Diez Razones para Frecuentar la Adoración Eucarística

Le podemos llamar adoración eucarística, hora santa o adoración perpetua.

Es pasar un tiempo en contemplación con Nuestro Señor presente en la hostia consagrada.

El objetivo es entrar en el profundo silencio de Dios, sentándose silenciosamente ante su presencia.

Esta conducta es una actividad que Él está esperando que hagamos.

Él le pidió a Santa Margarita María de Alacoque, en una aparición en Paray-le-Monial en 1674, que pasara una hora, desde el jueves a las 23hs a las 24 hs, ante el Santísimo Sacramento.

Significa ponerse a escuchar con nuestra mente y con nuestro corazón.

Cómo lo ha hecho Santa Teresa de Calcuta que pasaba horas contemplando en silencio el Santísimo Sacramento.

Y San Juan Pablo II, que incluso tenía la capacidad de entrar en oración contemplativa estando ante un millón de personas.

Leer también:

Aunque esta práctica se está extendiendo a través de las capillas de adoración continúa las 24 horas, tiene sus enemigos dentro de la Iglesia.

Hace unos pocos años el Foro de Curas de Vizcaya criticó duramente a un obispo por activar la adoración eucarística 24 horas en una parroquia diciendo,

¨En un tiempo como el nuestro, en el que se ha universalizado la voluntad ecuménica… no es momento ni ocasión para activar (y menos institucionalmente) una práctica piadosa, marcadamente preconciliar y de dudoso alcance ecuménico¨, puede leerse aquí toda la declaración.

Evidentemente la lógica de los sacerdotes progres conspira contra la adoración eucarística.

Sin embargo esta posición, típica de la teología de la liberación, está cediendo paso a la multiplicación de capillas de adoración continúa o perpetua, de jornadas nocturnas de adoración en los templos, y de exposición del Santísimo Sacramento antes de la misa, para un momento de adoración.

SE LO PIDIÓ NUESTRO SEÑOR A SANTA MARGARITA MARÍA

El origen de la Hora Santa se remonta directamente a las revelaciones de Paray-le-Monial (Francia).
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Y centra su origen en el Corazón mismo de Nuestro Señor.

Jesús se apareció en 1674 a una «pequeña religiosa», santa Margarita María de Alacoque (1647-1690) mientras se hallaba en oración.

No era la primera vez que Cristo se le manifestaba mostrándole su Corazón.

En aquella ocasión, Jesús le pidió la «Hora Santa» de reparación, a hacerse todas las noches entre el jueves y el viernes, desde las once hasta la medianoche.

En aquella Hora le hacía partícipe de la tristeza de Jesús en Getsemaní.

Jesús le dijo:

Todas las noches del jueves al viernes te haré participar de la mortal tristeza que quise padecer en el Huerto de los Olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte.

Y para acompañarme en aquella humilde plegaria, que entonces presenté a mi Padre, te postrarás con la faz en tierra, deseosa de aplacar la cólera divina y en demanda de perdón por los pecadores«.

La difusión de esta práctica piadosa en el mundo católico estuvo íntimamente ligada al favor que encontró, en los siglos XVIII-XIX, el culto al Sagrado Corazón de Jesús.

La Hora Santa tiene tres características principales que se recogen en las memorias de santa Margarita María:
-la oración reparadora,
.la unión con Jesús sufriente en Getsemaní y
.los gestos de humillación.

Se trata por tanto de dedicar una hora a meditar los misterios cuando Cristo se sintió sólo y débil, como nosotros, y pide al Padre aparte el cáliz.

Una hora para acompañarle, como el Ángel del huerto, místicamente, junto al sagrario.

Pero también hora santa se utiliza para designar el momento que cada uno dispone para estar a solas con el Señor, diariamente.

El famoso Venerable Fulton J. Sheen, famoso tele-radio-evangelista, prolífico escritor, director de la Sociedad Misionera de la Iglesia, predicador, amigo y confidente de muchos Papas mundialmente conocido, amado por millones, atribuyó su éxito a una sola cosa: una profunda relación con nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El amor de este gran hombre de Dios se manifiesta en particular en su fidelidad a la oración diaria, lo que él llamaba su Hora Santa o Hour of Power.

Al final de su vida tomó la decisión de hacer retiros, después de que él se retiró como arzobispo de Rochester, Nueva York. Sin embargo, su audiencia era muy selecta y específica sólo sacerdotes y obispos.

Él los desafió, les dijo,

Cuando ustedes hablan no siempre los oyentes prestan atención.
Sin embargo, cuando Él habla la gente escucha
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La clave de Sheen fue hacer hincapié en la unión con Dios a través de la Hora Santa-The Hour of Power.

