Children of Medjugorje

Medjugorje, 15 de septiembre de 2021
Nuestra Señora de los Dolores

Mis queridos amigos, ¡alabados sean Jesús y María!

1. El 25 de agosto de 2021, la vidente Marija recibió el siguiente mensaje:

Queridos hijos, con alegría, hijitos, invito a todos los que han respondido a mi llamado: sean alegría y paz. Testimonien con sus vidas el cielo que les traigo. Es hora, hijitos, de que sean un reflejo de mi amor para todos aquellos que no aman y cuyos corazones han sido conquistados por el odio. No olviden: yo estoy con ustedes e intercedo por todos ante mi Hijo Jesús para que les dé su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

2. Medjugorje, verano de 1985… Un sacerdote italiano compartió conmigo esta experiencia única.

En aquella época, las confesiones se llevaban a cabo principalmente alrededor del templo. Se habían dispuesto dos sillas frente a frente esparcidas sobre el césped, y los fieles formaban filas a cierta distancia.

Le toca el turno a una mujer que se sienta frente a este sacerdote. Él la acoge con una sonrisa, la bendice y ora interiormente por ella. Pero, rápidamente percibe que esta mujer tiene otra intención que la de confesarse.

  • ¡Qué guapo eres!, le dice. ¿Qué haces aquí?

Y comienza a burlarse de él en voz alta, tanto que todos la podían escuchar. El sacerdote espera a que ella se tranquilice, pensando: “si la echo, como seguramente lo habría hecho el Padre Pío, esta oportunidad se perderá”.

Pero la espera es en vano… la mujer continúa insultándolo groseramente y su vocabulario era como para hacer ruborizar a todo un regimiento. Luego siguen las blasfemias. La gente se da vuelta, escandalizada. Cada vez más humillado e impotente de encontrar una salida, el sacerdote le suplica a la Virgen que le muestre cómo manejar la situación. El tiempo sigue transcurriendo; ya han pasado 30 minutos y hay que encontrarle la vuelta…

De repente, se oye el sonido de una campanilla: son las 18:40, hora de la aparición de la Santísima Virgen.

Sorpresivamente, en ese preciso momento la mujer estalla en llanto. Aquel corazón tan lastimado que sólo lanzaba sarcasmos para expresar su desasosiego queda conmocionado por la gracia. La barrera se ha quebrado. Sumida en llanto, apenas logra murmurar su confesión. ¡Una confesión que dura… hasta las 2 de la mañana! El sacerdote exulta de alegría. “¡Aquel día, me dijo, escuché la más hermosa confesión de toda mi vida!”

3. ¿Como un cadáver en descomposición?  Jesús le manifestó a Santa Faustina: “Di a las almas que es en el Tribunal de la Misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes que se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria, y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver en descomposición de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido, no es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud…” (Diario §1448)

¡Un verdadero pastor! Si valoré la conversión conmovedora de la mujer, es igualmente notable la actitud del sacerdote que no quiso abandonar a esta alma en su miseria sin haber hecho todo lo que estaba a su alcance para devolverla a Dios. Soportó por su parte las peores humillaciones, vejaciones y sarcasmos sin dejarse vencer, tan grande era su fe en el poder de la misericordia divina para las personas más extraviadas. De alguna manera provocó al Salvador con su fe perseverante. ¡Hermoso ejemplo! Esto me recuerda a la mujer sirio-fenicia del Evangelio que terminó por obtener su cometido ante Jesús en favor de su hija atormentada por un demonio, luego de haber sido rechazada en tres oportunidades. ‘Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” (Mt 15, 28)

¡Un sacerdote que ora obtiene milagros! Por algo Maria viene a pedirnos y suplicarnos que oremos por nuestros pastores, pues grande es su responsabilidad ante Dios. Y aunque los estudios en los seminarios no siempre los preparan para enfrentar las situaciones más difíciles de nuestro “mundo perdido”, tienen en ellos el poder del sacerdocio de Cristo que les es conferido por el sacramento del Orden. Un sacerdote que ora es un sacerdote que puede obtener milagros. Un sacerdote que camina de la mano de la Santísima Virgen y permanece en intimidad con Ella es un sacerdote feliz que irradia paz. Saldrá airoso de los ataques del Maligno. Por medio de nuestras oraciones y sacrificios en su favor, nos corresponde formar, mediante nuestras plegarias, murallas de fuego para su protección.

4. Una urgencia impostergable. Nuestra prioridad debería ser cambiar el rumbo de nuestra vida y comenzar una verdadera conversión. Hoy en día, cuando se multiplican las incertidumbres en lo que respecta al futuro, todos tenemos una misma certeza: algún día pasaremos de este mundo al otro. ¡Dios quiera que ese momento nos encuentre en estado de gracia!  Sí, ésta es la verdadera urgencia: volver a Dios, recuperar el estado de gracia y permanecer en él cueste lo que cueste. Que nuestro corazón esté siempre en paz con Dios. El padre Slavko Barbaric es un buen ejemplo a seguir: cada día se esforzaba en convertirse sobre un punto en particular. El mundo padece una espesa oscuridad de conciencias porque los valores esenciales de la vida humana están siendo pisoteados, ¡pero no nos dejemos engañar por la confusión! La Palabra de Dios es inamovible: es luz en nuestro camino, verdad divina y nuestra roca. ¡En medio de la tempestad necesitamos de este faro!

Repartimos a los peregrinos que vienen a visitarnos una tarjetita con las 10 Palabras (el término bíblico para los 10 Mandamientos es “las 10 Palabras”). Los invitamos a que hagan un buen examen de conciencia contemplando, largamente y con todo el corazón, a Jesús en la cruz para entrever mejor con qué clase de amor son amados y hasta qué punto Jesús tomó sobre sí nuestras iniquidades para liberarnos. Esta contemplación de Jesús crucificado despierta poco a poco en nosotros sentimientos de compasión hacia Él. (Ver PS 1)

Esta compasión del corazón es un tesoro inestimable que nos hará aborrecer nuestro pecado permitiendo que surja en nosotros la contrición. En el sacramento de la Reconciliación, al recibir la absolución de parte del sacerdote con sincero arrepentimiento, permitimos que la Sangre de Jesús se derrame abundantemente sobre nuestra alma, purificándola y fortificándola. ¡Qué liberación! ¡Qué alegría! Por medio de una buena confesión se restablece en nosotros la paz de Dios “que supera todo lo que podemos pensar, y tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús” (Fil 4, 7). ¿Quién hoy en día no anhela esta paz?

5. ¡La misión continúa! Agradezco de todo corazón a quienes me invitan a que vaya a sus parroquias para hablar sobre los mensajes de la Virgen. Sin embargo, pese a que desde el comienzo de la pandemia extraño mucho los tiempos de misión (con excepción de los 3 días que pasé en Ucrania en octubre, el año pasado), creo que es preferible que por el momento permanezca en Medjugorje, porque aquí tenemos una parroquia muy activa y con grandes facilidades para la oración.

Autor: Moral y Luces

Moral y Luces

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: