De traficante de drogas armado a profeta de Dios…

Conoce a uno de los evangelizadores e influencers católicos hispanos más influyentes: David Bisono y su Café con Cristo

David estaba inmerso en el mundo de las drogas, traficaba, violentaba, armado pasaba su vida divagando por las calles… Hasta que pudo cambiar su arma de fuego y las drogas, por las armas más poderosas del universo, las armas espirituales de Dios. David se convirtió en un profeta de esperanza, en un enviado de la Palabra de Dios, un líder de amor tatuado con una misión desde el cielo…  

– David Bisono, cuéntanos dónde naciste.

Nací en Brooklyn, New York, tengo 49 años y actualmente vivo en Chicago. 

– ¿Cuáles consideras que son los talentos y bendiciones que Dios te ha dado?

Una vez estaba dando un retiro en Nueva York y unos servidores me encerraron en un cuarto y me dijeron: “Tú nos vas a decir ahora mismo cómo es que pides los dones y carismas del Señor”. Yo pregunté: “¿Por qué?” Y ellos me dijeron que porque el Señor me había dado mucho.

No entendía muy bien, pero el único regalo, el único carisma que yo le he pedido al Señor, es el regalo y el don de amarle con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas.

Desde muy temprano entendí que si yo podía amar al Señor de esa manera, no había nada que Él no me fuera a conceder, porque Él sabía que lo que me concedía, yo lo iba a utilizar para el bien de las personas, para su gloria. Entonces, considero que Dios me ha dado y me sigue dando lo que necesito, cuando lo necesito, para el que lo necesite. 

DAVID BISONO

@creerescrecer

– ¿Tienes un pasado oscuro?

Mi pasado es según la perspectiva de cada quien, pero no fue un pasado oscuro. Yo andaba en las calles vendiendo drogas, usando drogas, totalmente alejado del Señor; no tenía ni idea de quién era Dios. No crecí en una familia en donde nos obligaban a ir a la iglesia, así que mi encuentro con Dios fue un encuentro muy personal y totalmente inesperado.

Yo no estaba buscando al Señor, pero en ese momento entendí que el Señor tenía un propósito conmigo y, desde ese tiempo, me he dedicado a cumplir lo que Dios me ha encomendado. 

– ¿Alguna vez portaste un arma?

Sí. Para mí era normal porque todos tenían una. Yo hacía lo que hacían los demás; la cultura dicta tu comportamiento, tus decisiones.    

– ¿Cómo es ver al demonio en esa vida del pasado?

Cuando estás en la oscuridad, no entiendes qué es la oscuridad. Además, si todos los que te rodean están en la misma vida, tú no lo ves como algo anormal sino que es parte de tu día a día.

DAVID BISONO

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Pero, cuando uno tiene la experiencia con Dios y estás en la luz, te das cuenta de que vives en la oscuridad. Con el tiempo uno va entendiendo. Dios nos va revelando las cosas poco a poco y eso es lo que me ha ayudado a permanecer en el camino, recordando de dónde Él me sacó.

Sigo creyendo de todo corazón que esas experiencias me han ayudado a ser empático y compasivo, porque también tuve momentos en donde me sentía sin salida. Así he podido caminar con el prójimo, entendiendo los procesos para poder acompañar a los demás, tener fe y esperanza. 

– ¿Tu vida estuvo en peligro en algún momento?

Sí. Es parte de la calle, de la cultura que indica el comportamiento, las decisiones. Reconoces que no estás haciendo lo correcto y buscas protegerte de todos. Cuando vives de esa forma, todo se normaliza.

Vives el peligro del pecado y no te molesta, no crees que hay otra manera de vivir.  Dios está en lo más oscuro de nuestras vidas, no hay lugar en el que Él no nos pueda alcanzar. 

Hay momentos muy tiernos en los que Dios nos permite sentirlo, verlo y tenemos que aprovechar esos momentos de gracia. Debemos dejarnos abrazar dpor Dios y solamente su gracia nos permite esas experiencias. 

– ¿Eres casado o soltero?

Estuve casado y hace como siete años estoy divorciado y con mi matrimonio anulado. Tengo dos hijos y una nieta. Con el tiempo el Señor ha ido sanando esa parte de mi vida, pero tengo una relación increíble con ella y con mis hijos.

DAVID BISONO

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El señor me ha dado la oportunidad de conocer a otra persona y ahora estamos juntos. Todos estos momentos aportan y son parte de nuestro crecimiento y madurez en el Señor.

– ¿Cómo es ahora regresar a las calles, pero ya sin armas?

Ahora más que nunca estoy armado con mi rosario. Yo puedo estar en cualquier lugar, porque para mí el barrio es como mi casa. Me encanta porque siempre es una oportunidad para conectar con personas. Estoy enamorado de la vida, enamorado de Dios. 

– ¿Tuviste problemas con la ley?

Sí. Si estás mucho tiempo cerca de una barbería, seguro te van a recortar. 

– ¿Cuál es tu misión hoy en día?

Tengo una pasión por ayudar a las personas: quiero que conozcan a Dios, especialmente las que no ven a la Iglesia como un lugar para ellos, las que están cansadas de la Iglesia o las que están alejadas de la Iglesia.

Para mí el trabajo o el ministerio, es cómo poder comunicar la palabra de Dios, de tal manera que pueda usarla para comunicar en la cultura. Lo que más me agrada es poder comunicar la palabra a las personas, sin importar si tienen o no una experiencia con Dios. 

– ¿Cuál ha sido para ti un momento importante de conversión?

Me encontré con una muchacha que me dice: «Oye, tú de mí no te acuerdas, pero hace tres años te mandé un WhatsApp desde Francia y me llamaste. Me dijiste que tú normalmente no hacías eso, pero que sentías en tu corazón que tenías que llamar. Hablamos y te dije que mi mamá tenía cáncer, y tú oraste por mi mamá, oraste por mí y fue algo increíble».

Cuatro años después ella está viviendo aquí en North Island, está casada y me dice: «No entiendo qué pasó ese día en mi casa. Mi mamá fue sanada del cáncer, mi vida se transformó y estoy casada; tú eres parte de esta historia».  

DAVID BISONO

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Otra señora me dijo: «David, tú no me conoces a mí, pero yo iba a tus conferencias cuando vivías en Brooklyn. Yo escucho Café con Cristo y no sabes cómo el Señor te ha usado para que yo en este día pueda estar de pie. Yo perdí todo, perdí mi casa, pero una vez escuchándote me diste una palabra y esa palabra me ha ayudado para sostenerme».

Para mí no hay momentos que son mejores ni mayores, yo creo que es un conjunto de eventos que suceden cuando vivimos en obediencia a Dios y, Él utiliza esos momentos para que esa persona pueda recibir la bendición. Aquí lo importante es descifrar lo que Dios ha hecho. Pero no hay un solo momento, los momentos siguen pasando. 

– ¿De qué vives? ¿Tienes alguna profesión?

Sí. Por gracia de Dios soy el director del Ministerio Hispano de los Misioneros Claretianos, de la provincia de Estados Unidos y Canadá, y Dios me ha bendecido con un equipo de trabajo increíble. Es un trabajo que me permite hacer lo que amo, además de que he conocido más sobre los claretianos, pues no conocía esa orden religiosa.

Es increíble ver cómo Dios nos coloca donde nunca pensamos que íbamos a estar, para seguir llevando a cabo su ministerio.

– ¿Cuál es para ti la mejor arma espiritual?

