La Flor de Lis, la imagen de la Virgen más antigua que se conserva en Madrid

Permaneció siglos oculta

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La imagen se encuentra en la actualidad en la cripta de la catedral de La Almudena

La pintura de la Flor de Lis, conocida de este modo por sostener la imagen de la Virgen dicha flor en su mano, es considerada la representación de María más antigua que se conserva en estos momentos en la ciudad de Madrid. Se encuentra en la actualidad en la cripta de la catedral de La Almudena y durante años, antes de que apareciese la imagen de la Almudena escondida en la muralla, fue la venerada en el entonces pequeño pueblo.

Venerada hasta que la Almudena apareció en la muralla

Según cuenta Alfa y Omega, la tradición cuenta que, habiendo reconquistado el rey Alfonso VI el entonces pequeño Madrid en el año 1083, y tras volver a cristianizar la antigua iglesia convertida en mezquita, al estar escondida la imagen de Santa María en lugar desconocido, el rey mandó pintar una imagen de la Virgen con el Niño que la sustituyese para la veneración del pueblo. Así fue hasta que, en el año 1085, al volver victorioso el rey tras la toma de Toledo, se encontró la imagen de Santa María en la muralla. Volvió a ser entronizada en su templo y quedó tapada la pintura de La flor de lis.

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Algunas teorías explican que el autor de la imagen se inspiro en la reina Constanza, esposa de Alfonso VI y de origen francés, motivo por el que tenía consigo la flor de lis. Otros aluden a la pureza de María. A sus pies está la cruz de consagración del templo, aunque con una forma parecida a la de Calatrava. También podría ser que estos caballeros ayudasen en la conquista y dejaran la cruz a los pies de la Virgen.

Se descubrió de nuevo en 1623

En el año 1623 la reina Isabel de Borbón, antes de dar a luz a la infanta Margarita, acudió a rezar ante la Almudena y decidió trasladar la imagen al altar mayor. Al ir a adecuar el lugar, se descubrió la imagen de La flor de lis pintada en el muro, donde permaneció hasta 1638, año en que Felipe IV hizo el gran retablo a la Almudena.

El trozo de muro con la imagen pintada fue trasladado a la capilla bautismal, donde permaneció hasta 1834, cuando se creó la Congregación de Jardineros y la hicieron altar propio. En el año 1868, en el que se derriba el templo, la imagen fue trasladada junto con la Almudena a la iglesia de las religiosas cistercienses en la calle Mayor, y de allí volvió a la cripta de la catedral.

oy en día podemos verla en todo su esplendor en la cripta, donde se le celebra una Misa mensual. Hasta hace muy pocos años se encontraban las paredes junto a su altar llenas de exvotos de cera (manos, pies ojos, cabezas…), como testimonio de tantos favores recibidos por su intercesión.

Sus tíos estuvieron en el «milagro del sol» en Fátima

El obispo auxiliar de Nueva York cuenta cómo lo vivieron

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El mensaje de Fátima fue tan potente y fue tan querido por el pueblo que nada pudieron hacer los que lucharon contra la Virgen

El pasado 13 de octubre se cumplieron 100 años del conocido como “milagro del sol”, en el que en Fátima y ante más de 70.000 personas durante varios minutos el sol empezó a “danzar” mientras los pastorcitos tuvieron las visiones de la Sagrada Familia. Hasta laicistas y masones quedaron estupefactos con lo que allí ocurrió.

Para conmemorar esta fecha, el obispo auxiliar de Nueva York, Dominick J. Lagonegro, presidió una Eucaristía en el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Middletown. Pero fue en la homilía, donde este obispo sorprendió a los presentes.

Los tíos del obispo, testigos directos del milagro

Al inicio de su sermón, monseñor Lagonegro levantó una de las fotografías más conocidas de aquel día en Fátima en el que se produjo el milagro del sol. Y señaló a dos personas que aparecían en ellas. Eran Herminio y Antonia Caixeiro. “Este es mi tío, y esta es mi tía”, señaló el obispo estadounidense.

 

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Monseñor Lagonegro contó la experiencia de sus tíos en Fátima

Aunque la pareja se había casado en Estados Unidos viajaron en 1917 a Portugal a ver a su familia. Escucharon lo que estaba sucediendo en Fátima y decidieron ir allí para verlo con sus propios ojos. Fue así como sus tíos estuvieron presentes aquel  13 de octubre de de hace un siglo.

El recuerdo del “terrible” clima de aquel día

Durante varias veces en su vida, el obispo auxiliar de Nueva York escuchó el testimonio de aquel día de boca de sus tíos, testigos en primera persona de aquel extraordinario hecho. En la homilía, que recoge Crux Now, recordó estas conversaciones. “Mi tía insistía en cómo era terrible el clima aquel día. Me dijo que la lluvia seguía cayendo y cayendo, mojándolo todo”, dijo.

Los allí presentes, entre ellos sus tíos, tuvieron que avanzar entre un gran cantidad de barro enorme para poder llegar al lugar de las apariciones. Cuando llegaron allí “estaban empapados”.

Cuando llegaron los tres niños, la lluvia cesó

Sin embargo,  su tía le contó que “cuando los niños (los tres videntes) llegaron, la lluvia se detuvo, las nubes desaparecieron y salió el sol”.

