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Archive for 28 junio 2017

¿Estados Unidos de (Hispano) América?

Lo que indica la última estimación sobre la población de la Oficina del Censo de Estados Unidos

La Oficina del Censo de Estados Unidos acaba de presentar sus estimaciones sobre la población –cada vez más diversas y cada vez más envejecida— del país norteamericano. Algunas cifras dadas a conocer reflejan que la primera minoría étnica son los hispanos, tras los blancos y por encima de asiáticos y afroamericanos.

Hay un pueblo 97.3 por ciento hispano

En efecto, la Oficina del Censo ha mostrado que la mayoría blanca, con 256 millones de personas, es el grupo demográfico mayoritario en Estados Unidos, pero seguido por la primera minoría, la de los hispanos, con 57.7 millones de personas, independientemente de su raza.

De los 50 estados que componen la Unión Americana, California es el que se lleva la palma en el número de hispanos que residen en ella: 15.3 millones de personas. Por lo demás, California es el Estado con mayor población blanca del país (26.9 millones) y asiática (6.6 millones).

Otros datos del estimativo del Censo (cuyo producto final se realiza cada diez años) muestra que el mayor incremento de población hispana en 2016 correspondió a Texas, entidad limítrofe con cuatro estados de México (Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua) con 233.100 hispanos más que en 2015.

Sin embargo ni Texas ni California son, en porcentaje, los estados con mayor composición de hispanos dentro de su población total. Esto correspondió, paradójicamente, a Nuevo México que tiene una proporción del 48% de hispanos en su población total.

Medido por condados, Los Ángeles (California) es el que tiene más hispanos (4.9 millones), mientras que el pueblo fronterizo de Starr (Texas) es el que tiene mayor proporción de población hispana con 96.3% de su población.

Los blancos apenas si crecen, la población envejece

En 2016 crecieron todos los grupos raciales y étnicos. El grupo que más crece son los asiáticos, con un ritmo del 3% anual, seguido de los nativos hawaianos y de otras islas del Pacífico (2.1 por ciento), los hispanos (2 por ciento), los indios americanos y nativos de Alaska (1.4 por ciento), los afroamericanos (1.2 por ciento) y los blancos (0.5 por ciento).

Los afroamericanos son 46.8 millones, los asiáticos 21.4 millones, los indios americanos y los nativos de Alaska, 6.7 millones, y los hawaianos y de otras islas del Pacífico, 1.5 millones de personas.

La edad media de los habitantes de Estados Unidos aumentó a 37.9 años el 1 julio de 2016, frente a los 35.5 años que era la media de edad en abril del año 2000. El Estado donde la edad media era más alta en 2016 fue Maine, con 44.8 años.

Además, el año pasado hubo dos condados en todo el país donde la edad media era superior a los 60 años: Sumter, en Florida, con 67.1 años de media, y Catron, en Nuevo México, con 60.5 años.

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La Iglesia caldea preocupada por sus fieles detenidos y amenazados de expulsión de los EE.UU.

El patriarca Luis Rafael Sako transmite su solidaridad a las familias instaladas en suelo estadounidense desde hace décadas, hoy sin ingresos y susceptibles de ser repatriadas a la fuerza

La Iglesia caldea sigue de cerca “con tristeza y preocupación” la evolución de las acciones judiciales que Estados Unidos se dispone a tomar para sacar de sus fronteras a un centenar de iraquíes, en su mayoría cristianos y residentes en territorio estadounidense desde hace décadas, informa la agencia Fides.

Estas familias iraquíes fueron detenidas en Detroit (Michigan) el pasado 12 de junio como parte de las nuevas medidas aplicadas por la administración Trump contra los flujos migratorios procedentes de países de Oriente Medio, considerados peligrosos por riesgo de infiltración terrorista.

Esta operación da continuación a un acuerdo entre Estados Unidos e Irak, según el cual el Gobierno de Bagdad ha aceptado recibir un cierto número de ciudadanos iraquíes bajo orden de expulsión con la condición de que Irak sea retirado de la lista negra de naciones azotadas por el conocido como “Muslim Ban”, una criticada medida por la que Donald Trump quería impedir el acceso a Estados Unidos a ciudadanos de seis países musulmanes considerados “potenciales exportadores de terroristas”.

