De EE.UU. a Guatemala en un viejo Chevrolet a “alimentar de Dios”… y al martirio

Casi todo el cuerpo del “Padre A’plas” está enterrado en su Oklahoma natal, conoce qué ocurrió con su corazón

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El pasado viernes 2 de diciembre fue una fecha importante para la Iglesia católica en Estados Unidos. En ese día, el Papa Francisco reconoció el martirio del Padre Stanley Rother de la Arquidiócesis de Oklahoma. Con ello, Estados Unidos tendrá a su primer mártir. Y se abre el camino hacia su beatificación.

El Padre Stanley Rother conocido como “el Padre A’plas”, nació en la granja de su familia, cerca del pueblo de Okarche (en el Estado de Oklahoma) el 27 de marzo de 1935. y fue asesinado en la casa parroquial de Santiago Atitla (Guatemala) el 28 de julio de 1981.

La historia cuenta que se fue de misiones a Guatemala en 1968, manejando un viejo coche Chevrolet desde Oklahoma (fue asignado para misiones por la arquidiócesis de Oklahoma City), pasando por todo el territorio mexicano.

En Guatemala fue recibido y se quedó a vivir en la zona de Solola, donde aprendió español y tzutuhil. Justamente fueron los nativos de esta etnia -los tzutuhiles— quienes lo bautizaron como “el Padre A’plas”. También le decían “Padre Francisco”.

Lo quisieron tanto que le hicieron el honor de invitarlo a formar parte de su consejo supremo y de la fraternidad de estos pueblos indígenas guatemaltecos, en su mayor parte descendientes de los mayas.

Como misionero en Santiago Atitlán durante 13 años, además de sus tareas pastorales, tradujo el Nuevo Testamento al tzutuhil e inició la celebración regular de la misa en esa misma lengua. Dejó el país debido al conflicto armado pero poco después regresó para apoyar a sus feligreses. Fue asesinado en la casa parroquial el 28 de julio de 1981.

Fue uno de los diez sacerdotes asesinados en Guatemala aquel año terrible de la guerra intestina. ¿El motivo de su asesinato? Muy parecido al del beato Romero y al de los jesuitas de la UCA en el vecino El Salvador: por su decidida opción a favor de los pobres y desheredados de Guatemala.

En su misión ayudó a la gente a construir un pequeño hospital, una escuela y a montar su primera estación de radio católica. Un año antes de su asesinato, cuando había tenido que salir de Guatemala, las fuerzas militares y paramilitares de la zona habían destruido la estación de radio y asesinado a su director.

Sabiendo esto, y conociendo la tortura y el asesinato de varios de sus catequistas, así como el hecho de que su nombre estuviera en la “lista de muerte” de los asesinos, el Padre Stanley decidió volver con los suyos. Era abril de 1981.

Tres meses más tarde, la mañana del 28 de julio de ese mismo año, un pistolero penetró en la rectoría del templo y le disparó dos veces. Su cuerpo fue llevado de regreso a Oklahoma y sepultado en el cementerio de Okarche.

Sin embargo, a petición de sus parroquianos tzutuhiles, su corazón le fue quitado, para enterrarlo a un lado del altar del templo en donde ejerció su misión por 13 años.

En la habitación donde fue asesinado hay un poema escrito en la pared para “el Padre A’Plas de su gente”, en donde, a la manera indígena, se recuerda su labor más importante: “tú nos alimentaste de Dios”. Quizá no haya más grande epitafio que ese para un misionero.

¿El amor a través de aplicaciones?

Reflexión sobre las aplicaciones de citas online y su repercusión social

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“Que sonrían”, “que tengan los ojos claros”, “con barba suman puntos”, “que tenga buen cuerpo”, “que sea creativa la foto”. “Me siento en un casting, tu si, tu no, tu no, tu si”, “me gusta su foto de perfil”. ¿Nos suenan familiares estas frases?, ¿Somos nosotros los autores de éstas o de otras frases?

Como en la vida no todo es blanco o negro, bueno o malo, sino que hay matices, tonalidades de grises. No dudo que este tipo de aplicaciones han ayudado a conocer gente, incluso casos de personas que están casadas y han formado familia gracias a las nuevas tecnologías. Pero solo el 5% de todos los matrimonios en los Estados Unidos que se han conocido online, han podido tener una relación de más de diez años1.

No quería dejar escapar la oportunidad de reflexionar sobre éste tema que surgió fruto de un reencuentro con unos amigos del colegio en Argentina y lo quería compartir con los lectores:

Todo empezó cuando estábamos comiendo y veo que a uno de ellos le suena el celular, lo mira, y dice con tono de satisfacción: “hice Match”. Ante mi ingenuidad, les pregunto en qué consistía esa App. Me fueron explicando y en seguida me compartían que con éste tipo de tecnologías “ya no existe el temor de invitar y el posterior rechazo”, “no existe el cara a cara a veces tan duro y que da vergüenza”, “es una gratificación instantánea”; “No es necesario comprometerte en serio con la otra persona.”