Los santos son los que están locamente enamorados de Jesucristo, de la cabeza a los pies.

Este fuego de amor sólo puede ser encendido a través de la oración profunda y esa profunda oración se convierte en una realidad específica a través de la práctica de la Hora Santa diaria.

Reverendo Fulton Sheen

LAS 10 RAZONES PARA PRACTICAR LA HORA SANTA SEGÚN FULTON SHEEN

Las siguientes son las diez razones por las que se debería llevar a cabo la práctica de la Hora Santa diaria.

Nunca te arrepentirás de incorporar la Hora de Poder en el tejido de tu rutina diaria, porque cambiará tu vida.

Sheen creía que la conversión del sacerdocio y el episcopado debería empezar por una prolongada y fervorosa oración, la Hora Santa/ Hora de Poder.

Nosotros deberíamos encontrar el tiempo para darle al Señor.

Podemos fácilmente pasar más de una hora frente a la televisión o a la computadora o hablando con un amigo o simplemente perdiendo el tiempo.

¿Por qué no dar al Señor y Creador del cielo y de la tierra una hora del día?

1 – EVITA EL PECADO

Existe una relación directa entre el pecado y la falta de oración.

Ejemplo: Los Apóstoles en el Jardín.

Para evitar el pecado necesitamos la gracia de Dios, esto viene especialmente a través de la oración y los sacramentos.

2 – SE APRENDE EL ARTE DE LA ORACIÓN

San Alfonso decía que el arte de todas las artes es el de la oración.

En cualquier profesión o empresa la perfección viene después del trabajo duro.

Sin dolor no hay ganancia. Atletas olímpicos entrenan años antes de sus actuaciones.

¿No deberíamos dar al Señor nuestro tiempo, los esfuerzos y la buena voluntad y aprender a orar más y mejor?

3 – MEJORA LA RECEPCIÓN DE LA EUCARISTÍA

De hecho, la vida sacramental mejora cuando se mejora la vida de oración personal.

Jesús se hace más real en la Sagrada Comunión.

En lugar de una recepción fría, debemos recibir a Jesús con fuego, pasión y amor.

4 – EVITA LA MEDIOCRIDAD

Vivimos en un mundo con indiferencia religiosa.

Leemos esto en el libro de Apocalipsis 3: «Tú no eres ni frío ni caliente, sino tibio, yo te vomitaré de mi boca…« (a la Iglesia de Laodicea)

5 – INICIA INCENDIOS EN NUESTRO CORAZÓN

La Oración pone a nuestros corazones en llamas, al igual que los discípulos en el camino a Emaús:

¿No es verdad que, cuando él nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras, sentíamos como que un fuego ardía en nuestros corazones?” (Lucas 24)

6 – AYUDA A SUPERAR MALOS HÁBITOS

El dicho es muy cierto: Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Si pasamos este tiempo de calidad con Jesús entonces vamos a empezar a imitarlo.

Y entonces podremos ser capaces de decir con San PabloYa yo no vivo en mí, sino es Cristo quien vive en mí”.

7 – BENDICE A TU FAMILIA

Todos tenemos muchos problemas familiares que nos gustaría resolver, y probablemente hemos tratado de solucionarlos sin mucho éxito.

Primero debemos hablar con Dios un largo tiempo y luego podemos hablar con otros acerca de Dios.

Así se dijo de Santo Domingo que iba a hablar primero a Dios y luego hablar de Dios a los demás.

8 – DA PAZ EN EL ALMA

Vivimos en un mundo agitado por el activismo.

Como Marta, muchos de nosotros preferimos trabajar más que rezar cayendo en el activismo o la horizontalidad.

En consecuencia vivimos estresados y así estresamos a otros también.

Carecemos de profunda oración. La Profunda oración nos da la profunda paz.

Nuestro Dios fue llamado Emmanuel que significa Dios con nosotros. Él es el Príncipe de la paz.

9 – ES ÚTIL PARA SALVACIÓN DE NUESTRAS ALMAS Y LAS DE OTROS

San Alfonso dice: No hay personas débiles o fuertes, pero sí hay personas que saben cómo orar y aquellas que no saben cómo orar”.

La oración ferviente junto con la penitencia son claves para la apertura del corazón de Dios para la conversión de los pecadores.

En primer lugar, el Cura de Ars oró muchas horas, derramó lágrimas abundantes y practicó severa penitencia y luego su parroquia se convirtió.