Es un conjunto de armas cuando hablamos de nuestra fe: debemos ser personas sacramentales, personas de la palabra. Cuando empecé en el camino del Señor lo más importante fue la palabra de Dios, dormía con ella, despertaba con ella. Había momentos que me ponía de cabecera a la Biblia. Nuestros líderes deben ser líderes bíblicos y sacramentales, con una relación muy importante con el Espíritu Santo. 

– Vienes a México, ¿qué mensaje traes?

Yo estoy totalmente sumergido en lo que es la Resurrección, es algo que no entendemos como debiéramos y es importante cuando hablamos de México y de América Latina, porque necesitamos una iglesia resucitada, comunidades resucitadas, familias, hombres, mujeres, jóvenes resucitados.

DAVID BISONO

@cafeconcristooficial

Si la Resurrección tomara el lugar que refiere en nuestras vidas, sería todo diferente y, cuando eso suceda, habrá un derramamiento de amor increíble, veremos cosas que el ojo nunca ha visto ni el oído escuchado. Cuando abracemos esa vida, podremos ver qué significa la Resurrección, cómo aman los resucitados y todos podremos vivir y amar de esa manera. 

– ¿Si tú pudieras hablar con un sicario qué le dirías?

Yo tengo algo muy claro en mi vida: nosotros no convencemos, nosotros no cambiamos, es el Espíritu Santo. No tengo la técnica para convencer a un sicario. Si el Señor quisiera que eso sucediera, será un encuentro del que ni yo ni el sicario podremos escapar. Y, si es así, Dios se encargará de poner en mi boca las palabras necesarias y abrirá su corazón para que él las reciba. 

Para contactar con David y escuchar su podcast (disponible también por itunes, Google Play, SoundCloud, Youtube):

Toda la información que necesitas de David en la siguiente página web

Para verlo:

Cafe con Cristo

Caí de rodillas» ante la cruz

una experiencia mística desde la New Age y el Corán a la Iglesia

Durante años, Violeta dedicó su vida a buscar la felicidad «en todos los derroteros que ofrece el mundo». Probó en la noche, el alcohol, el taoísmo y durante años profundizó en muchas de las ramas que ofrece la Nueva Era. Lo que tenía claro es que «nunca sería católica». Una experiencia mística ante una cruz le hizo darse cuenta, años después, de que estaba equivocada: «Dios siempre me había estado buscando«.

Pese a que nació en una familia católica, la falta de una práctica y educación religiosas le hicieron que Violeta pronto se alejase de la fe: «Recuerdo que de pequeña rezaba y hablaba con Dios todas las noches. En esa época veníamos de una España muy católica, pero al llegar la adolescencia mis padres me dejaron libre y me perdí por todos los derroteros que te ofrece el mundo«.

Perteneciente a una familia desestructurada, Violeta explica que en esa situación «te agarras a lo que tienes: amigos, salir, fumar, drogas, alcohol…«, pero ella siempre buscó el amor, especialmente en su primer novio, un joven católico que buscaba su vuelta a la fe.

«Era muy religioso, me hablaba de la confesión, de su director espiritual y de muchas cosas que me sonaban a chino», relata. Tras 4 años viéndose, saber que su novio tenía tendencias homosexuales provocó el fin de la relación y la entrada de Violeta en una profunda crisis: «Se me cayó todo y me pasé años dando tumbos. Supongo que siempre tuve ansias de Dios, pero la buscaba en muchos otros sitios y se me fue todo al garete».

Buscaba cualquier cosa menos la Iglesia

Aunque nunca culpó a Dios, la noticia le hizo terminar de alejarse por completo de la fe. «Durante años me volví muy crítica con la Iglesia, seguía creyendo en Dios pero dejé de creer en el matrimonio y la Iglesia. No sabía dónde practicar la espiritualidad y la busqué en el Corán y el taoísmo y empecé a practicar el budismo«.

Violeta, que se dedicaba profesionalmente al turismo, aprovechó sus viajes a varios países árabes o Tailandia para investigar la espiritualidad islámica y budista, lo que le llevó a practicar yoga, meditación y adentrarse en la Nueva Era.

«Siempre era una búsqueda y un vacío, todo era contradictorio, te lo vendían como algo para encontrar una paz que nunca alcanzabas. Te decían que era porque no lo hacías bien y siempre era una insatisfacción, pero yo creía que esa era la verdad, que en la Iglesia eran unos manipuladores y que [la fe] era el opio del pueblo«, relata.

Pero por su trabajo, entonces como guía turística, Violeta tenía que visitar con frecuencia iglesias y catedrales, a las que «veía como un museo y entraba con respeto, pero no como la casa de Dios».

«Caí de rodillas y perdí la noción del tiempo»

Aquella  visión cambiaría por completo no solo su opinión, sino toda su vida, cuando entró a ver la catedral de Bilbao.

«En lugar de ir al altar mayor me llamó algo de una capilla lateral, muy sencilla, donde había un Cristo en la cruz, nada más», recuerda.

Años después, a día de hoy, admite no saber que le ocurrió en aquel momento: «Caí de rodillas, me empezaron a pasar todos mis pecados y perdí la noción del tiempo. Lo siguiente que recuerdo es que estaba en la sacristía con una monja, le conté mi experiencia y cuando salí sentí mucho dolor por mi vida. Los tres días siguientes los pasé sintiendo un amor que no entendía de donde venía«.

Violeta en Cambio de Agujas.

En pleno proceso de conversión, Violeta acostumbraba a ver testimonios de Cambio de Agujas sin saber que su caso acabaría formando parte del canal. 

Viendo conversiones en «Cambio de Agujas»

Sin embargo, aquella sensación acabó desapareciendo y durante ocho años no fue capaz de encontrar el sentido a lo que sucedió en la catedral».

Yo no quería ser católica, no podía. Me había pasado la vida criticando a la Iglesia, pero Jesús te busca», menciona. Conversaciones esporádicas sobre la Virgen y Medjugorje, conocidos que le hablaban sobre la fe… el último suceso que le hizo plantearse la fe fue al recibir a unos testigos de Jehová que llamaron a su puerta.

«Ellos conocían la Biblia con 20 años y yo no. Me daba vergüenza decirlo, pero empecé a leer la Biblia y ver vídeos de conversiones en Mater Mundi y el Hogar de la Madre. Aunque cada una era diferente, todo el mundo describía el sentimiento del amor de Dios y entendí que es lo que me había ocurrido a mí pero no había sabido verlo: Me di cuenta de que tenía que volver a la Iglesia«, admite.

De vuelta a la fe

Sin embargo, hacerlo le pareció «un mundo» durante semanas hasta que en marzo de 2020, cinco días antes del confinamiento provocado por la pandemia, Violeta entró a la iglesia de la Santa Cruz en Madrid.

«Entré, vi al sacristán y le pedí confesar. Me vio llorar hablándome de mis pecados y me dijo: `sal fuera y reza tres avemarías´. Qué generosa es la Iglesia que con 35 años [sin confesar] te perdona con tres avemarías«, pensó.

Sin embargo, una penitencia mayor estaba por llegar: Violeta, ansiosa por confesar desde hacía semanas, se encontró encerrada en su casa durante meses al igual que millones de personas en todo el mundo a causa de la pandemia.

Pasó dos meses en casa haciendo comunión espiritual, veía la misa todas las tardes por internet y rezaba porque volviesen a abrir las iglesias hasta que «por fin», el 12 de mayo, pudo asistir presencialmente. «Estaba feliz de poder comulgar», confiesa.

Una conversión debida a María

Tras décadas enfrentada y alejada de la Iglesia, Violeta recuerda su primer año de regreso a la fe como un «enamoramiento absoluto», iba a misa todos los días y rezaba el rosario en cada momento. Sin embargo, también tuvo «pérdidas» como una grave enfermedad de su madre, el desempleo tras la pandemia o la amenaza de quedarse, como tantos otros entonces, sin hogar.

