de abril en varias zonas de Caracas. Hasta ahora lo único claro es la muerte de 11 personas entre 17 y 45 años de edad, y el desalojo de 52 niños del hospital materno infantil, afectados por los gases lacrimógenos que las fuerzas de seguridad lanzaron en la urbanización El Valle.

El escenario, al mejor estilo de “La Guerra de los mundos” del estadounidense Orson Welles (1915-1985), fue la continuación de un día de protestas de la oposición que tiene tres semanas reclamando al presidente Nicolás Maduro reconocer la Asamblea Nacional.

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Los rumores vertidos en las redes sociales se sumaron a las movilizaciones contra el Gobierno que fueron reprimidas por colectivos oficialistas junto a militares y policías. Por otra parte, grupos delictivos aprovecharon el escenario de confusión y se dedicaron a saquear importantes comercios en medio de vías públicas cerradas, intentando además, invadir varias residencias amenazando a sus dueños y disparando contra edificios.

La violencia que para algunos “fue programada”, contó con las redes sociales en las que fueron distribuidos videos, fotos y mensajes de voz enviados desde una poderosa plataforma hasta ahora desconocida a los celulares que los divulgaron sin control.

La secuela de rumores hablaba de movimientos militares sublevados en contra de Maduro, confrontándose con los grupos colectivos también vinculados al oficialismo; del abandono del Palacio de Miraflores por parte de la familia presidencial, amparada en estratégicos movimiento de luces anti escuadrones aéreos; y de testimonios de personas desesperadas en medio de sonidos de supuestas balaceras, sirenas y gritos, entre otros hechos.

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La normal anormalidad del Gobierno

La histeria que se comenzó generar entre las 9 de la noche del 20 de abril, duró aproximadamente hasta las 3:00 del viernes 21. En la madrugada, el dirigente oficialista, Freddy Bernal, aseguró que “todo estaba normal”. En su entender, los hechos ocurridos en El Valle y El Paraíso, “fueron pequeños focos de violencia” bajo “responsabilidad de la oposición”. Sus palabras eran refutadas por los usuarios de Periscope.

A pesar de su mensaje la realidad era otra. Por lo menos 8 personas que intentaron saquear una panadería en la calle Cajigal del sector San Andrés de El Valle, fallecieron al quedar entre el cerco de seguridad eléctrica del local y la arremetida de los funcionarios de seguridad, según testimonios de vecinos de la zona. De éstos, tres fallecidos, no estaban participando en los actos delictivos y quedaron atrapados en la escena de violencia.

Otros dos hombres también fallecieron abatidos por los cuerpos de seguridad en la misma zona de El Valle. En total, los muertos fueron identificados como Jairo Ramírez (45), William Marrero, (33), Robert Centeno (29), Jonathan Meneses (27), Yoigerber Barrera (25), Elio Pacheco (20), Estiverson Zamora (29), Kevin León (30), Francisco González (34), Ramón Martínez (29) y un adolescente de 17 años de edad.

Hacia el este de la Caracas, en la entrada del barrio 5 de Julio, falleció durante una protesta Melvin Guaitán por un impacto de bala. “Era un humilde trabajador, vecino del barrio Sucre” dijo Carlos Ocariz, alcalde de este municipio. “No todo era normal”, dijo.

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Niños asfixiados en un hospital

A los simultáneos hechos vandálicos y de protestas en El Valle se sumó otro caso: cincuenta y dos niños del Hospital Materno Infantil “Hugo Chávez”, sufrieron asfixias por el gas lacrimógeno lanzado por los cuerpos de seguridad del Estado a los manifestantes.

“Vinieron mandados por la oposición”, dijo una mujer que prefirió no ser citada, mientras otra respondía: “Aquí el gas del bueno fue un horror, yo estaba muy asustada. Mi mamá se estaba ahogando”, dijo en clara alusión al Gobierno de Maduro.