Llamamiento al Gobierno estadounidense

En una carta al obispo caldeo Frank Kalabat, de la eparquía de Santo Tomás Apóstol en Detroit, donde los cristianos fueron detenidos durante una redada de la policía de inmigración (ICE), el patriarca Luis Rafael Sako expresa su solidaridad y cercanía con las familias de los iraquíes afectados por estas medidas y expresa su deseo de que el Gobierno de Estados Unidos encuentre una la solución “adecuada” a la emergencia humanitaria que esta situación plantea a aquellas familias que ahora se encuentran sin ingresos.

El patriarca ha destacado que un gran número de estos iraquíes viven desde hace mucho tiempo en Estados Unidos y que en ningún caso pueden ser sospechosos de representar ningún peligro para la seguridad nacional de EE.UU.

Entre los cristianos detenidos, algunos tuvieron problemas con la justicia en el pasado, algo que, según la policía, justificaría la decisión de una repatriación forzada a Irak.

El 22 de junio, el juez del tribunal regional suspendió durante 14 días los procedimientos de expulsión, tiempo para ver si su tribunal está facultado para deliberar sobre el asunto.

La poderosa Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Michigan (ACLU), en Michigan, que ha interpuesto una denuncia en nombre de los iraquíes en prisión, dice que muchos de los detenidos eran culpables de delitos menores y que no han vuelto a reincidir.

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En España perdió la fe de su infancia, pero retó a la Virgen con un ayuno de 40 días… y todo cambió

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Filka Mihalj explica su acercamiento a la Virgen y a la fe con un ayuno en Medjugorje

Filka Mihalj es una mujer de Bosnia que hoy trabaja en Medjugorje, como traductora de español y guía. Reza el Rosario, ama a Dios y a la Virgen y trata de ir a misa diaria siempre que puede.

Sin embargo, durante bastantes años de su juventud estuvo alejada casi por completo de la fe. Fueron unos españoles queacudían en peregrinación a Medjugorje los que la volvieron a acercar a Dios a través del amor de la Virgen María.

Padre comunista, madre con fe discreta

Filka nació en una familia de croatas de Bosnia cuando todavía existía la Yugoslavia comunista. Su padre era miembro del Partido Comunista. Su madre era creyente católica pero evitaba dar demasiada visibilidad a la fe.

Cuando Filka tenía 7 años, vio que una amiguita suya con la que siempre jugaba se ausentaba siempre una tarde a la semana: iba a catequesis de niños, en una casa particular, de forma prácticamente clandestina.

Filka quiso ir con su amiga, y la catequista le dijo que necesitaba un permiso expreso de su madre. “Bien, puedes ir, pero no se lo digas a nadie”, dijo la madre. Como tantos cristianos bajo los regímenes ateos de Europa del Este, Filka logró recibir así, en aquellas clases, una formación católica a escondidas.

En esa catequesis aprendió a amar a la Virgen: una Madre en el Cielo, algo muy comprensible para ella como niña. Entender a Dios y la Trinidad le costaba más, era más bien un concepto teórico. De niña visitó una vez Medjugorje y le hablaron de que la Virgen se había aparecido y se seguía apareciendo allí a unos videntes, pero no fue algo que le interesara mucho.

En un campo de refugiados en la Guerra de Yugoslavia

El Muro de Berlín cayó en 1989, cuando ella era una adolescente. Y enseguida llegó la cruel guerra de la ex-Yugoslavia, a tres bandas, a veces más, de serbios, croatas y bosnios. Su madre, enfermera, fue reclutada para atender heridos. Su hermano, reclutado para el frente. Ella acabó enseguida en un campo de refugiados.

En la guerra y postguerra conoció a muchas personas que perdían a su padre o a su madre, y que quedaban muy dañadas y desequilibradas. “Es duro perder a cualquier, crea heridas, pero cuando pierdes a la madre, la herida es más grave”, dice hoy. Por eso anima a todos a tomar a María como Madre, para sanar heridas espirituales y crecer de forma sana.

“En España son muy religiosos”… pero ahí perdió la fe

En cierto momento, se le abrió la posibilidad de ir a estudiar a España. “Con lo religiosa que eres te gustará, allí son todos muy cristianos”, le dijo su madre. Pero en la España de los años 90 encontró lo contrario. Acudió a misa en unas pocas ocasiones y solo veía algunas viejecitas.

