Retiran una nueva cruz, ahora en Barcelona

Oleada de ataques en España al símbolo de los cristianos

Es un hecho ya evidente que la cruz se ha convertido en la gran enemiga de numerosos políticos e instituciones públicas que sin argumentos y con una clara cristianofobia están retirando cruces por toda la geografía española.

De otro modo no se puede entender, las cruces arrancadas en Córdoba recientemente y las previstas en varias localidades de Cáceres, en Baracaldo sin olvidar el gran objetivo de derrumbar la cruz del Valle de los Caídos.

La última en ser retirada ha sido la cruz de Sant Vicenç de Montalt, en la provincia de Barcelona, por decisión del alcalde nacionalista de Junts per Catalunya Víctor Llasera. Este símbolo cristiano realizado en piedra estaba situado frente a la iglesia del pueblo.

Ante este nuevo atropello contra los católicos la asociación e-Cristians ha realizado una declaración en la que exigen al ayuntamiento una “rectificación” para que “el símbolo de la cruz vuelva a su lugar”.

“No ha sido en los últimos días la única agresión contra los cristianos. Con motivo de las manifestaciones feministas del día 8M, varias iglesias parroquiales de Barcelona fueron ensuciadas por las manifestantes y pintadas con eslóganes que son portadores de odio. En Berga fue atacada una tienda de objetos religiosos, y pintada con pintura violeta la placa que conmemora a Mn. Josep Armengou”, recuerdan en su comunicado.

De este modo, dirigiéndose a los principales partidos políticos catalanes como el PSC, ERC, JxCat así como los antisistema de la CUP y los populistas de los Comunes les pregunta: “¿Qué democracia estáis construyendo cuando agredís institucionalmente los sentimientos y creencias de los cristianos? ¿Cuándo para celebrar los derechos de la mujer «marcáis» iglesias? ¿Qué diríais si aquello que es valioso y símbolo de vuestras creencias mundanas se viera agredido o maltratado? Pues, lo que no deseéis para vosotros, no lo deseéis para nadie. Porque solo bajo este principio se construye la democracia”.

Cruz de Aguilar en el vertedero

La cruz arrancada en Aguilar de la Frontera (Córdoba) fue arrojada en un vertedero

Por otro lado, desde e-Cristians llaman “a los católicos, a todos los cristianos, de fe y también de cultura, no colaborar con el silencio o la inacción. Hay que hacerlo por dignidad hacia lo que creemos, y también por el bien de nuestro país”.

Por último, y volviendo a la retirada de la cruz, desde la agrupación católica dicen basta a que “los cristianos y sus símbolos, que en definitiva forman parte de la tradición y la historia de nuestro país, se vean constantemente agredidos”.

Por ello, animan a escribir un mensaje al alcalde de Sant Vicença de Montalt con el texto: «Alcalde, deje la cruz en paz» o lo que consideres pertinente, al correo: llaseraav@svmontalt.cat o si es a través de Twitter a la cuenta @CanalAjuntament.

También puede firmar las peticiones realizadas en tufirma.org para evitar la retirada de la cruz en Baracaldo y la de Cáceres.

UNA INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ

Estamos en el Año de San José, a quien pueden confiarse todas las causas y en particular las que conciernen al hogar, pues no en vano fue el cabeza de la Sagrada Familia. Margarita, de las Hijas del Amor Misericordioso, comenta un ejemplo sencillo y cotidiano del amor con que responde a las peticiones de quienes se las hacen con confianza.

UN MENSAJE DE LA MADRE TERESA

Este es el mensaje que la Madre Teresa de Calcuta inspiró en María de Himalaya para cambiar de vida y compartir su testimonio con el mundo. Aparece recogido en Amanece en Calcuta, la película de José María Zavala que se estrena el próximo 16 de abril (puedes pedir que llegue a tu ciudad) y cuyo tráiler se difundió recientemente. El film necesita un impulso económico para favorecer su distribución nacional e internacional. Pincha aquí para colaborar ahora en el crowdfunding de Amanece en Calcuta.

Muere Teresita, la niña que amaba tanto a Jesús que se convirtió en «misionera» en la enfermedad

Teresita ha sufrido durante años un cáncer muy agresivo, pero su amor por Jesús lejos de disminuir aumentó durante la enfermedad

Teresita Castillo ha sido una niña entregada a Jesús y que desde la enfermedad de un cáncer que durante años la ha acompañado hasta su muerte este pasado 7 de marzo ha querido anunciar su mensaje hasta convertirse oficialmente en misionera.

