En la pizarra estas siglas: ICEE

Actualizado 12 agosto 2010

En el último XL Semanal leo una entrevista a Ashton Kutcher, un tipo joven pero con una meteórica carrera en el mundo empresarial. Dicen que es una de las cien personas más influyentes del mundo. En el mundo de Internet pesa mucho su influencia. Y los medios se rifan su figura, que siempre llena páginas de papel cuche.

¿Por qué lo traigo a mi Blog si tiene poco que ver en el campo de la fe? Porque me han llamado la atención esas siglas escritas en la pizarra de su despacho: ICEE. Es decir: inspirar, conectar, educar y entretener. Las consignas que le han llevado al éxito. A nuestro estilo evangelizador es posible que muchas veces le falte un poco más de inspiración. Y la tenemos de sobra en el Libro inspirado, la Biblia, fuente de nuestra doctrina revelada. La evangelización nueva a la que nos llama Benedicto XVI ha de estar fundamentada en la Sagrada Escritura, que junto con la Tradición nos facilitan la Verdad de Dios de mano del Magisterio. La Palabra de Dios es la que realmente llega al corazón. No hay que irse lejos de la Biblia si queremos llegar a la mente y al corazón.

Hay que conectar con el mundo de hoy. La publicidad lo sabe bien. Lo nuestro no es publicidad, pero sí es proponer la Verdad con un estilo creíble. Jesucristo conectaba con las masas y con cada uno de los que le escuchaban. Es verdad que es el Maestro insuperable, pero necesariamente su estilo ha de ser el nuestro: orar el mensaje a proponer; fe absoluta en la doctrina predicada y explicada; cuidar el lenguaje para ser entendidos; hablar con la mente y el corazón; utilizar ejemplos (parábolas) que adornen con imágenes vivas la teoría; intentar vivir lo que se ofrece; caminar al paso del más débil; y dar la vida por el ideal presentado. Cuando la doctrina no es clara, el lenguaje es ininteligible, y falta unidad de vida, el oyente desconecta, agarra el ”mando a distancia” y cambia de canal. El anuncio, como la publicidad, ha de ser concreto, conciso, bellamente presentado, constante, moviendo la voluntad a favor del “producto”.

Debemos educar. Y esta tarea no se ha de confundir con instruir. En los colegios se cae en este error. Los alumnos salen más instruidos, pero muy poco educados. Parece que a los padres lo que le interesa es que sus hijos sepan mucho, pero no les importa tanto que sean  más y mejor. En la Evangelización podemos quedarnos en la instrucción doctrinal, pero sin catequesis. Es decir, sin un proceso de conversión. Si no hay educación cristiana no hay cambio, no hay vivencia, no hay realmente cristiano en serio.

La doctrina no ha de ser nuca aburrida. Entretener quiere decir hacer agradable la fe. El Señor nos quiere alegres. La gente, y entre ellos los niños, le  entendían. Estaban a gusto escuchando, hasta el punto de olvidarse de comer en un descampado. Si la predicación, o la enseñanza, son aburridas quiere decir que no es auténtica. A los espectadores les entretienen los buenos anuncios. Y la publicidad busca precisamente que no nos marchemos cuando se hace dueña de la pantalla. Con Dios hay que pasarlo bien. El cristianismo es la religión del gozo, porque seguimos a un Cristo Resucitado. Juan Pablo II era un Papa profundo y divertido. Benedicto XVI llega a todos con su teología digerible y emocionante. Los jóvenes saben bien a quien siguen. Un santo que movía a masas es san Josemaría Escrivá, porque su predicación, generalmente en forma de tertulias familiares y amables, entusiasmaba a todos. Y lo siguen haciendo en su versión cinematográfica.

No estaría mal que en la “pizarra” de nuestros despachos, aulas, templos y “pulpitos” escribiéramos con letras bien claras: ICEE. La nueva Evangelización lo necesita.

Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com

Películas recomendadas para este verano

domingo, 01 de agosto de 2010
Alfonso Méndiz / José María Caparrós


JesucristoEnElCine.blogspot.com

José Mª Caparrós, Catedrático de Historia del Cine y Vicepresidente de Cinemanet, acaba de publicar una interesante selección de películas para este verano. Os la copio, porque me parece muy útil para orientar a los amigos, a la familia… ¡y a uno mismo! Algunas están todavía en los cines, pero la mayoría pueden alquilarse en DVD.

