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Roger Moore. Adiós al santo que trabajó al servicio de Su Majestad

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Muere el actor que generaciones enteras recordarán como “El santo”, otras en cambio, como James Bond, el resto no dejará de preguntarse, ¿quién diantres es Roger Moore?

Yo descubrí a James Bond con Roger Moore. Es cierto que no era el menú que más me apetecía, porque yo siempre fui más de Indiana Jones o de Schwarzenegger. Canela fina. Pero cuando ya lo había visto todo (o eso creía yo) y no sabía qué sacar en el videoclub (cuando había videoclubs), un 007 siempre suponía una garantía mínima. Puede que por esta razón siempre me haya costado entender por qué Sean Connery es el mejor Bond de la historia.

Cuando yo conocí a Bond, el agente secreto al servicio de Su Majestad era un hombre tirando a mayor, pero desconcertantemente guapo e inesperadamente divertido. A mí me marcó especialmente Panorama para matar (1985) y esa persecución inicial en la torre Eiffel que terminaba con un coche al que le levantaban el techo y partido en dos persiguiendo a los malos. Aquella escena supuso el sentido mismo del Bond personificado por Roger Moore. Seguir adelante a toda costa aunque fuera ridículo, sobre todo porque se hacía con estilo.

Yo no lo sabía entonces, pero por aquellos años James Bond andaba flirteando con lo paródico y se estaba situando en la antesala de la decadencia. Sin darme cuenta, Moore me enseñó lo que era parodiar a un héroe al mismo tiempo que lo conocía.

Siempre he mantenido una extraña relación con 007 y creo que la culpa la tuvo Roger Moore. Recuerdo que mi madre decía que ese Bond era “el santo”, y yo creía que lo decía porque era especialmente bueno. Algo me hizo suponer que Connery debió de ser un asesino sanguinario y aunque algo de verdad había en todo esto, la cosa no iba por ahí. Antes de que yo lo descubriera como un agente secreto Roger Moore se hizo famoso en todo el mundo gracias a la serie El santo.

En 1997 Val Kilmer llevó a la pantalla un largometraje realmente malo sobre el personaje interpretado por Moore. No vale la pena. Si quieren ver de qué va eso de El santo vayan a ver la serie original, aunque eso sí, advertidos están, no tiene nada de religiosa la cuestión. Se trata de un hombre rico que decide ayudar a los débiles, aunque para ello tengo que poner en apuros a la policía. En el fondo, un bosquejo de lo que vendría a ser James Bond por su forma, y también, en cierto sentido, por sus intenciones. Solo hace falta ver la intro de la serie.

Roger Moore tenía un rostro tan singular, y sus facciones estaban tan marcadas, que casi resultaba paródico en sí mismo. Al final su cara resultó ser realmente complicada. Uno no podía ser tan guapo sin pagar un peaje, y Roger Moore nunca se distanció lo suficiente de James Bond, como sí lo hizo Sean Connery. Pero es que tampoco intervino en ninguna película particularmente memorable después. Roger Moore fue, primero “el santo” y para mí, especialmente, James Bond.

Descanse en paz.

 

 

Categorías:Audiovisual, Mundo
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