La misma gente denunciaba que estaban efectivos de los cuerpos de seguridad con la orden de reprimir en conjunto con grupos paramilitares que actúan en Venezuela”, dijo Henrique Capriles Radonski al comentar los hechos ocurridos en este hospital.

Capriles preguntó a las Fuerzas Armadas Nacionales: “¿Hasta dónde llega la complicidad en esta situación? ¿Hasta cuándo seguirán armando grupos paramilitares y hasta cuándo tendremos un ejército paralelo?”. “Habitantes de la zona oeste señalan en reiteradas ocasiones a grupos de paramilitares causan destrozos durante la madrugada”.

Rechazó las declaraciones de Freddy Bernal porque buscan escandalizar. “Lo que quiere el gobierno es tratar de conseguir solidaridad internacional. Para nadie es un secreto cómo la Guardia Nacional y los órganos represores actuaron salvajemente en El Valle”. “Las bombas fueron lazadas por ellos”, aseguró finalmente Capriles.

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MUD visitará el Episcopado

En lo que va de protestas en Venezuela se han generado 20 muertes violentas entre represión del Estado y grupos delictivos. Sin embargo, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) mantiene un plan de protestas que incluye para este sábado 22 de abril, una visita masiva frente a la sede de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) en Caracas y en cada curia diocesana.

Según Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional, la actividad frente a la sede de la CEV, en Montalbán, será una “Marcha Silente” para entregar un documento de respaldo a la Iglesia que en los últimos días también ha sido atacada por colectivos.

Finalmente, para el lunes 24 de abril, “se convoca al gran plantón nacional en todas las arterias y principales vías de comunicación del país, durante todo el día”. “La resistencia es una lucha no violencia que seguiremos manteniendo hasta que el Gobierno haga lo que constitucionalmente le corresponde hacer”, dijo el dirigente político.

Fotos: Joe Codallo

 

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Venezuela: Un sacerdote de 35 años muere por falta de medicinas

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Agencia Fides | Abr 19, 2017

La crisis en el país sudamericano se cobra una nueva víctima debido a la falta de medicamentos

El Sábado Santo, 15 de abril, a las 10 horas, según la información enviada a la Agencia Fides desde Mérida (Venezuela), falleció el padre José Luis Arismendi, de 35 años, por falta de medicamentos.

Durante dos días el sacerdote esperó los medicamentos adecuados para el tratamiento de una sospechada meningitis en el Hospital Universitario de Los Andes (HULA), pero no han llegado a tiempo. El padre Arismendi se había sentido mal el Domingo de Ramos, 9 de abril y el miércoles fue hospitalizado en el HULA. Los miembros de la familia del sacerdote, nacido en la ciudad de Tucaní, capital del municipio de Caracciolo Parra y Olmedo en el estado de Mérida, intentaron sin éxito conseguir medicamentos en la zona, básicamente se trataba de antibióticos.

Por desgracia, la intervención del cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida, que había logrado obtener los medicamentos en Caracas, resultó innecesaria porque el envío desde la capital venezolana no llegó a tiempo. El padre José Luis Arismendi era sacerdote desde hacía sólo dos años y trabajaba en la Diócesis de Cabimas, en el estado de Zulia.

La opinión pública en Venezuela, que se expresa cada vez más a través de las redes sociales, ha comentado que “ha muerto otro venezolano por falta de medicinas”. El país continúa experimentando una situación grave por la falta de alimentos y medicinas. Ayer, Human Rights Watch, en su informe sobre el impacto de los muchos venezolanos que se mueven hacia la frontera con Brasil, ha instado a los países latinoamericanos a intervenir ante el gobierno del presidente Maduro para resolver esta crisis profunda.

“Tarde o temprano, Brasil y otros países de la región tendrán que presionar al gobierno de Venezuela, para que deje de negar la crisis y tome medidas para resolverla”, ha dicho el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, según una nota la agencia.