Precisamente ser misionera era el gran sueño de esta niña fallecida en Madrid y así se lo pidió al vicario episcopal de Madrid, Ángel Camino, cuando el 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes, acudió a visitarla al hospital de La Paz.

Una gran cadena de oración por ella dio la vuelta al mundo. Niños, adultos, comunidades religiosas de España y otros muchos países han rezado por ella. Y tras ser constituida misionera, muchos ya hicieron a Teresita «como la protectora para los niños en misión». 

Este sacerdote quedó impresionado y sin palabras ante la enorme fe de una niña gravemente enferma. Su testimonio de amor a Jesús en mitad del sufrimiento es un ejemplo para todos, no sólo para los niños, pues muestra cómo debe ser el camino al Cielo, pues como dice el Evangelio “si no sois como niños no entrareis en el Reino de los Cielos.

Tras conocer el fallecimiento de Teresita, esta gran misionera, el padre Ángel Camino envió a los sacerdotes de la Vicaría VIII de Madrid, una carta donde contaba el bello testimonio de esta niña y la gran lección de fe que recibió.

Por su interés ofrecemos íntegramente la carta del sacerdote madrileño:

Queridos sacerdotes,

Esta vez no os escribo para convocaros a ninguna reunión ni para pediros estadísticas o comunicaciones. Esta vez os escribo, simple y llanamente, para notificaros el fallecimiento de una niña que ha repercutido mucho en mi vida personal y como Vicario. Una niña: Teresita; y unos padres: Teresa y Eduardo. ¡Una familia cristiana!…

Teresita, con su cruz de misionera

Teresita, con su cruz de misionera

 Os explico brevemente. El pasado 11 de febrero, Jornada del enfermo, este año he ido a celebrar la Eucaristía al Hospital de La Paz. La he celebrado acompañado de los capellanes y de una variada asamblea: médicos, enfermeras, familiares de enfermos, etc. Al concluir la Eucaristía, acostumbro a ir con los capellanes a visitar a algunos enfermos para administrarles la Unción o darles la comunión. Esta vez los capellanes, sabiendo mi costumbre, habían propuesto que fuera a visitar a una niña gravemente enferma, que la operaban de un tumor en la cabeza al día siguiente. Con muchísimo gusto acepté la propuesta. Hemos llegado a la UCI debidamente equipados, he saludado a médicos y enfermeras, y acto seguido me han llevado a la cama de Teresita que estaba junto a su madre Teresa. Un vendaje blanco rodeaba toda su cabeza, pero tenía la cara suficientemente descubierta como para percibir un rostro verdaderamente brillante y excepcional. La he saludado con todo afecto, indicándole que en ese momento venía en nombre del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid para traerle a Jesús.

 Ahora os entrecomillo las expresiones de Teresita; me dice: «¿me traes a Jesús verdad?», sí, le respondo, te traigo a Jesús y la fuerza del Espíritu Santo con la Unción. A continuación me dice: «¿Sabes una cosa? Yo quiero mucho a Jesús». Lo oye su madre y dirigiéndose a su hija le dice: «dile a Ángel lo que tú quieres ser». Mira fijamente a su madre y le dice: «¿Se lo digo de verdad?» y la mamá dice: «tú verás». Teresita me dice: «yo quiero ser misionera».

Me impacta tanto su respuesta, totalmente inesperada para mí, que cogiendo fuerzas de dónde no tenía, por la emoción que me produjo su respuesta, que le digo: «Teresita, yo te constituyo ahora mismo misionera de la Iglesia, y esta tarde te traeré el documento que lo acredita y la cruz de la misionera». Ella añade: «P. Ángel ¿sabes una cosa?: yo rezo para que muchos niños conozcan a Jesús». A continuación le he administrado el Sacramento de la Unción, le he dado la comunión y la bendición apostólica del Papa Francisco. Ha sido un momento de oración, sumamente sencillo pero profundamente sobrenatural. Se han unido a nosotros algunas enfermeras que espontáneamente nos hicieron unas fotos, para mí totalmente inesperadas, y que quedarán como un recuerdo imborrable. Nos hemos despedido mientras ella con su mamá se quedaba rezando y dando gracias.

