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Álvaro del Portillo y el confín del mundo

Actualizado 9 septiembre 2014

Don Álvaro del Portillo quería que “llegara el Evangelio hasta el último confín del mundo”

Leyendo Evangelii Gaudium, monseñor Mariano Fazio, vicario del Opus Dei en la Argentina, ve que el futuro beato “era un hombre que transmitía el impulso por servir a todas las almas, como lo está haciendo ahora el Papa Francisco”.

El 27 de septiembre será beatificado, en Madrid, Álvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría Escrivá de Balaguer al frente del Opus Dei. De todo el mundo llegarán a España fieles del Opus Dei para agradecer por la vida del “hijo más fiel” de san Josemaría. Cientos lo harán desde la Argentina, país que visitó acompañando a su antecesor.

En diálogo con monseñor Mariano Mariano Fazio, vicario regional del Opus Dei en la Argentina, emerge naturalmente la relación de don Álvaro, como se le conoce afectivamente, con este país. También la actitud de “salida” del futuro beato, la relación con san Josemaría, con los Papas, y con los fieles de esta prelatura personal, de la que fue su primer prelado.

– De niño, cuentan, Álvaro del Portillo recibía la revista Billiken… Compartió proyectos del Opus Dei con argentinos, nos visitó acompañando el viaje de san Josemaría. ¿Qué relación tenía con la región? 

Don Álvaro tenía un corazón universal, y quería a todo el mundo. También, por supuesto, a nuestra patria la Argentina. Se llevó una gran alegría al comprobar el crecimiento de la labor apostólica cuando vino acompañando a San Josemaría en el año 74, y a partir de 1975 impulsó todos los proyectos apostólicos en la región. Es impresionante comprobar cómo ha crecido todo entre 1975 y 1994. Basta pensar que, por iniciativa suya, se comenzó la labor apostólica, desde Argentina, en Bolivia. Además, se abrieron centros culturales, se impulsaron labores sociales, académicas y asistenciales en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Santa Fe, Mar del Plata, La Plata y en tantas otras ciudades. La Universidad Austral, el Colegio Buen Consejo y el Instituto Madero, entre otros proyectos, son fruto de su impulso apostólico. Siempre nos animó a tener sentido de responsabilidad, porque -decía- Dios había bendecido mucho a nuestra tierra.

– No visitó América del Sur como sucesor de san Josemaría, sí acompañándolo. Sin embargo, en la región se le quiere muchísimo, y como ilustración de este afecto la cantidad de fieles que viajarán a la beatificación. ¿Cómo se explica esta devoción?

Desde el comienzo de su gobierno al frente del Opus Dei manifestó su deseo de ir a los países donde no había ido personalmente San Josemaría, y además fue a muchos de los nuevos países donde se comenzó la labor apostólica durante sus años al frente de la Obra. Por eso no regresó físicamente a la Argentina, aunque estuvo muy presente espiritualmente, con su aliento y su oración.

Don Álvaro tenía una personalidad que transmitía paz, serenidad, confianza en Dios. La foto que aparece en su estampa lo manifiesta claramente. Me parece que en un mundo tan necesitado de esos valores, millares de personas acuden a él como intercesor para que les llene el alma de paz y serenidad. Y por eso muchos argentinos, haciendo un gran esfuerzo económico, querrán estar presentes en Madrid en la beatificación.

– Don Álvaro recorrió varios países del mundo en los que la Iglesia no era, ni de cerca, mayoría: China, Japón, Australia, Estonia. Evidentemente iba por delante. En el caso de Camerún, por ejemplo, hace apenas un año el Opus Dei estaba allí presente. ¿Qué lo movían a elegir estos destinos?

Te cuento una experiencia personal. Leyendo por primera vez laEvangelii gaudium del Papa Francisco, me venía continuamente el talante espiritual y apostólico de Don Álvaro, que quería que llegara el Evangelio hasta el último confín del mundo. Nos hacía soñar con la reevangelización de Europa, con el apostolado en China, en Rusia.

Gracias a Dios, muchos de esos sueños los pudo concretar mientras vivió en esta tierra. Y le gustaba acudir a donde estaban sus hijos e hijas, para acompañarlos en la aventura de la evangelización. Era un hombre que transmitía el impulso por servir a todas las almas, como lo está haciendo ahora el Papa Francisco: llegar a todos los ambientes, a todas las periferias, a cada hombre y a cada mujer…

·         Fuente: « ESTEBAN PITTARO (66) (http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/don-alvaro-del-portillo-queria-que-llegara-el-evangelio-hasta-el-ultimo-confin-del-mundo-5837867599265792?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es-09/09/2014Anthttp

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