Almudi.org - Cine

Alicia en el país de las maravillas (USA, 2009), de Tim Burton, con Mia Masikowska, Johnny Depp y Helena Bonham-Carter. Color – 110 minutos.

La famosa novela de Lewis Carroll, llevada de nuevo a la pantalla por la factoría Disney, pero bajo la dirección vanguardista del siempre innovador Tim Burton. La película conecta con la imaginería infantil y puede gustar también al público adulto que se deje arrastrar por el onírico relato.

Avatar (USA, 2009), de James Cameron, con Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver. Color – 164 minutos.

Uno de los grandes éxitos taquilleros de la nueva revolución tecnológica que supone el cine en tres dimensiones. Aunque el espectáculo tiene más garra en ese sistema, interesará especialmente a los amantes del género fantástico y de ciencia-ficción, o al gran público que no sea demasiado exigente con su tópico contenido ecologista y de New Age. El 3D puede ser el futuro del Séptimo Arte.

Cinco minutos de gloria (GB-Irlanda, 2009), de Oliver Hirschbiegel, con Liam Neesson y James Nesbitt. Color – 90 minutos.

Nueva película sobre el conflicto político nord-irlandés, pero ahora visto desde el punto de la Fuerza de Voluntarios del Ulster. Treinta años después de un asesinato a sangre fría en venganza de los extremistas protestantes contra el IRA, verdugo y víctima se van a enfrentar a través de un reality show. Es un filme pacificador, que gustará primordialmente a los interesados por tal tragedia nacionalista.

El concierto (Francia-Italia-Rumanía-Bélgica, 2009), de Radu Mihaileanu, con Aleksei Guskov y Mélanie Laurent. Color – 119 minutos.

Original parodia del comunismo ruso, realizada por uno de los cabezas de fila del nuevo cine rumano, que posee abundantes dosis de humor del absurdo y toques surrealistas. Se trata de una comedia melodramática, bastante emotiva y optimista, asimismo dirigida a los amantes de la música clásica.

En tierra hostil (USA, 2009), de Kathlyn Bigelow, con Guy Pierce y Ralph Fiennes. Color – 122 minutos.

Impresionante y dura película denunciatoria de la Guerra en Oriente Próximo, que narra la vida cotidiana de una brigada estadounidense encargada de la desactivación de bombas en zonas de combate. Se llevó los principales Oscar de 2009, entre ellos el de Mejor dirección: Kathlyn Bigelow es la primera mujer que gana la preciada estatuilla de Hollywood como realizadora.

El erizo (Francia, 2009), de Mona Achache, con Josiane Balasko, Garance Le Guillermic y Togo Igawa. Color – 95 minutos.

Se trata de la puesta en imágenes de un best-seller galo, La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Perfectamente interpretada por la veterana Josiane Belasco, es una película llena de sensibilidad y valores humanos, que ha batido el record de taquilla en Francia. Puede servir para debates de cine-forum.

Green zone. Distrito protegido (USA, 2009), de Peter Greengrass, con Matt Damon, Greg Kinnear y Brendan Gleeson. Color – 118 minutos.

Tras la trilogía de Bourne, director y protagonista vuelven a unirse para dar a luz otro digno filme comercial. Con un ritmo trepidante, pone el dedo en la llaga de la reciente Guerra de Irak. Película políticamente comprometida, está en la línea de la oscarizada En tierra hostil, pero resulta menos dura.

Invictus (USA, 2009), de Clint Eastwood, con Morgan Freeman y Matt Damon. Color – 123 minutos.

El veterano Eastwood vuelve a demostrar que sigue en forma como director. Después de Gran Torino, con la que se despidió del cine como actor, nos vuelve a sorprender con un famoso episodio de la presidencia de Nelson Mandela, cuando en el Mundial de Rugby de 1995 Sudáfrica consiguió la copa del mundo. Gustará mucho a los aficionados a este deporte. Posee también grandes valores humanos.

Katyn (Polonia, 2007), de Andrzej Wajda, con Artur Zmijewski y Maja Ostaszewska. Color – 118 minutos.

Con dos años de retraso ha llegado la última realización del maestro Wajda, que denuncia la tristemente célebre matanza de los bosques de Katyn, atribuida a los nazis y cometida por la URSS durante la II Guerra Mundial. Es un testimonio estremecedor; pues el padre del realizador fue uno de los oficiales asesinados.

