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Una segunda oportunidad: cine para pensar

Una crítica a las clases burguesas, que se consideran con el derecho absoluto de dominar sobre los que no tienen su mismo estilo de vida

No recomendada para menores de 13 años: Contiene escenas de sexo y violencia que pueden herir la sensibilidad

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La oscarizada realizadora danesa de 55 años, Susanne Bier (Brothers, 2009), presenta Una segunda oportunidad, su decimoquinta película (en Suecia rodó sus tres primeras), en Hollywood ha dirigido a intérpretes de la talla de Halle Berry y Benicio Del Toro en Cosas que perdimos en el fuego (2007) o a Jennifer Lawrence y Bradley Cooper en Serena (2014)- es un interesante drama social e intenso en torno a personas vulnerables envueltas en circunstancias que no pueden controlar.

La vida de dos amigos policías es casi antitética. Andreas acaba de ser padre, le gusta su trabajo y tiene una mujer que le quiere. Por el contrario, Simon se acaba de divorciar de su esposa y ahoga sus penas en el alcohol. Un día, ambos compañeros deben mediar en un conflicto entre una pareja de yonquis. Al comprobar que el bebé de los jóvenes está desatendido, desnutrido y rodeado de basura, los policías reconducen el caso a servicios sociales.

La filmografía de Bier es más una sucesión de contrastes que de matices. A ella le gusta narrar a partir de antónimos, como si la cineasta siempre necesitase de un elemento externo para contraponer sus premisas. De este modo consigue que Una segunda oportunidad se convierta en un reclamo dramático para dotar de sentido a acciones que aparentemente no la tienen.

La cineasta intenta no enfatizar en el dolor interno y para ello recurre a preciosistas encuadres, sin cargar las tintas con la música, pero el espectador no puede dejar de sorprenderse por lo retorcido de un drama que podría ser interesante si en él leemos una crítica a las clases burguesas, ésas que se consideran con el derecho absoluto de dominar sobre los que no tienen su mismo estilo de vida o van por el lado salvaje de la existencia es decir, que debajo de una fachada impoluta se puede agazapar un monstruo perfecto.

Así las cosas, Bier narra su particular cuento sobre las ironías de la justicia -de nuevo junto a su guionista habitual, Anders Thomas Jensen- y los constantes lazos entre el bien y el mal sirviéndose de sus constantes habituales: especial delectación por los planos descarnados, los diálogos incómodos y los azarosos mecanismos del destino, siempre envuelta la historia en una atmósfera naturalista que a veces puede resultar incómoda.

Y es que a pesar de su leve inclinación al tremendismo, Una segunda oportunidad cuenta con actores de fábula como Nikolaj Coster-Waldau, Ulrich Thomsen, Maria Bonnevie, Nikolaj Lie Kaas, Lykke May Andersen. De esta manera el conjunto, como sus otras películas, vuelve a funcionar. Repite su fórmula de trabajo, se aprecia que lo cuenta porque lo hace muy creíble -tanto en su vertiente artística como dramática- y el filme resulta muy propio para aquellas personas que se encuentren en una encrucijada moral.

Buen cine reflexivo.

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