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Los médicos la dejaron sin brazos ni piernas

mira cómo reaccionó

Una joven se enfrenta con valentía a una presunta mala praxis médica… ¿Es posible perdonar algo así?

PERU-HEALTH-AMPUTATION

Shirley Melendez, 25, whose hands and feet were amputated, rests at home in the Olivos neighborhood in Lima, Peru on August 17, 2016. Melendez went into the hospital for kidney stones, presumably contracted a hospital infection which led to the amputation, and is now suing the national health system for malpractice. / AFP / LUKA GONZALES (Photo credit should read LUKA GONZALES/AFP/Getty Images)

Shirley Meléndez Tuesta ha descubierto que su fortaleza para ponerse de pie, frente a la adversidad, no estaba en sus piernas. Es su corazón el que ahora responde. En tan sólo unos meses su vida dio un giro total. Sin brazos y sin piernas, se ha convertido en la mujer peruana símbolo de la esperanza.

“Me toca ser doblemente fuerte por mí, y por mis seres queridos, debo darles ánimo”, declaró a la prensa nacional, con la voz entrecortada, luego de haber sufrido las secuelas de una infección generalizada en su organismo, al haber sido intervenida por tercera vez en uno de los hospitales más reconocidos del seguro social en Lima, para extraerle unos cálculos ubicados en su riñón.

“Yo resurgí de mis propias cenizas” sumamente consternada, comentó a Aleteia la joven, de 25 años, quien padeció un paro cardorespiratorio, fue inducida al coma, sufrió una traqueotomía y por último le amputaron sus brazos y sus piernas. Pese a todo, aún continúa con los cálculos en su organismo.

Luego de las dos operaciones a las que fue sometida inicialmente, tuvo que regresar por emergencia a los 10 días de haber sido dada de alta.

La primera operación para extraer los cálculos del riñón izquierdo se realizó el 15 de enero.

Transcurrido un mes, el 20 de febrero se efectuó la segunda intervención al riñón derecho, esta vez los médicos no lograron extraerle los cálculos, le colocaron un catéter y retornó a casa.

Renació luego del maltrato                       

Meléndez Tuesta, graduada con honores de la carrera de Administración con mención en Negocios Internacionales, denunció la primera semana de junio el calvario que vivió con gran valentía y coraje en este centro hospitalario.

Luego de 5 meses de sufrir la amputación bilateral de brazos y piernas, está decidida a descubrir por qué los médicos no le explicaban qué estaba pasando con sus extremidades, tras haber permanecido en coma una semana, al haber acudido a emergencia el 12 de marzo por no poder expulsar la orina.

“Desperté en la cama del tópico de urología del Hospital Guillermo Almenara Irigoyen, había perdido el conocimiento”, explicó la joven para un reportaje de televisión.

Luego de esperar ser atendida desde las 9 de la mañana hasta el mediodía expresó: “Entre sueños escuché decir a los médicos, ¡se nos va a morir!, levanté mi cabeza, y estaba vendada de brazos y piernas”.

Alcanzó a ver que uno de sus brazos estaba hinchado, no olvida la sobreviviente, así lo detalla en una entrevista para la televisión peruana.

Cuando la también empresaria intentaba pedir explicaciones, los médicos argumentaban, que gracias a su juventud todo saldría bien.

“Deposité mi confianza en los médicos, seguí todas sus indicaciones, pero nunca nos explicaron ni a mí, ni a mis familiares, lo que sucedía con mis extremidades superiores e inferiores”, puntualizó.

Vivir para salvar vidas

Con sus piernas y sus brazos llevó por muchos años alegría como animadora de fiestas infantiles, a través de la empresa que logró formar.

Agradece a Dios permitirle estar con vida. “Tengo una nueva misión”, aseguró. “Mi vida cambió, soy discapacitada, pero mi espíritu aún no se doblega”.

¿Qué fue lo que mantuvo en pie a esta mujer todo este tiempo?

“Tengo la plena seguridad de que si estoy viva es sólo gracias a Dios”, dice Shirley en diálogo con Aleteia. “Nunca estuve sola. Siempre tuve fe en Dios”.

Cuando salí de la operación fui a agradecerle a la capilla del nosocomio, y me comprometí a ayudar a otras personas que atravesaron lo mismo en el país. Ahora he entregado mi vida a esta causa”, agregó.

La muchacha procedente de la región Amazonas, quien llegó a la capital de Perú hace nueve años, agradeció todos los gestos de solidaridad de sus compañeros de la Universidad Nacional Federico Villareal, quienes le crearon una página en Facebook, que ya tiene más de 14.000 seguidores.

A través de ella recibe muestras de cariño, incluso de personas que no conoce, pero que se solidarizan con su caso.

Sin rencor en el corazón

“¡No le deseó el mal a nadie, tampoco les guardo rencor a los médicos!”, aseguró la muchacha.

En todo momento estuvo acompañada de Alexander Regalado su novio desde hace 10 años. “Nunca se despegó ni un minuto de mi lado, mientras que mis padres viajaban de la selva durante 28 horas”. “Él es ahora quien me asiste en todo lo que necesito”.

Aunque en los últimos días el decano del Colegio de médicos del Perú, Miguel Palacios Celi, calificó el hecho como una adversidad y no una negligencia, el presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski manifestó su rechazo a este tipo de procedimientos en el sistema de salud y ofreció todas las garantías a Shirley para ser subvencionada en lo que requiera.

Por su parte la “Superintendencia Nacional de Salud” anunció que presentará un informe en 14 días para determinar las responsabilidades en este caso.

Entre tanto, la presidente del Directorio de EsSalud, Seguro Social de Perú, Virginia Baffigo, destituyó del cargo al jefe del departamento de urología.

Preguntas sin respuesta

“¿Por qué luego de las dos operaciones no me realizaron una tomografía para saber si ya no tenía los cálculos?, ¿no hubiera sido mejor dializarme ni bien ingresé por emergencia y no permitir que pase toda esta tormentosa situación?”, son algunas de las preguntas que rondan en la cabeza de Shirley sin mayor explicación.

“Confío en la justicia de mi país, pero si es necesario recurriré a las instancias internacionales”.

En los próximos días recibirá atención médica en una clínica privada del país. Los médicos de esta institución le indicaron que la operación para extraer sus cálculos es simple y se realizará por litotricia extracorpórea.

Pese a que los funcionarios del organismo de salud se comprometieron a desembolsar dinero para su atención,ella aún sigue costeando los gastos generados por esta situación.

Nuevo rumbo

“Agradezco a Dios por permitirme seguir luchando, y poder haber entrado al corazón de tantas personas que se han solidarizado conmigo”, sostuvo con esperanza la joven, quien aún continúa trabajando como consejera social en una entidad pública.

Anunció que se dedicará a compartir su experiencia a través de charlas de motivación.

Además, pidió a las autoridades pertinentes que le faciliten las prótesis necesarias para su adecuado desplazamiento, luego de haber quedado en este estado involuntariamente.

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