«El Padre me ha puesto esas pruebas para hacerme fuerte y cuantas más me pone, más me agarro a Él», sostiene.  

Achaca su conversión, especialmente, a la Virgen María. «Tengo que darle tantas gracias. Al volver ala Iglesia, fue la Madre la que me trajo de vuelta, viendo testimonios, películas e historias de la Virgen de Garabandal, Medjugorje y Guadalupe. No sabía rezar el rosario, pero empecé a hacerlo mucho antes de confesarme. Fue ella la que me trajo», concluye.

UN ENCUENTRO CON EL ESPÍRITU SANTO LE DEVOLVIÓ LA FE

HOY LUCHA CONTRA EL DEMONIO Y LA BRUJERÍA

Tras años deprimida y en la Nueva Era, la Virgen le hizo descubrir la paz en Medjugorje

Tras una tortuosa juventud y adolescencia alternando separaciones, depresiones y Nueva Era, Blanca Llantada regresó a la fe gracias a un misterioso encuentro con el Espíritu Santo y la Virgen María.

Que Blanca Llantada naciese en una familia católica y fuese educada en un colegio del Opus  Dei no impidió que tras una difícil adolescencia se apartase por completo de la fe. Testigo presencial del mundo de las drogas, su vida era «trabajar, salir de fiesta y surfear». Tras una separación, sola y con dos hijas, alternó varias depresiones que le llevaron a pensar cada día en el suicidio, pero el Espíritu Santo y la Virgen acudieron a su encuentro.

Los primeros años de juventud de Blanca Llantada le hicieron aprender que «el enemigo va haciendo que te pierdas poco a poco: primero te quita la misa, luego las oraciones e incluso las amistades que van a misa».

Ha contado al canal evangelizador El rosario de las 11pm que durante mucho tiempo solo quería salir de casa y evadirse hasta que se casó. «La iglesia me importaba un pepino, no recuerdo nada de ella, pero el banquete tenía que ser perfecto», recuerda del día de su boda. Su matrimonio «fue un desastre» y recuerda los primeros años como «la peor época» de su vida, que condujeron a su separación poco tiempo después.

Sola, con 2 hijas y 28 años, obtuvo la nulidad para no tener nada que le atase «en el cielo ni en la tierra» con su exmarido mientras trataba de superar una dura depresión que le hizo sopesar el suicidio continuamente. «Mis hijas fueron mi motor para seguir», relata.

Encadenando una depresión con otra, se acercó a las terapias cercanas a la Nueva Era «buscando la felicidad sin Dios» hasta que acabó «corroída por el poder, la soberbia y la vanidad: era incapaz de encontrar la felicidad y la paz».

Agotada y sin fuerzas, siguió el consejo de su padre y fue a rezar a la Virgen: «No te conozco mucho, pero cambia mi vida«, rogó.

Un «encuentro» con el Espíritu Santo

Sin saberlo, aquel suceso marcaría «un punto de inflexión» en su vida que llegó de la forma más inesperada. Cuando iba a encontrarse con una amiga que quería hablarle de la película Tierra de María y Medjugorje, una paloma comenzó a seguir su trayectoria sin separarse del capó del coche. «Empecé a chillarle, reduje la velocidad, cambié de carril… me quedé súper extrañada», afirmó.

Al llegar con su amiga,  esta le invitó a ir a una iglesia. «Cuando entré, lo primero que me vino fue un olor muy fuerte a rosas, y mi amiga no olía nada. Empezó la misa, y cuando el sacerdote pronunció el Evangelio me di cuenta de que era Pentecostés: la paloma que había visto esa misma mañana era el Espíritu Santo«.

Convencida de que «estaba ocurriendo algo que no era capaz de explicar o racionalizar» y que iba a cambiar su vida, fue a comulgar. «Me puse de rodillas y no me pude levantar, empecé a llorar y el Señor me mostró todo el dolor que había producido, los pecados que había cometido y el dolor que me había hecho a mí misma. Cuando el sacerdote dio la bendición seguía llorando y tardé mucho en poder levantarme», recuerda.

Después, las dos amigas vieron la película sobre Medjugorje y Blanca solo tenía una petición a la Virgen: «Necesito ir a ese lugar«.

Dedicada a María y a luchar contra el demonio

Desde ese día Blanca empezó a rezar todos los días el rosario y no puede explicar por qué sabía identificar a desconocidos que habían ido al pueblo de las apariciones en Bosnia.

«Le dije [a la Virgen] que le regalaba el dejar de fumar su ella me regalaba un viaje a Medjugorje», añade. Algo especialmente difícil al encontrarse sin empleo y al cargo de sus dos hijas, pero «la Virgen lo cuadró todo: me llamaron del colegio diciendo que había un dinero que se me cobró de más, 512 euros».  

Una vez allí, subiendo el monte de las apariciones, Blanca cayó desplomada durante 40 minutos y cuando despertó recordó la promesa que le había hecho a la Virgen. Convencida de que tenía que dejar de fumar, rezó: «Solo dame la gracia, porque yo no puedo«. «Al día siguiente, salimos a fumar y vi que no es que no me apeteciese, sino que ni si quiera olía el tabaco. Llevo 7 años desde entonces«, añade.

Tras su regreso a España, Blanca se dedicó por entero a la oración, el ayuno y los sacramentos y visitó una comunidad de sanación y liberación donde pudo recibir formación de sacerdotes y exorcistas.

«Ayudamos a personas a salir de sectas, a víctimas de brujería, también dentro de la Iglesia y me fui especializando en demonología y liberación», comenta. Tras más de 6 años en este apostolado, Blanca ha visto «de todo» y recuerda especialmente el caso de una chica a la que ayudaron a salir de una secta satánica: «Intentaba recibir el amor de Dios y el demonio no se lo permitía».

Un compañero para servir al Señor

Tras siete años «sirviendo al Señor», Llantada rezó a San José por encontrar «un compañero con el que servir al Señor», mientras observaba como «el Espíritu Santo va trabajando tu vida y cambiando lo que hay alrededor».

«Una señora me insistía muchísimo  en que necesitaba una virgen de Medjugorje porque se me había roto la mía. Me dijeron que un chico, Emilio Ferrando, podría traerme una. Sin siquiera haberle visto, Blanca  supo que aquel hombre sería su marido. 

El canal El Rosario de las 11 pm continúa la historia de Blanca Llantada y Emilio Ferrando, del que hemos hablado en Religión en Libertad, en este vídeo conjunto tras su matrimonio. 

Fuente: Religión en Libertad

“Reza por mí”

El presente texto —publicado en el ABC Sevilla por Miguel Ángel Robles— se ha convertido en viral. No es común que un articulo de opinión tenga tal aceptación. Por falta de espacio selecciono algunas líneas, invitando a que lo busquen en Internet:

Rezar es una conversación con los que ya no están, el recuerdo de los que te antecedieron y la oración para seguir su ejemplo. Rezar es pedir por ellos. Y también pedirles a ellos por los que estamos aquí… Rezar es una fotografía en sepia, un regreso a la casa de tus abuelos y al tiempo sin tiempo de tu infancia. Es pasar por la Iglesia de San Pedro, de camino al colegio, y rezarle al Cristo de Burgos un Padre Nuestro para que te ayude en los exámenes. Es el refugio del frío, y el silencio acogedor. Rezar es tener memoria.