Artículo publicado originalmente por la Agencia Fides

 

 

 

 

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¡Es necesario estudiar!

La mayor parte de las crisis de fe son crisis de ignorancia. El Fundador del Opus Dei dijo en 1974, a los de la Facultad de Teología: La crisis que estamos viviendo es filosófica; lo que falta es sentido común. Si no se les forma la cabeza, si no tienen formación intelectual, me juego el alma. La pereza mental –el no trabajar en serio- es el mejor modo de tener el alma indefensa. Se va uno al infierno por estúpido. Hay que pensar bien, con estructura, pensar cristianamente.

“El hombre vive una vida verdaderamente humana gracias a la cultura (…). La cultura es un modo específico del existir y del ser del hombre (…). La cultura es aquello a través de lo cual el hombre, en cuanto hombre, se hace más hombre, “es” más (…). La nación existe “por” y “para” la cultura. Y así es ella la gran educadora de los hombres para que puedan “ser más” en la comunidad” (San Juan Pablo II, Memoria e identidad, 108-109).

De acuerdo con la UNESCO, Japón tiene el primer lugar mundial, con el 91% de la población, en el desarrollo del hábito de la lectura. En segundo lugar se encuentran Alemania y Francia, con un 67%, y después Estados Unidos, con un 65%. Mientras en México se calcula que únicamente el 4% de la población cultiva el gusto por la lectura.

Miguel Ángel Martí García escribe: “La madurez y la cultura son los dos elementos integradores de una buena relación intrapersonal (consigo mismo). La madurez facilita la serenidad y la objetividad a la hora de hacer cualquier tipo de valoraciones. La cultura posibilita un marco de referencia amplio donde insertar cada una de las cuestiones que se nos presentan en nuestra vida” (La intimidad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid).

La lectura sirve para ampliar el horizonte cultural. La lectura desarrolla el potencial intelectual de las personas y mejora el uso del lenguaje y la escritura. Nuestra inteligencia desea conocer la verdad. Para ello tenemos la observación, el estudio, la lectura, clases, películas, etc.

Hay que estudiar para saber dar razón de nuestra esperanza. Tener un plan diario de estudio. El prestigio profesional se adquiere con una buena preparación que hay que estar procurando siempre.

Los que han hecho de la Universidad su forma de vida –dice Alejandro Llano[1]– son los que saben que el estudio es el método más adecuado para cambiar la sociedad desde dentro. La sociedad se mejora en el intenso silencio de las bibliotecas, en la atención concentrada de los laboratorios, en el diálogo riguroso y abierto de las aulas, en el servicio solícito de las oficinas y talleres, en la atención delicada y tenaz a los enfermos.

La tarea encomendada es de indagación compartida, cuya finalidad es encontrar lo bueno y lo mejor a través del avance en el conocimiento. Por eso hemos de fomentar una cultura del trabajo, un convencimiento de que el laborar cuidadoso y creativo viene a ser el gran recurso para resolver los graves problemas que la condición humana tiene hoy planteados.

Hay cosas menores que no debemos desdeñar y que forman el tejido de la cotidianeidad profesional. No se trata de propugnar un narcisista repliegue sobre la intimidad privada. Se trata, por el contrario, de redescubrir la competencia ética y social de los ciudadanos comunes y corrientes, cuyas iniciativas creadoras constituyen una fuente de energía que permite avanzar hacia una sociedad más libre y más justa.

“La concentración es el bien, la dispersión es el mal”, decía el pensador americano Ralph Waldo Emerson. Estudiar es concentrarse en torno a focos de interés. Si falta el estudio, la conversación pública se trivializa y se degrada, el ejercicio de las profesiones pierde operatividad y competencia, el carácter moral de las personas queda aislado.

No cabe separar el estudio de la investigación, como si correspondieran respectivamente a una fase pasiva y a una fase activa en el empeño por saber más. Todos hemos de estar al día y de ahondar siempre más en las inagotables vetas de la cultura clásica. Recordemos el lema agustiniano: “Si dices basta, estás perdido”.