Mientras los escuchaba, había comenzado a aparecer una incomodidad dentro de mi cabeza y me surgían distintos tipos de preguntas: ¿estará bien pensar así? ¿Qué estarán buscando?, ¿Dónde queda el compromiso con la otra persona?

¿Qué son las aplicaciones de citas online?

Hoy en un mundo globalizado, los cambios se hacen cada vez más rápido, acelerados, y las aplicaciones no quedan exentas. Hay Apps de todo tipo, por ejemplo, juegos, GPS, para controlar las calorías que tiene cada alimento, redes sociales de todo tipo: Twitter, Facebook, WhatsApp, etc. Han cambiado la manera de relacionarnos con los demás, hoy es más fácil y sencillo escribir un mensaje de menos de 500 caracteres, que llamarlo, y muchas veces lo hacemos por distintos tipos de dispositivos, celulares y tablets. Han cambiado también la manera de enamorar o de enamorarnos de la otra persona.

Las aplicaciones de citas online han crecido tanto que 1 de cada 10 personas en los Estados Unidos han encontrado su pareja por medio de éstas aplicaciones y cuentan con más de 50 millones de descargas en más de 196 países2.

Hay varios tipos de app de citas; las que más se escuchan aquí son Tinder, Happn o Badoo. Creas un perfil, pones tu mejor foto, edad, tus tendencias, el radio de distancia que quisieras encontrar a la otra persona… y listo. Pasas las fotos con tu dedo, hasta que el otro usuario hace “Match”, o sea coinciden en los gustos.

En ésta inquietud por ser correspondido, el usuario se ve seleccionando con el dedo a izquierda y derecha imágenes de personas que uno no conoce y tampoco te conocen. El movimiento con el que pasamos las fotos se vuelve automático, casi mecánico: te gusta, mensajeas y te encontrás con la otra persona. Nos sentimos liberados, mientras nos imaginamos que estamos abriendo la puerta a nuevas posibilidades y nos sentimos dueños de nuestro destino.

Poco a poco hago el esfuerzo por entender éste “mundo” … y llego a la conclusión de que en estas aplicaciones, uno de los factores determinantes de que vos elijás (o no) a lo otra persona, o que uno fuera “el elegido”, es la foto de perfil. Los usuarios se sienten tranquilos cuando se “promocionan” con fotos que muestran sus virtudes físicas y tendencias a nivel social.

Uno podría imaginarse (y no estaría muy lejos) esos catálogos en donde uno mira el producto, el más vendido, el mejor y lo termino comprando, para luego usarlo y terminar descartándolo.

Convierto a la otra persona en una cosa, cosificándola, tratándola más como producto de consumo, que como un ser humano. Así se hace muy difícil llegar a conocer a la otra persona en serio por éstos medios y menos formar una relación estable (lo demuestran las estadísticas).

Un mundo en el que se trata de interpretar al ser humano en términos sexuales; que considera vivir la virginidad como anticuado (para no decir del Medioevo), la castidad como reprimido, la continencia como anormalidad, y la unión de hombre y mujer hasta la muerte como algo insoportable; un mundo que dice que un matrimonio sólo dura lo que dura un suspiro, que uno puede desunir lo que Dios ha unido y quitar el sello de donde Dios lo ha puesto. De que la pureza es anormal y de que la carnalidad es lo correcto.

El riesgo por una búsqueda de placer o gratificación instantánea, puede terminar, sin saberlo, en ambos usuarios lastimados.

¿Podría causar más frustración y dolor en los usuarios?

Algunos podrían responder, “¿Qué importa?, la idea es divertirme, pasarlo bien”. “Sé lo que busco, y la otra persona también”.

Hay quienes se satisfacen con éstas respuestas.

En la actualidad, el hombre quiere establecer una nueva relación entre el placer y el dolor, buscando desesperadamente en éste mundo separar a éstos dos hermanos siameses. Le parece totalmente absurdo ser alegres en medio de sufrimientos, la novedad es eliminarlos. Hacerlos desaparecer.

Pero esto no es nuevo en la historia humana, nuestros primeros padres eligieron el placer contra Dios, saboreando el fruto prohibido. Dios permitió que le siguieran el dolor y la muerte, más como remedio que como castigo. A fin de que no ocurriera que, siguiendo a rienda suelta su egoísmo y su instinto, el hombre se destruyera a sí mismo y destruyera a sus prójimos. Así, al placer vemos como se le adhiere, como su sombra, el sufrimiento.