No contactó con jóvenes cristianos. Había llegado al país con una beca de una asociación socialista y la gente con la que trataba era de ámbitos no cristianos. “Ya nadie joven es cristiano aquí, la Iglesia es cosa de viejecitas y de países atrasados como el tuyo“, le decían. Y eso parecía cuando iba a misa.

Así que la joven Filka, que estaba lejos de casa y de su familia, que ahora tenía dinero porque trabajaba, que tenía 19 años y libertad, se volcó en hacer amigos mundanos, tratar de conocer mucha gente y llevar una vida superficial. Así dejó por completo los sacramentos la relación con Dios.

Camino de Medjugorje: “recemos el Rosario”

Pasados unos años, después de que un novio la dejase, empezó a reflexionar algo sobre el sentido de la vida y como conducirla. Vivía otra vez en Yugoslavia y la contrataron como acompañante de peregrinos españoles que acudían a Medjugorje. Ella explicaba algunas cosas de historia y cultura en el autobús, y enseguida el cura español decía: “Muy bien, y ahora recemos el Rosario”.

Yo rezaba con ellos el Rosario porque quedaba feo no rezar, te miraban mal, la gente en el autobús lo esperaba de ti”, recuerda ella.

Pero al pasar los días, estando en Medjugorje, leyendo información que encontraba ella decidió retar a la Virgen para reorientar su vida. “Virgen María, veo que hablas mucho del ayuno. Yo ayunaré 40 días a pan y agua esta cuaresma, y quiero que tú me devuelvas la fe de mi infancia“.

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El ayuno la transformó

Ni siquiera rezó mucho esos días, pero el ayuno a pan y agua durante 40 días fue su oración. Esa experiencia de austeridad la fue cambiando. Al cabo de tres semanas sintió que, después de muchos años, necesitaba confesarse, que era parte de la purificación y renovación que sentía. Acudió a un sacerdote que le confesó y le explicó que el pecado era una separación dañina del amor de Dios, que la reconciliación era un acercarse a Dios. Y María era el camino que la estaba acercando a Jesús y a Dios padre, a un trato personal que de niña no había llegado a tener.

“Cambió todo en mi vida. Perdí miedos, podía pasear sola de noche, antes no me atrevía. Cambió mi forma de vestir y de hablar. La gente me lo notaba, me lo decía, me decían que si me había enamorado…”.

Hoy Filka es una entusiasta de compartir la fe. El ayuno que la Virgen de Medjugorje propone fue su camino de retorno a la fe. La Virgen como Madre está abierta para abrazar a todo el que necesite ser abrazado. “Y siempre, junto a ella, está su Hijo Jesús”. Lo explica con alegría en el programa “Cambio de Agujas” de HM Televisión.

 

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El Purgatorio en la Biblia

Explicado por Scott Hahn, ex pastor protestante

 

Si la palabra “purgatorio” no existe en la Biblia, ¿cómo podemos saber que existe?

Scott Hahn, maestro y doctor, Ph.D en Teología Bíblica, es considerado uno de los mayores especialistas en Biblia del mundo, al ser esta la razón (sus profundos conocimientos) que lo llevó a convertirse en un católico fervoroso.

“El purgatorio es una exigencia de la razón e incluso de la caridad de Dios por nosotros. La palabra ‘purgatorio’ no existe en la Biblia, fue creada por la Iglesia, pero la realidad es que el “concepto doctrinario” de este estado de purificación existe ampliamente en la Sagrada Escritura. La Iglesia no tiene duda de esta realidad, por eso, desde el primer siglo reza por el sufragio de las almas del purgatorio.

La enseñanza sobre el purgatorio tiene sus raíces ya en la creencia de los propios judíos del Antiguo Testamento; alrededor de 200 años antes de Cristo, cuando ocurrió el episodio de Judas Macabeo. Se narra ahí que algunos soldados judíos fueron encontrados muertos en un campo de batalla, teniendo debajo de sus ropas algunos objetos consagrados a los ídolos, algo que estaba prohibido por la Ley de Moisés. Entonces Judas Macabeo mandó hacer una colecta para que se ofreciera en Jerusalén un sacrifico por los pecados de esos soldados:

“(…)”Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; “mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.” (2 Mac 12, 40-46).