Hay un proverbio ruso que evocó Solzhenitsyn, que dice: “Una palabra de verdad vale más que el mundo entero”.

Podemos dedicar al menos 15 minutos a la lectura cultural cada día. Uno de losgrandes males de nuestra época es no tener el hábito de la lectura. Generalmente nuestra vida no nos permite leer mucho, y lo que leemos se refiere al propio trabajo, pero siempre es bueno abrirse horizontes y saber que –como la vida es corta y hay mucho que leer- nuestras lecturas deben de ser selectas. Lo mejor es leer a los clásicos (Homero, Horacio, Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca). Cada uno es responsable de cómo alimenta su inteligencia, con películas, libros, clases…

Horacio, en el siglo I a.C. exponía en su Arte Poética un tópico literario: “prodesse et delectare”, aprovechar y deleitar. Ovidio tenía una máxima semejante: “docere delectando”, enseñar deleitando. Se acuñó al descubrir que las personas aprendían más y mejor si el estudio llevaba cierto deleite. Este tópico podría servirnos a la hora de leer y de dar clases.

En el IPADE piden a los maestros que por cada 2 horas de clase, inviertan 40 horas de estudio. A lo mejor no llegamos a tanto pero sí hay que invertirle tiempo al estudio.

[1] Apertura de Curso 1995-96, Universidad de Navarra.

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Vencen a la crisis con una cocina social

Un pequeño gesto puede no cambiar el mundo pero sí tu entorno cotidiano

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¿Qué hacer ante la crisis? Todos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez… ¿y yo qué puedo hacer?

Algunas personas caen en el desánimo y el reproche, otras en la denuncia y alzar la voz, otras directamente se ponen manos a la obra y aportan su granito de arena intentando ayudar a los de su alrededor.

No puedes cambiar el mundo, pero sí hacer que el mundo sea mejor para tus vecinos.

Algo así debieron pensar un grupo de amigas de un barrio de la ciudad de Zamora, en España. Veían lo mal que lo pasaban las familias de su barrio: San José Obrero y quisieron ofrecer lo que mejor sabían hacer: cocinar.

Las doce amigas, jubiladas, comenzaron hace dos años una cocina social con la que ofrecer platos calientes a quienes lo necesitaban.

No se trata de un comedor social, sino de platos calientes que sirven en fiambreras para que las familias con escasos recursos económicos se los lleven a casa.

Lo que empezó siendo una pequeña iniciativa se ha convertido en todo un referente del barrio. Ya son más de 20.000 platos calientes los que han servido y piensan seguir “hasta que el cuerpo aguante”, explicaba a EFE la decana de las amigas, Soledad, de 81 años.

No se trata de una ONG, ni de una organización como el Banco de Alimentos, Cruz Roja o Cáritas. Ellas sólo quisieron hacer algo y mientras tomaban un café se les ocurrió esta como la mejor manera de ayudar.

Ofrecen comida con productos frescos… comenzaron con tres platos diarios. Ahora hacen unos setenta menús diarios con primer plato, segundo y postre.

Una asociación vecinal les dejó un local que habilitaron como cocina y gracias a donaciones han conseguido mostrar una infraestructura que permite comer a muchas familias en la ciudad.

De la pequeña iniciativa de cocinar para los demás han crecido hasta poder ofrecer leche, galletas y cacao para el desayuno; productos no perecederos e incluso un servicio de ropero con prendas de vestir de segunda mano.

12 jubiladas del barrio de San José Obrero de Zamora que con su ímpetu nos han demostrado que es posible.

Quizá no sea posible cambiar el mundo por completo, pero sí es posible cambiar tu mundo cotidiano. Conseguir que tus vecinos y amigos puedan pasar la crisis y tengan comida caliente a diario ya es un gran paso.