Me permito, con el permiso del lector de éste artículo, recoger la revolución que el Evangelio obró con respecto al placer-dolor, dolor-placer, porque en ésta vida, le guste o no, ambos son inseparables. A veces, el sufrimiento penetra en profundidad nuestro corazón y pareciera que no hay solución, incluso nos puede llevar a que broten de nuestros ojos, lágrimas.

Tratar de separarlos, es inútil, porque al final, el placer desordenado termina yéndose contra el hombre y se transforma en un mayor sufrimiento y soledad, en una verdadera tragedia.

También de Jesús se cuenta que ha llorado, recordemos el pasaje de la resurrección de Lázaro. Justo en el sufrimiento más profundo podemos reconocer la grandeza de Dios porque está muy cercano a nosotros y nos ayuda resucitando nuestros Lázaros.

Cristo rompió por fin ésta cadena. Él, “a cambio de la gloria que se le proponía, soportó la Cruz” (Heb. 12,2). El inauguró una nueva y sana aproximación del placer: el que no precede al dolor, como su causa, sino que le sigue, como su fruto. Jesús hizo lo contrario de lo que hacen cada hombre, su muerte en la Cruz no fue hecha por placer, sino más bien algo que era arrojado contra el placer mismo. Y así, a través de su muerte, cambió el destino de todos los hombres por un verdadero y auténtico Amor. El sufrimiento no tiene la última palabra y eso es una esperanza para nosotros (Jn 12,27).

Dicho esto, es válido preguntarnos: ¿podría ser bueno el sufrimiento?, y como respuesta nos podemos encontrar con que hay dos tipos de aflicciones: una que ha perdido la esperanza y ya no confía en el amor y la verdad, teniendo como riesgo la destrucción del hombre por dentro, y a los que se encuentran a mi alrededor, pero también existe la aflicción buena, que se genera frente a la verdad, llevando al hombre a la conversión, para que encuentre su verdadero camino, cuyo fruto muchas veces es logrado oponiéndose al mal.

La primera, la persona queda abatida ante la caída, pierde la esperanza y lleno de desesperación termina por perder el horizonte. En cambio, la segunda, es encontrarse frente la mirada de un Dios todo Misericordioso que perdona y nos invita a comenzar de nuevo y renovarnos.

Un ejemplo claro de ambas aflicciones la encontramos en la Biblia: Judas que traiciona y es incapaz de ver el perdón de Dios y termina por quitarse la vida, y en el otro lado del camino a Pedro que, ante la negación, se siente perdonado por el Señor y se abre a la esperanza de la reconciliación

Rescato lo que decía un sacerdote en su homilía: “el día que Jesús enseñó las Bienaventuranzas, firmó su propia sentencia de muerte”3. Es indudable que la lucha con el mal causa sufrimiento, ese dolor que habla el Señor cuando dice: “Bienaventurados los que sufren” es el inconformismo con el mal, oponiéndose muchas veces a lo que hacen todos.

Cualquiera que desafíe las máximas que hoy más se escuchan, tales como: “sólo se vive una vez”, “hay que aprovechar lo máximo la vida”, “¿Quién lo sabrá?”, “¿Para qué sirve el sexo, sino para el placer?”, está destinado a hacerse impopular e ir contracorriente, incluso al punto de ser perseguidos.

No podemos olvidarnos nunca que Dios les promete a los que sufren el consuelo y ¿Por qué no podríamos olvidarnos?, porque el hecho de que hemos sido creados por Alguien, inmediatamente nos lleva a percibir dentro de nuestro corazón el amor que nos tiene. Nuestras apariencias, tendencias sociales o gustos, quedan a un lado, permaneciendo lo verdadero, lo auténtico de nosotros. Para Él nosotros ya somos bellos, lo éramos desde un principio4.

Para terminar ésta reflexión, queda pendiente entender mejor qué es la belleza, frente a un mundo que impone determinados “tipos” de belleza superficiales (ya lo hemos mencionado en un inicio).

La imagen, el rostro de la otra persona me tiene que llevar a lo invisible, lo que va más allá de lo que veo, a conocerla, incluso a amarla verdaderamente. Según la visión bíblica, lo verdadero y lo bello, van juntos, caracterizan al otro, y hacen brotar en la persona la auténtica belleza, sencilla que no tiene la intención de promocionarse.

Verdad, bondad y belleza se integran mutuamente. Deben estar juntas. Si se las llegara a separar, podemos correr el riesgo de entender que la belleza es solo apariencia.

Como dice un autor5, “quien considera algo superfluo a la belleza, se puede asegurar que, ya no estará en disposición de rezar, y al poco tiempo ni siquiera capaz de amar.”