Rezar es lo que va antes del trabajo o después del trabajo, y lo que nunca lo suplanta, porque ya lo dice el refrán: a Dios rogando y con el mazo dando. Es lo único que puedes hacer cuando ya no puedes hacer más, y es la forma de comprometerse de quien no tiene otro medio de hacerlo, como cuando rezamos por un enfermo que se va a operar y ya está todo en manos del cirujano (y de Dios). Rezar no hace milagros, o sí los hace, eso nunca lo sabremos, pero ofrece consuelo al que reza y a aquel por quien se reza. Rezar nunca es inútil, porque siempre conforta.

Rezar es decir rezaré por ti y, también, reza por mí. Y es, por tanto, lo contrario a la vanidad. Rezar es la aceptación de tus limitaciones.

Rezar, y sobre todo que recen por ti, es la mayor aspiración que uno puede tener en la vida. Un privilegio inmenso. Es querer tanto a alguien como para rezar por él, y que alguien te quiera tanto como para rezar por ti. ¿Cabe mayor orgullo? ¿Existe mayor plenitud que la de saber que hay una madre, un hermano, un hijo o un amigo que quiere que Dios te proteja, y te dé salud, y te ilumine, y te ayude, y te acompañe, y esté siempre contigo?

Rezar es tener fe. Tener fe en la vida, en las personas, en tus amigos, en tus hijos, en tus padres, en Dios. Rezar es la maestría de niños y abuelos. Y es un súper poder que nos predispone al bien. Rezar es creer y ser practicante de un mundo mejor.

http://padrealejandro.org/

De: Alejandro Cortés <alejandrocortesgb@gmail.com>

Alejandro Cortés González-Báez

«En Medjugorje redescubrí la fe y el verdadero valor de los sacramentos»

Confiesa la escritora y bloguera Rita Sberna

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Rita redescubrió la fe en Medjugorje y desde entonces se puso a servir a Dios y a la Virgen

Rita Sberna no tiene todavía 30 años pero en su vida ya ha publicado dos libros, ha presentado y participado en varios programas de televisión y radio de carácter nacional como Tele 5, la Rai o TV2000 en Italia. Es además una importante bloguera católica a través de su página personal y en Cristiani Today. Y toda eta actividad la ha conseguido gracias a su fe, y con la cual se ha convertido en una evangelizadora incansable.

Esta siciliana vivió una experiencia que le cambiaría para siempre su forma de afrontar la vida durante una peregrinación a Medjugorje.

“María es la que nos lleva a Jesús”

“Debo decir que cuando era niña no entendía mucho la figura de María. Empecé a enamorarme de la Madre de Dios, alrededor de los 15-16 años. Fue algo gradual: primero leí algunos libros sobre ella y en 2009 fui a Medjugorje. Desde entonces, establecí una relación verdaderamente filial con ella. Entendí que no podemos ser cristianos si no somos marianos: María es la que nos lleva a Jesús. María se ha convertido en una figura fundamental en mi vida: cuando tengo que elegir o hacer algo importante, siempre rezo a Nuestra Señora. Ya no renuncio a la oración del Rosario. Se ha convertido en mi guía y mi ejemplo de vida”, afirmaba en una entrevista en la agencia Zenit.

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En 2013 publicó su primer libro Medjugorje, el amor de María, una autobiografía en la que describió su peregrinación a este lugar mariano y los cambios que produjo en su vida. Y este pasado 2017 ha publicado El valor de tener fe, una serie de entrevistas a personajes conocidos pero también a personas anónimas que “tienen en común el encuentro con la fe a través de experiencias como la droga, la cárcel, pero que también comparten el amor por María”.

“En Medjugorje, mi vida cambió”

En una reciente entrevista con La Fede Quotidiana explica la importancia que para su vida ha tenido Medjugorje, y por tanto la Virgen María. Explica que “en ese lugar redescubrí la fe y el verdadero valor de los sacramentos, como la confesión y la comunión. Allí me di cuenta de que cada uno de nosotros tiene una verdadera madre en el cielo que nos ama, que es la madre de Dios pero también es nuestra madre”.

Además, Rita Sberna añade que “en Medjugorje mi vida cambió, mi forma de relacionarme conmigo misma y con los demás ha experimentado cambios importantes. Allí , sentí el verdadero abrazo de María, que aún continúa acompañándome en mi vida diaria”.

La presencia de la Virgen en las conversiones

Todo su trabajo y su esfuerzo está ahora puesto en la evangelización y en este aspecto mostrar al mundo la conversión de otros es de gran ayuda. “Cuando hay una conversión, casi siempre está la mano de María. Ella es nuestra Madre, por lo tanto, lo que hace es llevar a sus hijos a Jesús”.

Rita cuenta que en estos testimonios suele escuchar “historias en las que Nuestra Señora siempre llamó a estas personas a la conversión, luego a la Iglesia y los sacramentos, en el camino hacia Jesús. Muchas historias están relacionadas con Medjugorje, Lourdes o Fátima, pero también he visto muchas historias de conversión que tuvieron lugar en otros lugares, donde Nuestra Señora se convirtió en la portavoz de este amor”.

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Entre las personas a las que ha entrevistado asegura que le llamó mucho la atención la actriz de los años 70 Paola Senatore, que ha pasado en su vida por la droga o la cárcel y que estando en prisión tuvo un encuentro con Jesucristo, “transformando una vida de excesos en una vida de amor”.

Misa, oración y Rosario

Bloguera católica, escritora, presentadora… Para ella “es un “verdadero orgullo porque para muchos tal vez lo que hago es un trabajo” pero asegura que ella lo considera una “verdadera misión y vocación”. “Lo hago con mucho amor, me gusta escribir sobre Dios, me gusta ser un instrumento y un canal para dar voz a los que como yo, han conocido a Dios en su vida y quieren dar testimonio. Le agradezco a Dios por hacerme partícipe de ello”.

Rita asegura que sólo puede hacer lo que hace alimentando ella previamente su fe. “En mi vida diaria, la oración personal, el Santo Rosario y, sobre todo, la Santa Misa no deben faltar. Son estas cosas preciosas las que me nutren y me dan la fuerza para escribir la verdad”.

 

 

 

 

Luca era homosexual y portador del VIH: gracias a Medjugorje dejó la vida gay y allí mismo conoció a su esposa

Luca di Tolve cuenta en su libro el testimonio de conversión y cómo dejó la vida homosexual

Luca di Tolve ahora está casado con su mujer Terry y es padre de una hija. Pero no hace tantos años este italiano era homosexual, había sido Mister Gay y había llevado una vida sin ningún tipo de límites que le llevó a contraer el VIH.

Tras ser muy conocido en el ambiente gay italiano, Luca tocó fondo tras una vida llena de sufrimientos y de esclavitud pese a ser reconocido y tener mucho dinero. Fue así como empezó su conversión en el que la Virgen María tuvo un papel esencial, lo que a su vez provocó un cambio de vida total, que le ha llevado a la plenitud.

Luca di Tolve provocó un gran revuelo en Italia tras publicar un libro en el que contaba cómo fue su vida homosexual, cómo la abandonó y el proceso de conversión que se produjo en su vida. Ahora este libro ha llegado a España, donde a buen seguro sacudirá el panorama actual, completamente sometido a la ideología de género. Se titula Yo fui gay  (Libros Libres) y en él explica con detalle el importante papel que la Virgen María, a través de Medjugorje, ha tenido en su vida.

Las causas de sus sufrimientos se remontan a la infancia

Sus sufrimientos se remontan a su infancia, cuando fue abandonado por su padre lo que hizo que su madre tuviera una relación con él de posesividad. Así fue como empezó a cuestionar su identidad sexual y se introdujo en la vida gay. Pero fue la muerte de sus amigos por el SIDA y su propio contagio lo que le hizo tocar fondo y pedir ayuda al Dios al que odiaba.