El pequeño Nicolás (Francia, 2009), de Laurent Tirard, con Kad Merad, Valérie Lemercier y Sandrine Kiberlain. Color – 93 minutos.

Basado en la obra de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé, narra las travesuras del niño Nicolás y sus amigos, junto a otras historietas secundarias. Muy bien interpretada, es un filme amable y divertido, dirigido al público infantil pero que también gustará a los mayores.

Tacha el Orgullo Gay de «horrendo» y politizado

POLÉMICAS DECLARACIONES DEL FAMOSO CINEASTA

Zeffirelli, homosexual confeso, tacha el Orgullo Gay de «horrendo» y politizado

Es un hombre libre que no tiene miedo a las presiones y amenazas del lobby gay. Habla claro y directo. Es Zeffirelli en estado puro.

Actualizado 5 julio 2010

Fernando Arnó/ReL

«Soy homosexual, no lo escondo, pero no gay, una palabra que me parece ofensiva y obscena. Lo que uno hace en la cama es cosa suya, es un asunto privado», así de claro habla Franco Zeffirelli, el famoso cineasta que ha recibido hasta 14 nominaciones a los Oscar y, entre la que destaca «Jesús de Nazareth», rodada en 1977.

No al Orgullo Gay

«No soporto el exhibicionismo, me parece una cosa horrenda los desfiles del Orgullo Gay. Y me irrita profundamente que haya gente que quiera convertir ese asunto privado en una cuestión política», declara Zeffirelli al Magazine de El Mundo.

Contra los matrimonios homosexuales

«Estoy en contra de los matrimonios homosexuales, me parece una provocación, una forma de atacar a la iglesia. Existen medios legales para hacer un pacto con tu pareja; sólo tienes que ir al abogado y firmar un contrato privado».

Sobre la adopciones de niños por parte de los homosexuales tampoco se muerde la lengua: «Un niño necesita de un padre y de una madre. Yo lo sé mejor que nadie. Mi madre murió cuando yo tenía seis años y mi padre fue siempre una figura ausente. Sé que me hago muchos enemigos diciendo estas cosas, pero es lo que pienso».

El ocaso de una estrella del cine erótico

Colaboro regularmente en algunos programas de Radio María, en un horario que precisamente prime time no es: el domingo a las 11:00 AM.

No voy a engañaros, más de una vez he tenido dudas siquiera de que hubiese oyentes. Como casi siempre ocurre con los voluntariados, el gran beneficiado es uno mismo. Al final del programa quedan muchas llamadas por atender, los datos de audiencia son increíblemente buenos, el tiempo dedicado a preparar los temas da fruto, y como voy de relleno con gente listísima, pues, aprendo un montón. Pero por si la propia experiencia no fuese determinante, el director de RM nos hace llegar, de vez en cuando, historietas de la Radio.

Llevo pensando —y rezando— varios días el último correo de don Esteban: la historia de Laura Antonelli. Mito erótico del cine de los 70. Creo que se puede traducir erótico como porno, pero en antiguo. Yo, en los setenta no tenía uso de razón, así que me fiaré de «los expertos».

La semana pasada la opinión pública italiana se sacudía con la petición de auxilio de Lino Banfi en el Corriere della Sera. También actor, amigo de Laura, utilizaba su tribuna para pedir a los poderes públicos que en virtud de una ley de 1895, el gobierno italiano se hiciese cargo de la indigencia de la ex-actriz, que con 69 años sobrevive con 510€ al mes.

Apagados los encantos naturales, la Antonelli intentó sustituirlos por los artificiales de una cirugía estética que terminó por desfigurarle el rostro. La puntilla se la dio una condena por tráfico de cocaína, que tras diez años de apelaciones fue desestimada. Me vino a la cabeza el extraordinario paralelismo con la trayectoria de Mickey Rourke.

Desaparecida del mapa, escondida de los medios y de los pocos amigos; Lino Banfi consigue presentarse en su casa y el panorama es desolador. Quiere quitar hierro con una broma «sí, yo también he engordado». El actor dice que «se le encogió el corazón». Oye ruidos en el fondo de la estancia, y para continuar la conversación le pregunta que qué está viendo:

Hace más de veinte años que no veo la televisión. Sólo escucho Radio María y rezo.

Vive de su exigua pensión, de cáritas y de la parroquia.