 Santiago Benavidez

Artículo originalmente publicado por Centro de Estudios Católicos

“Pienso en haberme ‘cargado’ a mi hijo y creo que aún no me habría recuperado”

Samantha Vallejo-Nágera y Sara Carbonero hablan de los niños síndrome de Down y el aborto

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Es difícil, hoy en día, encontrar a dos mujeres famosas hablando sobre el aborto y el diagnóstico pre-natal de los niños con Síndrome de Down. Samantha Vallejo-Nágera, cocinera, empresaria, miembro del jurado del exitoso programa “MasterChef” y madre de cuatro hijos, habla en el blog de Sara Carbonero, periodista y madre de dos hijos, sobre la maternidad y su experiencia como madre de Roscón, niño con Síndrome de Down.

“Cuando entras en casa de Samantha la primera impresión es la de estar en un hogar”, escribe la periodista, antes de entrevistarla.

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“Me parece que la gente que aborta es porque tiene una falta de información brutal. Estos niños son niños felices, son una fuente de amor inagotable. Yo ahora mismo pienso en haberme ‘cargado’ a Roscón y creo que aún no me habría recuperado. Conozco a alguna madre que habiéndolo hecho se arrepiente”, explica Vallejo-Nájera al preguntarle sobre el aborto.

En la conversación hablan de cómo se enteró de la noticia: “Todas las personas que estaban en mi habitación comenzaron a gritar: “¡qué horror, qué horror!”. Mi madre estaba escandalizada, pero yo ya lo sabía porque nada más nacer le vi hacer un gesto raro con la lengua. Como suelen decir siempre, este es el único disgusto que te dan en tu vida los niños Down”.

También de lo duro que al principio es:los primeros días de vida de Roscón yo solo quería que desapareciera. Es muy duro pero es la verdad”.

Samantha Vallejo-Nágera explica que después de muchas charlas con madres embarazadas de niños con Síndrome de Down ha llegado a la conclusión de que “mejor saberlo después de nacer porque lo pasas fatal durante el embarazo. Se te hace larguísimo, sueñas con ello, no sabes si el niño va a venir sin vista o con cualquier otro problema…”.

“Estoy en un momento pletórico, yo siempre digo que Roscón ha sido el punto de partida de esta era, de todo lo bueno. Fue un ‘click’ que me hizo la vida y toda esa fuerza que nos dio Roscón la he notado en todas las parcelas de mi vida”, finaliza en su conversación Samantha.

Puedes leer en el blog de Sara Carbonero toda la conversación

Madre soltera y abandonada cuenta su increíble lucha por sobrevivir

Aún sin saber cómo cuidar de un hijo, se da la vida por él

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Muchos son los casos de mujeres abandonadas a su suerte tras descubrir que están embarazadas. Mucho es el miedo al que se enfrentan, pero no están solas, a través de Caritas Diocesana de Barcelona muchas mujeres recobran la fe en sí mismas y encuentran una familia y la solidaridad que habían perdido.

John Glenn, el astronauta que descubrió a Dios en el espacio

El hombre que rompió varios récords visitó en el Vaticano a Pablo VI en 1965

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John Glenn murió a los 95 años este jueves 8 de diciembre y será recordado por la historia como el primer astronauta estadounidense que dio la vuelta a la Tierra, a bordo de la nave Frienship 7 en 1962.

En 1998 rompió otro récord mundial: ser el hombre más mayor en el espacio, tenía 77 años y luego de su proeza declaró: “Para mí es imposible contemplar toda la creación y no creer en Dios”. Asimismo, fue senador durante 25 años, representante del partido demócrata.

La universidad de Ohio, su ciudad natal, anunció su muerte y lo presentó como modelo de pasión por la vida y un espíritu emprendedor que puede inspirar a las nuevas generaciones.

Si hay una cosa que he aprendido en mis años en este planeta, es que las personas más felices y más satisfechas que he conocido son aquellas que se dedicaron a algo más grande y más profundo que simplemente su propio interés“, dijo Glen para la posteridad, el 3 de octubre de 1997, el día en que anunció que iba a donar sus documentos personales y del Senado y otros materiales a la Universidad Estatal de Ohio.

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El presidente estadounidense saliente, Barack Obama, lamentó la muerte de “un icono y un amigo” y admitió que se “pasó la vida rompiendo barreras, pues defendió nuestra libertad como condecorado piloto de combate de los marines en la II Guerra Mundial y en Corea”.

Por su parte, el republicano Donald Trump, próximo presidente de EE.UU., también rememoró a quien calificó de un “gran pionero del aire y el espacio” y un “héroe que inspiró a generaciones futuras de exploradores”.

La Universidad Ohio lo recuerda como un hombre que durante décadas, más allá de los reconocimientos oficiales y honoríficos, se ganó la admiración de sus allegados debido a  “ser un servidor, un modelo a seguir, dando muestras de valentía, pionero, disciplinado, explorador, trabajador , humilde, amable, gran pensador y dedicado a los demás”.

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John Glenn meets with Pope Paul VI during Glenn’s NASA goodwill trip to Europe in 1965

En esta foto, John Glenn se reúne con el papa Pablo VI en el Palacio Apostólico en el Vaticano durante el viaje del astronauta como embajador de buena voluntad de la NASA y del presidente Johnson por Europa en 1965, año en el que se abre (14 septiembre ) el cuarto y último período del Concilio Vaticano II.

El astronauta, a los 93 años con poca vista y oído, dijo en una entrevista a The Associated Press que él no veía alguna contradicción entre creer en Dios y creer en la evolución.

“No creo que sea menos religioso por el hecho de que puedo apreciar los hechos de la ciencia y los registros de nuestros cambios en la historia y nuestra evolución y tiempo, y eso es un hecho”, dijo Glenn, presbiteriano. El ex astronauta confirmó que creía que hay un poder más grande (Dios) que está detrás de la creación y de todas las cosas.

Conócete a ti mismo

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Hace ya más de veinticinco siglos, Tales de Mileto afirmaba que la cosa más difícil del mundo es conocerse a uno mismo. Y en el templo de Delfos podía leerse aquella famosa inscripción socrática –gnosei seauton: conócete a ti mismo–, que recuerda una idea parecida. Conocerse bien a uno mismo representa un primer e importante paso para lograr ser artífice de la propia vida, y quizá por eso se ha planteado como un gran reto para el hombre a lo largo de los siglos.

La observación de uno mismo permite separarse un poco de nuestra subjetividad, para así vernos con un poco de distancia, como hace el pintor de vez en cuando para observar cómo va quedando su obra.

Observarse a sí mismo es como asomar la cabeza un poco por encima de lo que nos está ocurriendo, y así tener una mejor conciencia de cómo somos y qué nos pasa. Por ejemplo, es diferente estar fuertemente enfadado, sin más, a estarlo pero dándose uno cuenta de que lo está, es decir, teniendo una conciencia autorreflexiva que nos dice: «Ojo con lo que haces, que estás muy enfadado».

Advertir cómo estamos emocionalmente es el primer paso hacia el gobierno de nuestros propios sentimientos.

Comprender bien lo que nos pasa tiene un poderoso efecto sobre los sentimientos perturbadores que puedan invadirnos, y nos brinda la oportunidad de poner esfuerzo por sobreponernos y así no quedar abandonados a su merced.

—Pero hay muchas personas que son conscientes de pasar por un estado emocional negativo, y sin embargo no logran salir de él.

Las hay, sin duda. Son personas que suelen sentirse desbordadas por sus propios sentimientos, y se dan cuenta de que están pesimistas, malhumoradas, susceptibles o abatidas, pero se consideran incapaces de salir de ese estado. Son conscientes de su situación, pero de un modo vago, y precisamente su falta de perspectiva sobre esos sentimientos es lo que les hace sentirse abrumadas y perdidas. Piensan que no pueden gobernar su vida emocional y por eso no hacen casi nada eficaz por salir del agujero en que se encuentran.

Hay otras personas que son algo más conscientes de lo que les sucede, pero su problema es que tienden a aceptar pasivamente esos sentimientos. Son proclives a estados de ánimo negativos, y se limitan a aceptarlos resignadamente, con una actitud rendida, de dejarse llevar por ellos, y no se esfuerzan por cambiarlos a pesar de lo molesto que les resulta sobrellevarlos.

—¿Y piensas entonces que en realidad no son tan conscientes de lo que les sucede?

Exacto. Las personas que perciben con verdadera claridad sus sentimientos suelen alcanzar una vida emocional más desarrollada. Son personas más autónomas, más seguras, más positivas; y cuando caen en un estado de ánimo negativo no le dan vueltas obsesivamente, ni lo aceptan de modo pasivo, sino que saben cómo afrontarlo y gracias a eso no tardan en salir de él. Su ecuanimidad en el conocimiento propio les ayuda mucho a abordar con acierto los problemas y gobernar con eficacia su vida afectiva

Alfonso Aguiló

Conocer la fe

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Hace unos días me subí a un taxi y el conductor era Testigo de Jehová. Me dijo que si una casa no necesitaba fuego para existir, el infierno tampoco existía porque “no hace falta”, que la Biblia habla de la “gehenna”, lugar donde se abandonaban los cadáveres de los malhechores (en esto tiene razón), pero él negaba el fuego porque no lee directamente el Evangelio ¾no se lo permiten¾ donde Jesús habla con frecuencia de la “gehenna” y del “fuego que nunca se apaga”  (San Marcos 13, 43-48 y Mateo 5, 22.29).

El fundador de los Testigos, Charles Tazel Russell, era presbiteriano y luego, adventista.

Desde 1967, Los Testigos de Jehová nunca leen la Biblia directamente. Estudian seis tomos de Estudios sobre las Escrituras. Russell dijo: “No son meramente comentarios acerca de las escrituras o Biblia, sino que son prácticamente la Biblia misma. El que se dirige a la Biblia sola, dentro de dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si se lee los Estudios sobre las Escrituras con sus citas y no ha leído ni una página de la Biblia como tal, estará en la luz al término de dos años (“Atalaya” 19.9.1910).

Hemos de tener fe en Dios y fe en los hombres. Los seres humanos tienen una gran capacidad de cambio, de ser revitalizados, renovados, si se cree en ellos. Lo que esperes de los demás –esposo, hijos, amigos, etc.- es lo que te van a dar. Si esperas cosas buenas, van a responder, si tus expectativas son negativas, los vas a entristecer y así van a actuar. ¡Qué importante es creer en los seres queridos!

Si conocemos el Catecismo de la Iglesia, hecho para adultos, podemos ayudarle a la gente a encontrar el sentido de la vida. Dijo el Papa Benedicto XVI: “Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios vivo, conocemos lo que es la vida (…). Cada uno de nosotros es querido, cada uno de nosotros es amado, cada uno de nosotros es necesario. Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a otros la amistad con Él (Homilía en la Misa del inicio del ministerio petrino, 24-IV-2005).

En una conferencia a catequistas, el Cardenal Ratzinger decía: Evangelizar es enseñar el arte de vivir (…) La pobreza más profunda es la incapacidad de alegría, el tedio de la vida considerada absurda y contradictoria. Esta pobreza se halla hoy muy extendida, con formas muy diversas, tanto en las sociedades materialmente ricas como en los países pobres. La incapacidad de alegría supone y produce la incapacidad de amar, produce la envidia, la avaricia…, todos los vicios que arruinan la vida de las personas y el mundo. Por eso, hace falta una nueva evangelización. Si se desconoce el arte de vivir, todo lo demás ya no funciona. Pero este arte no es objeto de la ciencia: sólo lo puede comunicar quien tiene la vida, el que es el Evangelio en persona (10-XII-2000).

En este año nuevo, una de las metas puede ser leer la Biblia. “Si llevamos en la mente y en el corazón la Palabra de Dios, si entra en nuestra vida, si tenemos confianza en Dios, podemos rechazar todo tipo de engaños del Tentador” (Benedicto XVI).

Cristiano es quien vive de fe, de esperanza y de caridad; dones derramados por el Padre celestial en nosotros. Son estas virtudes las que hacen posible el despliegue del germen de vida sobrenatural recibido en el Bautismo. En la vida cristiana, la fe proporciona sobre todo un pleno conocimiento de la voluntad de Dos, de modo que se siga una conducta digna de Dios, agradándole en todo, produciendo frutos de toda especie de obras buenas y adelantando en conocimiento de Dios (cfr.Gaudium et spes, n. 11)

Una parte de la fuerza interior viene por conocer la fe. Es construir la casa sobre roca; quien la construye sobre arena puede ser algo bonito, pero superficial: una fachada bonita, pero al primer vaivén aquello se derrumba. La formación doctrinal da las raíces, da solidez a la vida interior. Es importante el conocimiento de la fe a la práctica de la oración y a frecuentar los sacramentos.

Menciono un detalle curioso por su actualidad: La Librería Editora Vaticana presentó recientemente la segunda edición del Rito de exequias, en la que se subraya que los católicos no deben esparcir las cenizas de un difunto luego de ser cremado, ya que esa práctica, muy de moda actualmente, es contraria a la fe cristiana. Las cenizas deben ser enterradas.

La sepultura del cuerpo de los difuntos es la forma más adecuada para expresar la fe en la resurrección de la carne, así como para favorecer el recuerdo y la oración de sufragio por parte de familiares y amigos.

Hay que tratar de ser un catecismo vivo, es decir, un resumen claro, y asequible, de la doctrina cristiana, pues no basta saber cosas, hay vivir lo que se enseña. Los grandes catequizadores han sido los santos. ¿Cómo? Enseñando lo que viven.

La autoestima

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La importancia de la autoestima de cara al desarrollo equilibrado de la personalidad, ha destacado en los últimos años. Es necesaria la autoestima desde los niveles más superficiales como es la corporalidad, hasta otros tan profundos como puede ser el reconocimiento de la propia dignidad.

Uno de los mejores ejercicios tiene como mira nuestro propio ser. “Consiste en no enojarnos nunca con nosotros mismos ni con nuestras imperfecciones; pues aunque la razón pide que si cometemos faltas nos sintamos tristes y contrariados, conviene evitar ser presa de una desazón despiadada y cruel (…). Los movimientos de cólera, mal humor y desazón contra sí mismo, son causa de orgullo y tienen su origen en el amor propio, que nos turba e inquieta al vernos tan imperfectos” (Antonio Royo Marín).

En un estudio reciente se compararon las destrezas matemáticas de estudiantes de ocho países. Los estudiantes norteamericanos sacaron los peores resultados y los coreanos fueron los mejores. Los investigadores evaluaron también la autoestima de esos mismos estudiantes y les preguntaron qué pensaban de sus propias aptitudes matemáticas. El resultado subjetivo resultó ser contrario a la realidad objetiva: los norteamericanos se creían los mejores y los coreanos pensaban que eran los peores.

Conviene hablar de autoestima para evitar su carencia, pero si se exagera, se puede caer en el polo opuesto.

En mayor o menor grado, todos tenemos que aprender a conciliar nuestra miseria con nuestra grandeza por ser hijos de Dios. Se trata de combinar dos aspectos: humildad y autoestima. La humildad, afirma San Josemaría Escrivá, “es la virtud que nos ayuda a conocer, simultáneamente, nuestra miseria y nuestra grandeza” (Amigos de Dios, n. 34). Hay que entender el gozo de sentirse poca cosa y, a la vez, inmensamente amados por Dios. Desarrollar y consolidar una buena relación con uno mismo no es tarea fácil.

Aristóteles decía que para ser buen amigo de los demás, es preciso ser primero buen amigo de uno mismo. El recto amor a uno mismo y el amor propio egoísta son inversamente proporcionales. El individuo egoísta, más que amarse demasiado a sí mismo, se ama poco o se ama mal. El individuo humilde, en cambio, tiene paciencia y comprensión con sus propias limitaciones, lo cual le lleva a tener la misma actitud comprensiva hacia las limitaciones ajenas. La relación equilibrada que mantiene el magnánimo consigo mismo le confiere cierto señorío sobre las metas que acomete.

Existe una estrecha relación entre ser amado, amarse a sí mismo y amar a los demás. Por una parte, necesitamos ser amados para poder amarnos a nosotros mismos. Ver que alguien nos ama, favorece nuestra autoestima. Nada nos separa más de los demás que nuestra propia insatisfacción. Es lógico que una actitud conflictiva hacia uno mismo dificulte el buen entendimiento con los demás. Quien está disgustado consigo mismo se suele volver susceptible con los demás.

Nada me ayuda tanto a valorarme como experimentar un amor incondicional. Los complejos, tanto de inferioridad como de superioridad, deterioran mi paz interior y mis relaciones con los demás, y sólo desaparecen en la medida en que amo, que me ama tal como soy. ¿No es acaso Dios el único capaz de amarme de este modo? El amor humano es más tangible, pero de una calidad muy inferior a la del amor divino. En el amor de una madre, por ejemplo, se encuentran destellos de ese amor divino. Peor mi madre no puede estar toda mi viuda a mi lado. El amor de mis padres o de buenos amigos me ayuda a asegurar mis primeros pasos en la vida, pero a la larga resulta insuficiente.

El desarrollo de nuestra capacidad afectiva depende, en última instancia, del descubrimiento del amor de Dios.

El orgullo pone en peligro la salud psíquica. Lo que pervierte la afectividad es esa imperiosa necesidad de que otros confirmen la propia valía. En el corazón posesivo se encuentra un desordenado deseo de ser amado. En estas circunstancias, el mínimo indicio de desprecio por parte de otros, puede desencadenar una reacción de autodefensa que, si no se controla, da lugar al afán posesivo.

El amor propio es como un virus oculto que contamina la afectividad. El desprendimiento afectivo es más fácil si el hombre es consciente de su propia dignidad, entre otras cosas porque desaparece su miedo a que otros no le aprecien y hieran su orgullo. La susceptibilidad, en cambio, suele ser síntoma de inseguridad y de orgullo herido.

Nouwen explica que el peligro más importante para nuestra vida es el autorrechazo. Si escuchamos esas voces que nos susurran que no tenemos dignidad y que nadie nos ama, entonces caemos en la trampa del rechazo de sí. Lo más sano es abandonar la propia valía en manos del Señor.

 Si se quiere profundizar más en estas ideas, hay que leer el libro de M. Esparza, La autoestima del cristiano, Belacqua, España 2003.