Si realmente supiéramos el valor de un alma inmortal, vamos a pasar mucho más tiempo de rodillas rogando por la conversión de los pecadores y sus almas inmortales.

Nuestras almas han sido redimidas por la sangre preciosa del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

10 – JESÚS Y MARÍA SE REGOCIJAN

El hecho de que hayas tomado la decisión de dar al Señor una hora, la Hora Santa, es un signo de buena voluntad y esto hace que el Corazón de Jesús se regocije.

Cuando alguien viene a visitarnos con buena voluntad nos alegramos por esta muestra de amistad.

Jesús queda aún más agradecido. Al pasar una hora en la presencia de Jesús, Él se convertirá en tu mejor amigo en este tiempo y por toda la eternidad.

La adoración eucarística es una actividad básicamente no estructurada que tiene mucho de inspiración del momento.

Pero para sacarle mayor provecho podríamos utilizar algunos de estos dos planes.

El primero es un plan centrado en dividir el tiempo en cuatro actividades.

Y el segundo es un plan de utilizar el tiempo en una secuencia de etapas de adoración.

Veremos las dos estrategias.

EL USO DEL TIEMPO FRENTE AL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN 4 ACTIVIDADES

La primera sugerencia es dividir la Hora Santa en cuatro períodos de 15 minutos.

Es esencial tener suficiente tiempo para visualizar realmente el propósito en cada período; un propósito claro y definido.

La segunda sugerencia es que ese primer período de 15 minutos dedicarlo a la comprensión de quién está presente en la Santa Eucaristía.

Por supuesto que sabes la respuesta a eso, pero piensa en ello hasta que encuentres en tu alma una respuesta de admiración:

«¿Es posible?», «¿Cómo puede ser?». Y sin embargo «es verdad»¡Jesús está realmente, realmente presente aquí!

Una sugerencia para los segundos 15 minutos es dedicar el tiempo a pensamientos y oraciones de acción de gracias a Dios, mientras te sujetas la maravilla de que realmente está presente.

Palabras de agradecimiento que se levanten desde tu alma, y de gracias a Dios por su presencia aquí de manera tan notable.

También puedes tomar algún tiempo para recordar y agradecer a Dios por otras bendiciones especiales y maravillas de Dios en tu familia, vocación, vida, amigos especiales, etc.

Una sugerencia para los terceros 15 minutos es dedicar a preguntar a Jesús.

Preguntar a Jesús aquí presente en la Santa Eucaristía la gracia que es más querida por él, la gracia que él más quiere para ti: tu salvación.

Basta pensar, por algún tiempo lo que eso significa, para ti, para cada miembro de su familia, amigos, la gente del barrio y la parroquia, para toda la humanidad.

Piensa en lo bonito que sería si todos fueran  tan bendecidos: estar en el cielo por toda la eternidad ¡Ora por eso!

Ora por las conversiones. Ora por las personas particulares, a los que están alejados de la Iglesia y los Sacramentos.

Ora por los enfermos y solitarios, los desalentados, nuestra juventud, los no nacidos, nuestro país, sus líderes.

Ora por nuestro Santo Padre, y por todos los sacerdotes y religiosos que puedan estar tan influenciados por la gracia que sean instrumentos eficaces que hacen el trabajo de Dios.

Dedica los últimos 15 minutos de la Hora Santa a la expiación.

Una mirada a la propia conciencia de uno y a la conciencia del mundo da la respuesta.

Un simple vistazo a los titulares y ves insultos, blasfemias, el desafío lanzado por el hombre en el rostro de Dios.

Estos te harán estremecer, a menos que tu corazón este frío e indiferente.

Es posible que desees expresar sus pensamientos de tristeza por todos estos males mediante cualquier acto tradicional de contrición o por las palabras litúrgicas del «Señor, ten piedad», el «Cordero de Dios» o el himno «Oh Señor, no soy digno.»

Un lento y reflexivo del Rosario sería muy útil durante el desarrollo de una Hora Santa.

Con nuestra Mater y con Cristo presente allí en la Santa Eucaristía, recuerda y ten en cuenta los acontecimientos de su vida.

7 ETAPAS A RECORRER EN LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

1 – Pide ayuda al Espíritu Santo para discernir su voluntad

2 – Enfócate en su divina presencia y la maravilla de este momento de comunicación con el Señor

3 – Pide perdón por tus pecados y debilidades

4 – Da gracias por todos los favores que has recibido, si quieres uno por uno los más importantes, y da gracias por la disposición del Señor para recibirte

5 – Ábrete a la comunicación tratando de reconocer los pensamientos inspiradores que llegan a tu corazón

6 – Pide al Señor por tus necesidades y las de los demás, reflexionando sobre esas necesidades y sin esperar una respuesta inmediata

7 – Clarifica tus decisiones sobre cómo mejorar tu vida, incluso abriendo un espacio para escuchar las sugerencias del Señor al respecto

Las Horas Santas también se pueden hacer en casa, ya sea solo o con la familia.