Supongo que como gracias a Dios los italianos son así, la historia tendrá un buen final. Pero es inevitable pensar que la ley natural nos protege de nosotros mismos, y que cuando decidimos ignorarla ahí está la Gracia, ya sea de modo extraordinario o a través de pobres instrumentos, como el párroco, o esos voluntarios de Radio María. Al final, una vez más, ahí está la Iglesia, con gratuidad, como una buena madre.

«La Última Cima» supera en recaudación a «Sexo en Nueva York»

LA ÚNICA PELÍCULA QUE SE ESTRENA POR «ACLAMACIÓN POPULAR»

«La Última Cima» supera en recaudación a «Sexo en Nueva York» en su estreno madrileño

La vida de Pablo Domínguez, el cura cuyas últimas palabras a su familia por teléfono, unos minutos antes de morir, fueron: «He llegado a la cima». El largometraje se estrenará en más de 25 ciudades gracias al inusitado respaldo de miles de personas.

Actualizado 5 junio 2010

Enrique Rivera/ReL

«La Última Cima», la película que «habla bien de los curas», ha llegado a ser un verdadero fenómeno cinematográfico. En su estreno de este jueves 3 de Junio en Madrid, se convirtió en la primera película de España en recaudación por copia, es decir, por sala) superando a películas en cartelera como «Sexo en Nueva York 2» o «La Última Canción» de Miley Cyrus (Hannah Montana).

Así lo reveló Raúl Recuero, director de estrategia de «Infinito+1», la productora del documental que presenta la vida del sacerdote Pablo Domínguez que murió en la cima del Moncayo en el 2009 cuando tenía tan sólo 42 años de edad.

«La respuesta del público fue masiva», a pesar de ser día festivo -día del Corpus Christi-, situándose como «la primera película del país en recaudación por copia», explica.

En su estreno madrileño, la película de 82 minutos de duración recaudó más de 7.725 euros, con una media de 3.862 euros, «llegando con sólo dos copias al número 18 de recaudación del jueves en España», apunta Recuera subrayando que esto ha sucedido «en el mismo día que se estrenaban “Sexo en Nueva York 2” o la nueva película de Miley Cyrus».

El representante de la productora resaltó que «La Última Cima» es «la única película que se estrena por aclamación popular», gracias apoyo masivo que está recibiendo a través de la red.

«Somos testigos de un milagro», reconoce Recuero a ReL. «Nosotros hemos puesto tan solo cinco peces…y lo demás lo ha hecho Dios».

Debido a este respaldo, agregó, el largometraje se estrenará en más de 25 ciudades, con más de 25 copias. «Un éxito que se debe a la enorme acogida y aclamación popular obtenida por esta película desde el comienzo de su andadura», comentó.

Que la fuerza te acompañe

Galería de heterodoxos

Alec Guinness: que la fuerza te acompañe


01/06/2010 | Kiko Méndez-Monasterio

Pronto adquirió maneras de dandy.

Tuvo una infancia triste, dickensiana, donde ni siquiera faltaba el padrastro alcoholizado y violento. A pesar de sus esfuerzos por encontrarlo, nunca conoció a su verdadero padre, y hasta dudaba mucho de que su propia madre pudiese identificarlo con certeza, guardando para siempre una opinión terrible sobre ella. Por eso hay algo de providencial justicia en que fuera ‘san Dickens’ -patrón literario de los niños maltratados- quien lo lanzara en su carrera de actor cinematográfico, consiguiéndole el primer papel importante en Grandes esperanzas, una magnífica adaptación que hizo David Lean de la gran obra del escritor inglés. Luego vendría Oliver Twist, y muchas más, que en el cine llegó a ser con igual éxito el príncipe aliado de Lawrence de Arabia, el maestro Obi Wan Kenobi o el oficial perfecto en el puente sobre el río Kwai, donde su creíble entereza y una canción silbada devolvían la fe a un puñado de soldados prisioneros.

Antes había destacado en el teatro, y en cierta ocasión recibió una impertinente visita en el camerino, la de un reverendo que le corrigió sobre un curioso detalle de su personaje: “Sólo he venido para indicarle que en la obra se santigua Ud. mal”, le dijo con un severo tono de reproche. Guinness estaba distanciadísimo de la religión, pero a pesar de la extraña manera de conocerse terminó trabando amistad con aquel sacerdote anglicano que durante la guerra -cuando el actor servía en la Royal Navy- consiguió acercarle de nuevo al culto. Al finalizar la contienda incluso acarició dudas sobre una vocación religiosa.