La sonrisa de Ángeles

Cuida a su marido amnésico, a su hijo con parálisis y a su padre enfermo

Uno mi cruz a la de Cristo para la salvación del mundo

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El 24 de agosto el corazón de Agustín se paró. Cuando volvió a bombear, era «un hombre nuevo», sin recuerdos de su vida anterior. Mª Ángeles es su apóstol y cada día le presenta a Jesús, al Jesús que le había conquistado hace varias décadas en un Cursillo de Cristiandad, realidad eclesial de la que son coordinadores y responsables.

Mª Ángeles sostiene además la fe de sus hijos –el mayor de ellos, con una parálisis cerebral– y cuida de su padre enfermo, que vive con ellos. Ahora tiene más tiempo porque en julio se quedó sin trabajo. Ella lo lee en clave de esperanza: “Ahora puedo disfrutar de ir a los médicos con tiempo”. Y así resuenan las palabras de Pablo: “Para los que aman al Señor, todo parece ser para bien”.

Estar con M.ª Ángeles es conocer a la mulier fortis de la Escritura. Habla pausada. Mientras sonríe –y no para de hacerlo– las lágrimas ruedan sin violentar. Intuyes que son compañeras de camino, y las responsables de que sus ojos grandes y profundos lean con tanta claridad la existencia. El 24 de agosto sus amigos recibieron este mensaje: “Agustín padre ha sufrido un infarto muy severo. Por favor, rezad por que la voluntad de Dios se cumpla, y si es posible podamos seguir disfrutando de él”.

¿Cómo sucedió ese instante en el que la vida y la muerte se echan un pulso?

Viajábamos en tren a Barcelona, tuvo la parada y estuvieron 40 minutos intentando reanimarle. Al principio nadie podía ayudarnos, así que llamé a mi cuñada médico para que me diera órdenes. Nos ayudó un estudiante de Medicina. Luego llegó el equipo sanitario y lo intentaron dos veces, sin resultado. Se decían: «No merece la pena, en caso de despertar, ¿cómo va a quedar?». Yo les dije: «Por favor, tengo a un hijo con parálisis cerebral, sé lo que es, no me asusta. Inténtelo. Somos una familia, le necesitamos. Inténtelo».

¿Y lo consiguieron?

Sí. Yo rezaba: “Está medio muerto, pero Señor, que Tú quieras lo que yo quiero”. Y bueno, el Señor es fiel…

Dices que piensas en la cananea que pide piedad a Jesús porque su hija sufre

Me habían dicho que no llegaría vivo al hospital así que toda mi atención estaba en preparar a mi hija. Le dije: “María, venimos de unos días de vacaciones muy especiales en los que papá y yo hemos podido hablar mucho de vosotros. Me decía lo orgulloso que está de vosotros. Siempre hemos pensado que lo mejor de nuestra vida sois vosotros. ¡Qué suerte! Papá se irá directo al cielo”.

También está mi hijo mayor, que tiene parálisis cerebral. Está muy unido a su padre. Y ahora está retorciéndose más si cabe. Sufriendo y sin entender mucho. Lo nuestro no es una cruz, es un regalo al fin y al cabo, porque sacará lo mejor de nosotros. Yo sé que sacará lo mejor de María, que tiene que servir para el mundo. Y Agustinillo… es una vida rota, y esa no es problema, esa se va al cielo directa.

¿Cómo fueron esos días?

Recuerdo cómo rezaba con Agustín. Le ponía la cruz en la mano y le decía “Cristo cuenta contigo, pero nosotros también, Agus. Si puedes, aguanta”. También contamos con nuestros amigos y comunidad. Celebramos la Eucaristía en la UVI. El sacerdote le puso en sus labios una gotita de la sangre de Cristo. Fue impresionante contemplar toda la vida de un Dios en mi marido en coma.
Y ahora…

Agustín tiene amnesia. No se acuerda de quién es, de su historia. Él, un abogado brillante, con una cultura extraordinaria, muchas habilidades sociales y de fe profunda… Y no sabe quién es. Ni recuerda su experiencia de Dios… Qué poco somos… Y aún así, ¡toda una vida! Me tiemblan las piernas pensando: “Señor, ¿cómo hago para que vuelva a saber de Ti?”.

¿A qué te agarras cuando te mira y no te ve a ti?

La cruz es y está. Es duro que no me reconozca. Es un sufrimiento que le pregunte a mi hija quién es. Pero Cristo está. Le pido consuelo y responde. Es una oportunidad para volver a construir lo que no estaba sólido. Uno mi cruz a la de Cristo para la salvación del mundo. Fuera hay verdaderas cruces. No la mía. A Dios le pides ayuda y te devuelve tarea. Pero gozosa. Nuestro precio, nuestro salario es ese.

Rocío Solís

Artículo originalmente publicada por Alfa y Omega