Uniéndose uno mismo con Jesús en el Santísimo Sacramento en el sagrario más cercano o en todos los tabernáculos del mundo.

Y con la misma mecánica presentada anteriormente.

24 Horas para el Señor

El mundo entero está consternado por la guerra que tiene lugar en Ucrania. La seguimos paso a paso. Desde que comenzó, Francisco ha realizado varios llamamientos para que se detenga. Durante estas semanas el Papa ha condenado continuamente la guerra. El pasado domingo, tras el rezo del Ángelus, exigió que se detenga «la masacre» perpetrada en Ucrania tras la invasión de Rusia, lo que consideró «una inaceptable agresión armada«. «Ante la barbarie del asesinato de niños, de inocentes y civiles indefensos, no hay razones estratégicas que valgan. Solo se debe cesar la inaceptable agresión armada antes de que reduzcan las ciudades a cementerios«.

La guerra es siempre terrible y mortífera y pone de manifiesto la profunda crisis de sentido que vive la sociedad. Cada día contemplamos la devastación de los bombardeos, los muertos, los refugiados. Recientemente, los obispos católicos de Ucrania han pedido al Santo Padre que consagre públicamente a ambos países al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió la Virgen de Fátima en sus apariciones en 1917. De aquí que el Papa Francisco consagrará Rusia y Ucrania a la Virgen María el próximo 25 de marzo, para evitar una catástrofe mayor, un gesto que evoca una de las peticiones de la Virgen de Fátima a los pastorcillos, en 1917. «Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia», contaron los niños que les había dicho la Virgen en una aparición. El Papa, durante la Celebración de la Penitencia que presidirá a las 5 de la tarde en la basílica de San Pedro, consagrará Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de MaríaEl mismo acto, ese mismo día, será realizado en Fátima por el cardenal Krajewski, como enviado del Santo Padre.

Desde que Pío XI en 1930 recibió el mensaje de Fátima y los “tres secretos” se dieron a conocer poco a poco, los pontífices han secundado su petición. Años más tarde, Pío XII consagró el mundo y Rusia a la Virgen María, y diez años más tarde, en 1942. San Juan Pablo II, siguiendo las instrucciones de Sor Lucía, renovó la consagración en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984 ante una imagen de la Virgen de Fátima. «Del hambre y de la guerra, libéranos. De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable, de todo género de guerra, libéranos». Ahora Francisco será mucho más directo el día 25, pues consagrará al Inmaculado Corazón de María explícitamente tanto Rusia como Ucrania.

El Papa Francisco pronunció este miércoles, al final de la Audiencia General, una desgarradora oración para pedir la paz por la guerra en Ucrania, tras la invasión rusa, que comenzó con “Perdónanos la guerra, Señor”.  “En Ucrania corren ríos de sangre y de lágrimas”. No se trata solo de una operación militar, sino de guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria. El número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen, especialmente las madres y los niños. En ese país atormentado crece dramáticamente a cada hora la necesidad de ayuda humanitaria. Son muchas las colaboraciones que se están dando con Ucrania a través de nuestra Cáritas diocesana, y han surgido todo tipo de ayudas de multitud de instituciones privadas y una gran ola de solidaridad.  

Oremos todos al Príncipe de la Paz. Para el cristiano proclamar la paz es anunciar a Cristo que es «nuestra paz» (Ef 2,14) y anunciar su Evangelio que es «el Evangelio de la paz» (Ef 6,15), exhortando a todos a la bienaventuranza de ser «constructores de la paz» (cf. Mt 5,9). Unámonos ahora en la oración junto al Papa el día 25. Es muy valioso este acto colectivo de consagración al Inmaculado Corazón de María. En España, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, se celebra la Jornada por la Vida, con el lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios». 

Vivamos estos días de Cuaresma ofreciendo nuestra plegaria y las celebraciones comunitarias con la insistente petición al Señor para que llegue el entendimiento. Que la negociación supla la violencia de las armas y cese la guerra y los ataques armados. Que reine finalmente la paz. La paz es posible. La paz es necesaria. Que la Virgen de Fátima “vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos” e interceda ante el Señor para que cese toda guerra, todo tipo de violencia. Que Él ayude a todo hombre de buena voluntad a ser artesano de la paz procurando que en todo venza el amor.