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Archive for 7 agosto 2017

Consuela a Jesús visitándolo en el sagrario

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Cada vez que visito a Jesús en el sagrario ocurre algo que me sacude el alma. Es como si tuviese la oportunidad de ver las veces que he ofendido a Dios. Eventos de mi vida que he dejado de confesar por haberlos olvidado. Pero allí, ante Él, que es la Verdad todo sale a la luz.

No ha forma que

le diga a Jesús:
“Yo no fui”.

Él sonríe y me responde:

“Vamos Claudio”.

No me queda más que reconocer:

“Es verdad, fui yo. Lo lamento tanto”.

Tan pronto puedo me confieso. Estando en la fila del confesionario me gusta pensar:

“Atento Claudio, Jesús te va a hablar”.

Me sonrío imaginando al buen Jesús diciéndome en broma y muy en serio:

“Vaya que me cuestas Claudio”.

Y yo le imploro:

“Limpia todos los rincones de mi alma buen Jesús”.

Él responde:

“Lo hago, pero encuentro cada cosa. Tu alma es como una casa llena de cuartos. En cada uno encuentro basura escondida bajo la alfombra, en el armario, o debajo de la escalera.  Paso barriendo, limpiando. Y nunca termino. Pero lo hago por ti Claudio”.

Al salir suelo ir al sagrario a verlo. Me encanta visitarlo con el alma limpia. Pedirle que habite en mí. Que me haga un sagrario vivo para Él.

Visitar a Jesús recién confesado es una maravilla. Sabes que tienes el alma limpia por tanto de alguna manera tu relación con Jesús es diferente. Transparente. Pura.

Una vez me preguntaron por qué escribía tanto sobre el sagrario.

Te explicó. Tengo la certeza absoluta que allí está Jesús, “MI MEJOR AMIGO” y me encanta visitarlo, saber que con algo tan sencillo podemos consolarlo.   

He conocido cientos de personas que se me acercan con aflicciones, rencores y sufrimientos terribles. Por algún motivo que no comprendo me compartieron sus vidas. Los envié ante Aquél que tiene el PODER de cambiarlo todo.  

Les aseguro:

Una hora diaria visitando a Jesús en el Sagrario “cambiará tu vida”.

He visto sorprendido cómo Él los ha transformado y renovado sus vidas de formas impresionantes.

Soy un simple escritor que busca a Dios. Escribo mis vivencias. Y no tengo mejores formas de explicarlo. Por eso siempre los invito a ustedes que vayan y visiten a Jesús.

Tengan la experiencia.

Una de esta maravillosas vivencias es visitar a Jesús recién confesado,con el alma limpia, sabiendo que no lo estoy ofendiendo con mis pecados, sino que, por el contrario,  estoy “consolando” su Sacratísimo Corazón.

Esos son los momentos inolvidables en que le digo, una mil veces:

“Te quiero Jesús”.

Categorías:Mundo, Testimonio

Guadalupe y re-cristianizar Estados Unidos

Es la llave para entender (y transformar) nuestro tiempo

El corazón de Estados Unidos, es mariano; Nuestra Señora de Guadalupe es la “llave”, el camino, la mensajera para entender no ya el mundo de la Conquista española ni el de México en 1531, sino para poder entender la sociedad que habitamos, nuestra sociedad “post-cristiana”. Y transformarla en el amor.

Este podría ser un apretado resumen de la extensa conferencia que dictó el arzobispo de Los Ángeles (California), José Horacio Gómez, el pasado 27 de julio durante su intervención en la 7ª Conferencia Anual de Verano del Instituto Napa y cuyo tema fue la des-cristianización de Estados Unidos.

Tras recordar tanto su historia personal (nacido en Monterrey, México, todas las vacaciones iba con su familia a la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México) como la historia de las apariciones al indígena San Juan Diego, en aquél diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyac, el arzobispo de Los Ángeles subrayó que Guadalupe tiene la “llave” para entender los tiempos en que vivimos.

Al mismo tiempo, Guadalupe es un camino de respuesta a la pregunta sobre cómo vivir la fe católica y llevar a cabo la misión de la Iglesia en una sociedad *post-cristiana*. Una sociedad que cada día es cada vez es “más hostil” a los valores del Evangelio.

Para el también vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), en su país (se nacionalizó ya como ciudadano estadounidense) la Iglesia católica enfrenta “una agenda agresiva y organizada por grupos de élite” cuya finalidad es eliminar la influencia del cristianismo en todos los ámbitos de la vida social.

Para muchos, abundó el arzobispo Gómez, las creencias y la fe son etiquetadas como expresiones de “odio e intolerancia”. Pero, como nadie tiene “el lujo” de elegir el tiempo en el que vive, la pregunta es: “¿Cuál es el camino que Jesucristo quiere que sigamos en este momento de la historia de nuestra nación?