El catolicismo quedaba para más adelante, antes había que desprenderse de los prejuicios que le separaban de Roma. A ello contribuyó una anécdota bellísima, mientras rodaba una película en Francia, en la que interpretaba el papel del padre Brown. Durante un rato abandonó el rodaje para dar un paseo, sin quitarse su vestuario de sacerdote. El propio Guinness lo cuenta así: “Era de noche. No había andado mucho cuando oí unos pasos brincando detrás de mí y una voz aguda que me llamaba ‘Mon père!’. Un niño de siete u ocho años me agarró de una mano y, estrechándola con fuerza, se puso a sacudírmela mientras hablaba sin tino. Estaba muy alegre y no paraba de saltar y dar brincos. A pesar de ser para él un total desconocido, obviamente me había tomado por un sacerdote y confiaba en mí. De repente, con un ‘Bonsoir, mon père’ y una rápida inclinación de cabeza, desapareció a través del agujero de una valla. Mientras él volvía al hogar feliz y reconfortado, a mí me dejó con un extraño sentimiento de euforia y serenidad.

Proseguí mi camino pensando que una Iglesia capaz de inspirar tanta confianza en un niño no podía ser tan intrigante y horrible como a menudo se pretendía”. Leer ahora este testimonio sirve para comprender hasta qué punto el perverso consentimiento que una parte de la Iglesia ha otorgado a la revolución sexual -auténtica causante de los escándalos de pederastia- nos ha herido a todos.

* Artículo íntegro en el número 279 del semanario, desde el 28 de mayo en los quioscos.

La conversión del rey del ‘thriller’ erótico

Esterzhas prepara ahora un film sobre la Virgen de Guadalupe

30/05/2010 | Itxu Díaz

Esterzhas es guionista de la célebre ‘Instinto básico’.

Primavera del año 2001 en Ohio. La tarde es muy calurosa. 34 grados a la sombra. Un hombre, con barba frondosa y aspecto desaliñado, camina cabizbajo. El cuerpo tembloroso, los ojos hundidos, la piel rosada, la mirada perdida. Abatido. Se sienta en la acera y esconde su cara entre las palmas de sus manos. Hace algo más de un mes le diagnosticaron un cáncer de garganta y le operaron de urgencia quitándole el 80 por ciento de su laringe. Durante días no pudo hablar. Los médicos le indicaron que quizá se quedaría así para siempre. Apenas ha recuperado un hilo de voz, ronca y envejecida. Lleva un mes sin probar el alcohol y los cigarrillos. Arde en su propia ansiedad y en una profunda tristeza. Se encuentra al borde de la desesperación.

Hace tiempo que no controla sus reacciones y riñe continuamente con su mujer y sus hijos. Cada minuto, cada hora de cada día, sólo piensa en alcanzar una botella de Tanqueray o un mísero cigarrillo y aspirar profundamente. Durante cuarenta y dos años ha estado bebiendo sin descanso, mezclando a diario copas de vino, cervezas, cócteles de ginebra, chupitos de tequila y brindis de champán. Día a día. Durante cuarenta y cuatro años ha estado fumando descontroladamente.

Ahora, en menos de un mes, el mundo que le sostenía por sus vicios se ha venido abajo. Ha sentido en la nuca el aliento estremecedor de la muerte. Los médicos le han instado a que deje de beber y fumar inmediatamente. Lleva un mes sin dormir, casi sin comer, y ha tocado fondo. Ante sus ojos la elección imposible: la locura o la muerte.

Un animal de Hollywood

Por eso llora desconsoladamente en plena calle. Está asustado. Hiperventila. Tose. Intenta expulsar los bichos que siente en su garganta. Los transeúntes que lo observan al pasar desconocen que detrás de aquellas lágrimas y de aquella larga melena que cubre su rostro se encuentra uno de los hombres más poderosos de Hollywood. El hombre que la revista Time coronó pocos años atrás como “el rey del sexo y la violencia en América”. De pronto, en medio de sus lágrimas, toca fondo, y se sorprende a sí mismo pronunciando unas palabras: “Por favor, Dios, ayúdame”. Se siente ajeno a su propia voz. Como si la plegaria fuera de otro y no de él, que al fin y al cabo es mundialmente conocido por sus comentarios irónicos y despectivos sobre la religión. “Por favor, Dios, ayúdame”, dice de nuevo. Ajena o propia, insiste en su plegaria. Y Dios, al fin, le ayuda. Toma aire. Se siente algo mejor, pero no comprende nada de lo que le está sucediendo.