Puede adquirir aquí el libro Yo fui gay, de Luca di Tolve

“En el recorrido de recuperación de mi identidad le debo mucho a la figura de Dios Padre y a la maternidad de María: en ellos encontré el modelo de progenitor que me había faltado y que el mundo no me ayudó a encontrar”, cuenta Luca di Tolve en el libro que acaba de ser publicado en España.

De este modo, añade que “para una persona como yo, que había buscado la llave de la felicidad en la satisfacción emotiva, fueron necesarias la ternura y la fidelidad de una Madre que supiera influir sobre los sentimientos rectos y conquistarme a nivel afectivo. Y sucedió, que en el desierto, en el frío del alma, María llamó varias veces a mi corazón hasta que, en Medjugorje, se lo abrí definitivamente”.

“La Virgen me dirigió a la confesión”

Recuerda que él se veía como una víctima del sistema, y “como homosexual, entré en polémica con Dios, la Iglesia, la sociedad y el estado, reivindicando un derecho a la misericordia, sin arrepentimiento o petición de perdón”. Sin embargo, vio que necesitaba la voluntad de cambiar de actitud y “fue la Virgen la que me dirigió a la confesión”.

En todo momento, María acompañó a Luca en este proceso, no se separó ni un instante de él.  Cuenta en su libro que “la acción de María se manifestó de manera ordinaria y, al mismo tiempo, extraordinaria… Cuando la angustia me asaltaba, solía recurrir a la radio, sólo para distraerme un poco; pues bien, en ese periodo de constante aflicción, sucedía que cada vez que hacía clic, empezando a jugar con la rueda de las frecuencias radiofónicas, acababa encontrando siempre las transmisiones de Radio María, y siempre en un momento en que parecía que estuvieran hablándome precisamente a mí o hablando sobre mí”.

Precisamente Radio María fue un instrumento clave en su conversión, donde conoció mejor a la Virgen y los mensajes de Medjugorje. Ahí comenzó a ver una luz a la oscuridad de su vida. Luca explica que había probado de todo, se había comprometido a distintas causas pero al final “te encuentras solo, desplazado, y con el aniquilamiento, llega la desesperación”.

Luca di Tolve, y su mujer Terry

Esta situación le ocurrió precisamente “al ver morir de SIDA a mis amigos y descubrir que yo también era seropositivo. Cuando me vi forzado a detenerme me puse a pensar y tuve la intuición, la humildad, el valor –no sé- de pedir y aceptar ayuda. El Señor, a través de mis amigos, de médicos y sacerdotes, de sus santos y de la Virgen, me socorrió”.

Fue entonces cuando tembloroso decidió entrar a una iglesia a confesarse. En el libro cuenta la extraordinaria confesión que vivió en la que cita la influencia del Padre Pío. Una frase le marcó profundamente de aquel sacerdote: “¡Debes comportarte como un cristiano!”. Con la absolución encontró una paz hasta entonces desconocida para él. Después sólo pudo quedarse contemplando el Sagrario.

La “Madre hermosísima” que le esperaba”

Su vida tomaba ya otra dirección pero todo lo que le rodeaba en su vida diaria seguía siendo igual. Se despertaba con ansiedad, no conseguía ir a trabajar, sufría ataques de pánico… “Estaba hundiéndome en el abismo”, afirma. Y de repente empezó a buscar respuestas con técnicas de relajación enseñadas por Buda.

Entonces, un pensamiento penetró con fuerza en su alma: “Luca, si tienes a la Virgen, una madre hermosísima que te espera; tienes a Jesús que se ha sacrificado por ti… ¿y rezas delante de una hoja de papel y fruta”.

Y entonces cuenta que la Virgen le regaló el arma para derrotar la angustia y los engaños del demonio. En su casa, medio escondido y lleno de polvo apareció un Rosario. Rezó, rezó y rezó y “lentamente –agrega- me fue invadiendo, en un crescendo sublime, un calor indescrifable, una paz que me llenó totalmente”.

Ahora sí que su vida era otra alejándose de verdad  del “fragor del mundo gay”, alejándose de las tentaciones, volviendo siempre a casa antes de que anocheciese y encontrando un ritmo de vida completamente diferente pues dejó de ser “acompañante” de personas ricas y poderosas, gracias a lo cual ganaba mucho dinero. “Amigos y conocidos del mundo homosexual empezaron a considerarme un loco”.

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Medjugorje fue clave en la conversión y cambio de vida de Luca

Medjugorje, clave en su cambio de vida

Medjugorje tuvo parte esencial en esto. Durante todo ese tiempo, gracias a Radio María conoció los mensajes y lo que ocurría en aquel pequeño pueblo bosnio. “Me conmovía pensar que , desde hace tanto tiempo, María deja a diario el Paraíso para venir a salvar a gente como yo”, cuenta.

Y gracias a este corazón inflamado decidió peregrinar al santuario mariano. Esta experiencia cambió su vida para siempre y en el libro la cuenta con detalle. Iba a dar gracias a la Virgen pero encontró mucho más.

“Fue como si, una vez llegado a Medjugorje, la Gospa (la Virgen María) hubiera establecido mi agenda, haciéndome conocer a las personas y vivir las situaciones que había predispuestas, queriendo mi bien”, afirma Luca.

La Virgen le tenía preparado un gran regalo

Este italiano cuenta que tras la vuelta de aquella peregrinación vivió “el periodo más sereno y luminoso que yo recuerde. Más que caminar parecía levitar e iba a trabajar con una sonrisa en los labios”. Ya no sentía necesidad de satisfacer sus deseos sexuales y además empezó a hablar de Dios y de la Virgen a todo el mundo, incluidos sus amigos homosexuales.

Su vida de fe tuvo además otras consecuencias. “A medida que se curaron las heridas, emergieron pasiones típicamente masculinas y, con ellas, deseos y sentimientos que había sofocado cuando, en cambio, me había identificado con un yo femenino. Comenzaba finalmente a reconocer mi masculinidad y a aceptar con ella los desafíos de la vida”.

Pero la Virgen todavía guardaba otro regalo muy especial para Luca, el descubrimiento del matrimonio y de la paternidad. Conoció precisamente en Medjugorje a la que hoy es su mujer, y con la que ha sido padre de una niña.

El testamento espiritual de un hombre que intentó violar y mató a una niña

Alessandro Serenelli, asesino de Maria Goretti, fue tentado, por desesperación, incluso a quitarse la vida, pero algo le hizo cambiar

Alessandro Serenelli (1882-1970) era un joven trabajador robusto que vivía cerca de la familia Goretti cuando ésta se trasladó al Agro Pontino.

Arrastrado por la pasión intentó varias veces seducir a la joven María Goretti, que todavía no tenía 12 años, y violarla.

Ante su resistencia un día la apuñaló 14 veces con un objeto afilado.

Al principio, en la cárcel, no mostró ningún arrepentimiento .Tampoco cuando le visitó el obispo para hablarle del perdón de Dios.

Pero unos días después pidió hablar con el obispo: había soñado con Marietta, su víctima, que llevaba 14 lirios (tantos como puñaladas) y le sonreía resplandeciente. Ahí empezó su transformación.

Recogemos aquí el testamento espiritual del Alessandro Serenelli anciano, ya con casi 80 años, poco antes de su muerte, transformado por la fe de “Marietta” (hoy santa María Goretti) y por la vivencia de la espiritualidad franciscana.