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Opositar: una carrera de fondo

Dicen que de los tiempos de crisis, pueden nacer nuevas oportunidades. Nuevas vías para crecer y para ayudar a otros a conseguirlo. Raquel es Secretario Judicial en una Oficina de Juzgado de la provincia de Barcelona. Lleva poco tiempo en el ejercicio de esta profesión, a la que accedió tras superar una oposición para la que tuvo que estudiar durante años.

05 de marzo de 2012

¿Compensa el esfuerzo de una oposición como la tuya?

El primer día que acudí al preparador me dijo “ten en cuenta que esto no es un carrera de velocidad sino una carrera de fondo”.

La oposición se me planteaba como un proceso largo. Lo que importaba —y lo que me veía capaz de asumir— era el esfuerzo del día a día. Sabía que ese trabajo dejaría su poso, aunque no viera inmediatamente el fruto de la constancia de una jornada y otra con una misma rutina. Otros opositores coincidían en esta visión.

Eso es lo bonito de la experiencia: conoces a mucha gente en tu misma situación. De ahí surgen amistades que duran toda la vida, tal vez por haberlo “pasado mal” juntos. 

En momentos de desánimo, algunos opositores comentaban que quizá el esfuerzo de todos esos años no serviría para nada. Yo pensaba —y lo comentaba con ellos— que para un cristiano, todas esas horas de estudio y trabajo, nunca son en balde porque una vez ofrecidas a Dios, son materia de santidad; es una buena forma de rezar, de apoyar a otras personas desde una biblioteca, de ofrecerlas por intenciones grandes…

Aparte de que obtuvieras la plaza, ¿crees que esa experiencia te ayudó personalmente? 

“Yo pensaba —y lo comentaba con ellos— que para un cristiano, todas esas horas de estudio y trabajo, nunca son en balde porque una vez ofrecidas a Dios, son materia de santidad”

Sin duda. Me di cuenta de que las cosas en esta vida no salen solas; hay mucho esfuerzo detrás que siempre queda recompensado. Da satisfacción comprobar que puedes organizarte el día y marcarte metas para cumplirlas. Evidentemente, hay días buenos, malos y días en los que la cabeza no rinde. En cualquier caso, todos sabíamos que ese era nuestro trabajo y que nuestra familia (y la sociedad) estaba invirtiendo en nosotros. 

Creo que me ayudó a adquirir hábitos, a no tener miedo, a esforzarme, a ser puntual y ordenada… Muchos compañeros, que no aprobaron, me comentaban que esos hábitos adquiridos durante la preparación de la oposición les sirvieron en sus trabajos posteriores: en un despacho de abogados, como administrativos. 

¿Por qué son importantes las virtudes humanas?
Son como las herramientas que tienes para funcionar por la vida. Ahora que he empezado a trabajar, me doy cuenta de que son los buenos profesionales los que sacan la faena, en los que te puedes apoyar, gente con la que disfrutas y aprendes mucho. 

Diría que las virtudes dan la libertad de poder decir: me propongo esto y lo hago. No voy a rastras solamente de lo que me apetece sino de lo que veo que me conviene y es bueno. En el trato con los demás diría que hay una gran diferencia entre aquellas personas que se esfuerzan por trabajar bien y por ser buenos compañeros y aquellos que sólo quieren salir del paso.

Eres agregada del Opus Dei, ¿cómo te ha ayudado tu vocación de cristiana corriente durante tus años de opositora?
Me ha ayudado a estar muy en la calle con la conciencia de que Dios, mi Padre, está muy cerca de mí… En mi caso la expresión “en la calle” era mucho decir, más bien diría que estaba todo el día en la biblioteca, pero en contacto con la gente. El primer día entré en la biblioteca con una amiga y el último salí habiendo conocido a más de veinte personas de las que nueve o diez han llegado a ser buenas amigas, de las de verdad. 