Con base en las enseñanzas de san Pablo, la Iglesia entendió también la realidad del purgatorio. En 1 Co 3,10, él habla de personas que construyeron sobre el fundamento que es Jesucristo, utilizando unos, material precioso, resistente al fuego (oro, plata, piedras preciosas) y, otros, materiales que no resisten al fuego (paja, madera).

Todos son fieles a Cristo, pero unos con mucha devoción y fervor, y otros con tibieza y renuencia. Y san Pablo presenta el juicio de Dios bajo la imagen del fuego que prueba las obras de cada uno. Si la obra resiste, su autor “recibirá una recompensa”; pero, si no resiste, su autor “sufrirá perjuicio”, es decir, una que no será la condenación; pues el texto dice explícitamente que el trabajador “se salvará, pero como a través del fuego”, es decir, con sufrimientos”.

¡Recemos siempre por las almas del Purgatorio!

Fuentes del texto original en portugués.

http://blog.cancaonova.com/felipeaqui…
http://www.ofielcatolico.com.br/2002/…

Video en facebook: https://www.facebook.com/OtradutorCat…

 

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¡Confiesa que no es pecado!

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Después de oír tantas veces que no hay que mezclar religión y política, que no hay que confundir el pecado con el delito, que no hay que discriminar a nadie en la vida pública por sus convicciones religiosas o ateas, nos puede parecer que se trata de algo obvio y pacíficamente aceptado en una sociedad democrática. Y no es así. Al menos en ciertos temas.

Basta ver el caso de Tim Farron (en la foto), hasta hace días líder del partido Liberal Demócrata británico. Su partido ha mejorado sus resultados en las recientes elecciones, con una ganancia de 4 escaños hasta alcanzar 12. Es cierto que, con la vuelta al tradicional bipartidismo de la política británica, los liberales demócratas no han recuperado el papel de socio de la coalición de gobierno que tuvieron en la época de Cameron. Pero Farron no ha dimitido por razones políticas, sino por mantener sus creencias religiosas.

Farron es un hombre de convicciones firmes, tanto en lo religioso como en lo político. Es cristiano evangélico, lo que en su caso es algo más profundo que una etiqueta. También es un entusiasta defensor de las ideas liberales de su partido, al que pertenece desde los 16 años, con una trayectoria que le llevó a ser su líder.

Fiel a sus convicciones, Farron no ha intentado en ningún momento utilizar la política para imponer a otros sus convicciones religiosas. Por el contrario, han sido sus críticos los que desde el primer momento intentaron escarbar en sus convicciones religiosas para descalificarle como político. En cualquier entrevista, lo importante no era lo que pensaba el líder de los Lib-Dem sobre los impuestos, el Brexit o la inmigración, sino qué pensaba sobre algunos temas que pudieran estar en conflicto con sus creencias religiosas.

En estos tiempos, el tema estrella era inevitablemente la homosexualidad. Pero no ya el matrimonio gay o la lucha contra la discriminación. Lo que querían saber es si Farron pensaba que la conducta homosexual era un pecado. Farron eludía la respuesta alegando, razonablemente, que estaba allí como representante de un partido político, no de una Iglesia; que lo que él pensara en su conciencia solo le concernía a él; y, estrechado a preguntas, llegaba a reconocer que “todos somos pecadores”. Pero nada de esto satisfacía a los empeñados en mezclar religión y política.

La actitud de los entrevistadores era realmente insólita. Si se trata de hablar de la corrupción, las preguntas al político versarán sobre qué medidas va a tomar para evitarla, no si cree que la avaricia es un pecado o si los corruptos irán al infierno. Pero la homosexualidad ha adquirido un carácter de dogma, hasta el punto de que en este tema un político puede ser juzgado no ya por sus actos públicos, sino por sus creencias privadas. Como ha dicho Brendan O’Neill, editor de Spiked, “Farron está siendo demonizado por sus pensamientos privados, por los contenidos de su espíritu; no incluso por algo que hizo en privado, sino por algo que piensa en privado”. La Inquisición no llegaba a tanto.

Ni tan siquiera pueden reprochar a Farron que obstaculizara ninguna pretensión del lobby LGTB. Los Lib-Dem son firmes defensores del matrimonio gay, y Farron también votó a favor. Como también se opuso a la prohibición de que los gais donaran sangre, y apoyó el indulto póstumo para los miles de homosexuales que fueran condenados en Gran Bretaña. Si algo puede decirse de su actuación en este tema, es que dio más importancia a la línea de su partido que a lo que él pensara en conciencia.