El asesino, debido a la edad (entonces la mayoría de edad era a los 21 años) no fue condenado a la cadena perpetua, sino a 30 años de reclusión.

Su camino espiritual fue lento y duro. Fue tentado, por desesperación, incluso a quitarse la vida.

Lo salvaron la certeza del perdón de “Marietta” y sus últimas palabras: “¡Lo quiero conmigo en el paraíso!”.

La Navidad de 1934 visitó a Assunta, la madre de Marietta. Ella le dijo que ya le había perdonado. Fueron juntos a la Misa de Navidad para admiración de todos los que les reconocieron.

Se mantuvieron siempre en contacto. Juntos vieron a santa María Goretti canonizada en 1950. Alessandro estuvo junto a la anciana Assunta cuando ella murió.

Alessandro murió en la enfermería de los padres capuchinos de Marerata el 6 de mayo de 1970, donde había sido portero durante décadas.

El texto que publicamos, su testamento espiritual, se encontró a su muerte en un sobre cerrado, con fecha del 5 de mayo. Está tomado de: Madre di Dio. Mensile mariano(noviembre 2002). La traducción es de Pablo Cervera Barranco.

Huid del mal y seguid siempre el bien
(Testamento espiritual de Alessandro Serenelli)

Soy un viejo de casi 80 años, pronto voy a terminar mis días. 

Echando una mirada al pasado, reconozco que en mi primera juventud recorrí un sendero falso, la vía del mal que me condujo a la ruina.

Veía todo a través de la prensa, los espectáculos y los malos ejemplos que siguen la mayoría de los jóvenes sin siquiera pensarlo. Y yo hice lo mismo. No me preocupaba.

Personas creyentes y practicantes tenía cerca de mí, pero no les prestaba atención, cegado por una fuerza brutal que me empujaba hacia un sendero malo. 

A los 20 años cometí el delito pasional del que hoy me horrorizo con sólo recordarlo.

María Goretti, ahora santa, fue el ángel bueno que la Providencia había puesto ante mis pasos para guiarme y salvarme. Todavía tengo grabadas en mi corazón sus palabras de compasión y de perdón. Rezó por mí e intercedió por su asesino

Siguieron treinta años de prisión. Si no hubiera sido menor de edad, hubiera estado condenado a cadena perpetua. Acepté la merecida condena. Expié mi culpa

La pequeña María fue verdaderamente mi luz, mi protectora; con su ayuda, me porté bien en mis 27 años de cárcel e intenté vivir honradamente cuando la sociedad me aceptó de nuevo entre sus miembros.

Los Hermanos de San Francisco, los Capuchinos de las Marcas, me acogieron con caridad seráfica en su monasterio no como un siervo, sino como un hermano y con ellos convivo desde hace 24 años. 

Ahora espero sereno el momento de ser admitido en la visión de Dios, de abrazar a mis seres queridos de nuevo, y de estar junto a mi ángel protectora y su querida madre, Assunta.

Los que lean esta carta, ojalá que quieran seguir la feliz enseñanza de huir del mal y seguir el bien siempre.

Pienso que la religión con sus preceptos no es una cosa que se pueda menospreciar, sino que es el verdadero consuelo, el único camino seguro en toda circunstancia, hasta las más dolorosas de la vida. ¡Paz y bien!

Alessandro Serenelli

Artículo publicado por Religión en Libertad

«»Señor del Mundo», la novela-pesadilla de R.H. Benson, se está verificando ante nuestros ojos»

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Joseph Pearce explica que Robert Hugh Benson fue mejor profeta que Huxley u Orwell: la ideología descrita en el Señor del Mundo ya ejerce su dominio.

ReL 11 junio 2017

No es frecuente que un Papa recomiende una novela, pero todavía lo es menos que lo haga con insistencia: es el caso de Francisco con Señor del mundo, de Robert Hugh Benson (1871-1914), una ficción apocalíptica con cuya lectura también Benedicto XVI quedó impactado.

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Pincha aquí para adquirir ahora Señor del mundo, la novela que recomiendan Benedicto XVI y Francisco.

Joseph Pearcebiógrafo de todos los grandes escritores católicos de habla inglesa desde la conversión de John Henry Newman, ha escrito recientemente un artículo sobre Benson en The Imaginative Conservative donde da todas las claves de la obra del autor de Señor del mundo (los ladillos son de ReL)

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Joseph Pearce, profesor de Literatura Inglesa, es también director del Centro de Fe y Cultura en el Aquinas College de Nashville (Tennessee).

Robert Hugh Benson: recordando a un gigante olvidado

Robert Hugh Benson fue una de las más brillantes luminarias del firmamento literario católico en los primeros años del siglo XX, creciendo su estrella en el fulgor de varias novelas bestseller, y declinando, o apagándose más bien, con su prematura muerte.

Nacido en 1871, Benson era el hijo menor de E.W. Benson, un distinguido clérigo anglicano que contaba entre sus amigos con el primer ministro William Ewart Gladstone. En 1882, cuando Benson tenía 11 años, su padre se convirtió en arzobispo de Canterbury. En 1896, habiendo recibido él mismo las órdenes anglicanas, fue Benson quien leyó las letanías en el funeral de su padre en la catedral de Canterbury.

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Edward White Benson (1829-1896), arzobispo de Canterbury desde 1882 hasta su muerte y padre de tres grandes escritores.

El hijo, sin embargo, no estaba destinado a seguir las huellas de su padre. En 1903, tras un periodo de escrupuloso examen interior, cuyos detalles aclaró de forma magistral en su apología autobiográfica Confesiones de un converso, Benson fue recibido en la Iglesia católica.

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Ninguna conversión desde la de John Henry Newman, casi 60 años antes, provocó tal controversia, sacudiendo con ondas sísmicas el establishment anglicano. Posteriormente, durante los siguientes once años hasta su muerte en 1914, fue un defensor incansable de la Iglesia católica y un prolífico novelista y hombre de letras.

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Robert Hugh Benson, ya sacerdote de la Iglesia católica, en su ocupación favorita: la lectura.

No hay duda de que Benson pertenecía a una familia notable. Además del ascenso de su padre a la prominencia y la preeminencia en la Iglesia de Inglaterra, sus dos hermanos estaban entre los illustrissimi de los escritores eduardianos [del reinado de Eduardo VII, 1901-1910].

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Arthur Christopher Benson (1862-1925), el mayor de los hermanos Benson, fue un reputado biógrafo.

A.C. Benson, su hermano mayor, fue master [rector] del Magdalene College en Cambridge y se estableció como un fino biógrafo, autor de un diario y crítico literario, escribiendo celebradas biografías de Dante Gabriel RossettiEdward FitzgeraldWalter PaterAlfred Tennyson John Ruskin.

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Edward Frederic Benson (1867-1940) escribió obras que todavía hoy se reeditan y llevan a la pequeña pantalla.

Su otro hermano, E.F. Benson, escribió prolíficamente y pasó a la posteridad sobre todo por sus novelas satíricas Mapp y Lucia, adaptadas con éxito para la televisión.

Mapp and Lucia, la serie de novelas de E.F. Benson, ha sido llevada dos veces a la televisión por la BBC, en 1985 y 2014. He aquí el tráiler de esta última versión.

Sin embargo, R.H. Benson no desmerecería de sus hermanos mayores. Antes de morir a la trágicamente corta edad de 43 años, escribiría quince novelas de gran éxito y, tras ser ordenado sacerdote católico en 1904, serviría como coadjutor en Cambridge, demostrando ser no menos popular como predicador vehemente de lo que ya era como escritor de ficción.

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Los hermanos Benson en 1882 y un cuarto de siglo después, en 1907.