Entonces, el obispo prosiguió su relato recordando cómo sus tíos vieron “el sol que subía y bajaba, venía y se iba, casi como si estuviera danzando”. “¿Quién más si no la Santísima Virgen podría hacer bailar el sol?”, se preguntaba.

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La ropa, de color amarillo brillante

En un momento dado, contó monseñor Lagonegro, el sol comenzó a hacerse cada vez más grande al acercarse a la tierra. “Mi tía recordaba que se veía la ropa de todos de un color amarillo brillante a causa del sol”.

El sol –agregó- “continuó cayendo hacia la tierra durante algunos minutos y entonces se detuvo”.  Su tía le contó que quedó completamente maravillada y sobrecogida por el hecho de que no sólo sus ropas se hubieran secado de manera repentina sino que el suelo mismo, hasta ese momento un lodazal, estaba seco y firme. “Cuanto más lo pienso, más increíble lo encuentro”, le decía su tía.

Oración y penitencia

Sin embargo, el obispo pidió no quedarse tan sólo con los signos externos de lo ocurrido en Fátima y mostrando un crucifijo que le dio San Juan Pablo II, devoto de la Virgen de Fátima, dijo que el mensaje que se dio allí es tan importante hoy como hace un siglo.

“La paz sólo llegará a través de la oración y la penitencia”, dijo en la homilía. Y para ello consideró “importante para nosotros rezar el Rosario y ofrecer actos de penitencia”.

“Realmente creo que algún día encontraremos la paz en nuestro mundo, pero sólo a través e la oración y el sacrificio”, concluyó.

Maria, Reina de las Familias, ruega por nosotros

Niños católicos e hindúes aseguran que la Virgen se les ha aparecido varias veces

Entre un aroma a jazmín

 

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La Virgen se habría aparecido varias veces a estos niños

Un hecho extraordinario podría haber ocurrido en India, teniendo como testigos tanto a niños católicos como hindúes, que afirman haber presenciado varias apariciones de la Virgen y otra de Cristo mientras en la iglesia había un aroma a jazmín.

Los hechos se remontan al 23 de septiembre y se localizan en la iglesia de San Ambrosio y la escuela católica situada junto a ella en la localidad de Edavanakkad, en el estado indio de Kerala, y dependiente al Arzobispado de Verapoly.

De momento, el sacerdote Merton D´Silva ha asegurado que las autoridades diocesanas han tomado la decisión de momento de “esperar y ver” antes de intervenir, tal y como informa Matters India.

La niña curada del oído

Todo comenzó en septiembre cuando una de las niñas de la escuela católica, una pequeña hindú llamada Krishnaveda, acudió a la iglesia rezar por un problema que tenía en el oído. Se echó un poco de agua bendita en la oreja y se curó al momento. Este hecho se lo contó a sus compañeros y después de clase fueron todos al templo a orar.

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Iglesia de San Ambrosio, lugar de las supuestas apariciones

De camino a la iglesia, los niños miraron hacia arriba y vieron en el cielo una visión de Cristo siendo azotado. En ese momento empezaron a recitar el nombre de Jesús y entraron a la iglesia para dar gracias por la curación de su compañera.

La única niña católica entre ellos, Ambrosiya, se ofreció a dirigir el rezo del Rosariopero, al no saber de memoria los Misterios Luminosos que se rezan los jueves, buscó la ayuda de un profesor.

La Virgen, bajo el altar

Una de las niñas, llamada Anusree, dijo al profesor que la Virgen María estaba parada bajo el altar. Los menores aseguraron además sentir el olor de jazmines. La Virgen le habría dicho a los niños que se acercasen, lo que asustó a una niña llamada Sivanya, que dijo que quería irse.

Mientras que el profesor sacaba a los estudiantes de la iglesia, las niñas aseguraron que la aparición las siguió y les pidió que no se fueran. El profesor contó este hecho a otros docentes, mientras que algunos niños recurrieron al padre D’Silva.

Cuando el sacerdote llevó a los niños de regreso a la iglesia para que pudieran rezar, los niños aseguraron ver a la Virgen María bajo el altar. Sin embargo, los adultos no podían ver nada.

De acuerdo a lo que contaban los niños, la aparición les dijo que les ayudaría en sus estudios y les prometió enviarles el Espíritu Santo. La aparición también les prometió llevarlos al cielo.

Nueva supuesta aparición el 3 de octubre

Cuando la noticia de las supuestas apariciones se extendió, muchas personas comenzaron a congregarse en el templo.

Mientras tanto, el pasado 3 de octubre, una gran multitud rezó el rosario en la iglesia, junto a los supuestos videntes. Tras un rato, todos percibieron el olor de jazmines, y los niños aseguraron que vieron nuevamente a la Virgen María.

Un sacerdote preguntó a los niños si podían indicar el punto exacto. Los fieles vieron una luz brillante y el sacerdote dijo que sintió a alguien acariciando su cabeza. Muchos entre los fieles dijeron que recibieron el don de la contrición, del dolor de sus pecados, mientras rezaban.

María, Reina de las Familias, ruega por nosotros.