Pero finalmente Farron ha llegado a la conclusión de que debía optar entre lo que le dice su fe y su conciencia y la política que se espera de su partido. Al explicar su dimisión, Farron advierte que una y otra vez la prensa ha puesto bajo sospecha su liderazgo político por cuestiones relacionadas con su fe, lo cual ha desviado la atención sobre el mensaje político de su partido. “La consecuencia de poner el foco en mi fe es que me he encontrado dividido entre vivir como un cristiano consecuente y servir como líder político. Quizá alguien mejor y más sabio que yo habría sido capaz de manejar esto con más éxito, para seguir siendo fiel a Cristo y líder de un partido político en el ambiente actual”. Pero como él no lo ve posible, prefiere dimitir de su puesto. Lo menos que puede decirse es que en un campo tan propicio al oportunismo como la política, Farron ha elegido lo más difícil.

También lo hizo así otro ilustre político inglés del siglo XVI, Thomas More, lord canciller de Inglaterra, que perdió la cabeza por no reconocer que era válido el nuevo matrimonio del rey Enrique VIII ni su pretensión de convertirse en cabeza de la Iglesia anglicana. Hoy no te llevan a la Torre de Londres por no someterte a los dictados del gobernante. Pero los neocromwellianos interrogadores de los media liberales de hoy se encargan de acosar al disidente para destrozar su reputación.

Como de costumbre, los sectarios se curan en salud acusando a Farron de ser un “cristiano fundamentalista homófobo” y de manifestar “intolerancia y prejuicio”. Pero en cambio ellos se creen habilitados para decidir si una conducta puede ser o no pecado según la fe cristiana y para condenar al que no piense como ellos. Se ve que el “quién soy yo para juzgar” está bien para el Papa, pero los defensores de la diversidad y de la inclusión sí pueden permitírselo.

Por qué (y cómo) dar una segunda oportunidad a tu matrimonio

Los milagros existen, pero hay que trabajar para hacer que sucedan

La mala noticia es que el matrimonio perfecto -sin problemas- no existe y que ese cuento que desde niños nos repetían, “y fueron felices para siempre” es solo eso, un cuento. La buena es que, aunque sea imperfecto y existan diferencias, tu matrimonio puede -y debe- ser “un matrimonio feliz”.

Pero, ¿qué es lo que sucede cuando ya te encuentras en una relación donde de manera repetitiva hay conflictos los cuáles cada vez se tornan más severos e intensos? No se saben comunicar porque comienzan hablando serenamente y terminan en ofensas y/o agresiones.

Después viene la reconciliación -muchas veces llena de pasión- y se juran que no vuelven a perder el control, se repiten que se aman y se piden otra oportunidad.

O bien, en una relación tibia donde incluso ya ni discuten y simplemente se ignoran porque hasta hablarse les da pereza. El amor, la pasión y todo eso que alguna vez los unió pareciera que se fue por la ventana y “sienten” que ya no son felices.

Y así se les pueden ir años o la vida entera en una relación “cíclica, tóxica, viciada y vacía” donde probablemente terminarán no como en los cuentos de hadas sino al revés, “fueron infelices” para siempre. ¿De verdad así quieren seguir viviendo su matrimonio? ¡Abran los ojos! Hay algo más allá de todo eso. Hay muchas soluciones y el divorcio no es una de ellas.

Somos novios y queremos estar juntos todo el día. Pasa el tiempo y nos urge casarnos para no despegarnos ni un solo momento. Y cuando ya estamos dentro, nos urge salir porque no somos lo suficientemente maduros para reconciliar nuestras diferencias.

Todos tenemos defectos de carácter, temperamentos muy particulares y enormes áreas de oportunidad y no a los primeros conflictos vamos a terminar con una relación que nos brinda más cosas positivas y de valor que negativas.

Elegimos comprometernos y formar una familia con esa persona de la que alguna vez nos enamoramos y luego elegimos amar de manera libre. Le juramos en el altar -con Dios y la comunidad como testigos- amor hasta que la muerte nos separe, “en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarle y respetarle todos los días de nuestras vidas”.

Las segundas oportunidades siempre son válidas y muy valiosas. Vale la pena apostar por nuestro matrimonio. En algún momento tuvimos sueños en común como tener hijos y ser “uno” hasta la muerte.