La imperfecta y la purificadora
La primera de las novelas de Benson, y la única que escribió siendo aún anglicano, fue La invisible luz, publicada en 1903 cuando se encontraba en medio de agónicas convulsiones de conversión espiritual. El libro está lleno de un emotivo misticismo: una confesión de fe en medio de la confusión de la duda. Una vez conquistada la claridad de la visión católica, Benson consideró su primera novela teológicamente defectuosa.

En 1912 comentó que su popularidad posterior parecía estar determinada por la denominación religiosa de quienes le leían. Era “bastante significativo” que fuese popular entre los anglicanos, mientras que los católicos le apreciaban “en mucha menor medida”: “La mayor parte de los católicos, yo mismo entre ellos, piensan que Richard Raynal, Solitary está mucho mejor escrita y es mucho más religiosa” [1].

Richard Raynal, Solitary evoca con cautivadora belleza la profundidad espiritual de la vida inglesa antes de la ruptura de la Reforma. Es una pequeña obra maestra en la que Benson entrelaza sin fisuras el arte narrativo moderno con el caballeroso encanto de la Edad Media. A modo de equivalente moderno de Las florecillas de San Francisco, esta ingeniosa mezcla de lo moderno y lo medieval crea un héroe que combina coraje y santidad en igual medida. Encontrándose como en casa a principios del siglo XV en la Inglaterra de Richard Raynal y en la presencia del original personaje del Maestro Richard, el lector disfruta el tiempo pasado en compañía de este santo ermitaño para su divina misión. Es literatura cristiana en lo que tiene de más hermoso y al mismo tiempo edificante y eficaz. Su poder es purgativo. Purga. Purifica. Renueva. En última instancia, muestra que las raíces de la novela están en Roma.

Señor del mundo 
Quizá la prueba más evidente del genio de Benson se encuentra en la facilidad con la que combinaba géneros literarios. Además de sus novelas históricas, también se sentía a gusto con novelas de planteamiento contemporáneo, como The Necromancers [Los nigromantes], una novela donde advierte sobre los peligros del espiritualismo, o con fantasías futuristas como Señor del Mundo. Esta última es auténticamente notable y merece situarse al lado de Un mundo feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwellcomo un clásico de la ficción distópica. De hecho, aunque las obras maestras modernas de Huxley y Orwell merecen un mérito igual a ella como obras literarias, son claramente inferiores como obras proféticas. Las dictaduras políticas  que hicieron de la novela-pesadilla de Orwell un poderoso presagio ya son historia. Hoy, su fábula de mal agüero sirve solo como un oportuno recordatorio de lo que fue y puede volver a ser, si no se hace caso a los avisos de la historia. Por el contrario, la novela-pesadilla de Benson se está verificando ante nuestros ojos.

En el mundo descrito en Señor del Mundo, un insidioso secularismo y un humanismo sin Dios han triunfado sobre la religión y la moralidad tradicional. Es un mundo donde el relativismo filosófico ha triunfado sobre la objetividad; un mundo donde, en nombre de la tolerancia, no se tolera la doctrina religiosa. Es un mundo donde la eutanasia se practica ampliamente y la religión apenas se practica. El señor de este mundo de pesadilla es un político de apariencia benéfica decidido a alcanzar el poder en nombre de la “paz” ydecidido a destruir la religión en nombre de la “verdad”. En semejante mundo, solo una Iglesia pequeña y desafiante se mentiene de pie contra el demoniaco “Señor del Mundo”.

Knox, Benson y Chesterton
Si la producción literaria de Benson abarca temas variados de ficción (históricos, contemporáneos y futuristas), también hizo incursiones en otras áreas con consumada facilidad. Sus Poemas, publicados póstumamente, despliegan una espiritualidad profunda y sedienta, formalmente expresada en una fe de raíces firmes, aunque en ocasiones desecadas. Esa misma espiritualidad profunda y seca era evidente en Spiritual Letters to one of his Converts, publicada también póstumamente, que ofrece una perspectiva atormentada sobre una inteligencia profunda. Una serie de sermones predicados en Roma en la Semana Santa de 1913 y luego publicadas como The Paradoxes of Catholicism ilustra por qué Benson era tan popular como predicador, atrayendo grandes audiencias a cualquier lugar donde hablase. Particularmente notable es la magistral Confesiones de un converso, al nivel de la Apologia pro Vita Sua de John Henry Newman y A Spiritual Aeneid [Una Eneida espiritual] de Ronald Knox como un clásico intemporal en la literatura de conversión.


Evelyn Waugh (1903-1966) puso prólogo a la obra del converso Ronald Knox sobre su propio itinerario espiritual.

En Una Eneida espiritual, Knox confesaba francamente que la influencia de Benson fue crucial en su propia conversión: “Siempre le miré como el guía que me había conducido a la verdad católica. En aquel entonces yo no sabía que él solía rezar por mi conversión” [2]. La otra gran influencia en la conversión de Knox fue G.K. Chesterton, así que no es una sorpresa que Benson fuese un gran admirador de Chesterton. El jesuita C.C. Martindale, biógrafo de Benson, él mismo un converso, escribió que los Papers of a Pariah [Los papeles de un paria] de Benson era “notable” por sus “características chestertonianas”: “El Sr. G.K. Chesterton nunca se cansa de decirnos que no vemos aquello que miramos, que el único planeta por descubrir es nuestra Tierra… y Benson leyó mucho de Mr. Chesterton y le gustaba de una forma especial” [3].

herejes

Una prueba ulterior de la influencia de Chesteriton sobre Benson es la admiración de Benson por el Herejes de Chesterton. “¿Ha leído usted -preguntaba a un corresponsal suyo en 1905- un libro de G.K. Chesterton titulado Herejes? Si no, mire a ver qué impresión le causa. A mí me parece que su espíritu subyacente es espléndido. No es católico, pero tiene ese espíritu… Hacía tiempo que no me conmovía tanto… Es un auténtico místico, de una especie rara” [4]. Chesterton no era católico en 1905, pero Herejes fue la primera prueba clara, como afirma Benson, de que “tenía ese espíritu”.

La gran novela de la persecución anticatólica… y una historia de amor 
En Come Rack! Come Rope! [¡Venga el potro! ¡Venga la soga!], publicada por primera vez en 1912, todo el periodo de la Reforma Inglesa toma vida espeluznante. El lector, si se deja llevar, se verá transportado a finales del siglo XVI, enganchándole el terror y la tensión de la época con tanta fuerza como enganchan los personajes principales, que dan testimonio de su fe con valentía en un entorno hostil y mortal. Según el jesuita Philip Caraman, la novela “se convirtió rápidamente en un clásico católico” y sigue siendo “quizá la mejor conocida” de las novelas de Benson [5].


La mansión Fitzherbert en Tissington Hall, en Derbyshire.

La inspiración para la novela le vino de la historia de la familia Fitzherbert en Forgotten Shrines [Santuarios olvidados, una breve historia de algunas mansiones familiares católicas durante la persecución], de Dom Bede Camm, publicado en 1911, y de la propia visita que hizo Benson ese mismo año a la casa Fitzherbert en Derbyshire, donde predicó en la peregrinación anual en honor del Beato Nicholas Garlick y el Beato Robert Ludlam, sacerdotes católicos mártires ejecutados en 1588. De la sangre de estos mártires vino la semilla de la historia de Benson. El título de la novela está tomado de la famosa promesa de San Edmundo Campion de que permanecería firme “ya venga el potro, ya venga la soga”. Campion fue ejecutado en 1581.