La historia de Joe Eszterhas es la de un afamado guionista, un triunfador, “un animal de Hollywood”, como le llamaban sus amigos cineastas. Antes de llegar a Estados Unidos atravesó una dura infancia. Nació en Hungría en una familia católica, y pasó su niñez en un campo de refugiados en Austria. Después se mudó con sus padres a Estados Unidos y vivió en Nueva York, y en los barrios pobres de Cleveland. Trabajó en la Rolling Stone en los 70, y en los 80 entró en el mundo de cine, donde alcanzó fama internacional. De sus manos y de su cabeza salieron algunos de los thrillers eróticos más taquilleros de la década de los 90. Suyo es el guión de películas como Instinto básico, Sliver (Acosada) o Showgirls. Su cóctel de sexo y violencia marcó una época en el cine americano moderno y sus dieciséis películas lograron recaudar más de 1.000 millones de dólares.

Con su trabajo en Hollywood alcanzó mucho más de lo que había soñado, pero su vida personal no era tan feliz. “Perdí el control en la bebida”, explica Eszterhas en un documental de la cadena PBS, “perdí el control en la cama y me levantaba sin saber dónde estaba ni con quién”.

En la primavera de 2001, abrumado por la fama y físicamente agotado del ritmo de vida de Hollywood, decidió trasladarse a un lugar más apacible, junto a su mujer y sus cuatro hijos. “Nosotros queríamos que nuestros hijos crecieran en un entorno más tradicional”, explica el guionista en el libro Crossbearer: A Memoir of Faith. Días después de estrenar su nueva casa en Bainbridge (Ohio), los médicos le diagnosticaron el cáncer de laringe y, de pronto, su vida, su fama y su poder se vinieron abajo. Eszterhas tenía 56 años.

* Reportaje íntegro en el número 279 del semanario, desde el 28 de mayo en los quioscos.

Andy García se hermanará con Eduardo Verástegui

LA EPOPEYA CATÓLICA MEXICANA

Inminente el rodaje que hermanará a Andy García y Eduardo Verástegui en defensa de los cristeros

«Se dictarán cinco años de prisión a cualquier sacerdote que critique al Gobierno y queda estrictamente prohibido utilizar vestimenta religiosa en público»: ésta fue la proclama de Plutarco Elías Calles que lanzó a los mexicanos a tomar las armas en defensa de su Fe.

Actualizado 22 mayo 2010

C.L./ReL

Todo está preparado para que a principios de junio, en la localidad de Durango, dé comienzo el rodaje de Cristiada, una película que protagonizará Andy García en el papel de Enrique Gorostieta Velarde, caudillo que se pondrá al frente de un destacamento cristerio en Jalisco.

El film contará también con la participación de Eduardo Verástegui, el intérprete de Bella, que vuelve así a la pantalla grande tras recientes un brillante paso por cortos como el impactante El circo de la mariposa. En Cristiada, Verástegui interpretará a Anacleto González Flores (1888-1927), beatificado por Benedicto XVI en 2005 como mártir de la rebelión de los católicos mexicanos contra la virulenta persecución desatada en los años veinte por Plutarco Elías Calles.

También Rubén Blades, el salsero de «Pedro Navaja»

La nueva película, producida por New Land Films, será dirigida por Dean Wright, ayudante de dirección en Las Crónicas de Narnia y El Señor de los Anillos, con guión de Michael Love. Está previsto que el rodaje dure tres semanas en distintos enclaves de territorio mexicano. Contará también con la interpretación de Karyme Lozano, otra actriz que, como Verástegui, combate firmemente en defensa de la religión y de la Iglesia.

Otra participación destacada será la de Rubén Blades, el cantante salsero panameño que inmortalizó el tema «Pedro Navaja». Y, efectivamente, «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida», como que por fin la epopeya católica mexicana de los cristeros vaya a tener un reflejo cinematográfico adecuado.