El camino de regreso

No hay que inventar demasiado: el camino como quiere Dios que formemos nuestros tiempos, comenzó en 1531: con la aparición en Guadalupe. Este acontecimiento no fue casual. “No hay coincidencias en la Providencia de Dios. Nuestra Señora no apareció sólo para el pueblo mexicano. Sus intenciones eran continentales y universales”, dijo el arzobispo californiano.

En otras palabras Guadalupe, la Madre de Dios llegó a ser la Madre de las Américas. Guadalupe es el verdadero “evento fundacional” en la historia de Estados Unidos y de todos los países del continente: en el norte, en el centro y en el sur. “Todos somos hijos de Guadalupe”, recalcó.

El lugar de sus apariciones y su “casita” del Tepeyac, hoy convertido en Basílica, fue el centro neurálgico de la misión en América y en Asia. San Junípero Serra, al llegar a las costas de México, caminó de Veracruz a la Basílica de Guadalupe, consagró su vida y su misión a la Virgen y salió a evangelizar las californias en su nombre.

Eso es lo que los cristianos necesitan hoy hacer: consagrar sus vidas y la misión de la Iglesia a la Virgen. “Creo, dijo monseñor Gómez, que esta es la respuesta a los desafíos que enfrentamos ahora en nuestra cultura. El camino a seguir para nuestra Iglesia –ahora, en este momento- es *regresar* a Guadalupe”.

Y más adelante señaló que para seguir el camino que la Virgen propone; el camino para construir una nueva civilización del amor y la verdad en las Américas, hay que tomar en cuenta al menos cinco temas que sugieren prioridades y direcciones para la Iglesia: vocación, educación, vida, cultura y familia .

Claves para transformar a la sociedad

En el corazón del acontecimiento guadalupano hay una historia sobre la *vocación* personal y la misión. Guadalupe le pide a San Juan Diego una “casita”, un santuario que sea un encuentro con Dios en el amor, la compasión, la ayuda, el consuelo y la salvación. “Este es un hermoso resumen de la misión de la Iglesia y el propósito de nuestra vida cristiana”.

La segunda lección de Guadalupe, exclamó el vicepresidente de la USCCB, es la *educación:* “necesitamos enseñar el conocimiento y el amor de Jesucristo”. Como con San Juan Diego, nuestra enseñanza consistirá en ayudar a la gente “a ver que nuestras vidas están conectadas, parte del hermoso misterio del plan de Dios de la creación”.

Más adelante dijo que Santa María de Guadalupe apareció como un icono de la nueva *vida*, como una mujer que lleva a un niño. Se presentó como la Madre de todos los vivos. El “santuario” que Nuestra Señora quiere que construyamos en las Américas es una nueva civilización, una cultura que celebra la vida y que la protege desde el principio hasta el final, pues “cada vida es preciosa y una imagen del Dios viviente”.

En cuarto lugar, el arzobispo Gómez indicó quela imagen misma de Guadalupe recuerda que la Iglesia fue establecida para ser la vanguardia de una nueva humanidad y una nueva civilización, una familia de Dios, de todas las razas, de todas las naciones y de todas las lenguas, es decir, de una nueva forma de *cultura*, en la que no importa cómo somos o de dónde venimos: todos somos hijos de Dios y su madre, nuestra madre..

Finalmente, recuperando el modelo mismo de la familia de San Juan Diego, el prelado subrayó que Guadalupe, vino entre nosotros como la Madre de la *familia* de Dios en las Américas. “Necesitamos ser modelos para una cultura que está confundida. Tenemos que proclamar, por nuestro ejemplo más que por nuestras palabras, la hermosa verdad sobre la persona humana y el amoroso plan de Dios para la creación y la familia”.

El corazón de las Américas

En la conclusión de su conferencia, el arzobispo Gómez recordó que San Juan Pablo II llamó la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe “el corazón mariano de América”. El Papa Wojtyla “entendió que la misión y el significado de América es continental, universal”.

Las naciones de las Américas trazan toda su fe a la venida de la Virgen en Guadalupe. Compartimos –dijo monseñor Gómez– una historia común de orígenes. Y estamos unidos en un destino común en el que “cada uno de nosotros forma parte de esa historia, parte de la gran misión de América que comenzó con la visita de la Virgen de Guadalupe”.

La Iglesia en Estados Unidos tiene la responsabilidad de continuar la tarea que la Virgen dio a San Juan Diego. Para “construir un santuario” con la vida de quienes la conforman. Construir una sociedad que glorifique a Dios y sea digna de la dignidad de la persona humana. Lo que Nuestra Señora dijo a San Juan Diego, ahora le dice a cada corazón cristiano: “Tú eres mi embajador, digno de mi confianza”.

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