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Consejos para evitar que tu nieto sea homosexual

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– Soy abuela. ¿Cómo explicarle a mi nieto que no se puede casar con un hombre?

Su interlocutor le contesta:

– Le puedes dar varios argumentos y razones: Todas las culturas, todas las religiones y todos los seres humanos siempre han expresado que un verdadero matrimonio sólo se puede dar entre un hombre y una mujer que se aman y que desean tener hijos. Esta convicción está asentada en la naturaleza humana. Sólo un grupo pequeño, en el siglo XXI, han querido hacer del amor gay, un “matrimonio”. La unión de personas del mismo sexo no puede equipararse al matrimonio porque no entra en su definición; esa unión no asegura el futuro de la humanidad.

Hay culturas, como la musulmana, que admiten que un varón tenga varias esposas, si las puede sostener, pero eso no está de acuerdo a la dignidad de la mujer, que tiene el mismo valor que un varón.

El matrimonio que Dios quiere es el que está formado por un hombre y una mujer. Entre hombres debe de haber sólo amistad y concordia, lo mismo entre mujeres; ellas son amigas y se cuentan sus cosas y se ayudan, pero no se pueden casar porque ese amor no agrada a Dios y no es fecundo.

Un hombre que se enamora de otro hombre debe de cortar esa relación, y la distancia y el tiempo curan esa herida. Ese hombre debe saber que hay tentaciones de todo tipo y que, con ayuda de Dios, las podemos superar. No debemos juzgar pues eso le toca a Dios. ¡Nada de discriminación a los homosexuales! Merecen respeto como todo ser humano.

Hay personas que dicen ser felices siendo homosexuales pero eso no es verdad. No son felices. Todos ellos cargan con la culpa, y piensan que si todos los aceptan van a dejar de sentir culpa, pero eso no va a suceder porque la conciencia les dice que está mal que un hombre ame a otro hombre con amor de pareja. Un homosexual sincero dirá que hace lo que le place, que se siente libre pero que en el fondo no es feliz. Los chicos homosexuales cambian de pareja varias veces durante la vida, y muchos de ellos, varias veces durante un año, porque no les llena, y quieren cubrir con cantidad la falta de calidad. Entonces, tristemente, viven en promiscuidad, es decir, buscando sólo el placer.

Hay personas malvadas que quieren mostrar a los niños escenas de personas desnudas. El cuerpo es bueno, es obra de Dios, pero podemos usarlo bien o mal. El cuerpo es Templo del Espíritu Santo y merece mucho respeto. Se le puede explicar a los niños: “Si alguien trata de tocar tus partes corporales privadas, o si te les pide que toques las suyas, debes correr y decirlo de inmediatamente, y ahora ya sabes que esa persona no es buena compañía y debes evitarla a toda costa”.

En la Biblia se relata la destrucción de dos ciudades, Sodoma y Gomorra, porque sus habitantes eran homosexuales (Génesis capítulos 18 y 19). La Ley de Moisés castigaba este pecado con la muerte. El libro del Levítico dice: “Si uno yace con varón como se yace con mujer, ambos cometen abominación; morirán sin remedio, caiga su sangre sobre ellos” (19,13). San Pablo explica que Dios abandona a sus malos deseos a algunos hombres porque habiendo conocido a Dios no le dieron gracias sino que se envanecieron en sus razonamientos, “por lo tanto, Dios los entregó a pasiones deshonrosas, pues sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contrario a la naturaleza, y del mismo modo los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos de unos por otros, cometiendo torpezas varones con varones y recibiendo en sí mismos el pago merecido por sus extravíos. Y como demostraron no tener un verdadero conocimiento de Dios, Dios los entregó a un perverso sentir que les lleva a realizar acciones indignas” (Romanos 1, 26-29).

El mismo San Pablo escribe a los corintios: “No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los injuriosos, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios” (1 Corintios 6, 9-11). Pero podemos ser lavados de esto a través de la Confesión y el arrepentimiento. Estamos hechos para gozar en el Cielo, el único fracaso real es no llegar a nuestra meta.

De modo que los actos homosexuales no pueden recibir aprobación en ningún caso. Si una persona es homosexual puede ser agradable a Dios si vive la castidad, la abstinencia.

Los dos únicos pueblos que han resistido muchos milenios a la homosexualidad son el judaísmo y el cristianismo. ¿Dónde están los asirios hoy en día?, ¿dónde los babilonios? ¿Dónde Sodoma y Gomorra? Han desaparecido. Además, la práctica homosexual es de alto riesgo por las diversas enfermedades corporales y mentales que se contraen, y porque la tasa de suicidios y depresiones es más alta en ellos que en la población general.

Es triste la confusión moral y doctrinal que existe; la gente muchas veces no distingue el bien del mal, o llama mal a lo que está bien y bien a lo que está mal;

Los abuelos y padres de familia han de estar atentos a lo que se enseña a sus hijos o nietos en las escuelas. Hay unos programas de “educación sexual” que pretenden enseñar diversas perversiones sexuales, las técnicas placenteras y cambiar la orientación sexual de los niños y niñas. Quieren que los niños tengan experiencias sexuales desde la Escuela Primaria, por eso los padres han de revisar los textos que les dan a sus hijos en las escuelas.

Hay problemas que nos sobrepasan. Dios quiere ayudarnos, pero muchas veces no contamos con Él para educar y para vivir la vida cotidiana. Nos sentimos solos, cuando en realidad Dios nos acompaña en el camino y nos espera al final de la meta.

La pobreza o riqueza de un pueblo está en su sexualidad. Es importante que los niños y adolescentes vivan la castidad porque así son más felices y están más abiertos al saber y a la cultura, de otro modo se obsesionan por los vicios y eso perturba su inteligencia.

Artículo elaborado con las ideas de Dale O´Leary, historiadora, autora de varios libros y multitud de artículos.

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