En el plan de Dios está que nuestro matrimonio se salve. No porque así “deba de ser”, sino porque se trata de que juntos, sin perder personalidad e independencia y soltando cualquier ego, reencontrando esos puntos de unión, volvamos a ver los dos hacia una misma dirección buscando y encontrando un fin común: llegar juntos al cielo siendo uno el medio de santificación del otro.

Para lograr esto se requiere poner de acuerdo a nuestra mente y corazón y no dejarnos llevar por cosas como “es que siento que ya no lo quiero y no me hace feliz”. Necesitamos hacernos responsable del compromiso de vida que tenemos con esa persona a la que desposamos recordando que no nos casamos para que nos hicieran felices (mucho menos infelices), sino para nosotros hacer feliz y santo a alguien más.

Es ser menos egoístas y más altruistas. Es decir, fijarnos en las necesidades de nuestro cónyuge y hacer a diario pequeños actos heroicos que le demuestre lo importante que es para nosotros.

Muchas veces es necesario que el matrimonio toque fondo para que el resurgir sea lo más enriquecedor posible. Cuando en una relación hay discrepancias, esas mismas diferencias hay que utilizarlas para crecer e identificar qué heridas de la infancia hay que sanar y que áreas de oportunidad existen.

Cuando realmente tomamos conciencia de que las actitudes del cónyuge que nos detonan son áreas personales que necesitamos trabajar nos saldremos de nuestro papel de víctimas para hacernos responsables de la parte que nos corresponde. Aquí aplica lo que san Agustín sugería: “Procura adquirir las virtudes que crees que faltan en tus hermanos y ya no verás los defectos, porque no los tendrás tú”.

Este despertar de la conciencia es maravilloso porque realmente nos daremos cuenta de que los únicos responsables de que seamos felices somos cada uno de nosotros.

Esa misma felicidad -la cual es una actitud de vida y una decisión personal- llegará a su plenitud gracias al amor que nosotros le comunicaremos a nuestro cónyuge por medio de nuestro servicio incondicional porque nadie tiene amor más grande que aquel que está al servicio del amor.

¡Claro que vale la pena! ¿Pena? ¡Sí! Porque todo cambio trae consigo un trabajo profundo el cual muchas veces costará mucho esfuerzo y sacrificio. Después y a su tiempo esa “pena” se volverá aprendizaje y gozo.

La relación cambiará y mejorará únicamente cuando sus componentes -ambos cónyuges- tomen el compromiso personal de hacerlo sin esperar a que el otro lo haga. Esto no se dará por arte de magia. Es por eso que hay puntos básicos a tomar en cuenta para que estos cambios sean sustanciales:

Invitar a Dios. Un matrimonio se rescata de rodillas. Es decir, mucha oración. Se necesita de mucha humildad, valentía, fortaleza y caridad sobrenatural para mover la voluntad hacia lo que le conviene a nuestra alma y matrimonio.

Acaba con tus problemas y no con tu matrimonio. Haz conciencia de que la relación no es el problema. El problema eres tú y tu cónyuge, cada uno con sus defectos o heridas internas las cuales son producto de su historia personal. Este es un trabajo individual el cual requiere de mucha humildad y honestidad consigo mismo porque ni tú le vas a cambiar ni tu cónyuge tiene la capacidad de hacerlo. Si no se reconocen las áreas de oportunidad que hay en cada uno y trabajan para sanar las heridas personales y de pareja, difícilmente la relación se salva.

Voluntad. Desear cambiar para crecer como persona y trabajar en ello. Cambias tú y por ende cambia la relación. De nada sirve haber tomado conciencia de que tienes hábitos que ponen en riesgo tu relación si no estás dispuesto a dejarlos. Cuando hay un “para qué”, los “cómo” se manifiestan y los caminos se abren. Aquí es muy importante que no te sueltes de Dios.

Buscar y encontrar apoyo externo. Lo explico con un ejemplo. Una persona codependiente tiene la conciencia de ahogar y controlar a su pareja. Tiene la voluntad de cambiar y de ya no lastimarle con sus chantajes, pero no tiene la menor idea de cómo hacerlo. Es aquí donde entra el apoyo externo. Hay herramientas y personas capacitadas (libros, terapias, sacerdotes, talleres, psicólogos, coaches, etc.) que les brindarán el apoyo necesario para generar estos cambios y que les pueden acompañar en el proceso.