Gracias a esta vocación que me lleva a querer contagiar a muchos el amor de Dios que llevo dentro, me resulta más fácil abrirme a los demás y hacer nuevas amistades. Además, he notado durante los cinco años de la oposición, la cercanía del Opus Dei como una verdadera familia. Muchas personas de la Obra me animaron con su cariño y apoyo… o acompañándome porque “casualmente” pasaban por la biblioteca con un bocadillo a la hora de la comida. 

“Diría que las virtudes dan la libertad de poder decir: me propongo esto y lo hago. No voy a rastras solamente de lo que me apetece sino de lo que veo que me conviene y es bueno”

Mientras preparaba la oposición, el espíritu del Opus Dei me ayudó mucho a ver cada hora de estudio como una hora de oración y a comprender que desde mi metro cuadrado de la biblioteca podía apoyar a amigos que tienen problemas, a familiares, a países que están en conflicto. Se podría pensar, ¿y yo qué puedo hacer por todas esas personas? lo primero rezar y ofrecer por ellas mi estudio. Y así, aunque es monótono, ves que tiene un valor.

Ahora en el trabajo, aunque soy consciente de ser “una más del montón” entre la gente del juzgado, por mi vocación siento la responsabilidad de ser una buena profesional y al mismo tiempo procuro dar buen ejemplo como católica. Sé que muchas personas no tienen referentes de lo que significa vivir en cristiano, así que me ilusiona poner mi granito de arena para transmitir la fe con mi ejemplo. Luego meto la pata como todos. Veo que soy una ignorante y que me queda mucho que aprender… pero trato de no cansarme de rectificar. 

¿Se ha notado la crisis?
¡Mucho! Además de los recortes en los sueldos de los funcionarios, se ha disparado el número de asuntos civiles, reclamaciones de cantidad, juicios hipotecarios, desahucios… A nivel penal también ha crecido la delincuencia, de hurtos, robos… 

“Sé que muchas personas no tienen referentes de lo que significa vivir en cristiano, así que me ilusiona poner mi granito de arena para transmitir la fe con mi ejemplo”

Tuve una compañera de trabajo que proporcionaba asesoramiento jurídico a personas desprotegidas que se enfrentaban a procesos contra entidades más poderosas. Ella me enseñó cómo se puede preservar derechos y garantías de la gente con un trabajo hecho a fondo y que profundiza en los conocimientos. Indudablemente actuar así implica más trabajo, pero vale mucho la pena. 

Ante la crisis… ¿esperanza?
Por supuesto. No puedo evitar pensar en una frase de El Señor de los Anillos que dice: “Hasta el más pequeño puede cambiar el rumbo de la historia”. Todos podemos contribuir a los cambios. Personalmente, cuando estoy en una situación difícil, procuro hacer una breve pausa para recuperar la serenidad, le encomiendo el asunto a san Josemaría y, si es el caso, acudo a algún compañero experto para pedirle opinión. Si sabe la solución me la dice y si no, al menos me dice cómo o dónde buscarla… Por eso pienso que ante las pruebas difíciles, esperanza y pedir ayuda.

Historia de una “prostituta” distinta

15 diciembre 2011 Deja un comentario

Actualizado 14 diciembre 2011

           He  estado pensando el publicar, o no, esta historia. Al final  he decidido hacerlo, pero poniendo entre comillas lo de “prostituta” por lo que voy a contar.

            Cada noche, al terminar en mis actividades de la Parroquia, tomo mi habitual camino de regreso a casa. Y hace un tiempo, en un cruce de calles por donde siempre paso, vi a una mujer apoyada en la esquina de un edificio con un bolso en la mano, y un tanto como cohibida. Se quedaba mirando los coches que pasaban. No le di más importancia. Pero la seguí viendo días sucesivos, y entonces ya me llamó a atención.