En cuanto a su exactitud histórica, las opiniones parecen divididas. El padre Caraman escribió que Benson “había sido lo más fiel posible a sus fuentes” [6] y Hugh Ross Williamson destacó que los “personajes inventados” de Benson fueron creados “en el ámbito de la verdad conocida, dejándonos pensar, correctamente, que podrían haber vivido y actuado como Benson les hace vivir y actuar”.

Williamson continúa: “Toda la época se hace viva, y si algún lector objetase que este cuadro de la Inglaterra católica bajo el Terror Isabelino sabe un poco a melodrama, está la propia respuesta incuestionable del autor: ‘Si el libro es demasiado sensacionalista, no es más sensacionalista que la vida misma de la gente de Derbyshire entre 1579 y 1588” [7].

Por el contrario, Hilaire Belloc se permitió discrepar. Aunque era, en su mayor parte, una gran admirador de la obra de Benson, y escribió en una ocasión que creía que Benson “sería el hombre que escribiría algún día un libro para darnos cierta idea de lo que pasó en Inglaterra entre 1520 y 1560” [8], Belloc se quejaba de que la descripción de la vida diaria en Come Rack! Come Rope! era inexacta, parecida a la del siglo XVIII, no a la del siglo XVI.

Dejando de lado estas diferencias, la novela es, en cualquier caso, mucho más que mera ficción histórica. Es una gran novela, una gran historia de amor. Es una historia que muestra el misterio de Roma y la verdadera grandeza del amor noble y sacrificado entre un hombre y una mujer. El amor entre Robin y Marjorie, los dos principales protagonistas, es un amor mucho mayor que el de Romeo y Julieta. Su amor recíproco no tiene nada de la posesividad de los “amantes desdichados” de Shakespeare y tiene toda la pureza y la pasión de la Cordelia de El Rey Lear. Solo como historia de amor, Come Rack! Come Rope! ya merece un lugara en el canon literario.

En cuanto al clímax de la novela, hay que estar de acuerdo con Hugh Ross Williamson en que “es imposible no conmoverse con el último capítulo” [9]. Por su fuerza y conmoción, el clímax de la novela es comparable en estatura literaria con los trascendentales momentos finales de Lord Marchmain en la obra maestra de Waugh Retorno a Brideshead. Y si el final de Benson carece de la sutileza del desenlace de Waugh, le gana sin embargo en tensión dramática.

AVISO SPOILERSi no has leído Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh, ni visto la serie de televisión, pero piensas hacer una de las dos cosas, ¡no veas esta escena!

¿Por qué, se pregunta uno, esta mini-obra maestra de Benson, que soporta la comparación con las obras de Waugh, sigue siendo tan desconocida? Uno sospecha que tiene mucho que ver con los tiempos tristes y apesadumbrados, pecadores y cínicos que vivimos. En tiempos más saludables, por los que debemos rezar y en los que podemos esperar, será considerada como el pequeño clásico que es. Entretanto, en los días oscuros en los que nos encontramos, deberíamos dar gracias de que editores dinámicos como Cluny Media lleven esta obra significativa e importante a una nueva generación de lectores. También podemos esperar que su autor, tanto tiempo olvidado, volverá a figurar entre las estrellas del firmamento literario, con su estrella de nuevo ascendente.

Traducción de Carmelo López-Arias.

NOTAS
[1] Robert Hugh Benson, Confessions of a Convert, Sevenoaks, Kent: Fisher Press, 1991 edn., p. 52.
[2] Ronald Knox, A Spiritual Aeneid, London: Burns Oates, 1958 edn., p. 161.
[3] C. C. Martindale, The Life of Monsignor Robert Hugh Benson, Vol. Two, London: Longmans, Green & Co., 1916, p. 90.
[4] Ibid.
[5] Philip Caraman, S.J., prólogo a R. H. Benson, Come Rack! Come Rope!, Long Prairie, MN: Neumann Press, 1995 end., p. v.
[6] Ibid., p. vi.
[7] Hugh Ross Williamson, introducción a R. H. Benson, Come Rack! Come Rope!, London: Burns & Oates, 1959 edn., p. 6.
[8] Martindale, op. cit., p. 45.
[9] Williamson, op. cit., p. 5.

«La Virgen me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer»

Claudia Koll, ex actriz erótica

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La Virgen María tuvo un papel importante en su proceso de conversión

Claudia Koll fue una de las estrellas del cine erótico en Italia, muy rentable a inicios de los 90 del pasado siglo. Tenía la fama que le daban sus papeles, como en Cosí fan Tutte, del director Tinto Brassy, y conseguía mucho dinero por ellos. Sin embargo, existía en ella un vacío enorme que no lograba llenar ni con ese éxito ni con los hombres.

Fue en el 2000, año del gran jubileo, cuando esta actriz se convirtió y su vuelta a la Iglesia fue muy sonada debido a los papeles que había protagonizado en el pasado. En este cambio, la Virgen María ha sido fundamental, también antes de su conversión, pues aunque ella no lo supiera ya había una semilla en ella.

Devota de la Virgen de Medjugorje y Fátima

Koll es una devota de la Virgen de Medjugorje, donde ha peregrinado en varias ocasiones, pero Fátima y Lourdes también han sido parte importante para ella. “María me enseñó a descubrir la belleza de ser mujer, a expresar mejor mis cualidades femeninas: la dulzura y el espíritu materno”, aseguraba.

En la entrevista en Medjugorje que recoge AleteiaClaudia Koll contó cómo la Virgen estuvo cerca de ella durante todo su proceso de conversión y cómo lo pudo sentir así. Y habla concretamente de una experiencia que vivió en este pequeño pueblo bosnio.

Su experiencia con la Virgen

“Es uno de esos momentos en los que todo se detiene. Vi que estaba lloviendo pero no sentía caer la lluvia sobre el paraguas. Es realmente una experiencia maravillosa sentir a la Virgen en el corazón. No se me ocurrió en absoluto buscar signos ni mirar al cielo. Creo que el encuentro tiene lugar dentro de uno”, contaba esta actriz de 52 años.

 

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Claudia Koll aprovecha ahora para dar testimonio de Dios en todo momento

Claudia Koll explicaba también que la Virgen siempre estuvo con ella aunque no pudiera verla. “Siempre ha estado presente en mi vida, desde que nací. Cuando tenía ocho o diez años, no me acuerdo, vi una película sobre la Virgen de Fátima. Entonces comprendí que la Virgen no era una estatua, era una mujer”.

María, presente en su infancia

La actriz cuenta que en ese momento de su infancia quedó “realmente impresionada al ver que la Virgen había dado una tarea tan importante a los videntes”, niños como ella. “A través de la película sentí que la Virgen me habló de la belleza, la paz, la serenidad”, contaba. Al llegar a su casa hizo una oración en la que pidió a María que llevara ya con ella como hizo con Francisco y Jacinta.

“El Señor no respondió a esa oración pero creo que Él me quiere para dar testimonio de Él. Toda esta experiencia que he tenido me ha ayudado a entender la grandeza de la misericordia divina”.

Hija del Jubileo del 2000

Este proceso que se inicio en el 2000, ella se considera hija del Jubileo, un día en se encontraba desesperada y no sabía qué hacer. Y acabó entrando en una iglesia de Roma.

“Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: ‘Nada, soy una pecadora’. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar… Era la respuesta del Señor”, contaba esta mujer, tal y como recogía ReL en un reportaje.

“El Señor me invitaba a vivir sin miedo”

“Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado”, aseguraba

Ella se dio cuenta de que “el mundo del espectáculo me ha utilizado” y usa “nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas”.

“Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme.Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar”, concluía.