Entre 1926 y 1929, un auténtico ejército de cruzados se enfrentó a la persecución religiosa del gobierno masónico mexicano en nombre de Cristo Rey. La gesta tuvo tanto héroes militares como mártires de la Fe, entre ellos el célebre sacerdote Miguel Agustín Pro, beatificado también, que murió fusilado con los brazos en cruz y ofreciendo su sacrificio por la conversión del tirano Calles.

La actuación de parte del episcopado mexicano, que tras pactar con el gobierno que se respetaría la vida de los cristeros, les conminó a rendirse (siendo inmediatamente masacrados y encarcelados por millares), es uno de los elementos más discutidos de aquella guerra.

Andy, un hombre de convicciones

Andy García, de origen cubano, no ha ocultado nunca sus convicciones cristianas y su oposición al gobierno comunista de Fidel y Raúl Castro. «Es importante tener fe», declaró en una entrevista: «Pienso que puede suponer una buena compañía y una seguridad en momentos muy difíciles de la vida. No soy un fan de la cita de Kart Marx que señala que la religión es el opio del pueblo. Fui educado como católico y todavía soy católico. Todos mis hijos fueron educados en la fe católica, y creo que la única forma de enseñarles sobre religión y valores es mediante el ejemplo. No puedes decir: “Debes hacer esto pero yo voy a hacer otra cosa»».

García, de 54 años, natural de La Habana, está casado y tiene cuatro hijos. Fue nominado en 1990 para el Oscar al mejor actor de reparto por El Padrino III, y es el actor latino de mayor éxito en Hollywood.

Sacerdocio, sociedad y Alec Guinness

profundizó en la labor sacerdotal, la Iglesia Católica y finalmente en su propia conversión al catolicismo

José Luis Orella. Este ha sido un año duro para los sacerdotes, el año que celebra al Cura de Ars, como modelo de sacerdote y párroco, persona entregada a Dios y a las personas. La decisión clara de sajar las del cuerpo sacerdotal los tumores malignos de los escasos pederastas, ha sido aprovechada para atacar la misma esencial de la vocación sacerdotal.

Aunque la Iglesia la formamos todos, el sacerdote como ministro para los Sacramentos es una parte esencial para nuestra salvación, que si fuésemos conscientes de su valor, no sabríamos como tratarlos. Pero el principal defecto, como bien ha señalado el Papa en su visita a Portugal, ha sido interno. La ausencia de rigor en la selección de los candidatos al sacerdocio en los momentos de crisis vocacional en el pasado esta pasando factura en el presente.

Sin embargo, del mismo modo, el futuro se dibujará con nuestras acciones del presente. Este 25 de abril se ordenaban en Pamplona de diáconos una docena de alumnos del Colegio Eclesiástico Bidasoa, cuya excelente labor de formación ha proporcionado 1.600 estupendos nuevos sacerdotes. El 2 de mayo eran diecisiete nuevos presbíteros en Madrid, y una decena más en Getafe, forjados en la facultad teológica de San Damaso. A la semana siguiente, el Prelado del Opus Dei ordenaba en Romas treinta dos nuevos sacerdotes, gran parte de ellos españoles y chilenos. Sin duda la mejor respuesta, la de los hechos. De esta forma, podremos recuperar para el futuro la importancia que siempre ha tenido para sociedad el sacerdote. Alec Guinness, célebre actor británico, contaba en sus memorias como grabando una película sobre el padre Brown, en la que él interpretaba al famoso clérigo. Después de un rodaje, decidió marcharse a la pensión, pero por el cansancio no se cambio de ropa y se retiró vestido de cleyrman. Por el camino un niño le cogió de la mano y le acompañó hasta llegar a su casa, donde le despidió. Alec Guinness quedó pensativo sobre la confianza que movía a un niño a coger la mano de un desconocido, fiado en su atuendo. Aquello le llevó a profundizar la labor sacerdotal, la Iglesia Católica y finalmente su propia conversión al catolicismo.

HABLA EL DIRECTOR DE «LA ÚLTIMA CIMA»

La emocionante y provocadora película sobre la vida y muerte de un sacerdote de Madrid

Los expertos me lo han dicho claramente: «Si hoy crucifico a un sacerdote en público voy a tener éxito y me van a dar importantes premios». Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí.

Actualizado 19 mayo 2010

Pablo J. Ginés/Forumlibertas

«He querido dar la cara por los curas», dice Juan Manuel Cotelo, director de «La Última Cima», que se estrena en los cines españoles el viernes 4 de junio. Se trata de un documental emocionante, con humor, profundidad y lágrimas. Es difícil no llorar, y sin embargo no es sensiblero, sino, simplemente, cercano y honesto.