     Como se trataba de la Parroquia vecina pensé hacer algunas indagaciones, porque no me pareció lo que en un principio aparentaba ser. Sin duda buscaba “clientes”, pero no daba la impresión de ser una cualquiera. Después de unas prudentes pesquisas me enteré que era una madre de familia con apuros. Varios hijos pequeños, y el marido en el paro. Estaban pasando necesidad, y se vio obligada, con el consentimiento amargo de su marido, de “hacer la calle” para entrar algún dinero al hogar.

            La persona que la conocía guardaba bien el secreto de esta pobre mujer, pero  me contó el drama. Cada noche se despedía de sus hijos pequeños diciéndoles que se iba a trabajar, le daba un beso al marido, y salía hacia su puesto con gran dolor de su corazón. El poco dinero que podía conseguir le escocía en el alma, según me contaron, pero era el pan para sus hijos y su esposo.

            Intentamos prestarle ayuda con todo sigilo y  delicadeza para que resolviese su problema, o al menos se aliviase, sin humillaciones. Parece que esa ayuda le está llegando. Ya no la he vuelto a ver en la esquina de costumbre, y me alegro por ella y su familia. Realmente es una mujer con cierto grado de heroísmo, aunque no podamos aprobar esa conducta que se vio obligada a adoptar. No se en donde está la inmoralidad en este caso, si en ella o en la sociedad que lo provoca.

            Como esta mujer hay muchas. Una cosa son las que se lanzan a esa vida sin escrúpulos para sacar un sueldo, otra cosa son los que explotan a las pobres mujeres que buscan el pan de cada día y  terminan siendo las esclavas de una sociedad hipócrita, y otra muy distinta la pobre mujer   que no tiene mas salida que “alquilar su cuerpo” porque no encuentra otra solución para la vida de los suyos. Son dignas de lástima. Una verdadera injusticia.  Nos imaginamos el tremendo sufrimiento que le acarrea esa decisión. Y no podemos, no debemos, dar lugar a que esto suceda, y encima queramos “apedrearlas”.

            La crisis se está llevando por delante a muchos corazones que sufren por ver sufrir, que pierden la esperanza en el futuro, que no ven la salida del túnel en donde la vida los ha metido. Y esto nos debe hacer pensar, y ser más austeros en nuestro ritmo de vida. Hay pobrezas forzadas y otras que son voluntarias. Tanto una como otra Dios las premiará. Se acerca la Navidad. Gastos y más gastos. Fiestas de colores y luces de fantasía. Opulencia por parte de algunos, miseria por parte de muchos. ¿Qué hacemos?  ¿Nos animamos a vivir más sencillamente, de manera que no desentonemos en el Portal de Belén?

          Si logramos salvar la honradez y dignidad de muchas personas perdidas por este mundo cruel,  sin duda nuestras Navidades serán  más cristianas, más solidarias, más auténticas. Y muchas mujeres, como la de esta historia, podran cantar con los suyos al caer la tarde:“Noche de Dios”.

www.youtube.com/watch

Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com

Un thriller sobre la crisis económica

Actualizado 6 diciembre 2011

«Margin Call»: un thriller sobre la crisis económica que descubre los vericuetos de Wall Street

El reto era cómo presentar el tema de la crisis económica mundial de modo interesante… pero logrando que el público se quedara en sus sillas. Y así nació «Margin Call», un thriller que ofrece una interesante perspectiva acerca de la crisis financiera, desvelando algunos aspectos del teje-maneje diario de Wall Street, el centro financiero mundial.

La película se basa en la crónica sobre un banco de inversión y lo que tiene que hacer en pocas horas al enterarse de la inminente llegada de la crisis financiera. En el elenco se cuenta a actores como Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Zachary Quinto, Demi Moore y Stanley Tucci.

Acogida favorablemente en Sundance Festival 2011 y el Festival Internacional de Cine de Bertlín 2011, «Margin Call» se presenta como una equilibrada opción en la presentación de hechos verosímiles y actuales. Una opción para cinefórum y para la discusión.

Aquí el tráiler:

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