 Esa mañana tenía una reunión de Arciprestazgo; en cuanto la terminé fui directamente a la Vicaría y ayudado por los secretarios Miguel y Mª Pilar, elaboramos el oficio de misionera bajo un pergamino verdaderamente precioso. Recogí la cruz de la misionera y a las cinco de la tarde regresé de nuevo al Hospital de La Paz. Me estaban esperando los capellanes y fuimos derechos a la UCI nuevamente. En cuanto me ve la mamá dice en voz alta: «Teresita ¡no me lo puedo creer! Viene el Sr. Vicario con el regalo para ti». La niña que estaba medio dormida se despertó de inmediato y cogió entre sus manos el documento y la cruz. La mamá se lo lee en voz alta, mientras ella escucha atentamente y ocurre lo que nos imaginábamos, se emociona hasta que la madre la consuela, y Teresita dice en voz alta: «esa cruz pónmela en la barra para que la vea bien, y mañana la llevo al quirófano. Ya soy misionera». Nos despedimos con estas palabras de Teresitas: «Entonces P. Ángel ¿soy misionera?», y yo respondo «tú eres misionera».

 Aquí podría terminar el relato de esta sencilla y profunda experiencia. Lo que yo no me podía imaginar es que a través de los contactos de los padres, este testimonio llegó a oídos del Delegado Nacional de Misiones. Me llama al día siguiente y me hace esta pregunta: «¿tú has constituido en el Hospital de La Paz a una niña misionera?» efectivamente, le digo, «ayer después de darla la unción y la comunión, la constituí misionera con la oración preceptiva y posteriormente le llevé el documento y la cruz de la misionera». A continuación me dice: «este testimonio ha dado la vuelta en todo el mundo misionero de España y ya han puesto a Teresita como una nueva protectora para los niños en misión». Posteriormente los papás me han ido reenviando mensajes de distintas personas impactadas por el testimonio de Teresita.

Teresita, antes y durante la enfermedad

Hoy domingo, 7 de marzo, a las 9:00 h. Teresita ha partido hacia el cielo. Se la ha velado en el Tanatorio de El Escorial. Estando rezando el Rosario con los papás y el aforo al máximo permitido, me ha llamado el Sr. Cardenal, D. Carlos Osoro, para hacerse presente. Han sido unas palabras llenas de esperanza que han consolado abiertamente a los padres, familiares y niños compañeros de Teresita. Ha concluido D. Carlos dando la bendición a Teresita de cuerpo presente y a todos los acompañantes.

 Cuando he creído que estaba todo terminado, la tía de Teresita en voz alta y delante de todos en la sala del Tanatorio me dice: «P. Ángel ¿me permite que le ponga el audio que Teresita me envió el mismo día que usted la constituyó misionera?». Por supuesto, respondí, y textualmente oímos con una voz muy suave, como de alguien que está cansado, pero que saca fuerzas de dónde no las tiene, y dice: «Hola tía, te cuento una cosa muy importante para mí, esta mañana después de recibir la Unción y la comunión, el Vicario de Madrid me ha constituido misionera: ya soy misionera». Como os podéis imaginar quedé sin palabras.

 El entierro será mañana día 8 de marzo a la misma hora que la Eucaristía por D. Tomás Juárez. Los padres han comprendido perfectamente que no pueda acompañarles físicamente. Estaré en la Misa de gloria que celebrarán a finales del mes de marzo.

 Disculpad la extensión de la carta pero si este testimonio no lo comparto con los sacerdotes, vida consagrada y laicos de la Vicaría VIII ¿con quién lo voy a compartir?.

 Os invito, pues, a que recéis por Teresita y, sobre todo, a que os encomendéis a ella porque estoy convencido que va a proteger de un modo especial a toda la Vicaría VIII, en la cual ella fue constituida misionera. Recibid un fuerte y fraterno abrazo.

 Ángel Camino Lamela, osa.

 Vicario Episcopal. Vicaría VIII

TERESITA, «EN OLOR DE SANTIDAD»

Al término de una reciente entrevista, el padre Santiago Cantera, prior de la abadía del Valle de los Caídos, confiesa que ha visto morir a varias personas santamente, pero que con Teresita, la niña que quiso ser misionera ofreciendo los dolores del cáncer que padecía, acaba de ser testigo algo distinto: una muerte «en olor y fama de santidad».