Juan Manuel Cotelo aparece en su documental, haciendo preguntas que interpelan, aunque lo más provocativo es el proyecto en sí: hablar de la huella que dejó un sacerdote normal, de Madrid, Pablo Domínguez, muerto en 2009 en un accidente de montaña en el Moncayo.

«No era pederasta, ni mujeriego, ni ladrón, tampoco era misionero en la selva, ni el fundador de una nueva institución de la Iglesia», explica Cotelo en la película. El reto es contar la historia de, simplemente, un cura bueno. Un cura que impactó en mucha gente: al funeral de Dominguez, decano de filosofía en la Facultad de San Dámaso de Madrid, acudieron unas 3.000 personas y más de 20 obispos.

A Cotelo no le gusta usar la «voz en off». Se pone delante de la cámara y con toda sinceridad cuenta lo que le parece. Después coge la cámara y sale a la calle a preguntar a los viandantes. «Descubrí que 8 de cada 10 personas que pregunté tenía buena opinión de los curas, decían que era gente humilde, o muy espiritual, que les había hecho pensar; no es lo que suelen mostrar los medios». Luego hace otra pregunta: «¿cuánto tiempo de tu vida has dedicado a hablar con un cura?». El mismo Cotelo admite que «ni siquiera sé cómo se llama mi párroco, de verdad, y desde aquí ahora mismo le pido perdón; deberíamos conocer a nuestros sacerdotes».

Inicio Película «La última cima» (4/6/10) PRÓXIMO 4 DE JUNIO EN CINES from infinitomasuno.org on Vimeo.

El cineasta no quería hacer el documental sobre Pablo Domínguez, pero a medida que iba conociendo gente tocada por el sacerdote admitió que «aquí había una historia que contar». «Me hubiera encantado encontrar algo malo en Pablo, lo habría incluído en el documental, pero es que no lo hay. Su confesor me dijo que, simplemente, era alguien buenísimo, con un alma de niño», afirma durante la presentación del filme.

El documental tiene un inicio «interactivo», con Cotelo abriendo interrogantes, ágil, rompedor… pero pronto el cineasta se echa a un lado a medida que el verdadero protagonista, el padre Pablo Domínguez, va cobrando vida a través de los testimonios de sus amigos, parientes, alumnos, la gente que le trató y le conoció. Emocionan las historias de gente ayudada por él. María de Bonilla, por ejemplo, es una joven madre a quien acompañó cuando gestó un bebé con graves enfermedades, que se sabía moriría al poco de nacer. Pablo estuvo allí, siempre con ella.

Hablan además tres obispos: el cardenal Cañizares (que fue quien se fijó en él para dar clases en San Dámaso), don Demetrio, el obispo de Córdoba, buen amigo y compañero intelectual de Domínguez, y Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo.

Sanz, que durante años ha sido el obispo de las montañosas Huesca y Jaca, afirma, filmado a gran altura: «hay que ser sacerdote y amar la montaña para entender lo que significa hacer misa en ella», afirma. Cotelo, que comparte este amor por la montaña -y se nota en los preciosos paisajes del documental- lo entiende. «Yo y mucha gente que ama la montaña puede comprender que no hay mejor sitio para morir que en ella», explica.

Pablo subió al Moncayo, la última cima que le quedaba por coronar en la Península, acompañado de una amiga. Hay fotos de minutos antes de su muerte, y aparecen en el documental. Una vida de gran belleza se ve coronada con una muerte hermosa.

Si toda la primera mitad de la película puede ser una herramienta muy útil en cualquier pastoral vocacional (es difícil no querer hacerse cura viendo esta obra y la vida de Pablo) la segunda mitad, que trata de la muerte, ya ha demostrado su eficacia ayudando a gente, creyente o no, que ha afrontado la muerte de un ser cercano. En una cultura en que la muerte es un tabú del que no se habla, esta película se acerca a ella con belleza. Es esa belleza, ligada a la verdad, a lo real, a lo vivido… esa belleza que, decía Dostoievsky, salvará al mundo. En definitiva, se trata de una película donde lo cotidiano se convierte en épico. Hay que verla.

Pueden verse dos trailers (emocionantes) en la web de la productora:
http://vimeo.com/infinitomasuno