Esperar con calma. Roma no se hizo en un día por lo que la paciencia, la fortaleza y la perseverancia son vitales para que estos cambios se generen. No se cambia de la noche a la mañana. Cuando te comiences a desesperar piensa que todo lo que estás haciendo es para alcanzar sueños maravillosos: ser mejor persona y rescatar lo que parecía irrescatable.

Recompensa. ¿Cuál es tu verdadera motivación para cambiar? La más importante, revivir eso que parecía muerto y rescatar esa familia, ¡tu familia! Por supuesto que tu cónyuge también es un incitante maravilloso. Sin embargo, si solo cambias por darle gusto y no le pones amor y generosidad, esos cambios no serán reales, no echarán raíz y pronto te llegará el cansancio. Otro buen estímulo para generar esos cambios positivos pudiera ser el que vivirás más en paz y en armonía contigo y por ende con todo lo que te rodea. Vale la pena que el mundo conozca la mejor versión de ti. Piensa, ¿cómo te gustaría ser recordado? ¿No te motiva pensar que el día que ya no estés en este mundo puedas dejar huellas y no cicatrices?

Tu matrimonio es tu medio de santificación y tu camino al cielo. ¿Estás siendo tú ese camino para tu cónyuge? Los milagros existen, pero hay que trabajar para hacer que sucedan. Como dice el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Así que “termina con tus problemas y no con tu matrimonio”.

Claro que el amor todo lo puede y con Dios por delante el éxito está asegurado. Tomando como modelo a la Sagrada Familia, agota todas las herramientas y recursos a tu alcance para hacer de tu matrimonio imperfecto, tu perfecta fuente de felicidad y de paz y convertir tu hogar un lugar luminoso y alegre.

Luz Ivonne Ream, coach Ontológico/Matrimonio/Divorcio Certificado. Especialista Certificado en Recuperación de Duelos. Orientador Matrimonial y Familiar.

Sor Cristina

La música impregnada de fe de la monja más viral

 

“Cantar para mí es sinónimo de fe”

 

Sor Cristina es una monja ursulina de Italia. Es conocida por haber ganado en 2014 La Voz Italia.

Durante el programa interpretó muchos éxitos incluyendo Livin’ on a Prayer, de Bon Jovi y Hero de Mariah Carey. En la ronda final cantó Flashdance… What a Feeling, recibiendo el 62% del voto popular y ganando la competición.

Ganar el concurso resultó en un contrato discográfico con la Universal. “Blessed Be Your Name” es de su primer y único álbum Sister Cristina, 2014.

Sor Cristina siempre ha sentido la necesidad de hacer música, pero también ha reconocido su vocación religiosa. En su página web ella explica la batalla entre estos dos aspectos de su vida:

Cantar para mí es sinónimo de fe, pero hubo una época cuando empecé mi vida religiosa en que tenía que pensar sobre ello seriamente. Elegí a Dios y puse de lado la música. Me tuve que preguntar: ¿Pueden la música y la fe coexistir?”

Aprendió de Claudia Koll, una actriz italiana, que se volvió misionera tras su conversión a la Iglesia católica. Cristina frecuentó la Academia de Canto y Baile de Roma, donde Claudia le dio clase.

Poco después de graduarse, entró en el noviciado de las Ursulinas y viajó a Brasil, donde trabajó con niños pobres durante 2 años. La larga tradición cultural de la música cristiana reafirmó su deseo de fusionar la música con su fe.

Ya no pude contener [mi musa]. Canté para los lugareños, y de repente me di cuenta de que la música y la fe pueden coexistir sin conflicto.

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Por J-P Mauro

Song: Blessed Be Your Name | Singer: Sor Cristina Scuccia

Sor Cristina Scuccia

Nombre: Cristina Scuccia

Nacida en: Comiso, Ragusa

Último álbum: Hermana Cristina

Curiosidad: En 2010 vivió su noviciado en Brasil, después del camino tradicional y en esta experiencia la música llegó en su auxilio para asistir a los niños de la calle del país. El 29 de julio de 2014 fue el día más importante de su vida: en Asís se volvió religiosa de la orden de las Ursulinas. Declaró: “Para hacer un disco no renunciaría nunca al amor más grande de mi vida: Dios”.

Página web: http://www.sistercristinaofficial.com

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