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Carta de una madre a su bebe fallecido

Mi hijo Tomás nació en el Hospital Sant Joan de Deu el 07/07/2012. Tomás nació con una cardiopatía diagnosticada desde la semana 20 de mi embarazo; cuando nació se le diagnosticó también Sindrome de Down. Se le practico una intervención el 9 de Agosto para poder paliar su cardiopatía pero, desgraciadamente, falleció el pasado 10 de Agosto.

Quiero agradecer al Hospital su gran dedicación, atención y profesionalidad. A cada una de las enfermeras que ha tenido en brazos a mi hijo, la excelente comadrona que me atendió en el parto y lo extiendo hasta sus pediatras, cardiólogos y al cirujano con manos de oro que le operó. Sé que hicieron ustedes todo lo posible por Tomás…

Muchísimas gracias

Querido Tomás

Mi niño…mi angelito…mi vida…se me parte el alma al dejarte partir…

Te escribo sin saber muy bien que decir, puesto que me siento vacía de expresión o de palabra…así que te pido, me ayudes a dedicarte las palabras más bonitas…porque tu… tú has sido lo más bonito que me ha podido regalar la vida…

Esta noche cayeron dos estrellas del cielo… lo miraba atentamente y te pedía con todas mis fuerzas que me hablaras, que me miraras… ¿eras tú, mi niño bonito? ¿Eras tú, mi angelito de ojos negros?

Que difícil es dejarte ir, mi niño guapo…

Te tuve entre mis brazos 33 días… te he abrazado, te he tocado… ¡Te he besado tantas veces! Te he sostenido entre mis brazos, te he apretado contra mi pecho, corazón con corazón…nuestras vidas han latido al unísono como una sola persona, como un solo ser… ¡Cuánto te quiero, mi vida!

Fruto bendito de mi vientre…todavía te oigo llorar, te oigo reclamar mi presencia, te veo en mis despedidas día tras día… con tus ojitos abiertos como luceros… ¡Qué difícil era separarme de ti! Cada día te di los buenos días, cada día te di las buenas noches, cada día te di un ‘Te quiero’ para que supieras que en pocas horas volvería junto a ti.

Te amamanté con todo el amor que sólo una madre puede dar, te dediqué mis más bellas palabras, mis mejores canciones, mis mejores y más sentidas sonrisas…también mis lágrimas…Te miré durante horas…porque sólo tenía ojos para ti… ¡Te dediqué lo mejor de mí!

¡¡Ay, mi niño…mi angelito…mi vida…!! ¿Por qué me has abandonado?

¡Teníamos tantos planes! ¡Quería enseñarte tantas cosas! Pinté tu habitación del color de la esperanza… la esperanza de estar juntos mucho tiempo, de compartir aquello que solo madre e hijo pueden compartir…con la esperanza de arroparte cada noche y sostener tu mano junto a la mía hasta que te viera dormir…

Hijo, ¿eres tu quien enjuaga mis lágrimas? Acúname y sostenme en tus brazos cómo yo lo hice con los míos… ¡Mi niño! Acaríciame la cara para que yo sienta que estas todavía conmigo…háblame… por favor… no permitas que me caiga…

Hinqué mis rodillas en el suelo implorando que volvieras junto a mi… pero no volviste… imploré que tu corazón volviera a latir junto al mío… imploré una última sonrisa, una última mirada…

Creo que me lo quisiste decir… abriste esos ojitos preciosos después de tu operación…los abriste muy poquito… ¿Querías decirme que debías irte, mi vida?

Te fuiste tranquilo, mientras te susurraba al oído que te quedaras junto a mi… ¡Ay, mi niño bonito, ¿eres feliz?

Dicen que la Virgen te vio tan especial que te quiso para Ella, para cuidarte y protegerte… yo te reclamo cada día, por si un día quieres volver…

¡¡Ay, mi niño…mi angelito…mi vida…!! ¿Por qué me has abandonado?

Mi corazón se desquebrajaba mientras te ibas…

¡Me has dado tantas cosas! ¡Eras tan pequeñito y tan grande a la vez! Todavía alcanzo a ver lo que parece una sonrisa… tu sonrisa… ¡Cuánto me has llenado, hijo mío! Apacigua mi dolor, mi niño guapo, y ayúdame a coser estas grietas que se han formado en mi corazón y que me hacen sentir este vacío tan inmenso…

Sé que allá en el cielo eres feliz… ya no te cuesta respirar, tus largos suspiros son ahora suspiros de tranquilidad y sosiego… no te cansas… y tus oídos me escuchan al hablar… ¿Me oyes decirte cuánto te echo de menos? ¿Me oyes decirte cuanto te quiero

Mi niño bonito…

Luché por traerte a este mundo, fui a contracorriente porque algunos decían que era mejor interrumpir tu venida…por lo enfermito que ibas a estar… No hice caso y seguí luchando… ¿Sabes por qué? Porque yo no soy dueña de tu vida y tú quisiste, estoy segura, conocerme a mí y a toda tu familia, estar entre mis brazos y sentir ese amor verdadero que espero haberte podido transmitir… quisiste enseñarnos algo… y lo cumpliste… a mi me has enseñado, entre muchas otras cosas… cuan gratificante es haberte dado la vida…

Ay mi niño… mi angelito…mi vida…te hubiera dado mi corazón y mi alma… te hubiera dado mi aire para respirar…

Y a pesar de todo, me despedí de ti, de dejé ir… y a pesar del dolor y este desgarro que siento en mis entrañas, te dejé ir… en tu cajita blanca especial para ángeles, cuan ángel eres tú…

“Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día… Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me dejes sola, que me perdería”

Ayúdanos a todos, Tomás… ayúdanos a fortalecer esta Fe para no decaer, ayúdanos a seguir adelante, ayúdanos a apreciar la vida y los bellos momentos…ayúdame, sobre todo, a seguir creyendo… que mereció la pena dejarte vivir…

Descansa en paz, mi vida

Te quiero,

Mamá

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